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Por: Costa Toscano, Ana Maria da
Doña Francisca Gamarra más conocida como "la Mariscala"
A partir del siglo XIX surgen en América Latina figuras femeninas relevantes que se convirtieron en guerreras y luchadoras de la libertad de sus respectivos países. Rompen con los paradigmas formados al salirse del espacio privado en el que estaban, para asaltar el público y dejar de ser seres pasivos. En los albores de la República peruana vivió una de estas mujeres, Francisca Zubiaga y Bernales de Gamarra (1803-1835), centro del este estudio que publicamos a continuación y que fue presentado recientemente en el Encuentro de Latinoamericanistas.
En su vida hubo ensueño, idealidad, quimera,
Inquietud, epopeya, energía, ambición,
crueldad, amor, ternura, crepitación de hoguera,
clarinada de lucha y toque de oración...
Tuvo alma de caudillo, de apóstol, de guerrero
La Mariscala de (Valdelomar, 2000:604)
| Introducción.
A partir del siglo XIX, principalmente en los tiempos de las gestas de independencia y de la organización de cada país en Nación, surgen figuras femeninas relevantes que por un motivo u otro se convirtieron en guerreras y luchadoras de la libertad de sus respectivos países. Así, rompen con los paradigmas formados al salirse del espacio privado en el que estaban para asaltar el público y dejar de ser seres pasivos (Irigaray, 1974). Inclusive algunas tuvieron la oportunidad de apropiarse y abusar del poder, tal como lo hicieron las hermanas Ezcurra, en el período de Rosas en Argentina [1], y en los albores de la República peruana a Francisca Zubiaga y Bernales de Gamarra (1803-1835), que será fuente de nuestro estudio, entre otras.
Como resultado del ambiente mencionado nació un ”tipo de mujer” que fueron consideradas en su época como señoras rudas, con una espiritualidad limitada, inteligentes, dominantes pero que, al mismo tiempo, sabían conservar su feminidad. Participaron como espías infiltradas en los ejércitos, vistieron el traje militar, o sencillamente masculinizaron su persona como su nombre para poder entrar en las diferentes batallas de la época [2]. Todo este conjunto de situaciones provocó en el ambiente varonil actitudes de rebeldía y despreció ante sus figuras, lo que desencadenó un alejamiento alarmante dentro del entramado político de las páginas de la historia. Algunas de ellas fueron apenas nombradas y otras silenciadas. Así, verificamos que es a partir de los últimos años del siglo XX que vemos una especie de proceso de reconocimiento que se produce al rescatar del prejuicio y de un machismo historiográfico y literario la imagen de determinadas mujeres que revelan la audacia, el coraje y el atrevimiento político de muchas de ellas. La recuperación de sus figuras se produce a través de un elevado número de creaciones literarias, principalmente, novelas históricas que “nacen de un clima ávido por conocer el pasado propio que, o bien era desconocido, bien había sido narrado en términos inequívocamente masculinos”, tal como apunta Isabel Carrera Suárez (2000:17).
Es así como nos llamó la atención que prácticamente no se hayan realizado trabajos sobre un supuesto arquetipo de mujer a la que denominaremos tirana, dictadora o caudilla. Nuestro propósito será estudiar la posible existencia de una figura de mujer que toca valores que son tradicionalmente ocupados por los hombres dentro de las estructuras patriarcales y de los cánones del discurso masculino hegemónico. En este estudio sólo nos centraremos en la figura emblemática de Doña Francisca Zubiaga y Bernales de Gamarra, como una posible mimesis del arquetipo arriba mencionado y que fue recreada en el teatro peruano, en la novela histórica Bajo el signo de la Mariscala (1960) de Francisco Vegas Seminario, en determinados estudios de ensayo que se escribieron sobre su representación como Una neurosis célebre. El extraño caso de “La Mariscala” de Juan Lastres (1945) y Pancha Gamarra, la mariscala, de Carlos Patrón (1967), sin olvidar el ensayo de Flora Tristán Peregrinaciones de una paria (1838). Trabajos que nos mostrarán las diferentes formas en que actuó su figura ante el ritual del poder entre la historia y la literatura con el fin de allanar sus sentidos y que al mismo tiempo nos revelarán las contradicciones más profundas que se adjudicaron a su persona.
NOTAS:
- ® Recuérdese la primera novela de la dictadura de Rosas Amalia (1855) donde el autor retrata a las hermanas Ezcurra, configurando de esta forma el verdadero estereotipo del estudio en curso. El recuerdo de la esposa muerta del dictador y su poder ejercido en esos tiempos y el de su hermana Maria Josefa como una apasionada defensora de su cuñado, el Restaurador, que se vale de la intriga y la complicidad de la servidumbre para conocer todos los actos de sus enemigos.
En 1999 la escritora Vera PICHEL retrata la imagen de la esposa del dictador, como principal protagonista, a través de la novela titulada Encarnación Escurra. La mujer que inventó a Rosas (Buenos Aires, Editorial Sudamericana). En el mismo año se publica la novela de Carmen VERLICHAK: María Josefa Ezcurra. El amor prohibido de Belgrano (Buenos Aires, Editorial Sudamericana), que describe la historia de la cuñada del dictador y de su casa que actúo en la época como casa de gobierno paralela.
- ® En Argentina se pueden verificar varias figuras femeninas que quedaron en la memoria colectiva o en la sencilla leyenda de los pueblos del litoral y del norte de dicho país. Entre los muchos ejemplos que podemos citar en esta época tenemos el nombre de Delfina Maturango, amante del caudillo Francisco Ramírez (1786-1821), conocida por su valentía en la lucha y, principalmente, porque el entrerriano muere para salvarla de una emboscada. La novela más reciente es la escrita por la autora ANZORREGUY Chuny: La Delfina, una pasión, Editorial Atlántida, Buenos Aires, 1999.
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