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Por: Diéguez Soto, Julio

La contabilidad como instrumento de desarrollo

Ante los problemas del Desarrollo y su dinámica concreta, ¿qué papel juega la contabilidad? ¿Es un simple instrumentos para la administración y gestión o es un factor más importante que penetra en la misma concepción del desarrollo?

He aquí la síntesis de un libro que se ha elaborado y publicado para que se entienda mejor el desarrollo pendiente y para que la contabilidad sea mucho más que un medio para justificar correctamente las cuentas y dinero de los donantes.


Instituto de Estudios Políticos para América Latina y África · Universidad de Málaga.


 Introducción.
 1. Influencia del entorno en la contabilidad.
 2. Influencia de la contabilidad en el desarrollo.
3. Líneas de investigación en contabilidad y desarrollo.

Veamos a continuación, aun sin ánimo de ser totalmente exhaustivos, algunas manifestaciones de la colaboración de la Contabilidad a la actividad económica, y por ende al Desarrollo, en el actual entorno social y económico, en el que se constituye en un auténtico instrumento al servicio de la sociedad –responsabilidad social-.

 3.1. Contabilidad, nuevo entorno económico y desarrollo.

Uno de los factores más importantes que participa y contribuye al nuevo entono económico en el que discurren la vida de la sociedad, de la economía de la empresa, incluso del ser humano, es la globalización. La integración de los mercados de capitales y de bienes y servicios, las nuevas tecnologías, la internacionalización de la banca, el avance de las comunicaciones,..., son algunos de los aspectos que la caracterizan.

La Contabilidad en su estado actual es fruto de las necesidades internacionales de integración de las informaciones económicas, producto del camino de integración seguido por la economía mundial contemporánea, en el que las economías nacionales tienden a complementarse para satisfacer más eficazmente el bienestar común de su población. Pero también se constituye, a través del proceso de armonización contable internacional en el que estamos inmersos, en propulsor y acelerador de dicho fenómeno, ya que con él se favorece la comparabilidad de la información financiera de todas las empresas que actúan en un mismo mercado.

Dicho proceso de armonización tuvo una fase decisiva en los logros del IASC –International Accounting Standards Committee, en la actualidad International Accounting Standards Board, en adelante IASB-, IFAC –International Federation of Accountants, que emite normas de Auditoría- y las Directivas Contables de la Unión Europea, que pusieron los cimientos de la misma.

En la actualidad los grandes candidatos a marcar las pautas de la normalización contable internacional son: La Unión Europea, Estados Unidos y el IASB. El acuerdo[8] entre IOSCO –International Organisation of Securities Commissions- e IASB supone la exigencia de las NIC en las bolsas de valores europeas y de otros países, con lo que se ha constituido un auténtico bloque –IASB,UE,IOSCO- competidor del otro gran “guru” del desarrollo contable: los principios contables norteamericanos y sus bolsas de valores –principalmente la Bolsa de Nueva York y el NASDAQ-.

Todo este proceso redundará necesariamente en una mejor información financiera que genera una mayor credibilidad y confianza por parte de los usuarios de la misma. Esto provoca, facilita y potencia, asimismo, una mayor preocupación por la protección y control de la inversión y de los mercados de capitales, lo que a su vez contribuye decididamente al actividad y el desarrollo económico.

Sin embargo en este proceso la Contabilidad debe tener también muy en cuenta los matices que diferencian los entornos económicos y sociales de los países, si realmente quiere tener una utilidad real. De ahí que “el proceso de armonización mundial será lento y difícil, ya que se hace necesario un adecuado nivel de compatibilidad, comparabilidad y uniformidad mundial para conseguirlo, si tenemos en cuenta que las condiciones de la vida económica no son las mismas en todo el mundo, que los objetivos de la información financiera no son los mismos para todos y que aun dentro de un mismo país, ciertos fenómenos económicos pueden ser vistos e interpretados de diferente manera, resultando diferentes tratamientos contables” (BURGGRAFF, 1984, págs. 36-37).
NOTAS:
  1. ®En el documento La Estrategia de la UE en materia de información financiera: el camino a seguir, Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo se propone que se exija a todas las sociedades de la Unión Europea admitidas a cotización, en mercados regulados europeos, que elaboren, a partir del año 2005, sus cuentas consolidadas de acuerdo con las Normas Internacionales de Contabilidad que emanan del IASB.


 3.2. Contabilidad de empresa, contabilidad nacional y desarrollo.

La Contabilidad suministra información financiera para el desarrollo económico que las empresas generan en el ejercicio de la actividad económica, ya que aquélla permite a las entidades ser conscientes de su situación económico-financiera, así como hacer previsiones de la misma mediante proyecciones en el tiempo, revisar el comportamiento del consumo, la inversión, el comportamiento de los mercados, la competencia,...

Bajo el nuevo entorno descrito más arriba la empresa “sin dejar de ser la unidad económica de producción es, siguiendo los fundamentos de la teoría de la agencia, un `lugar de encuentro´, entre quienes aportan los factores de la producción y concretan la obtención del resultado (clientes, proveedores, financiadores, inversores aportadores de capital, autoridades –Centrales y Regionales o Autonómicas –trabajadores) que tienen que participar, no sólo para que la empresa cree valores añadidos y riqueza sino, lo que es más importante, para que la empresa exista, ya que, sin la contribución de todos y cada uno de ellos, ésta no se crea o desaparece.

Para que esta participación y colaboración se dé es preciso que el empresario (director y decisor de todo el proceso de generación continua de valores) transmita `confianza en la situación futura de la empresa´ y esto exige, básicamente, `información´ precisa, fiable y clara a la que la Contabilidad puede y debe responder, en función de lo que precise la toma de decisiones de distinta naturaleza que deben asumir todos los agentes, para decidir su participación en una y no en otra alternativa empresarial, en los distintos mercados de oferta y demanda” (RIVERO, 2001, pág. 38).

Sin embargo, y además, otra exigencia que se le plantea a la Contabilidad es el de formar parte de la vida económica de la Nación como componente de las estructuras orgánicas de ella, de tal forma que se convierte en un instrumento imprescindible al asumir las funciones de recolección, registro y transmisión de los datos primarios elementales (BLANCO, 1981, pág. 100). Por tanto, la macroeconomía también necesita de la Contabilidad, pero de la llamada Nacional, que está enfocada hacia el conocimiento de datos macro-económicos referidos a un país o región, y tiene por objeto el registro numérico de los valores de los flujos de bienes y servicios, operaciones de distribución y operaciones financieras que tienen lugar en dichos ámbitos. La Contabilidad, se constituye por tanto, en la base y fundamento de los agregados nacionales, no sólo siendo el origen de la información recogida en los mismos, sino convirtiéndose en un verdadero catalizador de los comportamientos económicos.

Aún queda mucho por hacer, por otra parte, en interrelacionar Contabilidad de la empresa y Contabilidad Nacional, ya que éstas “han vivido de espaldas, y salvo contados excepciones, no ha habido por parte de los estudiosos de la Contabilidad un acercamiento, o una curiosidad, por saber qué es la Contabilidad Nacional y en qué medida puede existir una interrelación entre ambas, o en que medida una necesita de la otra” (URIEL, 2001, pág. 22), ya que posiblemente un mayor conocimiento mutuo contribuiría al desarrollo económico.

Como colofón a este epígrafe recojamos las afirmaciones de MAZA (1991, pág 4) cuando explicita que el suministro de información contable permite:

  • emprender el estudio macroeconómico de producción, circulación, distribución y aplicación de recursos;

  • suplir la información financiera y otras;

  • investigar la estructura de la economía en sus diferentes acepciones y aspectos;

  • estudiar el movimiento económico en el corto y mediano plazo;

  • formular diagnósticos de la evolución cíclica de la economía;

  • formular planes globales de desarrollo;

  • proyectar medidas para corregir una situación desfavorable;

  • conocer anticipadamente los posibles efectos de una variación específica de magnitudes exógenas;

  • garantizar la transparencia y eficiencia de la información.


 3.3. Contabilidad, Estado y desarrollo.

Asistimos en la actualidad al reinado del capitalismo de economía mixta o del Estado del bienestar en el que la función del Estado es primordial, al intentar potenciar las ventajas del capitalismo, por una parte, y a la vez, remediar y/o prevenir sus consecuencias más negativas. Esto es, actúa como árbitro, fundamentando sus actuaciones en la aplicación del principio de subsidiariedad, esto es, no suplanta a la iniciativa privada salvo cuando ésta no exista o sea deficiente.

Uno de los instrumentos que utiliza el Estado de forma más recurrente es la política fiscal, a través de la que ejerce en primer lugar una labor de recaudación entre los contribuyentes, para luego aplicar los recursos obtenidos en el gasto público necesario para el continuo desarrollo del país.

La Contabilidad ha evolucionado, tal y como hemos tenido ocasión de recordar en epígrafes anteriores, y hoy en día no sólo cumple una función legalista, de control, sino también una función económica, es un instrumento clave en la distribución de la riqueza. Es decir, la Contabilidad, y su regulación, tiene efectos económicos claros sobre los grupos sociales implicados en la recaudación y distribución de la riqueza que se genera en un país.

El profesor TUA (1991), en una ponencia presentada al II Simposio de Egresados de Contaduría de la Universidad de Antioquia se hacía eco de estas ideas:

“El problema, bajo esta óptica, es que la regulación trasciende de este modo el ámbito estrictamente contable, para insertarse en un marco mucho más amplio: el de la política social y económica. Pero esta alternativa plantea un buen número de interrogantes: ¿Cómo determinar qué norma aporta beneficios óptimos a la colectividad?;...;¿Se puede contribuir al bienestar social con solo aumentar la calidad de la información o es preciso atender otras cuestiones económicas suscitadas por la norma?...¿Cómo dilucidar qué consecuencias deben tenerse en cuenta y cuáles no?.

La respuesta, desde luego, no es fácil. Sin embargo, el argumento de las consecuencias económicas pone de manifiesto dos extremos importantes: de un lado, que la norma contable no puede considerarse como aséptica o neutral; de otro, que la normalización contable es uno de los instrumentos con que cuenta la comunidad para alcanzar objetivos macrosociales y macroeconómicos”.

En definitiva, queremos poner de manifiesto algo ya sobradamente conocido pero no por ello menos importante: la Contabilidad, y concretamente su regulación a través de una determinada normativa, es un instrumento muy valioso al servicio del orden económico que se pretenda alcanzar, ya que no es neutra sino que implica importantes consecuencias económicas para el entorno donde es aplicada.


 3.4. Contabilidad, Administración y propiedad y desarrollo.

La Contabilidad cumple una serie de objetivos particulares que, en su mayoría, de alguna forma se han ido desgranando en las anteriores líneas. Es inestimable su contribución a la gestión económica global, a la gestión tributaria, al control interno de la gestión pública y empresarial, ..., pero también -y en un aspecto de éste es donde nos vamos a centrar ahora- como instrumento de defensa de intereses de terceros (accionistas, personal, ...).

La Contabilidad también contribuye al desarrollo económico en tanto hace posible la separación entre administración y propiedad, ya que se constituye en un mecanismo de control de los socios de las acciones llevadas a cabo por los administradores. La separación entre propiedad y administración ha coadyugado la existencia de los mercados de capitales, y con ello la inmensa contribución de estos al desarrollo, al permitir poner en contacto a oferentes y demandantes de fondos para poder realizar transacciones de todo tipo de derechos financieros, proporcionando un mayor nivel de riqueza a la economía.


 3.5. Contabilidad, inflación y desarrollo.

La mayor parte de los países latinoamericanos –aunque también esta situación es generalizable a la mayoría de los países más desfavorecidos de la Tierra- soportan una inflación muy elevada, y es una de las manifestaciones más influyentes de la situación de inestabilidad económica en la que se encuentran inmersos una amplia representación de los mismos –actualmente el problema argentino es un ejemplo característico de esta última afirmación-.

El gozar de información útil para la toma de decisiones en ambientes de inflación es un objetivo imprescindible para articular políticas de desarrollo adecuadas. De ahí, que junto con el establecimiento de un cuerpo de principios contables que responda a sus propias necesidades, las otra gran línea de investigación contable identificada en Latinoamérica, está estrechamente ligada con su entorno económico –inflación galopante y endeudamiento extraordinario-, y consiste precisamente en el tratamiento contable de la inflación y de los resultados financieros (DONOSO, 1986, pág. 514).

La Contabilidad debe acomodarse al desarrollo económico y social del país y/o área donde se aplique, por lo que en este caso particular sus investigaciones deben estar dirigidas a solucionar los problemas de elaboración de información fiable bajo un entorno económico muy peculiar. Si aquella logra cumplir con dicho objetivo, contribuirá sobremanera a que todos los implicados en la toma de decisiones actúen con una representación de la realidad que sea fiel a la realidad misma, y por ende, al desarrollo económico del ámbito en cuestión.


 3.6. Contabilidad, microempresas y desarrollo.

Es conveniente, en primer lugar, aclarar qué se entiende por microempresa. Para ello acudimos a algunas definiciones ofrecidas por investigadores que se han ocupado con cierta profusión por este tema.

CARPINTERO (1998, pág. 58) considera que se “pueden considerar como pequeñas unidades de producción, comercio o prestación de servicios, y en las que se pueden distinguir elementos de capital, trabajo y tecnología, aunque todo ello esté marcado por un carácter precario. Estas actividades están un poco más allá de la pura supervivencia y hay algunos elementos que hacen que se les pueda dar el carácter de empresas de muy pequeño tamaño: cierto espíritu empresarial por parte del dueño, algún trabajador o colaborador aparte del dueño, algún valor añadido en el producto o en el servicio, existencia de activos fijos aunque sean mínimos, etc.”.

UBERNEL (1997), en un libro publicado por el Departamento Nacional de Planeación de Colombia, define a la microempresa como “una unidad socioeconómica permanente, de producción de bienes o servicios orientados prioritariamente al mercado, frente al cual tienen un mínimo de regularidad, en la que no existe separación clara entre propiedad sobre los medios de producción y la fuerza de trabajo aportada por el propietario y en la que una parte de las actividades del proceso de producción son realizadas por operarios, que en su mayoría ejecutan más de una de ellas. Las microempresas (...) ejercen la función de ocupar espacios sociales y económicos que deja la gran empresa, reemplazan los objetivos empresariales que el sector moderno es incapaz de cumplir y sirven como puente del flujo migratorio de un gran torrente de mano de obra compuesta por jóvenes desocupados que se capacitan empíricamente con potencial de vincularse a la gran industria y por mano de obra veterana que es expulsada o retirada de la gran industria”.

Las microempresas han dejado de ser consideradas como meras formas de supervivencia para convertirse en instrumentos eficientes de producción, comercialización o prestación de servicios, que ocupan un lugar significativo en la economía, y que contribuyen evidentemente al crecimiento y desarrollo económico.

Aun cuando podemos encontrarnos con diferentes tipos de microempresarios –gerente, productor y operario- y de microempresas –de supervivencia, de acumulación y dinámicas-[9] , tanto los primeros –el activo más importante de la microempresa, puesto que permanece a pesar de que la microempresa desaparezca, y por ende está capacitado para volver a poner en marcha una nueva-, como las segundas, están sometidas muy frecuentemente a numerosas deficiencias que reducen considerablemente el potencial efecto positivo de las mismas.

Al objeto de incidir en las mismas, los programas de apoyo a la microempresa comúnmente se centran en los siguientes elementos: crédito, capacitación, asesoría y apoyo a la comercialización.

Los microempresarios suelen carecer de nociones mínimas acerca del funcionamiento del mundo empresarial, de ahí que la capacitación, sin desmerecer ni mucho menos al resto de elementos apuntados que son igualmente importantes y necesarios, se constituye en una herramienta de primer orden al servicio del desarrollo de las microempresas y de lucha contra la pobreza. CARVAJAL (1983), presidente de la Fundación Carvajal pionera en la prestación de servicios de capacitación a los microempresarios, hace algunas reflexiones en torno a la misma: “El cambio de actitud de un microempresario tan pronto comienza a recibir capacitación es muy grande. Toma en primer lugar conciencia de que es verdaderamente un empresario que está prestando un gran servicio al país al ayudar a la creación de empleo; tiene oportunidad de estar en contacto con personas que están dedicadas al mismo empeño, lo cual tiene alto valor educativo. Su horizonte se amplía más allá de su prosaica realidad”.

La formación en contabilidad contribuye a la capacitación gerencial de los microempresarios, junto con el conocimiento de otras materias (marketing, ...), y por tanto, se constituye en pieza clave en la mejora de la preparación de los mismos.

En suma, la capacitación contable es crucial para las microempresas, y por ende, es determinante para la consecución de un auténtico desarrollo. Estamos con los que creen que la educación y la formación son herramientas indispensables para el desarrollo; sin las mismas, no hay desarrollo.

NOTAS:
  1. ®Puede verse definición de las tipologías de microempresarios y microempresas en CARPINTERO (1998, págs 61 y 62).




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