Artículos
Palestina y el Boicot Cultural
Autores corporativos:
Instituto de Estudios Políticos para América Latina y África (traductora)
Palestinian BDS National Committee (canal)

Autores personales:
Agueda Carrillo de Albornoz, Begoña (Traductor/a)
Anzola Román, Paula (Traductor/a)
Ziadah, Rafeef (Autor/a)

Descripción
Fecha:
19 de Abril de 2009
Entradilla:
Israel utiliza métodos muy variados para intentar destruir la vida cultural palestina: violencia directa, censura directa, censura sutil, y también boicots.

El ataque al arte palestino en todas sus ramas va desde la cancelación de exposiciones a la prohición de actuar a artistas palestinos, pasando por avisar a las instituciones de que no patrocinen u organicen ciertos eventos.
URL:
http://www.bdsmovement.net/?q=node/380
Actividades relacionadas:
Campaña Palestina de Boicot, Desinversión y Sanciones contra Israel
Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural de Israel
Publicado en:
Gloobalhoy nº18
Secciones GloobalHoy:
080- Conflictos-paz
Notas:
Rafeef Ziadah es una refugiada palestina de tercera generación, artista de la palabra hablada, y organizadora de la Coalición con el Apartheid Israelí (CAIA). Vive en Toronto. Este artículo está basado en una charla que se dio en el evento “Palestina y resistencia cultural”, que tuvo lugar el sábado 1 de noviembre de 2008, en la Universidad New Collage de Toronto.
Clasificación
Escenarios:
Internacional
Descriptores:
Boicot a Israel ; Boicot internacional ; Culturas ; FIDC ; Observatorio Palestina ; Patrimonio cultural ; Población ; Solidaridad internacional
Regiones:
Oriente Medio
Países:
Israel ; Palestina
Otros topónimos:
Cisjordania. Internacional
Documento
 Índice:
     Resistencia cultural, conciencia, y existecia palestina
     La realidad para los artistas palestinos
     Censura sutil y censura por “equilibrio”
     Boicot cultural
Resistencia cultural, conciencia, y existecia palestina
Desde su origen, Israel se ha tomado muchas molestias en destruir toda manifestación de la cultura palestina y se ha centrado principalmente en los palestinos que hacen de la producción cultural su vía de resistencia. Edgard Said explicó que “la cultura es una manera de luchar contra la extinción y el olvido”. Es muy típico que las potencias colonialistas definan a los colonizados como seres primitivos, anticuados e incultos.

En 2002, cuando Israel invadió la ciudad cisjordana de Ramallah (cosa que han hecho en multitud de ocasiones, antes y después de dicha ocasión), arrasaron el Centro Cultural Sakakini. Entre las cosas que destruyeron había unos manuscritos de Mahmoud Darwish, quien declaró ante William Dalrymle, del UK Guardian, lo siguiente:

“Los israelíes querían dejarnos claro que nadie y nada es inmune, incluida nuestra cultura. Me tomé la advertencia de manera personal. Sé que son fuertes, y que pueden invadir y matar a cualquiera. Pero no pueden romper u ocupar mis palabras. Eso es lo único que no pueden hacer. Mi poesía es el único medio que tengo para resistir ante ellos.”

La producción cultural palestina ha de ser vista como un acto por el que se reafirma la identidad y la existencia. Cuando Palestina pidió el boicot a Israel (http://www.pacbi.org/etemplate.php?id=869) hasta que éste respetara la legislación internacional, fueron muchos los que en todo el mundo protestaron contra “la censura del arte”. Los que se oponían al boicot cultural a Israel declaraban que el arte debe ser separado de la política.

Este argumento fue rebatido por Omar Barghouti, un coreógrafo palestino. Esta supuesta separación no ha ofrecido ninguna protección contra la persecución política y la censura a los artistas y al arte palestino. No hemos oído quejarse a esos opositores al boicot israelí de la realidad a la que se enfrentan los artistas palestinos, que están sometidos a un boicot de facto, tanto en Gaza y Cisjordania, como en la diáspora, unas veces a través de la censura directa por parte la ocupación militar, y otras a través de una censura sutil bajo la excusa de la necesidad de “equilibrio”:


La realidad para los artistas palestinos
A pesar de que los artistas palestinos están reconocidos en el mundo árabe, sus oportunidad de exhibirse están continuamente restringidas por Israel. Los palestinos de Cisjordania viven bajo la constante amenaza de que sus exposiciones sean saqueadas y sus galerías destruidas. Ni siquiera pueden desplazarse de una zona a otra debido a la compleja red de puestos de control israelíes, sus asentamientos y el muro del apartheid.

En los territorios ocupados, el arte es siempre un objetivo. Durante la primera Intifada (1987-1989), los israelíes prohibieron el uso de los colores de la bandera palestina. La pintora Vara Tamari hizo las siguientes declaraciones en relación con algunas de las exposiciones de arte palestinas de aquel momento:

“Era muy emocionante, pero los israelíes pronto se dieron cuenta de la importancia de esas exposiciones y comenzaron a atacar a la Liga de Artistas Palestinos. Nos obligaron a conseguir permisos para poder exhibir nuestro arte, censuraron e invadieron estudios de artistas. Algunos de nosotros fuimos encarcelados, normalmente acusados de haber usado los colores de la bandera palestina. Decían: “Podéis pintar, pero no uséis el rojo, el blanco o el negro”. Y te encarcelaban si usabas esos colores. No se podía pintar una amapola, por ejemplo, o una sandía: tenían los colores prohibidos. Muchas veces todo dependía del juicio artístico o del oficial que estuviera al mando.”

Ninguna expresión artística está a salvo. El famoso grupo de danza El Funoun fue ilegalizado, y estuvo durante largo tiempo obligado a realizar sus prácticas a escondidas y sin música. Según se declara en su página web, “dedicarse a la danza en una sociedad tradicional que vive en estado de ocupación siempre ha supuesto serios problemas para El Funoun. Las prohibiciones de viaje y los habituales arrestos de miembros del grupo fueron algunas de las medidas represivas que tomó la Ocupación Israelí”.

Cuando Israel invadió Líbano en 1982, destruyó los centros culturales que habían construido los palestinos, así como todos los archivos de contenido artístico. Por ejemplo, todo el archivo de la colección de cine palestino fue completamente destruida. Anne Marie Jacir escribió en 2007 acerca de este asunto para Intifada Electrónica:

“A finales de los 60, un grupo de mujeres y hombres árabes comprometidos con la lucha por la libertad del pueblo palestino decidió contribuir a la resistencia mediante la producción de películas, grabando sus vidas, esperanzas y su lucha por la justicia. Trabajaban tanto el género de ficción como el documental, y se dedicaron a contar historias sobre Palestina y a crear una nueva manera de hacer cine.

Entre estos cineastas se encontraban los fundadores Mustafa Abu Ali, Sulafa Jadallah, y Hani Jawhariy. Otros eran Khadija Abu Ali, Ismael Shammout, Rafia Hijjar, Nabiha Lutfi, Fuad Zentut, Jean Chamoun y Samir Nimr.

En 1982, el ejército israelí invadió Líbano y los archivos cinematográficos palestinos desaparecieron, junto con el resto de colecciones del patrimonio cultural de la OLP.”


Este ataque contra el arte palestino se extiende al interior del propio Israel, donde se prohíbe la exhibición de películas de artistas como Muhammad Bakri.


Censura sutil y censura por “equilibrio”
La censura del arte palestino no se limita a los territorios ocupados o a Israel, sino que se extiende también a Occidente, sólo que de una manera más sutil.

En mayo de 2008, el Museo Spertus de Chicago, un importante centro cultural judío, inauguró una exposición llamada “Imaginary Coordinatates” (coordenadas imaginarias). La exposición consistía en el trabajo de ocho mujeres palestinas e israelíes muy conocidas en Israel y el resto del mundo porque su obra desafiaba las nociones básicas del espacio, la geografía, las fronteras y lo que se puede resumir como el derecho al dolor (quién puede sentir dolor por quién y por qué). Pero, según declaraba Deabbe Isaacs en el Chicago Reader, la exposición arrojaba “demasiada luz”:

“… lo que se decía es que la exposición era demasiado controvertida para parte del público del Spertus. El Fondo Judío Unido, uno de los mayores patrocinadores del Spertus, echó un vistazo y se apresuró a cancelar la cena de beneficiencia del 13 de mayo, prevista para recaudar fondos para la sala de reuniones del décimo piso. Michael Kotzen, vicepresidente ejecutivo de la Federación Judía de la Zona Metropolitana de Chicago, declaró que canceló el evento tras escuchar las quejas “de una serie de personas que pensaban que la exposición era inapropiada” en términos de “contenido y enfoque”. Entonces se hizo público que la exposición sería reinagurada “ajustada”, tal y como dijo Rosen, y con un nuevo protocolo: sólo se admitirían visitas guiadas y a determinadas horas.”

En la Universidad Brandeis, en 2006, el estudiante judío Lior Halperin organizó una exposición de arte de autores adolescentes palestinos, llamada “Voces de Palestina”. Se trataba principalmente de fotografías que habían hecho los adolescentes, en su mayoría de ellos mismos. Pero tras cuatro días (estando la exposición programada para dos semanas) la directiva de la Universidad retiraró el trabajo, declarando que resultaba “confuso” y “molesto” para algunos estudiantes.

La exposición “Made in Palestine” fue rechazada en numerosas galerías antes de encontrar un sitio en Nueva York y otras ciudades en 2005. Una reseña del evento en Intifada Electrónica describle lo sucedido:

“Básicamente recibimos un “no” de todo el mundo”, dice Halaby [uno de los organizadores de la exposición] hablando sobre los esfuerzos que hicieron en Nueva York y otras ciudades para conseguir un lugar donde exponer. En noviembre del pasado año, un grupo del Condado de Westchester, en Nueva York, organizó un acto benéfico para recaudar fondos para organizar la exposición en su comunidad. Un par de representantes del Condado se molestaron y publicaron una nota de prensa en la que calificaron la exposición “Made in Palestine” como “arte ofensivo que glorifica el terrorismo” y que “emana odio hacia América, Israel y la comunidad judía, a la vez que rinde homenaje a los terroristas”. Un legislador estatal describió la exposición como “propaganda para asesinos”. El acto de beneficiencia se llevó a cabo según lo programado, pero el incidente ilustra las dificultades a las que se enfrentó la exposición para exhibirse en el país.”

En Ontario, un libro de cuentos escrito por y para niños, llamado “Tres Deseos”, fue prohibido en las bibliotecas escolares.

La polémica empezó en febrero de 2006, cuando el Consejo Judío de Canadá escribió a la Asociación de Bibliotecas de Ontario y a todas las escuelas de la provincia, pidiéndoles que retiraran el libro de programa de lectura, argumentando que carecía de contexto histórico, que era demasiado sofisticado para los niños del grupo de edad al que estaba dirigido, y que demonizaba a las personas a ambos lados del conflicto… En una declaración, la autora de “Tres Deseos”, Deborah Ellis, dijo:

“He impartido muchas charlas en escuelas sobre los niños en la guerra. Los niños pueden aceptar la realidad de los que se está haciendo a otros niños. Son los adultos los que tienen miedo. Dicen: “debemos proteger a nuestros hijos de estas cosas”, cuando realmente lo que quieren es protegerse a ellos mismos de tener que responder a esta pregunta: “¿Qué estás haciendo para convertir el mundo en un lugar mejor?”.”

Todos estos ejemplos de lo que llamo censura sutil se basan en el concepto elusivo de “equilibrio”. La idea es que toda voz palestina ha de ser equilibrada por una voz israelí. Así, como poeta palestino, solo puedo escribir poesía si se presenta una visión opuesta que lo equilibre. De hecho, después de un recital en un instituto aquí en Toronto, la Dirección Escolar del Distrito de Toronto estableció una política por la cual los artistas deberían ser vetados de antemano para eliminar contenidos políticos. No he vuelto a recitar desde entonces. Las polémicas líneas eran de una pieza llamada “Quiero escribir un poema”:

“Quiero escribir un poema - -triste / como la sonrisa de mi abuelo cuando le quitaron su tierra”

Esto le hizo sentirse incómodo a un estudiante, a pesar de que cada palabra es cierta: a mi abuelo le quitaron sus tierras y se convirtió en un refugiado. Pero incluso siendo cierto, fue censurado por ser “desequilibrado”. El profesor que me invitó fue amonestado y la directiva de la escuela cambió su política en relación con las actuaciones artísticas.

El “equilibrio” es pues la principal excusa para silenciar a los palestinos, cancelando invitaciones a charlas o prohibiendo exposiciones. Pero el “equilibrio” no puede aplicarse a obras teatrales, charlas, o exposiciones, pues por su naturaleza se corresponden con una perspectiva específica. La exigencia de que un evento refleje todo el espectro de ideologías relativo a una materia concreta es absurda. ¿Qué exposición podría llegar a albergar todo el rango de puntos de vista y posicionamientos en relación con el conflicto palestino-israelí?


Boicot cultural
Israel ha utilizado muchos medios para intentar destruir la vida cultural palestina: violencia directa, censura directa, censura sutil, y también boicots. Los ataques contra el arte palestino van desde la cancelación de exposiciones a la prohición de actuar a artistas palestinos, pasando por avisar a las instituciones de que no patrocinen u organicen ciertos eventos. Todo esto implica la existencia de un boicot de facto contra los artistas palestinos. Este cerco que se les ha impuesto ha de romperse.

Romper el cerco significa que Israel tiene que cambiar, y no lo hará sin presión. Por eso muchos artistas palestinos han llamado a los trabajadores culturales y a los artistas del resto del mundo a boicotear a las instituciones del gobierno israelí. El boicot cultural es otro medio para resistir ante el apartheid, tal y como lo fue en Sudáfrica. A continuación se expone un extracto de una carta de 2006 de los artistas palestinos:

“Nosotros, los abajo firmantes artistas y cineastas palestinos, hacemos un llamamiento a todos los artistas y cineastas de buena conciencia de todo el mundo para que cancelen toda exposición y manifestación cultural que esté programada en Israel, a que se movilicen inmediatamente y no permitan que continúe la ofensiva israelí de autocomplacencia racial. Al igual que en el boicot de las instituciones artísticas de Sudáfrica durante el apartheid, los trabajadores culturales deben alzar su voz en contra de los crímenes de guerra y las atrocidades de Israel.

Pedimos también a la comunidad internacional que se una a nosotros en el boicot contra los festivales de cine israelíes, y los acontecimientos públicos apoyados por el gobierno israelí, así como a poner fin a toda colaboración con todas aquellas instituciones culturales y artísticas que hasta la fecha se han negado a posicionarse en contra de la Ocupación, que es la raíz de este conflicto colonial.

Os pedimos que os posicionéis y que digáis al pueblo israelí que rompa su silencio, que abandone su apatía y que se enfrente a su responsabilidad en la destrucción y los asesinatos que está cometiendo su gobierno electo. Para los libaneses y los palestinos que están aterrorizados por las bombas y misiles del Ejército israelí, el silencio, la apatía y la falta de acción del pueblo de Israel se ve como complicidad con los crímenes de guerra,; y los artistas, académicos e intelectuales que continúan sirviendo al Ejército israelí como implicados directamente en esos crímenes.

Os pedimos que deis paso a la acción, reemplazado las palabras, que se olvidan con la misma facilidad con la que se dicen. Os pedimos que hagáis oír vuestras voces, exigiendo el final de este derramamiento de sangre, y de esta opresión, que han durado demasiado tiempo.”


El boicot PACBI está siendo apoyado por las principales figuras culturales de todo el mundo.

El boicot cultural fue inmediatamente criticado por ser considerado un ataque contra la libertad de expresión. Pero la alternativa es la complicidad en el uso de la cultura que potencia un estado de apartheid, así como en la privación de la libertad de expresión para los palestinos. Los artistas palestinos que defienden el boicot cultural esgrimen los siguientes argumentos.

Ann Marie Fair declaró lo siguiente en relación con el boicot cultural:

“Como dijo Nelson Mandela, el boicot no es un principio sino una táctica que depende de las circunstancias. Para mucha gente. El boicot es un medio no violento para resistir ante la limpieza étnica de los palestinos. Sobre todo en una época en la que, tras 58 de resistencia ante la opresión y el apartheid de Israel, nada ha funcionado.”

Y tal y como la lucha anti-apartheid benefició a los sudafricanos, incluidos los blancos, la lucha contra el apartheid israelí beneficiará también a los israelíes. Steven Biko, un de los líderes del Movimiento de Conciencia Negra de Sudáfrica, dijo: “Con el tiempo, estaremos en posición de otorgar a Sudáfrica el mayor regalo: un rostro más humano.” Con el boicot cultural a Israel, esperamos pues otorgar una cara más humana a una sociedad que ha sido capaz de bombardear en Gaza a civiles que no tenían forma de huir de la zona de guerra.

Tal y como comencé, terminaré con una cita de Mahmoud Darwich, en la que responde a la acusación de que la poesía palestina es demasiado política:

“Para nosotros, el túnel es tan oscuro que ni siquiera se puede ver la luz al final. En otra situación, dejaría de escribir poesía sobre Palestina. No puedo seguir escribiendo sobre la pérdida y la ocupación eternamente. Siento que me priva de mi libertad como poeta. ¿Estoy obligado a expresar mi amor por mi país cada día? Se ha de vivir por el amor, por la libertad. El propio tema de la ocupación es una carga. Yo quiero, como poeta y como ser humano, liberarme de Palestina. Pero no puedo. Cuando mi país sea libre, también lo seré yo.

Cuando eso suceda, todos los artistas palestinos podrán escribir sobre el amor, la esperanza y todas las cosas del mundo. Pero hasta entonces, está claro cuál es nuestro deber. No tenemos elección.”


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