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Guinea- Bissau: hambre en una tierra de abundancia
Autores corporativos:
Instituto de Estudios Políticos para América Latina y África (traductora)
Integrated Regional Information Networks (autoría; canal)

Autores personales:
Bianchini, Maria Chiara (Traductor/a)

   Descripción    Clasificación   
Lugar:
Bedanda (Guinea Bissau)
Fecha:
20 de Febrero de 2007
Entradilla:
Viajando a través de floridas tierras cultivadas, forestas y manglares al sur de la ciudad costera de Buba, es difícil creer que cerca de 100.000 personas que viven y cultivan aquí no pudieron encontrar una forma de alimentarse a si mismas durante el año pasado.
Introducción/Descripción:
La malnutrición se ha disparado por encima de lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) define el umbral de emergencia y las agencias humanitarias han enviado más de 1.000 toneladas de ayuda alimentaria en 2006.

Hay un desastre detrás de la esquina, dijo el representante del Programa Mundial de Alimentos (PMA), José Pita Grós. Las causas profundas del problema no están siendo resueltas y la población está cada vez más en peligro.

La crisis de 2006 se dio principalmente en las regiones de Quinara y Tombali, que normalmente son consideradas el granero del país. Durante generaciones, las personas han cultivado variedades locales de arroz que, según los estudiosos, existían ya antes de la llegada de los europeos.

Los agrónomos dicen que la gente de esta zona ha desarrollado complejas técnicas de cultivo. El sur de Guinea- Bissau puede ser considerado una reserva tanto de variedades genéticas de arroz, cuanto de capacidades de gestión del plasma germinal por parte de los agricultores, dijo la agrónoma Marina Padrao Temudo del Instituto de Investigación Científica Tropical de Lisboa.

El suelo y el clima son ideales también para cultivar cacahuetes y, en los años recientes, Guinea-Bissau se ha transformado en el sexto productor del mundo. Los cacahuetes representan el 85% de las ganancias por exportaciones del país.

Además, casi todo el mundo en Guinea Bissau se beneficia de los cacahuetes, puesto que casi todas las familias poseen un árbol que los produce.

Desde julio hasta octubre, antes de la cosecha del arroz, la gente vendía cacahuetes a los mercantes, procedentes en su mayoría de la India. Durante años los mercantes habían estado comprando un kilo de cacahuetes por 250 francos CFA (cerca de 50 céntimos de dólar) que es el mismo precio de un kilo de arroz importado de Asia, y los habitantes locales estaban contentos de hacer este trueque.

Nos gusta comer arroz, pero es más fácil cultivar los cacahuetes, dijo Fatou Nasamha, una mujer que cultiva a la orilla de la calle en la aldea de Bedanda. Sólo se necesita cogerlos del árbol.

Entonces, ¿Qué es lo que no funcionó?

Los expertos subrayan dos cuestiones:

Primero, en septiembre de 2005, las altas mareas derramaron agua marina sobre el sistema tradicional de diques e inundaron los campos de arroz alrededor de los manglares, destruyendo miles de toneladas de arroz.

A ese punto, la gente ya tenía suficientes alimentos pero los agricultores perdieron las semillas de arroz que iban a necesitar para la siguiente estación, dijo Rui Jorge Fonseca, un representante de la FAO en Guinea-Bissau.

Lo peor fue que no había ningún sistema de alerta; nadie empezó a prepararse con tiempo para la crisis, dijo.

El gobierno sólo pidió semillas a la FAO en mayo de 2006, momento en que las semillas ya deberían de haber estado plantadas, dijo Fonseca.

La FAO empezó de inmediato el proceso de importación de 400 toneladas de semillas, pero estas no llegaron hasta agosto, cuando empezaba la estación de las lluvias. Muchas semillas llegaron demasiado tarde, dijo Fonseca. Una especie de arroz se estropeó por la humedad y los agricultores no lograron que las semillas crecieran.

Paulo Sambu, un agricultor de la aldea sureña de Buba, dijo a IRIN que se había dado por vencido y había empezado a comer las semillas. No podíamos hacer otra cosa, dijo.

Al mismo tiempo empezó a tomar forma otra crisis, relacionada con los cacahuetes.

No tenía nada que ver con las fuerzas de la naturaleza. De hecho la cosecha de cacahuetes de 2006 fue una de las mejores que ha tenido Guinea-Bissau.

Sin embargo, el año 2006 también era año de elecciones y el gobierno quiso agradar a los electores. Decidió que los cultivadores podían subir el precio de sus cacahuetes de 250 francos CFA hasta 350 francos CFA.

Los mercantes indianos se negaron a pagar.

El gobierno dijo a los cultivadores que aguantaran y que los indianos iban a volver. Por el contrario, los mercantes simplemente se fueron a otra parte.

El arroz empezó a escasear; el precio de los cacahuetes cayó por debajo de 50 francos CFA.

Pronto los cultivadores no pudieron vender sus cacahuetes a ese precio. Decenas de miles de toneladas simplemente se dejaron estropear.

La gente se desesperó. Inventamos una sopa hecha de cacahuetes y mandioca pero nadie quería comerla, dio el jefe de la aldea de Bedanda, Nhinna na N´tchama. Para comprar arroz vendimos nuestras herramientas, nuestra ropa y todos nuestros animales domésticos.

Y el precio del arroz empezó a crecer.

En julio la FAO publicó un informe en el que se decía que la mayoría de la población se encontraba en un estado de inseguridad alimentaria crónica.

En agosto, la malnutrición alcanzó niveles del 10,9 % en cinco de las nueve regiones del país, según un informe del PMA. Por encima del 10% se la considera aguda.

El PMA organizó unos centros de alimentación junto con varias entidades colaboradoras y envió más de 1.000 toneladas de ayuda alimentaria.

Ha sido una pesadilla logística, dijo Pita Grós del PMA. La estación de lluvias ya había empezado y nuestros camiones de 30 toneladas se quedaban atascados. Tampoco los camiones más pequeños podían atravesar ciertas zonas. Tuvimos que hacer parte de la distribución usando canoas.

Todos nos quedamos asombrados, dijo. Nunca pensamos que íbamos a ver este tipo de problemas en un país tan rico de recursos naturales.

Soluciones

¿De quién es la culpa?. La respuesta depende de quién esté hablando. Las instituciones humanitarias internacionales dicen que la política del gobierno sobre el precio de los cacahuetes ha sido la causa principal. Las autoridades del gobierno y los voluntarios que trabajan in situ dicen que la crisis hubiese podido evitarse si las organizaciones internacionales hubiesen respondido más rápidamente y con más eficacia.

Lo único en que todo el mundo está de acuerdo es que el problema sólo puede resolverse realmente si los cultivadores diversifican su producción y si la gente varía su dieta.

Guinea Bissau puede producir patatas dulces y mandioca en abundancia pero a la gente de aquí no les gusta comerlos, dijo Fonseca de la FAO.

Depender de un solo producto los cacahuetes es como jugar a la ruleta rusa, dijo. El precio en el mercado mundial puede caer o los mercantes pueden decidir comprar en otra parte y podríamos enfrentarnos a una catástrofe humanitaria, dijo.

Ya los compradores indianos han dicho que tal vez no volverán a Guinea-Bissau este año porque el gobierno ha creado nuevas leyes que les obligan a comprar cacahuetes a través de mediadores locales en vez de directamente a los agricultores.

Sólo espero que la gente interprete lo que pasó el año pasado como un signo de que deben estar preparados para lo que podría suceder en el futuro, dijo Pita Grós.

© IRIN 2007
URL:
http://www.irinnews.org/Report.aspx?ReportId=70272
Publicado en:
Gloobalhoy nº10 - 11 ; IRINnews.org
Secciones GloobalHoy:
060- Derechos-humanos
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