Informes y estudios
La recolección de frutos silvestres y sus protagonistas las recolectoras
Autores corporativos:
Taller de Acción Cultural (autoría; canal)

Autores personales:
Salas M., Verónica (Autor/a)

Descripción
Entradilla:
Merece la pena destacar esta experiencia como una buena práctica de mujeres productoras e innovadoras desarrollada en la región del Bío Bío, Chile, a partir del trabajo con frutos silvestres, una rica materia prima de medicamentos y productos cosméticos.

Inicialmente, las mujeres, "recolectoras" no gozaban de ningún reconocimiento social y realizaban su trabajo en las condiciones más precarias; pero a partir del proceso de organización y construcción de identidad animado en los últimos cuatro años, se ha generado un proceso que da como balance: capacitación de las mujeres, generación de perspectivas comerciales que contemplan el comercio justo, creación de un poder propio representado en la Coordinadora Regional de Recolectores, apertura de relaciones con el movimiento social, profundización de la perspectiva de género...
Publicado en:
Gloobalhoy nº1
Secciones GloobalHoy:
015- Ella, el,-las, los...
Clasificación
Descriptores:
Comercio justo ; Derechos de las mujeres ; Derechos laborales ; Desarrollo sostenible ; Experiencias y buenas prácticas ; Género ; Medio rural ; Mujeres
Países:
Chile
Documento
 Índice:
     Introducción.
     La mujer recolectora.
     La actividad de recolectar.
     El trabajo de recolección.
     Nuestra experiencia.
Introducción.
“...no habiendo ya de qué vivir después de las cosechas, la gente buscaba en los campos lo necesario para mantener a los miembros de sus familias. Fueron a buscar diferentes hierbas como el yuyo, la yerba mora, la yerba buena... En el tiempo del invierno nacían las callampas como piques, chandis, loyos... que crecen en los troncos podridos de los árboles. Además habían los pitros y otros que nacen del suelo” ...[1]
La recolección era una actividad familiar y aunque estuviera motivada por una situación de pobreza, mantenía siempre un carácter lúdico. Las mujeres recuerdan que partían con sus canastos donde llevaban su pancito, el infaltable mate y en tiempos de verano su frutita para los niños.

En los últimos 20 años todo eso comienza a cambiar, especialmente en las regiones sureñas... cualquiera de nosotros recordará haber presenciado alguna vez la imagen del estridente silbido de una sierra y más allá, la escena de los árboles milenarios que van cayendo uno a uno mientras nuestro bosque nativo va desapareciendo con ellos...

Y si poco tiempo después pasamos por el mismo lugar, de seguro encontramos otra imagen que también se repite... es la tierra que se va poblando nuevamente. Pero esta vez el bosque es diferente... en él hay sólo pinos o eucaliptus que crecen alineados por la mano del hombre, es lo que llaman las plantaciones exóticas. Vinculadas a él surgen las nuevas especies que tienen demanda en el mercado, como es el caso de los hongos.

Este nuevo escenario nos enfrenta a los cambios que ha sufrido la actividad de recolección de frutos silvestres en el último tiempo. Algunos rasgos permanecen, otros se pierden en el tiempo y hay otros que emergen de las nuevas condiciones.
NOTAS:
  1. ® Pascual Coña. “Ambiente y Desarrollo”, Junio 1994.


La mujer recolectora.
En nuestra historia cercana hemos ido conociendo tres tipos de recolección.
La primera fue la que vivieron las sociedades recolectoras – cazadoras, donde había una división sexual del trabajo, la mujer recolectaba frutos silvestres y el hombre cazaba para el autoconsumo familiar. Es una labor ancestral que hoy día es muy difícil de encontrar de manera pura, pero todavía quedan rastros.

El segundo tipo de recolección se da en las sociedades en transición, entre mujeres que aunque viven fuertemente la influencia de la modernidad, todavía no han logrado romper en su totalidad con el mundo tradicional. El fuerte de sus ventas lo realizan en el mercado local para el autoconsumo, porque están vinculadas a la agricultura campesina y al bosque nativo, pero ya se inician tímida y esporádicamente en la recolección agroindustrial.

Por último y en tercer lugar, está la recolección agroindustrial que es practicada en comunidades que han sido influenciadas más fuertemente por la modernidad. Aquí la realidad local recibe influencias sociales que se generan a gran distancia, como por ejemplo los empresarios, el mercado, las empresas transnacionales, en definitiva la globalización.

En síntesis podríamos decir que en la región del Bío Bío la actividad de recolección actualmente está influenciada por dos modelos de desarrollo, el tradicional personificado en el campesino y el moderno que se expresa en el empresario. Aunque son muy contradictorios entre sí, los modelos coexisten, más allá de que el segundo se imponga sobre el primero. En todo caso, ambos le dan rasgos muy particulares al oficio de las recolectoras.


La actividad de recolectar.
La recolectora realiza un trabajo que tiene raíces en sus padres, en sus abuelos, en la tradición, es algo que ella conoce profundamente. El resultado inmediato de su actividad depende de ella y de alguna manera se adapta a horarios que ella misma organiza. Es un trabajo que la acerca a una naturaleza que ella quiere y a la que muchas veces va con sus niños, con amigas, compañeras o vecinas.

En ese contexto la recolectora desarrolla su creatividad, implementa nuevas formas para optimizar el resultado de su trabajo y así, va construyendo por sí misma un mundo sustentado en su pasado, pero con la mirada puesta en el futuro. Porque en el momento mismo de recolectar, ella percibe sus capacidades, obtiene sus productos y comienza a soñar con lo que hará al recibir el pago de sus frutos... Todo esto le hace más llevadero – en parte - el cansancio, el frío, los dolores producidos por el trabajo mismo.

"Es un poco sacrificado pero por ejemplo a nosotros nos ayuda harto en la casa, el mismo recoger la mosqueta porque es plata que uno no tiene en el bolsillo, es platita que esta botá"... (Yumbel)
La recolección es un trabajo duro, que en la mayoría de los casos comienza caminando una hora o un poco más para llegar hasta el lugar donde están los frutos. En el caso de los hongos las mujeres recogen agachadas bajo las ramas, en lugares muy húmedos... después de la lluvia. En el caso de la mosqueta se recoge en pleno verano, a todo sol, lo mismo que la mora, la murta.

Después de pasar muchas horas recolectando hasta juntar un volumen que valga la pena... las mujeres tienen que cargar los sacos o los canastos y hacer la caminata de vuelta. Y llegan a la casa a retomar el trabajo de hacer comida, cuidar niños... hasta que todo queda relativamente en calma, entonces comienzan a pelar los hongos que irán deshidratando.


El trabajo de recolección.
En cuanto a la actividad de recolección la vislumbramos realmente como un trabajo emergente, en tanto “los bosques de nuestro país cubren 15.6 millones de hectáreas, lo que representa el 20.7% de la superficie del territorio nacional. Siendo la segunda entrada económica más importante de Chile, después de la minería”[2].

Por otra parte, conocemos el enorme potencial que tiene Chile en sus Frutos Silvestres[3], los que constituyen la materia prima de medicamentos y productos cosméticos elaborados en Europa, Estados Unidos, Latinoamérica y otros lugares del mundo.

Sin embargo, las condiciones en que se da la recolección hoy día impiden que sea vista como una actividad laboral digna. En primer lugar porque no cuenta con un reconocimiento por parte de la sociedad, las recolectoras no son tomadas en cuenta como sector en ningún estudio realizado por las instituciones públicas o privadas, salvo unas dos o tres excepciones muy vagas. El único reconocimiento que sienten las mujeres es el de alguna gente de sus comunidades que las llama despectivamente “callamperas”.

“Yo una vez reté a una profesora porque le dijo a mi hija: mira, eres tan bruta que no aprendes nada. Mejor que te vayas a recoger callampas con tú mamá. Mi hija se volvió loca, lloró a mares y llegó llorando a la casa.

A mi me dolió tanto lo que le dijo, me dio tanta rabia que me fui donde ella y delante de todos los alumnos y los profes que estaban ahí, le dije: mire, yo me siento muy orgullosa de ser callampera porque es una pega digna y es mi trabajo.”


En segundo lugar, las recolectoras se ven especialmente afectadas por la desregularización de la economía. Esto se expresa en que los precios de sus productos son absolutamente arbitrarios, no son publicados en ninguna parte. Nadie sabe con exactitud la cantidad de toneladas que se producen en el país, ni los precios que obtienen las empresas al venderlos. Tampoco se conoce con precisión las cantidades que se venden en el mercado interno o las que se exportan, pues esto último se registra en diversos ítems. A las recolectoras les pagan lo que se le da la gana al comprador que pasó por su casa, que generalmente es un intermediario. En esas condiciones, estas mujeres no tienen ningún tipo de contrato laboral, acceden a la salud como indigentes, no tienen derecho a previsión social, ni tampoco a créditos, etc.

Las recolectoras hacen su trabajo porque no tienen otra alternativa laboral, pero en muchos casos recolectan sin tener la certeza de vender sus productos, sin saber el precio que recibirán por ellos, ni poder controlar la exactitud del peso que les contabilizaron.

Una investigación realizada por nuestra Institución da cuenta de que entre las mujeres entrevistadas, un 14% son analfabetas. De estas mismas mujeres hay un 68% que viven con ingresos que no superan los $100.000, solo un 15.7% alcanza un ingreso superior a $50.000 y un 23% vive con menos de $50.000. Un 88% de las mujeres recurren a la atención médica como indigentes.

Por todo esto es que nuestro desafío apunta a contribuir al logro de una transformación de las condiciones de trabajo actuales de la recolección. Por eso apoyamos a las recolectoras en su lucha por salir de la precariedad laboral en que viven hoy día.
NOTAS:
  1. ® “Catastro y Evaluación de los recursos vegetacionales Nativos de Chile”.

  2. ® También llamados Productos Forestales No Madereros (PFNM) en algunos ámbitos.


Nuestra experiencia.
“La extracción silenciosa de los productos del bosque ha constituido a lo largo de nuestra historia, la principal fuente de subsistencia para muchas familias campesinas pobres. Con el correr del tiempo ella ha pasado a ser parte de su cultura, un rasgo de identidad que atraviesa las diversas regiones del país y que acerca a los que viven en la costa con los del campo y de la cordillera”.
El camino realizado en nuestra corta experiencia de trabajo (cuatro años) con Recolectoras de Frutos Silvestres en la Región del Bío Bío ha ido avanzando a través de diversos pasos:
  • De la dispersión a la organización: construcción de una Identidad grupal.

    Al llegar a los diversos sectores donde estaban ubicadas las recolectoras, encontramos que la mayoría de ellas hacía su trabajo en una total dispersión, lo que les impedía ayudarse y defenderse frente a los compradores. Tampoco percibían que la recolección es una actividad laboral como la de un obrero e incluso algunas se avergonzaban de hacerlo. Pero el hecho de organizarse exigía la creación de un hábito, de una disciplina que les era muy difícil internalizar.

    A pesar de ello seguimos estimulándolas y al cabo de unos meses invitamos al conjunto de las recolectoras a participar en un Primer Encuentro que preparamos previamente filmando los distintos lugares donde ellas viven y trabajan. Para facilitar el intercambio, iniciamos las actividades mostrando sus lugares de origen y en ese contexto cada grupo hizo su presentación.

    Durante el Encuentro organizamos 3 trabajos grupales centrados en:
    • rescatar la identidad de los recolectores, estableciendo las diferencias con los no recolectores que habíamos invitado;
    • identificar tanto los problemas que involucra la actividad de recolección como las formas utilizadas para superarlos;
    • buscar las propuestas de solución a los problemas detectados en el trabajo anterior. Y luego les propusimos soñar grupalmente acerca de “cómo les gustaría que fuera una organización de recolectores que respondiera a sus necesidades”.

    A continuación hubo una exposición sobre “Los recolectores y la organización” a cargo de Francisca Rodríguez, miembro de la directiva nacional de ANAMURI. Panchita describió los antecedentes históricos de la recolección y las mujeres reconocieron en ellos a sus abuelos, a sus padres, al mismo tiempo que se sintieron identificadas con el mundo que ésta describía en su narración.

    Luego intervino Patricio Cornejo, gerente de la empresa Forestal Casino quien les habló sobre “la concepción de la recolección desde el punto de vista de la empresa, sus requerimientos y proyecciones”. Sus palabras produjeron un fuerte impacto en las recolectoras, por el respeto con que él se dirigió a ellas, pues rompía su imagen de que los empresarios eran seres inalcanzables. Además les hablo de temas que ellas conocían muy bien, al mismo tiempo que les entrego una información de gran importancia para su trabajo, como por ejemplo los productos que tendrían más demanda en la temporada, los precios que se pagarían, etc.

    Este Encuentro marcó un hito que cerró la primera etapa de organización de las recolectoras y se constituyó en un pilar que la sustentó. Por primera vez las recolectoras descubrieron que formaban parte de un grupo muy grande de mujeres que compartían un mismo oficio, que es digno y tiene raíces históricas.

  • Experimentación de alternativas: opción por el valor agregado.

    Para avanzar en este proceso, no podíamos olvidar el objetivo de las recolectoras al organizarse, que era crear una fuente de trabajo. Por lo tanto era indispensable que ellas construyeran una herramienta eficaz que les permitiera alcanzar sus metas.

    Con la información adquirida hasta ese momento, fuimos sacando cuentas y con las mujeres llegamos a la conclusión de que no les convenía vender sus productos frescos, pues la agroindustria pagaba precios demasiado bajos. Entonces comenzamos a buscar otras alternativas y conocimos algunas experiencias interesantes... Como por ejemplo las tentativas que habían hecho las recolectoras de Los Corrales con el deshidratado artesanal de hongos, las mermeladas de Batuco... Concluimos que lo más conveniente era dar valor agregado a sus productos. Porque, los hongos deshidratados se pueden vender a un precio cinco veces más alto del que los venden frescos y además, al terminar la temporada pueden seguir haciendo lo mismo con otras verduras y frutas, lo que les permite tener trabajo durante todo el año. Esto mismo sucede con la preparación de mermeladas y conservas.

  • Herramientas técnicas: Perfeccionamiento del Oficio.

    La decisión de dar valor agregado a los productos nos exigió acceder a conocimientos técnicos que las recolectoras no manejaban. Entonces nos acercamos a la Universidad, específicamente al Dpto. de Agroindustria donde conocimos al profesional Alfredo Zenteno que tiene una vasta experiencia en el tema.

    Iniciamos el proceso con una capacitación específica para los dirigentes, incorporando en el programa de la primera jornada, una visita al Dpto. de Agroindustria en la que se les mostró el proceso de deshidratado en forma general. En una segunda oportunidad organizamos un curso de deshidratado para los dirigentes, éste se realizo en la Universidad y duro dos días.

    Después comenzamos a apoyar a los grupos que tomaban la decisión de formar una pequeña planta de procesamiento que debía cumplir con los requisitos exigidos por la legislación vigente (agua potable, etc.) Para ello establecimos contacto con los respectivos Municipios y con diversas instituciones que otorgaban pequeños financiamientos para la compra de hornos, infraestructura, capacitación técnica, materia prima para empezar el trabajo... Así es como se han ido levantando las nuevas plantas (unas mas chicas y otras mas grandes) en los distintos Comités de recolectores.

  • Comercialización: Búsqueda de Nuevas Alternativas.

    Si bien al principio nos parecía que la mejor solución era que las recolectoras comercializaran sus productos en forma directa con las empresas agroindustriales, la realidad nos demostró que no se daban las condiciones para ello. Porque por ejemplo se intentó hacerlo con la venta de hongos, pero el empresario exigía entregar 3.000 kilos de hongos recogidos y pelados en el día (puesto que son perecibles). Esto implicaba una organización sólida de al menos 40 personas trabajando más que full time durante todo el período de recolección. Sin tomar en cuenta el factor climático que muchas veces interfiere en la recolección, (falta o exceso de lluvias). A esto se agrega el que si bien los empresarios pagan un mejor precio que los intermediarios, al vender los hongos frescos la diferencia no es sustancial porque a los recolectores les pagan $50 por el kilo, mientras ellos obtienen entre $1.100 y $1.300 por kilo de hongos.

    En vista de ello nos propusimos buscar otras vías y fue así como investigamos en las comunas mismas y en Instituciones que organizan ferias y exposiciones que ofrecieran la posibilidad de vender directamente. Hasta el momento el resultado ha sido muy bueno porque los Comités han estado participando regularmente y han vendido todos sus productos. Además estos espacios (ferias, etc.) les han abierto la posibilidad de tomar contacto con otro tipo de compradores (tiendas, exportadores, etc.).

    La participación en estos eventos aporta además, otros beneficios como la relación con el cliente que en general son personas interesadas tanto en este tipo de productos como en la realidad de los productores, entonces logran un intercambio muy rico, al igual que lo hacen con los otros productores que participan en las ferias.

    Felizmente la realización de estas ferias y exposiciones a lo largo del país ha ido aumentando progresivamente, lo que favorece su consolidación como vía efectiva de comercialización para pequeños productores. Hay que señalar que esto conlleva el crecimiento de un mercado de compradores interesados por la relación directa productor - consumidor y por los productos orgánicos, lo que facilita la creación de un sistema alternativo de comercialización.

  • Construcción de un Poder Propio: Coordinadora Regional de Recolectores.

    La dinámica implementada por los Comités hizo necesaria la existencia de una coordinación que facilitara la construcción de un poder propio de los recolectores. En su quehacer cotidiano, se hacia indispensable contar con un espacio que les permitiera por una parte ir reflexionando y diseñando su proyecto a futuro y por otra construir un programa de actividades conjuntas que reforzara sus acciones: demandas, precios de compra y ventas...A través de todo esto los dirigentes irían simultáneamente dando conducción a sus bases.

  • Nuevas Proyecciones para el Trabajo: Acceso a los Aportes del Conocimiento Científico.

    Asumiendo el rol que nos corresponde como ONG, de acompañar y aportar al proceso de desarrollo de las organizaciones, descubrimos un par de Instituciones que estaban realizando investigaciones sobre Frutos Silvestres y nos dirigimos a ellas. El Infor[4] y el Intec[5] habían iniciado la investigación "Innovación Tecnológica y Comercial para PFNM[6]".

    La relación establecida fue de gran provecho para ambos, pues para las instituciones investigadoras el contacto con los recolectores (destinatarios de su estudio) le daba un nuevo sentido a su trabajo. Y para los recolectores obviamente que los resultados de estas investigaciones le dan enormes proyecciones a su trabajo.

    A partir de ese momento iniciamos una colaboración permanente y muy fructifera pues cada uno entramos en relación con el mundo del otro.
    Nosotros (TAC) invitamos a dos investigadores del Infor e Intec al Encuentro regional de Recolectores y allí ellos tuvieron la oportunidad de conocer a los diversos actores que participaban en él: recolectores, Francisco Ñancuvilú gerente de la agroindustria S. Francisco, Andrés France investigador del Inia, Alfredo Zenteno capacitador de la Universidad del Bio Bio. El contenido de este encuentro con exposiciones tan diversas mostró la amplitud, complejidad y envergadura de la actividad de recolección y en consecuencia, la necesidad de estimular el proceso de desarrollo de los recolectores en todas sus potencialidades.

    El Dpto. de Productos Forestales No madereros de la Fundación Chile y el Infor nos han invitado a sus Seminarios y actualmente estamos comprometidos en la realización del proyecto “Modelo de gestión Social y Productiva, entre Comunidades Rurales y Empresas Forestales, en base a la utilización formal de Productos Forestales no Madereros (PFnM)” que desarrollaremos en conjunto.

  • Necesidad de Empoderamiento: Relación con el Movimiento Social.

    A medida que los recolectores van avanzando en su desarrollo y organización, se van dando cuenta de que para mejorar efectivamente las condiciones de vida de sus familias y comunidades, es necesario unirse con otros actores que comparten sus mismas demandas. En ese sentido hemos estimulado la participación de los recolectores en la Mesa de Mujeres Rurales de la VIII Región, en Seminarios y Encuentros donde van conociendo la realidad que viven otros sectores del movimiento social, van participando en sus debates y van construyendo conjuntamente sus demandas.

  • Nuevas Perspectivas Comerciales: Comercio Justo, Exportaciones...

    El proceso de avance alcanzado por los grupos tanto a nivel de la organización como de la calidad y volumen de sus productos y el desarrollo de sus relaciones comerciales, ha ido incentivando a los recolectores a incursionar aunque de manera muy incipiente en las redes del Comercio Justo. Esta forma de comercialización que aun no se ha llegado a materializar, ha llevado a que los grupos mas avanzados comiencen a soñar con la posibilidad de exportar en un día no muy lejano.

  • Desarrollo Integral de las Mujeres: Sistematización de las Experiencias, Profundización de la Perspectiva de Género.

    La experiencia vivida por las mujeres ha traído como consecuencia un cambio significativo en su manera de concebir la vida, en sus aspiraciones, en su forma de relacionarse con sus parejas, con su hijos, con sus comunidades y con el resto. Es necesario señalar que las recolectoras son, en su mayoría, mujeres. Hoy día su mundo ya no termina en las paredes de su comunidad sino que hoy transcurre entre diversas ciudades. Sus relaciones se han extendido hasta los recolectores de la región, los empresarios, las autoridades comunales...

    Por eso nos ha parecido necesario hacer frente a esta nueva cotidianeidad y para ello hemos tratado de reflexionar con las mujeres organizando Talleres de Desarrollo Personal que les ayuden a encontrarse consigo mismas y Encuentros de Formación donde se sistematicen las experiencias, se entreguen conocimientos, se conozca la expresión artístico cultural de otras regiones del país, a través de sus mismos creadores. En fin, hemos elaborado un programa de formación que busca, por distintas vías, un desarrollo armónico de las mujeres.

  • Ruptura de la Invisibilidad: Introducción a los Medios de Comunicación, Conquista de Espacios Propios en los Gobiernos Locales y en el Sector Público y Privado.

    La invisibilidad ha sido uno de los grandes obstáculos que han debido enfrentar y superar los recolectores, pues durante mucho tiempo esta les ha impedido incluso verse a sí mismas. En este aspecto nuestro trabajo ha sido duro, pues nos encontramos con una falta absoluta de información al respecto, no hay estudios, no hay cifras, nadie nombra a las recolectoras. Sin embargo después de cuatro años, su nombre comienza a aparecer. En las Municipalidades se las conoce, comienzan a participar en los desfiles donde se conmemoran los aniversarios del pueblo, se las invita a foros, exposiciones y ferias. Pero lo más importante fue tomarse las pantallas de la tele el día 8 de Junio pasado y ser las protagonistas de un programa completo de Tierra Adentro (56min). Este permitió que ellas, sus familias, sus comunidades constataran que la recolección es un trabajo digno. Que los respectivos Alcaldes las saludaran y felicitaran, etc...

    Después de cuatro años también tenemos una investigación, un libro, varios boletines y la presencia de las mujeres en ferias y exposiciones que son un testimonio de la actividad de las recolectoras. Esperamos seguir rompiendo cada vez más fuerte esta invisibilidad.

  • Relación con Otros Actores del Proceso: Empresas Forestales.

    Actualmente una buena parte de las Empresas Forestales se ha visto obligada a certificar su Bosques, lo que implica cumplir con una serie de exigencias entre las cuales está “la buena relación con los campesinos que están en su entorno”. En vista de esto hay una preocupación de su parte por buscar formas de acercamiento con los recolectores.

    En ese contexto nació el proyecto “Modelo de gestión Social y Productiva, entre Comunidades Rurales y Empresas Forestales...” antes mencionado. Pero también otra Empresa nos ha llamado para que entreguemos apoyo a otros recolectores vecinos de sus predios. Es así como hemos estado participando en Mesas de Trabajo donde participa la Empresa, la Municipalidad, los recolectores y el TAC. En estos espacios se analizan los diversos problemas de los recolectores, se buscan las alternativas para solucionarlos y se designa a los responsables para implementar las soluciones. Por ejemplo, obtención de credenciales para que los recolectores puedan entrar a recolectar a los predios, permisos para retirar leña, etc.

    En este sentido se va abriendo un campo de trabajo importante pues permite que recolectores y empresas puedan sentarse a conversas en una misma Mesa. En lugar de que los recolectores tengan que andar arrancando de un guardabosques que los persigue a balazos si entran a recolectar al predio de la empresa, como había sucedido hasta la fecha.

  • Construcción de una Red de Iguales: Red Nacional de Recolectores.

    Hemos venido buscando la articulación con otros actores sociales vinculados a la Recolección, pues consideramos que juntos podemos fortalecernos y construir herramientas propias que nos permitan avanzar en el proceso. Si bien los productos a recolectar a veces pueden ser distintos, la realidad de las mujeres, sus intereses, necesidades y aspiraciones son generalmente comunes, entonces nos parece que una Red de Recolectoras a lo largo del país en el mediano plazo y a nivel latinoamericano en un plazo un poco más largo sería de un gran beneficio para este sector. Pues se trata de constituir un sector de trabajadoras que se integran al sistema de producción y no de engrosar las filas de mujeres que dan forma a la pauperización del sistema productivo.

    En síntesis, este es el trabajo desarrollado en nuestro programa “La recolección de Frutos Silvestres en la Región del Bío Bío”. Intentamos compartir el proceso vivido por las recolectoras, reconociendo sus potencialidades para estimularlas en su desarrollo y los obstáculos que las detienen o frenan para superarlos, así como también descubrir las proyecciones que ellas puedan ir generando en su andar para abrir nuevos espacios que les permitan emerger.

NOTAS:
  1. ® Instituto Forestal.

  2. ® Instituto de Investigación Tecnológica de Chile, que a fines del 2003 pasó a ser un dpto. de la Fundación Chile.

  3. ® Algunos sectores le dan el nombre de Productos Forestales no Madereros a los frutos Silvesatres.


[email protected]