Comunicados y Declaraciones
Declaración de Antigua
Autores corporativos:
Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (canal; patrocinadora)
Federación Internacional de Planificación de la Familia. Región del Hemisferio Occidental (patrocinadora)
Ipas (patrocinadora)
Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe (patrocinadora)

   Descripción    Clasificación   
Lugar:
Guatemala
Entradilla:
La Declaración de Antigua es un llamado a la comunidad internacional para frenar la violencia de género en América Latina y El Caribe. El objetivo es mantener vivo el debate sobre el tema, proponiendo la implementación de políticas públicas con presupuestos reales que logren frenar la violencia de género y lograr el compromiso de los gobiernos de la región y la comunidad internacional para que la Declaración de Antigua sea una realidad.
La Declaración de Antigua es patrocinada por CLADEM, IPAS, IPPF/RHO y RSLMAC
Introducción/Descripción:
América Latina y El Caribe dicen NO a la Violencia Basada en el Género.

En marzo de 2003, la Federación Internacional de Planificación de la Familia, Región del Hemisferio Occidental (IPPF/RHO) organizó el taller titulado “¡BASTA! América Latina Dice No a La Violencia Basada en Género” en la ciudad de Antigua, Guatemala, para discutir las intervenciones desde el sector salud para enfrentar la violencia basada en género (VBG). Esta declaración es uno de los resultados de esa reunión. Las organizaciones gubernamentales, no gubernamentales, y de cooperación internacional que participaron de la reunión, así como todas las organizaciones e individuos de la región suscritos a esta declaración, hacen este llamado a la acción para prevenir, sancionar y erradicar la violencia basada en género en la América Latina y el Caribe.

Considerando que:

La violencia basada en género no es un problema reciente — ha sido silenciado a lo largo de los siglos y cruza los límites geográficos, culturales, religiosos, económicos y sociales. Afecta principalmente a las mujeres y niñas de nuestra región.

En la última década se ha reconocido la violencia contra las mujeres como una violación de derechos humanos, como un grave problema de salud pública y como un tema de interés para la sociedad que incluye la obligación de los Estados de prevenirla, sancionarla y erradicarla.

La violencia basada en género refleja la fragilidad de la organización social, la impunidad y la situación de subordinación y discriminación en que se encuentran las mujeres, las adolescentes y las niñas en nuestra región. Afecta su salud, su desarrollo y su dignidad e implica importantes costos humanos, sociales y económicos. Es un grave obstáculo para el avance de la democracia, del desarrollo, y del ejercicio efectivo de los derechos humanos para posibilitar la convivencia pacífica, la justicia social y el desarrollo sostenible a los que hombres y mujeres, adolescentes, jóvenes, niñas y niños tenemos derecho.

En el 2003 celebramos el 10º aniversario de la Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos, y de la Declaración de las Naciones Unidas para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. En el 2004 celebraremos el 10º aniversario de la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo y de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar, y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belem do Pará). Ésta es una oportunidad para que se implementen políticas y programas con presupuestos justos.

Reconocemos:

El esfuerzo del movimiento de mujeres latinoamericano-caribeño para posicionar la violencia contra las mujeres en el escenario público. A este esfuerzo se han unido distintos actores sociales y políticos, dando como resultado que nuestros países hayan avanzado en legislación, políticas públicas y servicios.

No obstante, este contexto político favorable no se ha traducido en resultados concretos para millones de mujeres en nuestros países, para sus familias, nuestras comunidades y la sociedad en general.

El sistema de atención de salud juega un papel importante en esto, junto con muchos otros sectores; sin embargo, no está en general preparado para abordar esta problemática y sus consecuencias. Desde una perspectiva de salud pública, es igualmente importante que existan programas de prevención y redes de servicios interdisciplinarios y multisectoriales. La mayoría de nuestros países no cuentan con políticas integrales para responder a la violencia basada en género en el campo de la salud.

El sector salud está con frecuencia en la primera línea de contacto con las víctimas y sobrevivientes de la violencia, tiene una gran capacidad humana y técnica, y goza de una posición especial en la comunidad para ayudar a las mujeres expuestas a la violencia basada en género o a sus consecuencias.

Planteamos:

  1. La incorporación del sector salud en las legislaciones nacionales, como sector estratégico para la repuesta sectorial y multisectorial a la violencia basada en género (VBG).

  2. La existencia en el 2004 de políticas de salud normadas y presupuestadas, dedicadas a prevenir y dar una respuesta adecuada a las mujeres víctimas y sobrevivientes de violencia basada en género en el 100% de los ministerios de salud de la región.

  3. La asignación presupuestaria en el 2005 de un mínimo del 1% del presupuesto del sector salud para dedicarlo a la violencia basada en género, con un compromiso de incrementar progresivamente los fondos.

  4. La asignación presupuestaria de un mínimo del 1% de los fondos de la cooperación multi y bilateral a la respuesta adecuada a las mujeres víctimas de violencia basada en género, y un compromiso para abordar la equidad de género, incluyendo la violencia basada en género, en todas las políticas y programas de cooperación para el desarrollo.

  5. Contar para el 2005 con el 50% de los proveedores/as de salud del sector público y privado capacitados y con competencias técnicas en derechos humanos, y para el 2008 capacitados en género incluyendo violencia basada en género, con la incorporación de estas competencias en los currículos de todos los centros de formación de profesionales de salud.

  6. La incorporación de la capacitación y normas para la detección y la respuesta de calidad a las mujeres que sufren de violencia basada en género en el 50% de los servicios públicos y privados de salud para el año 2005 y en el 100% para el año 2010. La detección debe acompañarse de registro clínico adecuado, atención médica, información y derivación a servicios intra o extrasectoriales, respetando las decisiones de las mujeres. Los servicios deben basarse en modelos de atención integrales y éticamente correctos donde la seguridad y el bienestar de las mujeres sean el primer objetivo.

  7. La promoción de actividades para la investigación y promoción de la salud que prioricen esta temática dentro de las agendas del sector salud a nivel internacional y nacional.

Además, Pedimos al sistema de las Naciones Unidas que se promueva a través de sus mecanismos y ante la CEDAW la elaboración de informes nacionales y regionales en los que se describan los progresos realizados hasta el año 2005, y que celebre una Conferencia Internacional Sobre la Violencia Basada en Género en el año 2008 que contribuya a fortalecer un consenso mundial para prevenir, erradicar y sancionar la violencia contra las mujeres alrededor del mundo.
URL:
http://www.ippfwhr.org/global/news/infocus/gbvdeclaration/antigua_s.asp
Publicado en:
Gloobalhoy nº1
Secciones GloobalHoy:
015- Ella, el,-las, los...
Notas:
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