Comunicados y Declaraciones
Los futuros posibles. Comunicado especial
Autores corporativos:
Comité de Servicios de los Amigos Americanos (autoría; canal)
Consejo de Educación Popular de América Latina y El Caribe (autoría)
Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales (autoría)
Foro de Diplomacia Ciudadana (responsable)
Human Rights Internet (autoría)

   Descripción    Clasificación   
Fecha:
25 de Marzo de 2003
Entradilla:
Comunicado especial de AFSC, CEAAL, CRIES y HRI.

Nuestra mente y corazones están abiertos al diálogo. Nuestro objetivo aun más en la presente coyuntura internacional- continúa siendo el fortalecimiento del sistema de instituciones multilaterales mediante una mayor democratización y transparencia de sus procedimientos, en particular en lo referido a la participación significativa de la sociedad civil dentro de ellos.
Introducción/Descripción:
En febrero del 2002, un grupo representativo de más de cuarenta coaliciones y redes de ONGs y movimientos sociales latinoamericanos y del Caribe, dedicados al seguimiento y promoción de múltiples temas, constituimos el Foro de Diplomacia Ciudadana (FDC). Muchas de estas organizaciones gozamos de status consultivo en la ONU y la OEA y habíamos intercambiado opiniones durante tres años, sobre la necesidad de elevar los niveles de profesionalidad y eficacia de nuestro trabajo en los foros multilaterales. Convenimos entonces, con ese objetivo, en celebrar una reunión que permitiese constituir un espacio de intercambio, reflexión, aprendizaje y concertación que incrementara la calidad de nuestra incidencia sobre las instituciones multilaterales. Meses antes del fatídico ataque terrorista del 11 de septiembre contra Estados Unidos, habíamos comenzado a trabajar en los preparativos para la constitución del Foro de Diplomacia Ciudadana (FDC).

Los participantes en este Foro tenemos una visión no-lineal del desarrollo de la Historia. Consideramos que no hay un destino pretrazado para el desarrollo de la humanidad y que el mundo en que vivimos y el futuro en el que viviremos- es el resultado de las acciones y omisiones de todos. Por ello, todos nos sentimos responsables de lo que acontece en el presente y del futuro que legaremos a nuestros hijos e hijas. Por ello también creemos que no hay un solo futuro posible, sino varios. El mundo del mañana se está construyendo hoy. Si encontrásemos la imaginación, la sabiduría y el coraje necesarios podríamos alcanzar un futuro mejor al que hoy se nos viene encima como resultado de las tendencias prevalecientes. Necesitamos imaginación para concebir y diseñar un futuro mejor. Requerimos sabiduría para asegurarle a ese futuro alternativo los caminos que lo hagan viable. Estamos precisados de un gran coraje, no para reafirmar nuestros presupuestos tradicionales, sino para cuestionarlos encontrando otros nuevos que hagan menos cruenta esta transición global hacia el porvenir. El 11 de septiembre hizo palpable los nuevos desafíos de seguridad militar que se plantean en un mundo de información y comunicaciones globalizadas. A aquellos que no hubiesen despertado a la espiral de violencia que se venía desarrollando en el Oriente Medio, el ataque terrorista les recordó del modo más brutal, artero y cruel- que, en un mundo globalizado, el fin de la Guerra Fría entre las grandes potencias no se traducía automáticamente en un medio ambiente internacional más seguro para ellas. La capacidad de cualquier grupo o país para ejercer la violencia y por lo tanto la necesidad de prevenir y dar solución pacífica y colectiva a los conflictos- se ha globalizado.

En ese contexto, el Foro de Diplomacia Ciudadana (FDC) decidió desde su creación que los temas referidos a los conflictos y su prevención - particularmente los regionales- ocuparían un lugar destacado y permanente de su agenda. Nuestra percepción de que se estaba próximo a un nuevo deterioro de las relaciones internacionales y el agravamiento de diversos conflictos en nuestra region, particularmente en Colombia, nos impulsó a la realización, en noviembre del 2002, de una consulta regional especial sobre temas de seguridad hemisférica, prevención y resolución pacifica de conflictos, consolidación de la democracia y el estado de Derecho, la guerra contra el terrorismo y el respeto y promoción de todos los derechos humanos.

La Consulta Regional decidió impulsar en EEUU un diálogo con diversas ONGs de este país así como con diversas instituciones multilaterales sobre las proyecciones del FDC, ofreciéndoles tanto nuestras percepciones como nuestra voluntad de cooperar con ellas en estos temas, desde América Latina. Este diálogo se realizaría a través de una serie de encuentros en la última semana de marzo. La inminencia de la guerra contra Irak creó dificultades con la obtención de los visados y con la confirmación de las entrevistas previstas en la capital estadounidense. Tuvimos por ello que cancelar la visita. Ante esa situación decidimos, no obstante, celebrar una reunión de emergencia en Ottawa con cuatro de las redes que asumimos compromisos de seguimiento a la temática de los conflictos: el Consejo de Educación de Adultos de América Latina (CEAAL), el American Friends Service Committee (AFSC), la Coordinadora Regional de Investigaciones y Estudios Sociales (CRIES) y Human Rights Internet (HRI).

Somos organizaciones que creemos en la necesidad de escoger las mejores herramientas en la búsqueda y construcción de un mejor futuro para nuestros hijos e hijas. Pensamos que no es la violencia sino la democracia, el estado de Derecho, el respeto y promoción de todos los derechos humanos (políticos, civiles, económicos, sociales y culturales) -integrados todos en un paradigma de desarrollo sustentable- los que pueden acercarnos a ese futuro alternativo que merecemos. Sabemos que muchos otros, después de innumerables frustraciones, no piensan de igual modo en nuestra región y otras partes del mundo. Comprendemos su dolor, pero no compartimos sus concepciones y métodos para obtener los cambios necesarios. Tampoco compartimos la visión de aquellos que creen tener derecho a acudir a cualquier método para combatir al terrorismo. Pensamos que éstos tampoco valoran de manera suficiente la democracia y el estado de Derecho como vías adecuadas y eficaces para erradicar la violencia y resolver conflictos. No creemos que ven la conexión existente entre el desarrollo sustentable, la protección y promoción de todos los derechos humanos y la consolidación de culturas democráticas, con los retos a la seguridad, nacional e internacional, que se vienen enfrentando.

Como latinoamericanos y caribeños venimos de una amarga experiencia. Sufrimos en carne propia las consecuencias de haber tenido en el pasado doctrinas de seguridad nacional y hemisféricas enjauladas en una estrecha visión militarista y aplicadas sin reconocer ningún límite democrático o legal. Cientos de miles de personas - hombres y mujeres de todas las edades e incluso miles de niños- fueron arbitrariamente detenidos, torturados, asesinados y a menudo desaparecidos en muchos de nuestros países como resultado de ciertas visiones de la seguridad nacional y regional que se impusieron por más de una década. Por otro lado, algunas fuerzas políticas que inicialmente enarbolaban valores legítimos de justicia social, también terminaron pervirtiendo su agenda al emplear métodos criminales inaceptables. El retorno de la democracia, sin embargo, no ha venido hasta el presente acompañado de una reforma sustantiva de los paradigmas de desarrollo para hacerlos más socialmente inclusivos además de ecológicamente sustentables. Tampoco creemos adecuadas ni suficientes la calidad participativa y la trasparencia de nuestras restablecidas democracias. Esta lamentable situación abre nuevas ventanas de oportunidad a líderes demagogos y autoritarios de diverso signo ideológico, al agravamiento de los conflictos en curso y la aparición de otros nuevos, así como al culto a las falsas soluciones violentas de los conflictos sociales.

A lo anterior se suma la cargada atmósfera internacional en torno a Irak. Al tiempo que creemos que el gobierno de ese país tiene que cumplir con las resoluciones al respecto aprobadas por la comunidad internacional desde su intervención militar en Kuwait, nos preocupa la creciente tendencia a la actuación unilateral y al empleo de la fuerza por parte de un grupo de potencias, en particular la actual Administración de los Estados Unidos de América. Pero, a nuestro juicio, el modo de alcanzar el cumplimiento de las disposiciones de la comunidad internacional no puede ser el que un país, o una coalición de ellos, desate una guerra unilateralmente contra el infractor. Nos oponemos a esta guerra no solo por compartir convicciones generales respecto al empleo de la violencia en la solución de conflictos sino, adicionalmente, por tratarse de una guerra iniciada contra la voluntad expresa de las Naciones Unidas. Enfrentar a un régimen violador de resoluciones de Naciones Unidas, que tenga armas de destrucción masiva y ocupe o haya pretendido ocupar territorios de otras naciones, no puede resultar automáticamente en el empleo colectivo mucho menos unilateral- de la fuerza preventiva para ponerle coto a sus acciones. Existen otros casos de países a los que se cree en posesión de armas de destrucción masiva y que han desacatado importantes resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y, sin embargo, eso no autorizaría a ningún país o grupo de países a iniciar una guerra para imponer su versión de la justicia. Ese no debe ser nunca el camino.

Creemos que del mismo modo que los Estados regularon el empleo de la violencia monopolizándolo en manos de gobiernos nacionales, después de dos terribles guerras mundiales, la comunidad de naciones también decidió regular y monopolizar el empleo de la violencia en las relaciones internacionales. Al igual que nos sucede con nuestra insatisfacción con el funcionamiento democrático en nuestros países, tampoco estamos satisfechos del modo en que, en cada ocasión, la comunidad de naciones ha decidido autorizar el empleo de la violencia en ciertos casos específicos o ha rehusado hacerlo en otros. Sin embargo, igual que nos ocurre con la democracia, creemos que el mejor camino es reformar y fortalecer la calidad del funcionamiento de Naciones Unidas en lugar de demoler la única institución mundial con la que contamos y todo el entramado del derecho internacional que la acompaña. El debilitamiento de la legalidad global en favor de tendencias de actuación unilateral y guerreristas no dejará de tener nefastas consecuencias en todas partes.

La presente crisis ya afecta nuestra región de diversos modos. No se trata solamente de los negativos impactos económicos coyunturales aparejados con el alza de los precios del petróleo que ya comenzamos a sufrir en algunos de nuestros países. Ellos, pese a su gravedad, no resultan comparables con el aliento que recibirían los promotores de soluciones violentas si se derrumbase la legitimidad de las organizaciones multilaterales. Si ello ocurriese es posible que retornáramos a una visión estrecha y militarista de los desafíos a la seguridad nacional y hemisférica. Retrocederíamos a la violación del estado de Derecho y de los derechos humanos en aras de elevar la eficacia policíaca y militar. De nuevo seriamos testigos de la subordinación del desarrollo sustentable a los intereses de la agenda y gastos militares. Pero, quizás el más irreparable, sería la generalización definitiva por derechas e izquierdas- del menosprecio por la democracia y el diálogo como mecanismos insustituibles para la resolución de conflictos.

Percibimos que América Latina y el Caribe están hoy enfrentados a crecientes peligros. El deterioro de las instituciones públicas y la democracia, la multiplicación de los conflictos sociales y las situaciones de violencia están poblando el mapa de la región. Nos preocupa que cuando sea ya imposible ignorarlos, su gravedad abra nuevos espacios a aquellas corrientes en nuestras sociedades que sólo conciben abordar los conflictos políticos y sociales cuando ellos alcanzan dimensiones críticas y, exclusivamente, con métodos policíacos y militares.

Toda crisis nos presenta una oportunidad. En el Foro de Diplomacia Ciudadana creemos, como latinoamericanos y caribeños, que este es el momento de establecer un espacio de diálogo franco, serio y constructivo con todos aquellos funcionarios gubernamentales que deseen escucharnos - así como con los de diversas organizaciones multilaterales- sobre nuestras percepciones, preocupaciones y propuestas. Seremos las víctimas de decisiones erradas, por lo que estamos interesados y nos creemos en el derecho de participar en los procesos para decidirlas. Por ello estamos dando seguimiento cercano a la negociaciones en materia de seguridad hemisférica impulsadas por la OEA y las que llevan a cabo los gobiernos de algunas subregiones. Queremos contribuir a ellas de manera constructiva. En ese espíritu continuaremos dando seguimiento al conjunto de orientaciones para nuestro trabajo en este campo que definimos en nuestra consulta de noviembre de 2002.

Nuestra mente y corazones están abiertos al diálogo. Nuestro objetivo aun más en la presente coyuntura internacional- continúa siendo el fortalecimiento del sistema de instituciones multilaterales mediante una mayor democratización y trasparencia de sus procedimientos, en particular en lo referido a la participación significativa de la sociedad civil dentro de ellos. Nuestras manos están extendidas a la cooperación para prevenir y resolver conflictos por vías pacíficas en nuestra región. Esperamos que otros nos extiendan las suyas.

Hagamos juntos- de América Latina y el Caribe una zona de paz, democracia, derechos humanos y desarrollo sustentable; libre de todo tipo de terrorismos y de todas las armas de exterminio masivo. Que la construcción inmediata de ese futuro posible sea nuestra principal contribución a la promoción de la paz y seguridad internacionales en todo el planeta.

Ottawa, marzo 25, 2003.
CEAAL.
CRIES.
AFSC.
HRI
URL:
http://www.revistafuturos.info/documentos/docu_f2/futuros_posibles.htm
Publicado en:
FDC 2002 - 2004 ; Gloobalhoy nº21 ; Revista Futuros
Secciones GloobalHoy:
110- Sociedad-civil
Notas:
Publicado en Revista Futuros No 2. 2003 Vol. I http://www.revistafuturos.info
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