Comunicados y Declaraciones
Un arma de destrucción masiva de las economías africanas y ACP: los Acuerdos de Asociación Económica
Autores corporativos:
Africa Trade Network (hace suyo)
Agency for Cooperation and Research in Development (hace suyo)
Association Citoyenne de Déffense des Intérets Collectifs (hace suyo)
Consejo de ONGs de Apoyo para el Desarrollo (hace suyo)
Environnement et Développement du Tiers Monde (hace suyo)
Forum pour un autre Mali (hace suyo)
Groupe de Recherche et d´Action pour la Promotion de l´Agriculture et du Développement (hace suyo)
Libération Afrique (canal)
Réseau des Organisations Paysannes et de Producteurs de l´Afrique de l´Ouest (hace suyo)
Réseau International d´Échanges d´Informations pour un Développement Responsable et Solidaire (canal)
Service d´Appui aux Iniciatives Locales de Développement (hace suyo)

   Descripción    Clasificación   
Fecha:
6 de Mayo de 2005
Entradilla:
Las organizaciones de la sociedad civil africana (ONG, organizaciones campesinas,...) signatarias del presente documento llaman la atención de los parlamentarios de la asamblea paritaria UE/ACP, reunidos en Bamako del 16 al 21 de abril de 2005, sobre las consecuencias desastrosas que derivarían de los Acuerdos de Asociación Económica (AAE) tal y como están siendo negociados actualmente.
Introducción/Descripción:
Las organizaciones de la sociedad civil africana (ONG, organizaciones campesinas,...) signatarias del presente documento llaman la atención de los parlamentarios de la asamblea paritaria UE/ACP, reunidos en Bamako del 16 al 21 de abril de 2005, sobre las consecuencias desastrosas que derivarían de los Acuerdos de Asociación Económica (AAE) tal y como están siendo negociados actualmente. La pobreza, la inestabilidad política, los conflictos armados, así como las migraciones se intensificarán. Nos alegramos de que parlamentarios británicos hayan denunciado también el carácter inapropiado de estos acuerdos.

  1. Consideramos que los AAE están en flagrante contradicción con los objetivos de lucha contra la pobreza y de integración regional anunciados en el Acuerdo de Cotonou. La integración regional y el desarrollo económico de los ACP implican altos niveles de protección del mercado interior, en particular para los productos de la agricultura, la industria y los servicios, mientras que los AAE prevén eliminarlos con su principal socio comercial que es la Unión Europea. La historia de los países ricos da prueba de que éstos han tenido que proteger su agricultura y sus industrias nacientes. ¿Hay que recordar que hasta ahora la Unión Europea mantiene, fuera de los acuerdos preferenciales con los ACP, tasas de protección de los productos alimenticios básicos de 3 a 8 veces superiores a los de la UEMOA [1]?.

  2. La Unión Europea pretende que los AAE deben ser compatibles con los acuerdos de la OMC, poniendo por delante el artículo 24 del GATT: Este argumento es engañoso porque varias otras disposiciones de la OMC dejan a los países en desarrollo un tratamiento especial y diferenciado (TED) (por ejemplo el artículo 36.8 del GATT, la Cláusula de habilitación del GATT de 1979...). Ahora bien los AAE concederían incluso a la Unión Europea los beneficios de este tratamiento, en la medida en la que los ACP serían los únicos que deberían eliminar sus protecciones aduaneras, que la UE ya ha eliminado para sus exportaciones. Por añadidura desde la Decisión "Todo menos armas" de 2002, la UE ha decidido abandonar toda restricción cuantitativa y tarifaria para el acceso a su mercado por parte de los Países Menos Avanzados (PMA).

  3. La UE se propone imponer a los ACP, a través de los AAE, la liberalización de sectores que éstos países han rechazado categóricamente en Doha y en Cancún (particularmente la propiedad intelectual, la inversión, la competencia, el acceso a los mercados públicos y la facilitación de los intercambios).

Más particularmente las organizaciones signatarias llaman la atención la atención de los parlamentarios ACP y europeos sobre los riesgos vinculados al AAE en los siguientes órdenes:

  1. Pérdida de ingresos: se esperan pérdidas considerables de ingresos presupuestarios a causa de la disminución de los aranceles aduaneros prevista por los AAE. Los Estados, ya fuertemente afectados por los programas de ajuste estructural, estarán más debilitados en su capacidad de hacer frente a la demanda social y en consecuencia resultarán desacreditados, y a la larga desestabilizados. La mayoría de los conflictos que ensangrientan a África derivan de esta incapacidad del Estado para crear riquezas en el interés de la población. Estas pérdidas de ingresos no podrán ser compensadas ni por la ayuda pública (hecha a base de condicionalidades y a la baja) ni por la fiscalidad interna sobre las empresas (que han visto su competitividad degradarse) ni por los hogares, afectados gravemente por la pérdida de poder de compra a lo largo de todas estas últimas décadas de ajuste estructural.

  2. Nuevas amenazas sobre la agricultura: la agricultura todavía da empleo a 2/3 de la población activa de gran parte de los APC. La puesta en competencia directa de los productores ACP con los de Europa excluiría definitivamente a los primeros de su propio mercado interior, con efectos catastróficos sobre la seguridad y la soberanía alimentaria, la perennidad de las explotaciones familiares y el ingreso agrícola. Concretamente los AAE pondrían en competencia a un productor de cereales europeo que por ejemplo produce 1000 toneladas por activo con otro de África que produce una tonelada por activo, sabiendo que el primero recibe alrededor de 60 000 euros de ayuda directa y que el segundo no recibe nada. Las pérdidas de empleo y de ingresos rurales intensificarían indiscutiblemente los flujo migratorios del campo hacia los centros urbanos que ya rebosan parados, mendigos y candidatos para partir a Europa.

    Teniendo en cuenta la importancia crucial de la agricultura para los ACP, la oposición de la UE a la creación de un grupo de trabajo sobre el sector (en el cuadro de las negociaciones con África del Oeste) y su voluntad de reenviar esta cuestión ante la OMC es inaceptable en la medida en que el debate en el seno de esta organización está caracterizada por el entendimiento entre la UE y los Estados Unidos y por su reticencia a poner en cuestión sus políticas de subvenciones que arruinan la agricultura en el Sur.

  3. El obstáculo a la industrialización: la disminución en la protección de las actividades industriales de los ACP y la puesta en competencia de sus empresas con las de la UE tendrán como consecuencia no sólo las destrucción del tejido industrial existente, sino que también limitaría las posibilidades de continuar con los esfuerzos de industrialización que prevén estos países. Derivaría en una reducción del empleo industrial que habría podido absorber una parte de los flujos migratorios provenientes de las zonas rurales. Hay que señalar que los países africanos ya han sido obligados, bajo la égida de los programas de ajuste, a liberalizar una parte esencial de sus actividades y de su comercio de productos industriales.

  4. La violación de los derechos sociales: los ACP ya han liberalizado una parte esencial de sus servicios en el marco de los programas de ajuste estructural, la mayor parte del tiempo en beneficio de las empresas europeas. Si pensamos en los sectores de banca, de seguros, de telecomunicaciones, de distribución de agua y de electricidad... las empresas extranjeras, y principalmente europeas, ocupan una posición dominante o de casi monopolio en la mayor parte de los ACP. Continuar con esta liberalización, que abarcaría la salud y la educación, sectores que por ahora le habían escapado, supondría rematar la mercantilización de los servicios en beneficio del sector privado extranjero. Una mayor apertura del sector servicios iría por añadidura en contra de los acuerdos de la OMC que no obligan a todos los países en desarrollo a presentar ofertas de liberalización.

    Además, la voluntad de la UE de imponer la liberalización de los mercados públicos y de la inversión, no sólo va en contra del acuerdo tomado en la OMC para no incluir estas dimensiones en las negociaciones, sino que abriría la puerta a una mayor dominación de las empresas europeas en los sectores clave de los ACP excluyendo a las empresas nacionales de su propia economía.

  5. El fracaso de la integración africana : la voluntad de la Unión Europea de interpretar la integración regional en términos de consolidación y de ampliación de su propio mercado está en contradicción con las aspiraciones y los derechos de los pueblos a espacios económicos, sociales y culturales solidarios que les garanticen una vida digna, paz y prosperidad.

    Los AAE llevan en sí la competición y el germen de la violencia bajo todas sus formas. El rechazo a extender las ventajas de la iniciativa "Todo menos armas" a los países no PMA hace que se cree un doble estándar respecto al acceso al mercado europeo. Esta situación va a acarrear por un lado el traslado de actividades de países con ingresos medios hacia los PMA, y, por otro lado, una discordancia de políticas contraria a los objetivos de harmonización buscados.

  6. En lo concerniente al ritmo y a las modalidades de negociación : la aceleración del ritmo de las negociaciones por razones de calendario para nada permite el debate democrático y la consulta a los actores más concernidos.

    Mientras se constituyen varios grupos temáticos para negociar políticas que comprometen la vida y el destino de todas las categorías de la población, los que han sido elegidos por los pueblos y por las sociedades civiles son prácticamente excluidos. No disponen de espacios y de tiempo para el debate democrático y la profundización del análisis sobre las diferentes posiciones.

    Por otra parte, las disparidades en las capacidades de negociación constituyen un factor de desigualdad que va contra los intereses fundamentales de los ACP.

    Consideramos que estas negociaciones son conducidas de manera contraria a los principios de democracia, de igualdad y de participación que reclama el Acuerdo de Cotonou.

Las organizaciones signatarias del presente documento invitan a los parlamentarios ACP y europeos a reconsiderar principalmente los objetivos y las estrategias de negociación de la Unión Europea de modo que se haga de los AAE instrumentos de desarrollo y de solidaridad al servicio de los pueblos ACP y europeos en vez de un medio de reforzar la hegemonía económica.

  1. Los AAE deberían permitir una protección significativa de los mercados de los ACP durante tanto tiempo como exijan las necesidades de desarrollo económico y social de estos países. En particular deberían promover el refuerzo de la integración de las economías de las diferentes regiones ACP de manera que se atenúe el sufrimiento humano, fuente de intolerancia y de violencia.

    A fin de contribuir a la paz, a la estabilidad política y a la prosperidad que beneficie al máximo de personas, los AAE deberían permitir el mantenimiento de un nivel elevado de preferencias y de no reciprocidad. Para evitar la competición entre países los de la misma región, los AAE no deben permitir la diferenciación arancelaria en el acceso al mercado europeo.

  2. Antes de cualquier profundización en las negociaciones los ACP deberían estudiar todas las alternativas a los acuerdo de libre cambio, e identificar rodos los márgenes de maniobra permitidos por los acuerdos económicos y comerciales multilaterales. Los ACP no deberían aceptar ninguna disposición que vaya más allá de lo que ya han concedido en el seno de la OMC. No deben permitir a la UE utilizar las no igualitarias negociaciones de los AAE para crear precedentes y alcanzar sus objetivos al nivel multilateral.

  3. Los Estados ACP no deberían permitir ninguna pérdida de ingresos presupuestarios, que mermaría más su capacidad para cumplir sus funciones económicas y sociales. Deberían exigir compensaciones financieras por todo esfuerzo que les sea demandado y rechazar todo aumento de la fiscalidad interna sobre sus empresas y sobre los hogares. La situación explosiva que se vive en Níger en el momento en que tiene lugar la presente sesión de la Asamblea paritaria, en Bamako, debería ser meditada.

  4. En el dominio de la agricultura, los ACP deben aspirar a la salvaguardia de su soberanía alimentaria y a la preservación de los intereses de las explotaciones familiares. Esto pasa por el mantenimiento de protecciones arancelarias significativas, por el rechazo al dumping europeo, en particular sobre los productos que representan un interés económico y alimentario para las poblaciones de los ACP. Los AAE deben permitir a los ACP apoyar a sus campesinos e invertir en la preservación de los recursos naturales.

    El acceso al mercado europeo debe abrirse a todos los productos en los que los ACP tienen una ventaja comercial. Las normas sanitarias y fitosanitarias no deben ser utilizadas como medio de protección.

  5. En el sector industrial los ACP deberían exigir niveles de protección compatibles con las necesidades de preservación de sus nacientes actividades industriales y de empleo, así como con las futuras posibilidades de industrialización. Deberían, de conformidad con su demanda a la OMC, exigir un tratamiento especial y diferenciado en el sector del comercio de productos no agrícolas.

  6. En el sector servicios, los ACP no deberían aceptar liberalizaciones adicionales. Por el contrario, deben retractarse respecto a liberalizaciones, como las de la distribución de agua o de la electricidad, que han desembocado en situaciones más desfavorables para las capas sociales vulnerables, respecto a quienes las empresas europeas no han cumplido sus compromisos.

    Los ACP deben eliminar definitivamente los sectores de educación y de salud de los ámbitos de negociación a fin de dar la vuelta a la tendencia actual a instaurar sistemas de doble velocidad desfavorables para los más vulnerables.

    Respecto a la mejora de la situación de los grupos vulnerables, en este caso las mujeres y los niños, deben denunciarse, al igual que las prácticas comerciales, las prácticas tradicionales que empobrecen a la población, les privan de información, de educación y de cuidados sanitarios. Las respuestas más adecuadas deben proceder de una amplia consulta a las mujeres concernidas.

  7. En cuanto a las modalidades y al ritmo de las negociaciones, los ACP deben exigir que se establezcan a todos los niveles mecanismos de consulta profundizada y de participación de los actores, y que los cargos electos ACP y europeos ejerzan un control efectivo sobre el contenido de las negociaciones de los AAE.

En cualquier caso, las organizaciones signatarias de esta declaración consideran que no puede haber negociaciones igualitarias mientras los procesos de integración regional no estén lo suficientemente consolidados y no se establezcan políticas comunes. La negociación de acuerdos con las regiones que todavía no han alcanzado un grado de integración suficiente, o que no son más que grupos artificiales de país, sólo podrá desembocar en entidades todavía más sumisas a las reglas dictadas por la Unión Europea. Los parlamentarios y los responsables ACP deberían rechazar toda negociación comercial mientras que los procesos de integración regional no hayan tenido éxito.

Otro mundo es posible. Éste exige otra cooperación UE/ACP.
NOTAS:
  1. ® Unión Económica y Monetaria de África Occidental.
Actividades relacionadas:
IV Foro Internacional Democracia y Cooperación
Publicado en:
Gloobalhoy nº3 - 4
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