Guia de conocimiento
Guía de conocimiento sobre mujeres y desarrollo II
Autores corporativos:
Instituto de Estudios Políticos para América Latina y África (canal; responsable)

Autores personales:
Urbano Molina, Clara (Colaborador/a)
Vargas Verde, Lucía (Autor/a)

   Descripción    Clasificación    Documento   
 Índice:
     Parte I. Introducción al concepto y las teorías de desarrollo.
          1.1. El concepto de desarrollo
          1.2. Instauración del desarrollo como geo-política hegemónica y evolución hasta los 80.
               1.2.1. El desarrollo como crecimiento económico.
               1.2.2. Teorías de la dependencia, intercambio desigual y tercermundismo.
               1.2.3. La teoría del sistema mundial de Wallerstein.
               1.2.4. La nueva división internacional del trabajo (NDIT)
          1.3 Las reformulaciones críticas de los 80 y 90: Desarrollo humano y sostenibilidad. Desarrollo participativo.
          1.4. Apuntes de algunos debates recientes sobre el desarrollo.
     Parte II. Concepto y teorías de género.
          2.1. Las relaciones de género
          2.2. Sistema Sexo-Género
          2.3. Modelo Social Androcéntrico
          2.4. Socialización y socialización diferencial
          2.5. Articulación de los Modelos de Género
          2.6. Roles y estereotipos de género
          2.7. División genérica del trabajo
          2.8. Feminización de la pobreza
          2.9. La perspectiva de género y el desarrollo
          2.10. Género y diferencia cultural
          2.11. Fuentes y Recursos
          2.12. Sobre historia y actualidad de los feminismos
          2.13. Sobre sexismo en el lenguaje
     Parte III. Mujeres, género y desarrollo
          3.1. Evolución de los enfoques sobre mujer y desarrollo
               3.1.1. El enfoque del bienestar
               3.1.2. Críticas y primeros apuntes del enfoque MED
               3.1.3. El enfoque Mujeres en el Desarrollo (MED)
               3.1.4. La estrategia de la equidad
               3.1.5. La estrategia anti-pobreza
               3.1.6. Programas puestos en marcha en el enfoque
               3.1.7. Contexto de las políticas de desarrollo
               3.1.8. Críticas al enfoque MED
               3.1.9. La transición al enfoque de Género y Desarrollo (GED)
               3.1.10. La estrategia del empoderamiento (empowerment)
               3.1.11. El concepto de empoderamiento
               3.1.12. El empoderamiento en la política de desarrollo
               3.1.13. Las posturas alternativas: ecofeminismo y postdesarrollo
               3.1.14. El enfoque Género En el Desarrollo (GED)
               3.1.15. Género y Desarrollo Humano
               3.1.16. Críticas y propuestas
               3.1.17. El enfoque de derechos: los derechos humanos de las mujeres
               3.1.18. Alianzas de redes locales y globales de mujeres. Por un modelo participativo y descentralizado
               3.1.19. Fuentes y Recursos
          3.2. Marco jurídico e institucional
               3.2.1. El género en el sistema de Naciones Unidas
               3.2.2. Instrumentos jurídicos
               3.2.3. Órganos normativos
               3.2.4. Género en las Conferencias de Desarrollo de los Noventa
               3.2.5. Género en las Cumbres de Naciones Unidas de los 2000
               3.2.6. Las Conferencias sobre Mujeres de las Naciones Unidas
               3.2.7. Foros de ONG
               3.2.8. Los objetivos del Milenio de la ONU
               3.2.9. La transversalización de la perspectiva de género en la ONU en el marco de su proceso de reforma
               3.2.10. La financiación al desarrollo y la equidad de género
               3.2.11. Género en la cooperación al desarrollo española
     Parte IV. La situación de las mujeres en diferentes regiones del mundo
          4.1. África Subsahariana.
          4.2. América Latina y Caribe
          4.3. Asia (Sur y Oriental)
          4.4. Oriente Medio y Magreb
     Parte V. Los proyectos de ayuda y cooperación al desarrollo con perspectiva de género. Instrumentos técnicos
          5.1. Introducción. El mainstreaming o enfoque integrado de género
          5.2. Instrumentos de recogida y análisis de información
               5.2.1. Perfil de actividades: Subordinación de las mujeres en el triple rol de Moser
               5.2.2. Perfil de acceso y control de recursos y beneficios
               5.2.3. Factores de influencia
               5.2.4. Necesidades prácticas e intereses estratégicos
               5.2.5. Calidad de la participación
               5.2.6. Indicadores sexo-específicos
          5.3. Instrumentos de formulación y planificación de proyectos
               5.3.1. Gestión del ciclo del proyecto
               5.3.2. El Enfoque del Marco Lógico
               5.3.3. El empoderamiento y los cinco factores
               5.3.4. Análisis socio-económico en función del género (ASEG)
               5.3.5. Bilbliografía
Parte I. Introducción al concepto y las teorías de desarrollo.
 
  1.1. El concepto de desarrollo
En el pensamiento económico y político, la idea de desarrollo se origina en una corriente inglesa hermana de la Ilustración, la Revolución Industrial de los siglos XVII y XVIII, que veía la industrialización como un proceso beneficioso de desarrollo orgánico y de progreso y que en el contexto de grandes cambios económicos y movimientos revolucionarios, trajo consigo cambios sociales radicales.

Dado que el desarrollo es impulsado principalmente por la aplicación de los nuevos descubrimientos en la industria y centros de producción, se darán grandes olas de emigración del campo a la ciudad para cubrir esa demanda de mano de obra. Paralelamente cambiará también el tamaño de la familia que pasará de las grandes familias extensas productoras, a familias intensas o nucleares consumidoras, que viven de un salario en pequeñas viviendas cercanas al lugar de trabajo. Los miembros de las familias varían sus roles de acuerdo a la necesidad de acudir y sostener con su trabajo las fábricas y empresas, siendo más eficaz y rentable, para la producción, una división sexual del trabajo: que los hombres salgan al trabajo en la fábrica y las mujeres cuiden del mantenimiento de los miembros de la familia y la producción de bienes de consumo directo en la vivienda [Cirujano: 2008].

La división sexual del trabajo comienza a discriminar y crear desigualdad cuando se naturalizan las funciones femeninas vinculándolas a necesidades de la naturaleza, en vez de a necesidades o ventajas de la producción, y cuando se jerarquiza el ámbito público del trabajo que se asigna a los hombres y es relacionado con la producción, el intercambio de monetario y la política, sobre el ámbito privado. Las funciones asignadas a éste ámbito lo serán también a las mujeres y se asociarán con la inactividad o no productividad. Teóricos tan importantes para el igualitarismo político como Rousseau legitimarán, sin embargo, esta naturalización, excluyendo a las mujeres del derecho a ciudadanía al situarlas en el ámbito de la naturaleza.

Carlos Tapia explica que el concepto de desarrollo se encuentra implícito en las dos grandes obras económicas de los siglos XVIII y XIX, La Riqueza de las Naciones y El Capital, que al mismo tiempo sientan las bases de los dos grandes sistemas económicos contemporáneos. De este modo no es casual que haya sido la economía la ciencia que con más profundidad y perseverancia ha buscado respuestas al problema. Entre estas primeras teorías se encuentran diversas explicaciones del subdesarrollo y diversas formas de llegar al desarrollo, pero todas ellas tienen el común denominador de entender lo esencial del hecho en términos económicos.

Ambas teorías consideran que el desarrollo es un proceso estrictamente económico que habría de basarse en la industria manufacturera para poder ser llevado a cabo con éxito en todo el mundo. Además, ambas coinciden en que el desarrollo es un proceso deseable y alcanzable en todos los casos.

La diferencia entre ambas estriba, como ocurre también en la mayor parte de los asuntos económicos que discuten, en el vehículo a emplear para la consecución de dicho fin. Aquí, mientras la teoría liberal se muestra convencida de que la herramienta más adecuada es la economía liberal de mercado, la teoría marxista considera que el modelo más oportuno es el de la economía planificada, ya que de lo contrario el crecimiento económico se construiría a costa de las clases trabajadoras y de la explotación colonial.

En los años 50 y 60 del siglo XX el concepto de desarrollo cobra un nuevo impulso, vinculado a las teorías de la modernización. Se trata de un enfoque teórico que deriva del paradigma de la economía clásica y de las perspectivas sociológicas funcionalistas. Tal marco teórico sostiene que la desigual distribución de la riqueza en el mundo puede ser explicada en función de los distintos niveles de desarrollo tecnológico que han alcanzado las sociedades. En este sentido, volvemos a ver que el crecimiento económico se asocia a los procesos de industrialización y urbanización, de modo que las economías de subsistencia (sector «tradicional») deben transformarse en un sistema comercializado de economía nacional («sector capitalista moderno»), hasta llegar a convergir en el modelo occidental de desarrollo. El término clave para este proceso era el de crecimiento de la renta per cápita, como indicador infalible de la salud económica de un país. Dicho proceso entraña un progresivo descenso de la fuerza de trabajo ocupada en la agricultura, que es absorbida por la industria y los servicios, una creciente demanda de fuerza de trabajo especializada y una mayor división del trabajo. La migración de mano de obra del campo a las ciudades es el principal mecanismo que permite el crecimiento y el desarrollo. Sin embargo, estas predicciones han sido puestas en entredicho, al constatarse la fuerte concentración de excedente de mano de obra en las ciudades, hacinada en los núcleos urbanos bajo condiciones de extrema pobreza y sobreviviendo en la economía informal [Parella: 2003].

Los teóricos de la modernización enfatizaron la necesidad de transferencia de patrones culturales, políticos y económicos de países industrializados a países considerados «subdesarrollados», con la expectativa de que tal transferencia generaría riqueza y prosperidad en los últimos. En definitiva, en tanto que esta perspectiva atribuye las causas teóricas de la desigualdad mundial a factores endógenos, se «culpabiliza» a los países pobres de su situación y se anima a los países ricos a desempeñar un papel fundamental en el proceso de desarrollo económico a escala mundial[1]. Para la perspectiva de la modernización, las tradiciones culturales constituyen el mayor impedimento al proceso de desarrollo, puesto que éstas pueden constituir un freno a la industrialización y a la penetración de los avances tecnológicos.

Desde: El concepto de desarrollo: teorías y modelos. En www.mugarikgabe.org/Glosario/textos/economia%20internacional.doc.

El más claro representante en ese sentido es Rostow quien en su célebre libro Las etapas del desarrollo económico distingue cinco fases, desde la tradicional a la del consumo de masas.

La modernización se caracteriza por los siguientes aspectos:

  • La modernización constituye un proceso homogeneizador, a través del cual las distintas sociedades tienden a converger.
  • La fase final de proceso tiende a identificarse con el modelo europeo occidental o norteamericano de país moderno.
  • La modernización constituye un proceso prolongado, donde el cambio social se concibe de forma evolutiva y gradual, por lo que completar el proceso puede llevar siglos.
  • La diferenciación conduce, por una parte a la autonomización de todas y cada una de las esferas sociales (economía, política, cultura, etc.) y, por otra parte, a una creciente especialización de funciones.
  • Se generan cambios sustantivos en el sistema de valores aumentando el énfasis en al secularización, en el logro individual, status adquiridos, movilidad ocupacional, etc.


De esta Escuela sociológica de la Modernización se derivó una Escuela de Desarrollo Político, también enmarcada en el modelo teórico estructural-funcionalista parsoniano, que postulaba una especie de determinismo socioeconómico según el cual, conforme se desarrollara el proceso de industrialización, sus efectos se trasladarían espontáneamente al subsistema político, generándose así una tendencia hacia la democratización.

Entre las críticas más destacadas que se hacen de este modelo, destacamos:

  1. El carácter unidireccional que se atribuye al desarrollo.
  2. Se pretende justificar la superioridad del modelo occidental (etnocentrismo)
  3. También se objetan la supuesta incompatibilidad entre tradición y modernidad, puesto que es erróneo pensar que los valores tradicionales y modernos sean mutuamente excluyentes: por el contrario ambos existen y conviven en distintos tipos de sociedades.
  4. Objetan la escasa atención que en dicha teoría se adjudica a los factores externos, subestimando la trascendencia de fenómeno como el colonialismo, el control de las corporaciones multinacionales, etc.
  5. La idea de desarrollo es una herencia del patrón colonial, de cara a un mundo industrializado y con nuevas aspiraciones de expansión. La necesidad de contar con un instrumento que legitimara la internacionalización de una intervención en nombre de la propia civilización y promoviera la expansión comercial en el siglo XX y en un contexto de descolonización y surgimiento de nuevos Estados nacionales- fue un común denominador en los países europeos y en los Estados Unidos de América. Precisamente, a partir de su incorporación en el lenguaje político y económico, así como del establecimiento de normas, reglas y la creación de ciertas instituciones que lo alojaran y promovieran, daría inicio a una etapa formal para el término de desarrollo. La influencia de esta nueva dimensión para entender el desarrollo determinó, además, la orientación de las ciencias sociales en occidente, provocando un gran interés por el estudio del desarrollo económico [Valverde: 2004].


Carlos Gimeno y Pilar Monreal (1998) explican cómo en el siglo XX el protagonismo del mercado ha desplazado al de la industria.

Desde entonces, el desarrollo ha sido usado como una poderosa metáfora de la capacidad y posibilidades de conseguir una mejora en las condiciones de vida de la gente, y se ha establecido como el eje sobre el que se orientaron las directrices de todos los países teniendo como referencia el destino alcanzado por los países occidentales.


NOTAS:
  1. ® Según estos teóricos, las sociedades ricas contribuyen a aliviar la desigualdad a través de cuatro formas distintas: ayudas para el control demográfico, aumento de la capacidad de producción de alimentos (revolución agrícola), introducción de la tecnología industrial y programas de ayuda al desarrollo (Macionis, Plummer, 2000). Citado por Sonia Parella, 2003.


  1.2. Instauración del desarrollo como geo-política hegemónica y evolución hasta los 80.
Durante el periodo que transita entre la Primera Guerra Mundial y la década de los 60, se identifican elementos asociados a la creación de marcos conceptuales para las políticas de desarrollo, acuerdos e instituciones que lo promueven.

En relación con los orígenes económicos del concepto, sobresale la declaración elaborada en 1918 por el entonces presidente de EEUU, Wilson, en los Catorce puntos. En ellos, se denotaba la preocupación por lograr un arreglo para los problemas coloniales, la necesidad de restaurar los países europeos ocupados, y la idea de contar con una Sociedad de Naciones.

Un año después, como resultado del Tratado de Versalles, surgió la primera institución política de carácter internacional y permanente que otorgó a sus miembros responsabilidad administrativa respecto a los países perdedores de la 1ª Guerra Mundial: La Liga de las Naciones.

En el Acta constitutiva de este organismo, se introduce por primera vez el concepto de estadio o etapa de desarrollo, estableciendo con ello un sistema de clasificación según el cual los países miembros de la Liga se establecían como los desarrollados con respecto a los demás. Entre otras cosas, posibilitaba intervenir en los países que no alcanzaban el status de desarrollo, a fin de impulsarlos.

Pero es a partir de la Segunda Guerra Mundial, cuando se construye una forma de entender el desarrollo que caracterizará el resto del siglo. Nace de un sistema mundo que permite, por un lado, expandir la economía y por otro, impulsar una fuerza política legitimadora alrededor de esa noción como fundamento de la geopolítica moderna.

La reconstrucción de Europa, el impulso a las economías y salvaguardar la paz fueron bandera de un nuevo arreglo institucional que daría origen a la Organización de Naciones Unidas (ONU).

El discurso pronunciado por el Presidente estadounidense Truman, el 20 de enero de 1949 marca la era del desarrollo. Además de programar la hegemonía norteamericana en el mundo, el punto cuarto enfatizaba la necesidad de crear un programa que permitiera beneficiar con el avance científico y el progreso industrial existente al crecimiento delas áreas subdesarrolladas.

La aparición del adjetivosubdesarrollo para ciertas áreas se identificó con los países cuyas economías se encontraban retrasadas o por debajo de los estándares establecidos por las grandes potencias (las mismas que en el XIX habían sido definidas por el imperialismo como salvajes o exóticas). El subdesarrollo entonces, se convirtió en una etapa característica del capitalismo.

La Guerra Fría trajo consigo dos consecuencias relacionadas con el concepto de desarrollo:

  1. Configuración ideológica del llamado Tercer Mundo, movimientos de liberación nacional o Estados emergentes que podrían obtener beneficios bajo la influencia y soporte de sus protectores.
  2. Reorientación de las funciones de las Naciones Unidas hacia los temas entre los cuales sus miembros permanentes tuvieran consenso. El desarrollo ocupó un lugar nodal.


La convergencia de los intereses norteamericanos y europeos por generar desarrollo, en términos de Crecimiento económico Producto Interior Bruto (PIB) a través de la asistencia técnica jugó un papel relevante en la fundación de una serie de agencias, organismos y programas multilaterales, entre los que destacan el Banco Mundial y la ONU: Banco Interamericano de Desarrollo (1954), Agencia Financiera de Cooperación Internacional (1956), la Asociación Internacional de Desarrollo (1960), Fondo Especial para el Desarrollo Económico (1958) que junto con el Programa de asistencia Técnica (1949) daría origen al Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en 1965.

Así, el problema de la guerra y la reconstrucción de los países, fue paulatinamente sustituido por la instrumentalización de programas para la industrialización de los Estados como indicador de desarrollo. Utilizando los indicadores cuantitativos asociados con la riqueza del Norte y las instituciones de ayuda como BM y FMI, como los instrumentos adecuados para revertir la situación. Lo que faltaba en un país pobre solo podía ser conseguido por medio de la ayuda externa y ésta se definía no por las necesidades expresadas de las poblaciones, sino en función de los intereses del norte. Así, la problemática del desarrollo ha estado vinculada siempre a la industria de la ayuda y la cooperación, al igual que los modos de desarrollo son los modos mediante los que el norte los alcanzó. En la Asamblea General de la ONU, los 60 fueron declarados como la Primera Década del Desarrollo.

Como indica Karla Valverde, en el periodo comprendido entre la Segunda Guerra Mundial y la década de los sesenta, se da una inclinación por entender como sinónimos al desarrollo y al crecimiento económico.

La aplicación de esta idea supuso centrar la atención en cuantificar las variables económicas (uso de operaciones aritméticas): más productividad, más industrialización o más crecimiento como indicadores para medir las buenas épocas o las malas, no sólo desde la configuración económica del país, sino también y mucho en relación con los países considerados como líderes. Esta perspectiva, sin embargo, descuidó el análisis de otros factores microeconómicos como el nivel de vida y las dimensiones humanas.

Con el afán de remediar las deficiencias de esta definición, se propuso enfatizar el análisis de los índices de nivel de vida, como la pobreza, la distribución del ingreso, la nutrición, la mortalidad infantil, la esperanza de vida, el grado de alfabetización, la educación, el acceso al empleo, la vivienda y el abastecimiento de agua.

No obstante, la propuesta no logró modificar la tendencia a enfatizar el análisis de los indicadores más netamente económicos. Así durante varios años, el desarrollo fue entendido como incremento del Producto Interior Bruto (PIB) y en el mejor de los casos, como el PIB per cápita (por persona), donde un aumento del mismo era símbolo de industrialización.

Al principio pareció que se estaba en el buen camino: la mayor parte de las economías de los países latinoamericanos presentaron incrementos del Producto Interno Bruto per cápita durante los años sesenta e incluso esta tendencia se prolongó hasta principios de la década siguiente. Las empresas transnacionales, fundamentalmente de origen norteamericano, trasladaron parte de su producción a los países latinoamericanos, instalando importantes plantas industriales, por ejemplo en sectores como el de automoción y el químico, produciendo cierto dinamismo en el mercado.

Hoy es posible afirmar, sin suscitar ninguna polémica, que el programa desarrollista resultó un fracaso: en muchos países del Tercer Mundo el elevado crecimiento del comercio mundial generó incrementos de la renta per cápita pero ello no se tradujo, en general, en un proceso de desarrollo económico autosostenido ni, mucho menos, en una ampliación y profundización de la democracia política y social. La descomposición del sector agrícola y el proceso de industrialización fueron acompañados por una enorme migración hacia las ciudades, que se vieron completamente desbordadas e incapaces de generar y extender los servicios básicos que requerían los nuevos pobladores. Los barrios marginales surgieron como hongos, habitados por personas que más pronto que tarde empezarían a percibir que el sueño del desarrollo no iba con ellos y que el crecimiento del PIB per cápita tenía mucho de truco contable. En gran parte de estos países, el descuido del sector agrícola se tradujo en una caída de la producción de alimentos, viéndose obligados a importarlos, como ya se hacía con las maquinarias y otros insumos para el sector industrial; en otros, tradicionalmente exportadores de cereales y otras materias alimenticias, la falta de inversión en el sector agrícola fue llevándoles a una progresiva pérdida de competitividad en el mercado internacional. Todo ello llevaría a un progresivo desequilibrio de la balanza de pagos: se gastaba en comprar fuera mucho más de lo que se ganaba vendiendo en el exterior.

Las políticas desarrollistas impulsadas tanto por los gobiernos como por los organismos internacionales de ayuda partieron de la convicción de que una población abundante era un bien positivo, porque suponía contar con un amplio ejército de mano de obra. En esta primera etapa, las políticas de desarrollo se centraron en las familias y se partía del presupuesto normativo de que la maternidad era el rol primordial de las mujeres y que esa era su aportación principal a la riqueza de los países. Así, con la modernización venía también la agudización de los roles asignados según sexo: mientras que la inversión económica internacional se dedicaba a incrementar la capacidad productiva de la fuerza de trabajo masculina, reforzando la idea de que el rol productivo es de los hombres, las estrategias de bienestar social se centraban en la familia, percibiendo a la mujer únicamente en términos de su rol reproductivo, canalizadora de alimentos y prestadoras de servicios para su núcleo familiar. En este sentido, las mujeres fueron vistas como beneficiarias pasivas del desarrollo.

Así surgieron teorías destinadas a comprender las diferencias entre el desarrollo de unos países y las condiciones de subdesarrollo en otro. Destacan, el inicio del pensamiento cepalino latinoamericano a través de la creación de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) en 1950.

Sin embargo, pese a la influencia de los esfuerzos teóricos emprendidos, la declaración de los 70 por las Naciones Unidas como Segunda Década del Desarrollo, la influencia de la planificación económica y la teoría del desarme, reafirmarían una idea del desarrollo vinculada al crecimiento del PIB per cápita.

El crecimiento estimularía de manera automática el devenir o progreso de las naciones al brindar condiciones que propiciaran el bienestar de la población. Los efectos de esta relación (crecimiento-desarrollo) se cimbraron cuando al finalizar la década varios países experimentaron crecimiento económico en términos del PIB pero paradójicamente, vieron que de forma simultánea disminuía el nivel de vida de sus habitantes y aumentaban el número de personas en pobreza extrema. Otros países, en cambio, alcanzaron buenos niveles de vida para su población aunque tuvieron un bajo crecimiento económico.

Comienza la crítica tanto al modelo liberal económico instrumentado como al propio concepto de desarrollo, que derivó en su reorientación y en la incorporación de nuevas temáticas de discusión.

Desde las discusiones sobre conceptos de desarrollo y crecimiento económicos, así como la preocupación por los niveles de pobreza en el mundo, se perfiló un interés por impulsar áreas como la salud, la educación y la alimentación para alentar el desarrollo. El BM inclusó reestructuró sus programas con el propósito de instrumentar proyectos de infraestructura.

Hacia los años que corren entre 1968 y 1975 la temática de la pobreza sería institucionalizada como parte de los esfuerzos internacionales para el logro del desarrollo.

La Declaración de un Nuevo Orden Económico Internacional, 1974, cuyo programa de acción sería complementado con el capítulo sobre Derechos y Obligaciones Económicas de los Estados, marcaría una nueva etapa en este propósito.

Adquieren especial relevancia nociones como capital humano (referidos a los grados de nutrición, salud y educación de la población) y capital social (características de la organización de las sociedades tales como la confianza, las normas y redes que pueden dotar de mayor eficiencia a la comunidad), ambos relacionados con el fomento de la destreza y capacidad productiva de la población. Pero la perspectiva económica que considera al hombre como un producto en sí mismo o como canal para remediar eventuales crisis del capitalismo.. seguía vigente.


En estas décadas de los 60 y ´70 surgió, así mismo, una fuerte discusión acerca de los caminos para alcanzar el desarrollo, entre la perspectiva de la modernización y la crítica a la misma realizada desde las teorías de la dependencia y del intercambio desigual.

  • Ambas tuvieron gran incidencia en las políticas de desarrollo de los países (orientándose hacia el mercado en el primer caso o priorizando la acción del estado en el segundo) (estados capitalistas y socialistas).
  • El enfrentamiento entre ambas fue tan fuerte durante la guerra fría que esto impidió prácticamente el surgimiento de modelos alternativos de desarrollo y de formas de integración regional entre los países del Tercer Mundo (que sí se formularon en América Latina y África). [Gimeno y Monreal: 1998]


  1.2.1. El desarrollo como crecimiento económico.
 
  1.2.2. Teorías de la dependencia, intercambio desigual y tercermundismo.
De Wikipedia, la enciclopedia libre:

La teoría de la dependencia es una respuesta teórica elaborada entre los años 50 y 70 por científicos sociales (principalmente argentinos, brasileños y chilenos) a la situación de estancamiento socio-económico latinoamericano en el siglo XX. La Teoría de la Dependencia utiliza la dualidad centro-periferia para sostener que la economía mundial posee un diseño desigual y perjudicial para los países no-desarrollados, a los que se les ha asignado un rol periférico de producción de materias primas con bajo valor agregado, en tanto que las decisiones fundamentales se adoptan en los países centrales, a los que se ha asignado la producción industrial de alto valor agregado.

El contexto temporal (crisis capitalista de los años 30) fue determinante para esta tesis en la cual el Estado debía tomar un papel principal, regulando al Mercado. Fue también una respuesta propia a esa crisis, que en el mundo desarrollado se expresó a través del keynesianismo. Fue el argentino Raúl Prebisch quien justamente con su idea de centro-periferia en los años 40 instaló el debate en la intelectualidad latinoamericana. De otra manera, se trataba de una teoría explicativa de la modernidad periférica.

El lugar de debate fue la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe, organismo dependiente de la Organización de las Naciones Unidas responsable de promover el desarrollo económico y social de la región) ubicada en Santiago de Chile, la cual fue albergando en aquella época a los intelectuales más destacados de Latinoamérica. La irrupción de intelectuales como Fernando Henrique Cardoso, Theotonio Dos Santos, Andre Gunder Frank, Celso Furtado, Ruy Mauro Marini y Enzo Faletto, entre otros, le dio un dinamismo profundo a la teoría de la dependencia, marcando claramente la estrategia estatal (Industrialización por sustitución de importaciones o ISI) de los países más industrializados del sub-continente (Argentina, México, Brasil y Chile) en la que estos países cerraron sus mercados (fomentando el mercado interno y aplicando altas tasas a las importaciones) y promovieron la construcción de una burocracia que pudiera interactuar con las élites decimonónicas que, de paso, contribuía a la construcción de una clase media de peso que pudiera fomentar el dinamismo del mismo mercado interno.

La inspiración teórica de esta teoría económica-social estaba en las tesis marxistas en diálogo con los postulados de Max Weber, cuyo pensamiento influyó notablemente en la estructura de este "pensamiento cepalino". Posteriormente, a fines de los 60 un nuevo impulso redefine las primeras ideas sobre la dependencia, ahora culpabilizando a las mismas élites latinoamericanas por el atraso de éstos países. Habría entonces, un factor interno y otro externo que produciría la situación de subdesarrollo. La solución nuevamente estaba en el énfasis del rol del Estado, quien debía tomar el control total de las políticas nacionales; entre éstas el control del dinamismo estacionario del capital, creación de empresas estratégicas con dirección y capital estatal y regulación bancaria. Esto último, a través de varios años, produjo una hiperinflación que devino la mayoría de los casos en desorden civil y golpes de Estado. El golpe de Estado de 1973 en Chile produjo un quiebre de corto y mediano plazo en el pensamiento de la CEPAL, quiebre que marcaría la progresiva marginación y pérdida de influencia del proyecto. Corto plazo por la imposibilidad de seguir contribuyendo a políticas de Estado frente a la cadena de dictaduras latinoamericanas y las operaciones combinadas de la CIA y la política norteamericana y mediano plazo por un contexto de agotamiento de la estrategia de mercados internos y del mismo proyecto industrial (Industrialización) conocido desde el siglo XVII y ampliado por el fordismo.

Teoría del intercambio desigual (http://www.eumed.net/tesis/dch/1c.htm)

Otro intento por comprender la relación entre economía y territorio fue el realizado a finales de los 60 y principios de los 70 por la Teoría del Intercambio Desigual (Amin, 1974, Enmanuel, 1975). El objetivo de estos teóricos era entender el funcionamiento de las economías subdesarrolladas (que ellos denominan periféricas) a partir de la consideración de los principales rasgos constitutivos de las mismas. Para ello, era necesario, en primer lugar, la realización de un análisis histórico. Con él se pretendía indagar en la génesis y modo de funcionamiento de las principales relaciones y actividades económicas en la periferia. Es decir, se buscaba identificar las estructuras socioeconómicas más importantes de las realidades analizadas, así como estudiar su evolución. Esto, a su vez, propiciaba el desarrollo de un marco diferenciado que servía al análisis de las sociedades periféricas sin la servidumbre que suponía compararlas continuamente a las economías capitalistas más avanzadas En este sentido, se considera que las economías periféricas tienen una forma de funcionamiento radicalmente distinta a las economías centrales.
 
La razón fundamental de esta diferencia estriba en que los procesos de acumulación a escala mundial se dirigen desde los espacios centrales, mientras que se proyectan, sólo de forma deformada, en los espacios periféricos. En los mismos, consecuentemente, las decisiones de los agentes productivos se encuentran muy condicionadas por el funcionamiento global del sistema económico. En concreto, la posibilidad de un desarrollo industrial autocentrado en economías periféricas no es factible. Por ello, la industria local, sometida a intensos procesos de competencia para los que no se encontraba preparada, ha visto truncado su acceso a la modernidad, convirtiéndose en un residuo sin capacidad competitiva en mercados capitalistas. Por otro lado, se produce, en estos espacios, un proceso de implantación de modernas industrias, como consecuencia de la deslocalización de algunas actividades industriales tradicionalmente producidas en los países centrales. Pero las mismas se constituyen en enclaves aislados sin conexión con el tejido económico local (Amin, 1974).
 
(wikipedia) El tercermundismo, por otra parte, es una doctrina política según la cual el subdesarrollo de los países del tercer mundo es producto del colonialismo occidental y sus derivaciones posteriores.

Según esta idea, las antiguas potencias coloniales son responsables de la penuria de sus antiguas colonias en la medida en que explotaron intensivamente sus riquezas en beneficio propio y no en favor de sus habitantes ni de un posterior desarrollo de las regiones afectadas. Los abusos de los colonizadores, que adaptaron la geografía política y económica a sus intereses, favorecieron los monocultivos, agotaron recursos naturales o provocaron diferentes problemas demográficos, habrían impedido a los colonizados buscar caminos propios hacia el desarrollo. El tercermundismo denuncia también el neocolonialismo ejercido por las viejas potencias y otros países como Estados Unidos, a los que acusan de seguir explotando al tercer mundo por medios tanto económicos (monopolios de las multinacionales, deuda externa) como políticos (apoyo militar y político a regímenes dictatoriales).


Gimeno y Monreal apuntan que casi todos estos enfoques, sin embargo (teoría de la dependencia y del intercambio desigual y la perspectiva dominante del desarrollo), compartían una serie de asunciones sobre el desarrollo que hoy están en crisis:

  • Que Desarrollo era igual al estado alcanzado por EEUU y Europa y quizás URSS;
  • La presunción de la existencia de una relación automática entre crecimiento económico y desarrollo;
  • La idea de que el desarrollo es nacional, no regional o local;
  • Que no habría obstáculos de tipo natural (limitación de recursos);
  • Que una vez alcanzado, el desarrollo era un estado permanente e irreversible.


  1.2.3. La teoría del sistema mundial de Wallerstein.
Desde El concepto de desarrollo: teorías y modelos www.mugarikgabe.org/Glosario/textos/economia%20internacional.doc

A mediados de los años setenta una nueva escuela de pensamiento comienza a cobrar importancia alrededor de la figura de Immanuel Wallerstein. Su teoría del sistema mundial incorpora muchos conceptos de la escuela de la dependencia (centro, periferia, intercambio desigual, etc.) pero adopta una aporta una serie elementos originales:

  1. Una perspectiva total o global de la historia que intenta anular las fronteras artificiales entre distintas disciplinas. Para Wallerstein la unidad de análisis debe ser el sistema mundial, no un estado, país o sociedad.
  2. Clasifica las economías nacionales de acuerdo con un esquema jerárquico de dominación: centro, perifereria, semiperiferia. Este permite explicar muchas situaciones que no encajan, señalándole una función sobre todo política, puesto que mantiene la estabilidad de un sistema mundial que, de otra forma, estaría polarizado.
  3. El enfoque de Wallerstein es dinámico, las áreas periféricas pueden llegar a forma parte de la semiperiferia y los Estados centrales pueden convertirse en semiperiféricos.


Críticas.

  1. Muchas de las críticas que se realizan a la teoría de la dependencia se pueden extender a la teoría del sistema mundial, especialmente en lo que se refiere a la explicación de las dinámicas internas de cada país por la acción de fuerzas externas.
  2. La clasificación de países o áreas en centro, periferia y semiperiferia no deja de ser esquemática.
  3. La categoría de periferia queda poco definida.


  1.2.4. La nueva división internacional del trabajo (NDIT)
De: Repensando la participación de las mujeres en el desarrollo desde una perspectiva de género. Sònia Parella Rubio http://ddd.uab.es/pub/papers/02102862n69p31.pdf

Finalmente, debe señalarse también otra perspectiva que examina el surgimiento de una nueva división del trabajo a nivel internacional (Fröbel y otros, 1981; Nash y Fernández-Kelly, 1983). Tal enfoque parte de los cambios profundos que han acontecido en el sistema mundial de producción y de la competencia a nivel internacional, que ha llevado a las empresas multinacionales a trasladar operaciones manufactureras de países avanzados a países menos desarrollados, con el objeto de reducir costos de producción y socavar los logros de los sindicatos en países industrializados. La nueva división internacional del trabajo ha sido acompañada por una marcada preferencia por la contratación de mujeres en las líneas de ensamblaje y otras operaciones industriales. Las relaciones patriarcales, es decir, los patrones culturales de dominación masculina, son aprovechadas por el capitalismo para lograr una mayor docilidad y un menor coste de la fuerza de trabajo.

Durante la primera mitad del siglo XX, la División Internacional del Trabajo (DIT) se articula en Europa, Estados Unidos y Japón (centro capitalista) en torno a la industria de transformación, mientras que en algunos enclaves de América Latina, África y Asia (periferia capitalista) se producen materias primas para la exportación y se vinculan de forma dependiente a la economía mundial.

Con el proceso de globalización de las economías y la tendencia a la desaparición de las fronteras económicas entre los países, se asiste a una fuerte movilidad del capital. Ésta se traduce, durante la década de los setenta, en la transferencia de gran parte de la producción industrial de trabajo intensivo (textil, juguetes, confección, electrónica, etc.) desde los países industrializados hacia países de salarios bajos, con escasas e insuficientes regulaciones laborales y productivas y con una abundante oferta de fuerza de trabajo barata. Las etapas del proceso productivo que se transfieren a otros países son las más intensivas en fuerza de trabajo, con procesos productivos estandarizados y repetitivos, muy costosos de mecanizar (Bifani, 1997). Se asiste a una Nueva División Internacional del Trabajo (NDIT), consistente en la fragmentación del proceso productivo en fases de producción que permiten la «deslocalización industrial» en países periféricos, gracias a la reducción de las barreras naturales y arancelarias al comercio internacional (Groizard, 1996). Los agentes de este nuevo modelo de inversión directa extranjera son las empresas transnacionales (ETN) y sus redes asociadas, por cuanto difunden las relaciones capitalistas por todo el mundo, imponen las orientaciones del cambio tecnológico y organizativo, a la vez que condicionan las políticas económicas de los gobiernos y la actividad competitiva[2].

La fragmentación y relocalización del proceso industrial permite a las empresas multinacionales beneficiarse de la existencia de mano de obra barata, ya sea creando nuevas sucursales en la periferia, o bien subcontratando a medianas y pequeñas empresas ya existentes, a menudo en el sector informal[3]. Los procesos de «deslocalización» y de mejora de la competitividad mediante dumping social generan, por lo general, empleos de menor calidad que el empleo industrial, que desaparece en los países del centro; al tratarse de puestos de trabajo poco cualificados, escasamente «formalizados» y sin una aplicación intensiva de los avances tecnológicos y los parámetros organizativos propios de las sociedades más avanzadas (Tezanos, 2001). En cualquier caso, el potencial dinamizador de la «deslocalización» en la periferia es mínimo, puesto que se trata de enclaves que no mantienen vínculos con las economías de los países del centro. Son las empresas madre, situadas en el centro, las que comercializan los productos y mantienen un control absoluto sobre el mercado.



Otras web de interés sobre teorías y modelos de desarrollo:


Teorias y modelos generales de desarrollo http://www.virtual.unal.edu.co/cursos/humanas/2004822/capitulos/cap2/lecciones/leccion2.html Curso de contenido abierto de la plataforma virtual de la Universidad Nacional de Colombia.

Principales Teorías sobre el Desarrollo Económico y Social [Giovanni E. Reyes]. En Nómadas, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas. Univ. Complutense de Madrid http://www.ucm.es/info/nomadas/4/gereyes2.htm. El trabajo examina las teorías de la modernización, de la dependencia, de los sistemas mundiales y de la globalización.




NOTAS:
  1. ® Las 200 corporaciones más grandes del planeta están controladas por 150 personas y se localizan en su mayor parte en cinco países: EEUU, Alemania, Francia y Reino Unido (Tezanos, 2001: 43).

  2. ® Los procesos de flexibilización y precarización del mercado de trabajo, así como la desregulación de la actividad económica en los países del centro, se enmarcan dentro de la misma tendencia de reducción de costes (Lim, 1983; Benería, 1991; Castells, 1997).


  1.3 Las reformulaciones críticas de los 80 y 90: Desarrollo humano y sostenibilidad. Desarrollo participativo.
En la década de los 80, la idea de un cambio estructural invadió la escena internacional. La austeridad monetaria y la liberalización de los mercados promovidos por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial implicaron un recorte inmediato del sector público y los subsidios en áreas de la salud y educación, lo que provocó el desmantelamiento del tejido institucional en el ámbito de lo social que había sido creado en las décadas anteriores.

Wikipedia:
El término desarrollo sostenible, perdurable o sustentable se aplica al desarrollo socio-económico y fue formalizado por primera vez en el documento conocido como Informe Brundtland (1987), fruto de los trabajos de la Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo de Naciones Unidas, creada en Asamblea de las Naciones Unidas en 1983. Dicha definición se asumiría en el Principio 3.º de la Declaración de Río (1992):



Satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades .

Informe de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (Comisión Brundtland): Nuestro Futuro Común.



El ámbito del desarrollo sostenible puede dividirse conceptualmente en tres partes: ambiental, económica y social. Se considera el aspecto social por la relación entre el bienestar social con el medio ambiente y la bonanza económica.

Deben satisfacerse las necesidades de la sociedad como alimentación, ropa, vivienda y trabajo, pues si la pobreza es habitual, el mundo estará encaminado a catástrofes de varios tipos, incluidas las ecológicas. Asimismo, el desarrollo y el bienestar social, están limitados por el nivel tecnológico, los recursos del medio ambiente y la capacidad del mismo para absorber los efectos de la actividad humana.

Ante esta situación, se plantea la posibilidad de mejorar la tecnología y la organización social de forma que el medio ambiente pueda recuperarse al mismo ritmo que es afectado por la actividad humana.

En 1983, las Naciones Unidas crean la Comisión Mundial para el Medio Ambiente y el Desarrollo. A partir de esta comisión, se trató de relacionar los problemas relativos al equilibrio ecológico con el término de desarrollo. Más tarde sería propuesto el término de desarrollo sostenible o sustentable para definir el esfuerzo de la humanidad en aras de asegurar la satisfacción de necesidades presentes sin poner en riesgo el empleo de las habilidades de futuras generaciones para el mismo fin.

Desarrollo Humano.

En los 90, al mismo tiempo que se profundizan de los problemas de pobreza y desigualdad en el mundo, sobresalen contribuciones para obtención de nuevos indicadores para definir el desarrollo y preciar la formulación de políticas que lo impulsaran. Destaca la incorporación del concepto de Desarrollo Humano (promovido por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo).

Los trabajos de Amartya Sen (1983, 1984, 1996, 2000) son pioneros al vincular los principios éticos con los principios económicos. Su idea de promover la adquisición de capacidades básicas del ser humano, con el propósito de incrementar sus posibilidades de desarrollo ha enriquecido la discusión sobre el papel del Estado en la economía. Sen imagina el desarrollo como acrecentamiento de capacidades en la población para realizar actividades elegidas libremente y valoradas.

Otros autores también habían referido ya en los 70 a la necesidad del ser humano de posponer el proceso de realización de decisiones con el fin de acumular conocimientos suficientes como una preparación para el futuro (Bronowski), pero no lo asociaron a nociones como la libertad, sino con principios cognoscivos.

El objetivo de esta nueva reflexión de Sen es formular un concepto de desarrollo integral. Proceso permanente que debe contribuir a la generación de la vida, pero también empleando, como elementos de este proceso, ciertos indicadores cuantitativos y cualitativos que impactan de forma determinante en la calidad de vida.

Índice de Desarrollo Humano (IDH).

La década de los noventa fue declarada por la ONU como la de combate a la indigencia y promoción del desarrollo humano y desde hace más de quince años el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha trabajado en la construcción de nuevos indicadores.

Desde su nacimiento, la medición del desarrollo humano ha sufrido diversas modificaciones y es blanco de múltiples cuestionamientos.

El IDH se fundamenta en un enfoque de reducción de brechas, esto significa que el desarrollo no se mide a partir de una variable, sino de la reducción de la distancia entre la variable y su máximo valor posible. El IDH se apoya en su estimación en otros índices:
IPH: Índice de Pobreza Humana.
IDG: Índice de Desarrollo relativo al género.
IPG: Índice de Potenciación del género.
Índice de Adelanto Tecnológico.

Por otra parte, en los últimos años, también asistimos a la progresiva integración en los discursos y prácticas tanto de las ONGDs como de las agencias nacionales, del desarrollo participativo. De la lógica demanda de las poblaciones locales que se ven afectadas por los programas y proyectos de desarrollo, para tener poder decisión y control sobre los objetivos y contenidos de estos proyectos de manera que respondan a sus necesidades y no a las de los gobiernos de las agencias donantes, ha surgido una nueva retórica y también nuevos métodos de trabajo, de forma paralela a cómo han ido cobrando protagonismo en lenguaje del desarrollo las dimensiones más sociales del mismo. Pero no sin que persistan abundantes interrogantes sobre la coherencia o la voluntad real de aplicar esta dimensión de forma integral en los proyectos. Las ciencias sociales y, concretamente, la antropología y la sociología, se han interesado por estas propuestas, elaborando y aportando desarrollos teóricos y metodológicos para llevarla a la práctica.

El desarrollo participativo se refiere a un desarrollo que involucra a todas las personas, especialmente a aquellas cuyas aspiraciones y cuyas necesidades básicas se ven afectadas por decisiones relativas a la disponibilidad de los recursos y a los derechos sobre tales necesidades. El desarrollo participativo, por lo tanto, implica compartir equitativamente el control, el reparto y el uso de los recursos y de los beneficios últimos del desarrollo en una comunidad. También significa asumir responsabilidades y rendir cuentas ante la comunidad a todos los niveles.

Las herramientas participativas están previstas para el uso de técnicos y promotores que tienen que trabajar directamente con la población, entre la cual generalmente hay mucho analfabetismo. Permiten también trabajar en base a la experiencia propia de la gente; los métodos participativos usan la visualización y la comunicación oral.

El papel del facilitador de los eventos, es de permitir la expresión de las diferentes formas de pensar, para que sean compartidas por todos, y ayudar a lograr consensos a la hora de tomar decisiones.



Doce lecciones de desarrollo comunitario participativo.


Por: Phil Bartle, PhD
  1. Las comunidades tienen derecho a participar en las decisiones que afecten sus condiciones de vida y trabajo.

  2. Sólo la participación en el poder de tomar decisiones es sostenible y creativa.

  3. La participación real requiere la intervención de la comunidad en todas las fases de la mejora de la ciudad, pueblo o aldea: planificación, implementación, mantenimiento y supervisión.

  4. La participación se debe construir desde la igualdad entre los sexos, e incluir a los jóvenes y a los ancianos.

  5. El desarrollo de la capacidad es esencial para promover la participación equitativa entre mujeres, hombres y jóvenes.

  6. Las comunidades tienen recursos ocultos que pueden impulsar el desarrollo de la ciudad, pueblo o aldea. El desarrollo de la capacidad puede sacar a la luz estos recursos.

  7. Las comunidades son las primeras interesadas de todos los protagonistas del desarrollo en identificar problemas, y en el mantenimiento y mejora de sus asentamientos.

  8. La concienciación y el desarrollo de la capacidad pueden hacer que las asociaciones entre las comunidades, ONGs y autoridades municipales sean más equitativas.

  9. El desarrollo comunitario que planifican personas ajenas a la comunidad y sólo requiere de ésta trabajo gratuito, no es bien aceptado por las comunidades a largo plazo.

  10. La planificación de la participación es uno de los elementos que con más frecuencia se pasa por alto en desarrollo comunitario.

  11. La caridad hace a las comunidades dependientes de las ayudas.

  12. El desarrollo comunitario es una contribución esencial en la gestión urbana global.

Fuente: http://www.comminit.com/en/node/150206 MPFC - Métodos para fortalecer a las comunidades.



Como decíamos, en la practica, existe una amplia variedad en el nivel y grado de participación que se está buscando entre los diferentes interesados. Frans Geilfus, del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) habla de la escalera de la participación, identificando distintos estadios según el grado de intervención de las comunidades en los proyectos:

  • Pasividad: las personas participan cuando se les informa; no tienen ninguna incidencia en las decisiones y la implementación del proyecto.
  • Suministro de información: las personas participan respondiendo a encuestas; no tiene posibilidad de influir ni siquiera en el uso que se va a dar de la información.
  • Participación por consulta: las personas son consultadas por agentes externos que escuchan su punto de vista; esto sin tener incidencia sobre las decisiones que se tomaran a raíz de dichas consultas.
  • Participación por incentivos: las personas participan proveyendo principalmente trabajo a otros recursos (tierra para ensayos) a cambio de ciertos incentivos (materiales, sociales, capacitación); el proyecto requiere su participación, sin embargo no tienen incidencia directa en las decisiones.
  • Participación funcional: las personas participan formando grupos de trabajo pare responder a objetivos predeterminados por el proyecto. No tienen incidencia sobre la formulación, pero se los toma en cuenta en el monitoreo y el ajuste de actividades.
  • Participación interactiva: los grupos locales organizados participan en la formulación, implementación y evaluación del proyecto; esto implica procesos de enseñanza-aprendizaje sistemáticos y estructurados, y la toma de control en forma progresiva del proyecto.
  • Auto‑desarrollo: los grupos locales organizados toman iniciativas sin esperar intervenciones externas; las intervenciones se hacen en forma de asesoría y como socios.


Desde la Asociación Canadiense para el Desarrollo Participativo:
http://www.globalsteps.org/Spanish/Bienvenidos/Projects/Recursos/Participacion/El%20Desarrollo%20Participativo.pdf .

Algunos de los principios fundamentales que guían el desarrollo participativo:

El Principio de Aprendizaje.

Se pone especial atención al aprendizaje practico u orientado a la acción. El DP como un proceso de aprendizaje individual y colectivo, una experiencia educativa para las partes involucradas en un programa de desarrollo. Las personas se conciencian mas de sus fortalezas y debilidades, de sus realidades sociales más amplias y de sus visiones y perspectivas respecto a los resultados del desarrollo. Este proceso de aprendizaje crea las condiciones que llevan al cambio y a la acción.

El Principio de Negociación.

Cuando se involucran múltiples interesados en el proceso de DP, la negociación se percibe como una contribución hacia el desarrollo de la confianza y el cambio de percepciones, comportamientos y actitudes entre los interesados, lo que a su vez influye en la forma en que ellos contribuyen al proyecto.

Muchos autores plantean también que el proceso de negociación del DP es un ejercicio de tipo político, que necesariamente toca temas de equidad, poder y transformación social. Por ejemplo, Scott Villiers enfatiza que el proceso implica una representación más equitativa entre los diferentes interesados: las capacidades que se ponen en juego en el proceso de consulta buscan aumentar la equidad, reconociendo que tan importantes son las opiniones de los miembros del proyecto comúnmente silenciosos, como las de quienes dirigen al proyecto (1997:3).

El Principio de Flexibilidad.

La flexibilidad y la experimentación se consideran aspectos integrales del DP. La mayoría coincide en que no hay un plan definitivo ni un grupo de enfoques preestablecidos para llevar a cabo el DP; por el contrario, se ve al proceso del DP como algo que continuamente evoluciona y se adapta a las circunstancias y necesidades de cada proyecto. Un aspecto que ayuda a integrar la flexibilidad en el diseño y la practica del DP es el hacer que el proceso mismo sea sensible y relevante para las necesidades de los interesados. En otras palabras, el DP debería ser contextual, de tal manera que se tomen en cuenta las condiciones locales (contextos socio-culturales, económicos, políticos, institucionales). Esto explica la gran diversidad de practicas de DP.

Herramientas y Técnicas para el DP.

El diagnóstico rural participativo (DRP) consiste en diversos métodos de visualización, entrevistas y trabajos en grupo. Estas técnicas han demostrado sus virtudes: permiten que la gente exprese sus opiniones y comparten la información; ayudan a develar sus realidades y prioridades; y estimulan la discusión y el análisis (IDS Policy Briefing 1996).

Diagramación.

Una de las principales fortalezas de DRP es el énfasis que se le da a las técnicas de visualización, tales como la diagramación (Cornwall, Guijt, Wellbourn 1993:23). Las técnicas de visualización abren oportunidades para una reflexión creativa porque permiten que las personas representen sus propias ideas de tal manera que puedan discutirlas, modificarlas y ampliarlas (ibid). El DRP generalmente se realiza de manera grupal, lo que fomenta la participación entre la gente y permite el cotejo de la información generada.

La Necesidad de Monitoreo Participativo del DP.

Si bien el DP ofrece muchos beneficios potenciales en términos del éxito de un programa o proyecto, cuando su aplicación es deficiente o inapropiada existe el riesgo de desperdiciar el tiempo y los recursos, y de no detectar los problemas, perjudicando así el desempeño del proyecto y el desarrollo comunitario. La documentación revisada coincida al señalar que, para evitar estos peligros inherentes, se necesitan procedimientos participativos y sistemáticos de monitoreo y evaluación. El monitoreo de DP aparece como un medio para actualizar y mejorar continuamente el proceso, o como un mecanismo que permite a los participantes determinar si están obteniendo la información que necesitan, si las técnicas utilizadas son apropiadas y si el proceso, como un todo, esta operando según lo planeado.



Recursos sobre desarrollo participativo:


Frans Geilfus, Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA): Herramientas para el desarrollo participativo.
http://www.care.org.pe/intranet/care/e&a/metodologia/ortrasorganz/bibliotseguimtoe&a/HerramientasSE/80herra/80a.htm#12

Odhiambo Anacleti: Investigación de la cultura local: Consecuencias para el desarrollo participativo.
http://www.developmentinpractice.org/readers/spanish-readers/yDiversidadSocial/anacleti.htm

Lecciones y experiencias de la FAO en desarrollo participativo:
http://www.fao.org/sd/eims_search/webpage_result_people.asp?agrovoc=9000119&category=23〈=es

Potenciación comunitaria (Por Phil Bartle) http://www.scn.org/mpfc/a-intros.htm
Los objetivos de esta web son crear, desarrollar, producir y distribuir material de adiestramiento y orientación dirigido a activistas comunitarios, sus instructores y sus coordinadores (dirigentes) que promueva la autosuficiencia, el desarrollo y el fortalecimiento de las comunidades de bajos ingresos, incidiendo en los países menos desarrollados y en otras zonas de bajos ingresos.




  1.4. Apuntes de algunos debates recientes sobre el desarrollo.
Carlos Gimeno y Pilar Monreal, en La controversia del desarrollo, explican cómo a mediados de los 60 entra en crisis el paradigma del desarrollo que había dominado desde los 40, por la convergencia de:

  1. La aparición de nuevos movimientos sociales que crean conciencia acerca del agravamiento de la crisis ecológica
  2. Nuevas directrices de las agencias internacionales aceptando la tesis de la limitación de los recursos, la amenaza de la superpoblación mundial y asumiendo la ineficacia de la cooperación de los megaproyectos y la cooperación estatal.
  3. Nuevas orientaciones teóricas poniendo en cuestión la ciencia sobre el desarrollo.


Todo ello ha dado lugar a la creación de un nuevo paradigma donde se enfatiza la importancia de la participación de las poblaciones locales haciendo uso de sus recursos, su conocimiento y su cultura local.

El Informe Bruntland (World Comisión on Environment and Development, 1987) sintetiza el discurso oficial sobre desarrollo de la década de los 90. Este discurso da por sentada una serie de realizaciones de la modernidad liberal de occidente: el clásico discurso de la modernidad, añadiéndole el discurso emergente de la ecología como elemento central en una economía sana.

El capitalismo verde que cree que la mejor manera de salvar la biodiversidad es creando mercados rentables para sus productos y que una forma de disminuir el desequilibrio ecológico es frenar el crecimiento mundial de la población (pobre) y limitar su acceso a su entorno inmediato y sus recursos.

Pero los años 90 son también los de la emergencia de nuevas prácticas de desarrollo ligadas a la sostenibilidad, a la dimensión humana de la vida, a prácticas cotidianas y al uso de los recursos y conocimientos locales y regionales como base de un desarrollo endógeno.

Río de Janeiro 92 y Copenhague en 95 fueron hitos en la lucha por la construcción de significados y prácticas dominantes del desarrollo y la búsqueda de alternativas al modelo civilizatorio hegemónico que plantean los gobiernos occidentales y las agencias de desarrollo.

El contexto en el que se dio este cambio de paradigma es el del final de un modelo de acumulación y la consiguiente reestructuración del capital (aumento de su grado de penetración internacional) y del papel del Estado (reduciendo sus servicios) tanto en Occidente como en el tercer mundo.

Gimeno y Monreal aseguran que también ha cambiado nuestra percepción del capitalismo, extendiéndose la idea central, aunque fuertemente contestada, que la competencia de los lugares, más que de los estados, es la base de las adaptaciones locales al sistema de producción, distribución y consumo capitalista, mediante la articulación al mercado. Nuevas reglas de competencia mercantil entre localidades (más o menos feroz) han desplazado al pacto de los individuos y el Estado. Las consecuencias:

  1. Retirada del estado de la responsabilidad en la satisfacción de las necesidades de sus ciudadanos.
  2. Acentuación de flujos migratorios que tienden a modificar la cuestión de la ciudadanía trasnacionalidad.
  3. Incremento de la participación de las organizaciones voluntarias y no gubernamentales y de las iniciativas locales mayor efectividad de los programas, aparición de las ONG, asociaciones y nuevos movimientos sociales.


Las relaciones entre estos actores están redefiniendo las articulaciones entre lo local, el Estado y lo global. Así mismo, asistimos a la emergencia y consolidación de diferentes luchas contrahegemónicas:

  • Luchas de las poblaciones campesinas por mantener el control sobre sus recursos fuera de la lógica del control capitalista.
  • Luchas de género por preservar la naturaleza y el acceso a los recursos y por organizarse en las barriadas populares donde la subsistencia de unidades domésticas depende de ellas.
  • Defensa de los pueblos indígenas de su territorio, identidad e idioma.


La elaboración de estas estrategias de desarrollo locales se da entre constricciones transculturales, con cuestiones incuestionables que las determinan, como las Políticas de Ajuste Estructural, la sostenibilidad global medioambiental, la participación popular y de las mujeres.

El desarrollo es un campo de lucha entre, por un lado, las agencias internacionales y los gobiernos, que en mayor o menor medida mantienen políticas neoliberales enfatizando la bondad de la economía de mercado. Por otro, los movimientos alternativos centran su discurso en las necesidades reales e intereses de la gente, con bases ideológicas diversas y modos de organización descentralizados, cuya efectividad y fuerza intermitente, acusan las consecuencias de la crisis del desarrollo y el descalabro del socialismo real.

Por otra parte, en los últimos años del nuevo milenio es posible comprobar cómo la situación ha cobrado nuevos matices: por una parte, con la crisis global del capitalismo financiero, cuyas dimensiones son enormes y están afectando a las economías de todos los países del planeta, aunque de forma especialmente grave a los países empobrecidos, con las crisis alimentarias como ejemplo de su poder devastador (o las consecuencias de grandes desastres medioambientales, donde cada vez se dejan ver más los efectos del cambio climático). Por otra, por cierta reconfiguración del movimiento altermundialista que ha rebajado su fuerza en las convocatorias masivas contra las reuniones y eventos de los países e instituciones dirigentes del neoliberalismo, pero que sigue actuando y creciendo, más imbricado en lo local. Y un tercer elemento a tener muy en cuenta es la emergencia de gobiernos de inspiración socialista y de las alianzas entre estos gobiernos, principalmente en América Latina, que se oponen a la hegemonía norteamericana y europea en el dictado de las políticas mundiales, y que están recuperando para el Estado el papel de defensa de los recursos nacionales, las políticas redistributivas y la atención a las necesidades sociales, además de propuestas de integración regional bajo parámetros e instrumentos antineoliberales. Con el protagonismo de estos nuevos actores también se abren escenarios diferentes para la cooperación al desarrollo, planteándose como una alternativa cada vez más real y concreta la cooperación Sur-Sur. Una cooperación que pretende liberarse de la sujeción política y económica de los países ricos y constituir una alternativa contrahegemónica desde la justicia social y el protagonismo de los pueblos.



Fuentes (apartados 1, 2, 3, además de los que se señalan en el texto):

Karla Valverde Biseca: Debate contemporáneo sobre desarrollo. El colegio Mexiquense, Documentos de discusión sobre el tercer sector, 2004. www.cmq.edu.mx/docinvest/document/DD32347.pdf

Sònia Parella Rubio: Repensando la participación de las mujeres en el desarrollo desde una perspectiva de género. Papers: Revista de sociología, ISSN 0210-2862, Nº 69, 2003 , pags. 31-57. http://ddd.uab.es/pub/papers/02102862n69p31.pdf

El concepto de desarrollo: teorías y modelos www.mugarikgabe.org/Glosario/textos/economia%20internacional.doc

Paula Cirujano Campano: Género, desarrollo y cooperación internacional en Marta Carballo de la Riva (coord..): Género y desarrollo. El camino hacia la equidad. Los libros de la Catarata, Madrid, 2008, pags. 55-86)

Juan Carlos Gimeno Martín (ed. lit.), Pilar Monreal Requena (ed. lit.): La controversia del desarrollo: críticas desde la antropología. Universidad Complutense, Instituto Universitario de Desarrollo y Cooperación: Los Libros de la Catarata, Madrid, 1999.



Críticas desde la economía ecológica a la identificación de desarrollo con crecimiento económico:


Jordi Roca Jusmet: La crítica al crecimiento económico desde la economía ecológica y las propuestas de decrecimiento. En Ecología Política, nº 33. Editorial Icaria, Barcelona, 2007. http://nomadant.wordpress.com/textos/textos/crecimiento-economico/

Jordi Roca, en este interesante y accesible artículo, introduce las críticas que desde la economía ecológica se están formulando al permanente objetivo de crecimiento de las políticas económicas del capitalismo. El texto presenta primero la crítica al objetivo del crecimiento del Producto Nacional, desvelando la estrechez que las definiciones del PNB o el PNN resumidamente, el crecimiento de la renta- suponen respecto a la actividad económica total y el olvido de que ésta pertenece a una esfera más amplia, la naturaleza o biosfera. De esta manera, el cálculo del PN no toma en consideración el desgaste de recursos naturales no renovables o los problemas ambientales derivados de la llamada actividad productiva (e incluso suma las actividades destinadas a la reparación de estos problemas como bienes y servicios generados en la economía nacional).

También cuestiona el éxito que el concepto desarrollo sostenible ha tenido a partir de su identificación con crecimiento sostenible.

A continuación desentraña algunas de las relaciones teóricas y empíricas entre crecimiento económico tal y como lo medimos y la presión ambiental aclarando como, por ejemplo, las mejoras en eficiencia (menor impacto ambiental) producidas por nuevas tecnologías son fácilmente compensadas por el factor escala (la multiplicación del uso y de la ocupación del espacio ambiental por estas tecnologías) y la evidencia de que las economías ricas no se están desmaterializando, sino todo lo contrario. Y por último, encontramos algunas consideraciones, también críticas, sobre el decrecimiento como objetivo.

Giorgio Mosangini: Decrecimiento y cooperación internacional. Col·lectiu d´Estudis sobre Cooperació i Desenvolupament http://www.rebelion.org/noticia.php?id=56547

Consecuencias de la globalización y la modernidad. Américo Saldovar V.
http://ierd.prd.org.mx/Coy107-108/ASV1.htm

Resumen.

Si examinamos la naturaleza y los "infortunios" del crecimiento del capitalismo y el proceso de internacionalización y globalización de la tecnología, el comercio y los capitales que lo acompañan, observaremos los altos costos y las grandes pérdidas que esto implica en términos sociales y ambientales.

El objetivo central de este estudio es examinar los siguientes aspectos:

  • El acelerado proceso de globalización y la reconstrucción productiva no ha permitido enfrentar o superar los grandes retos que plantea la pobreza, el agotamiento de los recursos naturales y la degradación de la calidad del medio ambiente en la mayoría de los países del Tercer Mundo.
  • Los problemas de equidad intra e intergeneracional, así como el cuidado y la protección del hábitat propuesta en los principios de la Agenda 21 durante los noventa para alcanzar el desarrollo sustentable, no han sido resueltos.
  • La solución responsable de los problemas globales del cambio climático no es compartida en forma proporcional y diferenciada por los distintos países, conforme al volumen de sus emisiones de gases de invernadero.
  • El indicador del producto interno bruto (PIB) ya no refleja adecuadamente los niveles de progreso, bienestar y calidad de vida de la población.


Es una falacia igualar modernización y globalización, progreso y desarrollo. Todos estos asuntos son combinados con una elevada situación de desarrollo no sustentable para el Sur.

La ideología del progreso y de la producción encubre la práctica de la destrucción. José Manuel Naredo http://www.red-libertaria.net/noticias/modules.php?name=News&file=article&sid=1787

Webs del movimiento por el decrecimiento.


Ha nacido la «Red Mundial para la Objeción del Crecimiento, la Simplicidad Voluntaria y el Posdesarrollo» http://www.decrecimiento.info/2 de noviembre de 2008 / A raíz del tercer encuentro estival de la objeción de crecimiento que ha tenido lugar los 12-15 de julio 2008 en Rochejean (Francia), personas de diferentes territorios han decidido coordinarse para lanzar la iniciativa y crear la Red mundial para la Objeción del Crecimiento, la simplicidad Voluntaria y el Posdesarrollo.

Diario del Decrecimiento.es http://www.decrecimiento.es/ Decrecimiento se define como un sitio web sin ánimo de lucro para la difusión de la crisis energética, el peak oil, la autosuficiencia, el decrecimiento del sistema económico global y el colapso de la sociedad post-industrial independiente.

http://decreixement.net/ Decreixement son gente proveniente del movimientos sociales, convertidos en objetores del crecimiento por saturación y por observación. Poner en común los datos disponibles y nuestra experiencia en diferentes ámbitos nos ha convencido de la necesidad de discutir lo indiscutible: el crecimiento, el progreso, el industrialismo y el desarrollo sostenible.

http://www.crisisenergetica.org/ Web de ASPO Spain, la asociación de estudio del pico del petróleo y del gas.

Críticas al desarrollo desde la antropología.


Arturo Escobar (1997): Antropología y desarrollo http://caosmosis.acracia.net/?p=614

Crítica postestructuralista a los discursos y prácticas del desarrollo. Postdesarrollo.

Escobar presenta la situación paradójica en la que parece haber encallado la antropología -a la vez que se halla inextricablemente unida al dominio epistemológico e histórico occidental, contiene un principio radical de crítica de sí misma.

Desde ahí, introduce las dos grandes corrientes de pensamiento antropológico actual en relación al desarrollo: aquella que favorece un compromiso activo con las instituciones que fomentan el desarrollo en favor de los pobres, con el objetivo de transformar la práctica del desarrollo desde dentro (que él denomina antropología para el desarrollo), y aquélla que prescribe el distanciamiento y la crítica radical del desarrollo institucionalizado (antropología del desarrollo).

Encuadrado en al antropología del desarrollo, Escobar describe el cuerpo teórico en el que se basa, el postestructuralismo, desde donde se subraya el papel del lenguaje y del significado en la constitución de la realidad social.

Algunas de las preguntas que se están haciendo desde esta posición son: ¿Cuál fue el orden de conocimiento - el régimen de representación - que surgió junto con el lenguaje del desarrollo? ¿Hasta qué punto este lenguaje ha colonizado la realidad social? ¿Cómo se usan estos conceptos y cómo se transforman? ¿Cuáles son sus efectos y su manera de funcionar una vez han penetrado en una localidad del Tercer Mundo? ¿Cuál es su relación tanto con las historias locales como con los procesos globales?

¿Cómo se procesan las condiciones globales en ámbitos locales, incluyendo aquéllas de desarrollo y modernidad? ¿En qué modos concretos las utiliza la gente para negociar sus identidades?

La antropología del desarrollo también está prestando atención a aspectos tales como: los antecedentes históricos del desarrollo, particularmente la transición desde la situación colonial hasta la de desarrollo; los perfiles etnográficos de instituciones de desarrollo concretas (desde el Banco Mundial hasta las ONG progresistas), así como de lenguajes y subcampos; la investigación de las protestas y resistencias que se oponen a las intervenciones ligadas al desarrollo; y biografías y autobiografías críticas de los encargados de llevar a la práctica el desarrollo.

El postdesarrollo, según Escobar se refiere a la posibilidad de disminuir el dominio de las representaciones del desarrollo cuando se contemplan determinadas situaciones en Asia, África y América Latina.

El autor explica las críticas que cada corriente antropológica hace a la otra, mostrando así los aspectos más significativos de cada una. Y por último, presenta el argumento más esperanzador y constructivo con vistas a una convergencia entre la antropología para el desarrollo y la antropología del desarrollo con el ejemplo de dos antropólogos que tienen una gran experiencia en el trabajo con instituciones de desarrollo, a la vez que una profunda comprensión de la crítica postestructuralista, además de una intensa colaboración con comunidades indígenas y movimientos de base en la defensa de sus recursos, identidades y formas de organización.

Desde ahí, lanza la propuesta de un replanteamiento significativo de la práctica del desarrollo, insistiendo en que la conservación viable y sostenible sólo puede conseguirse sobre la base de una cuidadosa consideración del conocimiento y de las prácticas locales sobre la naturaleza, quizá en combinación con ciertas formas (redefinidas) de conocimiento académico especializado. Puede suceder que en ese proceso los antropólogos y los activistas locales acaben participando conjuntamente en un proyecto de representación y resistencia y que tanto la cultura como la teoría se conviertan, hasta cierto punto, en nuestro proyecto conjunto. A medida que los habitantes locales se acostumbren a utilizar símbolos y discursos cosmopolitas, incluido el conocimiento antropológico, la dimensión política de este conocimiento será cada vez más indiscutible.

El papel de las ONGs en las políticas de desarrollo.


Artículos que analizan el contexto general en el cual las ONGDs han cobrado su actual protagonismo en la práctica de la cooperación al desarrollo, así como los condicionantes de su funcionamiento y financiación.

Plataforma 2015 y más http://www.2015ymas.org/

La Plataforma 2015 y más son 14 ONGD progresistas unidas para exigir que se cumplan los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Defienden una globalización alternativa y esperanzadora, capaz de devolver la dignidad humana a cientos de millones de personas hoy excluidas.

La web contiene un Observatorio de los ODM en los siguientes temas: Cooperación y Financiación para el desarrollo, Gobierno mundial. Instituciones Multilaterales, Comercio Internacional, Desarrollo sostenible, Derechos Humanos /DESC, Igualdad de género, y Participación y ciudadanía. Y un gran número de artículos y análisis, de los cuales destacamos:

Antonio Albareda: El papel de las ONGD en el desarrollo http://www.2015ymas.org/?rubrique23&entidad=Textos&id=3361

María Luz Ortega Carpio: Las ONGD: ¿Socios o instrumentos de las administraciones públicas? http://www.2015ymas.org/?rubrique23&entidad=Textos&id=3363

Otros artículos:
Arundhati Roy: La ONGización de la política http://www.rebelion.org/noticia.php?id=55051

James Petras: La ambigua ayuda de las ONGs en Bolivia http://www.nuso.org/upload/articulos/2333_1.pdF

Joan Picas Contreras: El papel de las Organizaciones No Gubernamentales y la crisis del desarrollo. Una crítica antropológica a las formas de cooperación. Tesis doctoral. Universidad de Barcelona, 2001. http://www.tdx.cesca.es/TDX-0630106-140250/

Altermundialismo y desarrollo:


Foros Sociales Mundiales.

Foro Social Mundial 2008 en Madrid http://www.fsm08madrid.org/web/


Contruyendo poder desde abajo - VII Foro Social Mundial (Nairobi, Enero 2007) http://www.rebelion.org/apartado.php?id=240

Foros Social Mundial de las Migraciones. 11,12 y13 de septiembre, Rivas-Vaciamadrid (Madrid), España http://www.fsmm2008.org/otrosforos.php

En Choike.org, un portal sobre la sociedad civil del Sur: En Profundidad: Foro Social Mundial http://www.choike.org/nuevo/informes/4409.html Foro Social Mundial - Día de Acción Global - 26 de Enero, 2008 (diversas noticias e informes sobre altermundialismo) http://www.choike.org/nuevo/eventos/52.html

Tasa Tobin, impuesto sobre las transacciones financieras internacionales / Control de la especulación financiera internacional.

ATTAC España http://www.attac.es/portalattac/ Asociación por la Tasación de las Transacciones financieras especulativas y la Acción Ciudadana. Movimiento Internacional de ciudadanos para el control democrático de los mercados y sus instituciones.

Anulación de la Deuda Externa del Tercer Mundo.A Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo http://www.cadtm.org/spip.php?rubrique1

Entrevista a Eric Toussaint, presidente del Comité de Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM): "Es posible romper el círculo vicioso de la deuda" http://www.rebelion.org/noticia.php?id=47856

Declaración de Quito: Ilegitimidad de la Deuda. 24 de Agosto de 2007.
http://www.gloobal.net/iepala/gloobal/hoy/index.php.id=3211&canal=Declaraciones&ghoy=current/ Declaración final del Taller regional sobre la ilegitimidad de la deuda, fortaleciendo resistencias y alternativas, celebrado en Quito, Ecuador, del 17 al 19 de Agosto de 2007.

Movimientos contra los Tratados de Libre Comercio.

Campaña Continental contra el ALCA y los TLCs. . http://www.movimientos.org/noalca/

Declaración de los movimientos sociales andinos y de América Latina ante al acuerdo de asociación CAN-UE. La paz, 31 de mayo de 2007 http://movimientos.org/noalca/show_text.php3?key=10071. ¡ No a un nuevo TLC con la UE ! ¡Sí a un acuerdo de verdadera integración de los pueblos! ¡Si a un Comercio Justo y Solidario!

Soberanía alimentaria, derechos de campesinos.

Vía Campesina http://viacampesina.org/main_sp/ <7b>

Declaración de la III Asamblea de las mujeres La Vía Campesina. Realizada en la V Conferencia Internacional de La Vía Campesina, en Mozambique.(31/10/2008)
http://www.awid.org/esl/Temas-y-Analisis/Library/Declaracion-de-la-III-Asamblea-de-las-mujeres-LVC <7b>

Declaración de las mujeres por la Soberanía Alimentaria http://movimientos.org/cloc/fmsa/show_text.php3?key=9224 Redes de movimientos sociales.

Cumbre de organizaciones populares por la integración soberana. 28 y 29 de junio, Tucumán, Argentina http://www.cumbredeorganizacionespopulares.blogspot.com/

Agencia Latinoamericana de Información: América Latina en movimiento. http://alainet.org/

Minga Informativa de Movimientos Sociales http://www.movimientos.org/ Iniciativa de comunicación impulsada por diversas redes y coordinaciones sociales de América Latina y el Caribe, que se han planteado unir fuerzas y buscar respuestas conjuntas en este plano, entendiendo que la comunicación es estratégica para la acción social. La Minga Informativa integra un buen número de redes y campañas:



Red del Tercer Mundo. http://www.redtercermundo.org.uy/index.php La Red del Tercer Mundo (RTM) es un agrupamiento internacional de organizaciones e individuos comprometidos con la defensa de los derechos y la satisfacción de las necesidades de los pueblos del Tercer Mundo, en favor de una distribución justa de los recursos del planeta y de formas de desarrollo humanas y ecológicamente sustentables.

Reforma o supresión de las Instituciones Financieras Internacionales.

IFIS Choike.org http://ifis.choike.org/esp/informes/311.html Monitoreo de las Instituciones Financieras Internacionales en América Latina.

La red contrainformativa global

Indymedia http://www.indymedia.org/es/index.shtml

Cooperación Sur-Sur.

Artículo: Cooperacion sur-sur: otro mundo es posible http://www.rebelion.org/noticia.php?id=37992


Parte II. Concepto y teorías de género.


Desde UNISTRAW: http://www.un-instraw.org/es/index.php?option=content&task=view&id=37&Itemid=76


Sexo.

Sexo se refiere a las características biológicas que definen a un ser humano como hombre o mujer. Los conjuntos de características biológicas no son mutuamente excluyentes, ya que existen individuos que poseen ambos, pero estas características tienden a diferenciar a los humanos como hombres y mujeres. (OMS)

Género.
Género se refiere a la gama de roles, relaciones, características de la personalidad, actitudes, comportamientos, valores, poder relativo e influencia, socialmente construidos, que la sociedad asigna a ambos sexos de manera diferenciada. Mientras el sexo biológico está determinado por características genéticas y anatómicas, el género es una identidad adquirida y aprendida que varía ampliamente intra e interculturalmente. El género es relacional ya que no se refiere exclusivamente a las mujeres o a los hombres, sino a las relaciones entre ambos.




El género es, por definición, un concepto pluridisciplinar. Al contrario de lo que puede ocurrir con conceptos sociológicos como el de clase social, el género no es homogéneo: está atravesado por otras categorías sociales, como la etnia, la pertenencia a una clase social, a una comunidad religiosa, etc. Todas estas características se traducen en las condiciones de vida de mujeres y hombres, en su forma de ser, de existir y de crear.




La IV Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en Beijing (1995) adoptó el concepto de género declarando que «el género se refiere a los papeles sociales construidos para la mujer y el hombre asentados en base a su sexo y dependen de un particular contexto socioeconómico, político y cultural, y están afectados por otros factores como son la edad, la clase, la raza y la etnia».




Aunque el término género lo habían utilizado en la antropología John Money, Robert Stoller, y Margaret Mead, haciendo alusión a las connotaciones culturales en la formación de la identidad sexual, será en los años sesenta cuando el concepto alcanzaría las dimensiones que hoy conocemos. Fueron las feministas norteamericanas quienes lo desarrollaron para insistir en la cualidad fundamentalmente social de las distinciones basadas en el sexo.


  2.1. Las relaciones de género
Las relaciones de género pueden definirse como las vías mediante las cuales una sociedad define los derechos, las responsabilidades, las identidades (femenino/masculino) y determina el tipo de relaciones sociales entre mujeres y hombres. Ellas influencian las condiciones de vida de cada categoría y fijan su posición y su poder dentro de la sociedad. Las relaciones de género se caracterizan por:

  1. Ser diferentes en el espacio, de una cultura a otra, de una religión a
  2. otra o de una sociedad a otra.
  3. Estar influenciadas por diferentes factores, tales como: la etnia, la clase social, la condición y la situación de las mujeres, etc.
  4. Evolucionar en el tiempo.
  5. Ser dinámicas y estar en el centro de las relaciones sociales.
  6. Tener como principal característica la desigualdad: existe una jerarquización de géneros según la cual los hombres ocupan un lugar privilegiado en relación a las mujeres.


  2.2. Sistema Sexo-Género
El sistema sexo-género como herramienta de análisis permite conocer un modelo de sociedad en el que se explica cómo las diferencias biológicas entre las mujeres y los hombres se han traducido históricamente en desigualdades de índole social, políticas y económicas entre ambos sexos, siendo las mujeres las más desfavorecidas en este proceso. El sistema sexo-género identifica lo natural y lo socialmente construido y establece que el sexo no es en sí mismo la causa de la desigualdad de las mujeres, sino precisamente esa interpretación de la dotación biológica de las personas, culturalmente unida a una posición de género socialmente construida. La identificación del sistema sexo-género permite analizar las relaciones de poder que existen entre hombres y mujeres. En ocasiones, al hecho de ser mujer se le unen otras características que duplican o triplican su condición y posición de discriminación, como pertenecer a una raza o etnia determinada, grupo social, edad, o tener una u otra orientación sexual, etc.

Analizar el sistema sexo-género permite poner de manifiesto las relaciones asimétricas y jerárquicas que existen entre lo masculino y lo femenino.

  1. Subordinación.
    Dominio-expropiación del cuerpo.
    Desigual intercambio de cuidados / placer.

  2. Jerarquización.
    Mayor valor de las funciones, tareas, actitudes y comportamientos masculinos que de los femeninos.
    Feminización de la pobreza.

  3. División genérica del trabajo.
    Separa espacios.
    Determina el uso del tiempo.
    Incide en las posibilidades de elección profesional.

  2.3. Modelo Social Androcéntrico
El sistema sexo-género de la mayoría de las sociedades pasadas y contemporáneas se basan en modelos androcéntricos, que suponen:

  • Lo propio y característico de los hombres varones como centro del universo, parámetro de estudios y análisis de la realidad y experiencia universal de la especie humana.
  • Una identificación entre la humanidad con el hombre-varón.
  • Una ocultación de las mujeres y de su papel a lo largo de la historia.
  • Una forma explícita de sexismo.
  • Un sistema de valores androcéntrico genera en sí mismo un desequilibrio en el orden social de responsabilidades compartidas: la mitad de la población es relegada a la condición de debilidad y dependencia (mujeres) en tanto que la otra mitad se ve abocada a dar respuestas de fortaleza y autonomía (hombres). Esta forma de operar limita a las personas en sus oportunidades de desarrollo y, por lo tanto, en su participación social, política, económica y cultural.




"El hombre como medida de todas las cosas.

"Enfoque de un estudio, análisis o investigación desde la perspectiva masculina únicamente, y utilización posterior de los resultados como válidos para la generalidad de los individuos, hombres y mujeres.

Este enfoque unilateral se ha llevado a cabo sistemáticamente por los científicos, lo cual ha deformado ramas de la ciencia tan importantes como la Historia, Etnología, Antropología, Medicina, Psicología y otras".

Victoria Sau, Diccionario ideológico feminista.





El modelo social androcéntrico propicia la identificación entre lo natural (sexo) y lo socialmente construido (género) creando un modelo ideológico o sistema sexo-género que:

  1. Clasifica los sujetos sociales
  2. Atribuye roles de género que organizan las relaciones entre personas y grupos
  3. Establece reglas y pautas de comportamiento idóneas diferentes para los sexos.


  2.4. Socialización y socialización diferencial
La socialización es el proceso de aprendizaje a través del cual las personas, desde la niñez, van construyendo sus identidades en base a un sistema de valores y creencias preestablecido. En estos procesos, las personas aprenden, asimilan e interiorizan los elementos culturales y sociales que favorecen y garantizan su adaptación e integración en la comunidad a la que pertenecen (sociedad).

El proceso de socialización no es neutro, pues aparece diferenciado en función del sexo de las personas, asignando tareas y pautas de comportamiento diferenciadas para las mujeres y los hombres, en función de lo tradicionalmente establecido para unos y otras. La socialización diferencial es el modo en que aprendemos de forma diferenciada e interiorizamos los comportamientos deseables socialmente de los modelos hombre o mujer.


Agentes de socialización son el lenguaje, la familia, las amistades o grupos de afines y con mayor o menor protagonismo dependiendo de la sociedad en donde nos hallemos, la escuela, la religión o los medios de comunicación.

La diferente consideración que la sociedad tiene de las personas en base a su sexo genético, condiciona su posición, condición y orientación sexual, reforzando aspectos que vinculan a las mujeres con una forma de ser femenina y a los hombres con una forma de ser masculina. De este modo, se adquieren los roles establecidos en función del sexo y se generan estereotipos masculinos y femeninos.


  2.5. Articulación de los Modelos de Género
  1. La Asignación de Género:

    Se realiza en el momento en que nace el bebé, a partir de la apariencia externa de sus genitales.

  2. La Identidad de género:

    Va estableciéndose alrededor de los dos años, edad en que el/la infante adquiere el lenguaje. Es anterior a su conocimiento de la diferencia anatómica entre los sexos. El/la niño/a comienza a estructurar su experiencia vital alrededor del género que se le ha asignado.

    Por otro lado, la identidad es un sistema de representaciones de sí mismo/a, elaborado a lo largo de la vida, a través del cual uno/a se reconoce así mismo/a y es reconocido/a por los/as demás como: un individuo miembro de una categoría social.

    La identidad de género es, por lo tanto, también, la forma como las personas son percibidas y se perciben a sí mismas, como masculinas o femeninas, hombres o mujeres, o en otras identidades de género en transformación. La identidad de género se construye mediante los procesos simbólicos que en una cultura dan forma al género y son históricamente construidas sobre el sexo. Desde los estudios de género se busca comprender cómo se construyen las identidades de género, cómo se modifican y qué elementos pueden ser fundamentales para construir identidades de género más justas e igualitarias.


  2.6. Roles y estereotipos de género
Cada sociedad tiene unas ideas de lo que mujeres y hombres deben hacer, la forma en que deben organizar su vida y desarrollar sus capacidades; pero no todas las sociedades asignan las mismas funciones a uno u otro sexo. Las distintas sociedades adscriben roles en función del sexo, pero estos varían en función de las culturas y de los momentos históricos. Lo que sí ocurre siempre es que en todas las sociedades las tareas que realizan los hombres gozan de mayor prestigio social que las realizadas por las mujeres.



Roles de Género.
Conjunto de tareas y funciones que se asignan a mujeres y hombres en una sociedad dada y en un momento histórico concreto.

Los roles tradicionalmente femeninos se han derivado de las funciones relativas a la maternidad: cuidado y protección de los hijos/as, y mantenimiento del mundo doméstico; atender el aspecto afectivo familiar y ser el complemento del hombre (el segundo sexo o el ser para). Cuando a las mujeres se les asignan este conjunto de tareas decimos que desempeñan un rol reproductivo.

Los roles tradicionales masculinos se han derivado del mantenimiento o sostén económico familiar, así como de las relaciones con el trabajo, profesión, o actividades extrafamiliares; y también con el ámbito donde se toman las decisiones políticas y económicas. Tienen asignado el rol productivo, que da poder y prestigio.


  2.7. División genérica del trabajo
Clara Murguialday[4] asegura que la diferenciación por género de las actividades, responsabilidades y expectativas no ocurre al margen de otras divisiones que estructuran las relaciones entre mujeres y hombres. Una creciente separación entre el ámbito privado (familiar o doméstico) y el ámbito público ha dado lugar a una primera división genérica del trabajo, que asigna a las mujeres las actividades relacionadas con el cuidado de la familia y a los hombres la actuación en las esferas públicas. De aquí se deriva una especialización de las mujeres en los roles reproductores (como madres y responsables del bienestar familiar) y de los hombres en los roles productores (trabajadores remunerados, proveedores del sustento económico al hogar).

Una segunda división genérica del trabajo se produce en el campo del empleo. Cuando las mujeres se incorporan al mercado laboral, constatan que opera en él una segregación sexual que les reserva mayormente ocupaciones y tareas relacionadas con las habilidades, actitudes y cualidades supuestas al género femenino, generalmente una extensión de los roles reproductores desempeñados por ellas en el hogar. La asunción social de que el trabajo remunerado es una actividad subsidiaria para las mujeres (pues el estereotipo femenino establece que las actividades maternales y domésticas son su rol principal), convierte a la fuerza de trabajo femenina en una fuerza de trabajo secundaria y justifica las diferencias salariales que existen entre hombres y mujeres en todas las sociedades actuales.

La teoría feminista ha analizado de manera exhaustiva los procesos que dan lugar a la división genérica del trabajo, así como sus implicaciones en las relaciones de dominio/subordinación entre hombres y mujeres. A partir de dichas elaboraciones, las promotoras de la estrategia Género en el Desarrollo introducido estos conceptos en el campo del desarrollo, afirmando que la subordinación de las mujeres está indisolublemente asociada a la división genérica del trabajo, que no sólo asigna a mujeres y hombres distintas actividades y funciones, sino que además valora asimétricamente la capacidad y comportamientos de ambos, y genera importantes desigualdades en el acceso a los recursos y al poder.

Caroline Moser (1989) ha sido pionera en la aplicación de estos conceptos a la planificación del desarrollo. Su modelo de planificación de género se basa precisamente en el análisis de la división genérica del trabajo y la identificación de los roles de género, así como de las necesidades e intereses derivados de dichas actividades. Sus estudios, centrados en las mujeres de bajos ingresos del Tercer Mundo, concluyen que éstas desempeñan un triple rol (reproductor, productor y de gestión comunitaria) que ha de ser tenido en cuenta al formular proyectos para ellas, pues las mujeres están severamente limitadas por la carga que significa mantener el equilibrio entre dichos roles.

Los roles reproductores de las mujeres se refieren no sólo a las actividades vinculadas con la reproducción biológica (dar a luz y criar a las hijas e hijos) o con el mantenimiento diario de la fuerza de trabajo (preparación de alimentos, recogida de agua y leña, saneamiento de la vivienda y mantenimiento de sus condiciones de habitabilidad, abastecimiento, cuidado y atención emocional a los miembros de la familia), sino también a las involucradas en la reproducción del orden social (socialización de hijas e hijos, mantenimiento de las redes familiares y de apoyo mutuo, transmisión de activos culturales). Estas actividades son cruciales para la supervivencia de las personas, pero están conceptualizadas como quehaceres maternales y domésticos no como trabajo, y no se pagan ni son contabilizadas como producción nacional. Casi siempre son realizadas por las mujeres y las niñas, y en las comunidades pobres consumen mucha energía y tiempo, pues se hacen manualmente.

Los roles productores de las mujeres tienen que ver, generalmente, con su carácter de generadora secundaria de ingresos. Aunque hay mujeres ocupadas en el sector formal de la economía, son muchas más las que se ocupan como trabajadoras familiares no remuneradas en tareas agrícolas consideradas subsidiarias, las que trabajan en empresas del sector informal ubicadas en el hogar o en los barrios urbanos, y las que están en el sector de los servicios, particularmente en el trabajo doméstico remunerado. A pesar de que las mujeres sostienen con sus ingresos una tercera parte de los hogares a escala mundial, las estadísticas oficiales aún no contabilizan todas las actividades productivas de las mujeres.

Las mujeres desempeñan también roles de gestión comunitaria, que se concretan en la organización de eventos sociales, ceremonias y celebraciones; las acciones destinadas a conseguir servicios básicos para el bienestar de sus familias y comunidades; el mantenimiento de las redes sociales comunitarias y la participación en actividades de la política local. Todo ello es determinante del nivel de capital social del que disponen las familias. Además, dada la cada vez más inadecuada provisión del Estado en materia de vivienda y servicios básicos, las mujeres de bajos ingresos asumen la responsabilidad de formar organizaciones locales para luchar por los servicios básicos y el medio ambiente rural. El tiempo que dedican a estas actividades no es contabilizado ni remunerado, y pocas veces las mujeres obtienen reconocimiento o aumentan su prestigio y nivel de influencia en la comunidad por los aportes hechos o los logros alcanzados en este terreno.

La estrategia Género en el Desarrollo (GED) toma en consideración y analiza también los roles masculinos. En el ámbito doméstico, el estereotipo de la masculinidad asigna a los hombres las funciones de proveedor económico principal y protector de aquellos pre-definidos como débiles o vulnerables (mujeres, niñas y niños); así mismo, ejerce la figura de autoridad o jefatura del hogar. El rol de trabajador productivo es el principal rol masculino y los hombres se involucran también en actividades comunitarias, pero en forma marcadamente diferente a la de las mujeres: mientras éstas centran sus esfuerzos en el abastecimiento de servicios colectivos, los hombres tienen funciones de liderazgo en el ámbito político formal, roles de prestigio y autoridad que generan poder y muchas veces son remunerados.
El hecho de que hombres y mujeres tengan roles diferenciados presenta implicaciones importantes para la planificación del desarrollo. En virtud de su valor de cambio, sólo el rol productivo se reconoce como tal; el reproductivo y el comunal, al ser considerados naturales y no productivos, no son valorizados. Esto significa que la mayor parte del trabajo que las mujeres realizan es invisible y no reconocido por los hombres, ni en las economías nacionales, ni por los agentes del desarrollo que evalúan las diferentes necesidades de las comunidades. En contraste, la mayor parte del trabajo de los hombres es valorizado, ya sea directamente a través de una remuneración, o indirectamente mediante estatus y poder político.


NOTAS:
  1. ® Hegoa: Diccionario de Ayuda Humanitaria y Cooperación al Desarrollo http://dicc.hegoa.efaber.net/listar/mostrar/115


  2.8. Feminización de la pobreza
Casimiro (1996) califica los paradigmas del desarrollo como masculinos y sexistas, paradigmas que subestimaron el papel desarrollado por las mujeres en todos los aspectos y épocas de la historia, como si las mujeres estuvieran fuera de las dinámicas del desarrollo. Así pues, según Casimiro, la teoría de la modernización, de la dependencia o la del subdesarrollo (marxista o nacionalista), no cuestionaron en sus discursos políticos ni en sus prácticas la ideología sobre la domesticación /domesticidad de las mujeres construida durante el periodo colonial. Investigadoras feministas de la teoría de la dependencia, como June Nash, María Patricia Fernández-Kelly o Lourdes Benería, han cuestionado la supuesta mejora de todos los sectores de la sociedad, incluidas las mujeres, con el crecimiento económico capitalista. La crítica al sistema capitalista y al proceso de globalización económica capitalista desde estos postulados, se basa en el hecho de que hombres y mujeres de países empobrecidos reciben salarios más bajos respondiendo a los patrones de la división internacional del trabajo.

La desigualdad de género, la relación asimétrica entre los géneros, se agudiza con la llamada feminización de la pobreza: las mujeres forman el 70% de los 1.500 millones de personas que viven en la pobreza absoluta (Lamarca).

En los países del Sur, las mujeres se han convertido en las gestoras de la pobreza. Ante la crisis económica, los efectos de las políticas de ajuste estructural y la incapacidad del mercado laboral formal para absorber la mano de obra, las mujeres se dedican, a parte de a las tareas reproductivas, básicamente al mercado informal y, en el caso del África subsahariana, su trabajo representa el 80% de la agricultura de subsistencia. En las últimas décadas han empeorado las dificultades para mantener los mecanismos de subsistencia. Un caso significativo son los esfuerzos que tienen que hacer las mujeres para alimentar a sus familias: muchos países empobrecidos se ven obligados a dedicar las mejores tierras a cultivos de exportación para pagar en divisas la deuda externa, mientras que la población autóctona, mayoritariamente mujeres, se ve obligada a sobreexplotar las tierras menos fértiles, tierras dedicadas a la agricultura de subsistencia (Juliano, 1998). Otro fenómeno social importante en términos de género es la llamada deserción masculinao caída del rol del padre proveedor. Según la antropóloga Juliano (1998), ante la imposibilidad de garantizar unas mínimas condiciones de vida, los hombres optan por asumir proyectos individuales de supervivencia y abandonan a sus familias. En este contexto, muchas mujeres emigran a países ricos para poder resolver su precaria situación económica; a menudo son mujeres que gozan del apoyo y la ayuda de otras mujeres de su red familiar en quienes delegan el cuidado de sus criaturas.

En el Norte, la precarización del mercado laboral formal y la reducción del estado del bienestar afecta significativamente a las mujeres (medias jornadas, flexibilidad laboral, ausencia de servicios públicos de cuidado, etc.). Además de esta precarización en el trabajo asalariado, se corrobora el efecto de la doble presencia/doble ausencia, ya que la incorporación masiva de las mujeres en el mercado laboral formal no ha supuesto una corresponsabilidad de los hombres en las tareas domésticas o del cuidado de la vida. Lo que ha sucedido ha sido la externalización de parte del cuidado de la vida a otras mujeres, generalmente, emigrantes.

[Fuente: Estudio-diagnóstico: La perspectiva de género en el trabajo de las ONGD catalanas. Clara Bastardes Tort, Laia Franco Ortiz, Comisión de género de la FCONGD. http://www.mujeresenred.net/spip.php?article772]


  2.9. La perspectiva de género y el desarrollo
El análisis de género en una sociedad cualquiera nos muestra que:

  1. Mujeres y hombres tienen necesidades diferentes y específicas
  2. Las mujeres representan una categoría discriminada y desfavorecida en relación a los hombres.


La perspectiva de género nos permite replantearnos la visión androcéntrica de las estructuras sociales: los conceptos elaborados para analizar el conjunto de la vida social dejan en la oscuridad a las mujeres, ignoradas o implícitamente consideradas como subordinadas, marginales.

Los modelos utilizados por los economistas del desarrollo, durante mucho tiempo, se han basado implícitamente sobre la idea de que la diferencia de sexos gira en torno a una división natural del trabajo, implicando ésta la complementariedad de roles femeninos y masculinos, una división que encarna a la perfección la figura del matrimonio.

La perspectiva o enfoque de Género en el Desarrollo es el resultado de los cambios en la percepción del papel y la forma de comprender los problemas de las mujeres en relación al desarrollo. Se trata de una propuesta que surge de la crítica académica y de los movimientos de mujeres del Sur y se instala en las políticas de desarrollo a partir de los años 80, produciéndose en los noventa su generalización a todas las agencias de desarrollo como parte de sus objetivos, especialmente tras la Conferencia de Pekín de 1995.

La crítica a los enfoques anteriores puso de manifiesto que:

  1. la mayor parte de los principales programas y proyectos de desarrollo eran ciegos al género;
  2. las iniciativas dirigidas específicamente a las mujeres habrían resultado bastante aisladas y marginales respecto de los programas de desarrollo;
  3. tales iniciativas habrían contribuido a mejorar en cierta medida las condiciones concretas de vida de las mujeres que participaban pero muy escasamente su posición de subordinación en las relaciones de género.


Como reacción a tales limitaciones, el nuevo enfoque GED (de Género en el Desarrollo) comporta dos estrategias fundamentales:

  1. Promover una mayor equidad de género a través del llamado empoderamiento (o fortalecimiento de las capacidades).
  2. Integrar esta perspectiva en todos los programas de desarrollo a través del llamado mainstreaming (transversalidad u horizontalidad).


Adoptar la perspectiva de género implica una voluntad de conseguir la igualdad real entre hombres y mujeres.

Pasos esenciales para un análisis con perspectiva de género serían la identificación de la diferente posición de partida entre mujeres y hombres ante una situación dada, o la caracterización de la posición de mujeres y hombres desde un punto de vista cualitativo. Por ejemplo, cómo intervienen los roles y las ideas o estereotipos ante una situación determinada.

La perspectiva de género es multidimensional y abarca los niveles socio-cultural, político y económico, el psico-social o interpersonal y el nivel individual. Desde la perspectiva de género se pueden observar, analizar e interpretar actuaciones individuales y colectivas, y plantear intervenciones para modificar la realidad observada. Es un espacio teórico que abarca tanto una óptica de observación y estudio, como la interpretación de lo observado, el análisis de los efectos y las acciones e intervenciones.


  2.10. Género y diferencia cultural
Las desigualdades de género se justifican muchas veces en nombre de la diferencia cultural y se argumenta que los proyectos que pretenden promover cambios en la situación de las mujeres atentan contra la cultura propia.

Precisamente, género es cultural y evolutivo. Como parte de la cultura, no es monolítico ni estático y responde a las relaciones de poder prevalecientes dentro de la comunidad. Por ello, es importante preguntarse:

  • quién y cómo define la cultura,
  • quién y cómo resulta favorecido o excluido de las oportunidades de desarrollo personal y social por tal definición.


En los países en desarrollo, en la última década pueden identificarse un incremento de las organizaciones sociales que defienden la causa de la igualdad. Estas iniciativas expresan una clara voluntad de cambio, por lo que resulta difícil seguir sosteniendo que la equidad de género es una cuestión sólo de los países occidentales.

El problema es que muchas veces estas iniciativas a favor de la equidad no siempre consiguen hacer oír su voz ante los representantes de los organismos de cooperación para el desarrollo que no buscan encontrarlas, ni ante los principales medios de comunicación o los representantes oficiales y los políticos de su país.

Todas las intervenciones de desarrollo tienen implicaciones culturales, tanto si conciernen el desarrollo participativo, como la redistribución de recursos o la productividad agrícola. Sin embargo, parece que las cuestiones de género tuvieran más implicaciones culturales. En todas las iniciativas de desarrollo, incluidas las relativas a la igualdad entre los géneros, es necesario identificar los condicionantes culturales y otras fuentes de apoyo o resistencia. Una evaluación realista del margen de maniobra facilita la identificación de estrategias apropiadas para superar dichos obstáculos.


  2.11. Fuentes y Recursos


Fuentes:


Acsur-Las Segovias: Conceptos esenciales de género 01. Conceptos básicos. http://www.acsur.org/acsur/seccion/publicacion/CuestionesdeGenero.pdf

Una visión de género... es de justicia. Campaña Muévete por la igualdad, es de justicia: Ayuda en Acción, Entreculturas e Intered y apoyada por La Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI). http://www.entreculturas.org/files/documentos/estudios_e_informes/Genero.pdf?download

Nava San Miguel Abad (Coordinación de DGPOLDE): Estrategia de Género en Desarrollo de la Cooperación Española. www.aecid.es/03coop/6public_docs/2seci/2doc_coop_esp/ftp/Estrategia_GeneroDes/EstrategiaGENEROdes.pdf

Hegoa: Diccionario de Ayuda Humanitaria y Cooperación al Desarrollo. Entradas del bloque temático: Género, mujeres http://dicc.hegoa.efaber.net/listar/mostrar/115




Recursos:.

Un mundo por compartir. Guía Didáctica de Educación para el Desarrollo desde una perspectiva de género. Autoras: María Escudero Carretero, Mara Pulido Villegas http://www.educacionenvalores.org/article.php3?id_article=1733

«Género» para un diccionario marxista: La política sexual de una palabra. Donna J. Haraway.
http://www.cholonautas.edu.pe/modulo/upload/Haraway.pdf

BLOQUE TEMÁTICO 2: MARCO TEÓRICO DE LA IGUALDAD. Sistema sexo-género". María Jesús Izquierdo. Universitat Autònoma de Barcelona. http://www.emakunde.es/images/upload/teorico_1_c.pdf

El destino de la biología. Una entrevista con Anne Fausto-Sterling. Por Michael Bronski http://padron.entretemas.com/OtrasSecc/Descargas/ZNET_ciencia.pdf

Aportes de la teoría de género a la comprensión de las dinámicas sociales y los temas específicos de asociatividad y participación, identidad y poder. Claudia Bonan, Virginia Guzmán. http://www.isis.cl/Refdebates/aportes.pdf


  2.12. Sobre historia y actualidad de los feminismos
http://www.nodo50.org/mujeresred/spip.php?rubrique115

Los feminismos a través de la historia. Cap. I, II, III y IV. Por Ana de Miguel.

La memoria colectiva y los retos del feminismo. Por Amelia Valcárcel http://www.nodo50.org/mujeresred/spip.php?article241

Feminismo: historia y corrientes. Por Susana Gamba. http://www.nodo50.org/mujeresred/spip.php?article1397

Entrevista : Nawal Al Saadawi, pensadora y escritora egipcia. El feminismo no es un invento occidental. http://www.diagonalperiodico.net/spip.php?article6291

Carta de principios feministas para las feministas africanas http://www.gloobal.net/iepala/gloobal/fichas/ficha.php?entidad=Textos&id=2508&opcion=documento

Movimientos de rebeldía y las culturas que traicionan. Gloria Anzaldúa.
www.modemmujer.org/docs/11.203.doc Por Celia Amorós http://www.nodo50.org/mujeresred/spip.php?article835

Reportaje: Después del feminismo. Mujeres en los márgenes. Biblioteca mínima del feminismo posporno, queer y poscolonial. Beatriz Preciado. http://webs.uvigo.es/pmayobre/textos/varios/despues_del_feminismo.pdf


  2.13. Sobre sexismo en el lenguaje
Sexismo y lenguaje (colección de documentos) http://www.nodo50.org/mujeresred/lenguaje.html

Lenguaje sexista (colección de materiales) http://www.educacionenvalores.org/mot.php3?id_mot=140

Recopilatorio de recursos web sobre lenguaje no sexista.

http://www.educarenigualdad.org/Upload/Doc_211_Recopilatorio_de_recursos_web_sobre_lenguaje_no_sexista.pdf

Porque las palabras no se las lleva el viento. Teresa Meana. Ayuntamiento de Quart de Poblet. España, 2004. http://www.americalatinagenera.org/documentos/publicaciones/doc_212_Laspalabrasnoselasllevaelviento.pdf


Parte III. Mujeres, género y desarrollo
La atención a la desigual relación entre los géneros y a los problemas específicos de las mujeres se ha convertido en parte usual de los discursos y prácticas del desarrollo. La antropóloga Pilar Monreal1 explica cómo el tema mujer surge primero como una alternativa al paradigma de desarrollo dominante en los 60. Desde entonces ha sido progresivamente incorporado al discurso y prácticas oficiales. El problema, según Paula Cirujano2, estriba en la rápida tecnificación que ha sufrido el análisis de género que, desarticulado de su potencial político, es utilizado asumiendo los presupuestos capitalistas.

En este capítulo realizaremos una revisión de las principales teorías y enfoques que se han sido sucediendo o simultaneando a lo largo de los últimos cincuenta años en la teoría y práctica del desarrollo. Desde su incorporación hasta ahora, el acento ha ido cambiando de la atención a cómo integrar a las mujeres en la planificación de las políticas, considerándolas de forma pasiva e indeferenciada a las familias y descendencia, al de las desigualdades estructurales de las relaciones entre hombres y mujeres y la potenciación de sus capacidades y habilidad para hacer frente a la discriminación o al fortalecimiento de sus derechos desde una perspectiva humana, socioeconómica y política integral.

En una segunda parte, introduciremos el marco jurídico e institucional generado en el ámbito internacional para dar cobertura y sancionar las políticas que tienen en cuenta a las mujeres de los países empobrecidos. Para ello, nos detendremos sobre todo en el marco de la Organización de Naciones Unidas, en los instrumentos jurídicos y las diferentes divisiones o agencias que integran este gran organismo internacional. También aportaremos algunos recursos sobre la integración de la perspectiva de género en la cooperación al desarrollo española.


  3.1. Evolución de los enfoques sobre mujer y desarrollo
Cuando, al final de la II Guerra Mundial, el discurso sobre desarrollo empieza a presidir las políticas de los países industrializados en el mundo, la atención a las desigualdades que sufrían las mujeres dentro de estos procesos era prácticamente inexistente.

Sònia Parella[5] explica esta ausencia de las mujeres en los estudios sobre desarrollo, en función de una serie de factores:

  • Por el predominio del discurso de la mujer como económicamente inactiva, tanto desde la academia como desde las representaciones sociales.
  • Por otra parte, el alto nivel de abstracción de los estudios sobre desarrollo socioeconómico y su preferencia por los datos cuantitativos, lo que ocultaba una serie de diferencias entre hombres y mujeres que sólo pueden ser percibidas a través de la investigación de campo. De hecho, han sido justamente las antropólogas sociales las que han introducido la importancia de las diferencias sexuales en el desarrollo.
  • Por último, el carácter contestatario del feminismo ha provocado que en los círculos conservadores, tanto académicos como políticos, se haya considerado el activismo a favor de las mujeres como una amenaza a las estructuras de poder económico y social establecidas (Fernández-Kelly, 1991).



De estos tres factores, pueden deducirse otras tantas maneras en las que las instituciones de desarrollo han conceptualizado la situación de las mujeres en la sociedad:

  1. Las mujeres son un sector vulnerable, receptoras pasivas de las acciones del desarrollo e intermediarias, en tanto madres, para que sus hijos e hijas accedan a determinados bienes y servicios.
  2. Las mujeres son agentes económicos, susceptibles de ser utilizados para aliviar la pobreza de sus hogares y dotar mediante su trabajo no pagado a sus familias y comunidades de los servicios colectivos que el Estado no provee.
  3. Las mujeres son el polo subordinado en las desiguales relaciones de género, lo que les impide acceder en condiciones de equidad a los recursos y al poder.




NOTAS:
  1. ® Repensando la participación de las mujeres en el desarrollo desde una perspectiva de género. Papers: Revista de sociología, ISSN 0210-2862, Nº 69, 2003 , pags. 31-57. http://ddd.uab.es/pub/papers/02102862n69p31.pdf


  3.1.1. El enfoque del bienestar
Contexto político y económico.

La ideología y políticas de desarrollo tal y como las conocemos hoy surgen en la postguerra del gran enfrentamiento europeo y simultáneamente a los procesos de descolonización de gran parte del mundo. Es una política que tratará de mantener el control de los países del Norte industrializados sobre esos otros territorios, liberados o no, que formaban parte del mapa colonial. Si a principios de siglo XX la idea que justificaba este esfuerzo hegemónico era la de expandir la civilización occidental, ahora la encontramos, reformulada, en la ideología de la modernización, que pretenderá implantar el modelo occidental capitalista, urbano e industrial, en todo el mundo.

à Las pautas para ello eran industrialización en detrimento de la agricultura- y urbanización. Esto debía llevar aparejado un crecimiento acelerado del producto nacional. Y también, según las teorías liberales, daría como resultado el surgimiento de democracias liberales similares a las de occidente.
à Este modelo se tradujo en inversiones para la industrialización y capacitación de mano de obra masculina (copiando la división sexual del trabajo implantada en el norte durante el XIX).

Esto fue respaldado y sancionado en la declaración de la Primera Década del Desarrollo, por la ONU, para el intervalo de años 1960-70.



La tesis implícita en las teorías de la modernización es que el cambio social es un proceso neutral respecto de la condición de mujeres y hombres.

Pero, contrariamente a lo que sostienen los planteamientos de este enfoque, la coexistencia de dos modos de producción el de subsistencia y el capitalista no se produce como si se tratara de dos sectores separados e independientes; sino que el sector capitalista depende del de subsistencia para su perpetuación y, en éste último, el papel de las mujeres es esencial (Benería, 1981: 74).



Principales ideas del enfoque.

Según Moser (1989, 1991), el enfoque del bienestar se basa en tres supuestos:

  1. que las mujeres son receptoras pasivas del desarrollo
  2. que la maternidad es el rol más importante de las mujeres
  3. y que la crianza y socialización de los niños es su rol más efectivo en todos los aspectos del desarrollo económico.


Así, la primera manera de entender el papel de las mujeres en el desarrollo resalta sus roles reproductores y su perfil de sector vulnerable. Según esta visión, las mujeres son solamente merecedoras de ayuda asistencial (alimentos, educación nutricional, salud materno-infantil) con el objeto de que garanticen la supervivencia de las familias mientras ocurren los milagros del desarrollo.

El binomio madre/hijo, no las mujeres, es identificado como la unidad que debe ser impactada por la cooperación, y su objetivo explícito enseñar a las madres cómo criar a futuros trabajadores sanos y productivos.

Programas aplicados bajo el enfoque.

Los programas se centraban en la donación de alimentos y servicios básicos, en la lucha contra la desnutrición infantil y en la planificación poblacional. En todo estos programas, las mujeres desempeñan un papel calve en la implementación desde su rol de madres y esposas dependientes. Incluso los escasos programas educacionales y formativos se restringían a aquellas tareas domésticas que las mujeres desempeñaban en el hogar y como madres.




Cabe señalar que, a partir de los años cincuenta, la región en su conjunto experimentó el proceso conocido como "transición demográfica": en un número importante de países la mortalidad comenzó a descender rápidamente, mientras que la caída de la fecundidad no se manifestó hasta mediados de la década de los años setenta. La tardanza en el ajuste entre ambas variables y los problemas de desnutrición infantil condujeron a un nuevo supuesto: que el problema de la pobreza podía disminuirse reduciendo la fertilidad, a través de una política amplia de difusión de los métodos de control de la natalidad entre la población femenina. Incluso se pusieron en práctica algunos programas de esterilización de mujeres, en muchos casos sin su conocimiento.

Uno de estos casos es reflejado en la película boliviana Yawar Malku o Sangre de Cóndor, de Jorge Sanjinés y Grupo Ukamau.



  3.1.2. Críticas y primeros apuntes del enfoque MED
Crisis del modelo desarrollista.

El fin de un período de expansión de la economía mundial, con el aumento de la competencia entre Estados Unidos, una Europa recuperada de los desastres de la primera y segunda guerras mundiales y un Japón emergente, por un lado, y la crisis petrolera de 1973 por otro, suscitó el debate sobre la viabilidad del crecimiento económico indefinido en sí mismo, tal como había sido concebido hasta entonces. Los años setenta se iniciaron en medio de un gran descontento con la llamada Estrategia de bienestar llevada a cabo en la década anterior.

En 1974, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó dos resoluciones referidas a la necesidad de establecer e impulsar un nuevo orden económico internacional (NOEI), habida cuenta de que el orden económico imperante y las relaciones de subordinación dependiente tendían a acrecentar el deterioro permanente de los términos de intercambio, generando situaciones estructurales de pobreza creciente en los países más débiles, tal como analizaban las teorías sustentadas por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL). Las llamadas vías al desarrollo comenzaban a mostrarse en toda su crudeza como vías hacia un subdesarrollo mayor.

Por otro lado -y en forma paralela-, comenzó a socavarse el mito de la neutralidad del desarrollo económico en términos de su impacto sobre los sexos.

¿Y las mujeres?.

Los primeros estudios sobre el impacto de la modernización constataron que las mujeres no sólo habían estado ausentes de sus acciones y beneficios, sino que veían empeorado su estatus familiar y social como consecuencia de los procesos de desarrollo. Convencidas de que ello no hubiera ocurrido si los planificadores hubieran reconocido la valiosa contribución de las mujeres a la economía, las feministas que trabajaban en organismos internacionales (OIT, Organización Internacional del Trabajo y otras instituciones de Naciones Unidas) y en la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID) del gobierno estadounidense, buscaron hacer visible el aporte de las mujeres al logro de las metas globales del desarrollo.

Con sus investigaciones, debates y propuestas de nuevas políticas hacia las mujeres, académicas y funcionarias del desarrollo (Esther Boserup, Irene Tinker, Mayra Buvinic, Bina Agarwal, Carmen Diana Deere, Roxanne Dixon y otras) inauguraron una nueva senda para incorporar a las mujeres a los procesos de modernización: la estrategia llamada Mujer en el Desarrollo (MED), de amplia vigencia en los círculos de la cooperación gubernamental y multilateral hasta fechas recientes.

Los análisis de la economista Esther Boserup (1970) fueron especialmente importantes. Su obra Women´s work in economic development [El papel de la mujer en el desarrollo económico] demostró que los planificadores del desarrollo habían actuado siempre bajo supuestos estereotipados sobre las mujeres: la subestimación de su rol productivo y la equiparación del trabajo de las mujeres a las tareas de reproducción y cuidados.

La autora, aceptando la dinámica de la acumulación capitalista y la necesaria expansión del mercado como algo positivo, argumenta que los procesos de desarrollo han marginado a la mujer de forma sistemática, en base a la división sexual del trabajo. Refiriéndose a la situación de los años sesenta en el Tercer Mundo, concluye que el desarrollo de la gran industria provoca la pérdida de trabajo de las mujeres; puesto que los productos artesanales que ellas fabricaban en el seno de la industria familiar son reemplazados por productos de fábrica que han sido producidos por una mano de obra predominantemente masculina. Ante esta situación, las mujeres sólo pueden recurrir al sector informal especialmente al servicio doméstico en las ciudades (Boserup, 1970: 111).

Boserup considera determinante la participación de las mujeres en las actividades económicas para explicar su estatus social; por lo que concluye que la modernización, en la medida que reduce esta participación, ha tenido un efecto perjudicial para la mujer de las zonas rurales. La perspectiva de esta autora se sustenta en la convicción de que las desigualdades sociales de carácter sexual son el resultado de la expulsión de las mujeres del sistema productivo, como consecuencia de las imperfecciones de la implantación del proceso de modernización, responsables de distorsionar los patrones tradicionales de reciprocidad entre hombres y mujeres (Fernández-Kelly, 1991).

Asimismo, esta obra evidencia la importancia del trabajo realizado por mujeres con tecnologías tradicionales, a la hora de asegurar la producción de alimentos. Boserup critica las políticas agrícolas coloniales y postcoloniales, que han consagrado la ruptura entre las culturas de renta dirigidas por hombres, y que, además, gozan de créditos bancarios y de tecnologías modernas- y las culturas de subsistencia, poco valoradas e infraconsideradas, que sacan adelante, en su mayoría, mujeres con técnicas tradicionales.

Causas del fracaso de la primera etapa del desarrollo respecto a la situación de las mujeres:

  1. Extrapolación de valores occidentales y modernos homogéneos- sobre los que debe ser el trabajo correcto para las mujeres en sociedades tradicionales muy diversas.
  2. Fortalecimiento de valores tradicionales o conservadores que limitan el rol de las mujeres a amas de casa, esposas y madres.


  3.1.3. El enfoque Mujeres en el Desarrollo (MED)
El enfoque MED surge entonces, de una doble constatación:

  • que el desarrollo avanzaba marginando a las mujeres, las cuales resultaban más empobrecidas y con menores oportunidades de mejorar sus vidas.
  • que existía una desconsideración hacia la complejidad del trabajo que realizaban las mujeres, producto de los estereotipos occidentales.


Como ya hemos mencionado, el libro de Boserup inauguró de alguna manera este enfoque al analizar el impacto que las políticas de desarrollo habían tenido sobre las mujeres, causándoles pérdida de status y de calidad de vida. También desveló el enorme sesgo de valores occidentales con los que se habían implementado estas políticas, aplicándolos a los hombres y mujeres de las sociedades agrícolas tradicionales.



Un aspecto importante lo constituyó en la década de los setenta la creciente fuerza social del movimiento de mujeres en el ámbito internacional, particularmente en los países del primer mundo. Las corrientes del pensamiento del feminismo y su activismo político por la igualdad de derechos y de oportunidades se aunaron para crear las condiciones y hacer viable la propuesta de un año internacional de la mujer. Estos movimientos feministas luchan por la igualdad de derechos civiles y políticos, en el matrimonio y el divorcio, demandan el control por las mujeres de su sexualidad y reproducción y piden la incorporación de las mujeres al mercado laboral.



También en esos años se empieza a señalar la ausencia de datos oficiales o informales relativos a la situación de las mujeres (información estadística desagregada respecto al género); sólo la Comisión de la Condición Social y Jurídica de la Mujer de la ONU realizaba estudios sectoriales desde 1946. Y se ve la necesidad de extraer datos separadamente de hombres y mujeres en aspectos como educación, salud, vivienda, propiedad y participación política, para entender cómo la planificación del desarrollo afectaba a unas y otros A pesar que el análisis de Boserup radicaba las causas de la marginación de las mujeres en la expansión de un sector industrial que desvalorizaba su trabajo en sectores tradicionales y de subsistencia, no se cuestionó la dinámica de industrialización y crecimiento económico capitalista en su conjunto y en las explicaciones sobre la subordinación de las mujeres se vio cómo ésta se arraigaba en las tradiciones sociales, manifestándose en desigualdad ante la ley. Desde ahí la solución que se buscó fue la del mayor reconocimiento legal y jurídico de la igualdad entre hombres y mujeres y de un mayor acceso de éstas al trabajo remunerado y la esfera pública.

El grupo de mujeres expertas en desarrollo pertenecientes al Comité de Mujeres de la Sociedad para el Desarrollo Internacional (Women´s Comité of the Society for Internacional Development, SID) en EEUU, que aseguraban que la forma en que estaba ajustándose el desarrollo capitalista incrementaba la desigualdad entre mujeres y hombres, en poco tiempo pasó a conocerse como Women in Development (WID) y promovió distintas actuaciones desde los organismos del desarrollo hacia las mujeres que es lo que se ha dado en llamar el enfoque MED.

El esfuerzo inicial fue muy operativo ya que se tradujo en la inclusión, por primera vez, de los temas de la mujer en las agendas de discusión de varias reuniones internacionales. Inmediatamente, en 1972, un grupo de organizaciones no gubernamentales comenzó a trabajar para que se estableciera un año internacional de la mujer. Al año siguiente, como resultado del trabajo de presión en el Congreso, se aprobó la enmienda Percy a la Ley de Cooperación Externa de Estados Unidos, en la que se afirmaba que la cooperación debía ayudar a "incorporar a la mujer dentro de sus economías nacionales".


  3.1.4. La estrategia de la equidad
Fue la primera estrategia del enfoque MED y coincide temporalmente con la implantación inicial de este enfoque de políticas para el desarrollo.

Ideas centrales del enfoque.

Se centraba en analizar la situación de las mujeres en el estudio de sus roles y actividades. El principal problema que se intentaba resolver era el de la marginación de las mujeres del proceso de desarrollo, haciendo visible e incrementando su participación económica. Se centró, entonces, en hacer visible la importancia e las mujeres en el ámbito productivo, como agentes económicos contribuyentes al proceso de desarrollo.

Y propone cambios en el ámbito económico:

  • Otorgando mayor importancia en el desarrollo a aquellos sectores donde tradicionalmente trabajan las mujeres, como los productivos informales y de subsistencia: trabajo doméstico, actividad en pequeños huertos familiares y sector informal. Señalaron la brecha existente en sueldos y condiciones laborales entre hombres y mujeres
  • Generando proyectos específicos para mujeres que las incorporaran a los sectores productivos y a recursos como la tierra, el empleo y el ingreso, mediante mejoras en la educación, cualificación y capacitación. (coincidiendo con la promoción de la industrialización del Tercer Mundo mediante las zonas de libre comercio encauzadas a la exportación, con una nueva división internacional del trabajo donde el recurso a la fuerza de trabajo femenina era fundamental [Fernández-Kelly, 83; Nash y Fernández-Kelly, 83, 87]


Y en el ámbito político y social:

  • Reforma y ampliación de los derechos de las mujeres (reformar legislaciones discriminatorias).
  • Si los frenos para conseguirlo eran muy fuertes, debía recurrirse a políticas de discriminación que favoreciesen el cambio.



Tanto en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Alimentación, celebrada en Roma en 1973, como en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Población de 1974 en Bucarest, se reconocía la importancia de la participación activa de las mujeres frente a los retos planteados en estos ámbitos.

Año Internacional de la Mujer (1975), primera Conferencia Mundial sobre la Mujer (1975) y Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer (1975-1985).

Al mismo tiempo, la iniciativa para la celebración del Año Internacional de la Mujer en 1975 fue recogida por Naciones Unidas. Se comenzó a editar un "Boletín del Año Internacional de la Mujer", con el objeto de constituir una red de apoyo entre quienes estuvieran interesadas en la integración de la mujer en el desarrollo y para informar sobre las actividades preparatorias de la Conferencia Mundial sobre la Mujer, a celebrar en México, en 1975.

Los objetivos de esta primera Conferencia estaban expresados en los siguientes términos:
  • "La Conferencia busca analizar en qué medida la organización del sistema de las Naciones Unidas ha cumplido con las recomendaciones del Comité sobre la situación de la mujer, con respecto a la necesidad de eliminar la discriminación en contra de la población femenina (...).
  • Se trata también de emprender un programa internacional de acción dirigido a lograr la integración de la mujer en el esfuerzo total al desarrollo (...) como partícipe plena y en iguales condiciones que el hombre.
  • "Además de los temas que se estaban trabajando en las Naciones Unidas, la Conferencia, con el título Igualdad, Desarrollo y Paz buscaba priorizar el debate sobre el papel de la mujeres en la consolidación de la paz mundial y en la eliminación de la discriminación social [Naciones Unidas, 1976].


El Plan de Acción Mundial que surgió de esta primera Conferencia, se propuso:

  • Mejorar y garantizar el acceso de las mujeres a la educación, el empleo, la participación política.
  • Ampliar los servicios de salud, saneamiento, nutrición y educación para la planificación familiar.
  • Mejorar los diagnósticos sobre la posición de las mujeres en general y en especial, sobre los problemas emergentes del desarrollo: Incremento Poblacional y Alimentación.


La Conferencia también dio como resultado el mandato por el cual la Asamblea General proclamó el periodo 1975-1985 como Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer.

Tras la Primera Conferencia, la organización de Naciones Unidas se puso a trabajar en la elaboración de una Convención para la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra las Mujeres conocida como CEDAW por sus siglas en inglés- (1979). Se trata de la primera ley internacional que recoge derechos civiles, políticos, sociales, económicos y culturales de las mujeres. De ella hablaremos más extensamente en el siguiente punto, dedicado al marco jurídico e institucional de las políticas sobre mujeres y desarrollo.


  3.1.5. La estrategia anti-pobreza
En un segundo momento, a mediados de la década del 70, las promotoras de la estrategia MED particularmente aquellas ubicadas en la OIT y el Banco Mundial, destacaron el aporte que las mujeres podrían hacer con su trabajo productivo al alivio de la pobreza de sus hogares afectados por la crisis económica. Este planteamiento dio lugar al enfoque anti-pobreza de las políticas dirigidas a las mujeres, una segunda aproximación de la estrategia MED que se concretó en la puesta en marcha de pequeños proyectos generadores de ingresos.

Contexto de las políticas de desarrollo.

Desde los años 60, la ONU había ido poniendo en marcha los objetivos del Segundo Decenio de Desarrollo de las Naciones Unidas. Esta nueva etapa estaba muy influenciada por el enfoque de crecimiento con redistribución que impulsaba el economista Chenery desde el Banco Mundial, con el afán de solventar los obstáculos planteados por el anterior enfoque de crecimiento con filtración.

Ahora se plateaba una aceleración del crecimiento de ingresos de los grupos más pobres, para que se produjese una redistribución de riqueza entre estos grupos más necesitados, a lo cual se le dio el nombre, desde la segunda mitad de la década, de Estrategia de las Necesidades Básicas.

Estrategia de las Necesidades Básicas: buscaba satisfacer las necesidades básicas como alimentación, vivienda, combustible, etc., de población con escasos recursos a la vez que solventar ciertas necesidades de tipo social como la educación, la participación social en la política y el empleo y los derechos humanos.

Las mujeres, que eran las más empobrecidas, se situaban en el centro de esta perspectiva, si bien las medidas dirigidas hacia ellas resultaron menos centrales en el contexto general de la planificación del proceso de desarrollo.

Principales ideas del enfoque.

La estrategia antipobreza de MED propugnó un mejor conocimiento del rol productivo de la mujer para aprovechar su aportación a la economía y posibilitar mayores ingresos.

En cierto sentido, constituyó una versión "suavizada" de la estrategia de la equidad: mientras ésta centró sus análisis en la identificación de las posiciones subordinadas de las mujeres en términos de su relación con los hombres y, en consecuencia, planteó como principal desafío la transformación de las relaciones de dominación y subordinación entre los géneros, apuntando a las necesidades estratégicas de género, en la perspectiva de la anti-pobreza se trataba de aprovechar la posición reproductiva de las mujeres en un sentido también productivo, a través de la extensión de sus actividades domésticas, para orientarlas parcialmente hacia el mercado. El objetivo era conseguir mejoras en las condiciones de vida (necesidades prácticas de género), sin cuestionar el orden social. Por ello, resultó más atractiva que la estrategia de la igualdad a las agencias internacionales y bilaterales de cooperación.

La estrategia se concentra, entonces, en identificar el trabajo tradicional y normalmente segregado- de las mujeres con el objetivo de orientarlo hacia la provisión de las necesidades básicas de carácter práctico, en sectores como el suministro de agua y comida, así como salud. También buscó potenciar la productividad incrementando como resultado los ingresos obtenidos.

Así, aunque se partía de la hipótesis de que el origen de la pobreza y de la desigualdad radicaba en la falta de acceso a la propiedad privada de la tierra y el capital, así como en la discriminación sexual en el mercado de trabajo, en la práctica los proyectos impulsados tendieron más a incrementar la productividad de las mujeres en las actividades femeninas tradicionales que a incrementar su campo de acción hacia áreas laborales más rentables o novedosas.


  3.1.6. Programas puestos en marcha en el enfoque
Proyectos de generación de ingresos: creación de talleres artesanales con nueva maquinaria, materiales y mejores técnicas de producción. En algunos casos se acompañaban de capacitaciones y cursos formativos en estas áreas productivas tradicionales para las mujeres.

Otra de las iniciativas internacionales que nacieron bajo este enfoque fue el Programa Mundial de Empleo, surgido de la Conferencia Mundial de Empleo de la OIT, en 1976, en la que la clase trabajadora pasó a ser considerada el grupo más necesitado de atención y en la que se asumió que el sector informal era una vía de solución al problema del desempleo, por su supuesta capacidad intrínseca de generar puestos de trabajo.

Balance y críticas.

Dado el énfasis que se otorga al rol productivo de la mujer, muchas veces las intervenciones ignoraban su rol reproductivo y bajo el supuesto de que la mujer tiene mucho tiempo libre, se terminaba extendiendo exageradamente la jornada laboral. Más que generar ingresos para la autonomía, dicho enfoque generó fracasos y tensiones que descalificaron a la mujer como productora. Los proyectos generadores de ingreso para las mujeres fueron predominantemente concebidos de manera doméstica. El que se hubiera distinguido en proyectos de «micro-empresas» para los hombres y proyectos «generadores de ingresos» para las mujeres, fue un indicador del carácter secundario que se le otorgó al trabajo productivo de las mujeres, considerado menos importante o asumiéndolo como «ingresos personales».

Un aspecto positivo a destacar de este momento, es que muchas mujeres de los países en desarrollo formaron gran cantidad de asociaciones y ONG específicas para presentar proyectos a las financiaciones de las agencias internacionales o bilaterales. Con ello, el movimiento internacional de mujeres experimentó uno de los momentos de mayor auge. Y permitió a mujeres incorporarse al ámbito de la política organizativa de carácter formal.

El enfoque antipobreza comenzó a implementarse en la mayoría de los países en desarrollo al final de los setenta, y permanece funcionando en la actualidad. Las estrategias que han sido dominantes en el campo de la planificación para el desarrollo han sido básicamente las del bienestar y de la antipobreza. Según estudios realizados por Evans [Evans, 1985], el 90 por ciento de los fondos MED entre 1975 y 1985, se utilizaron para apoyar proyectos y políticas enmarcados en estas perspectivas, tales como proyectos productivos artesanales basados en habilidades tradicionalmente femeninas, intensivos en mano de obra y generadores de muy bajos ingresos [Portocarrero, 1990]. Este tipo de proyectos ha supuesto una notable ambigüedad sobre los verdaderos beneficiarios (la familia, la comunidad, la mujer) y la aceptación de hecho de la división sexual del trabajo, con la consiguiente desigualdad tanto en la unidad doméstica como en el mercado laboral.


  3.1.7. Contexto de las políticas de desarrollo
La estrategia de la eficiencia.

La estrategia de la eficiencia coincide temporalmente con la Tercera Década de Desarrollo de Naciones Unidas (1981-1990). Y corresponde al momento en que estaba consolidándose la tendencia económica neoliberal, basada en el mayor crecimiento del libre mercado. Con un proceso de deterioro creciente de la economía mundial, cuyo impacto fue muy duro en América Latina y devastador en África.

Para aliviar la situación, la mayoría de los gobiernos de América Latina fueron adoptando las políticas de estabilización y de ajuste económicos, diseñadas por los organismos financieros internacionales (Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial) y amparadas en dictaduras militares brutales que hicieron posible un proyecto político amplio de disciplinamiento social para reubicar a las clases trabajadoras en una posición política e institucional lo más débil posible.

Políticas de Ajuste Estructural.

La subida de los precios del petróleo y la caída de los precios de las exportaciones tuvo sus primeros efectos en los años ochenta. Los países del norte, empezando por EEUU empiezan un movimiento encaminado a la recuperación de la deuda externa de los países del Tercer Mundo (los préstamos que habían concedido para el desarrollo de estos países a muy bajos intereses) y la resolución de los desequilibrios de la balanza de pagos acapararán el interés de las instituciones de desarrollo, condicionando la ayuda al desarrollo a la reformulación de programas de austeridad económica, privatización y liberalización del mercado, especialmente en lo relativo a los servicios sociales del Estado.

Se aparca la estrategia de satisfacer las necesidades básicas y, de nuevo, el mercado vuelve a ser el centro de las preocupaciones y de las soluciones de la economía ortodoxa del desarrollo. A través de aumentos en la eficiencia en la productividad y en la producción de bienes para la exportación; a través de una mayor apertura hacia los mercados mundiales; y a través de la disminución de los gastos del estado se busca disminuir los déficits internos y externos.

Primeras críticas.

Las primeras críticas a las consecuencias de las políticas de ajuste se recogen en la publicación de UNICEF "Ajuste con rostro humano" (Cornia, et. al.1987) que realiza un balance de los efectos negativos que estas políticas tienen sobre los sectores vulnerables y que se reflejan en el retroceso de algunos indicadores como las tasas de mortalidad y de morbilidad, o en los niveles educativos, planteando los autores que el modelo de ajuste que se pone en práctica comprometía las posibilidades de crecimiento futuras.

Si la ortodoxia del momento plantea que lo primero es conseguir unos precios correctos para luego entrar en el reino de la prosperidad (algo muy parecido a lo que se planteaba en los años 60 con el crecimiento económico: primero hay que crecer y luego los beneficios se extenderán a todos), la crítica de los autores es que ese "luego" puede ser un tiempo demasiado largo y dejar a mucha gente en la cuneta. Se necesitan establecer en el intermedio políticas que contribuyan a la supervivencia de los más débiles ya que los costes del ajuste son demasiado grandes para ser absorbidos por los hogares y ponen en peligro la propia supervivencia de los más pobres. Además se plantean que el proteger a los sectores vulnerables, es beneficioso también para el crecimiento ya que contribuye a proteger su productividad tanto a corto como a largo plazo. La reducción del gasto en recursos humanos y físicos que acompaña al ajuste económico empeora la perspectiva de crecimiento económico, por lo que se hace necesario medidas de ajuste alternativas, es decir, un ajuste con rostro humano y un ajuste con crecimiento.



Respecto a los efectos de las políticas de ajuste estructural en las unidades familiares, se ha partido del supuesto de que existe una distribución igualitaria de los recursos dentro del hogar y que, por lo tanto, los cambios en la asignación de recursos respecto a ingresos, precios de alimentos y gasto público, afectan a todos sus miembros en forma equitativa. Sin embargo, numerosos estudios de la UNICEF, por ejemplo, demuestran que esto es falso: la baja en el consumo afecta a menudo más a las mujeres que a los hombres mientras que el pago por la educación y el cuidado de la salud tienden a reducir más severamente el acceso de las niñas que el de los niños. La carga del ajuste puede tener además efectos de deterioro de las relaciones humanas, con un incremento de la violencia doméstica, desórdenes de salud mental y un número creciente de familias monoparentales encabezadas por mujeres solas



Principales ideas del enfoque.

La última estrategia dentro del marco MED es la que Moser (1991) señala como estrategia de la eficiencia, Las defensoras de la perspectiva de género orientan sus argumentos a la eficiencia y el crecimiento como prioridades políticas.

Esto sería producto del sutil deslizamiento que, desde mediados de los años setenta, ha ido operando, trasladando el énfasis desde la mujer al desarrollo. Hasta tal punto que se llega al supuesto de que una mayor participación económica de la mujer genera automáticamente una mayor equidad. La idea, funcional al momento de crisis del capitalismo, es que las mujeres son un recurso desaprovechado por y para el desarrollo.

La filosofía última de los programas de ajuste estructural se basa en el desplazamiento de los costos de la economía remunerada a la no retribuida (educación, sanidad, abastecimiento de servicios), al sector no remunerado, utilizando el trabajo doméstico y reproductivo no pagado de las mujeres (cuidado de enfermos e hijos, preparación de alimentos y búsqueda de fuentes de energía...)

Aunque en este discurso de la eficacia y la productividad se pone el énfasis en una mayor participación de las mujeres en la economía, más bien se trata de una participación de las mujeres "muy económica". La estrategia de la eficiencia se apoya en la intensificación del milenario voluntariado involuntario que las mujeres vienen ejerciendo: el elemento clave de todo el invento es "la elasticidad del trabajo femenino, tanto en su rol reproductivo como productivo y comunitario, que satisface las necesidades prácticas de género de las mujeres a costa de extender su jornada de trabajo e incrementar su tiempo de trabajo no pagado." [Moser op.cit: 36]. Esta es la estrategia hegemónica en la actualidad, en el contexto de protagonismo de las relaciones de mercado y de desmantelamiento creciente de los servicios públicos.

La reducción del gasto social público en salud, educación, formación y crédito, entre otros, conlleva una reducción de las ayudas dirigidas a superar la carga de trabajo doméstico para las mujeres. Esto significa:


  • Un aumento del esfuerzo invertido en trabajo doméstico
  • Que había que compatibilizar con la potenciación del trabajo productivo.


Las políticas de ajuste también han llevado a un aumento del trabajo remunerado de las mujeres, tanto por las nuevas oportunidades de las actividades orientadas a las exportaciones como por el aumento del trabajo informal. Este último consiste, en muchas ocasiones, en trabajos mal remunerados e inestables donde se han concentrado amas de casa que han salido a buscar ingresos para intentar compensar el deterioro del nivel de vida de sus familias producido por la crisis. Se han reducido, sin embargo, las oportunidades de empleo en actividades más tradicionales debido a la liberalización de las importaciones, y también en actividades de servicios del sector público donde la reducción del gasto ha repercutido desfavorablemente en el empleo femenino.

Las mujeres comienzan a ser importantes también como microempresarias en el sector informal latinoamericano, donde se alaba su potencial emprendedor; como agricultoras que pueden colaborar en la superación de la crisis alimentaria africana; o como mano de obra de las empresas dedicadas a la exportación de manufacturas ligeras en América Latina o en Asia.

  • Y con trabajo comunitario como gestoras de programas de comedores populares, cooperativas de consumidoras y guarderías vecinales, etc.


Las asociaciones de mujeres sirvieron en este contexto de colchón amortiguador de la crisis, organizándose en redes de subsistencia que se apoyaban mutuamente (creación de programas como los comedores populares, cooperativas de consumidoras, guarderías vecinales y otros.).


  3.1.8. Críticas al enfoque MED
Desde el marxismo feminista.

Tanto Boserup (1970) como el enfoque MED han recibido duras críticas desde el marxismo feminista. No puede obviarse que los planteamientos de Boserup dan un impulso fundamental al debate acerca de los efectos del desarrollo sobre la mujer en el Tercer Mundo. Sin embargo, la autora sólo toma en consideración las repercusiones que la industrialización y la imposición de cultivos tienen para el estatus de la mujer agricultora en el contexto de las sociedades patriarcales; pero no incluye en su análisis la dimensión de la clase social. En este sentido, no es que la mujer no participe en el proceso de desarrollo, sino que está integrada en él. Por lo tanto, si bien es cierto que con la entrada de capital la mujer pierde control sobre los recursos económicos en calidad de productora artesanal, Boserup no tiene en cuenta la fuerte preferencia que ha tenido el capital por las mujeres jóvenes para que trabajen de asalariadas en las industrias multinacionales, en las escalas más bajas de la estructura ocupacional y en trabajos mal remunerados e inestables (Benería, Sen, 1983).

Por lo tanto, el sistema capitalista hace uso de las desigualdades de género existentes y ubica a la mujer en posiciones subordinadas a distintos niveles de interacción entre la clase social y el género. Lo que debe discutirse no es tanto la participación o no de la mujer en el desarrollo, sino su forma de integración en el mismo. Benería y Sen (1983: 110) argumentan que el papel de la mujer en el desarrollo tiene que estudiarse a partir de la conexión existente entre las desigualdades de género y de clase, puesto que son las mujeres pobres las más oprimidas por el capitalismo. Pero de poco sirve poner el énfasis en las contradicciones de clase y en la necesidad de incrementar la participación de la mujer en el área no doméstica de la producción, sin fundamentar el análisis en las relaciones de patriarcado que subyacen con independencia del modo de producción capitalista.

Puesto que parte del enfoque MED (las estrategias antipobreza y de la eficiencia) define los problemas de las mujeres en términos de las necesidades básicas de las familias y no tanto en base a la subordinación que ellas experimentan en la esfera reproductiva, los programas de desarrollo que se derivan de este enfoque tienden a buscar el productivismo de las mujeres pobres en el ámbito doméstico y en los oficios tradicionalmente femeninos como la costura. Este tipo de programas sirven para remarcar el carácter secundario de la mujer en la esfera productiva, así como para estimular el trabajo gratuito de las mujeres y reforzar su rol en la esfera reproductiva.

Ante este panorama, es improbable que se asista a cualquier potencial de cambio de las relaciones de poder entre hombres y mujeres (Afshar, 1999; Massolo, 1999). El trabajo total de las mujeres se incrementa, sin lograr por ello un mayor acceso al poder económico y sin erigirse como agentes capaces de diseñar el tipo de desarrollo que necesitan. Por lo tanto, puede afirmarse que el enfoque MED tiende a que las mujeres trabajen para el desarrollo, en vez de que el desarrollo trabaje para ellas (Zabala, 1999).

La principal limitación que se atribuye a las distintas versiones del enfoque MED es la no articulación de una crítica profunda al sistema de producción.

Desde un punto de vista teórico, dichas teorías no se plantean cuál es la relación entre la división sexual del trabajo y los patrones de segregación sexual en el mercado laboral. La experiencia de las sociedades occidentales demuestra que la elevación de los niveles de escolaridad, la disponibilidad de tecnologías reproductivas y la incorporación de las mujeres al trabajo asalariado no han eliminado ni la segregación ocupacional ni las diferencias salariales entre hombres y mujeres, ni tampoco el reparto desigual del trabajo reproductivo. A pesar de que la mujer con un empleo remunerado efectivamente cuenta con mayores cotas de derechos y participación en la esfera pública, se puede constatar que el acceso al empleo y las condiciones laborales se reparten de manera desigual entre los hombres y las mujeres, toda vez que las estrategias de flexibilización y desregulación del mercado de trabajo son un fenómeno claramente sexuado (Meulders, 2000; Walby, 2000). El tipo de relación que mantiene la mujer con el trabajo remunerado (mayor incidencia del desempleo, de los empleos con dedicación parcial, eventuales y mal remunerados, trayectorias laborales discontinuas) la sigue exponiendo en mayor medida a la pobreza y genera derechos desiguales en el acceso a las prestaciones de la seguridad social; unas prestaciones basadas en las formas masculinas de participación en el mercado laboral. La realidad muestra que la mujer concurre a los empleos menos cualificados, peor pagados y menos valorados, con una escasa presencia en los puestos de responsabilidad y en política. Las mujeres están siendo, en la actualidad, «testigos privilegiados» de la degradación de las condiciones de empleo y de trabajo; lo que evidencia que la desigualdad varón/mujer no desaparece, sino que se desplaza hacia «nuevas fronteras» (Maruani, 2000).

A pesar de que desde la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer de México, celebrada en 1975, existe una creciente preocupación tanto desde las instituciones internacionales como desde las agencias gubernamentales por los problemas con los que debe enfrentarse la mujer del Tercer Mundo en su vida social y económica, las distintas estrategias adoptadas son profundamente limitadas.

Es cierto que se empieza a reconocer la contribución de la mujer en la satisfacción de las necesidades básicas a través del trabajo doméstico y que se reivindica la necesidad de que los distintos programas de desarrollo contribuyan a aligerar esta carga, con el fin de avanzar en el logro de la independencia económica.

En la misma línea, las Estrategias de Nairobi, aprobadas en 1987, postulan a favor de dedicar esfuerzos para aumentar el acceso de la mujer a las actividades que generan ingresos y a las fuentes de crédito, «puesto que la independencia económica es un requisito previo para la autosuficiencia de la mujer» (IMU, 1987: 66). Si bien esta postura es valiosa, en tanto que reconoce el trabajo no remunerado de la mujer e, implícitamente, la interrelación entre la esfera reproductiva y la productiva, no se cuestionan las responsabilidades tradicionales de la mujer y, por lo tanto, tampoco las relaciones patriarcales o la división sexual del trabajo.

A lo largo de las décadas de los ochenta y noventa se introducen propuestas teóricas más elaboradas, que recogen el impacto diferencial de los programas de desarrollo sobre los hombres y las mujeres, debido a la existencia de roles distintos entre los géneros. En este sentido, si bien se constata que los programas de desarrollo inciden positivamente sobre las necesidades de las mujeres (vivienda, salud, educación, alimentación, etc.), sigue sin avanzarse en sus intereses a largo plazo (división sexual del trabajo, acceso a la tierra y al crédito, igualdad política, superación de la violencia de género, decisión libre de la maternidad, alivio de las cargas domésticas, etc.), puesto que éstos tienen que ver con la posición de las mujeres en las relaciones de género y con el modelo de desarrollo (Luna, 1999: 70). Para estas autoras, la tan alardeada «integración en el desarrollo» que propugna el enfoque MED se ha convertido en una «integración en la explotación»; por lo que ya no les preocupa tanto la exclusión de las mujeres del proceso de desarrollo, como las relaciones desiguales de poder clase y género que frenan un desarrollo igualitario (Afshar, 1999: 75).

Desde la crítica al modelo liberal de derechos.

La propuesta MED se orientó desde sus inicios a incorporar a las mujeres a las políticas de desarrollo en marcha, buscando introducir medidas correctivas a las desigualdades, pero sin cuestionar el proceso en sí mismo. En la mejor tradición filosófica liberal, sus concepciones se basan en los presupuestos de la igualdad de derechos para todos los ciudadanos, independientemente del sexo, y de la garantía de unas condiciones materiales mínimas que permita el ejercicio real de esos derechos. Desde esta perspectiva, "asegurar la igualdad entre los sexos como principio realmente operante supone, en última instancia, el acceso de las mujeres al ámbito público, al mercado de trabajo y, en especial, su incorporación a aquellas posiciones prestigiosas que otorguen poder" [Portocarrero, op.cit: 53/54]. Se tiende a valorar la dimensión pública de la actividad de los individuos y a subvalorar o no tomar en absoluto en consideración la dimensión privada: de ahí que desde este enfoque no se reivindique la actividad doméstica como trabajo, sino que se tienda a rechazarla y desvalorizarla. No está de más recordar que esta perspectiva se genera inicialmente en Estados Unidos, en donde la doctrina liberal, con su concepción individual-atomista de la sociedad, es la cosmovisión dominante.

La atención a las mujeres del MED no significó mejoramiento de sus condiciones de vida. Más al contrario, al final de la década de los 80 nos encontramos con una situación caracterizada:

  • Por un gran número desempleadas o en la economía informal.
  • Que la degradación ambiental golpea duramente, sobre todo, a las trabajadoras en sector agrícola.
  • Los conflictos armados traen aparejados un creciente número de refugiadas.
  • La discriminación persiste a pesar de los instrumentos de protección de derechos
  • Las tasas de mortalidad siguen siendo mayores entre las mujeres que en los hombres (especialmente en la población infantil y entre los y las jóvenes).
  • En 1994, las mujeres aún engrosaban las dos terceras partes del analfabetismo en el mundo.


Otra de las crítica formuladas al enfoque MED es que aporta una visión homogeneizadora de la mujer en el 3er Mundo, sin introducir diferencias de clase, etnicidad y raza (por ejemplo, prestó poca atención al dramatismo de la situación de las mujeres indígenas).


  3.1.9. La transición al enfoque de Género y Desarrollo (GED)
Un trabajo pionero para la formulación del enfoque de género y desarrollo fue el realizado por Young y colaboradoras (Young et al 1981). Las autoras critican el enfoque MED por el abandono que hacen de las demandas de equidad y por la preeminencia otorgada a la incorporación económica de la mujer al mercado de trabajo. En concreto plantean las siguientes reservas al enfoque MED:

  1. Tienden a separar a las mujeres como si fuese un grupo aislado y homogéneo. Al hacerlo olvidan el hecho que las mujeres tienen un conjunto de lealtades y relaciones que juegan un rol fundamental en la definición de sus estrategias.
  2. Es predominantemente descriptivo y no considera las relaciones y juegos de poder.
  3. El análisis de la subordinación de la mujer y la identificación de los factores que la explican es sesgada pues se privilegia únicamente el aspecto económico del trabajo productivo dejando de lado los factores socioculturales, simbólicos y de poder. Al no tomar en consideración estos elementos han descuidado el análisis de los obstáculos que se plantean a una incorporación de la mujer el desarrollo.


Como resultado se afirma la necesidad de un enfoque de género que se integre y se nutra del análisis general de la economía pero problematizando una relación determinista entre ambos. Se trata de tener una aproximación más comprensiva y holística considerando las interacciones entre las relaciones de género y otras formas de exclusión y diferenciación social como pueden ser clase, raza, edad etc. Es en este contexto que se va perfilando el marco analítico conocido hoy como el marco de las relaciones sociales.

A las alternativas al enfoque MED basadas en las nuevas aproximaciones teóricas de género contribuyeron también autoras como Rubin (1986) Scott(1990), Ortner (1979) etc. mostraron la importancia de las representaciones sociales y la dimensión simbólica en la construcción social de la diferencia sexual y en las relaciones de poder que se establecen entre los géneros. A partir de una crítica a una mirada economicista, se diseñaron propuestas que sin descuidar la dimensión social y material de la construcción del género llamaron la atención sobre la dimensión simbólica y sobre la manera en que la cultura representa a los géneros y les asigna posiciones diferentes.

Por último, Pilar Monreal (1999) identifica una serie factores para contestar a la pregunta: ¿Por qué la mujer ha pasado a ser un elemento central en el desarrollo?:

  1. Por la actividad política, académica e investigadora de los movimientos de mujeres.
  2. Debido a la importancia del trabajo femenino en una cambiante división del trabajo, con el traslado de la producción manufacturera a las zonas de libre comercio del Tercer Mundo y al cambio hacia un modelo de acumulación flexible, basado en mano de obra con salarios más bajos y menos sindicalizada. A ese respecto, Nash y Fernández-Kelly (1983) apuntan que el modo de integración de los países subdesarrollados en la economía internacional ha cambiado de basarse casi exclusivamente en la explotación de materias primas y trabajo a otra en la que la manufactura ha ganado preponderancia
  3. Como consecuencia de la trampa de la Deuda Externa, que reveló el papel fundamental de la mujer en la administración de la crisis económica. Larissa Lomnitz, en un trabajo donde se preguntaba ¿Cómo sobreviven los marginados? desveló que los pobres mantienen toda una red de relaciones sociales de ayuda mutua, de intercambio de información, y de bienes y recursos esenciales para su subsistencia. La mujer juega un papel fundamental en esta estructura social de la marginación, donde las estrategias de supervivencia implican multitud de actividades, muchas de las mismas, en la economía informal
  4. Por el cambio en el concepto de desarrollo que se produce entre las décadas de los 80 y 90, hacia un desarrollo sostenible con rostro humano.

    Otras líneas generales apuntadas por Monreal sobre el cambio de modelo de desarrollo, nos ayudan a comprender la modificación de la interpretación sobre el papel y posición que debe ocupar la mujer en estos procesos.

    Desde 1945 hasta mediados de los 70, el modelo de desarrollo tenía los siguientes rasgos:

    1. desarrollo era igual a crecimiento económico (que no implicaba necesariamente redistribución de la riqueza) mediante la industrialización a través de grandes empresas.
    2. desarrollo también significaba urbanización, subvaloración del campo y de su contribución al bienestar nacional. Emigración a zonas urbanas y creación de cinturones de miseria en las grandes zonas urbanas
    3. El desarrollo era un asunto del Estado Nación y un proceso que beneficiaría por igual a todos los países y grupos sociales de cada país
    4. Los límites naturales al crecimiento, el problema medioambiental, ni se sospechaba.


    A partir de los 80 asistimos a la configuración de otro modelo de desarrollo por las agencias internacionales, las instituciones financieras y los gobiernos. Es el modelo actual:

    1. El desarrollo no puede ser sólo crecimiento económico, también debe integrar actividades distributivas. El problema ecológico se convierte en un reto para el desarrollo, que obliga a considerar el lado humano y las prácticas de desarrollo sostenible a escala humana (conceptos acuñados en las Conferecias de Copenhague 95 y Río 92)
    2. Impulsa el modelo de industrialización flexible, contemplando la eficacia económica de las microempresas, de mano de obra familiar que ahorran gastos en protección social
    3. Las unidades a desarrollar ya no serán los Estados nacionales, sino las comunidades. Se produce cierta descentralización administrativa, de traspaso de funciones desde el Estado a las poblaciones locales
    4. Enfatiza la participación y la corresponsabilidad de la gente, autoorganización, valoración de su cultura local. Para definir necesidades y forma de satisfacerlas.


  3.1.10. La estrategia del empoderamiento (empowerment)
La estrategia del empoderamiento de las mujeres o de la generación de poder (empowerment), es considerada por la mayoría de las teóricas como un lugar de transición entre los dos enfoques principales de las políticas sobre mujeres y desarrollo, el MED y el GED. Éste último, predominante hasta la actualidad.

Algunas de estas estudiosas, como Caroline Moser, identifican el surgimiento de esta estrategia a mediados de los 70, desde el propio movimiento de mujeres, los grupos de base de los países del Tercer Mundo y, especialmente, de las comunidades de América Latina, de manera que habría ido desarrollándose de forma paralela a las principales estrategias del enfoque MED, aunque ocupando un espacio más marginal. Pero puede decirse que su momento de mayor fortaleza y difusión llega a mediados de los 80, cuando los caminos del enfoque MED están siendo puestos en entredicho y va perfilándose otra manera de tomar en cuenta el papel que las mujeres juegan en el desarrollo.

El empoderamiento, con el enfoque de Género en el Dearrollo, se centra en las relaciones de género como relaciones de poder y, por tanto, tiene como eje principal el análisis de la subordinación de género y las estrategias para transformarla. Así, el empoderamiento se convierte en estrategia central del enfoque GED.



La palabra empoderamiento viene del inglés empowerment que significa habilitarse, facultarse, autorizarse.



Fuentes ideológicas.

  • EL radicalismo negro estadounidense de los 60 (que surgió como reacción a la exclusión de los afro-americanos de los derechos políticos)
  • Pedagogía de Paulo Freire.
  • Marcela Lagarde dice que los movimientos feministas han utilizado esta palabra para explicar que quienes están sometidos a diversas formas de opresión requieren poderes para hacerle frente. Y que dichos poderes sean interiorizados y formen parte de su propia subjetividad y de su manera de ser y existir. Aplicado a la situación de las mujeres, consiste en el proceso a través del cual cada mujer se faculta, se autoriza y habilita. Esto es relevante debido a la constante desautorización de las mujeres y las dificultades que el mundo nos presenta para habilitarnos, es decir, para capacitarnos, sentirnos y ser capaces; y para facultar, tener la facultad o el poder de hacer cosas y de vivir con autoridad, es decir, valoradas y reconocidas.
  • Los grupos de desarrollo comunitario: desarrollo participativo y empoderamiento van de la mano y del cuestionamiento de un desarrollo de carácter excluyente (supuestamente apolítico) centrado en los aspectos económicos. En su revisión, busca devolver el protagonismo a los y las excluídas. Por ello, comparte con éste estrategias desarrollo participativo a través de metodologías también participativas en la operativización práctica de la planificación.
  • Naila Kabeer habla del empoderamiento desde abajo; una propuesta que surge de las bases frente a la retórica del desarrollo participativo, cuando el poder de definir prioridades sigue estando en la cumbre de las burocracias del desarrollo.
  • Sen y Grown (1985) y Moser (1991) explican que las propuestas de empoderamiento fueron formuladas por colectivos de mujeres del Tercer Mundo que, desde una crítica a las visiones de un feminismo occidental homogeneizante, buscó formular planteamientos que incluyeran las diferencias de clase y etnia. El grupo DAWN (Development Alternatives with Women for a New Era), una agrupación amplia de mujeres y de organizaciones feministas creadas poco antes de la Conferencia Mundial de la Mujer en Nairobi (1985), jugó un importante papel en el desarrollo de estas propuestas.
  • El empoderamiento comparte con el Desarrollo Humano de Amartya Sen el énfasis en los procesos participativos a través del desarrollo de libertades y capacidades de las personas. La ampliación de libertades, de las oportunidades y elecciones de las personas forma parte ineludible del concepto de desarrollo desde estas dos perspectivas, aunque el empoderamiento hace más hincapié en las cuestiones de poder, mientras que el Desarrollo Humano está más preocupado por la cuestión de la libertad de elección.


  3.1.11. El concepto de empoderamiento
Se transformó en un elemento central en el discurso y prácticas del desarrollo de los noventa, y es utilizado por las agencias bilaterales y multilaterales de cooperación, no sólo por las ONG.

Empoderamiento es poder como:

  1. Constante ejercicio de libertades:

    Desde la década de los 60 y las llamadas a la liberación de la mujer: la salida del control, del sometimiento, subordinación y opresión de las relaciones de género. El empoderamiento implica un incremento de libertad. Los procesos de empoderamiento estimulan la expresión de lo que a las mujeres (en los procesos de desarrollo) les gusta y no les gusta de su pertenencia al género: y en ese sentido, se expresan muchos aspectos relacionados con la falta de libertad.

  2. Cambios en la estructura de las relaciones de poder, ganancia de toda la colectividad (no suma de cero):

    Por eso es una concepción poco compatible con la concepción prevaleciente de poder que existe en nuestras sociedades y relaciones. Cuesta salir del orden simbólico anterior, donde sólo son posibles alternativas binarias (o sometes o eres sometida).

  3. Es un proceso .

    Nalia Kabeer enfatiza la necesidad de huir de las concepciones estáticas del poder, ya que hasta las personas más pobres y marginadas tienen capacidades y poderes. Significa evitar la victimización de estas personas.

  4. Dimensión subjetiva muy importante:

    El empoderamiento es poder de adentro. Supone desarrollar la autoestima, la confianza necesaria para subvertir subordinación. Y por eso implica cambios en la identidad. Es un proceso complejo, multidimensional, personal, no impostado y participativo, que se produce a través de la experiencia.

    Al lado del enfoque de empoderamiento se desarrolla el concepto de autonomía para enfatizar los procesos que diferentes grupos sociales utilizan desde posiciones subalternas para abrirse espacios de participación y modificar su situación de subordinación.

    Y junto al concepto de autonomía, también aparece el de agencia (agency), que nos permite dar cuenta de procesos en los cuales las personas van gestionando su propia vida. Se trata de ver a la mujer como sujeto con posibilidades de actuación alejándonos de la imagen de la mujer víctima. El concepto de agency nos permite hablar del actor pero también de las circunstancias estructurales que lo constriñen y de las resistencias y alternativas de actuación que se plantea.


Dimensiones del empoderamiento.

  1. El poder sobre: no es sólo el de la imposición de decisiones, sino también el poder para excluir o no nombrar cuestiones (eliminarlas de la agenda de toma de decisiones) y hacer así que no se manifieste el conflicto: tareas domésticas, inviolabilidad del ámbito privado, la lógica de la organización de las instituciones públicas (cuando no hay evidencia de conflictos se supone que prevalece el consenso). Esto se traduce en opresión internalizada.
  2. Mecanismos de la opresión internalizada (o sumisión). Las formas de mantenerla tienen que ver con la ignorancia y todas sus aliadas: negación, renegación y disonancia cognitiva; impiden generar conciencia sobre la propia situación y cierran oportunidad de imaginar alternativas, produciendo la aceptación de un supuesto destino fatal inalterable.

    Estos mecanismos se generan a partir de normas religiosas y sociales, de valores y prácticas. Los matrimonios, por ejemplo, suelen tener un pacto de silencio sobre el reparto de gastos (el dinero que aportan las mujeres se dedica al consumo de productos perecederos, al mantenimiento cotidiano del hogar, mientras que el de los hombres se dedica a objetos de especial valor (el coche, la casa), no cuestionándose en general a qué se dedica, si hay otros usos).


La opresión internalizada produce:

  1. Culpabilización
  2. Naturalización de la situación
  3. Falta de acceso y expropiación de recursos materiales e inmateriales.


Por ello es necesario promover cambios en la autoconciencia de las mujeres. Las acciones de desarrollo suelen centrarse más en los recursos y no en los procesos internos.

Múltiples elementos interrelacionados del empoderamiento:

Recursos internos, psicológicos, de autoestima y autoconfianza, y también cognitivos.

Dimensiones del empoderamiento:



Las estrategias del empoderamiento.

Están muy ligadas a las distintas dimensiones y a los denominados intereses estratégicos de género en la medida en que son expresión de cambios en la posición de las mujeres en las relaciones de poder.

Marcela Largarde es una de las autoras qué más ha investigado y propugnado la estrategia del empoderamiento. Su propuesta, resumida de forma impresionista, se basa en:

  • Transformación de la sexualidad, uso de métodos de control personal de la fecundidad, maternidad con carácter voluntario, libertad de la opción sexual, modificación del erotismo.
  • Incorporación compulsiva o voluntaria a actividades del trabajo, la producción y la creatividad vedadas para nosotras, con la consecuente diversificación dela experiencia material y subjetiva, las relaciones y las prácticas sociales.
  • La generación de ingresos propios.
  • La movilidad espacial y territorial en busca de oportunidades de trabajo, estudio, de desarrollo, incluso con fines turísticos o en procesos migratorios.
  • Convivencia con hombres en espacios redefinidos por la mixidad
  • La construcción de ciudadanía a través de experiencias públicas.
  • La atención de la salud, tanto personal como institucional a partir de la conciencia del autocuidado.
  • La educación escolar, capacitación y actualización técnico-científica, académica y artística.
  • El acceso al conocimiento científico y a su producción. Y la incursión de las mujeres en el arte y los medios de comunicación y difusión como creadoras y autoras.


En palabras de Lagarde (2005) se ha producido un empoderamiento sexual, económico, social, relacional, intelectual y afectivo de las mujeres y un incremento de nuestra autoestima que nos ha permitido tener una mayor influencia ideológica, actuar con asertividad y ampliar nuestra incidencia política.. También se ha generado un mayor reconocimiento y aumento de la valoración social de las mujeres, que se concreta en aumento de la visibilidad, el estatus, el prestigio y la fama de éstas.

A. I. López Acotto apunta, por su parte, que las bases de la estrategia del empoderamiento descansan en:

  • El esfuerzo sistemático y sostenido de las organizaciones de mujeres: la movilización y la acción política directa.
  • La toma de conciencia de género
  • La educación popular.


Empoderamiento colectivo.

El reconocimiento de la identidad colectiva de género para el cambio es crucial en la estrategia del empoderamiento.

N. Kabeer apunta que el reconocimiento de los aspectos compartidos de la subordinación apunta a su carácter colectivamente impuesto y, por ello, colectivamente variable. Y eso constituye la base de las estrategias para el cambio.

El empoderamiento debe llevar a la movilización, lo que puede entrar en contradicción con el papel de las organizaciones de desarrollo y la necesaria aprobación estatal para su actuación (restricciones a una agenda política). Pero es inevitable que ocurra lo contrario, que los grupos redefinan la actividad del proyecto local para establecer la agenda política general.

Necesidades prácticas e intereses estratégicos.

Las necesidades prácticas de género las encontramos en la realidad cotidiana de las mujeres, la necesaria respuesta a una necesidad inmediatamente percibida, como alimentación o atención sanitaria (no cambian las formas prevalecientes de subordinación, aunque surgen de ellas).

Los enfoques de desarrollo que sólo se centran en necesidades prácticas no darán lugar necesariamente al empoderamiento de las mujeres. Sin embargo, actuando en torno a necesidades inmediatas y negociando los cambios que resultan, las mujeres a menudo desarrollan una mayor toma de conciencia sobre la necesidad de cambios más fundamentales.

Los intereses estratégicos de género se formulan a partir del análisis de la subordinación de las mujeres a los hombres y están directamente vinculados al empoderamiento. (las ganancias prácticas normalmente son precarias y se revierten fácilmente si no se han tenido en cuenta los intereses estratégicos de género). Las mujeres no siempre los reconocen ni desean realizarlos. ¿Por qué? Porque los cambios necesarios para alcanzarlos pueden amenzar sus intereses prácticos de corto plazo.

Las necesidades prácticas son fáciles de identificar porque tienen que ver con las prácticas de rutina de la vida cotidiana. Los intereses estratégicos sólo se vuelven discernibles si las mujeres pueden optar a prácticas diferentes que produzcan una nueva base de experiencia a partir de la cual reevaluar la previa.

Un aspecto central del empoderamiento es la participación de las mujeres en la determinación de las necesidades, así como en los distintos espacios de poder que se generan en torno a las políticas, programas y proyectos de desarrollo. Lo que hay que buscar son los espacios, momentos y modos en los que ésta pueda darse, partir de la formación de la autoconciencia en los grupos de base que se autoorganizan.

Cambios en las relaciones de género.

El empoderamiento implica cambios no sólo en el estatus de las mujeres, sino en el de los hombres como parte de las relaciones de género. Son interpretados muchas veces como pérdida de privilegios y ventajas, por lo cual se dan resistencias importantes y se desarrollan estrategias explícitas e implícitas para mantener el sistema de dominio.

Las reacciones al empoderamiento de las mujeres pueden expresarse en violencia machista, cuando no hay posibilidades para negociar y resolver conflictos.

Sobre el papel de los hombres en el empoderamiento, Enrico Royo dice que es necesaria una pedagogía para el cambio de masculinidad, para que se den cambios profundos en cuestiones como la violencia, la salud sexual y reproductiva, la corresponsabilidad.

En el campo de la salud ha surgido la masculinidad como factor de riesgo: en primer lugar, para la salud de las mujeres, pero también para la salud de otros hombres y de uno mismo. La valores que implican a la masculinidad van asociados, a menudo, a la asunción de riesgos, violencia, sexualidad compulsiva y dominante o negación de emotividad, así como falta de cuidado por uno mismo.

Resistencias y obstáculos al cambio.

El empoderamiento es la propuesta que más obstáculos genera cuando se pretende poner en práctica.

  • Las propuestas de género se interpretan como subversivas desde la concepción dominante del poder como suma de cero, donde lo que ganan unos es necesariamente la pérdida de otros.
  • Otro modo de resistencia es considerar este proceso una intromisión intolerable en la cultura propia de los países. Pero el género es cultural y evolutivo. Por ello, es importante preguntarse quién y cómo se define la cultura, cómo las mujeres participan en tal proceso y quién y cómo resulta favorecido o perjudicado de las oportunidades de desarrollo personal por esas definiciones culturales.
  • Romper la jerarquía resulta ser lo más complicado: las mujeres pueden formarse, acceder a puestos de trabajo de responsabilidad siempre y cuando se mantengan los roles anteriores y prevalezca la jerarquía de género (por ejemplo, en algunos países musulmanes donde las mujeres participaron en las luchas de liberación nacional, accedieron al ámbito de lo público, al mercado de trabajo, etc.. se han mantenido, sin embargo, los códigos de familia).
  • Los obstáculos invisibles o no explícitos a la igualdad son los que más prevalecen en el momento presente en nuestras sociedades, como el llamado techo de cristal. Las mujeres también siguen marginadas de los puestos de toma de decisiones en las ONG y agencias de desarrollo, así como de las prioridades de política internacional y sigue resultando muy difícil dirigir proyectos e iniciativas que tiendan a recortar el poder de los hombres.
  • También las observamos en las diferencias en los progresos de los indicadores IDG1 (Índice de Desarrollo de Género) y el IPG2 (potenciación del género) del PNUD. Respecto al primero, se detectan progresos en condiciones concretas de vida de algunas mujeres. En el segundo, que mide el progreso en el ámbito de la participación, el poder político y económico, se comprueba que existen muchas más dificultades.


  3.1.12. El empoderamiento en la política de desarrollo
  • Fue adoptado como estrategia clave de desarrollo en la Declaración de Beijing de 1995 (apartado 13).
  • Un año antes, en la Conferencia de El Cairo de 1994 sobre Población y Desarrollo (CIPD), se plantea por primera vez la importancia del empoderamiento, especialmente en lo referente a salud sexual y reproductiva. Uno de los ámbitos en donde se juega en mayor medida el problema de la falta de poder es en la sexualidad, el control del propio cuerpo y la reproducción. El programa de acción de la CIPD dedica un capítulo separado a la igualdad y equidad de género y al empoderamiento de las mujeres.
  • De especial importancia es la Declaración del Milenio, de septiembre 2000 y los Objetivos de Desarrollo del Milenio en que se concreta, el objetivo 3, referido a promover la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de las mujeres.
  • La llamada estrategia del empoderamiento está incluida en la retórica de la mayor parte de las agencias de desarrollo, incluida la cooperación española. Sin embargo, la concepción que prevalece suele ser muy superficial y los organismos suelen tener problemas para concretar acciones en relación a ese objetivo (no se puede empoderar sino contribuir a crear las condiciones; por ejemplo, se pueden apoyar procesos que aumenten la autoestima de las mujeres, las hagan más autónomas y les ayuden a establecer sus propios objetivos).
  • Está extendida la opinión según la cual las ONGs son espacios más idóneos que los gobiernos para promover el empoderamiento, porque se suponen que van más allá de los cambios formales en legislación etc., pero hay que tener presente que no todas las ONGs otorgan importancia a este punto.
  • Las organizaciones del Tercer Mundo van desde aquellas cuyo propósito es la acción política directa, pasando por las que intercambian investigación y formación, hasta las tradicionales asistencialistas con su sesgo de clase y cultura patriarcal, con limitado campo de acción para la participación. El que exista una organización de mujeres no quiere decir que necesariamente promueva el empoderamiento.
  • Por otra parte, existen serias dificultades para que las grandes agencias internacionales y sus burocracias adopten un enfoque de empoderamiento en sus múltiples dimensiones. Porque la detección de necesidades que desde allí se hace suele depender de la política que tenga cada organización. Incluso pueden producirse implicaciones de desempoderamiento en los enfoques top-down para la erradicación de la pobreza.


El papel de los agentes externos y las metodologías de trabajo:

  • Es importante cuidar la participación: no debemos suplantar procesos, infantilizar, generar dependencias y sí tenemos que valorar y escuchar, otorgar protagonismos, acompañar y facilitar la generación de espacios.
  • En los procesos de planificación, tan importante como cubrir nuestras necesidades de información, es promover la participación de las personas implicadas. Eso nos lleva a identificar y tomar conciencia sobre cuáles son nuestras propias limitaciones y capacidades de comunicación e implicación con nuestro entorno.
  • Cualquier intervención debe implicar al sujeto hacia el que se dirige restituyéndole el protagonismo de sus propios cambios. A ellos les compete identificar sus necesidades, sus obstáculos y los recursos con los que cuentan. Pero también hay que tener cuidado con las demandas que plantean, pues pueden ser producto de la opresión internalizada.
  • En la práctica, gran parte del trabajo de empoderamiento implica formas de trabajo en grupo. Como explica Jo Rowlands, el papel del profesional es ayudar y facilitar, cualquier otro papel más directivo supone interferir. No se puede definir ex ante lo que va a salir del grupo, ya que el auténtico empoderamiento debe salir de adentro.
  • También hay que tener en cuenta que los técnicos y cooperantes se ubican inevitablemente en una posición de poder frente a las personas de las comunidades.



Fuente: Irene López Méndez: Más allá del desarrollo: La estrategia del empoderamiento. En Marta Carballo (coord..): Género y desarrollo. El camino hacia la equidad. Los libros dela Catarata, Madrid, 2008.


  3.1.13. Las posturas alternativas: ecofeminismo y postdesarrollo
La antropóloga Pilar Monreal señala el protagonismo, desde la década de los 80 y profundizándose en los 90, de teorías alternativas al modelo de desarrollo oficial: el ecofeminismo (Shiva, 95) y la agroecología (Altieri, 93). Monreal destaca, sobre todo, las aportaciones del ecofeminismo de Vandana Shiva, que bebe también de la crítica postcolonialista al papel de las mujeres en el desarrollo; la corriente que en el primer capítulo de esta guía denominamos posdesarrollo, entendida desde una óptica feminista.

Desde estas teorías, el desarrollo (el discurso y la práctica) es considerado como una forma más de colonización o imperialismo (González Casanova, 96).

Estas visiones se caracterizan por la crítica a un sistema basado en la acumulación, explotación y dominación de otros seres humanos y la naturaleza y destacan por su:

  • interés en el conocimiento de las culturas locales
  • visión crítica del conocimiento científico establecido
  • defensa y promoción de movimientos sociales localizados, plurales, autónomos y democráticos.


En ellas es posible identificar una clara influencia del postmodernismo, con su cuestionamiento de la idea de progreso y la evolución social, de la confianza en la razón humana.

Frente a conocimiento científico consagrado, apuestan por el conocimiento subjetivo de múltiples identidades. En oposición a las teorías asimilacionistas de la cultura y la homogeneización cultural de la modernización, defienden el conocimiento local, el multiculturalismo y el respeto a todas las culturas.

En la década de los 80 asistimos a la formulación de críticas a las conceptualizaciones que de la mujer y el género habían llevado a cabo mujeres occidentales, especialmente, a la separación analítica entre lo público y lo privado, considerada como una aplicación etnocentrista de los esquemas de desarrollo del capitalismo industrial en la Europa del s. XIX. En el resto del mundo, la separación de ambas esferas no estaría tan delimitada. Las mujeres del Tercer Mundo se han ocupado tradicionalmente de tareas tanto productivas (trabajo en la agricultura de subsistencia, comercio, producción textil, etc.), como reproductivas. La no existencia de un mercado de trabajo con una división de los espacios tan marcada hacía inservible ese modelo de interpretación de la discriminación de la mujer que, sin embargo, se impuso en las políticas del enfoque Mujeres en el Desarrollo. [Escobar-95, Mohanty 91, Parpart- 95]

El desarrollo es considerado, más allá, como una modernización del patriarcado, con graves consecuencias para las mujeres del Tercer Mundo. La expansión de la producción mercantil ha tenido consecuencias negativas para una división del trabajo más igualitaria.

  • primero, al disminuir la autosuficiencia alimentaria
  • y después, al incrementar las demandas sobre el trabajo femenino.


Para Parpart, la feminización del desarrollo se basó y basa en aspectos sexistas y racistas; para Mohanty, en aspectos colonialistas.

Los medios de comunicación y ciertas perspectivas académicas, además, han reducido los roles de las mujeres del Tercer Mundo a la lucha por sobrevivir a corto plazo dentro del dominio de las crisis económicas. En función de esas conceptualizaciones, no fueron las mujeres tercer mundo quienes exigieron el desarrollo, sino las agencias internacionales.

El ecofeminismo de Vandana Shiva representa, para Monreal, el paradigma de esta perspectiva de postdesarrollo: Shiva interpreta el desarrollo como una alianza entre patriarcado y capitalismo para el control y la explotación de la naturaleza y las mujeres. Desde esta perspectiva, el desarrollo es un proyecto esencialmente occidental y colonizador .

En resumen: la mujer es vista como subordinada por un sistema patriarcal enraizado en el:

  1. Dominio occidental sobre otras culturas
  2. Del mercado sobre la naturaleza
  3. Del conocimiento científico-tecnológico sobre el local y tradicional (y estas dominaciones se ejercen a menudo con violencia)


La solución estaría en el regreso a una economía de subsistiencia, autosuficiente y autónoma. En sociedades con economías descentralizadas y autosostenidas.

Aportes del ecofeminismo:

  1. Intento de generar una perspectiva interdisciplinar de los problemas de desarrollo, donde convergen degradación medioambiental, opresión de la mujer, carácter violento del desarrollo capitalista y otras problemáticas como turismo sexual o nacionalismo.
  2. Intento de diálogo entre feministas del primer y el tercer mundo
  3. Analiza relaciones entre ciencia y poder, comprobando cómo cierta concepción de la primera ha ignorado, subvalorado o despreciado el conocimiento local de las mujeres, campesinos y pueblos indígenas.


Críticas:

  1. Ignora que los conceptos de género, cultura y naturaleza son históricamente construidos y varían de una época a otra, de una a otra cultura. A través de modelos dicotómicos, ahistóricos y esencialistas, se contrapone la visión totalizadora, colonial e instrumentalizadora de la ciencia frente a una perspectiva idealizada de la mujer y la naturaleza.
  2. Presenta un mundo indígena, el anterior al colonialismo occidental, como armónico e idealizado, sin ver las relaciones de poder en su interior. La explotación de la mujer y la naturaleza son un invento colonial.
  3. La concepción de la mujer del ecofeminismo homogeneiza las diferencias de clase, etnicidad, edad, y las diferentes formas en que éstas se ubican respecto a la naturaleza o cómo enfrentan la degradación ambiental desde la situación de las mujeres rurales de la India, generalizadas a todas.
  4. El concepto de economía natural que subyace, con su lógica de la subsistencia, ligada a la satisfacción de las necesidades básicas, y no al excedente y a la acumulación, el énfasis en la producción familiar y su capacidad autárquica de producción presenta varios problemas: en lo que nos ocupa, especialmente, el bloqueo del entendimiento de las relaciones de poder dentro de los grupos domésticos.


Fuente: Pilar MONREAL: Mujeres, género, desarrollo: conceptos y mundos encontrados. En GIMENO, Juan Carlos y MONREAL, Pilar (eds. lit.): La controversia del desarrollo: críticas desde la antropología. Universidad Complutense, Instituto Universitario de Desarrollo y Cooperación: Los Libros de la Catarata, Madrid, 1999.


  3.1.14. El enfoque Género En el Desarrollo (GED)
Como apunta Paula Cirujano, junto a la mayoría de teóricas, el enfoque Género en el Desarrollo GED. (GAD en inglés, Gender and Development) surge de la evidencia de que las estrategias del enfoque MED, después de dos décadas, no habían conseguido superar la marginación y el empobrecimiento de las mujeres en el proceso de desarrollo.

Aunque se había logrado llamar la atención sobre la importancia del rol productivo que las mujeres desempeñan en el desarrollo, y éste había sido eficientemente utilizado incluso explotado- para lograr mejores resultados económicos, la esfera doméstica y reproductiva continuaba considerándose al margen de las bases generadoras del desarrollo.

El enfoque se aplicó identificando la falta de acceso a los recursos de la mujer como clave de su subordinación, sin preguntarse por el papel de las relaciones de género en ello. Y aunque los planteamientos iniciales del MED tenían en cuenta el análisis de las causas de la subordinación de la mujer, en la práctica este origen relacional se había dejado de lado.



La problemática central del enfoque GED no será, por tanto, la integración de la mujer al desarrollo, sino el análisis de las estructuras sociales así como los procesos y relaciones que producen e incrementan una posición de desventaja de la mujer en la sociedad.


Este cambio de perspectiva se apoyará en la teoría feminista unida a disciplinas sociales como la antropología, desde donde se aporta la conceptualización de las diferencias entre sexo y género, que desvelan cómo las categorías genéricas son representaciones culturales de los sexos y analizan los procesos de construcción social de la identidad de género.



La acuñación de la teoría del sistema sexo-género se debe a la antropóloga feminista Gayle Rubin, quien lo definió como el conjunto de disposiciones por el que una sociedad transforma la sexualidad biológica en productos de la actividad humana.

Kabeer (1991) aporta esta otra definición: "El género es visto como el proceso mediante el cual individuos nacidos dentro de una categoría biológica, macho o hembra, se convierte en las categorías sociales hombre y mujer, mediante la adquisición de atributos localmente definidos de masculinidad y feminidad"

Simultáneamente, el sistema sexo/género construye estereotipos respecto a hombres y mujeres. En general, los estereotipos operan asignando ciertas características a quienes integran un determinado grupo social, tomando como base alguna diferencia que dan por relevante y que muchas veces intentan fundamentar como una derivación biológica.

También se reconoce un sistema de género en tres niveles (Stromquist, N. 2006):

  • el estructural, apoyado por la división social del trabajo;
  • el institucional, conformado por las normas y reglas que guían la distribución de recursos y las oportunidades disponibles a mujeres y hombres;
  • el simbólico, que constituye las concepciones, mentalidades y las representaciones colectivas de lo que socialmente implica la feminidad y la masculinidad.


Consecuentemente, la vida de mujeres y hombres son expandidas o restringidas. Esta doble dinámica, de opresión para algunas y de privilegio para otros, constituye el centro del objetivo de los cambios sociales propugnados por el feminismo.

Más adelante, comenzó a cuestionarse si las diferencias biológicas eran tan invariables como se pretendía. En los 80 algunas feministas comenzaron a problematizar aún más este cuadro. "Género" comenzó a usarse más y más para referir a cualquier construcción social que tuviera que ver con la distinción hombre/mujer, incluyendo aquellas construcciones que separan cuerpos "femeninos" de cuerpos "masculinos". Este último uso emergió cuando muchos advirtieron que la sociedad no sólo configura personalidad y conducta, sino también los modos en que aparece el cuerpo. Alison Jaggar, por ejemplo, sostuvo que las prácticas sociales llevan a cambios en el cuerpo. Pero si el cuerpo se ve siempre a través de una interpretación social, el sexo no es algo separado del género, sino que es más bien lo subsumible en él.


Respecto al tema que nos ocupa, la inserción del análisis de las relaciones de género en sustitución del papel en exclusiva de la mujer en las políticas de desarrollo, el análisis GED también apuntará hacia lugares que se habían dejado de lado hasta entonces: el papel del conflicto en las relaciones de poder y subordinación entre géneros, la resistencia y el consentimiento en la comprensión de la subordinación.

Del mismo modo, las relaciones de desigualdad entre mujeres y hombre comienzan a entenderse dentro del análisis de otras relaciones de subordinación cotidianas como las étnicas, de clase y de edad.

GED se centra en el análisis de las relaciones que se establecen entre los géneros, pero consideradas como un proceso histórico y dinámico cuya configuración, permanencia y cambio están asociados a premios, sanciones, normas, valores, representaciones y fantasías sobre lo masculino y lo femenino en cada sociedad (Portocarrero , 1990). Ello no es óbice para que se tomen en cuenta la multiplicidad de factores (económicos, políticos, étnicos, religiosos, culturales) que conforman lo social y la necesidad de estudiar cómo juega el género en esas configuraciones multideterminadas.

Otro de los objetivos principales de la teoría feminista aplicada a GED será la ruptura entre el ámbito público y el privado, ya que la eliminación de las relaciones de dominio/subordinación requieren el cambio simultáneo tanto de los condicionantes económicos y políticos como la transformación de los arreglos sociales privados. Con la incorporación de las mujeres al mercado laboral sin un cuestionamiento profundo de la división sexual del trabajo, sostiene GED, las mujeres trasladan su situación de sujetos subordinados en el hogar y en la sociedad al mercado de trabajo: su ingreso al mismo no supone necesariamente una mejora de status, como se plantea desde MED.

La división sexual del trabajo no es sólo un fenómeno económico, sino que también elabora diferentes atributos, características y valores a mujeres y hombres, define habilidades, formas de ser y actuar concebidas como propias de cada sexo y asociadas a fantasías sobre lo masculino y femenino. También tiene repercusiones políticas: crea áreas de poder y vulnerabilidad, visibilidad e invisibilidad, actividad y pasividad.

El enfoque GED incorpora también la estrategia del empowerment o acceso paulatino de las mujeres al control de los recursos materiales, intelectuales y de ideología, para que ellas mismas, en calidad de agentes directamente afectados, puedan participar en el diseño de las políticas y en los beneficios del desarrollo. Propugna así la toma de conciencia por parte de las mujeres de su subordinación; la organización autónoma para decidir sobre sus vidas y sobre el desarrollo que desean, así como la movilización para la identificación de sus intereses prácticos y estratégicos.



Al mismo tiempo, GED impulsará el cambio para la introducción de la perspectiva de género dentro de los procedimientos de planificación y de las instituciones de desarrollo (reforma de las mismas).



Dado que el proceso de desarrollo es complejo y multideterminado por diversos factores, es necesario realizar análisis concretos de las situaciones concretas y evaluar constantemente las políticas de acción y los cambios que se generen, a través de preguntas muy precisas a las personas implicadas, tanto hombres como mujeres. A partir de ello, pueden irse proponiendo proyectos alternativos en los que las mujeres vayan convirtiéndose en propulsoras activas del cambio. Al mismo tiempo, se trata de conseguir que los hombres vayan asumiendo una actitud más activa en la esfera privada, asumiendo también el trabajo doméstico que se ha atribuido a la mujer.

GED se presenta como una perspectiva en construcción, tentativa, dinámica y abierta, movida por la voluntad expresa de construir una sociedad en la que el concepto de desarrollo tenga un significado progresista, igualitario y democrático. De lo que se trata es de construir una sociedad donde hombres y mujeres se relacionen en forma equitativa, más rica, para lograr juntos una vida más plena para todos. Esa es la propuesta, para cuya concreción no se descarta la necesidad de establecer alianzas "mediante estrategias amplias que permitan conjugar los intereses de las mujeres con otros más globales y crear así un lenguaje común entre grupos que impulsen el cambio social" [Portocarrero op.cit: 60].

Por último, el cambio de enfoque de Mujeres en el Desarrollo (MED) al de Género en el Desarrollo (GED) se enmarca también, según Paula Cirujano, en un cambio de perspectiva y prioridades de los objetivos de desarrollo marcadas por las principales instituciones mundiales como la ONU, el FMI, el BM y las agencias de cooperación de los países desarrollados. A comienzo de la década de los noventa, un nuevo enfoque de desarrollo, llamado Desarrollo Humano, emerge en la agenda internacional.


  3.1.15. Género y Desarrollo Humano
Tanto en los escritos de Amartya Sen como en los Informes de Desarrollo Humano del PNUD, el Desarrollo Humano es aquél que permite ampliar los funcionamientos y las capacidades de la gente para vivir en libertad y dignidad.

El funcionamiento es un logro de cada persona, mientras que la capacidad se deriva de lo anterior y es un reflejo de la libertad de elegir entre diferentes opciones. Tan importante como la situación a la que se llega es el hecho de cómo se ha llegado a ella. Sen describe el desarrollo como un proceso de expansión de las libertades reales que la gente disfruta. Para Sen este concepto es central en tanto el desarrollo debería ser medido por el grado en que diversas libertades humanas son promovidas y porque considera que la libre agencia es la mayor fuerza del desarrollo. Ve las libertades individuales y el desarrollo social necesariamente ligados.

Dada su firmeza en relación a la desmercantilización de aspectos esenciales para la vida humana tales como ética, equidad, inclusión, derechos humanos, seguridad humana, sostenibilidad y desarrollo, el desarrollo humano ha permitido marcar una diferencia cualitativa y profunda con respecto a otros paradigmas hegemónicos en relación a conceptos claves como pobreza y desigualdad y revisar sus potencialidades, conjuntamente con los avances realizados desde los diferentes espacios sociales, incluidos los feministas.

Asimismo, ha permitido, con algunas limitaciones que plantearemos más adelante, el desarrollo de instrumentos de medición como los Índices de Desarrollo Humano y de Potenciación de Género.

El Informe de Desarrollo Humano de 1995, La revolución hacia la igualdad en la condición de los sexos, es el primer informe que incorpora de manera específica la potenciación de las mujeres como una de sus metas. Argumenta que a pesar que en los últimos decenios ha habido avances importantes en lo concerniente al desarrollo de las capacidades de las mujeres y que han avanzado una distancia considerable hacia la igualdad de género en materia de salud y educación, actualmente no existe ninguna sociedad donde las mujeres dispongan de las mismas oportunidades que los hombres.

Del análisis que con esta perspectiva hace el informe se desprende que la desigualdad que existe entre los sexos no depende del nivel de ingresos de los países.

El objetivo básico de desarrollo como la ampliación de las opciones de que dispone el ser humano incluye los tres componentes esenciales:

  1. Igualdad de oportunidades para todas las personas de la sociedad.
  2. Sostenibilidad de esas oportunidades, de una generación a la siguiente.
  3. Potenciación de las personas, de modo que participen en el proceso de desarrollo y se beneficien con él.


El Informe fue pionero en los siguientes elementos:

  • Se definieron y analizaron los factores multifacéticos que contribuyen a la igualdad de género. Se incorporaron hojas de comparación regional, destacando los progresos y las privaciones en términos de igualdad de género.
  • El Informe plantea los índices para medir la situación de las mujeres. El índice relacionado con la mujer (IDM) que se compone de las mismas variables que el IDH centrándose en la desigualdad entre mujeres y varones juntamente con el grado de adelanto medio de ambos sexos, y el Índice de Potenciación de la Mujer (IPM) que se compone de tres variables que reflejan la participación femenina en la adopción de decisiones políticas, su acceso a oportunidades profesionales y su capacidad de obtener ingresos. Estos dos índices se incorporan de manera permanente en los informes sucesivos para poder seguir su evolución y posteriormente cambian su denominación para introducir el término género, quedando en la actualidad como IDG (Índice de Desarrollo relativo al Género) e IPG (Índice de Potenciación de Género), respectivamente.
  • Se analizó el impacto del trabajo no remunerado y la carga del trabajo reproductivo en las mujeres y se incorporó a la agenda de las políticas del desarrollo humano.
  • Se ofreció asimismo ejemplos concretos del impacto de las acciones llevadas adelante por los gobiernos para reducir las desigualdades de género.


Sin embargo, a pesar de estos avances, a partir de 1995 y a lo largo de los diferentes Informes de Desarrollo Humano, con la excepción de recientes informes temáticos y nacionales, podemos constatar un escaso protagonismo de los temas de género, sobre todo en casos tan relevantes como las propuestas de reducción de las desigualdades de género, y por lo tanto, de la pobreza. Los lazos necesarios entre Desarrollo Humano y Género están aún escasamente analizados y es necesario retomar las cuestiones planteadas en el informe de 1995 en diferentes áreas.


  3.1.16. Críticas y propuestas
Potencialidades.

  1. La agenda del desarrollo humano.
  2. El conflicto cooperativo: (Amartya Sen y otras autoras como Benería, sobre las relaciones domésticas/familiares) Los conflictos entre hombres y mujeres son distintos a los conflictos de clase.
  3. Funcionamientos y capacidades: el énfasis en funcionamientos y capacidades, permite incorporar también la reflexión sobre su cuidado y su mantenimiento, y por lo tanto de los trabajos reproductivos que socialmente tienen asignados las mujeres, trabajos infravalorados por la concepción tradicional del desarrollo, pero que, sin embargo, suponen actividades más directamente forjadoras de capacidades. Señalados en los Informes de DH del PNUD en 1995 y 99.
  4. El bienestar objetivo: Los conceptos de funcionamientos y capacidades permiten analizar la situación y posición de las mujeres desde el ángulo de sus niveles de bienestar objetivo (nutrición, alfabetización, esperanza de vida, participación política o comunitaria, participación en el ingreso)

    El enfoque de capacidades permitiría abordar el tema de violencia de género, como la negación a ejercer opciones y carecer de capacidad de funcionamiento, sin embargo, requeriría un análisis más profundo de las relaciones de poder entre mujeres y varones.

  5. La Participación y el empoderamiento: En el concepto de desarrollo humano hay un avance para el concepto de agencia, no somos pasivos en el proceso de desarrollo y es distinta la participación que cada persona tiene en esos objetivos.


Asimismo, el enfoque de capacidades destaca como componente primordial la libertad, mientras que el empoderamiento destaca los aspectos del poder. Para el caso de los grupos de mujeres debería también abordarse desde los recursos, y los funcionamientos, mediados por las relaciones de poder. Autoras como Kabeer reivindican que debería explorarse a través de tres dimensiones interrelacionadas: la agencia, los recursos y los funcionamientos. La agencia representa el proceso a través del cual se toman y se ejecutan las decisiones de manera que desafíen las relaciones de poder; los recursos son los medios a través de los cuales se ejerce la agencia, la manera en que están disponibles y se distribuyen a través de las instituciones y relaciones en una sociedad dada; y los funcionamientos se refieren a la agencia ejercida y sus consecuencias.

Desafíos:

  1. Modelo Inacabado:

    El paradigma de desarrollo humano no incorpora un modelo acabado de justicia social y género, de manera que los funcionamientos puedan evaluarse en relación con su contribución al bienestar humano.

    La mayoría de las teóricas argumentan que es necesario un discurso centrado en la justicia, en los derechos de las mujeres, en las obligaciones sociales de los varones y de las mujeres, de las instituciones en su conjunto con relación a la organización social para cubrir los trabajos del cuidado entre los seres humanos. Esto requeriría una transformación en profundidad de la organización económica, social y política existente actualmente.

    Para lograr este objetivo, es necesario plantear un cambio de jerarquías en las prioridades del desarrollo,
    1. Incorporar diferencias de género a la hora de analizar la conversión de recursos en funciones
    2. Incorporar las diferencias de género en la consideración de cuáles deban ser los conjuntos de capacidades prioritarios
    3. La interacción de género en la elección y la responsabilidad personal, haciendo distinción entre la elección y la circunstancia en que se produce.



    Martha Nussbaum indica que hay que delimitar mejor el espacio de los funcionamientos y las capacidades para que ayuden a concretar cuáles deben ser los objetivos de bienestar y de esta manera contribuir a un mejor diseño de las políticas públicas; es decir, qué capacidades hay que expandir y qué funcionamientos hay que promover, qué capacidades y funcionamientos son los más valiosos. Destaca la inexistencia en Sen de un pensamiento acabado de la justicia social y de género [6].

    Nussbaum propone elaborar una relación sistemática y general de lo que debe ser un buen funcionamiento humano que goce de aceptación transcultural y considere relevantes aquellas capacidades denominadas éticas o morales donde la vida humana queda definida.

    Presenta una relación, que se plasma en dos niveles de su concepción del ser humano. Esta es la relación del nivel dos:

    1. VIDA. Poder vivir hasta el final una vida humana completa, tanto como sea posible.
    2. SALUD CORPORAL. Poder tener buena salud; estar suficientemente alimentado; tener alojamiento suficiente; tener oportunidades de satisfacción sexual; poder desplazarse de un lugar a otro.
    3. INTEGRIDAD CORPORAL. Poder evitar el dolor necesario y perjudicial, así como tener experiencias placenteras.
    4. SENTIDOS, IMAGINACIÓN Y PENSAMIENTOS. Poder usar los cinco sentidos, imaginar, pensar y razonar.
    5. EMOCIONES. Poder relacionarse a personas y cosas fuera de nosotros mismos; amar a quienes nos aman y se preocupan por nosotros; sentir pena por su ausencia; en general, amar, padecer, sentir anhelos y gratitud.
    6. RAZON PRÁCTICA. Poder formarse una concepción del bien y comprometerse en una reflexión crítica acerca de la planificación de la propia vida.
    7. AFILIACIÓN. Poder vivir con y para otros, reconocer y mostrar preocupación por otros seres humanos, comprometerse en varias formas de interacción social familiar y social.
    8. OTRAS ESPECIES. Poder vivir preocupado por animales, plantas y el mundo de la naturaleza, y en relación con ellos.
    9. JUEGO. Poder reír, jugar, disfrutar de actividades recreativas.
    10. CONTROL DEL PROPIO ENTORNO. Poder vivir la propia vida y la de nadie más, en el propio entorno y contexto.

  2. Insuficiente a los retos de la globalización:

    (Zabala, 2001) Hay que incorporar las nuevas situaciones del mundo globalizado, y definir una nueva gobernabilidad global que incluya una transformación de las instituciones existentes y la creación de nuevas estructuras globales que puedan impulsar, desde una perspectiva global, el enfoque de desarrollo humano.

  3. Instrumentalización del enfoque:

    Existe un riesgo de instrumentalización del enfoque, sobre todo en temas de crecimiento y producción de bienes necesarios suficientes para que todas las personas puedan tener un nivel de vida digno.

    Si se acepta que el crecimiento es un medio, y el aumento de las libertades, las capacidades, las opciones es un fin, nos enfrentamos a varias disyuntivas en relación a la necesidad de hacer elecciones entre tasas de crecimiento y aumento de las opciones, como por ejemplo, la elección entre tasas de crecimiento económico mayores o un mayor gasto dirigido a grupos que no participan del proceso productivo; o el debate relativo a qué tipos de bienes y cuánta cantidad queremos producir en relación al fin último; o la necesidad de transferir recursos escasos de los varones a las mujeres y de la esfera de la producción a la reproducción.

    En esta línea de argumentación Zabala (2001) señala que "la mayoría de las trasferencias se centran en fomentar las capacidades y logros en educación, nutrición y salud, habiendo una fuerte tendencia a argumentar las inversiones que se realizan sobre la base del aumento de la eficacia económica, entendida en el sentido más estrecho y convencional: hay que invertir recursos porque esto redundará en un mayor crecimiento, hay que invertir recursos en las mujeres para lograr una mayor natalidad...", en lugar de reforzar el concepto de derechos.

Fuente: Carmen DE LA CRUZ: Género, Derechos y Desarrollo Humano. PNUD (América Latina Genera / Escuela Virtual de Desarrollo Humano), El Salvador, 2007.
http://www.americalatinagenera.org/tematica/desarrollo-publicacion_detalle.php?IDPublicacion=473
NOTAS:
  1. ® Nussbaum, Martha: Las mujeres y el desarrollo, Herder, Barcelona, 2002.


  3.1.17. El enfoque de derechos: los derechos humanos de las mujeres
Mujeres y ciudadanía.

La IV Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing, 1995), dentro del objetivo general de evaluar y dar seguimiento a los avances alcanzados sobre el adelanto de las mujeres planteados en las Estrategias de Nairobi, analiza la situación de las mujeres con relación a los ámbitos de poder y la toma de decisiones, porque se es consciente que esa relación le conduce al ejercicio de su ciudadanía plena.

La construcción de la ciudadanía en América Latina debe tener en cuenta su contexto y en él la pluralidad de escenarios: por su conformación étnica cultural, así como por las distintas formas y estilos de gobierno y ejercicio de la autoridad. Pero en el marco de esa gran diversidad, puede afirmarse sin riesgo a la equivocación que amplios sectores de la sociedad forman parte del bolsón creciente de los excluidos del ejercicio activo de la ciudadanía. Y de ese grupo de los excluídos forman parte las mujeres.

Lo público y lo privado.

Hablar de ciudadanía supone la existencia de un Estado y unas organizaciones sociales y políticas en cuyo marco se situa su ejercicio.

Magdalena León, economista e investigadora ecuatoriana, apunta sobre la necesidad de hacer una reflexión que permita situar las relaciones de dominación de género en el marco de las relaciones de dominación globales expresadas por el Estado; y el proceso -de análisis y acciones- tendientes a empoderar a las mujeres para el pleno ejercicio de su ciudadanía debe necesariamente tomar en cuenta las relaciones de dominación que la misma organización estatal representa. Poniéndose en cuestión, por tanto, la separación que se quiere hacer entre "lo público" y "lo privado" para reducir la problemática que comporta la discriminación de género a la esfera de lo privado y de lo doméstico en la que no tendría responsabilidad ni competencia el Estado...

El tema de la ciudadanía -tal como lo entienden las mujeres latinoamericanas-, que hace referencia a su participación en la escena pública pone en cuestión radical dicha dicotomía entre lo público y lo privado bajo la consideración de que, si bien la "ciudadanía" tiene que ver con el Estado, y en ese sentido con lo público; sin embargo, un gran número de factores que obstaculizan la construcción de dicha ciudadanía provienen del ámbito privado.

Si como expresaba Susana Rostagnol "la participación pública-política de las mujeres mantiene una íntima conexión con el tipo de relaciones, distribución de roles y del poder intradoméstico" en los periodos más determinantes de la socialización temprana -siendo niñas- de las mujeres, la estrategia de la democratización de las relaciones domésticas se convierte en una necesidad vital para la conquista de una mayor libertad para que las mujeres desarrollen su capacidad de elegir y ejercer su participación pública.

Construcción de Ciudadanía = derecho a todos los derechos.

No es discutible para las mujeres latinoamericanas la relación directa existente entre Democracia y Ciudadanía. Y, consecuentemente que el grado de democracia se mide con el grado de ciudadanía plena. Desde este enfoque, E. Jelín reconoce dos ejes claves para el debate -ideológico, teórico y político- sobre la ciudadanía: la naturaleza de los sujetos y el contenido de los derechos.

Ambos ejes -superando la tradición liberal individualista- se sitúan en la perspectiva aceptada por Naciones Unidas en la que se reconocen los nuevos derechos, pudiendo alcanzarse la articulación y el mismo grado de legitimidad entre la primera generación de los derechos individuales -recogidos en la proclamación de los derechos civiles y políticos; así como en los sociales económicos y culturales, de segunda generación - y la tercera generación de los derechos colectivos -recogidos en la proclamación de los derechos a la paz, al desarrollo, al medio ambiente y los derechos de los pueblos-.

Desde esta perspectiva "de ningún modo debe entenderse el concepto de ciudadanía como derecho a la ciudadanía, identificando a ésta con una serie de prácticas concretas vinculadas exclusivamente con lo jurídico, sino más bien debe entenderse como el derecho a tener derechos. Por tanto, la ciudadanía es un proceso, una construcción continua e inacabada y está asociado a una visión histórica del derecho. No existen referentes sobre-humanos, no hay autoridad suprema por encima de la sociedad. El derecho no emana de la divinidad, por lo tanto la justicia queda anclada en la existencia de un espacio público de debate y participación en la esfera pública y se convierte en un derecho y uno deber -el principal, es el deber de asumir los derechos".

A este respecto señala Susana Rostagnol que, aparentemente son solo los derechos legales -los estipulados por la ley- los que nos confieren la ciudadanía; sin embargo estos forman parte -al igual que el Estado- de un ordenamiento androcéntico. Y Ana Rivera afirma que las leyes, incluyendo algunas instituciones, garantizan "de jure" (de palabra) pero no necesariamente de facto" (de hecho); es por ello que el Programa de Acción de la Conferencia Mundial de la Mujer proclamó como objetivo estratégico "integrar perspectivas de género en la legislación, políticas públicas, programas y proyectos", llegando a aprobar que, entre las acciones que los gobiernos deben realizar para dar cumplimiento a dicho objetivo, figuran:

"Promover estrategias y metas nacionales sobre igualdad entre mujeres y hombres a fin de eliminar obstáculos para el ejercicio de los derechos de las mujeres y erradicar toda forma de discriminación contra las mujeres" (c).

Los nuevos derechos: los derechos humanos de las mujeres.

Así como la Declaración de 1948 ha constituido la carta ético-jurídica y política de la segunda mitad del siglo XX, consideramos necesario que hoy, en el umbral del nuevo milenio, los Estados aprueben otro documento de protección internacional que, sin invalidar, eliminar o modificar la propia Declaración de 1948, integre en un cuerpo de similar naturaleza los avances desarrollados hasta ahora Esta perspectiva fragua a través de las dos últimas décadas en el contexto latinoamericano, a través de las organizaciones y movimientos sociales -de derechos humanos, de desarrollo, de mujeres...- más preocupadas por dar seguimiento a los compromisos establecidos en las Conferencias Mundiales.




Breve referencia histórica.

  • 1948: Declaración Universal de los Derechos Humanos:

    • El concepto de los derechos humanos está limitado a las relaciones individuo-Estado y a las violaciones ocurridas en el ámbito público.
    • Los Estados ponen mayor énfasis en el reconocimiento de los Derechos Civiles y Políticos -denominados de Primera Generación
    • Aunque la Declaración contempla los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, los Estados pusieron mayor énfasis en las "libertades básicas".

  • 1966- Adopción de la Asamblea General del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

  • 1977: Entrada en vigor:

    • El reconocimiento de los Derechos de Primera Generación no fue suficiente. Mientras la satisfacción de las necesidades básicas de las personas como salud, alimentación, educación y vivienda no constituyeran tambien derechos, no podía garantizarse la dignidad personal y el desarrollo de los pueblos.

    Debido al desarrollo teórico de estos derechos, así como a las demandas de los grupos organizados, las normas internacionales han ido incorporando los derechos económicos, sociales y culturales, concibiéndolos como intereses o necesidades cuya satisfacción debe exigirse tanto al Estado como a los particulares.

  • 1988-2000: Conferencias y Comisiones Mundiales del Sistema de Naciones Unidas:
    Para medir e incorporar los avances relacionados con la comprensión y desarrollo de los derechos humanos -a nivel conceptual y de medidas a impulsar-, se requiere hacer un seguimiento riguroso sobre los denominados temas globales (educación, medio ambiente, desarrollo social, población, mujeres, hábitat, pobreza...) tratados en el marco:

    • de las Conferencias Mundiales celebradas a lo largo de la década-desde La Educación para Todos (Jomtien, 1990), pasando por las de Medio Ambiente y Desarrollo (Río, 1992); Derechos Humanos (Viena, 1993); Población y Desarrollo (El Cairo, 1994); Desarrollo Social (Copenhague, 1995); Mujeres (Beijing, 1995), hasta la de Habitat y Asentamientos Humanos (Estambul, 1996); Seguridad Alimentaria (Roma, 1996), Cultura y Desarrollo (Viena, 1997).

    • de la Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo -creada en el seno del Decenio Mundial para el Desarrollo Cultural (1988-1997- y su Informe "Nuestra Diversidad Creativa (UNESCO, 1997) .

    Así mismo, se requiere dar seguimiento a los instrumentos e iniciativas complementarios y confluyentes impulsadas en este último año, en el marco que ofrece el 50ª Aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Sobre los derechos de las mujeres.

  • 1975: Conferencia de las Naciones Unidas en el Año Internacional de la Mujer (México). Se acuerda crear el INSTRAW.

  • 1975- 1985: Naciones Unidas declara el Primer Decenio de la Mujeres.

  • 1976: Se crea el Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación de las Naciones Unidas para la Promoción de la Mujer (INSTRAW).

  • 1979: En diciembre de 1979 la Asamblea General aprobó la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer.

  • 1985: La Conferencia Mundial para el Examen y la Evaluación de los Logros del Decenio de NU para la Mujer (Nairobi, 1985), aprueba las Estrategias de Nairobi orientadas hacia el futuro para el adelanto de la Mujer (Resolución 40/108).

  • 1985: En el marco de la Conferencia Mundial de la Mujer (Roma, 1985) fue designada la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, por el Consejo Económico y Social (ECOSOC) como la entidad organizadora de la IV Conferencia Mundial de la Mujer.

  • 1992: La ONU crea el CEDAW (Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer). Tiene como objetivo evaluar los progresos realizados en favor de la Mujer en los países que son Estados partes en la Convención.

  • 1993: Con motivo de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos (Viena), se incorporan al Programa de Acción los derechos humanos de las mujeres y de las niñas.

    Se da un salto cualitativo en la concepción de los derechos humanos: se vence un prejuicio que persistía en el plano teórico acerca de la imposibilidad de que el Estado responda por violaciones a los derechos humanos ocurridos en el ámbito privado.

  • 1994: Los Estados miembros de la OEA firman la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar toda forma de Violencia contra la Mujer (Convención de Belem de Pará).

  • 1994: La Conferencia "La Comunicación que Empodera a las Mujeres", organizada por WACC (Asociación Mundial de Comunicación Cristiana); IWTC (International Womens Tribune Center) e Isis-Manila (Bangkok, Manila, febrero), con una participación de más de 400 mujeres que trabajan en redes y comunicación de 80 países, adoptó una Declaración y recomendaciones de acciones entre las que cobra una especial significación la creación del Taller "Proyecto Global" de monitoreo de los medios, orientado recientemente al seguimiento de la legislación, la autorregulación y los códigos de conducto para los medios. "Se trata de mirar las políticas de comunicación existentes en cada región, y algunos modelos de aquellos países que han incluido una perspectiva de género en sus políticas".

  • 1995: La IV Conferencia Mundial de las Mujeres, enmarca todos los temas de su agenda en el eje: Igualdad, Democracia y Ciudadanía.

  • 1996: El Seminario Regional "Los Derechos Humanos de las Mujeres en las Conferencias Mundiales", CLADEM (Comité Latinoamericano de Derechos Humanos de las Mujeres) (Lima, Perú), conduce a las participantes a aunar esfuerzos por "la construcción de democracias reales desde una perspectiva de género, basadas en la igualdad de oportunidades y la participación ciudadana", lo cual les conduce a elaborar su "Declaración de los Derechos Humanos desde una perspectiva de Género: Aportes al 50º Aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos, en la que se contemplan -junto al valor de la información-, como objetivos a alcanzar:

    • la incorporación de los derechos humanos como marco para las propuestas de las organizaciones de mujeres;

    • la incorporación de los derechos de las mujeres como marco para las propuestas de las organizaciones de pueblos indígenas y medioambientalistas

  • 1997-1998: Campaña abierta por CLADEM para la "Declaración de los Derechos Humanos desde una Perspectiva de Género", en cuyo marco se da reconocimiento a:

    • Derecho a la Ciudadanía.
    • Derecho al Desarrollo.
    • Derecho a la Paz y a una Vida Libre de Violencia.
    • Derechos Sexuales y Reproductivos.
    • Derechos Ambientales.
    • Derechos de las Personas y Pueblos en razón de su Identidad Etnico-racial

Sobre el derecho a la comunicación en la Sociedad de la Información.

En el contexto de los nuevos derechos se sitúa la conceptualización y desarrollo del derecho a la comunicación.

  • Partimos del concepto que la UNESCO atribuye a la comunicación como respuesta a la aspiración a una vida enriquecida por la cooperación, lo cual comporta:

    • tanto el intercambio de noticias y mensajes;

    • como el quehacer individual y colectivo que engloba el conjunto de las transferencias e intercambio de ideas, de hechos, de datos,

    cuyas funciones -desde ser una necesidad vital para las comunidades-, están ligadas a sus propias necesidades de:

    • información
    • socialización
    • motivación por perseguir objetivos y promover opciones
    • debate y diálogo
    • educación
    • integración de la diversidad.

  • Ya en los umbrales de los setenta comenzó a cobrar fuerza una visión crítica que ponía en cuestión las viejas concepciones de la comunicación. Merece destacar la sensibilidad al respecto de la OCDE [59], cuando reconoce que:

    ... "quizás el acontecimiento más importante de esta década sea el reconocimiento del verdadero papel de la información -la información correcta, confiable y relevante-, disponible en forma adecuada para todos los que necesitan de ella" [60].

    El tema se plantea inicialmente a nivel político como una nueva dimensión en la búsqueda de un Nuevo Orden Económico Internacional (NOEI), aunque adquiere pronto una dinámica propia que trasciende ese marco inicial "y cambió inclusive la prelación original en cuanto a que, dentro de la realidad del mundo moderno, se plantea que el NOEI no es realmente posible si previamente o por lo menos de manera simultánea no se establece un Nuevo Orden de la Información y de la Comunicación (NOMIC)" [61].

  • En 1980 se hace público el Informe de la Comisión Internacional sobre problemas de comunicación titulado: "Un solo mundo, voces múltiples. Comunicación e información en nuestro tiempo" [62], en el que se recoge:

    • "Como la comunicación no es un sector separado y autónomo, la interdependencia más acusada quizás en este campo que en otros, impone la necesidad de formular unas políticas de comunicación que no se limiten a la información y menos todavía a los medios de comunicación social, sino que tomen en consideración todos los medios que puede utilizar una sociedad para alcanzar sus objetivos generales de desarrollo".

    • "El antiguo modelo de desarrollo utilizaba la comunicación sobre todo para difundir información... Hoy se reconoce que, en los países en desarrollo, esos métodos han beneficiado a quienes ocupaban ya una situación privilegiada en la comunidad más que a los marginados"

    • ¿Cuáles son los cambios necesarios en los sistemas de comunicación para reflejar el paso de un desarrollo imitado a un desarrollo endógeno? ¿Qué tipos de prácticas y de estructuras en materia de comunicación se requieren para conseguir que los pueblos participen, de modo real y activo, en su propio desarrollo global? ¿Cuál es el sentido de un "orden de la información distinto" para un "desarrollo distinto"?.

      En el Informe MacBride se hace referencia expresa a las políticas nacionales de comunicación en cuyo marco se plantea la necesidad de incorporar el sector de la comunicación a la estrategia global para alcanzar el desarrollo social, económico y los pueblos; agregándose que tales políticas no deben ser formuladas unilateralmente por los gobiernos sino en consulta con los sectores interesados, de tal modo que los grupos organizados de la sociedad civil participen en la definición y aplicación de las mismas.

      Este enfoque y planteamientos sitúa -en palabras de Guido Grooscors [63]-, toda esta problemática de las políticas de comunicación y el desarrollo en íntima relación con la noción de democratización de la sociedad porque la "comunicación es fiel reflejo de la índole de sociedad sobre la que actúa". Y se produce una relación lógica entre democracia en la comunicación y democracia en la sociedad.

    En este marco se comprende que el derecho a la comunicación es un derecho humano que conduce a la profundización de la democracia porque significa intercambiar en igualdad, sin discriminaciones, garantizando la reciprocidad.

  • La década de los noventa nos sitúa en la era de la globalización en la que la relación estratégica entre la mundualización de la economía imperante reconocida como implantación del modelo neoliberal y la mundualización de la información y de la comunicación reconocida como Nuevas Tecnologías de la Información y de la Comunicación y, específicamente Internet nos sitúan en un nuevo escenario en el que se profundiza la "brecha" denominada ahora "digital" que separa al mundo representante del poder y de la toma de decisiones del grupo de los excluídos, de los "sin voz"...

    En el Encuentro Latinoamericano de Derechos Humanos y Comunicación, ALAI, (Quito, Ecuador, 16-18 febrero de 1998), se considera la comunicación, como:

    1. "factor que atraviesa las relaciones sociales, desborda el ámbito mediático e involucra todas las esferas de la actividad humana. La introducción de nuevas tecnologías que facilita el proceso de globalización, está teniendo consecuencias en la dimensión económica, la política, lo social y lo cultural".

    2. "En definitiva, la comunicación se ha convertido en un espacio estratégico de disputa de la economía, de los espacios de poder, y en el que se están definiendo las visiones y marcando el sentido de las sociedades".

    3. "La realidad de un mundo globalizado hay que enfrentarlo con respuestas globales, aprovechando las ventajas que presentan las nuevas tecnologías de comunicación".

    4. "El derecho a la comunicación" ... "involucra y preocupa a la ciudadanía, a la sociedad civil y al movimiento de derechos humanos".

      Posteriormente, se celebra el Encuentro Internacional Comunicación y Ciudadanía (San Salvador, 9-11Septiembre 1998) que tiene como objetivo "articular propuestas y acciones en favor del Derecho a la Comunicación y potenciar las iniciativas y movimientos que vienen actuando en pro de la democratización de la comunicación propiciando su confluencia"


  • Estamos de acuerdo con Roberto Bissio cuando afirma que las NTIC no son una tecnología más "sino que nos enfrentamos a una reformulación sustancial de la forma como las personas se relacionan entre sí a escala universal".

    El cap. 40 de la Agenda 21 "Información para los procesos decisorios" reconoce el potencial de las nuevas herramientas al instar a gobiernos, a ONU, a ONG a que "exploten diversas iniciativas de vínculos electrónicos que respalden el intercambio de información, para brindar como acceso a bancos de datos y otras fuentes de información, para facilitar comunicación en la consecución de objetivos más amplios, como la instrumentación del Programa XXI para transmitir alertas ambientales y para transferir datos técnicos" (CNUMAD, 1992).

    El programa del PNUD sobre Redes de Desarrollo Sustentable se sustenta en la experiencia de las ONG para establecer mecanismos de intercambio de información descentralizados, democráticas y transparentes En este marco, Cap. 40 de la Agenda XXI reconoce la necesidad de "llevar a cabo la necesaria transferencia de información desde y hacia los sistemas no electrónicos para asegurar la participación de quienes no están en condiciones de participar de esta forma"

    Bajo estos parámetros, para Roberto Bissio se abre la posibilidad con Internet de "Cerrar el círculo de las comunicaciones" entre los procesos de negociación y los lobbies a nivel internacional y los verdaderos protagonistas del desarrollo y el medio ambiente a nivel de base; pudiéndose abrir caminos para "promover, escuchar y traducir la visión de las comunidades locales, de manera que sus opiniones sean escuchadas y puedan influir a nivel nacional e internacional".

    Llegando a concluir que "si la información es, en efecto, poder en el mundo actual, la descentralización y creación de redes son los nuevos sinónimos de la antigua utopía que llamamos democracia.

NOTAS:
  1. ® OCDE (Organización Europea de Cooperación al Desarrollo).
  2. ® OCDE, "Information for a Changing Society". París, 1971.
  3. ® Comunicación y desarrollo. Instituto para América Latina (IPAL). Lima, Perú, 1987, p. 10.
  4. ® Sean MacBride y otros. Un solo mundo, voces múltiples: comunicación e información en nuestro tiempo. Fondo de Cultura Económica (FCE). París. UNESCO, París, 1980.
  5. ® Guido Grooscors. "Políticas de comunicación para el desarrollo". Comunicación y desarrollo. Instituto para América Latina (IPAL). Lima, Perú. 1987.


  3.1.18. Alianzas de redes locales y globales de mujeres. Por un modelo participativo y descentralizado
Los nuevos actores.

Con la convocatoria "Otro mundo es posible" a la que se sintieron llamados masivamente los sectores sociales y ciudadanos de todo el mundo en Seattle, en diciembre de 1999, con ocasión de la Conferencia Ministerial de la OMC (Organización Mundial del Comercio), se abre una nueva etapa de reactivación social con una agenda que incluye temas globales y nuevos actores que buscan romper el aislamiento de sus luchas particulares; iniciándose así un proceso de convergencias de fuerzas sociales diversas pero con una voluntad de buscar y construir a partir de las coincidencias y de lo que une.

Se trata de un proceso incipiente pero dinámico cuya novedad radica en la capacidad de encuentro entre colectivos y redes sociales diferentes, con diversas trayectorias y prácticas organizativas. Es posible decir que se nutre de la diversidad, al mismo tiempo que responde al reto de descifrar dicha diversidad y pluralismo; sabiendo aprovecharse conjuntamente del capital acumulado en materia organizativa y propositiva por cada uno de los nuevos movimientos sociales. "Unidad en la diversidad" es la premisa que se ha extendido entre las fuerzas sociales de América Latina como parte de sus redefiniciones organizativas, sobre todo cuando se trata de vertebrar procesos convergentes.

Estos nuevos actores que rompen los esquemas de las fuerzas organizativas políticas y sindicales convencionales lo constituyen:
las mujeres, los indígenas, los campesinos, los afrodescendientes, las comunidades urbano-populares, los jóvenes, los medio ambientalistas, los defensores de los derechos humanos...
todos los que en América Latina se identifican como el "grito de los excluidos" y se plantean luchar por la inclusión social y la participación social y política, por la construcción de una realidad nueva no supeditada a la dictadura del mercado. Porque estos nuevos actores han buscado "conjugar los atributos democráticos con una visión holística del mundo, crítica del sentido mismo de la modernidad y de la civilización occidental".

La apuesta por "otro mundo posible" no se limita a juntar el descontento que crece día a día para articular acciones sino que responde al desafío de formular alternativas.

En el avance de ese proceso se sitúa la congregación de organizaciones y movimientos sociales en el Foro Social Mundial (FSM) de Porto Alegre, Brasil, en enero de 2001 que terminó siendo un catalizador de las nuevas energías sociales por lo que se acordó transformarle en "un proceso permanente de búsqueda y construcción de alternativas".

Las organizaciones y redes de mujeres.

En este contexto cobra una especial significación la aportación específica del movimiento de mujeres, fruto del dolor, del aprendizaje y del esfuerzo acumulados a lo largo de las últimas tres décadas, por hacer visible -cuando muy pocos "lo veía", ni siquiera en el conjunto de las fuerzas políticas- la discriminación de que eran objeto las mujeres hasta ahora, cuando el tema de la igualdad de oportunidades entre los géneros ha pasado a formar parte de la agenda pública y se dispone de importantes instrumentos internacionales y nacionales para controlar las prácticas discriminatorias.

Los procesos más significativos que originaron esta gran transformación dan cuenta de una larga trayectoria de encuentros y aprendizajes mútuos, entre el movimiento de mujeres, la sociedad civil y el Estado. Aunque resulta difícil hacer generalizaciones de lo que ocurre en un territorio tan amplio y diverso como América Latina, es posible, sin embargo, identificar algunos rasgos compartidos:

  1. El primer hecho relevante es la progresiva integración de las mujeres al mundo público en este último cuarto de siglo, abriéndose procesos expansivos de participación y generación de oportunidades para las mujeres que tienen que ver con su presencia continua y ascendente en el mundo laboral, reforzados por una serie de cambios sociodemográficos, el mayor de los cuales es el acceso a la educación y la defensa de los derechos sexuales y reproductivos.

    Estos cambios han ayudado a diversificar los proyectos de vida de las mujeres y a abandonar la imagen que las representa únicamente como esposas, madres, dueñas de casa o vecinas. La mayor parte de las mujeres tienen hoy otros espacios de desarrollo personal que, si bien coexisten con los roles más tradicionales, crean nuevas formas de relación con el entorno natural y cultural Sin embargo, estos procesos no han significado cambios sustantivos en la brecha de desigualdad que afecta a la mayoría de las mujeres:

    • el incremento a la educación no ha logrado diversificar las carreras laborales de las mujeres
    • tampoco ampliar sus oportunidades de empleo
    • las trabajadoras ganan menos que los hombres, tienen mayores dificultades para la contratación, promoción y ascenso, son discriminadas cuando son madres o quieren serlo
    • las opciones de vida siguen siendo coartadas por las responsabilidades domésticas y familiares
    • la sexualidad femenina se mantiene asociada exclusivamente a la procreación y al matrimonio
    • persiste una subrepresentación femenina en la política y en los procesos de toma de decisiones.

    Esto ha hecho de la discriminación hacia la mujer un asunto vivencial para cada vez más mujeres de la región y de la igualdad de oportunidades, una demanda que transciende al feminismo, involucrando a diversos actores e instituciones. Así la igualdad entre los géneros pasa a ser considerada como un problema social y político que debe ser regulado por el Estado
  2. Se destaca el desarrollo del movimiento de mujeres que adquiere fuerza social y simbólica en directa relación con las luchas sociales por la democracia.

  3. El tercer proceso es el impulso dado a la producción de conocimientos a partir de la instauración del Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer (1975-1985). El Decenio inaugura diversos esfuerzos teóricos y prácticos por generar condiciones favorables para la participación económica y social de las mujeres. Es un periodo en el que se da una importante asignación de recursos para la investigación en el tema y se fortalecen los espacios de acción y promoción de los derechos de las mujeres.

  4. Los procesos de transición democrática y modernización.

Participación política y representación política de las mujeres.

Es incontestable el papel activo del movimiento de mujeres en el proceso de reactivación social que se viene fraguando a lo largo de toda la década pasada en América Latina y que apunta, como ha quedado expresado más arriba, en la posibilidad de recobrar la esperanza colectiva por la construcción de otro mundo posible...; es del reconocimiento del conjunto de los nuevos actores la fuerza social y simbólica aportada por las mujeres en las luchas sociales por la democracia.

A lo largo de todo el camino recorrido, las mujeres han madurado sus propios presupuestos desarrollando un proceso colectivo de aprender a aprender, superando posiciones exclusivamente de denuncia y reivindicativas e integrando nuevas capacidades de diálogo, de negociación y de elaboración de propuestas y alternativas, buscando siempre la articulación con otros movimientos sociales y el aprovechamiento de los espacios comunes para como un fulcro impulsar hacia delante el conjunto de los movimientos sociales que caminan bajo el lema de la unidad en la diversidad.

Como reconoce Natacha Molina, socióloga chilena, los primeros pasos de interlocución entre el Estado y las mujeres no han sidos fáciles, dado que se trata de establecer relaciones inéditas en la historia latinoamericana, marcadas por trayectorias políticas y culturales resitentes al cambio en ambos polos de la relación. El Estado nunca ha percibido a las mujeres como objeto de una discriminación específica medida por las relaciones de poder ancladas en la cultura. Por su parte, para las mujeres tampoco es claro siempre el vínculo entre sus problemas y demandas concretas con las restricciones a la ciudadanía social, económica y política.

No obstante el proceso está abierto y se han venido produciendo logros que han permitido hacer frente a una serie de temáticas tales como:

  • sexualidad y derechos reproductivos,
  • feminización de la pobreza,
  • exclusión política,
  • igualdad de derechos...

en un campo más amplio de las fronteras del feminismo. Y la conciencia de la no discriminación hacia la mujer va calando crecientemente pasando a formar parte progresivamente del sentido común de muchos hombres y mujeres de la región.

En este contexto se ha venido produciendo un creciente desarrollo en el número de organizaciones sociales de mujeres y su articulación a nivel local, nacional, regional e internacional, poniendo en evidencia una capacidad de liderazgo que se traduce en la creciente autonomía y capacidad de negociación que adquieren.

La tipología se abre al más amplio espectro que recoge la diversidad que se produce en la realidad: organizaciones de sectores populares urbanos; de mujeres campesinas, mujeres indígenas, mujeres negras; mujeres juristas; mujeres católicas; mujeres...
En este contexto también tiene una importancia creciente el número de dirigentas populares. Entre ellas cabe mencionar la figura de Maria Elena Moyano El desafío de las mujeres latinoamericanas no parece estar, pues, en su participación aunque deba seguir desarrollándose, lógicamente, y tenga que ser una propuesta permanente de su trabajo y desarrollo- sino en el plano de la representación, es decir, en el número de lugares de carácter representativo que ocupan las mujeres, tanto en el aparato estatal como en el político partidario, como en el sindical y organizaciones profesionales...La Coordinadora regional de ONG de América Latina y el Caribe hacia la Cumbre Mundial de Mujeres, Virginia Vargas, manifestaba al final de la Conferencia de Beijing que:

Otro reto fundamental es cerrar la brecha que existe para las mujeres entre democracia participativa y democracia representativa, pues a pesar de nuestra enorme capacidad de movilización y participación en las últimas décadas, los niveles de decisión han permanecido casi intocablemente en manos masculinas.
A este punto específicamente la Conferencia Mundial de Mujeres se compromete a:

Objetivo estratégico: Tomar medidas que aseguren el igual acceso de las mujeres y la plena participación en las estructuras de poder y toma de decisiones.
Las mujeres parecen dispuestas a enfrentar el desafío de pasar de la participación a la representación. Del mismo modo, la mayoría de las mujeres tanto organizadas como no organizadas, parecen haber aceptado el reto que significa conquistar el derecho a tener derechos.


  3.1.19. Fuentes y Recursos


Fuentes (además de las que figuran en el texto):

Cooperación internacional, género y desarrollo. Menchu Ajamil García. http://www.rieoei.org/oeivirt/rie06a04.htm

Género y desarrollo: el círculo vicioso de la interdependencia desigual. Ana Inés López Accotto http://habitat.aq.upm.es/boletin/n7/aalop.html

Género negado, vivido y la política de desarrollo. El concepto de género y sus implicaciones para el desarrollo. Irene López Méndez. http://www.ehu.es/pazydesarrollo/working/working08.htm


Repensando la participación de las mujeres en el desarrollo desde una perspectiva de género. Sònia Parella Rubio. Papers: Revista de sociología, ISSN 0210-2862, Nº 69, 2003 , pags. 31-57. http://ddd.uab.es/pub/papers/02102862n69p31.pdf

Acsur-Las Segovias: Conceptos esenciales de género 01. Conceptos básicos. http://www.acsur.org/acsur/seccion/publicacion/CuestionesdeGenero.pdf

Género y Desarrollo. Aportes para un debate. Patricia Ruiz Bravo L. www.globalcult.org.ve/doc/ponencias_2004/PonenciaRuiz.doc


Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo.
Entrada: Enfoques de las políticas hacia las mujeres http://dicc.hegoa.efaber.net/listar/mostrar/146

Desarrollo Humano desde la perspectiva de género. Idoye Zabala.
www.rcade.org/secciones/deuda/articulos%20sobre%20deuda/desarrollo.rtf

Los noventa: ¿La década del desarrollo de la mujer? Erika Märke.
http://wide.gloobal.net/wspa/wide01/3.htm

QUIEN ES EL "OTRO"?: Una crítica feminista postmoderna de la teoría y la práctica de mujer y desarrollo. Jane L. Parpart. http://www.cholonautas.edu.pe/modulo/upload/parpat1.pdf



Recursos:

Manual para el control ciudadano de la Declaración del Milenio. Pobreza y equidad de género. Módulo 5. Género y desarrollo. Ana María Arteaga. Activa consultores. PNUD, Oxfam GB Canadá. Santiago de Chile, Enero, 2004 http://www.americalatinagenera.org/main/index.phpoption=com_content&task=view&id=36&bib_id=132

BOLETÍN DE BRIDGE EDICIÓN No. 19 JULIO 2007. Género y medidas del cambio. www.bridge.ids.ac.uk/docs/EnBreve19_Indicators.doc

Los indicadores sensibles al género y otras medidas del cambio son cruciales para abogar por que se tome en serio la (des)igualdad de género y posibilitar una mejor planificación y acciones más adecuadas, como también para lograr que las instituciones se responsabilicen por sus compromisos en materia de género. Esta edición de En Breve tiene el propósito de motivar reflexiones en torno a esos asuntos, empezando con un artículo que ofrece un panorama general. A éste le siguen dos estudios de casos muy diferentes desde el plano internacional y a nivel de proyectos. El primero se refiere a la revisión del Índice de Desarrollo relativo al Género (IDG) y el Índice de Potenciación de Género (IPG), ambos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y el segundo es un ejemplo de monitoreo participativo desde el innovador proyecto Swayamsiddha en la India.

Redistribución y reconocimiento: Hacia una visión integrada de la justicia de género. Nancy Fraser. http://www.nodo50.org/mujeresred/spip.php?article279

Feminismo y postcolonialismo: estrategias de subversión. Isabel Carrera Suárez. Universidad de Oviedo webs.uvigo.es/pmayobre/master/textos/belen_martin/feminismo_postcolonialismo.DOC

¿Cómo se genera el cambio? Lo más destacado del 10mo Foro Internacional de AWID sobre los Derechos de las Mujeres y el Desarrollo. Bangkok, Tailandia | 27 al 30 de octubre del 2005. http://www.awid.org/forum05/es/session_writeups.htm

La realización de los derechos económicos y sociales de las mujeres. Estrategias y lecciones producto de la experiencia. La Asociación para los Derechos de la Mujer y el Desarrollo (AWID), 2006.

Próximamente:

El poder de los movimientos. 11º Foro Internacional de AWID sobre los Derechos de las Mujeres y el Desarrollo. 14-17 noviembre de 2008. Sudáfrica-http://www.awid.org/forum08/es/about_the_forum.html

Género en la agenda internacional del desarrollo Un enfoque de derechos humanos. Irene López. http://www.mujeresenred.net/news/article.php3?id_article=267

Género y Desarrollo en el marco de los derechos humanos. Giulia Tamayo. En Género en la Cooperación al Desarrollo: una mirada a la desigualdad. ACSUR-Las Segovias, 2003. http://www.acsur.org/acsur/seccion/que/una%20mirada%20a%20la%20desigualdad.pdf

DESC (Derechos Económicos, Sociales y Culturales) y género. (Conjunto de documentos) http://www.choike.org/nuevo/informes/1327.html#DESC%20y%20g%C3%A9nero

Género, empoderamiento y movimientos sociales: La Unión Campesina Emiliano Zapata Vive, en la región Tepeaca-Tecamachalco, Puebla. José Álvaro Hernández Flores y Beatriz Martínez Corona. Religión y Sociedad, vol. XVIII. Nº 36, 2006. lanic.utexas.edu/project/etext/colson/36/4.pdf

GÉNERO y CIUDADANÍA. Informe General. Shamim Meer con Charlie Sever. BRIDGE, 2004 http://www.bridge.ids.ac.uk/reports/spanish-or-citizenship.pdf

Índice 2. ¿Por qué son relevantes la ciudadanía y el género para la práctica del desarrollo?
2.1 ¿Qué es ciudadanía? Definiciones tradicionales y orígenes 2.2 Diferentes comprensiones de ciudadanía 2.3 Ciudadanía en un contexto global cambiante 2.4 Tendencias en la teoría y la práctica del desarrollo 3. Críticas a la ciudadanía a través de un lente de género
3.1 Las ideas universales aducen que somos iguales y ocultan desigualdades 3.2 Inclusión también significa exclusión 3.3 División público/privado y roles de género 3.4 Las desigualdades en poder y recursos significan desiguales capacidades para exigir derechos 3.5 La ciudadanía se basa en las personas individuales en vez de la comunidad 3.6 Mirar el contexto 4. Reenmarcar la ciudadanía desde la perspectiva de la igualdad de género en el desarrollo 4.1 Pasos iniciales - desafiando la división público/privado 4.2 Desafiar la exclusión desde los derechos ciudadanos sobre la base del género 4.3 Movilización para el cambio promoviendo una activa ciudadanía de género 4.4 Forjando cambios 5. Estudios de casos 5.1 Desafiando la exclusión desde la plena ciudadanía nacional: Mujeres en el mundo árabe 5.2 Reformulando los derechos para revertir las desventajas: Red del Manifiesto de las Mujeres de Namibia 5.3 Llevando lo privado al ámbito público: Derechos de las trabajadoras sexuales en la India 5.4 Desafiando los roles de género de las mujeres: Los derechos de las mujeres rurales en Brasil 5.5 Reformulando la ciudadanía: Mujeres indígenas en Chiapas, México 5.6 Definiendo los derechos con base en las necesidades: La ley de matrimonio consuetudinario en Sudáfrica 5.7 Incluyendo los intereses de las mujeres en las políticas nacionales: El DERP de Ruanda.

Hacia la plena ciudadanía de las mujeres. [Mujeres, ciudadanas. Documento etapa]. URB-AL Red n.º 12. Mujer Ciudad. Elaborado por Eductrade Formación: Rosa Escapa, Lázaro González. Instituto de Ediciones de la Diputación de Barcelona. Marzo, 2004.
http://dhl.hegoa.info/ficheros/0000/0071/Mujeres_Ciudadanas.pdf

Noticia: En el segundo Diálogo Feminista. Perspectiva feminista sobre la globalización. Soledad Jarquín. Cimac. http://www.cimacnoticias.com/noticias/05ene/05012605.html

The Global Womens Rights Movement. Power Politics around the United Nations and the World Social Forum. Wendy Harcourt. Civil Society and Social Movements. Programme Paper Number 25. United Nations Research Institute for Social Development, August 2006. www.glow-boell.de/media/de/txt_rubrik_3/neuerscheinungHarcourt.pdf

Las relaciones de género en un mundo global. Virginia Guzmán. Serie Mujer y desarrollo, 38. Unidad Mujer y Desarrollo CEPAL. Santiago de Chile, abril de 2002. http://www.cepal.org/cgi-bin/getProd.asp?xml=/publicaciones/xml/2/10042/P10042.xml&xsl=/mujer/tpl/p9f.xsl&base=/ddpeudit/tpl/top-bottom_pyme.xslt
Índice.
II. La globalidad como compresión del mundo y conciencia global III. Condiciones socio-históricas de la emergencia de los movimientos de mujeres como fuerzas modernizadoras y globalizadoras IV. El movimiento de mujeres como fuerza de cambio institucional A. Los procesos de individualización y las biografías personales B. Las nuevas prácticas sociales en el ámbito familiar C. Prácticas económicas: de producción e intercambio D. Prácticas de poder autoritario y de significación: el Estado, la burocracia, los partidos y la política.
E. Las aportes del movimiento de mujeres a la definición de nuevos derechos V. A modo de conclusión Género y ciudadanía: análisis de desafíos para el Estado y el desarrollo local . Dra. Menchu Ajamil García. Madrid. Julio 2003 http://www.bantaba.ehu.es/coop/files/view/G%E9nero_y_ciudadan%EDa._Ana%EDsis_de_los_desaf%EDos_para_el_Estado_y_el_desarrollo_local.pdf?revision_id=68730&package_id=68715

Justicia de género, ciudadanía y desarrollo. Editado por Maitrayee Mukhopadhyay y Navsharan Singh. http://www.idrc.ca/openebooks/376-8/

Lo global es local: redes feministas en la defensa de los derechos de las mujeres. Wilda C. Western. El Colegio de México. bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/aladaa/western.rtf

DECLARACIÓN FEMINISTA DE GUATEMALA http://www.awid.org/esl/Temas-y-Analisis/Library/DECLARACION-FEMINISTA-DE-GUATEMALA
FORO SOCIAL DE LAS AMÉRICAS, Guatemala, octubre 2008.
Las feministas sabemos que nuestras realidades cotidianas están marcadas por los mandatos opresivos del patriarcado capitalista que naturaliza las desigualdades e institucionaliza el control de nuestra sexualidad, capacidad reproductiva y fuerza de trabajo. Este sistema excluye a las mujeres de la toma de decisiones en lo público y lo privado, y responde a cualquier transgresión con violencia hacia nuestros cuerpos, criminalización, satanización y represión de nuestros movimientos.

Bibliografía .

Marta Carballo de la Riva (coord.): Género y desarrollo. El camino hacia la equidad. IUDC-UCM, Los libros de la Catarata, Madrid, 2008.

Bell Hooks, Avtar Brah, Chela Sandoval, Gloria Anzaldúa,: Otras inapropiables. Feminismos desde las fronteras. Traficantes de Sueños. Madrid, 2004 June C. Nash, María Patricia Fernández-Kelly: Women, Men, and the International Division of Labor. SUNY Press, 1983.

Patricia Portocarrero, Patricia Ruiz Bravo: Mujeres y desarrollo: Recorridos y propuestas. IEPALA Editorial, 1990.

Naila Kabeer: Realidades trastocadas. Jerarquías de género en el pensamiento del desarrollo. Universidad Nacional Autónoma de México: Paidós, 1998.

AJAMIL, M. (1999). «Enfoques y estrategias sobre género y desarrollo». En: Globalización y género, P. de Villota (ed.). Madrid: Síntesis, 1999.

Virginia Maquieira DAngelo, Teresa del Valle, P. Folguera, Virginia Maquieira, Cristina Garcia Sainz, Gladys Nieto: Mujeres, globalización y derechos humanos. Cátedra, Madrid, 2006.

V. Maquieira y Mª J. Vidal (ed.): Género, clase y etnia en los nuevos procesos de globalización. Madrid: Instituto Universitario de Estudios de la Mujer y Universidad Autónoma de Madrid, 1996.

PEARSON, R.: «El género cuenta en el desarrollo» y ZABALA, I.: «Un viaje a través del tiempo: 30 años de pensamiento económico feminista en torno al desarrollo». En Cristina Carrasco (ed.): Mujeres y economía: nuevas perspectivas para viejos y nuevos problemas. Barcelona: Icaria, 1999.


  3.2. Marco jurídico e institucional
 
  3.2.1. El género en el sistema de Naciones Unidas
En el apartado anterior hemos visto cómo las políticas de desarrollo surgen de la ideología occidental modernizadora y del interés de los países industrializados por exportar su modelo civilizatorio y económico, para integrar en el sistema y mercado capitalista a todas las regiones del planeta.

Para apoyar institucionalmente este proceso se había creado la Sociedad de Naciones, primero (en el periodo entreguerras) y se fundó (de la unión de los países que luchaban contra el Eje) la Organización de Naciones Unidas durante los años de la segunda gran conflagración, aunque su Carta fundacional sea del año 1945 y en esta fecha el ingreso estuviera ya abierto a todos los países del mundo. La ONU, cuyo objetivo principal quedaba definido como el de garante de la paz y la seguridad internacionales, se acompañó de otras instituciones financieras, las que integrarían el sistema Bretton Woods: el Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo (BIRD o Banco Mundial) y el Fondo Monetario Internacional, que se completaría con el GATT (Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio), sustituido en 1995 por la OMC (Organización Mundial del Comercio). Estos organismos se dedicaron a establecer el nuevo orden de la economía mundial y el apoyo al libre comercio a través de un régimen internacional monetario con tipo de cambio estable y fuerte, bajo el dólar estadounidense como patrón, además de la eliminación progresiva de aduanas y obstáculos a los flujos de las economías del Norte sobre el resto de países.

No obstante, el papel de la ONU como árbitro internacional y los principios con los que se definió:

  1. el mantenimiento de la paz y la seguridad internacional,
  2. la libre determinación de los pueblos,
  3. la defensa y promoción de los Derechos Humanos,
  4. la cooperación pacífica en los terrenos como la economía, la cultura, los asuntos sociales, etc.
  5. la soberanía nacional de todos los países por igual, lo que implicaba dar el mismo rango diplomático a las antiguas colonias que a las viejas metrópolis.
  6. la prohibición de emplear la fuerza para resolver los conflictos,
  7. la solidaridad entre Estados y
  8. la universalidad de la organización, para acoger en sus foros a la mayor parte de países posible,posibilitó que jugara un papel muy importante en los procesos de descolonización de amplios territorios de América Latina, África y Asia de sus antiguas metrópolis, en las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial.


Así mismo, con su Carta fundacional o la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948), la ONU se configuró como la principal institución generadora de un marco normativo universalizante de derechos, entre los que se incluyeron los derechos de las mujeres, con la temprana creación de la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW) en 1946. Progresivamente, la creación de otras agencias dedicadas a la defensa y promoción de los derechos de las mujeres y el inicio de un ciclo de Conferencias Mundiales sobre la Mujer (que se abre en 1975 en México), hacen de este marco institucional un referente obligado en el estudio de la situación y derechos de las mujeres en el mundo.

Aunque desde el fin de la Guerra Fría el organismo internacional haya entrado en lo que parece una profunda crisis de legitimidad y capacidad de actuación equilibrada, hay que tener en cuenta que el marco de la ONU, y especialmente, su Programa para el Desarrollo el PNUD-, constituyen un referente esencial en las políticas de desarrollo en el mundo, en donde las organizaciones civiles y gobiernos del sur conservan cierta capacidad de representación e incidencia. Y que sus análisis y propuestas para la solución de los problemas más acuciantes de la humanidad, continúan siendo un referente, al menos formal, para la actuación de las agencias internacionales y nacionales de desarrollo. Las décadas de los ochenta y noventa acogieron los momentos más importantes de esta conexión entre las demandas de la sociedad civil mundial y la ONU, que se plasmaron en la organización de conferencias y la creación de instrumentos internacionales de derecho donde se recogían las preocupaciones medioambientales, sobre equidad de género o participación social en los programas de desarrollo. La evolución en este papel de la ONU y las rebajas protagonizadas en los últimos años por la institución respecto a los compromisos adquiridos anteriormente para afrontar estos problemas, también recibirán alguna atención en estas páginas.


  3.2.2. Instrumentos jurídicos
Desde choike: http://www.choike.org/nuevo/informes/1581.html

Desde antes de la Carta de las Naciones Unidas aprobada en 1945, ya en la Liga de las Naciones las mujeres pelearon y participaron para incorporar reivindicaciones contra la discriminación, para promover el avance legal y social de las mujeres.




Carta de las Naciones Unidas - 1945.

Firmada en la ciudad de San Francisco, el 26 de junio de 1945. Desde su inicio, la Carta legitima las reclamaciones de igualdad de derechos entre hombres y mujeres, estableciendo "el respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión".

En relación al artículo 8, hasta los años 90 no se ha incrementado significativamente el número de mujeres en cargos de responsabilidad en la ONU.

Artículo 1.3 Realizar la cooperación internacional en la solución de problemas internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario, y en el desarrollo y estímulo del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión.

Artículo 8.
La Organización no establecerá restricciones en cuanto a la elegibilidad de hombres y mujeres para participar en condiciones de igualdad y en cualquier carácter en las funciones de sus órganos principales y subsidiarios.

Artículo 55.
c) El respeto universal a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión, y la efectividad de tales derechos y libertades.

Artículo 68.
EL Consejo Económico y Social establecerá comisiones de orden económico y social y para la promoción de los derechos humanos, así como las demás comisiones necesarias para el desempeño de sus funciones.

Artículo 76.
c) promover el respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión, así como el reconocimiento de la interdependencia de los pueblos del mundo.


Declaración Universal de los Derechos Humanos 1948.

Militantes feministas y la Comisiòn de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW) tuvieron un rol muy importante en la redacción de la esta Declaración. Revisaron frase por frase y lograron cambiar los términos sexistas (por ejemplo "hombre"), cuando el mismo se refería a todos los seres humanos. La adopción de la Declaración por la Asamblea General el 10 de diciembre de 1948 es considerada un gran triunfo de la CSW.

Texto íntegro: http://www.un.org/spanish/aboutun/hrights.htm



La Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW)

http://www.un.org/womenwatch/daw/cedaw/text/sconvention.htm (texto de la Convención)

Aprobada en 1979 por la Asamblea General de la ONU, constituye el instrumento jurídico de mayor relevancia sobre los derechos humanos de las mujeres en el momento actual. Que consta de un preámbulo y 30 artículos, define lo que constituye la discriminación contra la mujer y establece una agenda para la acción nacional para poner fin a esa discriminación.

DE... Género en la agenda internacional del desarrollo.Un enfoque de derechos humanos. Irene López.

La Convención es de gran importancia, tanto por el abanico de derechos que reconoce (civiles, políticos, sociales y culturales), como por su carácter vinculante (los estados que la ratifican se obligan a cumplirla). Fue adoptada en 1979 y entró en vigor en 1981. En 1996, la habían ratificado 150 países, lo que representaba más de 2/3 de todos los miembros de Naciones Unidas. En octubre de 2004 los estados llegaban a 179.

Su ámbito de aplicación material busca la eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres, englobando y ampliando, en un único tratado internacional, las disposiciones que sobre discriminación por razón de sexo contenían los anteriores Convenios y Resoluciones de Naciones Unidas, con el fin de crear una herramienta más útil y eficaz. De este modo, recoge y amplía los derechos que de forma dispersa se habían ido consagrando en los anteriores instrumentos de derecho internacional contra la discriminación de las mujeres. Incluye los aspectos de igualdad en: educación, empleo, salud, participación política, toma de decisiones, relaciones matrimoniales y familiares, mujeres rurales e igualdad de hombres y mujeres ante la ley. Sin embargo, y ello ha venido a cubrirse con la Declaración de 1993, no se refería al problema de la violencia contra las mujeres.

La Convención ofrece una explicación detallada del significado de la discriminación que prohíbe. La amplia definición que incluye la CEDAW, comporta tanto la igualdad de oportunidades (igualdad formal) como la igualdad de resultados (igualdad de facto), tal como se desprende de la medida de la igualdad establecida en su art. 1:

A los efectos de la presente Convención, la expresión "discriminación contra la mujer" denotará toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo que tenga por objeto o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural y civil o en cualquier otra esfera.

Además, el art. 2, relativo a las obligaciones de los estados miembros, en su letra e) hace un llamamiento a los estados para que tomen "todas las medidas adecuadas con el fin de eliminar la discriminación por parte de cualquier persona, organización o empresa"; lo cual incluye tanto las violaciones de los derechos reconocidos en el ámbito público como privado. Sin embargo, se ha criticado que la discriminación que prohíbe está basada en un punto de vista de la igualdad centrado en lo masculino. Lo refleja tácitamente el enfoque de la Convención sobre la vida pública, la economía, el derecho, la educación, y su muy limitado reconocimiento de que la opresión en la esfera privada, la de los mundos doméstico y de la familia, es donde se producen específicamente los problemas de desigualdad de las mujeres.

Estas limitaciones se han soslayado en la evolución y el reforzamiento del ámbito de aplicación de la Convención[7] que supuso la Conferencia de Derechos Humanos de Viena de 1993; donde se apoyaba la aprobación del protocolo facultativo a la Convención para el recurso individual y en el párrafo 18 de la Declaración de Viena se sostiene que los derechos de la mujer y la niña forman parte inalienable e indivisible de los derechos humanos universales. En Diciembre de 1993, siguiendo las conclusiones de la Conferencia de Viena y la Recomendación General 19 del Comité, se aprobó la Declaración sobre Violencia contra la Mujer[8].

La CEDAW constituye, y así ha sido constatado en la Declaración de Pekín y en la Declaración del Milenio, un instrumento que todo miembro de Naciones Unidas habría de ratificar sin reservas y el espejo donde han de contrastarse todas las acciones u omisiones de los estados que pretendan respetar los derechos humanos de las mujeres. Por todo ello, hay que darlo a conocer en mayor medida y trabajar para que se aplique y cumpla en toda su virtualidad.

En cuanto a los mecanismos de seguimiento y aplicación, hay que denunciar que la Convención de la Mujer (CEDAW) es el instrumento internacional de derechos humanos sobre el que se han formulado mayor cantidad de reservas formales. En 1996, 46 estados tenían formuladas reservas a la Convención, sin que posteriormente las hayan retirado. Lo más grave es que buena parte de esas reservas se refieren a aspectos sustantivos de los derechos reconocidos, lo que desvirtúa la ratificación de la Convención e implica una incompatibilidad con sus propios fines.

No hay sanciones previstas para el incumplimiento de la Convención. Los estados asumen la obligación de emitir informes sobre la situación de cumplimiento de los derechos humanos de las mujeres en sus respectivos territorios; informes que son evaluados por un Comité de Expertas. En ellos se explican las medidas de toda índole (políticas, judiciales, administrativas) adoptadas para garantizar los derechos de las mujeres de acuerdo con la Convención. Han de enviarse en el año siguiente a la ratificación y, posteriormente, cada cuatro años. También pueden solicitarse informes con carácter extraordinario. A pesar de la influencia que ha tenido la obligación de elaborar estos informes y las evaluaciones del Comité, la limitación más importante es que éste puede declarar el incumplimiento de la Convención pero no tiene facultades para exigir su cumplimiento.

Sin embargo, hay que destacar que los exámenes de los informes periódicos nacionales se han convertido cada vez en más rigurosos y, además, se han establecido muy valiosos puntos de referencia para la aplicación de artículos específicos que pueden consultarse en las Recomendaciones Generales de la CEDAW[9].

Desde hace varios años se venía trabajando en la adopción de un Protocolo facultativo que finalmente entró en vigor el 22 de diciembre del 2000, que resulta de gran importancia en la mejora de las vías para hacer efectiva esta Convención. La propuesta consiste básicamente en que, como ocurre con otros instrumentos internacionales de derechos humanos, se puedan presentar denuncias individuales o de grupos de mujeres directamente - eso sí, habiendo agotado los recursos de protección judicial nacionales - por violaciones concretas de un estado miembro a los derechos de las mujeres contenidos en la Convención. El Comité también puede promover de oficio demandas sobre violaciones graves o sistemáticas a la Convención.

Resolución 1325 del Consejo de Seguridad sobre la mujer, la paz y la seguridad.

Desde ANSA: http://www.iansa.org/women/bulletin8-es/resolucion-1325.htm

Cuando se adoptó, el 31 de octubre del 2000, fue ovacionada como la primer Resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que trataba sobre mujeres y género. Se ha convertido en un punto de unión de fuerzas y herramienta de apoyo para organizaciones e individuos en todo el mundo. A pesar de esto, la Resolución permanece relativamente desconocida aun en el pequeño campo del género y la construcción de la paz.

Naturalmente, la adopción histórica de la 1325 se debió en gran medida a los esfuerzos y el apoyo de organizaciones no gubernamentales (ONGs) quienes presionaron a los estados miembros para que incluyeran temas de mujeres en sus agendas. hasta el 2000 que el clima político hizo posible el impulso para tal resolución. Se formó la Coalición sobre Mujeres, Paz y Seguridad Internacional y con la colaboración de la División de la ONU para el Adelanto de la Mujer (DAW), el Fondo de Desarrollo de la ONU para la Mujer (UNIFEM) y estados miembros tales como Bangladesh y Namibia, el lento proceso para aprobar la Resolución del Consejo de Seguridad fue logrado finalmente.

Aunque los temas relacionados con los de mujeres, paz y seguridad han sido incluidos en varias resoluciones y declaraciones anteriores de la ONU, ninguno tuvo la misma autoridad y visibilidad que la 1325. La Resolución demanda acciones específicas de la Secretaría General de la ONU, los Estados miembros y las partes en conflictos armados. No sólo hace una declaración general solicitando la integración del género y participación completa y equitativa de las mujeres en todas las iniciativas de paz y seguridad, sino que también solicita acciones específicas, incluyendo: Aumento de la representación de las mujeres a niveles de toma de decisiones en la prevención, manejo y resolución de conflictos, entrenamiento en género y VIH/SIDA para personal de mantenimiento de la paz, apoyo para las iniciativas de paz locales de mujeres, y la protección de mujeres y niñas de la violencia basada en el género.

Aunque la Resolución 1325 se considera un parteaguas, también ha sido criticada por su lenguaje débil y la falta de mecanismos de monitoreo y evaluación. Diversas evaluaciones han detectado además, que no ha sido apoyada con la voluntad política de los estados miembros.

En la web de International Action Network on Small Arms encontramos todos estas referencias a recursos sobre la resolución 1325.



Recursos en línea sobre la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad.
Descargue la 1325 en 70 idiomas
Suscríbase a un boletín informativo bimestral por correo electrónico de la 1325
Página Web de WomenWatch en el quinto aniversario de la 1325
Caja de herramientas 1325 de UNIFEM, con manuales de talleres prácticos y toda la documentación relevante de la ONU sobre la Resolución
Herramientas educativas y de apoyo a la 1325 de PeaceWomen
Preguntas y Respuestas sobre la 1325 de Kvinna till Kvinna
Caja de herramientas de International Alert y Women Waging Peace sobre la 1325 Este kit de herramientas fue escrito para mujeres actoras de la paz en diferentes regiones afectadas por el conflicto. Descubre y extiende la 1325 y trata temas con los que tratan las partes en conflicto en escenarios de pre, post y actual conflicto.



Resolución 1820 (2008) sobre la violencia sexual en los conflictos.

Desde UN-INSTRAW: http://www.un-instraw.org/es/media-center/e-news/un-instraw-applauds-the-adoption-of-resolution-1820-on-sexual-violence-against-civilians-in-con-2.html

El 19 de junio, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, compuesto por 15 miembros, adoptó unánimemente la Resolución 1820 (2008) sobre la Violencia Sexual contra los Civiles en Situaciones de Conflicto Armado, después de una reunión de un día de duración a nivel ministerial sobre mujer, paz y seguridad.

La Resolución condena el uso de la violación y de otras formas de violencia sexual en situaciones de conflicto armado, declarando que la violación puede constituir un crimen de guerra, un crimen de lesa humanidad o un acto constitutivo con respecto al genocidio. El UN-INSTRAW se une a la demanda por un cese inmediato y completo, por todas las partes, del conflicto armado de todos los actos de violencia sexual contra lo/as civiles.

La Resolución también hace un llamado para que se adopten las medidas apropiadas para prevenir y hacer frente a los actos de violencia sexual para contribuir al mantenimiento de la paz y la seguridad internacional.

La Resolución insta a los Estados miembros a cumplir con su obligación de enjuiciar a los perpetradores de la violencia sexual, de manera que todas las víctimas de violencia sexual, en particular las mujeres y niñas, tengan igual protección legislativa e igual acceso a la justicia. Además, llama a los miembros a que pongan fin a la impunidad por la violencia sexual como parte de un enfoque más amplio para lograr la paz sostenible, la justicia, la verdad y la reconciliación nacional.

Texto completo: http://www.un.org/News/Press/docs/2008/sc9364.doc.htm


Instrumentos sobre igualdad de género y derechos de las mujeres en el Derecho Internacional.

Carta de las Naciones Unidas (1945)
Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948)
Convención sobre Supresión del Tráfico Ilegal de Personas y Explotación de la Prostitución (1949)
Convención sobre Igual Remuneración por Igual Trabajo (OIT) (1951)
Convención sobre Derechos Políticos de la Mujer (1952)
Convención sobre nacionalidad de las Mujeres Casadas (1957)
Convención sobre discriminación en relación al empleo y la ocupación (1958)
Convención sobre la discriminación en la educación (1960)
Convención sobre necesidad de consentimiento y edad mínima para matrimonio (1962)
Declaración sobre protección de las mujeres y niños en caso de emergencia y conflicto armado (1974)
Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres (CEDAW 1979)
Convención sobre al Igualdad de Oportunidades y de Tratamiento entre Trabajadoras y Trabajadores: Trabajadoras/es con responsabilidades familiares (OIT) (1981)
Convención contra la Tortura, Castigos o Tratos Crueles, Inhumanos o Degradantes (1985)
Declaración sobre Violencia contra las Mujeres (1993)
Resolución 1325 del Consejo de Seguridad sobre la mujer, la paz y la seguridad (2000)

http://www.un.org/womenwatch/directory/instruments_treaties_1003.htm Otros instrumentos y tratados de las Naciones Unidas sobre las mujeres.





NOTAS:
  1. ® BUSTELO, Carlota. Progresos y obstáculos en la aplicación de la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (pp. 31-55). En: Mariño Menéndez, Fernando (ed.). La protección internacional de los derechos de la mujer tras la Conferencia de Pekín de 1995.Universidad Carlos III. Boletín Oficial del Estado, Madrid, 1996.

  2. ® Resolución de la A.G. 48/104, de 20 de diciembre de 1993.

  3. ® Pueden consultarse en: www.un.org/womenwatch/daw/cedaw/recommendations


  3.2.3. Órganos normativos


Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW)
http://www.un.org/womenwatch/daw/csw/



La Comisión de la Condición de la Mujer es una comisión funcional del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC), dedicado exclusivamente a la igualdad de género y adelanto de la mujer. Es el principal órgano normativo mundial. Cada año, los representantes de los Estados miembros se reúnen en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York para evaluar los progresos en la igualdad de género, identificar problemas, establecer normas mundiales y formular políticas concretas para promover la igualdad de género y adelanto de la mujer en todo el mundo.

La Comisión fue creada por la resolución 11 (II) de 21 de junio de 1946 con el objetivo de preparar recomendaciones e informes al Consejo sobre la promoción de los derechos de la mujer en la vida política, económica, civil, social y educacional. La Comisión también hace recomendaciones al Consejo sobre los problemas urgentes que requieran atención inmediata en el ámbito de los derechos de la mujer.

La comisión va emitiendo informes de sus reuniones: el último de ellos es el Informe de la 52ª periodo de sesiones: Adelantos realizados en la incorporación de una perspectiva de género en la elaboración, ejecución y evaluación de políticas y programas nacionales, haciendo particular hincapié en la financiación a favor de la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de la mujer. Informe del Secretario General.
http://daccessdds.un.org/doc/UNDOC/GEN/N08/290/64/PDF/N0829064.pdf?OpenElement


La 53 ª sesión de la Comisión de la Condición de la Mujer se celebrará en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York del 2 al 13 de marzo de 2009. Los temas que serán considerados son los siguientes:

Tema prioritario:
La División para el Adelanto de la Mujer organizó un debate en línea sobre el tema "El reparto equitativo de responsabilidades entre hombres y mujeres, incluidos los cuidados en el contexto del VIH / SIDA "(7 de julio al 1 de agosto de 2008), que sirvió de oportunidad para los profesionales y expertos para contribuir a una comprensión global de la cuestión. El debate en línea ofrecerá información de antecedentes para una reunión de expertos organizada por la División como parte del proceso preparatorio de la 53 ª sesión de la Comisión sobre la Condición de la Mujer (CSW) en 2009.
http://esaconf.un.org/wb/default.asp?boardid=equalsharingofresponsibilities Examen tema:
"La igualdad de participación de las mujeres y los hombres en la toma de decisiones en todos los niveles"

http://www.un.org/womenwatch/daw/csw/
Breve historia sobre la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer





Desde 1992 existe el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, en el seno de la ONU, que tiene como misión evaluar los progresos realizados a favor de la Mujer en los países que son Estados parte de la Convención (CEDAW).



Agencias de la ONU especializadas en asuntos de las mujeres y cuestiones de género.

La División de las Naciones Unidas para el Adelanto de la Mujer (DAW).



Establecida desde 1946, actúa como centro de coordinación y de inclusión de asuntos relativos a la mujer dentro del sistema de la ONU. Ha sido la Secretaría de las cuatro conferencias de la ONU dedicadas a la mujer y del Período Extraordinario de sesiones de la Asamblea General: " La Mujer en el año 2000: Igualdad entre los géneros, desarrollo y paz para el siglo XXI" (Beijing +5). También se encarga de asistir a la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW) y a la Convención para la Eliminación de todas las formas de discriminación contra la Mujer (CEDAW). Lleva a cabo análisis sobre cuestiones de género en las doce áreas principales de la Plataforma de Acción de Beijing y en los nuevos aspectos que se presentan. Es igualmente responsable de la incorporación de asuntos de género al sistema de la ONU, en colaboración con el Asesor Especial del Secretario General en Cuestiones de Género y el Adelanto de la Mujer.

http://www.un.org/spanish/womenwatch/un/unagency.htm
http://www.un.org/womenwatch/daw/

Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación para la Promoción de la Mujer (INSTRAW).


A través de la investigación, la capacitación y la recogida y difusión de información, contribuye al adelanto de la mujer y a destacar la contribución de la mujer al desarrollo. Colabora con organizaciones gubernamentales, no gubernamentales y entre gobiernos en cuestiones relacionadas con estos aspectos.

En 1979 el ECOSOC propuso que el UN-INSTRAW radicara en un país en desarrollo y, en 1983, la sede del UN-INSTRAW fue establecida en República Dominicana.

Dentro de sus múltiples proyectos de investigación, UN-INSTRAW ha elaborado marcos conceptuales y metodologías para medir y valorar el trabajo no remunerado de las mujeres, incluso dentro  del sistema nacional de cuentas; analizar la migración de las mujeres, así como las dimensiones de género de las remesas; estudiar el acceso de las mujeres a los sistemas de crédito y al agua en África, Asia y América Latina; y monitorear la gobernabilidad desde una perspectiva de género y la participación política de las mujeres a nivel local, nacional, regional e internacional.  Muchos de los estudios del UN-INSTRAW han destacado el impacto de la globalización desde una perspectiva de género en procesos cono la migración; el impacto de las políticas de ajuste estructural sobre el acceso de las mujeres al empleo, la salud, y la educación; y la violencia contra las mujeres como un obstáculo al desarrollo y al logro de compromisos internacionales como los ODM.  Las investigaciones del UN-INSTRAW también se han enfocado en los derechos humanos, la violencia de género y el papel de las mujeres en los procesos de resolución de conflictos y construcción de la paz.

Actualmente, sus principales temas de trabajo son:

  1. género, migración y desarrollo (estudios, mapas y estadísticas, estudio de casos)
  2. gobernabilidad y participación política
  3. género, paz y seguridad (capacitaciones)
  4. Gender mainstreaming (guías de aplicación para un largo listado de temas)
  5. Financiación para el desarrollo (debates)


La página también dispone de un wiki de género y capacitación, una base de datos sobre documentos de diverso tipo en metodologías de género y diversas herramientas como documentos y recursos multimedia, rutas de aprendizaje, etc.

http://www.un-instraw.org/en/7.html
http://www.un-instraw.org/es/7.html


Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM)



UNIFEM es el fondo de la mujer en las Naciones Unidas. Proporciona asistencia financiera y técnica a programas innovadores y estrategias para fomentar el empoderamiento de la mujer y la igualdad de género. En su web, UNIFEM asegura influir con su labor en la vida de mujeres y niñas de más de 100 países. También hace posible que las voces de las mujeres se escuchen en el seno de las Naciones Unidas para recalcar cuestiones fundamentales y para abogar por el cumplimiento de los compromisos vigentes en favor de las mujeres.

UNIFEM centra sus actividades en cuatro áreas estratégicas:

  1. Reducir la feminización de la pobreza,
  2. Poner fin a la violencia contra la mujer,
  3. Invertir la propagación del VIH / SIDA entre las mujeres y las niñas, y
  4. Lograr la igualdad de género en la gobernabilidad democrática, tanto en tiempos de paz como de guerra.


Para lograr estos objetivos, UNIFEM trabaja en todas las regiones del mundo en diferentes niveles. UNIFEM colabora con los países en la formulación y aplicación de leyes y políticas destinadas a eliminar la discriminación y a promover la igualdad de género en materia de derechos de propiedad y derechos hereditarios, en la promoción de trabajo digno para las mujeres y en la eliminación de la violencia contra las mujeres. UNIFEM también promueve la transformación de las instituciones para que se incluya la igualdad de género en sus políticas y se respeten los derechos de las mujeres. Además, UNIFEM aumenta la capacidad e influencia de defensores de los derechos de las mujeres, y promueve el cambio de las prácticas discriminatorias en la sociedad.

Dos acuerdos internacionales forman la base de la labor de UNIFEM: la Plataforma de Acción de Beijing, resultante de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en 1995, y la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer, considerada como la Declaración fundamental de los Derechos de la Mujer. El espíritu de estos acuerdos quedó reafirmado en la Declaración del Milenio y en los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio establecidos para el 2015: luchar contra la pobreza, el hambre, las enfermedades, el analfabetismo y la desigualdad de género, y fomentar una asociación mundial para el desarrollo. La resolución 1325 del Consejo de Seguridad sobre la mujer, la paz y la seguridad (31 oct. 2000), también es un referente fundamental para la labor de UNIFEM en apoyo a las mujeres en situaciones de conflicto y post conflicto.

El 19 de junio de 2008, el Consejo de Seguridad ha aprobado una nueva resolución, la 1820 (2008) sobre la violencia sexual en los conflictos.

http://www.unifem.org/

Oficina de la Asesora Especial al Secretario General en Cuestiones de Género y Adelanto de la Mujer (OSAGI)

Creada en 1997, la Oficina está encabezada por el/a Asesor/a Especial en Cuestiones de Género y Adelanto de la Mujer y comprende una Oficina Principal de Asuntos Sociales a cargo de la Perspectiva de Género y un Punto Focal de la Mujer en la Secretaría General.

La Oficina desempeña una función catalizadora y desarrolla nuevas estrategias y programas para promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer en todos los sectores de la sociedad, a través de:

  1. Asesorar al Secretario General sobre las cuestiones de género
  2. Facilitar seguimiento y asesoramiento sobre la política general de objetivos de la Organización en relación con el análisis de género y para la incorporación de una perspectiva de género en todas las actividades de las Naciones Unidas.
  3. Prestar asistencia en el diseño de políticas y estrategias para el mejoramiento de la situación de la mujer en la Secretaría y el sistema de las Naciones Unidas, especialmente en lo que respecta a puestos de categoría superior y que incluye la creación de un ambiente de trabajo propicio a las mujeres.
  4. Servir de modelo para la Red Interinstitucional sobre la Mujer y la Igualdad de Género, el Equipo de Tareas Interinstitucional sobre la Mujer, la Paz y la Seguridad en virtud de la resolución 1325 y otras Task Forces.


http://www.un.org/womenwatch/osagi/index.html

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD): Programa de la Mujer en el Desarrollo.

Establecido en 1987, el Programa de la Mujer en el Desarrollo, asesora al PNUD y colabora con él en las políticas para la igualdad entre los géneros, el diálogo y las prácticas y promueve la potenciación de la capacidad de la mujer. La dependencia, situada en la sede dentro de la Dirección de Políticas de Desarrollo, ofrece asesoramiento en políticas y programas sobre asuntos de género, e incluye este parámetro en programas para la pobreza, las condiciones de vida sostenibles, el medio ambiente y de gestión publica.

http://www.undp.org/women/



Más organismos en:

El trabajo de la ONU en favor de la Mujer  (divisiones o departamentos de la mujer dentro de las grandes agencias de la ONU) http://www.un.org/spanish/womenwatch/un/unagency.htm




  3.2.4. Género en las Conferencias de Desarrollo de los Noventa
Conferencia Mundial sobre Educación para Todos (Jomtien 1990 - Dakar 2000).

Recoge entre sus objetivos la eliminación de todas las disparidades entre los sexos en la enseñanza primaria y secundaria para el año 2015, asegurando a las niñas el acceso equitativo y sin restricciones a una educación de calidad Declaración de Jomtien: http://www.oei.es/efa2000jomtien.htm

Texto del Foro de Dakar:
http://www.unesco.org/education/efa/ed_for_all/dakfram_spa.shtml

Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo. (Río de Janeiro, 1992)

Reconoce el papel esencial de las mujeres en la preservación y gestión de los recursos naturales y el estrecho vínculo entre pobreza, género y medio ambiente: "Las mujeres desempeñan un papel fundamental en la ordenacion del medio ambiente y en el desarrollo. Es, por tanto, imprescindible contar con su plena participación para lograr el desarrollo sustentable". (Principio 20)
Textos de la Conferencia (Declaración de Río, Agenda 21, Declaración sobre los bosques, Tratado de las ONGs). http://www2.medioambiente.gov.ar/acuerdos/convenciones/rio92/Default.htm

Conferencia Mundial sobre los Derechos Humanos. (Viena, 1993)

La violencia contra la mujer y otras cuestiones relativas a los derechos humanos de la mujer se incorporan a la agenda y a las actividades globales de Naciones Unidas en materia de derechos humanos. En esta Conferencia se produce un cambio fundamental en la teoría de los Derechos Humanos cuando, por iniciativa de las mujeres, se acepta que los derechos humanos pueden ejercitarse o, por el contrario violarse, tanto en el ámbito público como en el privado. Además, por primera vez, actos ocurridos en el espacio privado pueden originar responsabilidad estatal.
http://www.choike.org/documentos/conf/viena_ddhh_1993.pdf

Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (El Cairo, 1994).

El empoderamiento de las mujeres es considerado como parte integrante del desarrollo y se reconocen los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y de los hombres. Se reconoce que los derechos reproductivos son derechos humanos y que la violencia de género es un obstáculo para la salud reproductiva y sexual de las mujeres, la educación y el desarrollo. Los servicios de orientación, educación y planificación familiar post-aborto "deben ser inmediatos para ayudar a prevenir abortos repetidos", y "debe considerarse la revisión de leyes de penalización contra las mujeres que han practicado abortos ilegales". El reconocimiento de los derechos que se disfrutan o se niegan en el interior del hogar, va ocupando cada vez más espacio en la concepción de los derechos humanos.
Convoca a los Estados a implementar la Declaración de la Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres.
Capítulo VII, artículo 7.3, y Capítulo VII, artículo 8.25: Derechos reproductivos (salud sexual y reproductiva) y planificación de la familia.
En estos capítulos del Programa de Acción se definen los derechos reproductivos y se convoca a los gobiernos a considerar el aborto inseguro como un problema mayor de salud pública, a mejorar los servicios de planificación familiar para evitar los abortos, a proveer de atención y orientación a las mujeres que tengan embarazos no planeados, que se determinen las medidas y cambios sobre el trato del aborto a nivel nacional, y local de acuerdo a procesos legales nacionales, y afirma que "en todos los casos las mujeres deben tener acceso a servicios de calidad para el manejo de las complicaciones de los abortos. Los servicios de orientación, educación y planificación familiar post-aborto deben ser inmediatos para ayudar a prevenir abortos repetidos", y "debe considerarse la revisión de leyes de penalización contra las mujeres que han practicado abortos ilegales." http://www.choike.org/nuevo/informes/1108.html

Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social (Copenhague, 1995).

Se adopta el compromiso de asegurar la plena igualdad entre mujeres y hombres Y reconocer y aumentar la participación y función directiva de la mujer en la vida política, civil, económica, social y cultural. http://www.choike.org/documentos/conf/copen_1995.pdf

Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo Cairo +5. (1999) (30 de Junio al 07 de Julio de 1999, Nueva York)

Párrafos 1, 3, y 10 (preámbulo), 15, 16 y 18 (cuestiones de población y desarrollo), 21, 22 y 23 (modificación de la estructura por edades y envejecimiento de la población), 27 y 29 (migración internacional, 33 (migración interna), 34 y 35 (población, desarrollo y educación), 37 (sistemas de datos, indicadores), 39, 40, 43, 44, 46, 47, 48, 49, 50 y 51 (igualdad y equidad para la mujer), 52, 54, 59, 62, 64, 65, 66, 67, 68, 69 y 70 (salud reproductiva, planificación familiar y salud sexual), 73, 81 y 83 (los adolescentes) y 95 (movilización de recursos).

Párrafo 63 Planificación familiar y salud reproductiva.¡ http://www.choike.org/documentos/conf/cairo5_1999.pdf

Cumbre del Milenio.

Septiembre de 2000, los 191 Jefes de Estado miembros de las Naciones Unidas firmaron la Declaración del Milenio.
Se establecen objetivos concretos y mensurables en equidad de género, en relación a la educación y a la salud materna, además de un objetivo específico (3) sobre la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.
http://www.un.org/spanish/milenio/summit.htm


  3.2.5. Género en las Cumbres de Naciones Unidas de los 2000
Foro Mundial sobre la Educación (26 al 28 de Abril de 2000, Dakar, Senegal)
http://www.choike.org/nuevo/informes/1574.html

Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Social (2000) +5 (26 al 30 de Junio de 2000, Ginebra, Suiza) http://www.choike.org/documentos/conf/copen5_2000.pdf

Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Países Menos Adelantados (14 al 20 de Mayo de 2001, Bruselas) http://www.choike.org/documentos/conf/onu_desarrollo_2001.pdf

Período extraordinario de sesiones de la Asamblea General para realizar un examen y una evaluación general de la aplicación del Programa de Hábitat (06 al 08 de Junio de 2001. Nueva York).

Período extraordinario de sesiones de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (25 al 27 de Junio de 2001. Nueva York). http://www.choike.org/documentos/conf/onu_sida_2001.pdf


Conferencia Mundial contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia (2001) (31 de Agosto al 07 de Septiembre de 2001. Durban, Sudáfrica)

Se insta a los Estados a crear una visión con perspectiva de género en el diseño y desarrollo de medidas de prevención, educación y protección para la erradicación del racismo en todos los niveles, a que desarrollen planes nacionales para la investigación de las condiciones actuales de las mujeres en las minorías así como a que establezcan mecanismos de seguimiento de acuerdo con los estándares internacionales de derechos humanos, y a que incluyan medidas concretas y remedios efectivos para la erradicación de múltiples formas de discriminación.
http://www.choike.org/documentos/conf/durban_2001.pdf

Período extraordinario de sesiones de la Asamblea General en favor de la infancia (19 al 21 de Septiembre de 2001. Nueva York). http://www.choike.org/documentos/conf/infan_ag_2001.pdf

Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo. (18 al 22 de Marzo de 2002. Monterrey, México). http://www.choike.org/documentos/conf/monterrey_2002.pdf

Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento. (08 de Abril de 2002 al 12 de Abril de 2002. Madrid, España). http://www.choike.org/documentos/conf/envej_2002.pdf

Cumbre Mundial sobre la Alimentación (2002) +5 (10 al 13 de Junio de 2002. Roma, Italia)
http://www.choike.org/documentos/conf/aliment5_2002.pdf

Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible (2002) Rio+10 (26 de Agosto al 04 de Septiembre de 2002. Johannesburgo, Sudáfrica) http://www.choike.org/documentos/conf/rio10_2002.pdf

Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI) (01 al 02 de Diciembre de 2003. Ginebra, Suiza)

El párrafo 12 de la Declaración de Principios de la CMSI es resultado de los esfuerzos de las organizaciones de mujeres comunicadoras y feministas para que en esta Declaración se expresara con claridad una de sus demandas principales: que las mujeres sean consideradas actoras en la sociedad de la información, con plena participación sobre bases de igualdad y en la toma de decisiones.
Resumen: http://www.choike.org/documentos/wsis_2003.pdf
Sitio oficial http://www.itu.int/wsis/
Documento completo en: http://www.itu.int/dms_pub/itu-s/md/03/wsis/doc/S03-WSIS-DOC-0004!!MSW-S.doc

Documento Final de la Cumbre Mundial 2005 (24 de Octubre de 2005)

Fragmentos referidos a la igualdad entre los géneros, que se encuentran en los capítulos de Valores y principios; Educación, Empleo; El VIH/SIDA, la malaria, la tuberculosis y otras cuestiones de salud; La mujer en la prevención y solución de conflictos; Derechos humanos; y en los numerales 58 y 59 dedicados a la Igualdad entre los géneros y empoderamiento de la mujer. http://www.choike.org/nuevo/informes/3544.html

Compromiso de Túnez (15 de noviembre de 2005)

Luego del largo proceso de discusión en la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información (CMSI), solamente el párrafo 23 del Compromiso de Túnez hace referencia al género:
23. Reconocemos la existencia en la sociedad de una diferencia entre los géneros que forma parte de la brecha digital, y reafirmamos nuestro compromiso con la promoción de la mujer y con una perspectiva de igualdad entre los géneros, a fin de que podamos superar esta brecha. Reconocemos además que la plena participación de las mujeres en la sociedad de la información es necesaria para garantizar la integración y el respeto de los derechos humanos dentro de la misma. Animamos a todas las partes interesadas a respaldar la participación de la mujer en los procesos de adopción de decisiones y a contribuir a la conformación de todas las esferas de la sociedad de la información a nivel internacional, regional y nacional.
http://www.itu.int/wsis/docs2/tunis/off/7-es.html

Programa de Acción de Túnez para la Sociedad de la Información - 15 de noviembre de 2005 http://www.itu.int/wsis/docs2/tunis/off/6rev1-es.html


  3.2.6. Las Conferencias sobre Mujeres de las Naciones Unidas
I Conferencia Mundial sobre la Mujer 1975. México.

La primera conferencia mundial sobre la condición jurídica y social de la mujer fue convocada por la Asamblea General de Naciones Unidas en México D.F. para que coincidiera con el Año Internacional de la Mujer, en 1975, observado para recordar a la comunidad internacional que la discriminación contra la mujer seguía siendo un problema en buena parte del mundo.

La Conferencia, conjuntamente con el Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer (1976-1985) proclamado por la Asamblea General cinco meses después a instancias de la Conferencia, inició una nueva era de esfuerzos a escala mundial para promover el adelanto de la mujer al abrir un diálogo de alcance mundial sobre la igualdad entre los géneros. Se dio inicio a un proceso - un proceso de aprendizaje - que comprendería las deliberaciones, la negociación, el establecimiento de objetivos, la identificación de obstáculos y el examen del progreso alcanzado.
Con ese fin, la Asamblea General identificó tres objetivos que se convertirían en la base de la labor de las Naciones Unidas en beneficio de la mujer:
  1. La igualdad plena de género y la eliminación de la discriminación por motivos de género.
  2. La integración y plena participación de la mujer en el desarrollo.
  3. Una contribución cada vez mayor de la mujer al fortalecimiento de la paz mundial.

La Conferencia respondió aprobando un plan de acción mundial, documento en que se presentaban directrices que debían seguir los gobiernos y la comunidad internacional en los diez años siguientes. En el plan de acción se estableció un mínimo de metas, para alcanzarlas en 1980, que se centraban en garantizar el acceso equitativo de la mujer a los recursos, como la educación, las oportunidades de empleo, la participación política, los servicios de salud, la vivienda, la nutrición y la planificación de la familia.

Este enfoque significó un giro - que había comenzado a perfilarse a principios del decenio de 1970 - en la forma en que se percibía a la mujer y su papel en el desarrollo. Si anteriormente se había considerado que la mujer era una receptora pasiva de apoyo y asistencia, ahora se la veía como asociada plena y en pie de igualdad del hombre, con los mismos derechos a los recursos y las oportunidades.
La Conferencia exhortó a los gobiernos a que formularan estrategias nacionales y a finales del Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer, 127 Estados Miembros habían establecido alguna forma de mecanismo nacional, instituciones encargadas de la promoción de políticas, investigaciones y programas orientados al adelanto de la mujer y su participación en el desarrollo.

En el sistema de las Naciones Unidas, además de la Subdivisión (que actualmente es División) para el Adelanto de la Mujer que ya existía, la Conferencia de México D.F. dio lugar al establecimiento del Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación para la Promoción de la Mujer (INSTRAW) y el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) con el objetivo de proporcionar el marco institucional para la investigación, la capacitación y las actividades operacionales en la esfera de la mujer y el desarrollo.

Una faceta importante de la reunión de México D.F. fue el hecho de que las propias mujeres desempeñaran un papel fundamental en la orientación de los debates. De las 133 delegaciones de Estados Miembros reunidas allí, 113 estaban encabezadas por mujeres. Las mujeres también organizaron paralelamente un foro de organizaciones no gubernamentales, la Tribuna del Año Internacional de la Mujer, que atrajo aproximadamente a 4.000 participantes.

Entre las mujeres reunidas en el Foro surgieron marcadas diferencias, expresión de las realidades políticas y económicas de aquellos tiempos. Las mujeres de los países del bloque del Este, por ejemplo, estaban más interesadas en las cuestiones relativas a la paz, mientras que las mujeres de Occidente ponían el acento en la igualdad, y las de los países en desarrollo daban prioridad al desarrollo.

Sin embargo, el Foro desempeñó una función importante al reunir a hombres y mujeres de diferentes culturas y antecedentes en un intercambio de información y opiniones, y dar inicio a un proceso que contribuiría a unir al movimiento de las mujeres. El Foro también desempeñó un papel decisivo en la apertura de las Naciones Unidas a las organizaciones no gubernamentales, lo que permite que las voces de las mujeres tengan acceso al proceso de elaboración de políticas de la Organización. http://www.choike.org/nuevo/informes/1363.html

II Conferencia Mundial sobre la Mujer 1980. Copenhague.

El consenso generalizado era que se había alcanzado un progreso considerable cuando representantes de 145 Estados Miembros se reunieron en Copenhague en 1980 en el marco de la segunda conferencia mundial sobre la mujer para examinar y evaluar el plan de acción mundial de 1975. Los gobiernos y la comunidad internacional habían logrado avanzar hacia la consecución de las metas establecidas en México D.F. cinco años antes.

Un acontecimiento importante había sido la aprobación por la Asamblea General en diciembre de 1979 de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, uno de los instrumentos más poderosos en la lucha por la igualdad de la mujer.

Pese a los progresos alcanzados, la Conferencia de Copenhague reconoció que estaban comenzando a surgir señales de disparidad entre los derechos garantizados y la capacidad de la mujer para ejercer esos derechos. Para abordar esa inquietud, la Conferencia estableció tres esferas en que era indispensable adoptar medidas concretas y con objetivos precisos para que se alcanzaran las amplias metas de igualdad, desarrollo y paz, determinadas por la Conferencia de México D.F.. Esas tres esferas eran la igualdad de acceso a la educación, las oportunidades de empleo y servicios adecuados de atención de la salud.
La problemática de la violencia contra la mujer se plantea en forma expresa por primera vez esta Conferencia. En efecto, entre sus 48 resoluciones se incluye una titulada "La mujer maltratada y la violencia en la familia". En esta resolución se manifiesta la necesidad de reconocer que los malos tratos infligidos a familiares "constituyen un problema de graves consecuencias sociales que se perpetúa de una generación a otra". Se señala además que "... Las actitudes ancestrales que disminuyen el valor de la mujer, han determinado la virtual impunidad judicial de las personas que cometen actos de violencia contra sus familiares o mujeres confiadas al cuidado de instituciones".

Las deliberaciones de la Conferencia de Copenhague quedaron eclipsadas por las tensiones políticas, algunas de las cuales venían arrastrándose desde la Conferencia de México, D.F. Sin embargo, la Conferencia se clausuró con la aprobación de un programa de acción, aunque no por consenso, que citaba una variedad de factores para explicar la discrepancia entre los derechos jurídicos y la habilidad de la mujer para ejercer esos derechos, entre ellos:
  • Falta de participación adecuada del hombre en el mejoramiento del papel de la mujer en la sociedad;
  • Voluntad política insuficiente;
  • Falta de reconocimiento del valor de las contribuciones de la mujer a la sociedad;
  • Una escasez de mujeres en posiciones de adopción de decisiones;
  • Insuficientes servicios para apoyar el papel de la mujer en la vida nacional, como cooperativas, guarderías infantiles y facilidades de crédito;
  • Falta de los recursos financieros necesarios en general;
  • Falta de sensibilización entre las propias mujeres respecto de las oportunidades disponibles.
  • Para abordar estas preocupaciones, el Programa de Acción de Copenhague exhortó, entre otras cosas, a que se adoptaran medidas nacionales más enérgicas para garantizar el derecho de la mujer a la propiedad y el control de los bienes, así como mejoras en los derechos de la mujer a la herencia, la patria potestad y la pérdida de la nacionalidad.

Las delegadas a la Conferencia también exhortaron a que se pusiera fin a las actitudes estereotipadas en relación con la mujer.
http://www.choike.org/nuevo/informes/1362.html

III Conferencia Mundial sobre la Mujer - 1985 Nairobi.

Su objetivo fue evaluar los avances logrados y los obstáculos enfrentados durante el "Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer".
Los datos presentados por la ONU a los delegados de los Estados señalaban que las mejoras habían afectado a un número reducido de mujeres. Por ello la Conferencia de Nairobi recibió el mandato de buscar nuevas formas de superar los obstáculos para alcanzar los objetivos del Decenio: igualdad, desarrollo y paz.
Se establecieron tres categorías básicas para medir los adelantos:

  • Medidas constitucionales y jurídicas;
  • Igualdad en la participación social
  • Igualdad en la participación política y en la adopción de decisiones.


La Conferencia de Nairobi reconocía que la igualdad de la mujer no era algo aislado sino que abarcaba toda la esfera de la actividad humana; que era preciso contar con la participación de la mujer en todas las cuestiones, no sólo en las relativas a la mujer. Esta Conferencia se celebró en el contexto de la crisis económica y evaluó su impacto negativo para las mujeres.

Se aprobó por consenso el documento denominado "Las Estrategias de Nairobi orientadas hacia el futuro para el adelanto de las mujeres hasta el año 2000"; estrategias que consisten en medidas que deben adoptarse en el plano nacional, regional e internacional, para promover el reconocimiento social del papel de las mujeres y del ejercicio de sus derechos humanos.

http://www.un.org/documents/ga/conf177/nfls/thirdwcw1985-nfls.htm

IV Conferencia Mundial sobre la Mujer- Beijing, 1995 (4 al 15 de septiembre)

Representantes de 189 gobiernos presentes en la Cumbre aprobaron la Declaración de Beijing y una Plataforma de Acción. La Declaración comprometió a los gobiernos a impulsar, antes del término del siglo XX, las estrategias acordadas en Nairobi en 1985 y a movilizar recursos para la realización de la plataforma.

Si bien no tiene naturaleza jurídica, la Plataforma para la Acción, adoptada en la Conferencia de Beijing de 1995, tiene una importancia política de primer orden, tanto por el proceso político que dio lugar a ella como por el nivel de concreción y desarrollo que alcanzaron los conceptos, objetivos y estrategias para llevarlo a cabo. Hoy se considera un documento y un hito histórico sobre la política internacional de género; constituye el logro más importante del movimiento de mujeres en la cooperación internacional desde sus orígenes.

El proceso de Beijing fue el foro más amplio e intenso en el que se reflejaron las diversas posturas e ideologías sobre el papel y los derechos de mujeres y hombres en la sociedad y el desarrollo y fue un revulsivo importante para la movilización de mujeres de los distintos continentes. Se realizaron 5 plataformas regionales preparatorias en América Latina, Asia y África, así como de los llamados países occidentales, donde se elaboró el borrador de la Plataforma de Acción. Especialmente notable fue la preocupación de las mujeres pertenecientes a organizaciones no gubernamentales africanas y latinoamericanas.

La Conferencia de Beijing fue uno de los eventos de más amplia participación organizado por Naciones Unidas: 30.000 personas en el foro de Organizaciones No Gubernamentales y 5.000 en las delegaciones oficiales. Además, entre los negociadores había muchas más mujeres que en Nairobi.

Es importante resaltar que el resultado del proceso fue un consenso a nivel global, planetario, sobre los principales problemas de las desigualdades de género y ello a pesar de la diversidad de realidades a abordar: mujeres del Norte y del Sur, diferencias étnicas, de edad, por nivel de pobreza; además de la diversidad de enfoques ideológicos, en ocasiones, fuertemente enfrentados.

Algunos de los temas más polémicos fueron: el término género, la contraposición entre igualdad y dignidad, la utilización del término familia o familias, el debate sobre el respeto a la especificidad cultural y, probablemente, el debate más difícil fue (y sigue siendo hoy) el tema del control de las mujeres sobre su sexualidad y los derechos humanos (incluidos los derechos sexuales y reproductivos).

Apenas hubo dificultades para los temas relativos al acceso a recursos y responsabilidades (trabajo remunerado, recursos económicos, acceso a la toma de decisiones). Tampoco hubo muchas dificultades respecto a la educación, la lucha contra la violencia, los conflictos armados, entre otros temas centrales.

Tanto en la Declaración como en la Plataforma se refleja la cada vez más extendida y consciente preocupación en el mundo por los problemas de las desigualdades de género y la necesidad de abordarlos con estrategias globales, afirmando que: el empoderamiento de las mujeres y la igualdad entre las mujeres y los hombres son condiciones indispensables para lograr la seguridad política, social, económica, cultural y ecológica entre todos los pueblos[10].

La Declaración concreta los compromisos básicos de los gobiernos a lo largo de sus 38 párrafos y lo fundamental de la Plataforma para la Acción: los mínimos irrenunciables.

La Plataforma de Acción de Beijing es un amplio documento programático, el más completo producido por una conferencia de Naciones Unidas en relación a los derechos de las mujeres, ya que incorpora lo logrado en conferencias y tratados anteriores, tales como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Convención para la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer y la Declaración de Viena. También reafirma las definiciones de la conferencia de El Cairo-1994 (incluyendo en el artículo 8.25 una recomendación a los Estados de revisar sus legislaciones punitivas sobre el aborto) y se agrega un párrafo sobre los Derechos Humanos en general.

Se acordaron medidas para:

  1. Eliminar la discriminación contra las mujeres.
  2. Erradicar la pobreza.
  3. Conseguir que un número decisivo de mujeres ocupe puestos estratégicos.
  4. Reconocer que los derechos humanos de las mujeres incluyen el derecho a tener control sobre su sexualidad y su reproducción (aunque el fuerte disenso expresado por sectores conservadores impidió que se incluyera el término derechos sexuales).
  5. Revisar las leyes que castigan penalmente a las mujeres que han recurrido al aborto.
  6. Reforzar la legislación que protege los derechos de las mujeres.


Además hubo recomendaciones sobre el trabajo no remunerado, definiciones sobre conflictos armados y algunas decisiones con relación a las cuestiones macroeconómicas así como el reconocimiento de raza y etnia como causas de discriminación y factores de desigualdad.

La estructura y contenidos de la Plataforma, contiene una descripción de los problemas más relevantes de las desigualdades de género, de los obstáculos que impiden el avance de las mujeres, el origen y las causas, los objetivos para mejorar la condición y posición de las mujeres y las medidas para conseguirlo, de acuerdo con el siguiente esquema:

I. Declaración de Objetivos.
II. Contexto mundial.
III. Esferas de especial preocupación.
  1. La persistente y creciente carga de la pobreza que afecta a la mujer.
  2. Disparidades e insuficiencias y desigualdad de acceso en materia de educación y capacitación.
  3. Disparidades e insuficiencias y desigualdad de acceso en materia de atención de la salud y servicios conexos.
  4. La violencia contra la mujer.
  5. Consecuencias de los conflictos armados y de otro tipo en las mujeres, incluidas las que viven bajo ocupación extranjera.
  6. Desigualdad en las estructuras y políticas económicas, en todas las formas de actividades productivas y en el acceso a los recursos.
  7. Desigualdad entre la mujer y el hombre en el ejercicio del poder y en la adopción de decisiones a todos los niveles.
  8. Falta de mecanismos suficientes a todos los niveles para promover el adelanto de la mujer.
  9. Falta de respeto y promoción y protección insuficientes de los derechos humanos de la mujer.
  10. Estereotipos sobre la mujer y desigualdad de acceso y participación de la mujer en todos los sistemas de comunicación, especialmente en los medios de difusión.
  11. Desigualdades basadas en el género en la gestión de los recursos naturales y la protección del medio ambiente.
  12. Persistencia de la discriminación contra las niñas y violación de sus derechos.

IV. Objetivos estratégicos y medidas.
V. Disposiciones institucionales.
VI. Disposiciones financieras.

Es importante detenerse sobre dos de las estrategias más representativas para el impulso de la igualdad de género, y cuyos conceptos fueron acuñados en la Conferencia de Beijing. Se trata de la estrategia del empoderamiento y del llamado mainstreaming de género.

El empoderamiento ha surgido, principalmente, de la experiencia de los movimientos de mujeres del Sur (en gran medida, en América Latina). Se trata de una estrategia de movilización de abajo hacia arriba, en el que las asociaciones y organizaciones de mujeres y la articulación de sus intereses y alternativas juegan un papel central.

En cuanto a la estrategia de mainstreaming, responde a la persistente marginación política de las opiniones y puntos de vista de las mujeres en el proceso de desarrollo, especialmente al nivel de planificación del desarrollo en instituciones tales como las burocracias estatales y los organismos de cooperación para el desarrollo, desde los multilaterales hasta las ONGD.

Con la Plataforma de Acción de Beijing los gobiernos y otros actores asumen también el compromiso de incluir de manera efectiva la dimensión de género en todas sus instituciones, políticas, procesos de planificación y de adopción de decisiones: y para ello, antes de que se adopten las decisiones, debe hacerse un análisis de los efectos sobre las mujeres y los hombres, respectivamente. La Conferencia de Beijín fue, por ello, también el acontecimiento, donde formalmente se llegó al acuerdo de instalar la perspectiva de género, de manera amplia, tanto en la cooperación al desarrollo como en los Estados Miembros. A partir de allí el término "mainstreaming de género" (transversalización del género) fue introducido e inició su auge en las instituciones de la cooperación internacional.


Fuentes: http://www.emakunde.es/emakunde/igualdad_ONU/cuando_c.htm
http://www.nodo50.org/mujeresred/IMG/pdf/cooperacion.pdf

Sitio oficial: http://www.un.org/womenwatch/daw/beijing/
Declaración y Plataforma de Acción de Beijing (español): http://www.socialwatch.org/es/documentos/Beijing.htm
Más información: http://www.choike.org/nuevo/informes/1360.html#Beijing%201995



NOTAS:
  1. ® Epígrafe 13.


  3.2.7. Foros de ONG
Houairou, China, 30 de agosto al 8 de septiembre de 1995.

A este Foro asistieron unas 30.000 personas de todo el mundo, la mayoría mujeres. Paneles, talleres, debates, exhibiciones culturales, charlas con las/os delegadas/os a la Conferencia oficial, fueron algunas de las actividades de una intensa agenda desarrollada por la reunión más masiva de ONG en la historia de los foros paralelos a las conferencias convocadas por Naciones Unidas hasta entonces.

Sesión Especial de la Asamblea General Revisión de la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer: Beijing + 5. Mujeres 2000: Igualdad entre los géneros, desarrollo y paz para el siglo XXI. 5 al 9 de Junio de 2000. Nueva York, Sede de las Naciones Unidas.

Este proceso suponía la elaboración de documentos nacionales donde los gobiernos daban cuenta de los mecanismos implementados para el logro de las metas definidas en la Plataforma de 1995.

Preparación en el seno del movimiento feminista.

Fue la culminación de más de 5 semanas de negociaciones que se extendieron a lo largo de varios meses y que exigió un gran esfuerzo de articulación al movimiento feminista de las distintas regiones del mundo. A Beijing llegó un numero y diverso contingente de feministas (en el que había presencia de indígenas, jóvenes, negras, campesinas y lesbianas, entre otras). Sin embargo, este proceso no estuvo exento de dificultades, ya esto puso sobre la mesa diferencias no sólo ideológicas, sino de formas de existencia, de organización y relaciones de poder en el interior del movimiento.

Aún así, la articulación regional de organizaciones feministas posibilitó que aparecieran redes nuevas como la Red Latinoamericana y Caribeña de Jóvenes por los Derechos Sexuales y Reproductivos o el Enlace Continental (latinoamericano) de Mujeres Indígenas. El Foro regional latinoamericano, por ejemplo, se centró en la denuncia de los pocos recursos y voluntad política de los gobiernos para la implementación de la Plataforma, de la cual surgió el lema, Recursos, no palabras.

Uno de estos problemas, relatados en el documento de choike Beijing+10: toda la plataforma es el que se dio entre las redes y organizaciones internacionales y de los países del norte con las latinoamericanas. Una diferencia significativa a la hora de negociar, es que mientras las feministas del norte consideraban necesario buscar acuerdos mínimos con los gobiernos, la articulación latinoamericana y caribeña sostenía que había que denunciar el incumplimiento de la Plataforma antes que arribar a nuevos acuerdos.

Resultados de la reunión gubernamental: evaluación negativa.

En cualquier caso, la gran mayoría del movimiento feminista estuvo de acuerdo en destacar la poca voluntad política mostrada por los gobiernos para la implementación de la Plataforma.

La ayuda prometida por los bancos, las agencias de cooperación y los países desarrollados no llegó como debiera haberlo hecho. Los gobiernos tampoco asignaron suficientes recursos ni materiales, ni institucionales ni humanos- para la implementación de la PAM; las Naciones Unidas fueron perdiendo la capacidad instalada del sistema para dar cuenta de todos sus compromisos y por si fuera poco, en este mismo periodo, las fuerzas conservadoras y los fundamentalismos fueron adquiriendo más poder[11].

El documento final denominado "Nuevas medidas e iniciativas para la aplicación de la Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing" y los resultados prácticos que implicaba, fue considerado por muchas organizaciones como un estancamiento en el proceso de ampliación y reconocimiento de los derechos de las mujeres. Es más, debido a la presión del Vaticano, del gobierno de los Estados Unidos y de organizaciones civiles conservadoras, se puso en riesgo el reconocimiento de los acuerdos ya contenidos en la plataforma, lo que obligó al movimiento feminista a centrar su atención en la defensa y ratificación de este instrumento, limitando las estrategias para seguir avanzando.

Otras voces señalaban que ni siquiera se había abierto el espacio para establecer cuáles habían sido los cambios efectivos, ni para realizar un análisis profundo de los obstáculos, destacando la carencia absoluta de balance y rendición de cuentas[12] por parte de los gobiernos.

Estas autoras también cuestionan en su artículo los mecanismos que rigen estas negociaciones. El hecho de que el documento final se acuerde por consenso, práctica habitual en Naciones Unidas, tiene como objetivo involucrar a todos los países firmantes, pero presenta una serie de desventajas. Según su experiencia en esta reunión de revisión de Beijing, el consenso hizo que se rebajasen los contenidos, ya que las posturas más progresistas tenían que ceder ante las más conservadoras para llegar a acuerdos de mínimos. También convertía el proceso en algo largo y tedioso y, según las autoras, condujo, muchas veces, a la falta de transparencia, pues hace que los gobiernos establezcan negociaciones bilaterales para llegar a acuerdos.

Los logros.

Aún así, el documento aprobado obliga a los Estados firmantes de comprometerse a hacer realidad las medidas acordadas y así implementar de manera más rápida las disposiciones de la Plataforma de Beijing.

Hace hincapié en aspectos tales como: reducir la mortalidad y morbilidad materna; encarar los aspectos de género del VIH/ SIDA pandémico; desarrollar métodos anticonceptivos controlados por la mujer; garantizar el acceso de los y las adolescentes a la información y a los servicios de salud sexual y reproductiva, y encarar el aborto en condiciones de riesgo. El Documento de Revisión también trata la violencia por razones de género y, por primera vez en un documento de consenso internacional, exhorta a los gobiernos a encarar los así llamados "crímenes de honor" y el matrimonio forzado.

En el centro de la discusión estaban los derechos reproductivos y sexuales, respecto a los cuales se mostraba una brecha fundamental entre los gobiernos de derechas y los de corrientes más progresistas, en relación a la voluntad de garantizar la plena igualdad de las mujeres.

Conclusiones de algunas participantes .

En este sentido, aportamos una de las reflexiones realizadas por participantes en la reunión[13]: Basta pararse un momento en la feroz oposición mostrada por la mayor parte de los países del mundo a la hora de reconocer la discriminación por razón de orientación sexual. Es claro. Explicitar que existe tal discriminación significa reconocer el hecho que las personas, hombres y mujeres, deciden sobre su sexualidad y, por tanto, ésta es un comportamiento que se construye socialmente. Admitir esto amenaza el núcleo sobre el que se basa el sistema de dominación patriarcal: la familia heterosexual en la que las mujeres juegan el papel de reproducción no sólo biológica, sino social.

Martínez y Gomis constatan, no obstante el cambio producido respecto a la reunión de Beijing en 1995, donde la fuerza del movimiento feminista fue mayor y el contexto internacional (con las cumbres de la ONU de los noventa, etc.) fueron favorables a la fijación de los derechos que recoge la Plataforma. En el 2000, la preocupación generalizada es la de subirse al tren de la globalización, sin detenerse a considerar cómo es ese tren, qué efectos tiene, cómo se entra en él y bajo qué condiciones, qué significa un mundo globalizado.

También constatan que cada vez es menos y peor la colaboración y el trabajo conjunto entre ONGs y gobiernos y recogen unas palabras de la senadora colombiana Piedad Córdoba en uno de los seminarios, que pueden explicar en parte este cambio: ¿Qué sentido tiene reunir a los gobiernos para conseguir definir políticas de futuro, que impliquen la consecución de la igualdad de oportunidades y de plenos derechos para las mujeres, que impliquen el desarrollo de los pueblos y de las personas, que impliquen, en definitiva, un cambio de dirección en el rumbo globalizador, cuando, en definitiva, las reglas del juego en nombre del desarrollo y de la erradicación de la pobreza- las dictan las instituciones económicas?

El resultado de esto fue la ruptura y desintegración de la articulación en el movimiento feminista existente, lo cual provocó un quiebre en la vinculación regional por más de cinco años. Muchas de las organizaciones decidieron regresar al trabajo nacional y otras priorizaron la vinculación entre organizaciones de países cercanos; lo cual dio pie a la creación de redes tales como la Articulación Feminista Merco Sur.


Estructura del documento final:

Declaración Política:


Nuevas medidas e iniciativas para la aplicación de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing:

  • Medidas que han de adoptar en el plano nacional. Los gobiernos.
  • Otras medidas que deben tomar en el plano nacional. Los gobiernos, el sector privado, las organizaciones no gubernamentales y otras entidades de la sociedad civil.
  • Medidas que deben tomar en el plano internacional El sistema de las Naciones Unidas y las organizaciones internacionales y regionales, según proceda. http://www.cinu.org.mx/biblioteca/documentos/dh/nuemedbeij.pdf


Resumen de choike del Informe oficial: http://www.choike.org/documentos/conf/beijing5_2000.pdf

Análisis generales:

(conjunto de documentos): http://www.choike.org/nuevo/informes/1360.html#En%20el%202000,%20Beijing+5
Memoria Beijing +10 - Toda la plataforma (capítulo dedicado a la revisión de Beijing y Beijing +5) http://www.choike.org/documentos/todobeijing/04beijing.pdf
Reflexiones en torno a Beijing + 5 (¿O Beijing - 5?) http://wide.gloobal.net/wspa/wide13/wide7.htm

Análisis de temas parciales:

Aportación de la OIT al proceso preliminar y la convocatoria Beijing+5. (Conjunto de documentos): Género, formación y trabajo. http://www.ilo.org/public/spanish/region/ampro/cinterfor/temas/gender/temas/beijing/index.htm
Beijing + 5 Revisión del Capitulo J. Nosotras cumplimos ¿y ustedes? http://www.mujeresenred.net/news/article.php3?id_article=503
Beijing + 5 y la descriminalización del aborto en América Latina http://www.choike.org/documentos/sonia_correa.pdf
Centre for reproductive rights (dos documentos sobre derechos reproductivos. Español) http://www.reproductiverights.org/esp_ww_adv_beijing.html
Nota informativa de la ONU: La feminización de la pobreza http://www.un.org/spanish/conferences/Beijing/fs1.htm
Informe de la Sesión Extraordinaria de la ONU Beijing + 5 de una delegada de CERMI (Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad) http://antiguo.cermi.es/documentos/descargar/ONU_Beijing+5.pdf

49ª Sesión de la CSW (Comisión de la Condición social y jurídica de la mujer). Revisión de la Plataforma de Acción (PAM) de la IV Conferencia Mundial sobre las Mujeres - Beijing +10. N. Y. 28 feb.- 11 mar. 2005.

La Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de la ONU (CSW por sus siglas en inglés), conduce la revisión y evaluación de los 10 años de la Plataforma de Acción de Beijing y conmemorara el trigésimo aniversario de la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer llevada a cabo en Méjico en 1975. Durante el año 2004 se realizaron reuniones regionales con el fin de preparar esta Revisión.

En las etapas previas de Beijing +10 se promovió un proceso de debate sobre su oportunidad. Varias ONG y redes expresaron su preocupación acerca de los riesgos que existirían -ante las circunstancias políticas globales- de perder conquistas logradas en las plataformas de las Conferencias de las Naciones Unidas en los años 90, teniendo en cuenta que este peligro ya se había manifestado con fuerza en la revisión realizada en 2000.

Las feministas lationoamericanas se reunieron en la IX Conferencia de la CEPAL (Comisión Económica para Latinoamérica y el Caribe, organismo de ONU responsable de promover el desarrollo económico y social en la región) para articular una estrategia común de cara a Nueva York. Allí revisaron la aplicación de los compromisos adquiridos en el Programa de Acción Regional y prepararon una estrategia común para la 49ª sesión. La declaración oficial de la IX Conferencia, titulada Consenso de México mostraba preocupación por los impactos negativos de las políticas de ajuste estructural, reafirmaba Conferencias e instrumentos anteriores, se pronunciaba a favor de la participación de grupos de mujeres en estos procesos, defendía la integridad de la Plataforma de Acción de Beijing, considerándola requisito indispensable para la consecución de los Objetivos del Milenio de la ONU, reconocía los derechos sexuales y reproductivos, y las necesidades particulares de grupos como las jóvenes, las indígenas, las afrodescendientes y las mujeres migrantes. La articulación latinoamericana tuvo también otros marcos como el Foro Latinoamericano y Caribeños de Mujeres (2004), el Seminario de la Campaña por la Convención de los Derechos Sexuales y Reproductivos o el V Foro Social Mundial de Porto Alegre.

Finalmente, las seis mil activistas reunidas en la sede de Naciones Unidas, que llevaban el lema Queremos toda la Plataforma, pudieron constatar que sus temores eran fundados. No sólo no pudieron resolverse las limitaciones que impidieron la plena implementación de la Plataforma sino que, por el contrario, el contexto fue haciéndose cada vez más adverso. Algunos de los principales factores que lo caracterizaron fueron:

  • El unilateralismo impuesto después de los ataques del 11 de septiembre por parte del gobierno de Bush, quien definió como parte su agenda el ataque a los derechos de las mujeres ya conquistados (sobre todo a los sexuales y reproductivos).
  • La crisis estructural de Naciones Unidas generada por la campaña de desprestigio encabezada por Estados Unidos, la puesta en duda su papel en tanto garante de la seguridad humana frente al resurgimiento y recrudecimiento de la guerra, la falta de democracia en su interior y el aumento de restricciones para la participación de la sociedad civil.
  • El progresivo desinterés de Naciones Unidas por los derechos de las mujeres, lo cual se reflejó en la pérdida de incidencia y recursos de la Comisión para la Condición del Estatus Económico y Social de la Mujer (CSW) y de la División para el Progreso de las Mujeres (DAW); cuyo papel en Beijing + 10 fue de extrema debilidad, a diferencia de lo que fue para Beijing +5.
  • La priorización de los Objetivos de Desarrollo del Milenio como agenda básica de Naciones Unidas; los cuales expresan la subordinación del desarrollo social a las políticas del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, el desdibujamiento del papel de Naciones Unidas, la renuncia a los acuerdos logrados en las Conferencia de los noventa, el deficiente manejo de la perspectiva de género, entre otras cosas.



La 49° Sesión de la CSW inició con un contundente respaldo del Secretario General, Kofi Annan, a la Plataforma. En su Declaración, afirmó que la "Plataforma adoptada en 1995 fue un gigantesco paso adelante" y "que la igualdad de género es crítica para el desarrollo y la paz de cada nación".

Por su parte, la Mesa Directiva de la CSW elaboró un borrador de Declaración que, aunque limitado (no mencionaba los obstáculos para la implementación de la Plataforma y no definía medidas concretas para su implementación), buscaba generar un consenso mínimo para mantener el compromiso de los gobiernos con el cumplimiento de los acuerdos, enfatizar la necesaria implementación de la Plataforma para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y reconocer la estrecha vinculación entre la Plataforma y la CEDAW.

Esta intención de la Mesa Directiva de lograr un amplio consenso alrededor su propuesta de Declaración, se vio empañada por la enmienda que el gobierno de los Estados Unidos quiso colocar y en la cual se planteaba que la Plataforma no generaba nuevos derechos, que no era vinculante para los gobiernos (es decir, que no estaban obligados jurídicamente a cumplirla) y que de ninguna manera podía entenderse como un instrumento que promoviera el acceso al aborto. En cuanto a las resoluciones particulares, EEUU presento propuestas sobre tráfico y progreso económico conteniendo enfoques sesgados. En el primer caso enfatizó la asociación entre tráfico y prostitución. En el segundo, centró su interés en las mujeres empresarias, relacionando el progreso económico de las mujeres con los tratados de libre comercio. Para impulsarlas, el gobierno estadounidense recurrió al chantaje económico hacia países con alta dependencia económica (como los de Centroamérica y Europa del Este), e impuso sus propias reglas y ritmos en las negociaciones, retrasando el proceso y pretendiendo erigirse como único interlocutor de la CSW.

El papel de los grupos regionales, las latinoamericanas en el Grupo de Río, el G77 más China y el de la Unión Europea, fue fundamental para impedir este cuestionamiento.

El Grupo de Río desarrolló una importante labor de concertación e incidencia con los gobiernos de la región. Así mismo se comprometieron con el respaldo a la propuesta de declaración sobre los derechos indígenas. En cuanto a la resolución de tráfico, se logró incluir una visión más amplia, centrada en los derechos de las mujeres migrantes, e incluyendo toda forma de explotación sexual en vez de prostitución.

También fueron determinantes las acciones paralelas organizadas por las organizaciones y redes no gubernativas de mujeres de todo el mundo.

La Semana de Acción Global por los Derechos de las Mujeres del 1 al 8 de marzo, organizada nivel local, nacional, regional e internacional. En Nueva York se organizaron actividades y reuniones paralelas al encuentro en la ONU.
Los objetivos de esta semana eran, entre otro, demandar la rendición de cuentas respeto a los derechos de las mujeres y especialmente, sobre la implementación de la PAM de Beijing a los gobiernos e instituciones internacionales; examinar los obstáculos que la impiden, tales como los fundamentalismos, la globalización y la creciente desigualdad económica. En ese sentido, uno de los espacios de trabajo se dedicó a discutir sobre políticas macroeonómicas, especialmente el tema de la poblreza. También se propuso como una plataforma de reclamación para la reforma de la ONU, de manera que se integre de manera seria e integral la perspectiva de género en su estructura y funcionamiento. Asimismo, hubo un espacio para trabajar sobre diversidades sexuales. La semana terminaba con la convocatoria de una gran Marcha de Mujeres en Nueva York, el 8 de Marzo.
Las organizaciones convocantes fueron:

  • Centro por el Liderazgo Mundial de la Mujer (CWGL por sus siglas en inglés)
  • Alternativas de Desarrollo con Mujeres para una Nueva Era (DAWN)
  • Organización de Mujeres por el Medio Ambiente y Desarrollo (WEDO)


Una importante organización de los trabajos de difusión mediática e información del evento a través de un Pool de Medios formado por redes de mujeres especializadas en información de todo el mundo. http://www.womensmediapool.org/

Todas estas acciones contribuyeron a frenar la enmienda de los Estados Unidos y a que la propuesta de Declaración de la CSW fuera aprobada por consenso.


En la declaración final, si bien se da la bienvenida a los logros alcanzados en la década transcurrida desde la Conferencia de Beijing de 1995, se advierte la permanencia de importantes desafíos y obstáculos en la lucha de las mujeres por conseguir la igualdad[14]:

POBREZA. Multitud de factores contribuyen a que el porcentaje de mujeres pobres sea cada vez mayor, según la ONU. Se calcula que de cada 10 personas pobres, 7 son mujeres. La discriminación laboral, las diferencias salariales y las desigualdades en el acceso a los recursos productivos, entre otros factores, perpetúan la discriminación. Las delegadas insisten en que es necesario disponer de datos actualizados y desagregados por sexos para poder evaluar la situación de las mujeres y los hombres que viven en la pobreza, así como el impacto real de las políticas.

EDUCACIÓN. Aunque se han registrado mejoras, sobre todo en enseñanza primaria, las niñas acuden a la escuela en menor medida que los niños. Para la ONU, el principal logro de la última década es el "notable" aumento de matrículas femeninas en la enseñanza superior. Son más las mujeres que escogen disciplinas no tradicionales, como ingeniería, ciencia y tecnología. El problema que ponen en evidencia las delegadas es que esta tendencia no se refleja después en el acceso de la mujer al mercado laboral. En los países menos desarrollados, las alumnas se encuentran con serios problemas, sobre todo en el ámbito rural. En muchos casos, las niñas y adolescentes deben compatibilizar los estudios con las labores domésticas.

SALUD. El panorama no es uniforme. Mientras algunos países revisan sus políticas para identificar de forma específica los problemas de las mujeres, otros cierran los ojos ante ello. Aunque se ha extendido el uso de los medios anticonceptivos en buena parte del mundo, persiste el problema de los embarazos adolescentes y de los abortos inseguros.

SIDA es una de las palabras más escuchadas en la Conferencia: este mal avanza entre las mujeres. La situación es especialmente grave en África Subsahariana, donde 9 de cada 12 jóvenes infectados son mujeres. Hay 13 millones de africanas de esa región portadoras del VIH, un 57% de todos los infectados. La ONU advierte de la urgencia de garantizar el acceso universal de la mujer a la prevención, la atención y el tratamiento para reducir su vulnerabilidad ante la enfermedad y la de sus hijos.

VIOLENCIA. Física, sexual y psicológica, la violencia que se ejerce contra las mujeres por el mero hecho de serlo es una de las prioridades de los programas nacionales e internacionales. Un total de 129 países han adoptado medidas concretas para acabar con la violencia contra las mujeres y niñas. Pero falta información precisa para conocer el alcance real del problema y saber si las medidas que se adoptan son eficaces. A esto se suma la dificultad de que los funcionarios policiales y judiciales a menudo no reconocen la gravedad de la violencia contra la mujer.

TRATA. Se están adoptando medidas a escala internacional en la lucha contra el tráfico de mujeres con fines sexuales. Pero la ONU insiste en la necesidad de ser más firmes ante este delito.

PODER. En 1995, había 12 mujeres Jefes de Estado o de Gobierno, y un 11,3% de parlamentarias. Ahora, el número de mujeres en las cámaras legislativas han alcanzado el 15,7% pero ha descendido a 8 el de las Jefas de Estado. La mayor presencia de las mujeres en los parlamentos y gobiernos nacionales es una muestra de la evolución de la mujer en poder político, sobre todo a nivel local. El problema, según señalan las delegadas, es que ocupan a menudo un lugar bajo en las jerarquías legislativas o están asignadas a esferas "menos relevantes" en el proceso de toma de decisiones. A esto se suma el problema que plantea en algunos países el establecimiento de cuotas y otras medidas de discriminación positiva, contrarias a patrones culturales muy arraigados.

ECONOMÍA. La ONU constata "progresos considerables" en la promoción de derechos y la independencia económica de la mujer. La mayoría de los países están adoptando medidas para asegurar el acceso de la mujer al empleo en pie de igualdad y el apoyo a las empresarias. Sin embargo, existe una importante diferencia en la carrera profesional. "Los estereotipos siguen impidiendo el desempeño femenino de cargos altos en el sector privado", por eso se pide reforzar las medidas que favorezcan la conciliación del trabajo y la vida familiar.

Página oficial en español.

http://www.un.org/spanish/events/beijing10/pages/index.htm

Página de la Declaración Oficial y otros documentos de la 49º sesión:
http://www.un.org/womenwatch/daw/Review/

Información de UNISTRAW.
http://www.un-instraw.org/es/index.php?option=content&task=view&id=860&Itemid=159

Preparación de la 49º sesión:
http://portal.rds.org.hn/listas/mujeres/msg00463.html
Sobre el grupo regional europeo http://www.unece.org/oes/gender/beijing10.htm

Análisis:
http://www.choike.org/nuevo/informes/4401.html
http://www.choike.org/nuevo/informes/1360.html
http://www.choike.org/documentos/todobeijing/04beijing.pdf

Conjunto de informe y artículos:
http://www.isis.cl/temas/conf/beijing.htm
http://www.feministasbeijing10.org.uy/04NY006.htm
http://www.mujeresenred.net/spip.php?rubrique48


NOTAS:
  1. ® Lucy Garrido. Entrevista realizada en agosto 2005 para la publicación: A 10 años de Beijing: una mirada hacia el interior del movimiento feminista. http://www.choike.org/documentos/todobeijing/04beijing.pdf

  2. ® Martínez, Eva y Gomis, Matilde: Reflexiones en torno a Beijing + 5 (¿O Beijing 5?). http://wide.gloobal.net/wspa/wide13/wide7.htm

  3. ® Op. Cit.

  4. ® Irene López: Género en la agenda internacional del desarrollo. Un enfoque de derechos humanos. http://www.mediterraneas.org/IMG/pdf/cooperacion.pdf


  3.2.8. Los objetivos del Milenio de la ONU
http://www.un.org/spanish/millenniumgoals/

Objetivo 1: Erradicar la pobreza extrema y el hambre.

  • Reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, el porcentaje de personas cuyos ingresos sean inferiores a 1 dólar por día.
  • Reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, el porcentaje de personas que padecen hambre.
    Este objetivo amplía la definición de pobreza para incluir no sólo la pobreza en términos de ingresos sino otras dimensiones como la falta de fortalecimiento, oportunidades, capacidad y seguridad.


Objetivo 2: Lograr la enseñanza primaria universal.

  • Velar por que, para el año 2015, todos los niños y niñas puedan terminar un ciclo completo de enseñanza primaria.


Objetivo 3: Promover la igualdad entre géneros y la autonomía de la mujer.

  • Eliminar las desigualdades entre los géneros en la enseñanza primaria y secundaria, preferiblemente para el año 2005, y en todos los niveles de la enseñanza para 2015.

    La proporción de asientos ocupados por mujeres en los congresos nacionales también se incluye en este objetivo, lo que hace importante en sí mismo y para las otras metas de los MDGs.


Objetivo 4: Reducir la mortalidad infantil.

  • Reducir en dos terceras partes, entre 1990 y 2015, la tasa de mortalidad de los niños menores de 5 años.


Objetivo 5: Mejorar la salud materna.

  • Reducir, entre 1990 y 2015, la tasa de mortalidad materna en tres cuartas partes.


Objetivo 6: Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades.

  • Detener y comenzar a reducir, para el año 2015, la propagación del VIH/SIDA.
  • Detener y comenzar a reducir, para el año 2015, la incidencia del paludismo y otras enfermedades graves.
  • Prestar especial asistencia a los niños huérfanos por causa del VIH/SIDA.


Objetivo 7: Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente.

  • Incorporar los principios de desarrollo sostenible en las políticas y los programas nacionales.
  • Haber reducido y ralentizado considerablemente la pérdida de diversidad biológica en 2010.
  • Reducir a la mitad, para el año 2015, el porcentaje de personas que carecen de acceso al agua potable y servicios básicos de saneamiento.
  • Mejorar considerablemente la vida de por lo menos 100 millones de habitantes de infraviviendas para el año 2020.


Objetivo 8: Fomentar una asociación mundial para el desarrollo.

  • Desarrollar aún más un sistema comercial y financiero abierto, basado en normas, previsible y no discriminatorio. Ello incluye el compromiso de lograr una buena gestión de los asuntos públicos y la reducción de la pobreza, en cada país y en el plano internacional.
  • Atender las necesidades especiales de los países menos adelantados. Ello incluye el acceso libre de aranceles y cupos para las exportaciones de los países menos adelantados, el programa mejorado de alivio de la deuda de los países pobres muy endeudados y la cancelación de la deuda bilateral oficial y la concesión de una asistencia oficial para el desarrollo más generosa a los países que hayan mostrado su determinación de reducir la pobreza.
  • Atender a las necesidades especiales de los países en desarrollo sin litoral y de los pequeños Estados insulares en desarrollo.
  • Encarar de manera general los problemas de la deuda de los países en desarrollo con medidas nacionales e internacionales a fin de hacer la deuda sostenible a largo plazo.
  • En cooperación con los países en desarrollo, elaborar y aplicar estrategias que proporcionen a los jóvenes un trabajo digno y productivo.
  • En cooperación con las empresas farmacéuticas, proporcionar acceso a los medicamentos esenciales en los países en desarrollo.
  • En colaboración con el sector privado, velar por que se puedan aprovechar los beneficios de las nuevas tecnologías, en particular, los de las tecnologías de la información y de las comunicaciones.


... y la igualdad de género.

La Declaración del Milenio de la ONU fue acordada por 191 gobiernos en la Cumbre del Milenio de la ONU realizada en septiembre de 2000, a la que asistieron 147 jefas y jefes de gobierno, lo que representa la reunión de líderes y lideresas mundiales más numerosa de la historia.
En la Declaración los gobiernos se comprometen a "promover la igualdad de género y el fortalecimiento de las mujeres como formas efectivas de combatir la pobreza, el hambre y la enfermedad y de estimular un desarrollo que sea verdaderamente sostenible".
La Declaración también se ocupa de la "igualdad de derechos y oportunidades entre mujeres y hombres" y se compromete a "combatir todas las formas de violencia contra las mujeres y a implementar la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres (CEDAW)".
Los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU (MDG, por sus siglas en ingles), dados a conocer por el Secretario General de la ONU en 2001, son una "hoja de ruta" para la implementación de la Declaración del Milenio.
Los MDG comprenden 8 objetivos a los que se agregan 18 metas numéricas y temporales, y 48 indicadores cuyo propósito es mejorar las condiciones de vida y resolver desequilibrios globales fundamentales para el 2015.

Aspectos positivos.

(Resaltados por WEDO y Rossina Guerrero y Eliana Cano, del Centro de Mujeres Peruanas Flora Tristán):

  • La Declaración del Milenio refleja el ampliamente difundido reconocimiento internacional acerca de que el fortalecimiento de las mujeres y el logro de la igualdad de género son asuntos de derechos humanos y justicia social.
  • Los MDGs cuentan con un amplio apoyo de los 191 Estados miembros de la ONU, las agencias de la ONU, así como instituciones internacionales de comercio y financieras se han comprometido con la meta temporal de 2015.
  • Los MDGs se pueden ver como otra vía para monitorear la implementación de la Plataforma de Acción de Beijing y otros acuerdos políticos internacionales importantes.


Aspectos críticos:

  • Los Objetivos de Desarrollo del Milenio no representan la plena visión de la equidad de género, la igualdad y el fortalecimiento de las mujeres o de la erradicación de la pobreza y la transformación estructural que impregna los instrumentos fundamentales de derechos humanos, o algunos acuerdos intergubernamentales significativos como la Plataforma de Acción de Beijing.
  • Una de sus principales fallos es la no inclusión de los derechos reproductivos. La violencia física y sexual también está completamente invisibilizada. La igualdad entre los sexos o la autonomía de la mujer se circunscribe a la eliminación de las desigualdades en la enseñanza pero este requisito por sí mismo no garantiza la igualdad de género, porque persisten desigualdades en el mercado de trabajo, derechos legales y toma de decisiones.
  • Por otra parte, la salud de la mujer está reducida al embarazo y al VIH-SIDA. Quedan fuera otros problemas graves que afectan a las mujeres tales como aborto, las ITS, cáncer de útero y mama y anemias, entre otros. No se contempla nada sobre prevención de embarazos no deseados e impulso a programas de anticoncepción.
  • Los MDGs tampoco mencionan dos temas críticos de la Declaración: paz y derechos humanos.
  • Los MDGs incluyen el fortalecimiento de las mujeres y la igualdad de género solo como un objetivo mas y las consecuencias de eso ya son evidentes: los informes de los países tienden a confinar estos temas al Objetivo 3 y a los objetivos relacionados con la salud - 4, 5,6- y a excluirlas de las metas en torno a la erradicación de la pobreza -1-, sustentación del medio ambiente -7-, y cooperación global -8-.
  • Las metas e indicadores actuales no se ocupan de manera adecuada de las desigualdades sistémicas y de los desequilibrios de poder dentro del sistema económico global que socavan los objetivos. El foco está puesto más sobre lo que los países pobres necesitan hacer para alcanzar los MDGs, que sobre la rendición de cuentas por parte de los actores globales más poderosos: los países más ricos y las instituciones internacionales financieras y de comercio.
  • La definición de pobreza que utiliza el ingreso del hogar como unidad de medida es cuestionada desde una perspectiva de género ya que da por hecho que existe homogeneidad en la distribución y el uso de los recursos por parte de todos los miembros, cuando sabemos se dan graves desigualdades de género.
  • Las metas relacionadas con la sostenibilidad del medio ambiente, no toman en consideración el desigual acceso de las mujeres a recursos agrícolas, la división sexual del trabajo o reconocer que las mujeres son las más afectadas cuando no existe acceso al agua potable.
  • No existen plazos, indicadores cuantificables o instrumentos que sirvan para hacer rendir cuentas a los países industrializados, las instituciones económicas y las corporaciones.


Sonia Correa y J. Eustaqui Diniz, por otra parte, señalan que el sistema ONU, a través de sus agencias especializadas, han hecho una verdadera acción de persuasión para convencer a gobiernos y ONGs de adoptar las MDMs como agenda de políticas públicas para las primeras décadas del siglo 21.
Esto supone, de facto, una operación de reducción de las pautas largas y complejas acordadas a lo largo de los años 90, en una agenda minimalista. Una especie de mínimo denominador común aceptable en las difíciles condiciones de negociación política que han caracterizado los procesos de la ONU desde el año 2000 y con más intensidad, después de septiembre del 2001. la operación ha afectado al conjunto de agendas legitimadas en el Ciclo Social de conferencias de la ONU.

La exclusión de las recomendaciones de la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo de El Cairo de las MDMs contradice abiertamente la Meta: Promover la igualdad de género, pues no es posible cumplir este objetivo sin asegurar la autodeterminación sexual y reproductiva y el acceso a los métodos anticonceptivos -y aborto seguro-.

Con la reducción de las Metas a salud materna y VIH-SIDA, sectores importantes del llamado establishment de planificación familiar, hicieron resurgir los argumentos neomalthusianos clásicos de que es preciso reducir la fecundidad y ampliar los programas de planificación familiar para erradicar la pobreza, devolviendo el debate a las premisas de las necesidades básicas de los años 70.

Varias analistas señalan las condicionalidades macroeconómicas, como un límite estructural para la implementación efectiva de las MDMs, las cuales deben ser realizadas en el marco de estructuras existentes de estabilización macroeconómica. Significa que las MDMs se hacen en base al mismo Consenso de Washington que agravó la pobreza y acentuó las desigualdades dentro y entre países.

El problema está en el marco conceptual general y más específicamente en las secciones dedicadas a los aspectos macroeconómicos. El lenguaje utilizado, crea una nueva categoría: capital institucional público, la cual no contempla derechos de ciudadanía y derechos humanos.

En lo que respecta a los aspectos macroeconómicos, la meta 8 reproduce la esquizofrenia del informe del Banco Mundial criticado por Gita Sen. Por un lado el capítulo sobre comercio es progresista y por el otro prioriza la baja de tasas de inflación y sistema tributario favorables a la acumulación de capital.

http://www.mujeresenred.net/spip.php?article119


  3.2.9. La transversalización de la perspectiva de género en la ONU en el marco de su proceso de reforma
La reforma de la ONU en profundidad, en choike: http://www.choike.org/nuevo/informes/2111.html

Desde choike, Informe sobre la reforma de la ONU y las mujeres:

En los últimos años, la Reforma de la ONU es un tema permanente, que ha estado hasta ahora centrado fundamentalmente en la reforma del Consejo de Seguridad. Es el único tema de la reforma respecto al cual lleva reuniéndose desde hace diez años un grupo asesor permanente de la Asamblea General, el "grupo de trabajo de composición abierta" sobre la reforma del Consejo de Seguridad.

Las diferentes propuestas de reforma y la polémica política que éstas llevan aparejadas reflejan visiones, expectativas diferentes y evaluaciones dispares sobre la naturaleza de los problemas que vive la Organización. Los amplios grupos de opinión que se pueden identificar con respecto a la reforma de la ONU han tendido a alistarse en dos grandes posiciones en el debate: el Norte y el Sur. La polémica es profunda porque las propuestas relativas a la reforma de la ONU también integran la lucha por la influencia y el control sobre la Organización.

¿Y LAS MUJERES?

El 16 de febrero de 2006, las Naciones Unidas anunciaron el nombramiento de un nuevo Panel de Alto Nivel sobre la Coherencia Inter-Sistemas de la ONU en las áreas del desarrollo, la asistencia humanitaria y el medio ambiente. Este panel, conformado por 12 hombres y sólo 3 mujeres, tiene la tarea de recomendar cambios a la ONU en una amplia gama de asuntos estructurales, operacionales y de políticas relacionadas con estas áreas. Los temas transversales de género y derechos de las mujeres no habían sido incluidos como responsabilidad del Panel hasta que grupos de mujeres, nacionales e internacionales, realizaron acciones de cabildeo ante Kofi Annan.

"Veintisiete años después de aprobada la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, ahora ratificada por 180 gobiernos; trece años después de la Conferencia Internacional de Derechos Humanos en Viena, donde acuñamos el mantra "Los derechos de las mujeres son derechos humanos"; once años después de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing, ahora reafirmada dos veces a intervalos de cinco años; casi exactamente un mes después de que por primera vez en la historia de África una mujer asumiera como presidenta electa (Ellen Johnson-Sirleaf, de Liberia); dos semanas antes de la sesión que marcará el 50º aniversario de la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer; y en el mismo año en el que la nueva Presidenta de Chile rompió todos los precedentes conocidos al presentar un gabinete con igualdad de género exacta, el sistema multilateral vomita un panel de alto nivel formado por quince personas que deberán analizar el nuevo diseño de todas aquellas áreas del sistema de Naciones Unidas que de manera tan significativa se ocupan de las vidas de las mujeres, y sólo tres de los integrantes de ese panel son mujeres". (Stephen Lewis, Enviado Especial del Secretario General para el SIDA en África)

En la actualidad, existen en la ONU comisiones y agencias que se ocupan exclusivamente de temas de mujeres y que carecen de los recursos necesarios para hacer su trabajo: UNIFEM (el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer), DAW (la División para el Adelanto de la Mujer), OSAGI (la Asesora Especial del Secretario General en Cuestiones de Género y Adelanto de la Mujer) y el INSTRAW (Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación de las Naciones Unidas para la Promoción de la Mujer).

En el año 2006 grupos y redes de mujeres comenzaron a actuar para cambiar esta ausencia en el proceso de la reforma, lo que a su vez ha promovido una discusión sobre las entidades de género que existen dentro de las Naciones Unidas, su reducido financiamiento y su posición dentro de la organización. UNIFEM, por ejemplo, no tiene siquiera la categoría de agencia, es un departamento del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y tiene un presupuesto y personal tan reducidos que imposibilitan su acción como agencia a gran escala. Es ilustrativo comparar esta situación con la de la Organización Mundial de Turismo, que se convirtió en agencia especializada de la ONU en 2003. "Con sede central propia en Madrid y más de 90 puestos, tiene una estructura organizacional más grande que la de cualquiera de las "entidades de género" oficiales, y un personal más numeroso que OSAGI, INSTRAW y DAW combinadas (Lewis).

La discusión y propuestas de las mujeres organizadas incluyen temas polémicos tales como la transversalización de género en todas las entidades de las Naciones Unidas, si esto significaría una mejoría en cuanto a los derechos de las mujeres o no, la creación de una nueva Agencia con financiamiento adecuado, que esa agencia esté basada en UNIFEM o no, que no exista Agencia hasta que no estén claras las reglas de juego, etc.

Parecería entonces que no solamente es necesario integrar la discusión en el Panel de Alto Nivel, sino que hay que cambiar muchas más cosas para poder hablar de equidad.

Fuente: http://www.choike.org/nuevo/informes/5160.html


Campaña GEAR (A rquitectura para la Igualdad de Género en la ONU):

Una actualización (08/2008) sobre la reforma de las Naciones Unidas y la campaña de la sociedad civil dirigida a reformar y fortalecer la arquitectura de la ONU para la igualdad de género. Por Rochelle Jones.
http://www.awid.org/esl/Temas-y-Analisis/Temas-y-Analisis2/La-Campana-por-la-Reforma-de-la-Arquitectura-para-la-Igualdad-de-Genero-GEAR

La arquitectura de la igualdad de género en la ONU, los Estados y las mujeres.
http://www.choike.org/nuevo/informes/6500.html

Antecedentes:

Nota informativa sobre los derechos de las mujeres y el Panel de la Coherencia en el proceso de reforma de la ONU www.cwgl.rutgers.edu/globalcenter/policy/unadvocacy/UN%20Reform%20Briefing%20Note%20SP.doc

Declaración presentada en nombre de la campaña global en favor de una reforma de la arquitectura de la ONU para lograr la igualdad de género (GEAR, por sus siglas en inglés) por las siguientes organizaciones no gubernamentales con carácter consultivo en el Consejo Económico y Social: Alternativas de Desarrollo con Mujeres por una Nueva Era, Amnistía Internacional, Asia Pacific Womens Watch, Asociación para los Derechos de la Mujer y el Desarrollo, Centro para el Liderazgo Mundial de las Mujeres, International Planned Parenthood Federation, Red Africana de Mujeres para el Desarrollo y la Comunicación, WIDE Globalizandola Igualdad de Género y la Justicia Social y Womens Environment and Development Organization. http://www.cwgl.rutgers.edu/globalcenter/policy/csw08/CSW%202008%20GEAR%20submission%20SP.pdf

Declaración presentada por organizaciones del caribe http://www.choike.org/documentos/caribe_women.pdf

Declaración presentada por organizaciones de mujeres africanas (Foro Feminista Africano) http://www.choike.org/documentos/decl_africanas2007.pdf

Comentarios de Stephen Lewis, Enviado Especial para SIDA en África, a un Panel de Alto Nivel sobre la Reforma de la Organización de las Naciones Unidas (sobre la necesidad de una nueva agencia de las mujeres) http://www.choike.org/documentos/unifem_stephenlewis2006.pdf

Propuesta del Grupo de Alto Nivel sobre la Coherencia Inter-Sistemas de la ONU, en su informe Unidos en la Acción:
http://www.americalatinagenera.org/main/index.php?option=com_content&task=view&id=81&Itemid=105


Otros documentos sobre perspectiva de género en la ONU:

Evaluación del mainstreaming de género en el PNUD http://www.undp.org/eo/documents/EO_GenderMainstreaming.pdf


  3.2.10. La financiación al desarrollo y la equidad de género
Presentamos links a una serie de webs donde podréis encontrar referencias a los debates y modelos sobre financiación al desarrollo desde la perspectiva de género que se están produciendo actualmente. La presentación de estas referencias responde a un orden cronológico inverso: así, en primer lugar nos encontramos con los últimos textos surgidos de los foros sobre el tema, y progresivamente aparecen referencias a otros textos sobre momentos anteriores del debate, de donde se puede obtener información en perspectiva.

Igualdad de género y la eficacia de la ayuda. 22. Septiembre 2008 por Stefan Meyer .

(Resumen de los últimos hitos en el debate sobre la eficacia en la financiación al desarrollo y la igualdad de género. El texto enlaza con los principales documentos de diversas organizaciones de mujeres y de instancias oficiales sobre el tema.)

En la euforia sobre la nueva arquitectura de la ayuda y el nuevo consenso sobre la eficacia de la ayuda, el movimiento feminista se ha visto marginado. En el contexto de la conferencia de Accra una serie de investigaciones señalaron propuestas concretas que incluyeran la lógica de la igualdad de género en la provisión de una mejor ayuda.

Igualmente, con el enfoque de las nuevas modalidades de financiamiento y de los instrumentos alineados, la financiación de organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres y las organizaciones para el empoderamiento de la mujer han disminuido. Mientras que, a partir de los años 90, la ayuda se desplazó desde un enfoque de proyectos hacia un enfoque de programas, liderado por los gobiernos de los países receptores, los agentes de la igualdad de género y de la capacitación de la mujer, muchas veces, o bien fallaron o bien no se les permitió cumplir su función, esto es, incidir en las políticas estatales y en los sistemas nacionales.

Más allá de las razones técnicas, se constata que después del apogeo de la lucha por la igualdad, que se plasmó en la Cumbre de Beijing en 1995, el apoyo general a estos temas en la comunidad internacional ha sufrido un retroceso.
Después de esta minuciosa labor de preparación por parte de la sociedad civil, el Programa de Acción de Accra recogió una serie de reivindicaciones del movimiento feminista. Entre ellos figuran:
En el preámbulo:
3) La igualdad de género, el respeto por los derechos humanos y la sostenibilidad ambiental son esenciales para lograr un efecto duradero sobre las vidas y el potencial de mujeres, hombres y niños pobres.
En el apartado sobre Fortalecimiento de la identificación del país respecto del desarrollo que se debatía también como apropiación democrática:
13c) Los países en desarrollo y los donantes garantizarán que sus respectivos programas y políticas de desarrollo se diseñen y se implementen de manera coherente con sus compromisos internacionales acordados respecto de la igualdad de género, los derechos humanos, la discapacidad y la sostenibilidad ambiental.
Esto equilibra el poder de definición de políticas por parte del gobierno con la posibilidad de que la sociedad civil reinvindique objetivos universales, como han sido recogidos en la Declaración de Beijing y en su proceso de seguimiento.
En el apartado sobre países en situación frágil reclama:
21b) A nivel nacional, los donantes y los países en desarrollo trabajarán y llegarán a un acuerdo en torno a un conjunto realista de objetivos para el desarrollo del Estado y la paz que aborden las causas fundamentales del conflicto y la fragilidad y permitan garantizar la protección y la participación de las mujeres.
En la sección sobre lograr resultados se lee:
23a) Los países en desarrollo fortalecerán la calidad del diseño, la implementación y la evaluación de políticas mejorando los sistemas de información, lo cual incluye, donde corresponda, desagregar los datos por género, región y estatus socioeconómico.
Esto, quizás, es el avance más significativo porque permite un monitoreo tanto de los insumos como de los resultados en forma desagregada entre hombres y mujeres.

Aunque la declaración es un avance desde el punto de vista del género, las críticas han sido duras, particularmente en áreas relacionadas a la condicionalidad y a la igualdad de género.
http://foroaod.org/2008/09/igualdad-de-genero-y-eficacia-de-ayuda/



Políticas de género y financiación para el desarrollo (varios artículos)
http://www.choike.org/nuevo/informes/1636.html#Pol%C3%ADticas%20de%20g%C3%A9nero%20y%20financiaci%C3%B3n%20para%20el%20desarrollo

Las mujeres y la eficacia de la ayuda. DECLARACIÓN DEL FORO DE MUJERES.
Recomendaciones para la acción sobre la Eficacia del Desarrollo en Accra y más allá http://www.choike.org/nuevo/informes/6673.html


Políticas de cooperación / Comentario Financiación a la igualdad de género 18/06/2008 Por Ana Lydia Fernández-Layos.

Con el nuevo consenso alrededor de la Declaración de París sobre la Eficacia de la Ayuda (2005) se ha producido una disminución del financiamiento dedicado a la igualdad de género y al empoderamiento de las mujeres. Al mismo tiempo, mientras el énfasis de la ayuda al desarrollo ha cambiado de la realización de proyectos específicos al uso de enfoques programáticos y a la revisión de las políticas al más alto nivel; se han abierto nuevas oportunidades para adaptar todas las estrategias e instrumentos existentes para que contemplen la igualdad de género. Por ejemplo, políticas, estadísticas, presupuestos, planes e indicadores apoyados por los mecanismos nacionales para mejorar la situación de la mujer.
Según Ana Lydia Fernández-Lagos el balance realizado muestra que en los últimos años la igualdad de género no se ha contemplado adecuadamente en la construcción de la nueva arquitectura de la ayuda. Por tanto, las cumbres internacionales que tendrán lugar este año como el Foro de Alto Nivel sobre efectividad de la ayuda en Accra y la revisión de la cumbre de Monterrey para la financiación del desarrollo en Doha suponen un importante espacio de influencia del movimiento feminista global para el logro de compromisos concretos en la promoción de la igualdad de género desde la ayuda al desarrollo.

La 52ª sesión de la CSW en febrero/marzo 2008 ha abordado como tema prioritario el debate sobre la integración de la perspectiva de género en la financiación del desarrollo internacional. Desde una perspectiva de la sociedad civil, este comentario relata las principales reivindicaciones, y puntos clave de las negociaciones entre Norte y Sur, y entre gobiernos y ONGs y propone líneas de incidencia para el avance en la promoción de la igualdad de género.
http://www.fride.org/publicacion/443/financiacion-a-la-igualdad-de-genero.

Financiamiento para la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres: La 52a. Sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, celebrada en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, del 25 de febrero al 7 de marzo de 2008. Por Sarah Rosenhek, 21 de marzo 2008.
http://www.awid.org/esl/Temas-y-Analisis/Library/Financiamiento-para-la-igualdad-de-genero-y-el-empoderamiento-de-las-mujeres

El Financiamiento para la Igualdad de Género y la nueva Arquitectura de la Ayuda Dra. del estudio: Carmen de la Cruz. Investigadoras: Maruja Barrig y Alicia Rodríguez.

Este trabajo pretende contribuir a analizar desde un enfoque de género el significado de los nuevos procesos de Alineamiento y Armonización, indagando si los mismos incluyen una verdadera arquitectura de género que traduzca los compromisos realizados por los gobiernos en lo s 90 a nivel internacional.
http://www.mujeresenred.net/spip.php?article1400

Género y financiación para el desarrollo. INSTRAW/Ser.E/3, 54 p., Santo Domingo, 2004. Preparado para el INSTRAW por Maria Floro, Nilufer Çağatay, John Willoughby y Korkut Ertürk .

Este documento de referencia utiliza un enfoque de género al examinar las estrategias de financiación para el desarrollo suscritas en el Consenso de Monterrey del 2002. Identifica las políticas y estrategias de acción para que las organizaciones aseguren la incorporación de la perspectiva de género en los mecanismos de seguimiento a la conferencia, así como en el esfuerzo global de lograr la justicias económica y de género, la paz y el cumplimiento de los derechos humanos. El documento analiza las distintas perspectivas teóricas y examina de forma empírica los vínculos relevantes entre género, finanzas y desarrollo. Asimismo, aborda los procesos preparatorios que resultaron en la Conferencia Internacional de las Naciones Unidas sobre Financiación para el Desarrollo (CFID) y evalúa, desde una perspectiva de género, la consistencia en las acciones de primer orden estipuladas en el Consenso de Monterrey.
http://www.un-instraw.org/es/index.php?option=content&task=view&id=930&Itemid=191


  3.2.11. Género en la cooperación al desarrollo española
El nuevo Plan Director de la Cooperación española 2009-2012.

Pdf del primer Borrador http://www.maec.es/es/MenuPpal/Cooperacion%20Internacional/Novedades%20y%20actividades/Documents/BORRADOR%20PD_Coop0912.pdf

Pdf de los Planes de Acción http://www.maec.es/es/MenuPpal/Cooperacion%20Internacional/Novedades%20%20actividades/Documents/BORRADOR%20PD_%20CoopANEXO.pdf



Remitimos a la página del foro AOD, un proyecto de FRIDE dedicado especialmente al análisis y propuestas sobre la eficacia de la ayuda oficial al desarrollo de España. Dada la reciente publicación del borrador Plan Director, la información y cuestiones que plantean los textos contenidos en la web son de carácter general o centrados en los aspectos financieros y de reforma institucional que envuelven al nuevo Plan (el gobierno está planteando la reforma de la vigente ley de cooperación, que data de 1998). Es esperable que progresivamente se vayan sumando en esta página más análisis que incorporen otras cuestiones, como el enfoque de género de este nuevo marco para la cooperación española.
http://foroaod.org/tag/plan-director-2009-12/

El nuevo Plan Director pistas para principiantes, cómo abordar las casi 200 páginas del documento de consulta. 28. Octubre 2008. Por Stefan Meyer http://foroaod.org/2008/10/el-nuevo-plan-director-%E2%80%93-pistas-para-principiantes-como-abordar-las-casi-200-paginas-del-documento-de-consulta/

El tren de la Cooperación Española - ¿Mucha maquinaria, pero poco movimiento? 21. Octubre 2008 por Kattya Cascante http://foroaod.org/2008/10/el-tren-de-la-cooperacion-espanola-mucha-maquinaria-pero-poco-movimiento/

El nuevo Plan Director - ¿Más allá del enfoque unilateral?. 20. Octubre 2008 por Mauricio Gomez Lacayo http://foroaod.org/2008/10/el-nuevo-plan-director-mas-alla-del-enfoque-unilateral/

Plan Director 2009-2012 - Empiezan las consultas. 20. Octubre 2008 por Nils-Sjard Schulz http://foroaod.org/2008/10/plan-director-2009-2012-empiezan-las-consultas/

Estrategia de Género en Desarrollo de la Cooperación Española.

Publicado en 2007, este material de la Dirección General de Planificación y Evaluación de Políticas para el Desarrollo (DGPOLDE), elaborado por Nava San Miguel Abad, es el documento de referencia para conocer las directrices del enfoque de género en la política oficial de cooperación española.

En la justificación del trabajo se ofrece un Diagnóstico de la situación de discriminación de las mujeres en el mundo que, más adelante, en el marco de intervención, sirve para definir las líneas estratégicas prioritarias en cada región de esta política oficial al desarrollo. También encontramos los Antecedentes y evolución del enfoque GED en la Cooperación Española diferenciado en tres momentos: hasta 1995, desde la Conferencia de Beijing en adelante y en el ciclo de Plan Director de 2005-08. A continuación, en el marco de referencia se apunta, junto a los marcos normativo e institucional, los conceptos y herramientas GED que constituyen el marco teórico.

El marco metodológico de intervención constituye la parte fundamental de la Estrategia, donde se definen los aspectos esenciales para su aplicabilidad, y los pasos que pueden seguir los actores a la hora de abordar el enfoque de Género en Desarrollo, de forma horizontal y sectorial. Así, encontramos el Cruce [de la estrategia GED] con las prioridades horizontales definidas en el Plan Director, a saber: lucha contra la pobreza, defensa de los Derechos Humanos, sostenibilidad medioambiental y diversidad cultural (las dos últimos son también prioridades sectoriales). En este punto, tienen especial importancia los pasos para poner en práctica la prioridad horizontal de género:

Para que sea efectivo realmente el proceso de transversalización en actuaciones de desarrollo, además de trabajar en los dos niveles desde lo formal a lo real, deben contemplarse fundamentalmente tres pasos:

  1. Que el tema de género pase a ser prioridad política en la agenda principal y así se refleje en sus documentos y declaraciones (lo que se traduce del inglés como integración del tema de género en la corriente principal).
  2. Que se acompañe con un proceso real de institucionalización a medio plazo.
  3. Que haya una efectiva transversalización desde la planificación hasta la gestión, el seguimiento y la evaluación.


Muy estrechamente relacionado, se combinará con un cuarto paso que es el trabajo específico de empoderamiento, complementando toda la intervención para subsanar brechas acuciantes de desigualdad y discriminación que recaen negativamente en la vida, condición y posición de las mujeres frente a los hombres.

Para cada uno de estos pasos, se especifican, a su vez, una serie de actuaciones prioritarias que van desde la reafirmación de los compromisos internacionales y la educación y sensibilización en género, en la etapa de integración de GED en lo formal, a la dotación de capacidades necesarias para la transversalización, de cara a integración del enfoque Género en el Desarrollo en lo real a través de la institucionalización del mismo (especialización en género, presupuestos específicos asignados a la transversalización, cambios en la cultura organizacional, creación de bancos de buenas prácticas, etc.). Ya en la etapa de transversalización propiamente dicha, encontramos el análisis (con datos desagregados) y la programación operativa con enfoque de género, la definición de acciones específicas, reforzar la participación de los actores en foros de género o el seguimiento y la evaluación con enfoque de género a través de indicadores.

También encontramos estos pasos para la adaptación de la estrategia GED al nuevo marco de efectividad de la ayuda, para lo cual se define un objetivo general de desarrollo que engloba otros 6 objetivos específicos, destinados a potenciar el pleno ejercicio de los DDHH de las mujeres, como forma directa de incidir en la reducción de la pobreza, y para lograr superar la brecha de desigualdad que padecen las mujeres en el mundo.

Los objetivos específicos se precisan a partir del cumplimiento de los derechos económicos, sociales, civiles, políticos y culturales, incluyendo de manera explícita un objetivo adicional sobre derechos sexuales y reproductivos, aunque vinculado a los derechos sociales y políticos. Contar con un objetivo específico para el pleno ejercicio de los DSR, se debe a la relevancia que como derecho humano ha adquirido en las reivindicaciones feministas en todo el mundo, al manifestarse, de manera muy especial, la opresión y discriminación contra las mujeres en el ejercicio de este derecho. Para cada uno de estos objetivos, y adaptadas a los pasos que acabamos de describir, se proponen actuaciones a largo, medio y corto plazo.

El marco instrumental contiene todos aquellos instrumentos disponibles con los que puede contar la Cooperación Española para la aplicación de manera efectiva del marco metodológico de la Estrategia de Género. Eso incluye, los instrumentos tradicionales, pero también otros nuevos como el canje de deuda, que son modalidades de ayuda novedosas para la Cooperación Española en su conjunto, y especialmente para el sector género, con lo que significan de posibilidad y nuevo marco de ampliación y eficacia de la ayuda para promover la igualdad de género.

En la introducción de este capítulo se asegura que la puesta en práctica del marco instrumental de la Cooperación Española ha de ajustarse a los principios operativos y directrices establecidos en el Consenso de Monterrey (2002), en el Tratado de Roma (2003) y en la Declaración de París (2005) [y la más reciente Agenda de Acción de Accra - 2008] sobre la efectividad de la Ayuda al Desarrollo: Esto supone un nuevo reto a la hora de utilizar cualquiera de los instrumentos en cuanto a género de manera armonizada y complementaria, que se hará tratando de intensificar las acciones de coordinación, coherencia de políticas y armonización entre actores, y promoviendo desde la Cooperación Española procesos a largo plazo, que superen la visión de proyectos, el aislamiento de las acciones, los actores y las organizaciones involucradas; la sensibilización, formación en la aplicación de estos principios entre los actores de la cooperación, el fortalecimiento de las relaciones de asociación y mutua responsabilidad con las instituciones de género de los países socios, y la armonización con los organismos internacionales, para poder alcanzar una mayor eficacia en las actuaciones de la estrategia en el sector. Estos instrumentos son bilaterales, multi-bilaterales o multilaterales (la aportación que el gobierno de España hace a los diferentes organismos internacionales), éste último reforzado considerablemente en el último periodo.

Por último, encontramos detalladas las fases del proceso de difusión y puesta en práctica de la Estrategia y del seguimiento y evaluación de la misma.

http://www.aecid.es/03coop/6public_docs/2seci/2doc_coop_esp/ftp/Estrategia_GeneroDes/EstrategiaGENEROdes.pdf

Cirujano Campano, Marta: El enfoque GED en el desarrollo. Un acercamiento a las directrices de la cooperación española. Madrid: Coordinadora de ONGD España, 2008 http://www.usal.es/~cooperacion/boletinescongdcyl/CIRD/abril08.pdf http://82.103.138.57/es/registros/2628-el-enfoque-ged-en

Género y cohesión social en la política española para el desarrollo. Avances y propuestas para el cambio. Nava San Miguel Abad. Responsable de género de la Dirección General de Planificación y Evaluación de Políticas para el Desarrollo (DGPOLDE). SECI-MAEC.http://147.83.15.91/Doc/cols_new/contenidos/downloads/obtener?id=516&artcl=&artcr=2

Portal de la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID) donde encontramos expuestos los principios de igualdad de género que informan la ley de cooperación española y el Plan Director de cooperación de 2005-08. Así mismo, el epígrafe 2 del menú, sobre Género y Ayuda Oficial al Desarrollo muestra la evolución ascendente, durante los últimos años, de la dotación presupuestaria del AECID a proyectos de desarrollo con enfoque de género http://www.aecid.es/genero/1politica/index.htm

Noticia:

La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) ha destinado en el año 2007 más de 120 millones de euros en el sector de género.
http://www.mujeresenred.net/spip.php?breve444


Documentos que evalúan la integración de la perspectiva de género en las ONGs vascas y catalanas. El material sobre las organizaciones de Cataluña tiene especial interés ya que es más reciente en el tiempo.

Estudio-diagnóstico: la perspectiva de género en el trabajo de las ONGD catalanas. Clara Bastardes Tort y Laia Franco Ortiz. Comisión de género de la FCONGD. http://www.pangea.org/fcongd/

Avances y dificultades en el proceso de cambio hacia la equidad de género. Primer informe de seguimiento del uso de la Guia para alfabetizarse en género y Desarrollo-por parte de las ONGD de la Coordinadora de ONGD de Euskadi
http://www.ongdeuskadi.org/es/coordinadora/documentacion_view.php?id=7&categoria=3

Un par de documentos de la Coordinadora de ONGD española sobre reuniones y actas de su grupo de género. Febrero de 2007. http://www.congde.org/ant/documentos.htm#c4


Parte IV. La situación de las mujeres en diferentes regiones del mundo
La situación de las mujeres en el mundo sigue estando marcada por una fuerte desigualdad y discriminación con respecto a los hombres en la mayoría de los ámbitos de la vida social, económica, política y cultural. Como se afirma en todos los informes oficiales, desde la conferencia de Beijing de 1995 la brecha de género ha disminuido de manera insuficiente y el Índice de Equidad de Género (IEG) (Social Watch: 2005) concluye que en ningún país las mujeres disfrutan de las mismas oportunidades que los varones y que, si bien la situación ha mejorado en algunos aspectos en la última década, es claro que las oportunidades en los distintos ámbitos de participación social, económica, política y cultural aún son limitadas y desiguales para ellas en comparación con los hombres (Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, 2007. Estrategia de género en desarrollo de la cooperación española).

Si bien esta desigualdad es una constante mundial, los índices de medición según el género indican claramente cómo esta brecha está directamente relacionada con otras variables: en primer lugar, con las condiciones socioeconómicas de los países o áreas geográficas de referencia. Desde esta perspectiva, el análisis de la situación de las mujeres en los países en desarrollo no puede desligarse de un análisis de las condiciones estructurales que caracterizan cada territorio y, en primer lugar, de los efectos de las políticas económicas llevadas a cabo por los organismos financieros internacionales. Aunque las políticas económicas neoliberales diseñadas por el Banco Mundial y por el Fondo Monetario Internacional tienen objetivos y metodologías globales, su aplicación en los distintos contextos socio-geográficos conlleva unos efectos distintos para las poblaciones locales. Y, a pesar de que la feminización de la pobreza, o de la supervivencia (S. Sassen, 2003) es actualmente un fenómeno global que afecta a las mujeres de todo el mundo, el universo femenino sigue diferenciándose en el ámbito local según múltiples variables: la etnia, la clase social o la edad.

Este apartado presenta una serie de datos e informaciones relativas a la situación de las mujeres en las principales áreas geográficas que engloban a los países empobrecidos. Están organizadas de la siguiente manera: África Subsahariana, América Latina y Caribe, Asia Sur Oriental y Magreb y Oriente Medio.


  4.1. África Subsahariana.
La mayoría de los países africanos se encuentran actualmente en situación de extrema pobreza, caracterizada por la presencia de múltiples problemáticas que dificultan las intervenciones sectoriales: la crisis alimentaria, los elevados índices de mortalidad y de enfermedades, los conflictos armados y políticos, la extracción salvaje de materias primas por parte de las multinacionales, la crisis del medio rural y la explosión de los núcleos urbanos, las sequías y el cambio climático, los problemas interétnicos, la escasez o ausencia de recursos sociales y educativos, la disminución de los precios de las materias primas, el peso de la deuda externa, el flujo negativo de capitales hacia la región, las alzas en el precio del petróleo, las gravísimas condiciones de salud de la mayoría de la población, la elevada mortalidad infantil, el hambre.

Las tasas brutas per cápita están entre las más bajas en el mundo, las principales economías de los países centro y sur africanos tienen índices de crecimiento extremadamente bajos y los niveles de pobreza se sitúan entre los más altos del mundo: la tasa de pobreza señalada por la OIT en 2007 indica que el 46,1% de la población vive con 1 $US, y un 73,8% con 2 US$. Los Índices de Desarrollo Humano sitúan a la región entre los países de Desarrollo Humano medio y bajo[15]. Todas estas problemáticas afectan diferentemente a hombres y mujeres, siendo estas últimas las que viven los peores efectos de las consecuencias de las políticas de ajuste estructural, de las políticas económicas neoliberales y de la escasez de recursos.

Los indicadores que miden el Desarrollo según el Género señalan que la mayoría de los países de África subsahariana tienen un Índice de Desarrollo Humano Bajo, mientras sólo algunos se mantienen entre los países con Desarrollo Humano Medio, como Cabo Verde, Sudáfrica, Guinea Ecuatorial, Gabón, Congo y Togo. En esta región se encuentran también las esperanzas de vida al nacer más bajas, con el mínimo de Zambia en 33,4 años para las mujeres y 33,3 para los hombres. Las estimaciones de ingresos también son las más bajas a nivel mundial, manteniéndose una diferencia en función del sexo, pero en general se evidencia una significativa disminución de los ingresos percibidos en general. Así, por ejemplo, en Sudáfrica, uno de los países con mayores ingresos en general, la estimación en US $ para las mujeres es de 7.047 mientras que para los hombres es de 15.712, mientras que en Nigeria es de 505 US$ para las mujeres y de 1.191 US$ para los hombres.

Los Índices de Potenciación de Género disponibles para los países del área subsahariana son escasos. Y los datos relativos a la presencia de mujeres en escaños parlamentarios muestran una realidad donde si bien en la mayoría de los casos la presencia de las mujeres es aún excesivamente inferior a la de los hombres[16], se aprecian algunos importantes cambios, por ejemplo en Rwanda, donde el número de mujeres elegidas en el parlamento ha casi alcanzado al de los hombres (45,3%) o en Mozambique, donde el porcentaje de mujeres en el parlamento es del 30%.

Economía.

En el ámbito económico, la situación de las mujeres está marcada por un enorme desequilibrio entre sus aportaciones a la economía regional y familiar y los ingresos percibidos por su trabajo. Así, las mujeres producen un 75% de los alimentos de base, reciben solo un 10% de los ingresos generados y controlan un 1% de la tierra. El principal sector de ocupación de las mujeres en toda la región es la agricultura, (64,2% de mujeres ocupadas), seguido por el sector servicios (30,3%) y la industria (5,5%). La tasa de desempleo de las mujeres es inferior a la de los hombres (9,6%), pero también la tasa de participación en la fuerza de trabajo, que ha disminuido ligeramente en el decenio 1996 2006 (OIT 2007). Las mujeres participan en bastante menor medida al mercado laboral (un 20%), una menor participación formal que no refleja, evidentemente, la carga de trabajo soportada cotidianamente por las mujeres. Son ellas las que realizan las labores de producción y de reproducción para la supervivencia de núcleos familiares enteros, labores que se ven constantemente dificultadas por las consecuencias de los grandes acontecimientos globales. La crisis alimentaria y la penuria de agua son ya realidades dolorosamente concretas en la región subsahariana y la mayoría de la población femenina es la que tiene que hace frente a ellas, cada día.

De la misma manera, la reducción de los servicios de salud y de guardería en los últimos años se ha traducido para las mujeres en mayores responsabilidades en las tareas de cuidado y reproducción. Además, un recorte de los servicios educativos tiende normalmente a repercutir en la educación de las niñas y en las clases de alfabetización para mujeres adultas. La eliminación de subsidios de alimentación, los salarios a la baja y los precios en aumento han ido mermando el poder adquisitivo de la mujer como proveedora de alimentos y haciendo aún más difícil su lucha por solucionar las necesidades de supervivencia en sus familias.

La situación económica de las mujeres subsaharianas es extremadamente heterogénea, dependiendo de las situaciones locales además de la interdependencia de otras variables. Sin embargo, es importante subrayar cómo el medio en que viven, urbano o rural, marca profundamente la situación económica y, sobre todo, la elaboración de estrategias individuales y/o colectivas para hacer frente a los problemas específicos.

La situación de las mujeres en las zonas rurales se caracteriza actualmente por una mayor pobreza y mayor desprotección derivadas de múltiples factores: los profundos y complejos cambios en el control, gestión, y producción de la tierra producidos por múltiples agentes institucionales y los programas de desarrollo, la agudización de los problemas energéticos, de acceso a los recursos básicos y la emigración progresiva de los hombres hacia las zonas urbanas.

Por otro lado, la emigración de las mujeres a las ciudades es un fenómeno que en los últimos años (desde los 0), ha aumentado, aunque la llegada a lo urbano no garantice condiciones de vida mejor. Muchas mujeres en las ciudades trabajan en la prostitución, alternando la entrada de ingresos desde los servicios sexuales con otras formas de trabajo informal, como la venta de comida y de otros servicios. Es importante anotar que por una parte, la expansión del trabajo sexual conlleva un creciente parasitismo y explotación de la prostituta, pero por otra, asegura la generación de ingresos, cuyas ganancias, una vez satisfechas las necesidades domésticas, se reinvierten en los grupos femeninos de solidaridad[17].

Un rasgo particularmente interesante del fenómeno del éxodo rural es que, aunque sean cada vez más las mujeres abandonadas en el campo o las que emigran, las actividades urbanas femeninas no se hallan desvinculadas de las de sus equivalentes rurales. A diferencia de los hombres, las mujeres no han abandonado totalmente las áreas rurales, sino que han implantado el concepto, la realidad y la economía de lo que podríamos llamar lo peri-urbano. De hecho, muchas africanas participan de manera simultánea en colectivos femeninos rurales y urbanos. Ello tiene dos consecuencias positivas: la mujer en la ciudad puede aprovechar la feminización del campo, asegurarse ventajas en los mercados de alimentos urbanos (de predominio femenino) y disminuir a la vez la dependencia de intermediarios y minoristas. Por otro lado, el intercambio campo-ciudad también permite a las mujeres movilizarse y escapar así de los resortes del control social establecido. Una constante verificable en la actividad femenina urbana es la búsqueda de lo informal, de lo que posibilite escapar al control patriarcal. Por ejemplo, la clandestinidad de las actividades comerciales femeninas también reduce la capacidad del aparato burocrático para controlar la generación y gestión de ingresos de las mujeres.[18].

Las africanas estructuran redes de solidaridad urbanas inéditas, como el sistema alternativo de ahorro colectivo entre amigas o conocidas, que asegura la satisfacción de necesidades económicas o financieras de todas las participantes; desde el pago de la matrícula escolar de los hijos hasta préstamos para inversiones inmobiliarias.

Si bien en las ciudades las oportunidades de trabajo parecen aumentar y la solidaridad entre mujeres construye redes de importante valor económico, social, y cultural, además de afectivo, también en las zonas rurales empiezan a crearse iniciativas para fomentar la autonomía económica de las mujeres. La mayor pobreza y desprotección de las mujeres en las zonas rurales no está aún contemplada en la mayoría de los créditos gubernamentales y de las ONG: Se estima que las mujeres de las áreas rurales sólo reciben el 0,5 por ciento de la financiación, por ser en su mayoría vulnerables y no reunir las rígidas condiciones establecidas para obtenerlos. Para hacer frente a esta situación se están desarrollando algunas iniciativas, como por ejemplo la COWAN (Asociación de Mujeres Rurales de Nigeria), una organización fundada en el año 1982 por mujeres de la zona rural que creó su propio sistema de créditos[19].

Salud.

La situación de extrema pobreza y explotación sufrida por las mujeres en toda la región se revela también en los principales indicadores de salud: con 640 muertes asociadas a la maternidad por 100.000 nacimientos vivos, África tiene la tasa de mortalidad materna más elevada del mundo. Estas cifras constituyen tasas medias, que en algunas zonas rurales llegan hasta 1000 muertes maternas por 100.000 nacimientos vivos.

Como señalan varios informes, los problemas de salud y mortalidad materna han sido descuidados o considerados como una fatalidad. Se ha estimado que África representa el 18% de los nacimientos en el mundo y el 30% de la mortalidad materna. Si bien algunos informes señalan como causa de la mortalidad las llamadas prácticas tradicionales, hay que recordar que la mayoría de las muertes por maternidad o durante el parto están relacionadas, en última instancia, con complicaciones derivadas de la escasez de alimentos y de la carga de trabajo de cada mujer. Las mujeres que viven en las zonas rurales cuentan con la tasa de fertilidad más alta del mundo: 6.4 hijos por mujer y también con las tasas de mortalidad más elevadas.

Un problema de salud que afecta gravemente y de manera especifica a la población femenina es el de las epidemias, en primer lugar el VIH SIDA: las mujeres representan el 58% de las personas infectadas por el virus y la urgencia de tratar este daño con una perspectiva de género es lo que ha promovido la creación de grupos y organizaciones de mujeres específicos. A pesar de los impactos diferenciados para hombres y mujeres de los temas de salud, aún son escasas las experiencias y los programas sanitarios que aborden sus intervenciones con una perspectiva de género.

Educación.

Las tasas de alfabetización muestran una elevada presencia de personas que no tienen acceso al sistema educativo, entre las cuales las mujeres son las que encuentran mayores obstáculos. Cabo Verde es el país en donde la tasa de alfabetización de adultos mayores de 15 años es mayor: el 67% de las mujeres y el 84,9% de los hombres. En el otro extremo se encuentra Gambia, donde sólo el 30,9% de las mujeres y el 45% de los hombres están alfabetizados y Malí, con el 16,6% mujeres y 36,7% de los hombres[20]. Sin embargo, existe algún caso en donde la relación se invierte: como en Lesotho, donde las mujeres superan a los hombres (93,9 73,3%). Si bien existen en general amplios sectores de la población femenina que no tienen acceso a la educación reglada y que empiezan a trabajar siendo aún niñas o adolescentes, para las mujeres que viven en zonas rurales las posibilidades de ir a la escuela son aún menores.

Emigración .

Si durante muchos años han sido los hombres quienes tomaban las decisiones de emigrar, muchas veces apoyados a nivel económico y social por los grupos familiares, desde hace algunas décadas muchas mujeres están emigrando hacia diferentes destinos, tanto a nivel interno, del campo a la ciudad o entre países de la región, como hacia los destinos occidentales.

Sin embargo, los datos en España, por ejemplo, indican una menor presencia de mujeres subsaharianas en los flujos migratorios procedentes de esta región, mientras algunos estudios indican cómo muchas de ellas emigran hacia las zonas urbanas dentro de sus propios países.

Una gran parte lo hace por seguir al marido que ha emigrado. Otras, porque son jefas de familias monoparentales y otras, por razones de tipo sociocultural, para buscar mejores oportunidades de vida en general. Dentro de la gran heterogeneidad de las experiencias migratorias femeninas, es importante señalar como las mujeres que se desplazan a las zonas urbanas suelen crear y difundir nuevos modelos de cooperación entre ellas que funcionan como redes de apoyo en una realidad en donde de otra manera estarían totalmente desprotegidas y vulnerables. En este sentido, la creciente movilidad geográfica, social, económica y cultural protagonizada por las africanas en estos momentos, estaría favoreciendo un aumento de su autonomía, que debilita las limitaciones tradicionalmente impuestas a su desarrollo personal, comercial o social.

Las transformaciones familiares, sociales y culturales causadas por las migraciones han permitido que las mujeres comiencen a desligarse de sus ámbitos geográficos tradicionales y, de esta manera, de las jerarquías basadas en la autoridad y poder masculinos, para ampliar sus opciones y oportunidades. Sin embargo, es importante anotar cómo en muchos casos la decisión de emigrar, sobre todo cuando se trata de destinos europeos, puede ser fruto de una estrategia de supervivencia del grupo doméstico y cómo muchas mujeres procedentes de algunas zonas de África llegan a los destinos occidentales gracias a redes de tráfico de personas a las cuales están vinculadas por deudas económicas, que suelen pagar con el ejercicio de la prostitución. El caso de Benin City es emblemático: la mayoría de las mujeres nigerianas procedentes de esta zona están obligadas, por las deudas contraídas, a trabajar en la prostitución. Las mujeres subsaharianas que emigran, por ejemplo, a España, suelen hacerlo en el contexto de sus redes familiares, en donde los primeros que emigran son hombres.

Movimiento de mujeres .

El impacto de los procesos de cambio promovidos en las últimas décadas por parte de las intervenciones al desarrollo y las transformaciones sociales, económicas y culturales de la región subsahariana, ha sido desigual para hombres y mujeres. En algunos casos, estos cambios han contribuido a profundizar, en otros a disminuir, las brechas que separan a unos y a otras en el acceso a los recursos vinculados a los ámbitos político, económico, social y cultural. En este contexto, las mujeres subsaharianas se han visto confrontadas a una redefinición de sus roles de género y, en consecuencia, a mutaciones en sus sistemas de relaciones familiares, sociales y económicas. Es importante evidenciar que la reformulación del papel de la mujer ha supuesto, en ocasiones, una reafirmación de su carácter de subordinada dentro de la cultura patriarcal, como es el caso del fenómeno de islamización que experimentan algunos países de la región. Sin embargo, también es cierto que el nuevo orden social ha abierto nuevas posibilidades. Así, paradójicamente, la marginación femenina exacerbada por el sistema colonial y post-colonial les ha facilitado, dentro del nuevo contexto, el acceso a espacios de poder prácticamente inéditos hasta la fecha"[21].

Sin embargo, la presencia de grupos de mujeres y de feministas no es un fenómeno nuevo[22] y las experiencias de las movilizaciones de mujeres no pueden ser leídas exclusivamente como efecto del desarrollo. Desde hace algunas décadas, existe en toda la región un importante movimiento de mujeres que impulsa a la participación en todos los ámbitos de la vida pública y política: desde 1985, con la aprobación de la estrategia de Nairobi y 1994, cuando se reunieron la mayoría de los grupos y organizaciones de mujeres de toda la región en la Conferencia en Dakar, han proliferado las iniciativas, redes, organizaciones y programas en donde las mujeres africanas, con todas sus diferencias, abarcan temas, objetivos, estrategias extremadamente amplios y heterogéneos y, al mismo tiempo, integrados entre si. En Kenia y Liberia las mujeres han aspirado a la Presidencia; en Angola, Burkina Faso, Guinea-Bissau, São Tomé y Príncipe, República Centroafricana, Kenia, Nigeria o Tanzania algunas políticas se presentan a la presidencia de sus partidos, y ya hay parlamentos con presidentas (Lesotho, Etiopía y Sudáfrica) o portavoces femeninas (Uganda o Zimbabwe). La creación de medidas de discriminación positiva ha permitido a las mujeres acceder a cargos institucionales y directivos en algunos países, unas medidas que han sido el resultado de luchas y presiones por parte de las organizaciones femeninas y feministas.

Existe actualmente un proceso de fuerte expansión de grupos de mujeres, tanto a nivel formal como informal, que abarcan diferentes áreas e intereses: redes de mujeres, nacionales y transnacionales, a favor de políticas de derechos sobre la tierra, en la herencia y el matrimonio que se están desarrollando en países como Malí, Kenia, Sierra Leona y Níger; federaciones de mujeres en los partidos políticos; asociaciones independientes de carácter social, educativo, económico o religioso; de mujeres y derechos humanos; ONG internacionales y nacionales; o los movimientos para la promoción de la paz liderados por mujeres en diversos países como Mozambique, Liberia, Etiopía o Sierra Leona. Se comienzan también a crear plataformas y redes entre los diferentes grupos, así como los temas de género y los womens studyes están siendo integrando en algunas universidades. Al mismo tiempo, se están desarrollando importantes discursos feministas, tanto en el ámbito académico como en el de los movimientos.

Sin embargo, al margen de esta diversidad, subyace en todas estas formas de cooperativismo una vocación integral e integradora. Las mujeres africanas procuran mantener abiertos los modelos de adaptación a las nuevas circunstancias y de solución de problemas, replanteando su marginazación para convertirla en nuevos horizontes, en respuestas en las que solidaridad y supervivencia se entrelazan. Estas mujeres africanas no debieran ser percibidas, entonces, sólo como supervivientes por excelencia sino, como se ha dicho anteriormente, estas mujeres, magníficas, sólidas y valientes, son protagonistas de una anónima y cotidiana revolución de solidaridad, fuerza y esperanza[23].

Con relación a las iniciativas y programas para el desarrollo, hay que subrayar que, durante muchos años, la mayoría de los proyectos financiados y gestionados desde el exterior no han considerado a las mujeres como destinarias de los mismos. [24].

Si bien durante muchos años la ayuda al desarrollo ha reproducido la sistemática exclusión de las mujeres y diseñado y realizado planes de cooperación centrados en una visión de las relaciones entre hombres y mujeres sesgada por estereotipos de tipo etno y andro céntrico, existen actualmente numerosas iniciativas en donde las mujeres han tomado protagonismo pleno. En Senegal, por ejemplo, un grupo de mujeres en la zona noroeste del país (Gandiolais) llevaron a cabo un proyecto financiado desde el exterior para la reforestación con plantas medicinales de un área desertificada. Y en el sur de Mauritania, el Proyecto Whotie agrupa a 160 mujeres, cada una de ellas encargada de 200 m2 de tierra de cultivo y luego comercializa el producto colectivo a través de una cooperativa. Las mujeres whoties se han organizado en grupos de siete, que se turnan para trabajar respectivamente un día a la semana en los huertos y poder dedicar así más tiempo a sus familias y a su formación, al tiempo que coordinan las labores agrícolas con la actividad artesanal, como costura, tintura, cerámica y fabricación de jabón.

La Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID), en su documento Estrategia de Género en Desarrollo, identifica como Países prioritarios: Angola, Mozambique, Cabo Verde, Namibia y Senegal. Entre los países de atención especial se encuentran R.D. Congo, Etiopía, Guinea Bissau, Guinea Ecuatorial y Sudán. son países preferentes: Santo Tomé y Príncipe y Sudáfrica.

Este documento reconoce que la experiencia de la Cooperación Española en África es muy limitada y reciente, aunque se está reforzando en los últimos años como una prioridad ineludible para el cumplimiento de la Agenda Internacional de los ODM que España subscribe, y por la que apuesta plenamente el Plan Director y el Plan África. Por tanto, la integración del enfoque GED en África por parte de la Cooperación Española es un reto nuevo y necesario, que vendrá acompañando todo el proceso de desarrollo como uno de los elementos esenciales para la lucha contra la pobreza y la discriminación de género".

Para ello, articula diversas líneas estratégicas y actuaciones prioritarias en las áreas de igualdad formal, educación no sexista, salud con perspectiva de género, violencia machista, etc., resaltando como paso previo prioritario la necesidad de llevar a cabo un proceso de sensibilización e integración en los equipos de la Cooperación Española, en la puesta en práctica de todos sus instrumentos para una efectiva integración del enfoque GED como horizontal en todas sus actuaciones, lo que determina un incremento de los recursos humanos especializados en el tema en el área, y un proceso de institucionalización de género en la AECID y en sus OTC. La Cooperación Española está incrementando su presupuesto y sus acciones para reducir la pobreza y la discriminación de las mujeres en África, pero dada su escasa institucionalidad en el área, necesitará establecer un proceso progresivo de intervención para el desarrollo que se irá reforzando en cada etapa. Es imprescindible que toda acción de género en África subsahariana sea contemplada de manera cruzada con las prioridades horizontales de lucha contra la pobreza, diversidad cultural y medio ambiente.


Recursos web.

http://web.uct.ac.za/org/agi/ African Gender Institute, de la Universidad de Ciudad del Cabo, busca la equidad de género en África, transformando instituciones y prácticas sociales desiguales que limitan el potencial liderazgo de las mujeres, además de promover objetivos de equidad de género en África.

http://www.awcfs.org/ Africa Women and Child Feature Service.


http://www.interlog.com/~saww/SAWW.html/ South African Women For Women.


http://www.tgnp.co.tz/ Tanzania Gender Networking Programme.

http://www.zwrcn.org.zw/ Zimbabwe Womens Resource Centre and Network.

http://www3.iclei.org/localstrategies/summary/sp/midrand.html/ Zimbabwe Womens Resource Centre and Network.

http://habitat.aq.upm.es/dubai/96/bp189.html/ Programa de Alojamiento Masai dirigido por la comunidad en Kajiadi (Kenia).

http://habitat.aq.upm.es/dubai/98/bp164.html/ Programa de mejora de la infraestructura comunitaria (Dar Es Saalam, Tanzania).

http://www.cmda.org.za/ Proyecto de desarrollo en Cato Manor (Durban), Sudáfrica.

http://www.movimientos.org/es/mujerafro/show_text.php3?key=79/ Género y etnia. Por Mujeres Afro.

http://www.alainet.org/active/show_textmuj.php3?key=750/ Mujeres negras: esperanzas y estrategias para el siglo XXI.

http://www.movimientos.org/es/mujerafro/show_text.php3?key=97/ Mujeres negras: por un nuevo liderazgo.

http://www.afrol.com/es/Noticias2003/generoafr001_congreso_asia.htm/ Parlamentarios africanos y asiáticos buscan soluciones para la igualdad de género.

http://www.gloobal.net/iepala/gloobal/fichas/ficha.php?id=2508&entidad=Declaraciones Carta de principios feministas para las feministas africanas Accra (Ghana). 19 de Noviembre de 2006. El Foro Feminista Africano tuvo lugar del 15 al 19 de noviembre de 2006 en Accra, Ghana. El encuentro reunió a más de 100 feministas activistas de toda la región y de la diáspora. Este espacio fue creado como un espacio autónomo en el cual las feministas africanas con diferentes caminos de vida, con diferentes niveles de compromiso dentro del movimiento feminista, desde la movilización a nivel local para el empoderamiento de las mujeres hasta la academia, puedan reflexionar colectivamente y trazar caminos para fortalecer y hacer crecer el movimiento feminista en el continente.

http://www.ipsterraviva.net/TV/Nairobi/es/default.asp foro social mundial Nairobi 2007. PLATAFORMA DE GÉNERO http://www.combonianos.com/MNDigital/revista/marzo/feminismo.htm Claves del feminismo africano.

http://www.cge.org.za/ Commission on Gender Equality. Sud Africa. Promocciona igualdad de género a nivel político.


http://www.kari.org/ Kenyan Agricultural Research Institute. Desarrollo rural. Perspectiva de género.

Artículo: Coherencia de políticas de desarrollo y migración: el caso de África Subsahariana y España. 8 Noviembre 2008 por Graciela Rico Pérez | http://foroaod.org/2008/11/coherencia-de-politicas-de-desarrollo-y-migracion-el-caso-de-africa-subsahariana-y-espana/

NMGnet Africa es un portal y una red sobre los mecanismos nacionales para la mujer en África mantenido por la Comisión Económica para África de la Organización de Naciones Unidas. http://www.uneca.org/daweca/

Africa Action contiene links y documentos sobre mujeres. http://africapolicy.org.master.com/texis/master/search/?s=SS&q=women (desde http://www.africaaction.org)

Agenda es un proyecto feminista en Suráfrica comprometido con permitir que las mujeres tengan voz, un punto de reunión y capacidades para articular sus necesidades e intereses, y así poder transformar relaciones de género desiguales. http://www.oneworld.org/agenda/index.htm

Association of Africa Women Scholars (AMWS) es una organización mundial que promueve la escolarización de mujeres en África. http://www.iupui.edu/~aaws/

Forum of African Women Educationalists (FAWE) tiene como objetivo eliminar diferencias de género en los sistemas de educación africanos. http://www.fawe.org/

Gay and Lesbian Archives for South Africa reúne material histórico y de archivo relacionado con las experiencias homosexuals en Suráfrica. http://www.gala.co.za/

Global Center for Womens Studies and Peace contiene un listado de información y direcciones de muchas organizaciones de mujeres africanas. http://www.glow- boell.de/en/web/index_en.html


AIDC Alternative Information and Development Centre (Suráfrica) http://www.aidc.org.za/

Organization of Women Writers of Africa (OWWA) busca promover la literatura oral y escrita de las mujeres africanas, promueve nuevas escritoras en público y apoya en sus problemas laborales. http://www.owwa.org/

South African Women for Women reconoce los logros increíbles de las mujeres surafricanas. http://pages.interlog.com/~saww/

Womenss Net es un programa de apoyo en red para mujeres surafricanas. Contiene noticias, ofertas de empleo, links e información diversa. http://www.womensnet.org.za/

Womenss Struggles es un sitio web mantenido por el Congreso Nacional Africano que contiene documentos relacionados con la lucha de liberación de las mujeres.
http://www.anc.org.za/ancdocs/history/women/index.html

DECLARACIÓN DE LAS INQUIETUDES DE LAS MUJERES AFRICANAS EN TIC http://www.nodo50.org/mujeresred/wsis-genero/declaracion_mujeres_africanas.html


AMANITAIRE.

http://www.rainbo.org/
http://www.rainbo.org/amanitare.html

En defensa de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres africanas. AMANITARE se desarrolló de la necesidad de un esfuerzo Cacerola-Africano coordinado de consolidar las habilidades, el conocimiento y los recursos institucionales de los grupos y de los individuos activos en el campo de la salud sexual y reproductiva, la igualdad del género, y las derechas de las mujeres.

WLSA (Women and Law in Southern Africa Research Tust)
http://www.nodo50.org/mujeresred/mozambique.html

Es un trust de investigación-acción de mujeres académicas de la Africa Austral, que desde 1989 viene desarrollando su objetivo de visualizar y promover los derechos de la mujer desde la perpectiva feminista, utilizando el enfoque sexo/género. Los países que participan, junto con Mozambique (wlsamoz), son Botswana (wlsabotswana), Lesotho (wlsalesotho), Malawi (wlsamalawi), Swazilandia (wlsaswazi), Zambia (wlsazambia) y Zimbabwe (wlsazim). En cada país hay una oficina nacional y la coordinación regional esta cediada en Zimbabwe.

WILDAF/FEDDAF.
http://membres.lycos.fr/cyberlys/wildaf/

Mujeres del Derecho y Desarrollo en Africa -Promouvoir principalement lutilisation efficace par les femmes en Afrique, dune variété de stratégies incluant la loi, pour lauto dévelopement de la communauté, de la sous-région et de la région.


FEMNET.
http://www.femnet.or.ke/

Organización feminista de Mujeres Africanas para el Desarrollo y la comunicación. Francés e Ingles.

FAS.
http://www.fasngo.org/

Femmes Africa Solidarité (FAS) - Years of advocacy for gender mainstreaming in Africa have resulted in the election of a completely gender-balanced team of African Union Commissioners in 2003 and the adoption of the Solemn Declaration on Gender Equality in Africa in 2004 by the African Union (AU). In order to observe these initiatives and to advance the implementation of gender mainstreaming on the African continent, Femmes Africa Solidarité, its Pan-African Centre for Gender, Peace and Development, and its partners is instituting the African Gender Award. Every two years, the Award will be given to a leader of Africa who has demonstrated outstanding achievement in encouraging peace and development through the implementation of gender-sensitive measures.
info@fasngo.org

ALLAFRICA.COM.
http://allafrica.com/women/

AllAfrica aggregates and indexes content from over 125 African news organizations, plus more than 200 other sources, who are responsible for their own reporting and views. Articles and commentaries that identify allAfrica.com as the publisher are produced or commissioned by AllAfrica.

FAMAFRIQUE.
http://www.famafrique.org/

Informations et ressourcessur le développement durable pour les femmes dAfrique francophone.

UN BUSCADOR AFRICANO.
http://woyaa.com/

Recursos web sobre mujeres africanas en mujeresenred.
http://www.nodo50.org/mujeresred/africa.htm#1#1


http://www.nodo50.org/mujeresred/msf.htm

Grupo de información y apoyo de inmigrantes en Europa.
http://www.gisti.org/

Entre la información que ofrece se recuerda el caso de Semira Adamu, muerta en Bruselas al ser expulsada.

IKUSKA.
http://www.ikuska.com/Africa/

Estas páginas quieren ser un lugar de encuentro para todos aquellos (as) interesados (as) en el continente africano y en sus gentes.

Como vereis son muchos los temas que queremos abarcar y ya se sabe que "quien mucho abarca ...". En fin, que nos sentiríamos felices si estas páginas ayudaran al desarrollo de webs más especializados y agradeceremos toda información sobre webs en castellano no referenciados en estas páginas para su correspondiente incorporación.

En cuanto a los contenidos, puede hacerse uso de ellos libremente siempre que no se utilicen con fines comerciales. 
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AFROL.
http://www.afrol.com/es/

Recortes de noticias de periódicos africanos por paises.
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TAZON.
http://www.tazon.org/iblog/index.html

Información general sobre África por paises.

BBC.
http://news.bbc.co.uk/1/hi/world/africa/default.stm

Noticias de la BBC sobre el continente africano.


HUMANA España.
http://www.humana-spain.org/Articel.asp?NewsID=53

HUMANA España es una organización humanitaria que desde 1987 lleva a cabo proyectos de cooperación principalmente en África. Los proyectos tratan de proporcionar las condiciones y las herramientas necesarias para que estas poblaciones carentes y deprimidas puedan desarrollarse y escoger por si mismos el rumbo de sus vidas. Por eso HUMANA orienta su cooperación a proyectos de media y larga duración en los sectores de formación, desarrollo comunitario, salud y saneamiento.
info@humana-spain.org


NOTAS:
  1. ® Los Índices de DH en la región subsahariana se encuentran entre los más bajos a nivel mundial, situándose la mayoría de los países de esta zona entre el 0,28 de Níger y el 0,65 de Sudáfrica.

  2. ® En Chad las mujeres en el parlamento representan el 6,5% del total.

  3. ® V. Pereyra 2003, Mujeres subsaharianas: la reinvención de África, Revista Pueblos.

  4. ® Ibidem.

  5. ® Remei Sipi, 2004: Africa Subsahariana y sus mujeres. Revista Pueblos.

  6. ® Informe de Desarrollo Humano 2003.

  7. ® Ibidem.

  8. ® A lo largo de la historia africana, las mujeres han ido ganando y perdiendo espacios de poder en diferentes épocas y se han sucedido mujeres feministas notables, como la sierroleonesa Adelaide Smith.

  9. ® V. Pereyra. Ibidem.

  10. ® (Africa Internacional. La mujer en el Africa Subsahariana. 1995)


  4.2. América Latina y Caribe
Los países latinoamericanos presentan una particular coyuntura socioeconómica que desde unos años y algunas legislaturas les caracteriza como un área de especial interés[25]. Por un lado, permanece el fuerte peso de la aplicación de los Planes de Ajuste Estructural impuestos por los grandes organismos financieros (FMI, Banco Mundial, acuerdos como el ALCA, NAFTA, TLC etc.) y la herencia de la colonización española y europea. Por otro, la creación y la potenciación de iniciativas políticas y económicas entre los países de Sur y Centro América puja por frenar los efectos devastadores de la globalización, al mismo tiempo que se crea un frente común regional para fomentar un crecimiento local autónomo, aunque no exento de problemas y contradicciones.

Es en este macro contexto donde hay que analizar la situación de las mujeres en toda el área, marcada por algunas importantes experiencias. La mayoría de los países de Sur y Centro América han contado a lo largo de sus historias con la presencia de diferentes luchas por parte de grupos feministas y de mujeres, una presencia que ha sido central en los procesos de democratización iniciados tras las la época de las dictaduras.

El movimiento feminista en la región ha combinado la lucha por la emancipación con los objetivos de la democracia, el respeto a los derechos humanos, la igualdad social y la superación de la pobreza. Las alianzas de las mujeres de sectores populares y medios han dado lugar a un poderoso movimiento que ha contribuido a dotar de fuerza y legitimidad a las corrientes feministas. La diversidad cultural que caracteriza a estos países ha obligado a reconocer la coexistencia de varios órdenes de género, de acuerdo con las distintas tradiciones culturales y etnias en una misma sociedad. El movimiento feminista ha debido estar atento a las formas en que se articulan y jerarquizan los diferentes sistemas de desigualdad, y a las contradicciones que se establecen entre las aspiraciones a la equidad de género y la equidad social, o entre la equidad étnica y de género[26].

Según los indicadores IDG e IPG, la mayoría de los países del área latinoamericana y del caribe se encuentran en la posición de Desarrollo Humano medio, siendo por otro lado relevante la posición de algunos de ellos entre los países con un IDG alto, como por ejemplo Argentina (que ocupa la posición nº 36 con un valor de 0,865), Uruguay (45), Chile (40), Costa Rica (47), Cuba (49) y México (51)[27]. Los datos ofrecidos por el Índice de Potenciación de Género distribuyen a los países latinoamericanos de la misma manera entre aquellos con Desarrollo Humano alto y medio, manteniendo en el medio a Colombia, Brasil, Belice, Venezuela, Perú, Paraguay, Bolivia, Honduras, Nicaragua y, El Salvador. Los países que tienen menores IDG e IPG son Bolivia, Honduras y Guatemala.

Teniendo en cuenta los límites inherentes a estos índices y a la información estadística en general (por ejemplo, la no relevancia estadística de la variable étnica), el área latinoamericana se caracteriza por una relativa menor brecha formal entre hombres y mujeres en comparación con otras áreas empobrecidas y por importantes logros del movimiento de las mujeres en toda la región. La mayoría de los países han aprobado leyes de cuotas para fomentar la participación de las mujeres en el ámbito de la representación política, han creado ministerios u otros organismos dirigidos específicamente a la situación de las mujeres: por ejemplo, en Chile el Servicio Nacional de la Mujer (SERNAM), en Ecuador la Comisión Nacional para la Mujer (CONAMU). En otros estados se han aprobado legislaciones para la promoción de la igualdad de trato entre hombres y mujeres (en México, en 2006, aunque escasamente aplicada). Argentina fue el primer país donde se promulgó una ley de cupos femeninos en 1991. A lo largo de los años noventa 13 países de Sur y Centro América promulgaron leyes de cuota, aunque sólo en Argentina, Cuba y Costa Rica la presencia de las mujeres en escaños parlamentarios ha superado el 30% (en Costa Rica las mujeres parlamentarias representan el 38,6% del total de escaños, en Cuba el 36% y en Argentina el 36,8% en 2005)[28]. En los demás países la presencia de las mujeres en escaños parlamentarios se mantiene baja, entre el 8,2% de Guatemala y el 25% de Ecuador.

Actualmente, el debate en la región sobre la representación política, y sobre la paridad, se centra en el balance de las estrategias utilizadas. Las medidas propuestas desde el campo político de la equidad de género son múltiples e integrales y combinan la promoción del liderazgo femenino, el fomento a la creación de redes ínter partidarias y con la sociedad civil y el impulso del asociacionismo femenino. Así mismo, se subraya la importancia de crear contextos de diálogo entre mujeres y hombres para construir una actuación política igualitaria. Algunas posturas, también, subrayan que las leyes de cuotas dependen en primer lugar de la organización del sistema electoral: han logrado su máxima eficacia en los sistemas de representación proporcional que utilizan listas cerradas y cuando la ley ha exigido que las mujeres ocupen los primeros renglones, de manera que tengan posibilidades reales de resultar elegidas. Otro elemento a destacar es que la eficacia de la cuota depende también de la dinámica de los partidos, que actúan como filtros en los procesos electorales, además de la cultura política y de las reformas democráticas.

A partir de los años noventa, las manifestaciones de la crisis económica y política han incidido negativamente en la capacidad de los gobiernos democráticos para implementar los avances formales en materia de equidad de género. Diversas organizaciones feministas subrayan cómo los presupuestos que los Estados dedican a la implementación de las normativas aprobadas siguen siendo insuficientes. En muchos casos, los gobiernos no toman las medidas legislativas necesarias para la promoción y la protección de los derechos humanos de las mujeres y existen aún demasiados territorios donde la situación de las mujeres sigue estando marcada por la indefensión, la explotación y la discriminación.

Ante estas realidades, la participación política de las mujeres no se limita sólo al ámbito institucional, más bien parece extenderse en todas las áreas de la vida social, tanto en las zonas urbanas como en las rurales, en las iniciativas de carácter político y cultural (sobre todo en las ciudades) como en los programas de cooperación y de autogestión en las comunidades indígenas y rurales.

En Argentina, por ejemplo, la presencia de las mujeres en la organización de las movilizaciones callejeras desde 2001 se ha transformado en la creación de redes entre mujeres, organizaciones de barrios, grupos de apoyo. Estas transformaciones fueron acompañadas por una fuerte tendencia a la participación de las mujeres en los movimientos sociales y en las formas de organización comunitaria en los barrios. En este marco, las mujeres fueron asumiendo distintos roles en los espacios de trabajo comunitario relacionados con actividades reproductivas (comedores, roperos, copas de leche) y en las organizaciones más políticas, aunque difícilmente han llegado a tener responsabilidades directivas. La participación de las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad es un fenómeno constantemente creciente en toda la región de Sur y Centro América, un movimiento fuerte y heterogéneo, en donde proliferan las redes, las organizaciones tanto en el ámbito institucional y formal como en el ámbito informal y autónomo. Un rasgo central de la participación política femenina de base es la presencia de un importante movimiento de mujeres indígenas que atraviesa todo el subcontinente y el movimiento general de mujeres latinoamericano.

Mujeres indígenas.

Uno de los elementos más relevantes en la situación de las mujeres en Sur y Centro América, tanto desde el punto de vista de su situación específica como desde el de los movimientos feministas, es la presencia de las mujeres indígenas. En la Décima Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, diferentes grupos de mujeres indígenas de diferentes países presentaron la Declaración de las mujeres indígenas de las Américas, en la cual afirman:

[...] Notamos que a pesar de los avances cuantitativos y cualitativos, 12 años después de la Cuarta Conferencia del Mundo sobre la Mujer en Beijing, a la mitad de la década dedicada a lograr los objetivos de Desarrollo del Milenio y el Segundo Decenio de los Pueblos Indígenas del Mundo, enfrentamos una situación crítica agudizada por la aplicación creciente de políticas macro-económicas que desconocen los derechos colectivos de nuestros pueblos. Esta situación se agudiza con problemáticas como el tráfico de mujeres, niñas y niños teniendo como resultados el alto índice de personas expulsadas de nuestros territorios y eliminados de nuestros hábitat, construyendo cinturones de miseria y de extrema pobreza en los grandes centros urbanos, agudizando la violencia, discriminación y racismo [...]

Reconocemos el aporte de las mujeres indígenas a la gobernabilidad de los Estados, afrontando y resolviendo conflictos económicos y sociales generados por el modelo de exclusión promovidos por los Estados que mantienen sus estructuras coloniales y agudizadas por la aplicación de medidas neoliberales excluyentes.

Sostenemos que el avance de los derechos humanos de las mujeres indígenas está intrínsicamente vinculado a la lucha para proteger, respetar y ejercer, tanto los derechos colectivos de nuestros pueblos, como nuestros derechos como mujeres, dentro de nuestras comunidades y a nivel nacional e internacional.

Afirmamos la importancia de los derechos colectivos de los pueblos indígenas, incluyendo la soberanía, libre determinación, seguridad jurídica de los territorios ancestrales, para el ejercicio pleno de los derechos humanos y la preservación del patrimonio natural y cultural colectivo de nuestros pueblos.

Afirmamos que la Unidad de los pueblos indígenas está basada en los territorios, recursos naturales, conocimientos tradicionales colectivos, y el pleno reconocimiento de las instituciones de auto gobierno, los cuales constituyen los pilares de nuestro patrimonio, espiritualidad, identidad y cultura [...]

La especificidad étnica de las mujeres indígenas es un tema clave en todas las fases de la cooperación al desarrollo: la perspectiva de género va constantemente cruzada con la variable étnica, ante el riesgo de reproducir visiones políticamente correctas desde el género pero centradas en visiones etnocéntricas acerca de las otras mujeres. Tras largas décadas de proyectos de desarrollo centrados en visiones estereotipadas de las mujeres indígenas, además de los pueblos indígenas, es urgente aplicar la perspectiva de género conjuntamente a un tratamiento oportuno de la diversidad cultural. También la AECID, en su documento sobre Género en Desarrollo, subraya la necesidad de considerar adecuadamente la diversidad cultural en cada fase de diseño, realización y evaluación de los proyectos.

Economía.

La situación de pobreza que afecta a amplios sectores de población de toda la región se agudiza aún más para las mujeres. Según los datos del Informe sobre Desarrollo Humano de 2007 2008, la estimación de los ingresos percibidos en US $ en 2001 por hombres y mujeres revela la persistencia de una enorme brecha económica. En Chile, por ejemplo, se estima que una mujer percibe unos 6.871 $ al año, mientras que un hombre gana 17.293 $. La cantidad estimada para las mujeres en la región suele ser inferior a la mitad de la cantidad percibida por los hombres. Este dato tiene que ser contextualizado en la realidad de los países sur y centro americanos y por lo tanto en la enorme desigualdad en la redistribución de los recursos: según los datos presentados por la OIT, la tasa de pobreza de los trabajadores y trabajadoras es aún elevada, representando el 11,1% de la población la que vive con un 1 dólar al día y el 30,9% la que vive con 2 US $. Las desigualdades en la redistribución de las riquezas en función de la clase social se agravan aún más para las mujeres, convirtiéndola en uno de los colectivos más empobrecidos.

En el periodo 1996 2006 la tasa de participación de las mujeres en el empleo ha aumentado, mientras que la de los hombres ha disminuido. A pesar de esto, la participación de las mujeres sigue siendo inferior a la de los hombres, puesto que el porcentaje de mujeres presentes en el mercado laboral oficial es del 39,9%. Al mismo tiempo, la tasa de desempleo es mayor para las mujeres (10,4% en 2007) con respecto a los hombres, aunque sean ellas las que aportan mayores ingresos a la unidad familiar.

En cuanto a los sectores de empleo, la presencia de las mujeres en la agricultura ha disminuido en el último decenio (1996 2006) desde un 14% a un 9,9%, se ha mantenido constante en la industria y ha aumentado en el sector servicios (de un 71,5% a un 75,8%). Los servicios se mantienen como principal sector de empleo para las mujeres, especialmente el servicio doméstico y los demás sectores tradicionalmente feminizados, como la instrucción o los servicios de salud y de atención a las personas. La presencia de mujeres en el servicio doméstico es una constante a nivel mundial, un sector tradicionalmente asignado a las mujeres y, en la mayoría de los casos, no equiparado a nivel normativo a los demás empleos. En esta perspectiva, es importante señalar el caso de Uruguay, en donde se ha aprobado la Ley del Trabajo Doméstico en noviembre de 2006 (Ley 18.065). Por primera vez, los derechos de las mujeres del servicio doméstico son equiparados al resto de los y las trabajadoras[29].

La situación de las mujeres en el empleo sigue estando, además, marcada por una discriminación vertical y horizontal que les impide la igualdad de acceso al mercado de trabajo y reproduce y reinventa nuevos modelos de división sexual del trabajo. El caso más evidente de estos procesos es el representado por las maquilas, conglomerados industriales surgidos en zonas francas en perfecta armonía neoliberal en los que la casi totalidad de empleadas son mujeres, de clase baja y migrantes, y en donde la explotación laboral está intrínsecamente ligada a la discriminación sexual de las mujeres. Ver: Las maquilas (Guía Iepala. Mujeres y Desarrollo).

La escasa presencia de mujeres en el mercado laboral formal no conlleva evidentemente una elevada tasa de inactividad, puesto que la mayoría de ellas están ocupadas en trabajos no regulados o en trabajos de reproducción. Las mujeres aportan la mayoría de los ingresos en la economía familiar en todos los países de la región. Para diferentes organismos, grupos de mujeres y otras entidades, la visibilización y el reconocimiento de las labores cotidianas realizadas por mujeres y niñas es un objetivo prioritario.

Algunas de las líneas estratégicas diseñadas por la AECID para la intervención de desarrollo con perspectiva de género en el ámbito económico prevén actuaciones especificas diversas, entre las que se pueden destacar: programas y proyectos que promuevan los derechos civiles de las mujeres, de regulación e inscripción de propiedades y tierras, que vengan reforzadas con procesos de identificación y promoción de sus derechos como ciudadanas para su empoderamiento civil, político, económico y social. Iniciativas de desarrollo rural integral, que incorporen iniciativas productivas de agricultura sostenible dirigidas específicamente a las mujeres, para su empoderamiento social y económico, mediante capacitación en gestión de emprendimientos productivos, acceso a tecnologías y a redes de comercialización. Formación adicional sobre relaciones de género, reparto de espacios público-privados y trabajos entre hombres y mujeres, dirigidos a formar a las mujeres y sensibilizar a los hombres en un proceso de transformación social para la igualdad de género y la diversidad cultural. Acciones positivas para el acceso a créditos y medidas de protección social de las mujeres en la economía informal en los ámbitos urbanos y rurales, y en las actividades agrícolas. (AECID, 2007)

Educación.

La tasa de alfabetización de adultos (mayores de 15 años) según el sexo en el año 2005 (Informe Desarrollo Humano 2007-2008) es relativamente elevada y la brecha entre hombres y mujeres en algunos casos es nula (Argentina, por ejemplo, con un 97,2% para ambos sexos), mientras que en otros alcanza un porcentaje significativo (en Guatemala, las mujeres alfabetizadas representan un 63,3% del total, mientras que los hombres tienen instrucción básica en un 75,4% de los casos). Otro dato importante es el nivel de estudios alcanzados, que en algunos países llega a ser indicativo de ciertos avances de las mujeres en la sociedad: en Cuba la tasa femenina de matriculación en estudios terciarios es del 78%, en Argentina del 76%, siendo tendencialmente inferiores en los demás países. Sin embargo, el acceso a estudios de nivel superior no garantiza una incorporación laboral cualificada y la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres. En Argentina, por ejemplo, a pesar de los logros obtenidos en el ámbito educativo, reflejados en el elevado número de mujeres que cursan niveles terciario y universitario, las principales carreras elegidas son las consideradas tradicionalmente femeninas, lo cual repercute posteriormente en sus futuros salarios y en el acceso al mercado laboral. En otros países, la escasa alfabetización de las mujeres refleja la existencia de amplios sectores de población femenina que sólo acceden a los estudios primarios, que no tienen reales oportunidades de instrucción y que desde muy pequeñas desempeñan trabajos sumergidos.

Salud.

A nivel estadístico, el dato que generalmente indica las condiciones de salud de la población es el de la esperanza de vida al nacer que, en la casi totalidad de los países, es mayor para las mujeres que para los hombres, tanto en los países ricos como en los empobrecidos. En la región latinoamericana, este dato oscila entre el mínimo de 66,9 años para las mujeres en Bolivia y un máximo de 80,9 años en Costa Rica, situando a la región entera entre los países de desarrollo medio y alto. Sin embargo, este dato no refleja las condiciones de salud reales de las mujeres, ni la verdadera situación de discriminación que les afecta en los sistemas sanitarios diseñados por concepciones patriarcales (y occidentales), que difícilmente toman en cuenta la especificidad de las mujeres.

El documento presentado por la CEPAL en la novena Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, afirma que: En el campo de la salud, los países han respondido a los problemas de la salud reproductiva en mayor o menor grado, a través de variadas estrategias, y se ha adoptado un volumen apreciable de leyes, políticas y programas. () Así mismo, en las legislaciones y políticas recientes en Bolivia, Brasil y Perú, se reconoce la salud reproductiva y la planificación familiar como derechos humanos fundamentales. A pesar de ello y del registro de avances en varios países, los servicios de salud en América Latina no contemplan aún las diferencias de género y no parecen preparados para los problemas que las mujeres presentan.

En lo relativo a las tasas globales de fecundidad en América del Sur, aún persiste una fuerte brecha dependiendo del área de residencia de las mujeres (urbana/ rural), y en las zonas rurales estas tasas son bastante más altas que en las urbanas. El caso brasilero aparece como el de menor brecha, presentando solamente 1.2 puntos porcentuales de diferencia entre las zonas urbanas y las rurales, y teniendo este país la tasa de fecundidad más baja para el área rural. En el otro extremo encontramos Bolivia, con la brecha campo/ciudad más elevada y, a su vez, con las tasas para los dos ámbitos más altas de los países en cuestión. (Boletín Demográfico Nº 70 CEPAL/CELADE. Julio de 2002.)

La interrupción del embarazo es ilegal en casi todos los países de la región, a excepción de Cuba. En algunos se van adoptando legislaciones para restringir a algunos supuestos pero despenalizar otros (como en México, donde que acaba de ser despenalizado el aborto hasta las 12 semanas; o en Colombia, donde la Corte Constitucional despenalizó en mayo de 2006 el aborto en tres situaciones excepcionales). En algunos países --como Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Panamá, Uruguay o Venezuela-- se permite el aborto sólo si hay riesgo de muerte de la madre o, en ciertos casos, si el embarazo es producto de una violación. El aborto no está permitido en Paraguay, aunque la pena se disminuye a la mitad si es causado "para salvar el honor de la esposa, madre, hija o hermana". En cambio, países como Honduras, El Salvador, Perú y República Dominicana prohíben el aborto en cualquier circunstancia y lo califican como delito con penas de cárcel. En Nicaragua, en una decisión fuertemente cuestionada internacionalmente, el Congreso derogó en 2006 una ley que permitía el aborto terapéutico en casos de riesgo para la salud de la mujer. También en Chile el aborto terapéutico estuvo permitido hasta 1989, cuando la dictadura de Augusto Pinochet lo prohibió, y un proyecto para despenalizarlo fue rechazado por la Cámara de Diputados en noviembre de 2006[30].

Por lo tanto, la interrupción voluntaria del embarazo en América del Sur se caracteriza por su naturaleza prohibitiva, a pesar de que según la Organización Mundial de la Salud existen unos 4.2 millones de mujeres que, anualmente, se realizan abortos en América Latina y el Caribe. La mayoría lo hace en condiciones de riesgo y de forma clandestina, lo cual les causa daños irreparables para su salud y, a veces, también la muerte. A pesar de la existencia de normativas y programas de apoyo de salud materno infantil y de la protección de los derechos sexuales y reproductivos en la mayoría de los países, existen muchos problemas administrativos, financieros y técnicos en su ejecución, que vulneran los derechos a la salud y sexuales y reproductivos de las mujeres y niños y niñas beneficiarias.

Emigración.

Si bien las mujeres han emigrado en diferentes lugares del mundo y épocas de la historia, el actual fenómeno de feminización de las migraciones tiende a subrayar como en la época de la globalización los flujos migratorios están caracterizados por la presencia de proyectos migratorios protagonizados por mujeres. Desde los países de Sur y Centro América, miles de mujeres emigran cada año hacia destinos diferentes: las que emigran del campo a la ciudad, las que emigran hacia otros países de la región, y las que viajan hacia EEUU o Europa. La mayoría de ellas encuentran trabajo en un mercado laboral fuertemente etnicizado y feminizado: en España, por ejemplo, la mayoría de las mujeres ecuatorianas están empledas en el servicio doméstico, tanto de manera regular como irregular. Si bien los proyectos migratorios protagonizados por mujeres son profundamente diferentes entre ellos en función de las situaciones específicas de cada persona, la mayoría de las mujeres que deciden irse contraen una deuda para pagar el viaje, dejan a sus hijos con sus familias de origen (normalmente las abuelas maternas) y envían periódicamente dinero a sus familias, con el cual los niños crecen, se pagan las deudas y, en el mejor de los casos, se construyen casas o abren pequeños negocios para poder regresar un día. El impacto familiar, social, económico y cultural de la emigración en las localidades de origen tiene una clara perspectiva de género, en donde prima el papel de la mujer en la gestión de los recursos familiares e intra familiares. Las migraciones femeninas de Sur y Centro América se caracterizan por la presencia de redes de mujeres, en donde un porcentaje significativo de las mismas elaboran y realizan sus proyectos de viajar con importante grado de autonomía. Esto, lógicamente, no puede aplicarse a todas las mujeres que emigran en esta región, más bien ha de leerse como una tendencia importante en el escenario mundial de las actuales migraciones. El caso de las mujeres ecuatorianas, por ejemplo, es extremadamente significativo, al representar un tipo de cadena migratorias centradas en las redes construidas alrededor de mujeres.

Violencia de género.

La violencia de género ha adquirido tintes extremadamente graves en diversos países del área considerada: Ciudad Juárez es una ciudad fronteriza conocida por los feminicidios ocurridos allí en los últimos años; sin embargo, no es el único lugar donde muchas mujeres están siendo asesinadas. Organizaciones de mujeres, prensa y organizaciones de derechos humanos e internacionales están denunciando la presencia de gravísimos casos de feminicidios en otros estados de México y en Guatemala. Centenares de mujeres son víctimas de violaciones, torturas y asesinatos, que en casi ningún caso han sido resueltos por las autoridades locales competentes. Frente a esta situación, en octubre de 2007 el Parlamento Europeo aprobó un Informe sobre Feminicidios en México y Centro América en el que se denuncia la impunidad de los hechos ocurridos, en los que han sido asesinadas centenares de mujeres. Al reconocer la prevalencia de la impunidad, los parlamentarios europeos recomiendan a los países de Centroamérica y México, incrementar el presupuesto de los organismos encargados de las investigaciones, crear sistemas de protección eficaces para los testigos y fortalecer la capacidad de los órganos judiciales y las fiscalías generales para perseguir y castigar a los responsables de estos crímenes.

Recursos.
http://www.repem.org.uy/
Red de Educación Popular entre Mujeres de América latina y el Caribe.
http://www.cafra.org/
The Caribbean Association for Feminist Research and Action http://agendadelasmujeres.com.ar/
El portal de las mujeres argentinas, iberoamericanas y del Mercosur.
http://www.mujereshoy.com/secc_n/portada.php
El portal de las latinoamericanas.
http://www.eclac.org/
Portal de CEPAL (Comisión Económica para América Latina y Caribe).
En mujeres y publicaciones se pueden encontrar numerosos artículos sobre diferentes temas y países de la región. Panoramas sociales, estudios sobre la situación económica local, anuarios estadísticos, algunos de la propia CEPAL pero también de publicaciones externas. Hay una base de datos y publicaciones estadísticas. Y noticias sobre cooperación y otros temas relacionados, http://www.mujeres.cubaweb.cu/index.asp/
Publicación semanal de la mujer cubana http://www.conspirando.cl/
Con-spirando: Revista Latinoamericana de Ecofeminismo, Espiritualidad y Teología.
http://www.reproductiverights.org/
Center for Reproductive Rights. Organizaciópn no profit de estudios jurídicos sobre derechos reproductivos. Tiene secciones por regiones y países a nivel mundial.
www.cisas.org.ni
El Centro de Información y Servicios de Asesoría en Salud (CISAS) es una organización civil sin ánimo de lucro, fundada en julio de 1983. Desde su origen, adoptó la Estrategia de Atención Primaria en Salud, así como la Metodología de Educación Popular, con énfasis en la Comunicación Social para la salud. Cree firmemente en la promoción y defensa de los Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales con enfoque en salud comunitaria. Managua, Nicaragua.
Tráfico e inmigración de mujeres en España. Colombianas y ecuatorianas en los servicios domésticos y sexuales.
http://www.acsur.org/
http://www.cem.cl/ Chile. El Centro de Estudios de la Mujer fue fundado en abril de 1984 por un grupo multidisciplinario de investigadoras en ciencias sociales y económicas. Está dedicado a los estudios de género y realiza investigación, formación, difusión y asesorías especialmente en las áreas de Trabajo y Empleo, Ciudadanía y Participación Política, y Políticas Públicas.

http://www.laneta.apc.org/cidhal/ Comunicación e intercambio para el desarrollo humano en América Latina. México.
http://www.flora.org.pe/ El Centro de la Mujer Peruana FLORA TRISTAN http://www.mujeresafro.org/ Un espacio autónomo, de articulación política e incidencia para la defensa de los derechos y el desarrollo humano de las mujeres afro latinoamericanas, afro caribeñas y de la diáspora.

http://movimientos.org/ La Minga Informativa de Movimientos Sociales es una iniciativa de comunicación impulsada por diversas redes y coordinaciones sociales de América Latina y el Caribe, que se han planteado unir fuerzas y buscar respuestas conjuntas en este plano, entendiendo que la comunicación es estratégica para la acción social.
http://movimientos.org/remte/index2.php3?Seccion=Documentos RED LATINOAMERICANA DE MUJERES TRANSFORMANDO LA ECONOMÍA.
http://www.artemisanoticias.com.ar/site/quienes_somos.asp WEB SOBRE MUJERES Y COMUNICACIÓN .

http://movimientos.org/noalca/show_text.php3?key=10071 campaña contra el ALCA.

http://www.cladem.org/espanol/ CLADEM. Comité de América Latina y el Caribe para la defensa de los derechos de la mujer.

http://www.redmujer.org.ar/ Red Mujer y Hábitat de América Latina.

http://www.unhabitat-rolac.org/ ROLAC --Oficina Regional para América latina y el Caribe de UN-HABITAT, programa de las naciones unidas para los asentamientos humanos.

http://www.rimaweb.com.ar/feminismos/nostoca_vflores3.html red informativa de mujeres de Argentina.

http://www.agende.org.br/home/index.php Asociación de mujeres sobre genero ciudadanía y desarrollo. De Brasil.
http://www.alainet.org/mujeres/ Agencia Latinoamericana de Información. Sección de noticias sobre mujeres.
http://www.mujeresdelsur.org.uy/index_e.htm Redes Feministas de Latinoamérica y El Caribe y el Sistema de Cooperación Español: los Derechos de las Mujeres y los Instrumentos de la ayuda al Desarrollo.
http://www.conders.org.ar/ consorcio nacional sobre derechos reproductivos y sexuales. Argentina.
http://www.womenaction.org/ sección de América latina.
http://www.flacso.org.do/foros/viewtopic.php?f=9&p=196 Articulo sobre tendencias laborales de las mujeres en América Latina.


NOTAS:
  1. ® La AECID define esta área de especial interés por razones de vinculación histórica y cultural y actualmente, además, porque en la región existen contextos de oportunidad para fortalecer la gobernabilidad democrática y la participación política, social y económica de las mujeres, para reducir la pobreza y alcanzar el pleno ejercicio de sus derechos y ciudadanía.

  2. ® CEPAL: Hacia un horizonte paritario en América Latina: representación política de las mujeres. Décima Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe. Quito, Ecuador, 2007.

  3. ® Informe sobre Desarrollo Humano 2007 2008.

  4. ® Datos de 2005. Informe sobre Desarrollo Humano 2007 2008.

  5. ® La ley reconoce a las trabajadoras domésticas la jornada laboral diaria de ocho horas, el descanso intermedio de media hora para las que no pernoctan en casa del empleador, y de dos horas en el caso de las que sí lo hacen y un descanso semanal de 36 horas ininterrumpidas, que comprenderá el domingo, y el reposo nocturno para aquellas que residan en casa del empleador. El descanso no podrá ser inferior a nueve horas continuas, y contará con una habitación higiénica y privada. Esta ley garantiza los derechos laborales de estas trabajadoras equiparándolas en todos los derechos con los trabajadores de la industria y el comercio, salvo en el período de labor requerido para generar el derecho al despido (mientras que los trabajadores de la industria y el comercio generan el derecho a los 30 días, las trabajadoras domésticas lo harán a los noventa días). La norma constituye un avance sustancial en el reconocimiento de derechos laborales del 6,5 % de la población ocupada (89.500 personas) que trabaja en el servicio doméstico. La misma fue acompañada de una importante campaña en los medios masivos de comunicación y fue desarrollada por el Banco de Previsión Social (BPS) durante el 2006, con el objetivo de difundir y promover los derechos de las mujeres trabajadoras domésticas.

  6. ® Aborto sigue prohibido en América Latina, http://www.radiolaprimerisima.com/noticias/alba/36627


  4.3. Asia (Sur y Oriental)
Entre los países del continente asiático se encuentran actualmente algunas de las economías nacionales con mayores índices de crecimiento, como por ejemplo China e India, que caracterizan a esta región como una de las más exitosas en términos de crecimiento económico, aunque persisten profundas diferencias entre los países que las integran. En la región más occidental existen actualmente conflictos armados que marcan una situación profundamente distinta a la de aquellos otros países centrados en el desarrollo de políticas económicas altamente competitivas a nivel mundial, como es el caso de China. Por otro lado, algunos desastres ambientales han afectado profundamente a los países de la zona sur oriental, como el tsunami de 2004, incrementando aún más la pobreza, el reparto desigual de los recursos, y dificultando los procesos de desarrollo.

Los Índices de Desarrollo Humano distribuyen los países de esta región entre los países de Desarrollo Humano Medio (India, Camboya, Myanmar) y los países con Desarrollo Humano Bajo (Nepal, Pakistán) y países con IDH Altos (China, Vietnam, Indonesia, Sri Lanka, Thailandia).

En los Índices de Desarrollo según el Género, algunos países ocupan posiciones elevadas (Hong Kong, Corea con 0,92 puntos), seguidos por Tailandia, Filipinas, China, (alrededor de 0,77), Vietnam (0,73) y en las últimas posiciones India, Camboya, Pakistán y Nepal (entre el 0,60 y el 0,52). Los datos relativos al IPG no están disponibles para muchos países (entre ellos, India); otros reflejan la misma situación que los IDG, siendo, en general, proporcionales a los IDH[31].

Los países que reciben mayores ayudas para el desarrollo son Afganistán (2.189 millones de $), Vietnam (1.830), China (1.661) y Pakistán (1.421)[32]

Igualdad formal.

Algunos países asiáticos fueron los primeros en aprobar políticas de cuotas para fomentar la participación democrática de las mujeres en la vida institucional, representando, por lo tanto, un caso significativo de participación política femenina. Sin embargo, esto sucede al mismo tiempo que se mantienen situaciones de discriminación muy extremas y de que la incorporación de las mujeres en todas las esferas públicas sigue siendo aún muy lenta y llena de obstáculos.

[...] La innovación con el sistema de cupos y su aplicación han desempeñado una función integral en los anales de la participación política de la mujer en Asia. Pakistán aplicó las reservas desde 1956 y Bangladesh introdujo escaños reservados para la mujer en la década de los 70. En la actualidad, Bangladesh e India poseen un sistema de cupos determinados por mandato constitucional, mientras que Pakistán, Indonesia y China mantienen un sistema de cupos legislativos[33]

La presencia de las mujeres en los parlamentos sigue siendo escasa en comparación con los hombres, aunque en muchos países de la región el número de mujeres elegidas en las cámaras ha aumentado desde 1990 a 2007: en Tailandia, desde un 2,8% a un 8,7%; en Vietnam desde el 17,7% al 25,8%; en India de un 5% a un 8,3%; en Nepal, de un 6,1% al 17,3%; en Pakistán, del 10,1 al 21,3% y en Filipinas, desde un 9,1 a un 22,5%. Sin embargo, hay países en donde la presencia de las mujeres se ha mantenido estable o incluso ha disminuido (en China ha pasado de un 21,3% en 1990 al 20,3% en 2005)[34]

En general, la presencia, aunque sea tímida, de la mujer en el ámbito político de la región contribuye a una aceptación progresiva de este hecho y crea oportunidades para que otras mujeres continúen. Algunas políticas han llegado a ocupar altos cargos directivos, como el caso de M. C. Sumulong Cojuangco-Aquino, Presidenta de Filipinas desde 1986 hasta 1992, o Benazir Bhutto, candidata en Pakistán y asesinada en 2007. En Afganistán, donde el establecimiento de cupos en el período de posguerra elevó el número de parlamentarias, la representación supera actualmente el 27%. En India, país con una gran cultura de cuotas para proteger a las minorías, las mujeres pueden, desde hace años, acceder a ser alcaldesas (sarpanch).

Entre las barreras que ralentizan la participación política formal de las mujeres cabe destacar la persistencia de mecanismos internos en los partidos por los cuales las tradicionales estructuras representativas no proporcionan apoyos necesarios a las miembros femeninas para asumir cargos de dirigencia, tanto dentro los mismos como en los gobiernos elegidos. Otra barrera es la escasa participación de las mujeres en las elecciones, el bajo ejercicio del derecho de voto: algunos proyectos tienen como objetivo difundir estos derechos entre las mujeres de distintas zonas del continente asiático. Se están realizando campañas para fortalecer el voto de las mujeres.

En algunos países se están promulgando legislaciones promotoras de la igualdad entre hombres y mujeres: así, por ejemplo, en el Sudeste Asiático se ha reconocido el derecho de las mujeres a la propiedad de la tierra y a la igualdad en la herencia, que ha estado limitado, e incluso denegado por completo en algunos países, hasta hace poco. Para abordar estos asuntos y estereotipos esenciales, los gobiernos adoptaron un conjunto de leyes y regulaciones que otorgan a las mujeres derechos a poseer tierra y heredar propiedades de sus esposos o cualquier otro familiar. Por ejemplo, la Asamblea Nacional de Vietnam adoptó la Ley sobre Igualdad de Género en noviembre del 2006 e hizo modificaciones a la Ley de la Tierra en el 2005, que otorgaron a las mujeres el derecho a títulos de la tierra y aseguraron que sus nombres sean incluidos en los certificados de propiedad de la misma[35]

Si bien estos avances son alentadores, la mujer en Asia sigue estando marginada tanto social como económicamente, con lo cual se reducen las oportunidades para su participación política en general. Gracias a la labor de los grupos de mujeres y feministas, muchas mujeres están sólo ahora comenzando a comprender la importancia de la independencia política y de establecer una presencia en el campo político.

En cuanto al movimiento y la labor desarrolladas por grupos, asociaciones, ONGs y programas de y para las mujeres, también en esta región se aprecia un fuerte impulso y una proliferación de grupos e iniciativas. En India, movimientos y organizaciones de mujeres protagonizaron activamente las reivindicaciones para la aprobación de la Ley de cuotas que garantice al menos el 33% de los escaños en el parlamento y la asamblea legislativa para mujeres, aunque aún no ha sido aprobado.

En Tailandia, grupos de mujeres lucharon por el derecho a conservar sus apellidos familiares después del matrimonio y por una cuota para estar representadas en los consejos aldeanos que toman decisiones sobre asignaciones de dinero a través de un fondo gubernamental propuesto para las aldeas[36]. Más allá de los éxitos alcanzados, muchos grupos de mujeres afirman tener serios problemas que limitan la realización de los objetivos propuestos: en primer lugar, los recursos limitados, lo cual restringe sus actividades y alcance. Muchas veces no pueden cubrir gastos para publicar materiales educativos, enviar personal a las regiones para hacer campañas de incidencia, participar en eventos y conferencias internacionales, etc. Tales limitaciones debilitan significativamente la base de las organizaciones y grupos de mujeres, y su capacidad para influenciar en las decisiones de política.

Economía y empleo.

La situación de las mujeres en las economías de la región de Asia Sur Oriental está directamente relacionada con el macro-contexto de expansión económica protagonizado por algunos países, en primer lugar China. La tasa promedio de crecimiento del PIB en la región asiática en el periodo 2001 2006 ha sido del 8,6%. La tasa de pobreza de la población que vive con 1US$ es de 10,1%, y la que vive con 2US$ del 44,2%. (OIT 2007). China, por ejemplo, ha reducido la pobreza de manera sorprendente, alrededor de un 70%: en 1990, un tercio de la población vivía con menos de un dólar al día, mientras que en las ultimas estimaciones este porcentaje se ha reducido a una persona de cada diez. Uno de los factores claves de este crecimiento económico es sin duda la mayor incorporación de las mujeres al mercado laboral, aunque muchas veces en situaciones de extrema explotación. El desplazamiento de las industrias occidentales a zonas del Asia Meridional y Oriental, motivado en primer lugar por los menores costes de la mano de obra, suele transformarse en una de las principales fuentes de empleos para las mujeres de esta región.

En general, y sobre todo en comparación con otras áreas en desarrollo, en Asia Sur Oriental se advierte una mayor participación de la mujer en el mercado laboral, unas menores tasas de desempleo y también menores brechas de género en la estimación de los ingresos percibidos.

Los datos indican una relevante incorporación de las mujeres en el mercado laboral (las mujeres representan el 66,8% de fuerza laboral), una baja tasa de desempleo (sólo un 3%) y el porcentaje de mujeres en el total del empleo es del 44,5%.

En Asia Oriental hay relevantes oportunidades de participación en el mercado laboral para las mujeres, pero quedan por mejorar las condiciones laborales. En Asia Sur Oriental, ha aumentado el empleo formal, pero el cambio es todavía lento; y en Asia Meridional, prevalece aún una situación marcada por la exclusión de las mujeres del mercado laboral formal.

Los principales sectores de empleo son la agricultura (52,1% de las mujeres empleadas), la industria (24,7%) y los servicios (23,3%) (Fuente: OIT 2007). De estos datos se deduce la subrepresentación de las mujeres en los empleos no agrícolas y la menor presencia de mujeres en el sector servicios. Si bien la presencia de las mujeres en la agricultura es importante, no está exenta de problemas y discriminaciones: por un lado, la concentración de mujeres en este sector da una pista de las barreras aún existentes para la incorporación laboral en real igualdad de oportunidades; por otro lado, las condiciones de las mujeres en el trabajo agrícola son, en general, peores a las de los hombres: jornadas intensivas, menores retribuciones, etc.

Por otra parte, el empleo femenino en la industria está también cargado de dificultades, puesto que las condiciones de trabajo a las que están sometidas las mujeres son, por lo general, extremadamente duras y marcadas por la discriminación. Las mujeres son generalmente consideradas como mano de obra más barata y menos conflictiva que la masculina, lo cual las convierte en un colectivo de asalariadas fuertemente explotado y desprotegido.

En las estimaciones de los ingresos percibidos entre hombres y mujeres se aprecia una menor brecha por sexo que en otras regiones del mundo en desarrollo: las mujeres siempre reciben menores ingresos que los hombres aunque sus aportaciones a la economía familiar sean mayores pero, con respecto a otras áreas, las diferencias son relativamente menores. Por ejemplo, en China, el promedio es de 5.220 US$ para las mujeres frente a 8.213 US$ para los hombres; en Indonesia, de 2.410 US$ en las mujeres y 5.280 para los hombres. Los países de este área con mayores brechas entre hombres y mujeres en los ingresos percibidos son India (1.620 de las mujeres frente a 5.194 de los hombres) y Pakistán (1.059 frente a 3.607).

Más allá de los datos, las condiciones de vida de muchas mujeres en esta región están marcadas por situaciones de extrema pobreza y por una jornada laboral informal sobrecargada por los problemas de acceso a los recursos primarios (agua, luz, alimentos, etc.). Desde esta perspectiva es importante evidenciar la presencia de importantes iniciativas de solidaridad y apoyo entre mujeres y de algunas iniciativas económicas que han conseguido alcanzar resultados importantes, como los microcréditos, concedidos sobre todo a mujeres y famosos mundialmente por el Premio Nóbel Mohamed Yunus. La implantación del sistema de microcréditos está dando a las mujeres capacidad de decisión sobre sus propias vidas y las de sus hijos e hijas.

Violencia de género.

En las zonas de conflicto armado, como es el caso de Afganistán, el abanico de violencias ejercidas contra las mujeres y las niñas es extremadamente amplio, incluyendo los ámbitos privados (familiares) y públicos y las violencias de tipo físico, emocional, psicológico, cultural, legal y sexual. Si bien la violencia de género es un problema de alcance mundial, que encuentra su explicación en la persistencia de las culturas patriarcales basadas en el control de los cuerpos de las mujeres, en algunos países esta violencia adquiere tintes desproporcionados, como es el caso de los abortos selectivos o los abandonos e infanticidios de niñas en la India.

En una sociedad en donde se estiman que faltan 5 millones de mujeres, se pueden enumerar las causas de la mortalidad elevada de las mujeres, pero los procesos sociales y económicos que hay detrás son complejos e intrincados. Empezaremos diciendo que es más probable que un bebé no llegue a nacer si es una niña. El aborto es libre en la India, como corresponde a una nación que necesita por todos los medios controlar el crecimiento de su población. Lo que está prohibido es realizar ecografías para determinar el sexo del feto. ¿Por qué? Muchas mujeres tienen que abortar si el feto es una niña porque una hija no podrá cuidar de sus padres cuando envejezcan, porque será la causa del empobrecimiento de la familia al tener que pagar una dote en su boda, porque será considerada un huésped en su propia casa hasta el día en que la abandone para casarse, porque el prestigio de la madre y su posición en la familia sólo se verán consolidados si el que nace es un varón, y porque sólo éste puede realizar los ritos funerarios por sus padres. [...] En cualquier momento la familia de su esposo puede necesitar más dinero para que un hermano estudie o por una enfermedad. Entonces, aunque hayan pasado años desde la ceremonia, se requerirá más dinero a la familia de la novia. Si ésta no paga, la mujer corre el riesgo de morir en la cocina abrasada, prendida con queroseno, envuelta en su sari sintético. O puede que sufra un acoso que la empuje al suicidio. Lo llaman muertes relacionadas con la dote. Estos abusos también se producen en países como Pakistán y Bangladesh.[37]

Ante el clima creado por estas situaciones, muchas mujeres ya no se quedan silenciadas: en la India, en Nagpur, en el año 2004, tras una ola de repetidos casos de violaciones de mujeres en las calles de una zona de la ciudad, más de 400 mujeres reaccionaron de manera contundente quemando las casas de los agresores. Los hechos generaron un profundo y amplio debate en la prensa y en la sociedad en general, que tuvo importantes consecuencias a nivel colectivo. Durante el juicio celebrado en contra de algunas de estas mujeres, más de 100 abogados firmaron una declaración pública en la que reconocían la violencia de la reacción de las mujeres, pero señalaban que ésta no se habría dado si los agresores hubieran sido perseguidos penalmente en vez de haber quedado impunes y que, por lo tanto, las acusadas no tendrían que estar sentadas como acusadas, sino más bien como victimas.

Educación.

Los índices de escolarización de las mujeres muestran importantes diferencias entre los países de las zonas Meridionales o del Este Asiático. En países como Filipinas o Tailandia, los índices de alfabetización de personas mayores de 15 años giran alrededor del 90 94% de la población, con escasas diferencias entre hombres y mujeres (1 o 2 puntos % como máximo). Sin embargo, en otros países como India, Nepal o Pakistán la escasa alfabetización de la población en general se agrava de manera especial para las mujeres. En India sólo el 47,8% de las mujeres está alfabetizada, frente a un 73,4% de los hombres; en Nepal un 34,9% frente a un 62,7% de los hombres; en Pakistán un 35,4% frente a un 64,1%. China se encuentra en una posición intermedia, con una tasa de alfabetización para las mujeres de 86,5% frente al 95,1% de los hombres[38]

Las mujeres suelen acceder principalmente a estudios primarios. En los países con mayores índices de alfabetización de las mujeres, se detecta también una mayor presencia de éstas en los estudios secundarios, mientras que en general la presencia de mujeres en las universidades es escaso (los países con mayor numero de mujeres en estudios de tercer ciclo son Tailandia, 44%, y Filipinas, 31%, Corea, 69%).

Las mujeres que tienen acceso a estudios secundarios y terciarios, sobre todo en los países del Este Asiático, suelen optar por las ramas tradicionalmente femeninas, como la pedagogía, sanidad o nutrición.

Un análisis de la situación educativa de las mujeres en el Sureste Asiático que mire a las transformaciones ocurridas en las últimas décadas, revelará que a partir de los años setenta varios países de esta región emprendieron políticas a favor de la instrucción, en algunos casos consiguiendo importantes resultados. A pesar de estos avances y de los que cada año se siguen alcanzando, persiste una fuerte brecha entre hombres y mujeres en el acceso a la instrucción, aunque con grandes diferencias entre los distintos países e, incluso, entre las diferentes regiones de un país.

La comprensión de esta situación requiere de un análisis de los múltiples factores que siguen dificultando el acceso en igualdad de oportunidades para las mujeres. Entre éstos, los principales son los históricos, económicos, socioculturales, así como aquellos factores directamente relacionados con las políticas educativas locales y la institución escolar.

Desde el punto de vista histórico, cuando el acceso a la educación se extendió a las mujeres a través de las políticas coloniales o la actividad misionera, las mujeres quedaron también expuestas a los nuevos conjuntos de valores patriarcales, como el modelo de familia nuclear arraigado en occidente, a través del sistema de educación y el currículo; y ello ha limitando la participación de la mujer a los campos que estaban en conformidad con estos valores. Este legado continúa vigente hoy. (Mazumdar, 1989)

Desde el punto de vista económico, la difusión de la pobreza entre la población influye en las oportunidades de las niñas de acceder a la escuela: en la elaboración de estrategias familiares se suele priorizar la asunción de los costes de la instrucción para los varones frente a la de las niñas; éstas suelen empezar a trabajar a temprana edad en tareas domésticas o su educación resulta superflua allí donde su principal papel es el de casarse muy jóvenes y dedicarse al trabajo en la casa. Otros factores que pueden limitar el acceso a la escuela son de tipo cultural o religioso, aunque interactuando siempre con la condición socioeconómica. Y también influyen el tipo de institución escolar (religiosa, laica, clases mixtas o separadas), la ubicación fisica de la escuela, la distancia que tienen que recorrer las mujeres y las niñas, los problemas derivados de la sobrepoblación escolar, la escasez de infraestructuras o la escasez de mujeres en la enseñanza.

Frente a esto, las políticas llevadas a cabo suelen centrarse en intentar reducir la brecha entre hombres y mujeres a través de financiación al sistema educativo, en campañas de escolarización, incentivos económicos para reducir los costes que tiene que asumir la familia y aumentar el número de mujeres en la enseñanza.

Migraciones.

Las distintas zonas de la región asiática son, desde hace varias décadas, escenarios de importantes fenómenos migratorios, tanto en el interior de los países (migraciones campo-ciudad), como a nivel internacional e interregional. Desde hace algunos años, una serie de países muestran importantes flujos migratorios hacia el exterior y otros se han convertido en destino de migraciones internas. India y Pakistán son los países con más flujos migratorios hacia el exterior, sobre todo, hacia EEUU, Francia, Alemania, Canadá, Australia e Inglaterra. En 1987, los principales países emisores de migración fueron Sri Lanka, Bangladesh, India y Pakistán, con 250.000 personas, mientras que en 1997, en un sólo año, la cifra subió a un millón de personas (IOM 2000).

La proporción de mujeres en los flujos migratorios ha ido oscilando en las últimas décadas en las distintas regiones asiáticas: en Asia del Sur, por ejemplo, ha disminuido ligeramente desde los años sesenta al 2000 (de un 46.3% del total al 44.4%), pero en el Sureste ha aumentado (46,1% en 1960 y 50,1% en el 2000), así como en la región del Este (45,2% a 48,3% del conjunto de migrantes)[39]

En las migraciones internas, de los medios rurales a los urbanos, en Filipinas y Tailandia encontramos mayoría de mujeres, mientras que en las migraciones campo ciudad en Asia del Sur están protagonizadas en mayor medida por hombres, aunque en los últimos años se aprecia un aumento de las mujeres. (UNESCAP 2003).

En las migraciones hacia otros países, sobre todo en los flujos de las regiones de Asia del Sur a Sureste hacia otros países asiáticos del centro norte (China, Rusia) las mujeres suelen ser menos que los hombres, y tener menores oportunidades de inserción diversificada en el mercado laboral. En Asia del Este las mujeres generalmente emigran con sus familias hacia las zonas urbanas, en Asia del Sur las mujeres suelen emigrar a las zonas en donde se emplean en las industrias de las multinacionales, en empleos escasamente retribuidos, con condiciones de trabajo muy duras, y en donde se requiere básicamente mano de obra femenina. En las migraciones, las mujeres trabajan normalmente en servicio doméstico, trabajo sexual, multinacionales y comercio informal.

Algunos países han elaborado mecanismos para la protección de los trabajadores y trabajadoras que se desplazan al exterior, como es el caso de Sri Lanka, un país en donde la mayoría de las emigrantes son mujeres. Recogen datos sobre las emigraciones y su impacto en las familias y denuncian los abusos a los que están sometidas las mujeres inmigrantes. El gobierno filipino, otro ejemplo, ha promulgado una normativa que prevé ayudas y servicios específicos a los y las emigrantes, ha extendido las medidas de protección social y promociona servicios para la reintegración.


Cooperación oficial al Desarrollo española en Asia.

La Estrategia de Género en Desarrollo de la Cooperación Española, en sus líneas estratégicas y actuaciones prioritarias en Asia y Pacífico, recoge como países de interés Filipinas y Vietnam. También Timor Oriental, Afganistán, Camboya y los países del sudeste asiático que padecieron las consecuencias del maremoto de 2004. Por último, Bangladesh y China también son objetivos de la cooperación.

El área geográfica denominada por el Plan Director como Asia y Pacífico tiene por tradición histórica y cultural, mayor vinculación y experiencia con otras cooperaciones bilaterales y presencia multilateral, (a excepción de Filipinas) y por tanto, el trabajo de la Cooperación Española tiene presencia estable en muy pocos países. Ésta se ha visto incrementada considerablemente en los últimos años, sobre todo por acciones de construcción de paz o de ayuda en desastres naturales, que han requerido de importantes aportaciones, sobre todo de acción humanitaria y de emergencia. De acuerdo con el diagnóstico de discriminaciones contra las mujeres elaborado para la Estrategia, y tomando en cuenta los DEG en la zona, es necesario reforzar el enfoque de género de manera transversal y sectorial en todas las actuaciones de la Cooperación Española en la región, dado que las desigualdades entre hombres y mujeres no distan mucho de los déficits encontrados en otras zonas del mundo.

Recursos.

http://www.afghanwomensnetwork.org/ Organización de mujeres afghanas surgida en 1995.

http://www.rawa.org/rawa-sp.htm Asociación Revolucionaria de Mujeres de Afganistán (RAWA)

Report: Third International Conference, Women and Politics in Asia (2005) Title: WISCOMP - Women in Security, Conflict http://www.furhhdl.org WISCOMP - Women in Security, Conflict. Management and Peace Foundation for Universal Responsibility of His Holiness The Dalai Lama. India.

http://www.pria.org Society for Participatory Research in Asia (PRIA). Tratan varios temas, entre ellos mainstreming de género, gobernanza local. Derechos de ciudadania, igualdad.

http://www.capwip.org/ The Centre for Asia-Pacific Women in Politics (CAPWIP). Filipinas. Es una ong que promociona la participacion politica de la mujer.

http://www.sewa.org/ Self Employed Womens Association (SEWA). India. Tienen links e información sobre recursos.

http://www.myrada.org/ MYRADA. India. ONG sobre desarrollo rural en diferentes zonas de asia.

Asian Women Workers Newsletter (AWWN) es una publicación trimestral del Committee for Asian Women (CAW) y publica reportajes, noticias, luchas y experiencias de vida de mujeres asiáticas. http://members.tripod.com/~cawhk/

Association of Women for Action and Research (AWARE), con sede en Singapur, es una organización de labor social y un grupo activista proempoderamiento. http://www.aware.org.sg

Centrer for Asia-Pacific Women in Politics (CAPWIP) promueve un modelo gubernamental que incorpore equidad de género, desarrollo sostenible y paz. http://www.capwip.org/

FemiNet Korea es un movimiento de mujeres en red que busca una sociedad igualitaria en cuestiones sexuales. En coreano e inglés. http://www.feminet.or.kr/

http://iceaps.anu.edu.au/asaa_publications/women_asia.html Women in Asia Publication Series. Recoge textos de diversas disciplinas sobre mujeres en asia.

http://www.hrw.org/women/overview-asia.html Human Right Watch. Sección de Asia.

http://www.unifem-eseasia.org/projects/Cedaw/index.html Sección de UNIFEM en Asia oriental.

http://www.unescap.org/stat/data/syb2007/index.asp Recoge datos estadisticos sobre Asia.

http://www.unescap.org/esid/gad/ Sección de UNESCAP sobre genéro y desarrollo.

http://www.bridge.ids.ac.uk/reports/BB13%20Migrationw2.doc Articulo sobre genero y migraciones en Asia.

http://www.cddc.vt.edu/feminism/asia.html web con info y enlaces a organizaciones feministas en Asia.

http://www.cenwor.lk/ Center for Womens Research. Sri Lanka.

http://www.iwraw-ap.org/aboutus/trafficking.htm International Womens Rights Action Watch Asia Pacific.

http://newton.uor.edu/Departments&Programs/AsianStudiesDept/general-women.html web con direcciones de organiciones de mujeres en Asia y Pacifico.

http://www.ppseawa.org/About/ Pan Pacific and South Est Asia Womens Association.

http://www.womenofchina.cn/Agencies_Organizations/NGOs/16311.jsp web de Asia Women Development Association, Ong sobre mujeres y desarrollo en Asia .


NOTAS:
  1. ® Naciones Unidas, Informe sobre Desarrollo Humano 2007 2008.

  2. ® Gloobal. Datos de 2004.

  3. ® Konowpolitics, Respuesta consolidada sobre la integración de género en el sudeste asiático.

  4. ® Informe sobre Desarrollo Humano 2007 2008.

  5. ® Knowpolitics.

  6. ® The Challenge of Implementing Gender Responsive Legislation in Central Asia. 2005.

  7. ® I. Santamaria, 2004; Mujeres en la India de hoy. Revista Pueblos.

  8. ® Datos de 1995 - 2005. Informe de Desarrollo Humano. ONU 2007- 2008.

  9. ® Fuente: summary adapted from Zlotnik 2003, online. Bridge.


  4.4. Oriente Medio y Magreb
Los países de la zona Norte africana y de Oriente Medio presentan un desarrollo en términos económicos relativamente medio-alto, sobre todo en comparación con el resto del continente africano, aunque con importantes diferencias entre ellos. Países como Israel, Kuwait, Emiratos Árabes y Qatar, tienen altos Índices de Desarrollo Humano y sus economías les sitúan entre los países ricos, aunque la brecha en la redistribución de las riquezas y de los recursos es extremadamente elevada. Algunos países de esta región se sitúan en la franja de países con un IDH medio alto: Argelia, Libia, Túnez y Arabia Saudita, Siria y Jordania. Marruecos, Egipto, Yemen y Mauritania son los que presentan índices de desarrollo inferior, con Índices de Desarrollo Humano respectivamente de 0,63, 0,65, 0,48 y 0,47. Sin embargo, los índices relativos al género evidencian cómo la situación de las mujeres no está debidamente considerada a la hora de evaluar el desarrollo humano en general.

Aunque los países con altos IDH tienen también IDG relativamente altos (Israel, Qatar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos) o medio (la mayoría de los demás países de la zona)[40], la participación de las mujeres en la vida social, económica, política y cultural está todavía marcada por fuertes discriminaciones de orden jurídico, religioso y cultural. Sin caer en el estereotipo de que las mujeres en el mundo árabe son las más explotadas del mundo por su pertenencia a la cultura islámica (y que, por lo tanto, el logro de su igualdad sólo sería posible con el abandono de su propia cultura de origen y una adscripción sumaria a las occidentales); y, sobre todo, reconociendo los importantes avances que las mujeres están consiguiendo, así como la relatividad cultural de los indicadores occidentales de la emancipación femenina, es indudable que la mayoría de los países de esta región se caracterizan por una persistente y profunda desigualdad entre hombres y mujeres.

Igualdad formal.

Los datos de la participación de las mujeres en el ámbito político son en general extremadamente bajos, destacándose el caso de Arabia Saudita (donde no hay ninguna mujer elegida en el parlamento y las mujeres no tienen aún derecho al voto) y el de los Emiratos Árabes Unidos (donde las mujeres tampoco tienen derecho a votar pero, curiosamente, en 2007 el 22,5% de los escaños de la cámara han sido ocupado por mujeres). Por lo general, el resto de países presenta un porcentaje de participación de las mujeres en los parlamentos inferior al 10% (Kuwait, un 3,1%; Libia 7,7%; Líbano 4,7%; Irán 4,1%; Argelia 7,2%; Egipto 2%; Marruecos 10,8%; Yemen 0,3%). Los países con más mujeres parlamentarias son Mauritania, con un 17,9%, Siria (12%), Israel (14,2%) y Túnez (22,8%). (Informe Desarrollo Humano 2007 2008. Datos de 2005.)

La presencia de mujeres en cargos ministeriales o entre las altas funcionarias y directivas es también muy inferior a la de los hombres y, cuando existe, suele responder al diseño de unas estrategias políticas en donde la presencia de las mujeres ocupa una función principalmente simbólica, o bien limitada a asuntos sociales o relativos a la mujer, difícilmente con asignación de responsabilidades ejecutivas.

A pesar de que los datos muestran que las mujeres siguen sufriendo fuertes discriminaciones jurídicas y políticas para su incorporación al sistema parlamentario y a los cargos directivos, en las últimas décadas se están produciendo importantes transformaciones. Existen países donde la tradicional exclusión de las mujeres de los espacios públicos está poco a poco cambiando, gracias a la presencia de grupos de mujeres, de derechos humanos y otras organizaciones democráticas. Es el caso de Marruecos, en donde las mujeres están incorporándose progresivamente en la vida política del país, o de Mauritania, donde se ha creado recientemente la Secretaría de Estado para la condición Femenina, que se propuso el objetivo de aumentar la participación femenina en la toma de decisiones políticas, logrando pasar de un 0 a más de un 17 % de representación de mujeres en el Parlamento en pocos años. Desde los años sesenta algunos países han aprobado leyes de cuotas, para potenciar la participación de las mujeres (Argelia, Marruecos, Túnez y Mauritania).

Sin embargo, la incorporación de las mujeres en el ámbito político y en la toma de decisiones sigue estando marcada por la presencia de fuertes barreras, en primer lugar la presencia de legislaciones fuertemente sesgadas en función del sexo y de fuertes presiones sociales y culturales de origen patriarcal que perpetúan el mantenimiento de las mujeres en los espacios privados.

Si bien la mayoría de las Constituciones de los países del área magrebí y medio oriental reconocen formalmente la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, la coexistencia de normativas fundadas en diferentes códigos legislativos[41] limita fuertemente la aplicación de los principios de igualdad y mantiene a las mujeres en condiciones de evidente discriminación. Muchos países de esta área se rigen por Códigos de Familia o Estatutos de la Persona que regulan las relaciones familiares y que se basan fundamentalmente en la Ley Islámica, la sharia. Si bien pueden apreciarse diferencias importantes en cada país, los puntos fuertes de estas normativas suelen ser:

  1. La autoridad masculina en el ámbito familiar[42] (en algunos casos las esposas tienen la obligación legal de obedecer a su marido y no son consideradas como tutores de sus hijos).
  2. La poligamia.
  3. El divorcio: la mujer no tiene los mismos derechos que el hombre: pierde la custodia de los hijos y, cuando la mantiene, pierde el derecho a la vivienda. El marido puede divorciarse sin el consentimiento de la mujer mientras que ella no puede hacerlo.
  4. La herencia: la sharia establece que las mujeres heredan la mitad que sus hermanos[43] .
  5. La capacidad de otorgar la propia nacionalidad a los hijos (existen muchas restricciones al reconocimiento de la nacionalidad materna a los hijos).
  6. Los castigos por adulterios tienden a favorecer a los hombres.
  7. La violencia sexual suele ser perseguida formalmente pero en algunos casos, como en Argelia, el hombre que ha violado a una mujer puede eludir el castigo si se casa con ella[44].
  8. Los crímenes de honor son perseguidos por igual formalmente en hombres y mujeres pero en la práctica muchos hombres reciben penas muy ligeras o en algunos casos son absueltos; la edad de las mujeres para el matrimonio es muy baja.
  9. Los testimonios de las mujeres ante tribunales específicos, por ejemplo los musulmanes, tienen menos valor que los de los hombres (dos testimonios de mujeres para uno de un hombre).
  10. La violencia doméstica y en contra de las mujeres está tipificada como delito sólo en algunos países, pero es escasamente aplicada.


Ante este desolador escenario, es importante evidenciar cómo la situación, si bien es generalizada no permanece estática y existen países en donde se han realizado grandes progresos en el reconocimiento jurídico de los derechos de las mujeres.
Túnez es uno de los Estados donde, desde 1956, se han promocionado cambios importantes en los derechos de la mujer. El Código del Estatuto Personal de 1956 incrementó los derechos de las mujeres concernientes al matrimonio, el divorcio, la custodia, la educación y el empleo[45]. La participación y la representación de las mujeres en la vida política son significativas: encontramos un importante número de mujeres en altos puestos del parlamento, el gabinete y el poder judicial. La tasa de fertilidad es una de las más bajas de la región, mientras que el porcentaje de mujeres activas económicamente está por encima de la media de la región. No obstante, persiste la desigualdad en el derecho a la herencia, según el cual las mujeres reciben la mitad que los varones. Es importante apuntar que esta reforma se basó en una interpretación progresista de la sharia, lo cual apunta a lo arriesgado de atribuir la discriminación jurídica de la mujer en los países magrebíes y de Oriente Medio al predominio de la cultura islámica, más que a intereses de tipo económico, político y cultural fuertemente patriarcales (que bien pueden apoyarse en la religión para legitimar sus acciones).

En Libia, se han modificado importantes normativas relativas al código de familia: el hombre puede divorciarse pero tiene que pedir la autorización de un tribunal y recibir el permiso de un legislador. Las mujeres pueden pedir el divorcio si el marido no puede mantenerlas, es impotente o está ausente. La tutela de los hijos es un derecho de los dos padres. En caso de divorcio la tutela se da primero a la madre, luego a su propia madre, y finalmente al padre de los hijos, y los hijos tienen que ser mantenidos económicamente por el padre en cualquier caso. La edad mínima para el matrimonio es de 20 años y no requiere el consentimiento de un tutor.

En Marruecos, en 2004, entró en vigor la reforma de la muddawana, el código de familia. Sus nuevas disposiciones han tomado en consideración las proposiciones procedentes de las asociaciones de mujeres y de derechos humanos, y contemplan una nueva concepción de las relaciones familiares y del papel de los cónyuges en el seno de la familia:

  •  La familia descansa en la responsabilidad compartida de los dos cónyuges.
  •  La mujer mayor de edad adquiere el derecho de tutela, que ejerce en función de lo que haya decidido.
  •  La igualdad entre el hombre y la mujer en la edad para casarse (18 años).
  •  La poligamia sólo es autorizada por los jueces según criterios draconianos.
  •  El reconocimiento de la paternidad del niño nacido durante el noviazgo es especificado en varias disposiciones.
  •  El divorcio es ejercido conjuntamente por el esposo y la esposa, en función de las condiciones legales de cada uno y bajo control judicial.
  •  Los nietos de la madre se beneficiarán de la herencia del abuelo en caso de fallecimiento de la primera[46].


Movimientos de mujeres y participación.

La amplitud de la desigualdad entre hombres y mujeres que afecta profundamente el desarrollo de procesos democráticos en los países de esta región no ha impedido que, a lo largo de la historia, las mujeres se hayan organizado y hayan llevado a cabo importantes campañas a favor de sus derechos. Sus reivindicaciones están marcadas por la realidad local en la que se encuentran; así, por ejemplo, en Palestina las mujeres hablan principalmente de paz y sus reivindicaciones están estrechamente ligadas a la de su condición como pueblo palestino. Lo mismo ocurre con las mujeres en Irak, en donde las prioridades causadas por el conflicto armado marcan cualquier reivindicación. En los países magrebíes una parte importante de estas organizaciones se han centrado en promover la igualdad de derechos para las mujeres y el fin de la discriminación en las legislaciones, tanto las que se refieren a cuestiones de estatus personal como a las de garantías sociales. Otras organizaciones, en cambio, han emprendido actividades a favor del desarrollo, concediendo créditos y proyectos destinados a generar ingresos para las mujeres, o bien proporcionando servicios en sectores como la sanidad y la educación.

Uno de los grandes obstáculos con los que enfrentan los grupos de mujeres y de feministas es el de encontrar una vía propia ante la compleja coyuntura política, social y cultural que afecta a los países árabes en esta época. En los años noventa, el movimiento de mujeres tuvo que empezar a desarrollar nuevas respuestas frente a las acusaciones de que el concepto de empoderamiento de la mujer es considerado por parte de algunas fuerzas sociopolíticas como algo impuesto por Occidente, y por lo tanto ajeno a la realidad y a las necesidades de unas sociedades basadas en el arraigado papel de la familia como pilar básico de la sociedad. Todavía hoy, parte de estos movimientos de tendencias reaccionarias se basan en esta argumentación para oponerse a los planes de desarrollo que adoptan una perspectiva de género, así como a los gobiernos y organizaciones feministas que trabajan en línea con dicha perspectiva. Por otro lado, las feministas de la región, con diferentes matices, han elaborado propuestas propias con respecto a las líneas de la lucha feminista occidental y reivindican la urgencia de que el feminismo global integre sus visiones de la realidad. Ejemplos de esta línea los encontramos en las escritora marroquí Fátima Mernissi o la argelina Assia Djebar. Y en la famosa activista por los derechos de la mujer, Nawal el Saadawi, de Egipto.

Hoy, frente a la manipulación de las referencias al Islam para justificar las restricciones de las mujeres en las legislaciones de los países del Magreb, conviven varios tipos de actitudes entre las propias organizaciones de mujeres magrebíes: por una parte, están quienes aceptan basar los Códigos de Familia en la Sharia, y quienes promueven una reinterpretación original y progresista del Islam que permita codificar el concepto de igualdad entre mujeres y hombres. En una línea diametralmente opuesta se inscriben quienes abogan por la secularización del Estado, del Derecho y del ámbito público de la vida, reivindicando la elaboración de un estatuto digno de la mujer en el marco de referentes musulmanes que aseguren su especificidad. Bajo esta realidad, la cooperación internacional puede jugar un papel muy importante en el desarrollo de las mujeres en el Magreb. Para ello, es imprescindible contar con la experiencia de las asociaciones de mujeres locales, que son quienes verdaderamente conocen las realidades de sus países y articulan propuestas y demandas de solución[47].

Aunque la situación varía de forma drástica en toda la región, sobre todo entre mujeres urbanas y rurales, hay factores en común que las identifican. La pobreza es el principal obstáculo al desarrollo, así como la violencia contra las mujeres, que incluye formas tan específicas de violencia de género como los asesinatos en defensa del honor. Las mujeres de la región han elegido diversas estrategias para enfrentar estos retos: hacer campañas para lograr que parte del presupuesto sea traspasado a la educación; trabajar para aumentar la participación política de las mujeres; y fundar clínicas y escuelas de medicina para ellas. Las ONG de mujeres se enfrentan a los obstáculos del conservadurismo, de las amenazas a su seguridad, a las restricciones del gobierno y a la falta de apoyo financiero que limitan su habilidad para incidir.
Represión, violencia.
Las situaciones de violencia, discriminación y represión vividas por las mujeres en estos territorios pueden a llegar ser extremadamente fuertes, tanto a nivel individual y en el seno de las relaciones familiares como a nivel colectivo.

En la mayoría de los países, la sharia penaliza las agresiones sexuales y la violencia contra de las mujeres, pero muy raras veces estas normativas son aplicadas y en algunos casos el nivel de institucionalización de la violencia es tan alto que resulta muy difícil para las mujeres denunciarlo o encontrar formas de salida ante estas situaciones. Muchas organizaciones de mujeres denuncian esta problemática. En Marruecos se ha dado inicio a un programa de prevención contra la violencia doméstica, y también en otros países. Sin embargo, la situación resulta aún compleja. A nivel colectivo se han registrado casos extremadamente graves, como el de Argelia, denunciado por la AFEPEC (Association Féminine pour lEpanouissement de la Personne et lExercice de la Citoyenneté), una organización que sigue sufriendo amenazas por su labor y que lleva más de 20 años luchando por los derechos y la ciudadanía de las mujeres. Entre sus actividades, desarrollan apoyo a las víctimas de Hassi Messaoud, capital de los hidrocarburos, donde el 17 de julio de 2001, en el barrio-chabola El Haïcha", una treintena de mujeres -empleadas en las bases petrolíferas, la mayoría en servicios de limpieza y cafeterías- fueron agredidas durante una noche entera: violadas, torturadas, laceradas con cuchillos... por hordas de vecinos, jóvenes y adultos, fanatizados por un imán que llamaba a la purificación de las costumbres.


Hay que destacar, además, la especial violencia cotidiana a la cual están sometida las mujeres en las zonas de conflicto, los Territorios Palestinos Ocupados e Irak, en donde las mujeres suelen ser las víctimas más desprotegidas y las violencias ejercidas contra la población en general tienen una marcada connotación sexuada.

Educación.

Las tasas de alfabetización de las mujeres mayores de 15 años en los países de la región indican una relativa mayor escolarización de las mujeres en los países de la zona de medioriente en comparación con los magrebíes. Así, en Israel, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Líbano las cifras se sitúan entre el 97,7 % (Israel), 76,8% (Irán) y el 59,4% de Egipto, mientras que en el Magreb el país en donde las mujeres tienen mayor acceso a la instrucción es Libia (74,8%), seguida por Túnez (65, 3%), Argelia 60,1, Mauritania (43,4%) y, por último, Marruecos (39,6%) (Datos de 2005. Informe sobre Desarrollo Humano 2007 2008).

La brecha de género es siempre desfavorecedora para las mujeres, situándose de media entre los 10 y 20 puntos porcentuales, mientras que en algún caso la diferencia llega a ser de más de 30 puntos porcentuales, como en Yemen (34,7% frente a 73,1%). El número de mujeres que tienen acceso a estudios de tercer grado es casi siempre inferior al de los hombres (sólo en Israel y Líbano las mujeres ocupan más del 50% de las matrículas en los estudios universitarios).

A pesar de la importancia de la educación de las mujeres para la promoción de las políticas de igualdad y para el desarrollo económico y democrático, su presencia en las hechuelas primarias, secundarias y universitarias sigue siendo insuficiente. Además, parece que en algunos casos las mejoras alcanzadas en épocas precedentes están ahora en crisis: países cómo Argelia o Túnez, en los años setenta y ochenta habían mejorado la situación de las mujeres, sobre todo en educación pero a partir de los años noventa, se aprecia un descenso de la escolarización femenina, coincidiendo con los momentos de dificultad económica de las familias. Las niñas de familias numerosas, aún teniendo buen rendimiento escolar, son sacadas de la escuela para asignar los recursos familiares a la educación de sus hermanos varones. Incluso son las niñas las que, presionadas por la mentalidad tradicional, sacrifican su derecho a la educación asumiendo que la escuela y el empleo son accesorios en su vida, mientras que lo esencial es su papel de esposa y madre[48].

Trabajo y empleo.

La tasa media de actividad económica femenina de esta región es la más baja del mundo: sólo el 26,7% realiza algún empleo remunerado (OIT, 2007). Sin embargo, la participación de las mujeres en el mercado laboral ha aumentado en los últimos años: desde 1996 a 2006 la tasa de actividad se ha incrementado un 5%, pero sigue siendo extremadamente inferior a la de los hombres. El país en donde las mujeres participan en mayor medida a la actividad económica es Mauritania (el 54% de los empleos son ejercidos por mujeres), el mismo que ha aumentado de manera importante la presencia de las mujeres en el Parlamento en los últimos años. Le sigue Israel con el 50,1%, mientras que los demás van decreciendo rápidamente hacia el 20,15% del total de los empleos. Arabia Saudí es el país con menor presencia de mujeres en la actividad económica: 17,6%[49].

La tasa de paro de las mujeres es del 17% en 2007 para toda la región. La mayoría de las mujeres trabajadoras se emplean en el sector servicios (49,2%) y en la agricultura (39,1%), siendo escasa su presencia en la industria (11,7%). Cruzando los datos por sectores de actividad y países emergen realidades muy distintas: en los países más ricos de la región (Israel, Emiratos Árabes, Arabia Saudita) las mujeres se emplean en el servicio doméstico, mientras que en las economías más empobrecidas, se aprecia una mayor distribución de las mujeres entre la agricultura y los servicios. En Yemen la gran mayoría de las mujeres trabajan en la agricultura, así como en Marruecos.

Las diferencias entre hombres y mujeres se refuerzan aún más en la estimación de los ingresos percibidos en función del sexo, donde en algunos casos las mujeres perciben menos de un tercio de los ingresos masculinos: en Emiratos Árabes Unidos la mujer recibe 8.329 US$ de media al año y el hombre, 33.555 US$; en Arabia Saudita, las mujeres perciben 4.031 US$ y los hombres, 25.678 US$. El trabajo infantil de las niñas es una realidad ampliamente difundida, siendo en algunos países muy común: sólo en 2002 la edad legal para trabajar en Marruecos pasó de 12 a 15 años. Las niñas suelen empezar a trabajar en edades muy tempranas en las tareas domésticas y en las agrícolas, sobre todo, en las áreas rurales.

En general, la situación económica de las mujeres está fuertemente marcada por la discriminación: la educación no garantiza una inserción laboral, ni cualificada ni descualificada; existen todavía fuertes barreras a la incorporación de las mujeres en los sectores tradicionalmente considerados masculinos; en aquellos sectores donde las mujeres encuentran empleo existe una fuerte discriminación vertical, por lo cual son muy pocas las que acceden a cargos directivos; las condiciones de trabajo son frecuentemente discriminatorias, con retribuciones diferenciadas en funcion del sexo. En muchos países existen normativas de protección de los derechos de maternidad y lactancia, y en algunas grandes empresas hay guarderías, pero generalmente estos principios son escasamente aplicados.

La falta de acceso a la igualdad económica es más común en el medio rural que en los segmentos urbanos de la población, debido a la falta de alfabetización y conocimiento de los derechos. El paro tiende a ser más frecuente entre las mujeres, y aquellas con mayor nivel académico muestran una tasa de paro más alta que cualquier otro grupo de mujeres.

Sin embargo, existen algunas buenas noticias: en Argelia, por ejemplo, el 34% de los magistrados son mujeres y su presencia es significativa también en el sector de la prensa escrita privada. En Libia, en la universidad, todas las carreras están abiertas a las mujeres. La participación de las mujeres en la fuerza de trabajo es cercana al 22% y el Presidente Gaddafi, contrariamente a la tradición, animó a las mujeres a seguir carreras en la policía y el ejército. La legislación laboral libia establece la igualdad de salario entre mujeres y hombres, el permiso de maternidad y facilidades para guarderías.

Salud.

Las cuestiones relacionadas con la salud de las mujeres en los países empobrecidos (altas tasas de mortalidad durante el embarazo y el parto, la salud sexual y reproductiva, los derechos reproductivos, las posibilidades de acceso a métodos contraceptivos, el aborto), adquieren un peso especifico con relación al contexto social, cultural y económico local. Para los países del Norte de África y de Oriente Medio, el acceso de las mujeres a los (a menudo insuficientes) centros de salud está condicionado por múltiples factores: en primer lugar, la zona de residencia, siendo tendencialmente mucho más difícil en las áreas rurales que en las urbanas. En segundo lugar, aún influye la gestión familiar de la salud reproductiva de las mujeres: en algunos países las mujeres tienen que tener el permiso del marido para acudir a un médico. Además, las diferentes concepciones culturales relativas al cuerpo y el propio concepto de medicina o salud puede a veces representar un obstáculo para el acceso a los servidos sanitarios públicos. Por otro lado, la escasez de recursos destinados a la salud y a los servicios en general es el primer factor que explica los elevados índices de mortalidad materna y la dificultad de acceder a servicios médicos para muchas mujeres.

Algunos gobiernos han realizado importantes progresos en políticas de planificación familiar, que en muchos casos ha conseguido reducir las tasas de fertilidad, tendencialmente más elevadas en las zonas rurales. Se han llevado a cabo iniciativas para la difusión de métodos contraceptivos (en Argelia, por ejemplo, se reembolsa la compra de contraceptivos) y se ha promovido y potenciado las estructuras de sanidad pública, principalmente, en la atención al parto[50].

En Irak, en los años 70, el régimen baasista creó un estado del bienestar con una importante red de servicios sociales. Antes del inicio de las guerras y de los embargos, Irak tenía un sistema adecuado de sanidad al que accedía la mayoría de la población. Sin embargo, desde entonces, las condiciones de los centros médicos ha empeorado considerablemente y se ha reducido el acceso de la población en general y de las mujeres en particular. Después de 1980, Irak adoptó un política pro-natalidad para fomentar el crecimiento demográfico. Debido a la degradación de las condiciones de sanidad, las madres empezaron a correr un alto riesgo y hoy la tasa de mortalidad maternal sigue alta. El aborto fue ilegalizado y, en general, las mujeres carecen de control sobre sus derechos reproductivos.

En Líbano, las mujeres disfrutan de igualdad de acceso a la sanidad pública y privada y a los centros de planificación familiar, aunque el uso de contraceptivos es bajo y el aborto es ilegal.
Desde hace algunos años, se están intentando llevar a cabo en la región iniciativas y programas de cooperación de mejora de las condiciones infraestructurales y sociales en temas de salud para las mujeres y para los niños y niñas. En algunos casos, desde la iniciativa gubernamental y en otros, desde el sector asociativo de las ONGs en colaboración con las agencias internacionales de cooperación.

Conflictos armados.

El caso de Irak muestra cómo los conflictos bélicos tienen consecuencias nefastas para las mujeres: el último gobierno iraquí ha reconocido en la nueva constitución la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, y ha garantizado un 25% de representación femenina en la Asamblea Nacional. Sin embargo, también la constitución anterior elaborada por el régimen baasista en 1970 garantizaba iguales derechos para hombres y mujeres, además de reconocer a los diferentes grupos étnicos. Los tribunales iraquíes eran seculares y las mujeres eran animadas a presentarse. Irak fue uno de los primeros países islámicos en ratificar la CEDAW, aunque con reservas. Antes del 1980, se promocionaba la participación de las mujeres en las esferas política, económica y social, la ley prohibía a los hombres divorciarse verbalmente de su mujer y les obligaba a tener el permiso de la primera esposa para tomar una segunda. Así mismo, existían numerosas facilidades para las mujeres de cara a obtener la custodia de sus hijos en caso de divorcio. La Federación General de Mujeres Iraquíes, establecida en 1972 por el Estado para implementar la política publica en centros comunitarios urbanos y rurales, promovía programas de alfabetización y de ayuda legal para las mujeres. Al final de los años 70, las mujeres ocupaban el 60% del empleo en los servicios públicos. La guerra entre Irak e Irán en 1980 deterioró en la práctica lo que las mujeres habían obtenido en la década anterior debido a la carga económica, a la deuda nacional, la escasez de alimentos y medicinas, a los efectos de la guerra. El gobierno de Saddam Husein empezó a rechazar leyes más progresistas, con el objetivo de frenar la oposición de los grupos religiosos. A las mujeres se les prohibió casarse con extranjeros y se les animaba a volver a su hogar de manera que los oficiales del ejército pudieran encontrar empleos. El castigo por crímenes de honor fue reducido de 8 años a 6 meses. Las mujeres ya no podían viajar sin ser acompañadas por hombres, y los hombres ya podían casarse con una segunda esposa sin el consentimiento de la primera. Hasta los años ochenta, la tasa de alfabetización de las mujeres estaba entre las mas altas de la región, las leyes laborales incluían protección contra el acoso sexual en el lugar de trabajo, baja por maternidad, facilidades para guardería de los niños, y transporte hacia y desde el lugar de trabajo. Después de la Guerra del Golfo de 1990, Saddam ordenó la segregación por sexos en las escuelas y animó a las mujeres a volver a sus hogares y a no competir con los hombres en el mercado laboral.

Derechos sexuales.


A pesar del clima de fuerte marginación social, política económica y sexual de las mujeres, existen algunos grupos de mujeres que reivindican el derecho al ejercicio de su libertad sexual. Es el caso de un grupo de mujeres palestinas lesbianas que piden que la sociedad reconozca sus derechos.

La Asociación de mujeres palestinas Aswat-Palestinian Gay Women lleva más de cuatro años alzando la voz para que la sociedad reconozca sus derechos y espera que los medios de comunicación les presten la misma atención que al presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, cuando dijo que en su país no existen homosexuales. Así lo aseguró a Efe la palestina Nisreen Mazzawi, cofundadora y miembro de la junta directiva de Aswat que se encuentra en España para explicar la problemática a la que se enfrentan los homosexuales en los países árabes[51].

Etnias.


En algunos países de la región conviven diferentes grupos étnicos, lo cual hace más complejo y rico cualquier análisis de la situación de las mujeres. En Marruecos y Argelia, por ejemplo, la presencia de las mujeres amazigh requiere una atención específica a la diferencia cultural a la hora de diseñar y realizar proyectos de cooperación. Lo mismo ocurre con las mujeres Tuareg[52] en Libia. Las mujeres saharauis son otro colectivo marcado por especiales condiciones socio-políticas, además de étnicas. Este factor está integrado en las líneas estratégicas de la AECID sobre género en desarrollo. La presencia de particularidades culturales requiere de la utilización cruzada de la perspectiva de género con la de la variable étnica, además de considerar los factores socio-económicos y políticos que interactúan de forma unida.

Para la AECID, la cooperación al desarrollo con perspectiva de género en esta área geográfica requiere de la aplicación de las líneas estratégicas elaboradas en el ámbito institucional, contar con las organizaciones locales de mujeres, aplicar la perspectiva de género en cualquier actuación, así como reconocer desde el principio los limites de las concepciones etnocéntricas acerca de las condiciones de las mujeres en los países árabes, demasiadas veces simplificada bajo el lema de la mujer musulmana, una categoría homogeneizada y simplificada. Las mujeres árabes y musulmanas han elaborado múltiples y delicadas estrategias para hacer frente a su subordinación, muchas de las cuales no están recogidas en los indicadores oficiales de género, pero que a la hora de tratar con ellas adquieren un peso específico importante.


Recursos.

http://www.win-peace.org/ Canal de una organización de comunicación sin ánimo de lucro para promover el proceso de paz en palestina e Israel.

http://www.batshalom.org/ Web de Bat Shalom, organización que desde 1980 mantienen activistas palestinas e israelíes para promover la paz.

http://www.ayamm.org/index2.htm Arab Womens Media Center http://www.theallianceforarabwomen.org/ Alliance for Arab Women http://www.iwps.info/en/index.php International Women Peace Services.

http://www.mediterraneas.org/article.php3?id_article=49 Articulo sobre la situación de la mujer en Libia.

http://www.mediterraneas.org/article.php3?id_article=411 Articulo sobre situación de las mujeres en Mauritania http://www.mediterraneas.org/article.php3?id_article=410 Articulo sobre red de mujeres en Túnez.

http://www.mediterraneas.org/article.php3?id_article=4 Artículo sobre la situación de las mujeres en Argelia.

http://www.mediterraneas.org/article.php3?id_article=598 Articulo sobre igualdad formal y real en Túnez.

http://www.mediterraneas.org/article.php3?id_article=460 Articulo sobre la situación mujeres en África del Norte y Oriente Medio.

http://www.ecodz.org/ Espace de coordination des ONG algériennes.

http://www.mediterraneas.org/article.php3?id_article=479 Articulo sobre la situación de las mujeres en Marruecos. Organizaciones femeninas y feministas.

http://www.mediterraneas.org/article.php3?id_article=651 Artículo sobre la participación de la mujer en los países de tradición islámica.

http://www.iemed.org/afkar/9/eoussedik.php Revista trimestral para el diálogo entre el Magreb, España y Europa.

http://www.elmagrebconojosdemujer.org/si/ver/pagina/43

http://www.nodo50.org/mujeresred/tunez.html Túnez desde mujeresenred.

http://es.marweb.com/Sociedad/Mujeres/ Buscador del Magreb.

http://www.nodo50.org/mujeresred/marruecos.html Marruecos, desde mujeresenred.

http://www.unft.org.tn/ National Union of Tunisian Women.

http://www.lamarocaine.com/ Portal de la mujer en Marruecos.




NOTAS:
  1. ® Los índices IDG sitúan a los países magrebíes en las posiciones inferiores, aunque relativamente superiores al resto del continente africano. (Túnez ocupa la posición núm. 76 con un IDG de 0,727, mientras Mauritania ocupa la posición 125 con un IDG de 0,445).


  2. ® Los sistemas judiciales locales suelen basarse en reelaboraciones de los códigos tradicionales musulmanes y códigos de los sistemas coloniales (por ejemplo, el sistema jurídico argelino se basa en la sharia y en el código francés).


  3. ® Los hombres egipcios pueden procesar sus esposas por falta de obediencia y logran denegarles apoyo financiero.


  4. ® Aunque las leyes de herencia establecen que las mujeres reciben la mitad del monto de la herencia de los hombres, algunos estudios han mostrado que cada vez más familias intentan distribuir las herencias igualitariamente, y para ello establecen donaciones ficticias o ventas para evitar la ley.


  5. ® En Egipto, las activistas lograron abolir la ley que absolvía a los violadores si se casaban con su víctima.


  6. ® Donde se abolía la poligamia y el repudio, a la vez que definía el derecho de la mujer a elegir a su propio marido, dar su consentimiento libremente a su matrimonio, e iniciar los procedimientos de divorcio.


  7. ® "El Código de Familia marroquí: un primer paso hacia la igualdad. Amina Bouayach. Revista Pueblos, junio de 2005. http://www.revistapueblos.org/spip.php?article1172
  8. ® Solidaridad Internacional. El Maghreb con ojos de mujer. http://www.elmagrebconojosdemujer.org/


  9. ® Karima benyelles, 2003. La situación de la mujer argelina. Revista Pueblos.


  10. ® El más bajo es Palestina, con un 10,3%. Sin embargo, la situación de las mujeres respecto al empleo en Palestina está directamente limitada por la situación de ocupación del territorio palestino y por las limitaciones a la actividad laboral y económica que Israel ejerce sobre toda la población no israelí.


  11. ® Sin embargo, es importante señalar que las actuales directivas de la OMS acerca del parto indican cómo en los países desarrollados las tendencias actuales van exactamente en sentido contrario: en el de promover las condiciones de parto natural y la no medicalización de la mujer embarazada.


  12. ® Mediterraneas, Las lesbianas palestinas alzan la voz para que la sociedad reconozca sus derechos.http://www.mediterraneas.org.


  13. ® Entre los y las Tuareg, por ejemplo, la transmisión de la herencia sigue la línea matrilineal.


Parte V. Los proyectos de ayuda y cooperación al desarrollo con perspectiva de género. Instrumentos técnicos
 
  5.1. Introducción. El mainstreaming o enfoque integrado de género
El concepto anglosajón gender mainstreaming, traducido literalmente como corriente principal de género, hace referencia a cómo situar las cuestiones de igualdad de género en el centro de las decisiones políticas, de las estructuras institucionales y de los mecanismos de distribución de recursos (López, 2002).




El ECOSOC (Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas) define el mainstreaming de género como el "proceso de valoración de las implicaciones de hombres y mujeres en cualquier acción planeada, incluyendo la legislación, políticas y programas en todas las áreas y niveles. Es una estrategia para hacer de las preocupaciones y experiencias tanto de mujeres como de varones, una dimensión integral del diseño de políticas y programas en todas las esferas, política, económica y social, de modo que ambos géneros se beneficien igualitariamente. El objetivo es alcanzar la equidad de género". En este contexto, el mainstreaming es un proceso político, y a la vez técnico, que tiene como objetivo que todas las actividades de las instituciones tanto de carácter público como privado contribuyan a cerrar las brechas de desarrollo humano que persisten entre hombres y mujeres.

http://www.americalatinagenera.org/tematica/gender-leermas.php?Titulo=Tema1m3



La institucionalización o transversalización de la perspectiva de género (formas éstas en como se ha traducido el concepto gender mainstreaming) está temporal y políticamente relacionada con el enfoque Género en el Desarrollo, ya que pone énfasis en la estructura y el sistema de relaciones de género, tanto en los proyectos de desarrollo como en las organizaciones, e implica actores y actoras, áreas temáticas y políticas, así como procesos políticos y administrativos (Lombardo y Bustelo, 2004). Esta estrategia fue asumida explícitamente por la Plataforma para la Acción que se adoptó al final de la Conferencia Mundial de Pequín en 1995.

Esta estrategia recoge dos formas diferentes y al mismo tiempo complementarias de trabajar por el mismo objetivo. Por un lado, no abandona la necesidad de acciones específicas en favor de las mujeres políticas de igualdad de oportunidades y acciones positivas-. Las políticas de igualdad son creadas por un mecanismo de igualdad para atender un problema específico resultante de la desigualdad entre los géneros. Se trata también de la existencia, en todos los organismos e instituciones, oficinas, departamentos y unidades de género desde las que se espera que se promuevan cambios o como mínimo propuestas para incorporar los temas de mujeres o de género en las políticas de desarrollo. Estas unidades de género tienen que tener la autoridad y los recursos económicos y humanos necesarios para poder cumplir con todos sus objetivos y mandato.

Paralelamente a la continuidad del trabajo específico, la institucionalización requiere que la dimensión de género pase a la agenda política principal y deje de formar parte sólo de áreas e intereses específicos. Este es el objetivo de la transversalidad de género que empezó a desarrollarse en organismos internacionales, nacionales y locales, gubernamentales y no gubernamentales en la década de los noventa. Para ello, también deben destinarse suficientes recursos financieros y humanos, sin que ello suponga la reasignación de los fondos existentes para las acciones dirigidas a mujeres, sino nuevos recursos.

Si no existen suficientes recursos humanos (personal especializado) y económicos, ni claridad en relación a lo que significa la estrategia mainstreaming, puede producirse lo que ya señaló Longwe (1995), el fenómeno de la evaporación del género: tiene que estar en todos lados y acaba por no estar en ninguno. Al no trabajarlo específicamente en cada área o departamento y no ser responsabilidad de una unidad de género con capacidad de influencia, se acaba por no saber de quién es responsabilidad.

Otra de las razones de esta evaporación es que las direcciones de las organizaciones no están apostando ni aceptando las transformaciones que implica esta institucionalización en muchos ámbitos de la vida y del trabajo organizacional.

Por otro lado, Clara Bastardes Tort y Laia Franco Ortiz[53] señalan que la experiencia de políticas tanto de cooperación al desarrollo como de tipo social nacional desarrolladas desde Occidente (muy influenciadas por el feminismo de la igualdad), ha puesto énfasis en la necesidad de que las mujeres ocupen los espacios de toma de decisiones y producción económica tradicionalmente masculinos. Esto ha significado premiar unas actividades, características y dinámicas de la experiencia humana en detrimento de la otra. Sin menospreciar las imprescindibles transformaciones que las políticas de igualdad de oportunidades y las mejoras formales-legales han provocado en las condiciones de las mujeres, es necesario que la transversalización del género ponga énfasis especial en la necesidad de transformar las dinámicas y los valores que imperan en la sociedad y que podemos definir como masculinos. En resumen, el mainstreaming de género tiene que ver con las políticas generales y esto requiere que al evaluar el impacto que producen sobre la sociedad, se tenga en consideración la especificidad, los intereses y los valores de ambos sexos (Lombardo, Bustelo, 2004), haciendo visible que la desigualdad de género es un problema tanto para las mujeres como para los hombres.

Por último, desde la web americalatinagenera, (PNUD), se señala que son necesarias la elaboración y difusión de herramientas de análisis y planificación adecuadas; una mayor formación y conocimiento de las estructuras y mecanismos institucionales y la producción de información, datos e investigaciones que ayuden a identificar las desigualdades en razón del género y permitan ir avanzando.

Respecto a la incorporación de la estrategia mainstreaming en la Cooperación Española, Ana Alcade e Irene López[54] apuntan dos tipos de razones fundamentales han ido ganando peso para su aplicación: unas vinculadas a principios de equidad y justicia social fundamentadas en nuestros principios constitucionales y, otras, a la preocupación por dotar de una mayor eficacia y efectividad a la ayuda al desarrollo.

Desde un punto de vista técnico, se ha demostrado que las acciones de desarrollo son más eficaces si tienen en cuenta las diferencias y desigualdades entre mujeres y hombres. Muchas veces los proyectos fracasan porque suponen iguales condiciones de vida y oportunidades de partida para mujeres y hombres, lo cual puede estar muy alejado de la realidad: por ejemplo, una de las dificultades más importantes que enfrentan las mujeres para el desarrollo de nuevas actividades es la falta de disponibilidad de tiempo o la falta de control sobre el propio tiempo. Otras veces no se tiene en cuenta la forma en que las diferentes culturas actúan respecto de lo que pueden o no pueden hacer mujeres y hombres, lo que puede generar conflictos no deseados si no se ha comprendido bien la situación de partida antes de planificar las intervenciones.

La necesidad del mainstreaming de género surge también porque en la práctica los esfuerzos para incorporar a las mujeres o integrar la perspectiva de género a menudo han tomado la forma de proyectos específicos para mujeres o componentes de mujer en proyectos más amplios. Sin embargo, aunque algunos han sido innovadores y catalíticos, la mayor parte de ellos han sido de pequeña escala y han tenido efectos limitados más allá de las pocas mujeres involucradas directamente en ellos. Los componentes de mujer en proyectos más amplios han tenido una relación muy pequeña con los principales contenidos de los proyectos. Así, estas iniciativas no han evitado que se pasara por alto a las mujeres en la asignación de los recursos y respecto de las oportunidades más importantes de desarrollo. De ahí la necesidad de reconducir estos temas a un nivel más importante y amplio.

A continuación, presentamos distintos tipos de herramientas para incorporar la perspectiva de género en las diferentes fases de elaboración de los proyectos de cooperación al desarrollo, ya sea la formulación o planificación, la gestión o la evaluación de los mismos.



Las herramientas descritas en este apartado han sido elaboradas a partir de estas dos principales fuentes:

Guía para la integración de la igualdad entre mujeres y hombres en los proyectos de cooperación española. Ana Alcade e Irene López. MAE, 2004.
http://www.bantaba.ehu.es/obs/files/view/AECI.pdf?revision_id=66203&package_id=66183

ACSUR-Las Segovias: Le Monde selon les femmes Edición y traducción de ACSUR- Las Segovias, 2006.
http://www.acsur.org/acsur/seccion/publicacion/CuestionesdeGenero.pdf






NOTAS:
  1. ® Clara Bastardes Tort y Laia Franco Ortiz: Estudio-diagnóstico: la perspectiva de género en el trabajo de las ONGD catalanas. Comisión de género de la FCONGD (Federació Catalana dONG par al Desenvolupament). 2006.

  2. ® Ana Alcade e Irene López: Guía para la integración de la igualdad entre mujeres y hombres en los proyectos de cooperación española. MAE, 2004.


  5.2. Instrumentos de recogida y análisis de información
Disponer de información adecuada [55] sobre género es imprescindible para trabajar sobre realidades y no sobre supuestos, para desbancar estereotipos o ideas preconcebidas sobre las diferencias o especificidades culturales. Asimismo, ayuda a la planificación de la cooperación de manera coherente con las necesidades y circunstancias de los países en desarrollo.

Para ello es necesario promover la sistematización de conocimientos y experiencias del terreno sobre aspectos de género, aprovechar las bases de datos existentes y mejorarlas, dar a conocer informes y publicaciones de las Organizaciones Internacionales de Desarrollo, así como una comunicación mucho más fluida con la realidad local a través del personal desplazado en el terreno. En este sentido, hay que subrayar la importancia de contar con datos desagregados por sexo (recomendación recogida reiteradamente en la doctrina sobre género y desarrollo).
Una descripción general sobre la situación de las mujeres en un área geográfica concreta podemos obtenerla a través de la consulta a fuentes secundarias (publicaciones de Naciones Unidas, estadísticas, indicadores de género). Normalmente existirán trabajos en este sentido de organizaciones locales, de la Cooperación Española u otras cooperaciones bilaterales que actúen en la región de referencia.

Promover participación.

Obtener información y promover participación deben ir unidos en el proceso de planificación de las intervenciones y a lo largo del ciclo de las mismas.

Tan importante como cubrir nuestras necesidades de información para la planificación del ciclo de los proyectos es promover la participación de las personas implicadas. Para ello se necesita identificar y tomar conciencia sobre cuáles son nuestras propias limitaciones y capacidades de comunicación e implicación con el nuevo entorno.

Aprender a escuchar; aprender a observar.

  • La palabra es un medio que facilita el cambio en los procesos de desarrollo personal y el protagonismo que el sujeto puede asumir en la definición de sus propios cambios.
  • Hay algunas actitudes que influyen muy positivamente en la comunicación humana: el reconocimiento y la aceptación.
  • Los filtros más frecuentes que nos alejan de la escucha son las ideas preconcebidas, los prejuicios y los juicios.
  • Existen múltiples factores que interfieren en la palabra (nuestra propia experiencia acumulada, miedos, juicios morales, etc.).
  • La escucha activa y la empatía son medios fundamentales para la comunicación con los otros.


Metodologías cuantitativas y cualitativas.

Los datos cuantitativos son los que pueden ser presentados y analizados en cifras numéricas. Por ejemplo: porcentaje de mujeres que utilizan métodos anticonceptivos o que reciben créditos bancarios.

Los métodos cuantitativos son muy útiles para extraer conclusiones válidas para todas las personas participantes. Son particularmente apropiados para medir la frecuencia de un fenómeno y su distribución en la población.

Por ejemplo, cuántas mujeres en una comunidad han experimentado violencia doméstica y quiénes son las más afectadas: jóvenes o adultas.

Los datos cualitativos se refieren a información que se presenta en forma de palabras, a través de testimonios, comentarios, descripciones, estudios de casos, etc.

Las técnicas cualitativas son más apropiadas cuando se trata de conocer un proceso por primera vez, o cuando se quiere conocer un fenómeno en mayor profundidad. Por ejemplo: ¿por qué las mujeres maltratadas no denuncian o buscan ayuda?: Me daba vergüenza que supieran que alguien me estaba haciendo daño.

Técnicas cuantitativas:

  • Encuesta (entrevistas y cuestionarios escritos u orales)
  • Medición directa (registro de datos cuantificables o clasificables por medio de instrumentos analíticos)


Técnicas cualitativas:

  • Entrevistas en profundidad.
  • Observación directa
  • Grupos de discusión
  • Grupos focales.


Metodologías participativas.

Diagnóstico Rural Rápido (DRR) y Diagnóstico Rural Participativo (DRP)
La investigación-acción participativa (IAP)


NOTAS:
  1. ® La clasificación que ofrecemos entre instrumentos de análisis (5.2.) y de planificación (5.3.) tiene un sentido meramente orientativo y didáctico, ya que las herramientas para la recogida y análisis de información pueden ser utilizadas en cualquiera de las fases (planificación, seguimiento y evaluación) de los proyectos.


  5.2.1. Perfil de actividades: Subordinación de las mujeres en el triple rol de Moser
El perfil de actividades es la herramienta que se aplica para identificar las actividades que mujeres y hombres realizan en su vida cotidiana, teniendo como base la división sexual del trabajo y considerando también la cantidad de tiempo que se asigna a cada actividad, el momento del día y el lugar en el que se llevan a cabo.

Supone la aplicación de la Teoría de los Tres Roles, que fue desarrollada por el Instituto de Desarrollo Internacional de Harvard y por aquellas mujeres que trabajaban en proyectos de desarrollo.

Permite hacer visible todo un conjunto de actividades que normalmente no suelen ser consideradas como trabajo por no generar un valor de cambio. Por ejemplo, las tareas domésticas, el cuidado de las personas dependientes, o los trabajos en favor de la comunidad.

  • Ayuda a detectar las diferentes consecuencias que la división sexual del trabajo tiene para mujeres y hombres y les ayuda a identificar los problemas y necesidades que surgen de sus responsabilidades y obligaciones diarias.
  • Puede planificar el impacto que un proyecto va a tener sobre la carga de trabajo de mujeres y hombres e identificar si éstas y éstos tendrán la disponibilidad y flexibilidad necesaria para realizar las nuevas actividades que el proyecto puede requerir.
  • Nos hace conocer la interdependencia y reciprocidad que existe entre el trabajo de mujeres y hombres, con el fin de comprender los ajustes en la cantidad de trabajo diario en caso de cambios en el ámbito familiar o social (crisis económicas, migraciones, etc.).
  • Facilita el estudio de las diferencias en el acceso a los recursos y beneficios que tienen mujeres y hombres




División sexual del trabajo.

Concepto utilizado para definir los roles y trabajos atribuidos a hombres y mujeres que se basan en roles de género, en lugar de fundarse en las capacidades y aptitudes de cada persona.



Según Moser, cada individuo mujer u hombre- cumple tres roles dentro de la sociedad[56]:

El Rol Reproductivo.

El rol reproductivo comprende las tareas domésticas que son necesarias para que se vean garantizadas la conservación y la reproducción biológica (es decir, la responsabilidad de traer al mundo y criar a los hijos e hijas), así como la reproducción social (el cuidado y mantenimiento de la fuerza de trabajo actual: los adultos y niños en edad activa) y los cuidados a la futura fuerza de trabajo (bebés y niños en edad escolar) o a la generación ya anciana (personas mayores).

El Rol Productivo.

El rol productivo comprende el trabajo ejecutado de forma remunerada, ya sea en salario o en especies. Comprende también la producción de mercancías con valor de cambio, así como la producción de subsistencia o doméstica con valor de uso y toda aquella que tenga un valor de cambio potencial. Para las mujeres implicadas en la producción agrícola, esto comprende su trabajo como granjeras independientes, como campesinas, o como trabajadoras asalariadas El Rol Socio-Comunitario.

El rol comunitario comprende las actividades de administración de la comunidad, que son las que aseguran servicios y cohesión. Este rol suele ser asumido por los poderes públicos, ya sean agrupaciones o personas. Es el rol que otorgamos al expresarnos como ciudadanas y ciudadanos. Las agrupaciones permiten, a menudo, plantear cuestiones de orden político, de justicia o de derechos humanos.

El reparto de estos tres roles entre mujeres y hombres (así como entre jóvenes y ancianos/ as,...) cambia de una época a otra, de un lugar a otro, de una cultura a otra, de un medio socio-económico a otro. En una misma sociedad, estos roles evolucionan.

Los roles de los hombres.



  1. Trabajo remunerado aparece en los sistemas de contabilidad nacional
  2. No realizan trabajo doméstico.
  3. Poder en los sistemas de organización comunitaria y social, mientras que las mujeres se encargan de las tareas prácticas




Los roles de las mujeres .



  1. Realizan los tres roles. Pero a menudo, su trabajo no es reconocido ni valorado (tampoco en los sistemas de contabilidad nacional)
  2. Dependencia económica de los hombres
  3. Trabajo productivo en sectores de subsistencia o economía sumergida, trabajo no especializado, segregación laboral.





La tabla de análisis de roles.

Esta tabla trata de ofrecer una respuesta a la pregunta ¿quién hace qué? en forma de inventario de actividades.

Sirve para recoger y analizar información en diferentes etapas, sobre todo antes de la concepción y planificación de una intervención social.

Su uso de forma continuada nos permite tener en cuenta los cambios -si es que los ha habido-.

Esta herramienta se complementa con las de Perfil de Acceso y Control y Factores de Influencia.

Tiene en cuenta el triple rol de las mujeres y permite obtener una imagen relativamente completa de sus actividades. Además de la división por géneros, incluye otras divisiones por tramos de edades, que también aportan información relevante.



El perfil de actividades puede realizarse por los coordinadores del proyecto o del país o región, por el personal nacional o expatriado que trabaja en el proyecto, por el personal de la contraparte, por consultores o consultoras externos o por los propios beneficiarios y beneficiarias. En este último caso, ha de cuidarse que no se establezcan diferencias de status entre unos y otros y que las conversaciones tengan lugar en un clima de respecto y participación.

  • Se requiere un contacto directo con la comunidad o grupo beneficiario del proyecto.
  • Se recomienda la realización de entrevistas individuales con miembros de la comunidad que sean representativos.
  • Debe asegurarse que todas las personas clave para el proyecto han sido entrevistadas o han participado directamente en la elaboración del perfil.
  • Puede contrastarse la información mediante discusiones de grupo con diferentes implicados.
  • Se recomienda trabajar tanto con grupos exclusivamente de mujeres y de hombres como con grupos mixtos.
  • Es importante involucrar a un número suficiente de personas que refleje la variedad de situaciones socioeconómicas e identitarias que se dan en una determinada comunidad.


Las metodologías para realizar un perfil de actividades no son otras que las propias de la investigación social (observación, encuestas, entrevistas, grupos focales) y en especial aquellas de naturaleza participativa.



Ejemplo de lista de chequeo.

Es interesante plantearse cuestiones y buscar datos acerca de la situación de las mujeres en función de los tres roles asumidos.

Cuestiones vinculadas a la esfera de la reproducción:

  1. Fecundidad
  2. Salud
  3. Derechos y salud reproductiva
  4. Estructuras familiares
  5. Movilidad.


Cuestiones vinculadas a la esfera de la producción:

  1. Trabajo invisible.
  2. Acceso al empleo
  3. Rentas.


Cuestiones vinculadas a la esfera socio-comunitaria:

  1. Acceso de las mujeres a la vida pública.





NOTAS:
  1. ® MOSER; Caroline Gender Planning in the Tirad World: meeting practical and strategic needs in World Developement, 1989, vol 17 Nº11.


  5.2.2. Perfil de acceso y control de recursos y beneficios
A partir de los datos recogidos en los informes del PNUD y del Banco Mundial (1995 2005), en muchísimos países, sea cual sea su nivel de desarrollo económico y humano, se da el hecho de que las mujeres no tienen las mismas oportunidades que los hombres en materia de acceso a los recursos económicos y sociales. De hecho, en particular, cuanto más se traducen estos recursos en términos de acceso al ejercicio de poderes y responsabilidades, mayores son las diferencias entre sexos.

La Matriz de Acceso y Control de Recursos y Beneficios permite hacer visible el acceso diferenciado al poder que tienen mujeres y hombres en una determinada sociedad o comunidad. El desequilibrio de poder se manifiesta en un acceso y control desigual de mujeres y hombres a los recursos y beneficios del proyecto. Ello permite planificar y evaluar el impacto que un proyecto tenga sobre tal reparto y, en concreto, el potencial de empoderamiento de una acción de desarrollo.

Distintos tipos de recursos:

Recursos y Beneficios Económicos.

  • Recursos productivos como tierra, equipos, capital u otros activos, dinero en efectivo, trabajo, crédito.
  • Beneficios como alimento, vestido, vivienda, ingresos y salarios, propiedad de bienes.


Recursos y Beneficios Sociales.

Redes sociales de asistencia mutua, redes de parentesco, redes para la organización del trabajo reproductivo, redes urbano-rurales, servicios públicos.

Recursos y Beneficios Políticos.

Poder político, organizaciones representativas y asociaciones presentes en la esfera pública, liderazgo local, oportunidades de comunicación, negociación y consenso, prestigio y estatus, credibilidad.

Tiempo.

Disponibilidad y control sobre el propio tiempo, horas del día o épocas del año disponibles para uso discrecional, flexibilidad en las horas de trabajo pagadas.

Movilidad.

Grado de limitación de movimiento físico impuesto por normas y costumbres, limitaciones para acceder a determinadas formas de transporte o lugares.


Información/educación.

Educación formal, informal, oportunidad para intercambiar opiniones e información, participación en canales informales de información, valores culturales dominantes y minoritarios.

Recursos y Beneficios internos.

Autoestima, confianza y capacidad para expresar intereses y opiniones propias en privado y en público.


La proximidad a la comunidad y la participación y consulta de los beneficiarios son clave en la utilización de esta herramienta pues implica el conocimiento y reflejo de toda una serie de normas y relaciones complejas y no siempre evidentes entre mujeres y hombres, tanto dentro de la familia como en la comunidad.


Algunas de las preguntas que pueden dirigir este ejercicio son:

  • ¿Quién puede usar el recurso? (acceso)
  • ¿Quién puede tomar decisiones sobre ello? (control)
  • ¿Quién tiene derecho a venderlo? (control)
  • No es necesario referirse a cada tipo de recurso o beneficio si no es pertinente, o se puede agregar algún recurso de relevancia en el caso.





  5.2.3. Factores de influencia
Los factores de influencia son aquellos que afectan al conjunto de derechos, obligaciones, oportunidades, actividades y posición de las mujeres y hombres en una sociedad determinada y pueden, por tanto, influir sobre las acciones de desarrollo.

Los factores de influencia pueden actuar a nivel macro (contexto general de un país o sector), como a nivel micro (en una determinada área o grupo) y pueden ser acontecimientos, hechos, normas, valores, leyes y costumbres.

  • Permiten identificar las estructuras sociales, las normas jurídicas, los procesos y las relaciones que dan lugar a la posición desventajosa de determinados grupos, por ejemplo las mujeres, en una sociedad y, por tanto, orientar la acción de desarrollo hacia la transformación de dichas estructuras, procesos y relaciones.
  • Hacen visibles los factores que producen un efecto transformador sobre la posición y condiciones de las mujeres y hombres y las relaciones entre ellos.
  • Ayudan a determinar la sostenibilidad de género de un proyecto.


Existen múltiples categorizaciones de factores de influencia y enfoques para su análisis.



Después de identificarlos se pueden también clasificar por espacios de influencia: la familia, la comunidad, el mercado y el Estado.

  • Factores de Cambio: Son los factores de influencia en los que la acción de desarrollo puede apoyarse para promover o contribuir a la igualdad de género en una determinada comunidad.
  • Factores de Resistencia: Son los factores de influencia que frenan los efectos que la acción de desarrollo pueda tener en favor del avance de la igualdad de género.



Cualquier proyecto o acción de desarrollo intentará apoyarse en los factores de cambio y contrarrestar en la medida de lo posible los factores de resistencia, mediante las estrategias más adecuadas para afrontarlos. La intensidad con que los factores actúen sobre una situación podrá determinar el éxito o fracaso de la acción de desarrollo, por ello también es necesario que el análisis de los factores de influencia refleje su intensidad.


  5.2.4. Necesidades prácticas e intereses estratégicos
Necesidades Prácticas.

Las Necesidades Prácticas de Género (NPGs) son identificadas por las mujeres a partir de sus roles socialmente definidos como una respuesta a las condiciones materiales inmediatas. Las NPGs suelen relacionarse a las carencias en las condiciones de vida, tales como el acceso al agua, a la salud o al empleo. El enfocarse sobre este tipo de necesidades no cuestiona la división sexual del trabajo ni la posición social de subordinación de las mujeres; de hecho, los proyectos que apuntan a resolver las necesidades prácticas y a mejorar las condiciones de vida suelen, por lo general, preservar y reforzar las relaciones tradicionales entre mujeres y hombres.

Intereses Estratégicos .

Los Intereses Estratégicos de Género (IEGs) son identificados por las mujeres a partir de su posición de subordinación social. Estos intereses plantean un reto a la división sexual del trabajo, el poder y el control, así como a los roles y normas definidas según parámetros tradicionales. Los IEGs varían según los contextos particulares, pero pueden incluir cuestiones como la violencia doméstica, igualdad salarial y el control de las mujeres sobre sus cuerpos. Normalmente, tienen que entenderse en términos de largo plazo.

¿Para qué sirve la identificación de las necesidades e intereses de género?.

  1. Permite hacer visible las necesidades e intereses específicos de las mujeres que, en ocasiones, se identifican erróneamente con los de sus cónyuges, con los de otros miembros del hogar (hijos, etc.) o con los de la comunidad a la que pertenecen.
  2. Ayuda a diseñar la estrategia de intervención del proyecto (o acción de desarrollo), en función de la situación específica de mujeres y hombres. Permite diseñar proyectos que trasciendan la satisfacción de necesidades básicas y contribuyan al empoderamiento.
  3. Posibilita planificar el impacto que un proyecto tendrá sobre la situación de las mujeres y los hombres de manera diferenciada, de forma que pueda constatarse, e incluso medirse, el beneficio (o perjuicio) que un proyecto ha causado sobre la situación de las mujeres beneficiarais. Con ello, se evitan situaciones en que se presupone que ciertos proyectos benefician a las mujeres sólo porque éstas pertenecen a la población beneficiaria.


Complementariedad entre necesidades prácticas e intereses estratégicos.

Necesidades prácticas e intereses estratégicos no son cuestiones contradictorias, sino más bien complementarias. La resolución de las necesidades prácticas es a menudo necesaria, para poder trabajar, a partir de ahí, hacia la consecución de los intereses estratégicos. Por ello, responder a las necesidades prácticas no debe ser un fin en sí mismo, sino más bien una óptica de cambio que desemboque en una evolución de la situación de las mujeres en la sociedad.



Es importante contar con la existencia de espacios de articulación de intereses que sean propios de las mujeres y en los que ellas puedan participar con libertad. Los espacios de articulación no son necesariamente lugares sino oportunidades, de alguna manera institucionalizadas y aceptadas por la comunidad, para que las mujeres y los hombres se reúnan y puedan discutir con libertad sobre sus intereses y necesidades propias. Si los espacios de articulación no existen, es necesario contribuir a crearlos.

La articulación de intereses no se produce de manera inmediata sino que constituye un proceso a través del cual un grupo de mujeres (o de hombres) discute sobre su situación, identifica sus autolimitaciones y madura sus intereses. Un grupo ya formado puede identificar y definir sus necesidades e intereses con mayor facilidad que un grupo recién formado o una comunidad en la que no existe un espacio propio de articulación, por ejemplo para las mujeres.

El proyecto debe promover la creación de tales espacios de articulación si no existen. En caso de que así sea, tendrá que ponerlos en valor: a veces no son tan obvios, ni tan formalizados como en principio podemos imaginar.

Es a través de estos espacios y la aplicación de técnicas adecuadas para que las mujeres participen y expresen sus intereses y necesidades propios que será posible identificarlas.

Muchas veces será mejor trabajar con grupos de mujeres que en grupos mixtos, en los que las mujeres suelen inhibirse o dejar la palabra a sus compañeros o a los varones de la comunidad.


  5.2.5. Calidad de la participación
La utilización de metodologías participativas durante la formulación, ejecución y evaluación de los proyectos y acciones de desarrollo facilita la participación de las mujeres y hombres, así como la inclusión de sus opiniones, expectativas e intereses. Sin embargo, existen limitaciones en el uso de estas metodologías:

  1. Creer que la comunidad es un todo con problemas, intereses y necesidades comunes a todos sus miembros.
  2. Dar por hecho que las mujeres estarán disponibles durante el tiempo necesario, de forma colectiva y en lugares céntricos, como suelen requerir algunas metodologías participativas.
  3. Asumir que las mujeres pueden participar con la misma libertad que los hombres en los ejercicios públicos que implican estas metodologías.
  4. Pensar que las mujeres son un grupo único y homogéneo, ignorando diferencias de edad, estatus socioeconómico, etnia, estado civil, religión. Suprimir opiniones de minorías o en desacuerdo, con el fin de favorecer que los beneficiarios lleguen a un consenso,
  5. Suponer que el silencio de determinados grupos subordinados en una comunidad, entre los que pueden estar las mujeres, significa que no tienen nada que decir.


El análisis de calidad de la participación diferencia cuatro estadios en los que las mujeres y los hombres y, en general, los grupos de menor influencia pueden encontrase:

Receptoras/es pasivas de la asistencia, materiales o servicios, sin apenas participación en su suministro ni control sobre su continuación.

Realización de actividades prescritas por otros y contribuciones con trabajo, remuneradas o no.

Consultadas/os sobre problemas y necesidades pero no necesariamente sobre el contexto, el análisis o las alternativas de solución.

Estimuladas/os para organizarse con el fin de atender sus propias necesidades, planificar soluciones para sus problemas y asumir responsabilidades en los procesos de desarrollo.

Estos cuatro estadios determinan distintas posiciones en las que las mujeres y los hombres pueden encontrarse respecto de los proyectos y acciones de desarrollo.

  1. No beneficiarias. La acción de desarrollo requiere de la participación de las mujeres (y hombres), generalmente con trabajo no remunerado pero no contempla beneficios directos para las mismas.
  2. Beneficiarias. La acción de desarrollo contribuye a satisfacer algunas de las necesidades básicas o prácticas de las mujeres (y hombres) a corto plazo.
  3. Agentes. Los intereses, prioridades y visiones (a corto y largo plazo) de las mujeres y hombres se incluyen en todas las etapas del proyecto, desde la planificación hasta la ejecución y evaluación. Mujeres y hombres se convierten en verdaderos agentes de desarrollo. Serán planificadoras, administradoras, organizadoras, asesoras, miembros de comités, educadoras, etc., dentro y fuera del hogar con la dirección y ritmo que ellas determinen.


  5.2.6. Indicadores sexo-específicos
En 1995 el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) lanzó dos indicadores que pretendían medir las desigualdades entre hombres y mujeres. El primero de ellos, el Indicador de Desarrollo Humano relativo al Género (IDG) refleja las desigualdades sociológicas entre hombres y mujeres en tres ámbitos:

  1. Vida larga y saludable (medido por la esperanza de vida al nacer de cada sexo)
  2. Educación (medida por la tasa de alfabetización de adultos y tasa bruta combinada de matriculación en educación primaria, secundaria y terciaria por sexo).
  3. Nivel de vida digno (medido por la estimación de ingresos percibidos por sexo).


El segundo de ellos, el Indicador de Potenciación de Género (IPG) mide las posiciones de hombres y mujeres en el plano de las desigualdades económicas y políticas. Las dimensiones que implica y sus indicadores son:

  1. Participación política y poder de decisión. Medido por la proporción de mujeres y hombres con escaños parlamentarios.
  2. Participación económica y poder de decisión. Medido por la participación de mujeres y hombres en puestos legisladores, altos funcionarios o directivos y participación de mujeres y hombres en puestos profesionales y técnicos.
  3. Control sobre los recursos económicos. Estimación de ingresos percibidos por mujeres y hombres.


Estos indicadores se utilizan cada año en el Informe sobre el Desarrollo Humano del PNUD, acompañando a otro indicador más general el Índice de Desarrollo Humano (IDH)- para medir el progreso que se ha dado en el ámbito de la lucha contra la pobreza.

OTROS INDICADORES GENERALES que pueden utilizarse para conocer la situación de las mujeres.

Indicadores de Participación (Identificar la falta de paridad en el acceso a las responsabilidades.)

  • Porcentaje de mujeres inscritas en la enseñanza post-escolar.
  • Derecho al voto de las mujeres.
  • Porcentaje de mujeres elegidas en el parlamento.
  • Porcentaje de mujeres en el gobierno.


Indicadores de Actividad Económica de Las Mujeres (Identificar la falta de paridad en la economía)

  • Tasa de actividad económica de las mujeres.
  • Porcentaje de trabajo no remunerado efectuado por las mujeres.
  • Porcentaje de mujeres que ejercen una profesión liberal o técnica.
  • Segregación sexual en ciertos tipos de trabajo.


Indicadores Ligados a la Sanidad y la Familia (Identificar el nivel de autonomía de las mujeres con respecto a la familia y el tratamiento que reciben en la sanidad pública).

  • Esperanza de vida de hombres y mujeres.
  • Acceso a la alimentación y a la atención médica en las diferentes etapas del ciclo vital.
  • Número de mutilaciones genitales.
  • Número de hogares femeninos.
  • Indicadores de igualdad entre hombres y mujeres.


El nivel de desarrollo igualitario no depende solamente del nivel de renta o de la etapa de desarrollo y a menudo trasciende las culturas. Por ejemplo, Cuba está por delante de Arabia Saudita en IDG, a pesar de que su renta per cápita es, en términos reales, muy inferior.



ÍNDICE DE DESARROLLO Y DESIGUALDADESENTRE SEXOS EN ÁFRICA (IDDSA)[57]

La Comisión Económica para África ha puesto a punto un mecanismo de seguimiento para evaluar la evolución de desarrollo y de las desigualdades por razón de género en el continente: el Índice de Desarrollo y Desigualdades entre los sexos en África (IDDSA).

El IDDSA es un índice compuesto que consta de dos partes: la primera, el Índice de la Condición de la Mujer (ICM), mide las desigualdades relativas al género con indicadores cuantitativos fácilmente disponibles sobre educación, salud, renta, empleo del tiempo, acceso a los recursos, representación política formal e informal, empleo,.... La segunda hace referencia al Cuadro de Promoción de las Mujeres en África (TBPMA), que mide los progresos realizados en materia de avance y habilitación de las mujeres.

El IDDSA es el producto de dos años de trabajo intensivo. Es muy importante someterlo a controles rigurosos. Además, este indicador se ha probado en doce países (Los resultados detallados de estas pruebas se publicaron en el Informe sobre las mujeres africanas de 2005). En conjunto, los estudios sobre el terreno han confirmado que existe una fuerte relación entre la puesta en marcha de políticas de igualdad y la mejora de la situación de la mujer. En efecto, un tanteo sobre algunos puntos específicos del Cuadro de Promoción de las Mujeres en África se traduce, en el índice de la condición de la mujer, en una reducción de las desigualdades entre mujeres y hombres.






NOTAS:
  1. ® Centre Africain pour le Gendre et le Développement de la Comisión Économique pour lAfrique, LIndice de Développement et des inégalités entre les sexes en Afrique (IDISA), Adis Abeba, 2004.


  5.3. Instrumentos de formulación y planificación de proyectos
 
  5.3.1. Gestión del ciclo del proyecto
La Gestión del Ciclo del Proyecto (GCP) es un método que introdujo la Comisión Europea para la identificación y planificación, la formulación, la ejecución y seguimiento y, finalmente, la evaluación de proyectos y programas de cooperación. Este método se desarrolló para superar algunos problemas que se venían observando en las diferentes etapas de la gestión de los proyectos entre los que podemos destacar los siguientes:

  1. Mal identificados, de modo que no se garantizaba que sus objetivos y resultados respondiesen a problemas reales o sentidos por las comunidades a las que se dirigen los proyectos.
  2. Mal formulados, con lo que no quedaban claramente expresados los problemas que se pretendían resolver y su relación con los resultados planteados.
  3. Ejecutados sin adoptar procedimientos sistemáticos lo que explicaba importantes desviaciones entre lo planificado y lo realizado.
  4. Evaluados igualmente sin sistema, lo que dificultaba la incorporación de las recomendaciones a la planificación futura.

Con la adopción de la GCP por parte de la mayoría de donantes europeos, las ONGs y una buena parte de entidades en los países receptores, se han conseguido homogeneizar los procedimientos y también el lenguaje utilizado lo que facilita considerablemente las relaciones entre los diferentes agentes que intervienen en la cooperación al desarrollo.

Aunque el nombre de esta metodología nos remite exclusivamente al concepto de proyecto, en realidad la Gestión del Ciclo del Proyecto (GCP) se refiere a ámbitos más amplios de la cooperación, como es la política y el programa. En este sentido, es conveniente distinguir los tres conceptos tal como se describe a continuación:

  1. Política: Líneas estratégicas de cooperación fundadas en una justificación o interés relativas a un sector o sectores, zonas y estilo de intervención decididas por la institución financiadora.
  2. Programa: Concreción de esa política en una zona o sector y fijación de los medios necesarios para intervenir.
  3. Proyecto: Actuación concreta referida a un nivel local y con identificación precisa de beneficiarios y componentes coherentes con el Programa de Cooperación.


Así, a una política determinada le pueden corresponder varios programas y cada uno de éstos se puede concretar en diferentes proyectos.

Hay que destacar el carácter circular de la GCP tal como se ve en la figura adjunta- en contraposición a lo que sería un planteamiento lineal, es decir, con un principio y un fin desconectado de su origen.

El género ha de informar todo el ciclo del proyecto.



Fase de Identificación / Formulación.

Esta es la fase más importante para una cabal integración de la dimensión de género en el proyecto. En ella debería obtenerse toda la información que surge de la aplicación de las herramientas del análisis de género, para poder así planificar atendiendo a información real y no a supuestos o ideas preconcebidas sobre las vidas de los hombres y mujeres beneficiarios.




El perfil de actividades nos da información real sobre las responsabilidades, actividades y limitaciones a la participación de mujeres y hombres en relación con el proyecto a formular.

El acceso y control muestra las limitaciones de mujeres y hombres para acceder y beneficiarse de los diversos recursos necesarios para satisfacer sus necesidades.

Los factores de influencia nos aportan una visión del contexto que puede influir en la marcha del proyecto: oportunidades o limitaciones existentes para mujeres y hombres en la comunidad.

El análisis de necesidades prácticas y los intereses de género nos ayuda a conocer los problemas y necesidades diferenciados por género de mujeres y hombres e la comunidad, así como sus alternativas de solución.

La calidad de la participación nos ayuda a evaluar la forma en que mujeres y hombres están accediendo a los espacios de poder dentro de la comunidad.

Identificación / Formulación participativa.

Los grupos para realizar los ejercicios participativos pueden organizarse en función de las diversas categorías sociales existentes en la comunidad. Además de por sexo, por etnias, niveles socioeconómicos, etc. De esta manera se facilita la identificación de problemas más específicos, de posibles fuentes de conflicto dentro de la comunidad, de barreras a la participación y de estrategias para superarlas.

La realización de los talleres o grupos no busca únicamente conocer respuestas a determinados interrogantes de identificación, sino también, transmitir confianza y otorgar o ceder responsabilidad del proyecto a los posibles beneficiarios desde el inicio.

Cuestiones clave para saber si la formulación del proyecto ha integrado adecuadamente la perspectiva de género.

  • ¿Se refieren los objetivos del proyecto explícitamente a mujeres y hombres (incluyen necesidades prácticas o estratégicas)?
  • ¿Describen los documentos del proyecto la aplicación de estrategias de consulta y participación?
  • ¿Se ha considerado la división sexual del trabajo prevaleciente en la comunidad, de acuerdo a la aplicación del perfil de actividades?
  • ¿Se ha considerado quién tiene acceso y controla los recursos en la comunidad, incluidos los del proyecto?
  • ¿Se ha identificado a los beneficiarios y beneficiarias del proyecto?
  • ¿Se han considerado los diversos factores de influencia sobre la participación de mujeres y hombres?
  • ¿La agencia contraparte tiene capacidad para llevar a cabo proyectos con enfoque de género?
  • ¿Cómo afectarán las actividades al estatus social y a la toma de decisiones de las mujeres? (¿cuál será la calidad de su participación?). ¿contribuirán las mismas al empoderamiento de las mujeres?
  • ¿Se han previsto mecanismos (incluidos indicadores) para realizar el seguimiento del impacto de género del proyecto?
  • ¿Son adecuados los recursos del proyecto para prestar servicios y promover oportunidades para mujeres y hombres (presupuesto, estrategias de participación, cronogramas, expertos de género, etc.)?




La aplicación de las herramientas de análisis de género durante la ejecución del proyecto nos informa sobre cómo la realización de las actividades está afectando a las relaciones de género.

El perfil de actividades nos muestra cómo organizar las actividades de manera que hombres y mujeres tengan la posibilidad de participar.

El acceso y control enseña cómo mujeres y hombres acceden y se benefician de los recursos puestos a disposición por el proyecto.

Los factores de influencia nos aportan una visión del contexto que influye en la marcha del proyecto: nuevas oportunidades o resistencias para que mujeres y hombres se beneficien del proyecto.

El análisis de necesidades de género nos informa sobre cómo el proyecto está incidiendo sobre la condición y posición de mujeres y hombres de la comunidad.

La calidad de la participación nos ayuda a realizar un seguimiento cualitativo de la forma en que mujeres y hombres están accediendo a los espacios de poder que abre el proyecto.

Cuestiones clave para saber si se ha integrado adecuadamente la perspectiva de género en el seguimiento del proyecto.

  1. ¿Se han previsto estrategias y objetivos para promover la igualdad de oportunidades y beneficios en el diseño del proyecto?
  2. ¿Existen mecanismos de seguimiento con perspectiva de género asignados y operativos (datos desagregados por sexo, indicadores, proceso participativos, expertos de género)?
  3. ¿Están participando mujeres y hombres en las actividades del proyecto: cómo y en calidad de qué?
  4. ¿Han aparecido limitaciones durante la ejecución del proyecto que impidan la participación equitativa de mujeres y hombres en la distribución de recursos y beneficios?
  5. ¿Cómo está afectando la participación de las mujeres a las relaciones y roles de mujeres y hombres?
  6. ¿Siguen siendo válidas las presunciones e informaciones sobre las características, necesidades e intereses de mujeres y hombres?
  7. ¿Se han previsto mecanismos (incluido indicadores) para realizar el seguimiento del impacto de género del proyecto?
  8. ¿Son adecuados los medios del proyecto para prestar servicios y promover oportunidades para mujeres y hombres (presupuesto, estrategias de participación, cronogramas, expertos de género, etc.)?


Fase de Evaluación.

Elementos a tener en cuenta en la evaluación:




Actividades.

La evaluación participativa contribuye al proceso de empoderamiento:

  1. Promueve la percepción de control y auto-eficacia, estimulando el control colectivo del proceso de evaluación.
  2. Promueve la adquisición de conocimientos y habilidades para la evaluación que pueden aplicarse en otros contextos.
  3. Promueve la acción colectiva al motivar el uso (instrumental, conceptual y simbólico) de los resultados de la evaluación.


Cuestiones clave a considerar en la evaluación de género.

  1. ¿Ha conseguido el proyecto promover mayor igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres?
  2. ¿Han resultado perjudicadas las mujeres por el proyecto? (en la división del trabajo, en el acceso y control de recursos).
  3. ¿Ha mejorado la posición de las mujeres como resultado del proyecto? ¿Se han atendido necesidades prácticas o estratégicas de modo que las mujeres pueden tomar más decisiones?
  4. ¿Los hombres están aceptando el cambio de roles? ¿Serán sostenibles los cambios?
  5. ¿La contraparte ha fortalecido su capacidad para llevar a cabo proyectos con género integrado? ¿qué factores lo explican?
  6. ¿Han sido los recursos de género (capacidades, personal, presupuesto) adecuados y suficientes para promover la integración de género en el proyecto?
  7. ¿Se han encontrado obstáculos para integrar a las mujeres en el proyecto? ¿Fueron identificados en la fase de diseño y ejecución del proyecto?
  8. ¿Se identificaron estrategias y objetivos para asegurar que los temas de género estuvieran integrados efectivamente?
  9. ¿Incluye la evaluación recomendaciones sobre cómo fortalecer la participación de las mujeres en el sector del proyecto?
  10. ¿Incluye la evaluación recomendaciones sobre cómo promover una más equitativa distribución de beneficios en el sector del proyecto?


  5.3.2. El Enfoque del Marco Lógico
  1. Análisis de la situación
  2. Análisis de la participación
  3. Análisis de los problemas
  4. Análisis de los objetivos
  5. Análisis de las alternativas
  6. Matriz de planificación
  7. Indicadores de género.


El Enfoque del Marco Lógico (EML) es un método participativo de planificación por objetivos que puede ser utilizado en todas las fases del ciclo del proyecto, desde la identificación hasta la evaluación.

El EML es una herramienta ampliamente utilizada por todo tipo de organizaciones multilaterales, bilaterales y no gubernamentales incluida la Cooperación Española, que trabajan en desarrollo. Consta de dos partes, una de análisis y otra estrictamente de planificación.

Fase de análisis .
(Corresponde a la etapa de Identificación en el ciclo del proyecto)

  1. Análisis de la Situación.

    Un proyecto diseñado para responder a las necesidades reales de un grupo destinatario debe estar basado en un análisis sólido del contexto, acudiendo para ello a las fuentes secundarias que estén disponibles.

  2. Análisis de la Participación, que consiste en la identificación de todos los grupos que, de alguna manera, son parte interesada en el área de intervención y podrán verse afectados por ella.

  3. Análisis de Problemas, que consiste en la identificación de los principales aspectos negativos y obstáculos, que una determinada situación plantea a los grupos inicialmente priorizados, y su organización conforme relaciones causa-efecto.

  4. Análisis de Objetivos, que consiste en transformar la situación negativa representada en el árbol de problemas, en una futura situación positiva, a través de la definición de objetivos organizados conforme a relaciones medios-fin.

  5. Análisis de Alternativas, que consiste en identificar las diferentes estrategias para la consecución de un objetivo específico y seleccionar la que se considera más adecuada.




  1. Análisis de la Situación.

    Ya tratamos este punto en el apartado anterior dedicado a la gestión de ciclo del proyecto (ver cuadro de la fase de identificación). Resumimos otra vez los principales elementos del análisis de situación:

    • Análisis geográfico y demográfico (desagregación de datos por género): Identificar ámbito de actuación.
    • Análisis de la situación de mujeres y hombres en el territorio o sector motivo de la intervención (división sexual del trabajo, acceso y control a los recursos, posición sociopolítica y participación en la toma de decisiones, necesidades prácticas e intereses estratégicos, intereses y demandas de cada uno de los grupos...)
    • Análisis institucional de las organizaciones del grupo beneficiario, de las organizaciones que ejecuten el proyecto, así como de otras organizaciones colaboradoras o involucradas.
    • Análisis del marco de las políticas de género y desarrollo:
      1. Actuaciones llevadas cabo anteriormente en el mismo ámbito u organización, en relación con el programa, indicando el impacto han tenido en términos de género.
      2. Experiencias e iniciativas similares y buenas prácticas en otros contextos territoriales y sectoriales, que se puedan transferir al proyecto.
      3. Identificar la coherencia y complementariedad con otras políticas y programas, del contexto político internacional, nacionales, regionales o locales.



  2. Análisis de la Participación.

    A través del análisis de la participación, se pretende obtener un conocimiento suficiente de todas las personas involucradas en una intervención y determinar quiénes eventualmente podrán ser grupos beneficiarios directos o indirectos del proyecto, quiénes quedarán excluidos del mismo o podrán verse incluso perjudicados por el proyecto.

    El agente principal lo constituirán las mujeres y hombres que se beneficiarán de la intervención, a quienes la intervención va dirigida, los destinatarios y destinatarias de las medidas.

    El resto de agentes implicados serán personas o grupos, organizaciones o entidades, públicas y privadas, que se puedan ver afectadas por el programa.

    Puede parecer una repetición, porque en el apartado anterior se ha descrito la situación de mujeres y hombres. Es posible que el colectivo descrito en el apartado anterior sea el beneficiario o destinatario del programa, en cuyo caso se trataría de continuar con el análisis de género, tal y como se propone a continuación. Se trata de dibujar el perfil específico, de conocer con mayor precisión las dimensiones de género que hay que tener en cuenta para el análisis de las personas beneficiarias.

    Sugerencias para la integración de la perspectiva de género:



    • Desagregar por sexo los grupos de implicados, cuando sea relevante.
    • Determinar si las mujeres constituyen un grupo implicado en sí mismo, con intereses y necesidades comunes, o si resulta más conveniente identificar en el análisis de la participación a distintos subgrupos de mujeres por separado, de acuerdo con otras categorías socioeconómicas y culturales relevantes como la clase social, el estado civil, la edad o la etnia.

      Asimismo, cuando se mencionan a organizaciones de mujeres ha de especificarse a qué grupo de mujeres representa cada organización y en qué consiste su agenda, lo que determina diferentes intereses, necesidades y nivel de influencia en cada contexto.

    • Tratar de identificar a implicados cuyos intereses de género no han sido formulados explícitamente.
    • Reflejar la no existencia de canales de participación operativos para la articulación de intereses de género o de intereses propios de las mujeres.
    • Asegurar una representación equilibrada de los intereses de las mujeres y de los hombres entre los participantes en los talleres y grupos de discusión organizados para realizar el análisis de la participación.
    • Valorar la receptividad y el conocimiento de cada implicado en relación a las cuestiones de género.



    Otra forma en cómo se puede hacer preguntas a los participantes:



  3. Análisis de Problemas.

    El análisis de problemas está directamente vinculado con el análisis de la participación porque los problemas siempre se predican respecto a determinados colectivos. Igualmente, las opiniones de las distintas partes implicadas, sobre invisibilidad de los problemas propios de las mujeres. Para evitar esta situación se proponen las siguientes medidas:

    • Especificar lo más posible los problemas en relación a mujeres y hombres.
    • La división sexual del trabajo y de las responsabilidades en una sociedad puede dar lugar a que los problemas puedan ser definidos de manera distinta.
    • Tanto mujeres como hombres deben hacerse unas preguntas básicas como:
    • ¿quién se ve afectado/a más directamente por los problemas identificados?, ¿quiénes son los/as otros/as agentes importantes (participantes)?
    • ¿cómo ven los/as principales afectados/as y los/as otros/as agentes dichos problemas? (diferenciar hombres y mujeres)
    • ¿por qué es éste un problema para las mujeres?
    • ¿La idea del proyecto responde a un problema relevante para los/as afectados/as? Incluso si un problema puede formularse de manera idéntica para ambos, las causas del mismo pueden variar en función del sexo.
    • Ampliar la representación de las mujeres y sus colectivos en los talleres para la elaboración de un árbol de problemas.
    • Celebrar talleres exclusivamente con mujeres.


  4. Análisis de Objetivos.

    El árbol de objetivos debe prestar especial atención a las necesidades prácticas y estratégicas de las mujeres.

    • Comprobar que los objetivos de los grupos beneficiarios de estén suficientemente especificados, de manera que pueda conocerse con cierta precisión si los objetivos se dirigen tanto a las mujeres como a los hombres.
    • Reformular algunos objetivos para que las mejoras y beneficios de mujeres y hombres consten por separado, cuando sean de distinta naturaleza o su consecución pueda responder a estrategias diferenciadas.
    • Asegurar que los objetivos se han formulado de acuerdo con las posibilidades y circunstancias diferentes de mujeres y hombres.
    • Las medidas contempladas a nivel institucional y político para reducir los obstáculos en la participación efectiva de todos estos grupos.


  5. Análisis de Alternativas.

    Los procedimientos para llevar a cabo el análisis de alternativas son muy variados y normalmente responden a la conjugación de diversos criterios, relacionados, entre otros, con la viabilidad de la intervención, los intereses manifestados por los/as participantes en los talleres, las políticas y orientaciones de las futuras contrapartes y, sobre todo, de las agencias donantes.

    Es clave que en el análisis de alternativas se otorgue un peso importante a los criterios relacionados con la equidad de género, de manera que se seleccionen aquellas estrategias cuyo impacto de género sea mayor.

    Pueden existir objetivos conflictivos que impliquen cambios de estatus y de roles para algunos de los implicados, sobre todo cuando se revelan las diferencias de género. Es muy importante debatir abiertamente en este momento las resistencias de los grupos conflictivos entre los que pueden estar también algunos grupos de mujeres.


Fase de planificación.
(corresponde a la fase de Formulación en el ciclo del proyecto)

La fase de formulación y planificación, en sentido estricto, consiste en la elaboración de una Matriz de Planificación que se compone de los siguientes elementos, todos ellos relacionados mediante una estructura de lógica vertical y horizontal:

  • Objetivo General: Este nivel de objetivos refleja la situación hacia la que queremos caminar. Pero no indica sólo una dirección, debe ser preciso, tiene que expresar con claridad el nuevo escenario que pretendemos contribuir a lograr. El objetivo general se cumplirá a largo plazo y se medirá con indicadores de impacto. Se espera que nuestro programa o proyecto contribuya significativamente al logro de este objetivo.
  • Objetivos Específicos: Qué se desea lograr con el proyecto o acción emprendida. Define la mejora de la situación actual a la que aspiran los grupos destinatarios.

    Se miden en términos de resultados, de indicadores de resultados. Con frecuencia se redactan con un verbo/acción seguido de una afirmación que refleja los indicadores de medida, seguido de los estándares de ejecución en un marco cronológico.

    Ejemplo: Aumentar la presencia de mujeres en los puestos técnicos de las cooperativas en la zona x, alcanzando al menos un 40% de los mismos, para el periodo x.
  • Resultados: Constituyen las situaciones concretas y frecuentemente realizaciones tangibles que se tienen que dar en conjunto como condición previa para alcanzar el objetivo específico del proyecto. Algunas preguntas que podemos hacernos:

    • Los resultados: ¿Están especificados por sexo?
    • ¿Son coherentes con las necesidades en los grupos seleccionados?

  • Actividades: Son las acciones necesarias para lograr los resultados del proyecto. También se denominan objetivos operativos. Se miden en términos de realizaciones. Se trata de organizar todos los recursos necesarios de una forma, en un tiempo... Para facilitar esa organización, se puede describir cada una de las acciones en una ficha que recoja aspectos como:

    1. Denominación:
    2. Tipo de acción:
    3. Objetivo de la acción
    4. Colectivo al que se dirige:
    5. Agentes participantes/ colaboradores:
    6. Descripción / contenido:
    7. Temporalización:
    8. Recursos/ presupuesto:
    9. Resultados esperados:
    10. Efectos previstos en términos de equidad de género.


    Al planificar actividades es importante no aumentar la carga de trabajo de mujeres y hombres in utilizarlos como mano de obra no remunerada. Además, es necesario que este plan de actividades prevea mecanismos para la resolución de posibles conflictos que puedan surgir en la comunidad a raíz del proyecto.

    Preguntas claves para verificar la sensibilidad de género respecto a las actividades, resultados y medios aportados:

    • ¿En las actividades del proyecto participan organizaciones de la comunidad?¿Cómo es la participación de las organizaciones de mujeres? ¿Cómo es la participación de las mujeres en las demás organizaciones de la comunidad?
      • Factores externos: Describen las condiciones necesarias para el éxito del proyecto, aunque se encuentren fuera del control del proyecto.
      • Indicadores Objetivamente Verificables: Son señaladores, medidas del éxito del proyecto. Todos los objetivos, resultados y actividades deben tener indicadores, que pueden ser cuantitativos, cualitativos o de comportamiento.
      • Fuentes de Verificación: Dónde se encuentran los datos que miden el éxito de un proyecto. Qué información tiene que estar disponible, de qué forma y quién deberá facilitarla. Los indicadores se tienen que poder verificar.
      • Recursos: Los medios materiales y de personas para realizar todas las actividades planificadas.
      • Costes: La traducción a costos de esos medios
      • Calendario de actividades: cuándo se hará el proyecto (cronograma)


  • Matriz de planificación.

    Es un instrumento que permite la descripción objetiva y resumida del proyecto, integrando sus elementos fundamentales. Incluye el objetivo general del proyecto de desarrollo, el o los objetivos específicos, los resultados, las actividades, indicadores y fuentes de verificación y factores.

    Otras preguntas guía para comprobar si la matriz de planificación del EML refleja los aspectos de género.



  • Indicadores .
    Los indicadores son elementos fundamentales en todas las fases de la planificación ya que miden el cumplimiento de los objetivos, de los resultados y de los presupuestos. Pueden ser traducidos en números, descripción de procesos o hechos que indiquen cambios cualitativos de una condición específica o condición dada. (Rede Mulher de Educaçao, 1996).

    Los indicadores son instrumentos para medir la consecución de ciertos hechos relevantes que determinadas acciones e iniciativas producen a lo largo de un período de tiempo. Un indicador puede ser tanto una medida como un hecho, una opinión o una percepción, que describe un estado o una situación y determina los cambios sobrevenidos a ese estado o situación.

    En el marco de un proyecto de desarrollo, los indicadores sirven para medir varias cosas, dependiendo del nivel de la matriz de planificación en la que se sitúan: su evolución indicará el grado de consecución de los objetivos del proyecto, la producción de los resultados planificados y su contribución al logro de los objetivos previstos o el nivel de avance de las actividades. Por lo tanto, son de importancia primordial para el seguimiento y la evaluación.

    Los indicadores deben ser específicos (en términos de cantidad, calidad, localización y grupo meta); relevantes, es decir, efectivamente ligados al objetivo o resultado que pretenden medir (en este sentido deben expresar lo mejor posible la materialización del objetivo o resultado); mensurables; independientes entre sí; basados en informaciones disponibles y con un referente temporal.

    Otras características que deben cumplir los indicadores son: fiabilidad, sensibilidad (si son capaces de presentar en su resultado distinciones finas de la magnitud que se quiera medir) o que sean bien comprensibles.

    La identificación de los indicadores debe hacerse desde la formulación de la matriz del marco lógico, puesto que para que cumplan su función han de poder ser valorados de manera sistemática desde el inicio del proyecto.

    La temporalidad en el levantamiento de la información dependerá del tipo de indicador. Un indicador de actividad debería ser observado trimestral o semestralmente por ejemplo, mientras que un indicador de contexto (objetivo general) o de impacto (objetivo específico) no será medido o valorado hasta que el proyecto haya entrado en una fase de ejecución avanzada o, incluso, haya terminado su plan de actividades. Todos los indicadores parten de un nivel inicial que permita interpretar la evolución posterior del mismo.

    La selección del sistema de indicadores (es decir del conjunto de indicadores expresados en la matríz del marco lógico) es una cuestión delicada a la que hay que proceder con criterios técnicos pero también presupuestarios.

    En ocasiones, la obtención de información estadística es cara por lo que es mejor plantearse un sistema de indicadores menos sofisticado pero alcanzable. Los indicadores deben ser elaborados de manera participativa para que sean relevantes para las actores implicados en el proyecto. Existen varias clasificaciones posibles para ordenar los indicadores, que no tienen porqué ser mutuamente excluyentes. Así por ejemplo hablamos de:

    Indicadores Cuantitativos, que son medidas de cantidad. El análisis cuantitativo nos permite interpretar qué está pasando y a quién o quienes. Sus fuentes de verificación suelen ser normalmente censos, listas o encuestas formales sobre datos como los niveles de salarios, de educación o la tasa de alfabetización.

    Indicadores Cualitativos, que son valoraciones e interpretaciones sobre la realidad. El análisis cualitativo nos permite explicar cómo, o la manera en que, están sucediendo las cosas y porqué están sucediendo. Sus fuentes de verificación pueden ser entrevistas en profundidad, encuestas sobre actitudes u opinión pública o técnicas de observación participativa.

    Ambos tipos de indicadores son complementarios mientras un indicador cuantitativo puede medir, por ejemplo, el número de mujeres que ha accedido a la educación secundaria, un indicador cualitativo puede medir el número de mujeres que considera que la confianza en sí misma ha aumentado a raíz de su acceso a la educación secundaria. Es muy recomendable que los indicadores cualitativos se inserten en todos los niveles de la matriz de planificación, especialmente en los niveles de objetivo específico y de resultados.

    Además, podemos clasificar los indicadores en función del nivel de información que proporcionan en el análisis sobre la marcha del proyecto:

    Indicadores de producto: miden los insumos incorporados al proyecto y a quién o a quiénes se han dirigido. Permiten realizar una valoración de la eficiencia conseguida.
    Indicadores de proceso: señalan el grado de consecución de los resultados. Permiten realizar una valoración de la eficacia lograda.
    Indicadores de realización: señalan los bienes y servicios que han propiciado las actuaciones Indicadores de resultados: miden los efectos directos e inmediatos del logro del objetivo específico.
    Indicadores de impacto: miden el logro del objetivo general a medio y a largo plazo, así como las variaciones en las condiciones de desarrollo que se han podido asentar gracias a la acción del proyecto (análisis de impacto).
    Indicadores de contexto: ayudan a interpretar las relaciones que se dan entre el proyecto y los procesos de desarrollo en un contexto más amplio en el que la acción se inserta. Normalmente se definen a nivel de objetivos generales.
    Indicadores de riesgo: miden los factores externos que pueden interferir negativamente en el desarrollo del proyecto.

    Indicadores sensibles al género.

    Los indicadores sensibles al género son instrumentos que permiten valorar la distribución de medios y los efectos logrados por el proyecto en la situación relativa de las mujeres y los hombres implicados en las acciones.

    Especialmente importantes resultan los indicadores que analizan los procesos de participaciòn y de empoderamiento de las mujeres:

    1. Los indicadores que analizan participación son aquellos que miden los distintos niveles y calidad de la de la participación de mujeres y hombres en todo tipo de procesos, desde la consulta hasta la participación en la toma de decisiones.
    2. Los indicadores que expresan el empoderamiento, son los que miden la capacidad de mujeres y hombres para tomar sus propias decisiones y controlar sus recursos tanto en la comunidad como en el hogar. Los indicadores de empoderamiento también pueden servir para medir la toma de conciencia, organización y participación colectiva de las mujeres en los procesos políticos locales, regionales y nacionales.


    Indicadores desagregados por sexo.

    Uno de los medios para conseguir que los indicadores reflejen las relaciones de género ha consistido en asegurar que todos los indicadores de los proyectos, incluyendo los de producto (como por ejemplo la distribución presupuestaria y de medios), se desagregan por sexo, de manera que puedan mostrar cómo la consecución de determinados objetivos se produce de manera diferenciada en relación a las mujeres y a los hombres.

    Las diferencias entre mujeres también son relevantes para el análisis y la perspectiva de género, como la edad, la etnia, la clase social o la zona geográfica.


  5.3.3. El empoderamiento y los cinco factores
El empoderamiento de la población objetivo de toda acción de desarrollo ha de ser su empoderamiento. El concepto refuerzo del poder/de las capacidades de las mujeres implica diversos elementos:

  • Las mujeres toman conciencia de su subordinación para lograr su potencial de transformación.
  • Aprenden, también, a conocer los diversos agentes de poder. Así, pueden modificar su autoestima y reforzar sus capacidades.
  • Las expectativas son diferentes en función de los ámbitos (personal, familiar, comunitario y nacional) en los que ellas se desenvuelvan, y esto genera un poder que no es únicamente individual, sino también colectivo.


Se trata de una herramienta que permite evaluar el grado de igualdad y evolución entre hombres y mujeres dentro de un movimiento, de una organización social, en la sociedad, etc. Se inspira en los trabajos de Sarah Hulpelike Longwe (consultora en materia de género residente en Zambia)[58]

Esta evolución pasa por diferentes etapas: acceder al bienestar y a la renta, tomar conciencia de su condición y su posición, participar en el proceso de toma de decisiones, controlar las condiciones de igualdad en relación a los recursos, el cuerpo, las opciones personales, etc.

Esta herramienta -los cinco factores para el empoderamiento de las mujeres- se introduce para tener en cuenta la idea según la cual la sensibilidad en materia de género es un elemento esencial en los programas de desarrollo. Y esto significa que todas las etapas del ciclo de desarrollo ponen el acento en la participación y en los problemas de las mujeres, con el objetivo general de superar las desigualdades entre mujeres y hombres. Las siguientes tablas nos muestran que vamos adquiriendo más igualdad y poder a cada nivel superado, desde el de bienestar, hasta el de control.




Bienestar.

En términos materiales, pero también en desarrollo personal, tiempo para unx mismx, etc.

Acceso a los recursos y beneficios.

Recursos económicos, educacionales, políticos... y los beneficios derivados de éstos.

Concienciación.
Participación.
Control (poder).

Sara Longwe hace de este empoderamiento una cuestión central. De esta forma, prioriza las acciones que van permitiendo a las mujeres, poco a poco, llegar a controlar mejor sus elecciones y su futuro.


NOTAS:
  1. ® Extraído de: Sarah Hulpelike Longwe, Gender awarness; The missing element in the tirad world development project, in Wallace, T. & March, C. Eds. Changing perceptions: Writings on gender and developement, Oxfam, London, 1990, pp 149 157.


  5.3.4. Análisis socio-económico en función del género (ASEG)
El programa de análisis socio-económico en función del género (ASEG) fue creado en 1993 por la FAO.

El ASEG se dirige a las y los agentes de desarrollo que intervienen en tres niveles de organización de la sociedad: agentes en el terreno, planificación de desarrollo y decisión política. Además, el ASEG está destinado a investigadores/as, docentes, y otras categorías interesadas por la cooperación al desarrollo.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Banco Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) promovieron conjuntamente la creación de materiales didácticos que tratan sobre el ASEG.

Principios y Directrices.

Los roles atribuidos por la sociedad a mujeres y hombres son decisivos.

  • Las personas desfavorecidas constituyen una prioridad en las acciones de desarrollo.
  • La participación de los y las protagonistas a nivel local es fundamental para un desarrollo duradero.


Enfoque.

El ASEG hace hincapié en los factores socio-culturales, económicos, demográficos, políticos, institucionales y medioambientales que influencian la marcha y los resultados de las acciones para el desarrollo. Examina, por lo tanto, con perspectiva de género, las interrelaciones existentes entre todos estos aspectos, así como su impacto sobre los diferentes niveles de organización de la sociedad: macro (políticas y programas), intermedios (instituciones) y sobre el terreno (comunidades, hogares y personas)


Gracias a esta visión holística del concepto de desarrollo, el ASEG propone un enfoque que apunta a:

  1. Comprender los roles y las relaciones de género.
  2. Identificar los factores socio-económicos que tienen una influencia en los proyectos de desarrollo.
  3. Tener en cuenta a las personas desfavorecidas y apoyarlas.
  4. Garantizar la participación activa de todas las partes implicadas.
  5. Identificar las relaciones entre las partes implicadas.
  6. Recurrir a la gestión ascendente de abajo hacia arriba- que nos permite jerarquizar las prioridades de desarrollo.
  7. Potenciar los procesos participativos para la planificación y la puesta en marcha de políticas y acciones de desarrollo.
  8. Facilitar la creación de redes entre agentes de desarrollo que estimulen el intercambio de puntos de vista y experiencias.

Este programa nos propone una serie de manuales (sobre el terreno, intermedio y macro), así como de guías que permanentemente se revisan y se ponen al día a partir de comentarios y experiencias de los y las usuarias. También podemos encontrar nuevas guías donde el Análisis Socio-Económico en función del Género se aplica a sectores o ámbitos técnicos específicos (Guías sectoriales o temáticas).

Recursos.

Listado general de herramientas.
http://www.americalatinagenera.org/taller/listado.php
Este portal se enmarca en el proyecto América Latina Genera: gestión del conocimiento para la equidad de género, una iniciativa del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que cuenta con apoyo del Gobierno de Japón.

El portal pretende facilitar el acceso a la información y al conocimiento en temas de género en la región latinoamericana de habla hispana, así como promover un mayor intercambio y articulación entre los actores que trabajan en nuestros países y a nivel regional en favor de la igualdad de género.

Una completa biblioteca, un bazar repleto de experiencias, la mejor oferta formativa de la región, datos e información sobre las desigualdades de género, la articulación entre género y algunos temas relevantes, arte que transforma las relaciones de género... Eso y mucho más es lo que puedes encontrar al recorrer las calles de América Latina Genera, la ciudad del conocimiento en género.


Herramientas para la aplicación de la perspectiva de género. Grupo Interagencial de Género de Naciones Unidas en Cuba. 2005.
http://www.americalatinagenera.org/documentos/publicaciones/doc_183_folleto-herramientas-2.pdf

El folleto presenta de forma muy clara herramientas para transversalizar el enfoque de género, comenzando por un glosario de términos básicos, seguido por unas fichas sobre la incorporación de género en el ciclo del proyecto. También incluye indicadores básicos de género.


Mainstreaming.

Gender Mainstreaming Un enfoque para la igualdad de los géneros Maria Rigat-Pflaum. Fundación Friedrich Ebert en Argentina. Agosto 2008 http://www.fesgenero.org/novedades/Prosur%202008.pdf

Transversalidad de Género en la cooperación española: lecciones aprendidas desde Beijing. 2ª Jornadas Enfoque de VIH/Sida en Programas de Cooperación. Barcelona. Febrero 2007. Rocío Sánchez Ajamil. DGPOLDE /SECI /MAEC. http://www.sidaydesarrollo.org/descargas/jornadas/2_jornadas/ponencias/DGPOLDE.pdf

Notas técnicas sobre la igualdad de género en el desarrollo municipal. Experiencias de América Latina y el Caribe. Emma Näslund-Hadley, Anne-Marie Urban, Carlos Pineda Mannheim. BID, Estados Unidos, 2007. http://www.americalatinagenera.org/documentos/publicaciones/doc_728_TxtSpa-Web-Fin.pdf

En este documento se encuentran herramientas para que gobernantes locales puedan incorporar género a sus líneas de gobierno. Presentan los logros y experiencias de América Latina y el Caribe en el desarrollo municipal, y las recomendaciones concretas para que los gobiernos municipales fomenten la igualdad entre los hombres y las mujeres.

Manual hacia un diagnóstico sobre la situación de las mujeres en el municipio con enfoque de género. Alejandra Massolo; Dalia Barrera; Irma Aguirre . GIMTRAP, A.C, México, 2005. http://www.americalatinagenera.org/documentos/publicaciones/doc_122_Manualmunicipiogenero.pdf

El manual se enmarca dentro del proyecto sobre Políticas Publicas de Equidad de Género en el Ámbito Municipal elaborado por el equipo del Grupo Interdisciplinario sobre Mujer, Trabajo y Pobreza GIMTRAP, A.C. La finalidad es apoyar en diversas regiones de México el proceso de sensibilización y capacitación para la construcción de políticas públicas de equidad de género en los gobiernos municipales. El manual tiene como objetivo brindar un instrumento que permita realizar el diagnóstico sobre la situación de las mujeres en el municipio, para poder conocer las necesidades, demandas y prioridades de los grupos de mujeres y considerarlas dentro de los planes de desarrollo local y su posicionamiento en las plataformas electorales de todos los partidos políticos. Se divide en tres módulos; el primero aborda el contexto y los conceptos del diagnóstico sobre la situación de las mujeres en el municipio con enfoque de género, el segundo las áreas temáticas del diagnóstico y el tercero la metodología para realizarlo en sus aspectos cuantitativos y cualitativos.

Cómo elaborar una estrategia de género para una oficina de país. PNUD, El Salvador, 2004. http://www.americalatinagenera.org/taller/detalle.php?IDPublicacion=295

La presente guía es una herramienta para transversalizar el enfoque de género en una oficina de PNUD, aunque tiene muchos elementos útiles para otras organizaciones. Para ello se ha dividido el manual en diferentes secciones. La primera de ellas gira en torno al análisis de las condiciones previas a tener en cuenta cuando se va a iniciar un proceso de estas características. La segunda se centra en cómo elaborar un diagnóstico institucional de género. La tercera da elementos para elaborar una estrategia de género. El manual finaliza con un útil baúl de herramientas para aplicar en las diferentes etapas de este proceso.

Cerrando brechas. Manual para orientar a organizaciones rurales hacia la equidad de género. FIDA, PROGENERO, CODERSA. Guatemala, 2003.
http://www.americalatinagenera.org/documentos/publicaciones/doc_360_CerrandoBrecha.pdf
Manual para organizaciones rurales, como metodología, con herramientas sencillas para la identificación de estrategias de género y reducción de la pobreza.

Gestión de ciclo del proyecto.

Género en la identificación y formulación del proyecto (resumen)
http://www.bantaba.ehu.es/formarse/ficheros/view/Exposici%F3n_Sesi%F3n_3%AA.pdf?revision_id=33719&package_id=33699

Gestión del Ciclo del Proyecto (GCP). Míchel Sabalza http://dicc.hegoa.efaber.net/listar/mostrar/120

Manual de Gestión del Ciclo de un Proyecto. AMHON-PRODEMHON.
http://www.ingreso.unsl.edu.ar/tagiu/2%BA_cuatri_08/10%20-%20Manual%20de%20Gestion%20del%20ciclo%20de%20un%20proyecto-AMHOM-AECI.pdf

Marco Lógico .

Marco Lógico (LFA): Un Enfoque Estructurado para la Planeación de Proyectos.
http://www.geocities.com/autogestion/metodologia/LFA.html

Marco Lógico. RUTA. Unidad Regional de Asistencia Técnica. http://www.ruta.org/admin/biblioteca/documentos/232.pdf

Orientaciones para la aplicación del enfoque del marco lógico. Errores frecuentes y sugerencias para evitarlos. Manuel Gómez Galán, Director de CIDEAL. Luis Cámara, Investigador Asociado. CIDEAL www.accionsocial.gov.co/documentos/Cooperacion%20Internacional/CIDEAL_Orientaciones.pdf

Marco Lógico para el diseño de proyectos de desarrollo. Taller de trabajo Fondo ACI-ERP. Abril del 2005 (presentación power point) www.aci-erp.hn/doct/fondo_ACI-ERP_Abril_2005.ppt


Análisis socio-económico de género (ASEG)

Colección de manuales para los niveles macro, intermedio y micro. ASEG en el ciclo del proyecto. http://www.fao.org/sd/seaga/4_es.htm

Metodologías participativas.

BRIDGE: Edición nº 9: Género y participación. Agosto 2001 http://www.bridge.ids.ac.uk/Docs/dgb9Spanish.doc

Indicadores macro.

Estadísticas e indicadores de género http://www.eclac.cl/cgi-bin/getProd.asp?xml=/mujer/noticias/paginas/3/29273/P29273.xml&xsl=/mujer/tpl/p18f-st.xsl&base=/mujer/tpl/top-bottom-estadistica.xsl

Esta página nos ofrece datos sobre América Latina y el Caribe pero también puede servirnos de guía sobre el tipo de información estadística que se puede buscar y obtener, dependiendo de las áreas, para realizar diagnósticos generales de población con perspectiva de género.

Indicadores con perspectiva de género para los pueblos indígenas. Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas. México.
http://www.cdi.gob.mx/index.php?id_seccion=1072 http://www.cdi.gob.mx/indica_genero/indicadores_perspectiva_genero_2006.pdf

Guía de recursos sobre Igualdad de géneros en el mundo del trabajo.
http://www.ilo.org/public/spanish/support/lib/resource/subject/gender.htm

GENRE et INDICATEURS. Panorama. Annalise Moser. BRIDGE. PNUD. Octobre 2007. http://www.bridge.ids.ac.uk/reports/IndicatorsORfrench.pdf

GENRE et INDICATEURS. Boîte à outils. Emily Esplen et Emma Bell. BRIDGE. PNUD. Octobre 2007. http://www.bridge.ids.ac.uk/reports/IndicatorsSRCfrench.pdf

Discusión Electrónica: Medición de la Equidad de Género- Resumen de Respuestas Abril 2007. Preparado por Justina Demetriades, Annalise Moser y Susan Jolly, equipo BRIDGE. http://www.bridge.ids.ac.uk/reports/Indicators_e-discussion_spanish.pdf


  5.3.5. Bilbliografía
Marilyn Waring: ¡Hay que contar con nosotras! Reconocer la aportación de la mujer a la economía mundial por medio de sistemas alternativos de rendición de cuentas. En Mujeres y Desarrollo: Respuestas a la globalización. Ed. Joanna Kerr y Caroline Sweetman. Cuadernos de Cooperación. Intermón Oxfam. 2003.

  • Información de la vida real: modelos alternativos.
    1. El Índice de Bienestar Económico Sostenible (IBES)
    2. El Índice de Desarrollo Humano (IDH)
    3. Indicadores de Progreso Auténtico.


  • Los principales desafíos pendientes.

    1. Pedir a la gente que establezca sus propios indicadores de bienestar
    2. Presentar e interpretar datos en términos no monetarios.
    3. Indicadores de Progreso Auténtico (IPA) de Alberta.


  • Conclusión.



Presupuestos con perspectiva de género.

GÉNERO y PRESUPUESTOS. Informe General. Helena Hofbauer Balmori. BRIDGE (desarrollo - género) Instituto de Estudios de Desarrollo. Universidad de Sussex. Reino Unido. http://www.bridge.ids.ac.uk/reports/Spanish-Budgets-OR.pdf

GÉNERO y PRESUPUESTOS. Colección de Recursos de Apoyo. Hazel Reeves y Charlie Sever. BRIDGE (desarrollo - género) Instituto de Estudios de Desarrollo. Universidad de Sussex. Reino Unido. http://www.bridge.ids.ac.uk/reports/Spanish-budgets-SRC.pdf

Capacitación / liderazgo.

Proyecto LIDERAL: Catálogo de estrategias para el liderazgo de las mujeres .
Salomé de Benito Ponce y Ana Isabel Santos Castro (Facilitadoras metodológicas y elaboración de textos). Unidad de Recursos Europeos y Cooperación Internacional (0,7). Servicio Provincial de la Mujer. Diputación de Málaga. España. 2007 http://www.americalatinagenera.org/taller/detalle.php?IDPublicacion=478

Liderazgo para la toma de decisiones. Manual de entrenamiento en liderazgo para mujeres. Mahnaz Afkhami, Ann Eisenberg, Haleh Vaziri. Asociación de Mujeres por el Aprendizaje de sus Derechos, El Desarrollo y La Paz (WLP). EE.UU. En colaboración con: Asociación Democrática de las Mujeres de Marruecos (ADFM), BAOBAB por los Derechos Humanos de las Mujeres (Nigeria) y Comité Técnico de Asuntos de las Mujeres (WATC) (Palestina). 2005. http://www.learningpartnership.org/docs/spanishltcmanual.pdf

Guía metodológica para la participación ciudadana con enfoque de género - Facilitadores y Facilitadoras. Licda. Myrna Rodríguez Navas. Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) e Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer (ISDEMU). El Salvador, 2006. http://www.americalatinagenera.org/documentos/publicaciones/doc_529_guia_facilitadora.pdf

La Guía para facilitadores y facilitadoras" fue elaborada con la finalidad de propiciar la multiplicación de su contenido a todos los niveles de funcionarios y funcionarias de la Mancomunidad de ASIGOLFO, en El Salvador. Contiene un manual de organización del Grupo Gestor de la temática de género en ASIGOLFO, líneas de acción para la promoción de la equidad de género en esa mancomunidad, así como lineamientos para la elaboración de diagnósticos participativos, presupuestos y mecanismos de monitoreo y evaluación.

Para contar con herramientas como los diagnósticos participativos, mecanismos de monitoreo y evaluación de proyectos y elaborar presupuestos acordes con el enfoque de género, a nivel institucional, y así promover la participación ciudadana con enfoque de género a nivel comuntiario.

Taller de gestión empresarial con perspectiva de género. Manual para multiplicadoras/es. Helena Palacios Martinez y Paula Mena Corea. INAMU, Costa Rica, 2006.
http://www.americalatinagenera.org/documentos/publicaciones/doc_573_taller-empresarial.pdf

El documento presenta un modelo metodológico y es un instrumento de apoyo didáctico para que profesionales de diferentes disciplinas que trabajan con grupos de mujeres se encuentren en condiciones de apoyar los procesos de crecimiento de las mujeres, y de asesorarlas en los procesos de creación de un plan de negocios elaborado y con capacidad de éxito. Aporta además una estrategia de intervención para seguir capacitando generaciones futuras de mujeres microempresarias.

Capacitación en género y desarrollo humano. Sistematización de la experiencia con el Programa de Desarrollo Humano Local en Cuba. Mayda Álvarez Suárez, Inalvis Rodríguez Reyes y Ana Castañeda Marrero. Instituto Cubano del Libro, Editorial Científico-Técnica. Cuba, 2004. http://www.americalatinagenera.org/documentos/publicaciones/doc_531_CAPACITACION%20EN%20GENERO%20Y%20DESARROLLO%20HUMANO.pdf

Este manual recupera la experiencia de capacitación en género realizada con las personas encargadas de diseñar y ejecutar proyectos de desarrollo, y ofrece un marco conceptual y metodológico para la capacitación en género.

El género también es cosa de hombres. UICN, Costa Rica, 2003.
http://www.americalatinagenera.org/documentos/publicaciones/doc_188_genero-masculinidad.pdf

Este trabajo ofrece una reflexión teórica y sociológica, desde la perspectiva de género, acerca de la masculinidad patriarcal, así como una propuesta de una nueva masculinidad acorde con la equidad de género. Como material de consulta, esta propuesta se desarrolla a partir de experiencias y trabajos en el ámbito institucional, en el marco del proyecto Hacia la Equidad y de inquietudes e intereses personales de los autores. Por otra parte, el cuaderno ofrece una lista de fuentes bibliográficas sobre el tema. Para aclarar conceptos sobre masculinidades y como guía práctica para abordar en la experiencia el trabajo en este campo, incluyendo dinámicas para talleres.

Módulo de Capacitación: «Metas de desarrollo del Milenio y Acciones de Vigilancia para las mujeres de Organizaciones Sociales de Base». Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán. Perú, 2005. http://www.flora.org.pe/pdfs/modulo-2.pdf

Índice.
PRESENTACIÓN .
METODOLOGÍA Y COMPETENCIAS DEL TALLER .
DESCRIPCIÓN DE LA SESIÓN I .
Ø Actividad 1: Cómo sueño mi vida: un encuentro con mis sueños, anhelos y metas Ø Actividad 2: La Declaración y los Objetivos del Milenio: qué son y qué nos dicen .
Ø Actividad 3: Compromisos del Estado peruano para el cumplimiento de nuestros derechos .
Ø Actividad 4: Revisando los ODM en mi región: qué sabemos y qué se está haciendo.
Ø Actividad 5: Cierre de la Sesión .
DESCRIPCIÓN DE LA SESIÓN II.
Ø Actividad 6: Pobreza, mortalidad materna, VIH y SIDA: qué significa para nosotras .
Ø Actividad 7: Erradicar la pobreza extrema y el hambre; mejorar la salud materna, y combatir el VIH y SIDA ¿será posible sin un enfoque de género? .
Ø Actividad 8: Mientras trabajo, canto .
Ø Actividad 9: Vigilancia Ciudadana: qué es y para qué sirve .
Ø Actividad 10: Vigilancia Ciudadana: construyendo nuestras propuestas .
Ø Actividad 11: Cierre y evaluación del taller.


Institucionalización de la perspectiva de género en las organizaciones .

Las organizaciones y el género: por un proceso de institucionalización de la perspectiva de género, El proceso de cambio organizacional/ cambio intraorganizacional en pro de la equidad de género. En Estudio-diagnóstico: la perspectiva de género en el trabajo de las ONGD catalanas. Clara Bastardes Tort y Laia Franco Ortiz. Comisión de género de la FCONGD (Federació Catalana dONG par al Desenvolupament) http://www.nodo50.org/mujeresred/IMG/pdf/fcongd.pdf

Natalia Navarro: Cambiar el chip: Revisión de algunos conceptos para poder impulsar cambios organizaciones en pro de la equidad de género. En Género en la cooperación al desarrollo. Una mirada a la desigualdad. Acsur-Las Segovias, 2003.
http://www.acsur.org/acsur/seccion/que/una%20mirada%20a%20la%20desigualdad.pdf

Evaluación.

Metodología de evaluación de la Cooperación Española. Ministerio de Asuntos Exteriores Secretaría de Estado para la Cooperación Internacional y para Iberoamérica. 2001 http://pdf.biblioteca.hegoa.efaber.net/ebook/6202/Metodologia_de_evaluacion_I.pdf

Un paso más: Evaluación del impacto de género. Cooperacció, 2005.
Autoras: Clara Murguialday y Norma Vázquez. http://www.nodo50.org/mujeresred/IMG/pdf/Un_paso_mas_evaluacion_del_impacto_de_genero.pdf

Informes de impacto de género. Flor Delgado Godoy, Cristina García, Marisa Soleto. MTAS, España, 2005.
http://www.americalatinagenera.org/documentos/publicaciones/doc_192_guiaimpacto.pdf

La guía se ha estructurado de tal manera que responda al objetivo de ofrecer una herramienta ágil y clara, que sirva de referencia para la elaboración de informes. En el primer capítulo, se han recogido los aspectos relacionados con los fundamentos de la incorporación de la evaluación de impacto de género a la elaboración de las normas; su fundamento, referencias a experiencias internacionales relacionadas y los objetivos que, en este contexto, se definen para el proceso de elaboración de informes.

El segundo capítulo recoge una propuesta metodológica para la elaboración de los informes, a través de un recorrido por su contenido, estructura y elaboración de cada uno de los capítulos propuestos, incluyendo el desarrollo de un supuesto práctico. Por último, en el tercer capítulo, se recogen claves y recomendaciones sobre aspectos operativos de la elaboración de los informes y para la superación de obstáculos.

Evaluating Capacity Development. Experiences from Research and Development Organizations around the World. Douglas Horton et al. ISNAR /IDRC / CTA, 2003.
http://www.idrc.ca/en/ev-31556-201-1-DO_TOPIC.html

Enfoques participativos para un ciclo de los proyectos orientado por el impacto. FIDA (Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola)
http://pdf.biblioteca.hegoa.efaber.net/ebook/10187/Enfoques_Participativos_para_un_Ciclo_de_los_Proyectos.pdf

Guía para la gestión de proyectos de cooperación al desarrollo. Lara González Gómez. Universidad de Antioquía.
http://pdf.biblioteca.hegoa.efaber.net/ebook/16948/Guia_para_la_gestion.pdf


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