Guia de conocimiento
Guía de conocimiento sobre infancia
Autores corporativos:
Instituto de Estudios Políticos para América Latina y África (canal)
Plataforma de Organizaciones de Infancia (autoría)

   Descripción    Clasificación    Documento   
 Índice:
     La infancia en la historia.
     Las necesidades de la infancia (aportación desde la Psicología).
     Los derechos de la infancia (aportación desde el ámbito jurídico).
     La infancia desde las ONGs.
     Situación actual de la infancia y perspectivas de futuro.
La infancia en la historia.
La infancia ha sido tratada de muy diferente manera a lo largo de los años. Aunque hoy en día resulte sorprendente, no siempre los niños y niñas han sido considerados por la sociedad como personas con derechos propios que merecían al mismo tiempo una protección especial por no poder tener todas sus capacidades totalmente desarrolladas, como se entiende es el caso de las personas mayores de edad. El tratamiento que la infancia ha recibido puede resumirse de la siguiente manera:

  • Hasta el siglo IV d.C. el niño era considerado como una propiedad más del padre, pudiendo éste maltratar, abandonar o eliminar a sus hijos sin que las leyes de la época condenaran este tipo de actuaciones. Durante el esplendor de las civilizaciones griega y romana empiezan sin embargo a condenarse este tipo de actitudes y a desarrollarse las primeras concepciones sobre la infancia.

  • La Edad Media comenzó admitiendo que el niño tenía alma e incluso la infancia empezó a entrar tímidamente en la vida afectiva de los padres, empezando a condenarse en algunos casos el maltrato físico, pero los niños eran fácilmente abandonados ante las situaciones difíciles, por otro lado frecuentes en aquella época. La infancia seguía considerándose propiedad de los padres y abandonaba muy pronto el hogar para trabajar en otras casas o estudiar en el mejor de los casos en monasterios para convertirse más tarde en religiosos.

  • Desde finales del siglo XVI y durante el siglo XVII, gracias al Renacimiento y a las ideas humanistas que éste defendía, la escuela comienza a cobrar cierta importancia, si bien este avance tan sólo afecta por el momento a las clases más acomodadas.

  • La Ilustración y la Revolución Francesa favorecen que el Estado mantenga un interés cada vez mayor por la situación de la infancia y, aunque no se fomenta una relación afectiva cercana a ella, sí empieza a considerarse la protección de la infancia como una responsabilidad y una obligación. A esto ayuda la aparición en estos años de una nueva clase social, la burguesía, y la redacción de los primeras declaraciones de Derechos Humanos (DDHH).

  • Durante el siglo XIX ya gran parte de la sociedad manifiesta el deseo de atender a la infancia de manera integral, es decir, protegiéndola y formándola, entendiendo además que también las niñas, y no únicamente los niños, debían recibir una mayor y mejor atención. La mejor situación que los niños y niñas empiezan a disfrutar en estos años es en parte resultado de los progresos y el desarrollo que afectaron a las sociedades europeas a partir de la Revolución Industrial. En todo caso, no debemos olvidar que esta Revolución contribuyó también justamente a lo contrario en algunos casos, siendo relativamente frecuentes los casos en los que se explotaba a la infancia obligándola a trabajar en tareas no apropiadas para su edad. La aparición y el desarrollo de algunas ciencias, como la Psicología y la Pedagogía, y el cada vez mayor interés que éstas demostraron hacia la infancia, también ayudó a que la situación de los niños y niñas fuera a mejor.

  • El siglo XX ha sido sin duda el siglo de la infancia, aprobándose en esos años las más importantes leyes de infancia. Sin embargo, la infancia también fue víctima durante ciertas décadas de algunos de los más terribles sucesos acontecidos en la reciente historia de la humanidad. Así, tras los graves efectos que sobre la infancia dejó la 1ª Guerra Mundial, se creó la Unión Internacional de Socorro de los Niños y se redactó en 1924 la primera Declaración de los Derechos del Niño (o Declaración de Ginebra), que recogía en cinco apartados los principales derechos de la infancia. Ya en 1959, tras la 2 ª Guerra Mundial, y viendo que la situación de la infancia en el mundo era tal que sus derechos y necesidades seguían necesitando de un reconocimiento y una protección especial, se proclamó la llamada Declaración de los Derechos del Niño, que pasó a ampliar la primera Declaración, incluyendo hasta diez principios que recogían los principales derechos y necesidades de los que se entendía debían disfrutar todos los niños y niñas del mundo. Todavía tendrían que pasar cuarenta años para que el tratado de Derechos Humanos más ratificado en la historia del hombre, la Convención sobre los Derechos del Niño, fuera aprobada.


Las necesidades de la infancia (aportación desde la Psicología).
A través del propio proceso histórico, como hemos constatado, el concepto de infancia ha variado considerablemente.
Hoy en día son muchos ámbitos los que se ocupan de considerar a la infancia no sólo como un grupo que debe recibir protección, sino como el grupo de personas que tiene unos derechos y necesidades propias y particulares y por tanto, deben ser tenidos en cuenta.
Muchas han sido las disciplinas que han ido aportando indistintamente a través de su estudios e investigaciones, el apoyo necesario para que se reconozca la importancia del cumplimiento de las necesidades y derechos de los niños y las niñas.

Concretamente, en relación a las necesidades de la infancia, el establecimiento de las diferencias entre deseos y necesidades, la atención a la infancia, ha sido estudiada desde un punto de vista multidisciplinar (la medicina, la pedagogía, la psicología, la sociología...), todas y cada una de las distintas ciencias, ha colaborado y siguen colaborando en la promoción y conocimiento de la infancia.

Pero sin duda alguna, quizás sea la Psicología, la ciencia que más ampliamente ha tratado la etapa infantil, su proceso madurativo y más específicamente, el desarrollo madurativo de las capacidades y las necesidades psicológicas.

Dentro de la psicología, las ramas de aportación se derivan de vertientes diferentes como la psicología social, la psicología evolutiva o la psicología educativa, todas ellas han investigado las variables por las que los niños y las niñas se comportan, cómo se desenvuelven, cómo evolucionan, a qué se debe su conducta y bajo que registros, sociales, biológicos y psicológicos se dan, dentro de diferentes contextos.

Sin embargo, para llegar más ampliamente a la consideración de niño/a, es importante saber qué se entiende por necesidades y cuales son las propias de la infancia y por qué es tan indiscutiblemente necesario que éstas se satisfagan.

A groso modo, se podría decir que las necesidades humanas, son entendidas como aquellos aspectos del ser humano que han de ser satisfechos para que puedan desarrollarse adaptándose así a cada una de las diferentes etapas.

Sin embargo, el concepto de necesidades humanas universales, ha variado mucho desde la teoría del pionero Maslow, y no digamos las necesidades de la infancia.
Las concepciones teóricas más importantes de las necesidades humanas en el siglo XX, van desde teorías marxistas, pasando por concepciones psicológicas, hasta llegar a teorías económicas y filosóficas del “desarrollo humano”, próxima a Naciones Unidas y a UNICEF.

Pero centrándonos en las necesidades de los niños y las niñas, éstas también se denominan básicas, generales y universales. Se centran en diferentes tipos: necesidades físicas-biológicas (alimentación, vivienda, servicios médicos, etc), cognitivas (estimulación, etc), emocionales y sociales (vínculos afectivos, interacción social, protección, etc), con variantes según los distintos autores y teorías, pero englobando todas ellas los aspectos relacionados con la salud física, mental y social del/la niño/a, referida al desarrollo de su autonomía (carácter activo y participativo del /la niño/a) y su seguridad emocional.
Entre los distintos autores, la Teoría de Max Neef, destaca porque además de necesidades, que dice son universales, existirían también los satisfactores que pueden ser culturales.
Sin embargo, hoy son muchas las vertientes que se encaminan hacia la Teoría de la Necesidades de Doyal y Gough (1992) que propone lo siguiente:

  • Las necesidades son aquello que todos los seres humanos necesitamos para integrarnos de forma satisfactoria en nuestro grupo social.
  • Las necesidades son objetivas y universales.
  • Los deseos son subjetivos y particulares.
  • La Salud física y la Autonomía como necesidades universales.
  • Los satisfactores universales o necesidades intermedias: “aquello que favorece o permite la consecución de la salud física y la autonomía en todas las culturas”.
  • El papel de las necesidades sexuales.
  • Los satisfactores culturales.


Las necesidades secundarias de salud física y autonomía desde el nacimiento hasta la adolescencia, según proponen estos autores, son las siguientes:

  • SALUD FÍSICA
    • Alimentación adecuada
    • Vivienda adecuada
    • Vestidos e higiene adecuada
    • Atención sanitaria
    • Sueño y descanso
    • Espacio exterior adecuado
    • Ejercicio físico
    • Protección de riesgos físicos


  • AUTONOMÍA
    • Participación activa y normas estables
    • Vinculación afectiva primaria
    • Interacción con adultos
    • Interacción con iguales
    • Educación formal
    • Educación no formal
    • Juego y tiempo de ocio
    • Protección de riesgos psicológicos



Y comunes a ambas necesidades, estarían la aceptación de las necesidades sexuales.

Queda claro por tanto, que los/as niños/as y los/ adolescentes, no tienen las mismas necesidades que los adultos, y que las características del desarrollo propio del niño y la niña marca sus propias pautas y sus propias necesidades diferenciándose también en relación a la etapa evolutiva, el recién nacido, la primera infancia, la etapa escolar, la adolescencia.

Es obligado por tanto, saber y conocer el desarrollo de las necesidades humanas y seguir investigando para proponer y aportar datos que permitan a todos los niños y niñas cubrir sus necesidades y el cumplimiento de sus derechos como seres humanos.


Los derechos de la infancia (aportación desde el ámbito jurídico).
El análisis de la infancia desde el punto de vista jurídico pretende determinar cuál es la posición que ocupan los niños y las niñas en los diferentes sistemas normativos, tanto en el ámbito nacional como internacional, y como afectan éstos a la satisfacción de sus necesidades básicas.

Es necesario abordar este análisis desde una perspectiva integral, ya que, por un lado, son varias las ramas del Derecho que regulan de manera específica los derechos de niños, niñas y adolescentes, y por otro, hay que tener en cuenta que estos últimos pueden verse afectados por muchas de las medidas normativas adoptadas en los distintos ámbitos de la realidad económica y social.

Como ramas fundamentales del Derecho en relación con la infancia, podemos destacar:
  • La regulación sobre Derechos Humanos de la Infancia, recogida tato en instrumentos jurídicos internacionales –entre los cuales destaca la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, de 1989- como en las normas constitucionales de los diferentes Estados. A raíz de la citada Convención, la producción legislativa nacional sobre los Derechos de la Infancia ha aumentado y son varios los países y las divisiones territoriales descentralizadas dentro de los mismos, que cuentan con códigos y leyes de infancia en los que se recogen sus derechos fundamentales.

  • El Derecho Civil, aborda la situación de la infancia en relación con la situación jurídica de menor edad , regulando sus consecuencias en el ámbito de la familia en las distintas situaciones por las que esta puede atravesar -temas relacionados con la filiación, la patria potestad o responsabilidad parental, la guarda y custodia, el derecho de visitas, etc-. y de las medidas de protección encaminadas a procurarle una adecuada protección de su persona y sus bienes cuando sea necesario, especialmente en aquellos casos en los cuales, por cualquier motivo, se encuentre en una situación de desamparo –adopción, acogimiento, guarda, tutela, etc.-.

  • El Derecho Penal aborda la regulación de las consecuencias y procedimientos en el caso de el niño o niña sea, bien la víctima de un delito o falta, bien el autor de los mimos. Esto último es lo que se conoce como responsabilidad penal de los menores de edad.

  • El Derecho del Trabajo establece los límites de edad por debajo de los cuales los niños y niñas no pueden ser admitidos al empleo, así como sus derechos en el caso de que puedan comenzar a trabajar aun siendo menores de edad.

  • El Derecho Administrativo regula las actuaciones de las Administraciones Públicas en relación con la Infancia. Comprende la regulación de ámbitos como la educación, la sanidad y los servicios sociales.

  • El Derecho Internacional comprende convenios y tratados internacionales, bilaterales o multilaterales, que establecen obligaciones para los Estados Partes en los mismos, de cara a coordinar sus actuaciones para salvaguardar los derechos de la infancia, en cualquiera de los ámbitos citados anteriormente y en aquellas situaciones en las que pueda verse afectado o sea necesaria la intervención de más de uno de ellos. Así mismo, se incluyen en el Derecho Internacional el Derecho Humanitario, aplicable en conflictos armados y otros instrumentos sin efecto vinculante pero que dan cuenta de la voluntad política de los Estados firmantes o de los organismos internacionales que los suscriben y que constituyen una referencia ética común, como las declaraciones, las resoluciones, etc.


Instrumentos jurídicos internacionales básicos en materia de infancia:
  • Derechos de la Infancia: Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño de 1989 y sus Protocolos Adicionales.

  • Derecho del Trabajo: Convenios 138 sobre la edad mínima de admisión al empleo y Convenio 182 sobre la erradicación de las peores formas de trabajo infantil de la OIT.

  • Derecho Penal: Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente de mujeres y niños que completa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional. Reglas mínimas de las Naciones Unidas para la Administración de Justicia de Menores de 29 de noviembre de 1985 (Reglas de Beijing).

  • Derecho Civil: Convenio de la Haya número XXXIII, relativo a la protección del niño y a la cooperación en materia de adopción internacional, de 29 de mayo de 1993.

  • Derecho Internacional Humanitario: Protocolo Adicional (I) y Protocolo Adicional (II) a los Convenios de Ginebra de 1949 relativos a la protección de civiles en conflictos armados de 8 de junio de 1977.


La infancia desde las ONGs.
Las ONGs son los ámbitos de la sociedad civil en los que se combinan la tradición acumulada con la eficacia, flexibilidad y proyección de futuro.
Son esferas intermedias que cubren el espacio abierto entre el individuo y el Estado. Participan, sin agotarlo, del movimiento asociativo voluntario de la sociedad civil, y es un ámbito de pluralidad y diversidad, en estilos, prácticas etc...

Las ONGs desempeñan varias funciones en el campo de los derechos humanos:
  • Controlar y examinar hechos.
  • Investigar y educar sobre derechos humanos o sobre el trabajo de las organizaciones.
  • Movilizar grupos de interés e influir sobre gobiernos/organismos nacionales o internacionales.
  • Asesorar o contribuir con la implementación de las normas de derechos humanos.


Pero lo que aquí nos interesa más es ver, qué objetivos específicos se plantean estas organizaciones en el ámbito de la infancia.
Entre los principales estaría:

  • Por una parte han de impulsar las políticas generales y sectoriales dirigidas a incrementar el bienestar de la infancia y en especial de aquellos niños y niñas en situaciones de riesgo individual y social.
  • Denunciar y hacer un seguimiento de todas las situaciones de vulneración de los derechos de la infancia por parte de las Instituciones Públicas y del sector privado o los particulares.
  • Sensibilizar a la sociedad para el conocimiento y el respeto de los derechos de la infancia.
  • Desarrollar el diálogo, la colaboración y la participación en todos aquellos organismos públicos y privados que puedan o tengan influencia en el bienestar de la infancia y en la aplicación de sus derechos.
  • Promocionar la participación y el asociacionismo de la infancia de todas aquellas organizciones comprometidas en la aplicación de los derechos y la calidad de vida de los niños y las niñas.


Cualquier política de infancia, tiene que pretender desarrollar políticas económicas y sociales que busquen el interés del niño, aumentando los presupuestos destinados a la infancia, coordinarse bajo labores disciplinares e interdeparatamentales, tratando de enlazar otras decisiones políticas no relacionadas con la infancia, con aquellas que sí trabajan los intereses específicos de los niños y las niñas. Además se ha de recoger información sistemática y establecer organismos que vigilen el cumplimiento de los derechos, animando por tanto la participación de los propios niños.

Las ONGs directamente relacionadas con la infancia, deben orientar sus políticas en esa dirección y trabajar para que las políticas generales se dirijan al mismo objetivo, para llevar a cabo esta labor, actualmente, las organizaciones pueden presentar una serie de informes al Comité de los Derechos del Niño. En este sentido, las ONGs pueden colaborar de diversas formas, que van desde el envío a las mismas de cartas en las que se les piden información sobre la aplicación de la Convención y reuniones con el fin de recabar opiniones o discutir los textos de un informe, o bien la creación de comités conjuntos de los gobiernos y las organizaciones para la redacción de los informes, aunque en este punto deben actuar con prudencia, a fin de preservar su independencia.

Son muchas las organizaciones no gubernamentales que trabajan por y para la infancia, y cada día surgen nuevas iniciativas enriquecedoras de asociaciones o redes, ya sea para trabajar en y para la promoción de los derechos de los niños y conocimiento de la Convención en general, o centradas en la defensa de un derechos concreto o de los derechos concretos de determinados grupos de niños y niñas con características específicas.

Hablar o decir cuales son más relevantes no tendría lugar aquí, serían muchas y todas destacables por su labor, así que se remarcan sólo algunas de las muchas que están llevando a cabo una constante lucha en defensa de los derechos de la infancia en el mundo.

  • Agencia de Noticias de Infancia de Argentina.
  • Agencia de Noticias dos Direitos da Infancia de Brasil.
  • BICE .
  • Casa Alianza.
  • Children’s House.
  • Childwatch International.
  • Childwise.net Australiana, contra abuso sexual a niños.
  • CRIN. Child Rights Information Network.
  • EURONET.
  • European Network on Street Children Worldwide.
  • Grupo de Ongs para la Convención de los Derechos del Niño.
  • Human Rigths Watch (sección sobre infancia en español).
  • Instituto Interamericano del Niño.
  • Plataforma de Organizaciones de Infancia de España.
  • Red por los Derechos de la Infancia en México.
  • UNICEF.


Situación actual de la infancia y perspectivas de futuro.
La Cumbre Mundial en favor de la Infancia, celebrada en 1990 puso de manifiesto los principales problemas que afectan a la infancia en el mundo, así como sus potencialidades y capacidades. Por otra parte, se fijaron una serie de objetivos que debían ser alcanzados en el año 2000.

En el año 2001 tuvo lugar la Sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en favor de la Infancia, en la cual se evaluó el cumplimiento de estos objetivos y se renovó el compromiso contraído en la Cumbre anterior.

Estos hitos internacionales en relación con la situación de la infancia y con los principales retos que deben ser afrontados en el futuro, ponen de manifiesto que, pese a la producción de importantes avances, queda mucho camino por recorrer en aspectos fundamentales como la reducción de la mortalidad infantil, el acceso al agua potable, la mejora de la nutrición, la discriminación de las niñas, la erradicación de enfermedades como el paludismo y el VIH/ SIDA, la educación, los niños que trabajan y la participación infantil y adolescente. Muchos de estos objetivos se encuentran íntimamente relacionados con los objetivos de desarrollo del milenio.

Algunos datos relevantes sobre la situación de la infancia(1):
  1. Mortalidad .
    En el año 2000 se produjeron cerca de 11 millones de muertes de menores de 5 años. El 40% en África subsahariana; el 34% en Asia meridional; el 13% en Asia oriental y Pacífico; el 6% en Oriente Medio y África septentrional y el 4% en América Latina y Caribe. En los países industrializados, se produjeron un 1% de estas muertes.

    -Tasa de mortalidad de los menores de 5 años en el mundo, en el año 2001(2): 82.

  2. Agua potable y saneamiento.
    1.100 millones de personas carecen de agua potable segura, de los cuales el 42% se encuentran en Asia Oriental y Pacífico; el 25% en África subsahariana; el 19% en Asia meridional; el 6% en América Latina y Caribe.

    2400 millones viven sin acceso aun saneamiento mejorado, de los cuales el 42% se encuentran en Asia oriental y Pacífico, 37% en Asia meridional, 12% en África Subsahariana y 5% en América Latina y Caribe.

    -Porcentaje de la población que usa fuentes mejoradas de agua potable en 2000: 82.
    -Porcentaje de la población que usa instalaciones adecuadas de saneamiento en 2000: 61.

  3. Educación Primaria.
    En 1999, 120 millones de niños y niñas no estaban matriculados en la escuela, un 53% niñas y un 47% niños.

    -Tasa neta de escolarización primaria(3) femenina a nivel mundial en el período 1995-1999: 78.
    -Tasa neta de escolarización primaria(4) masculina a nivel mundial en el período 1995-1999: 83.

  4. VIH/ SIDA.
    De los 36’1 millones de afectados por esta enfermedad en 2001, 16’4 eran mujeres y 1’4 niños y niñas menores de 15 años. La cifra de huérfanos causada por esta enfermedad ascendía a 10’4 millones.

  5. Participación infantil.
    En Europa del sur y oriental un 21% de los niños y niñas pertenecen a grupos organizados, clubes o asociaciones. En Europa occidental son un 49% y en América Latina y Caribe, un 52%.

    Según las encuestas de opinión realizadas por UNICEF entre 199 y 2001, en América Latina y Caribe un 40% piensan que están bien informados sobre VIH/SIDA, frente al 19% que cree estarlo en Europa occidental y el 10% en Asia Oriental y Pacífico.
    Sobre la toma de decisiones en el hogar, un promedio de 56% en Asia oriental y Pacífico y de Europa occidental afirman haber sido consultados en la misma.


La Sesión Especial en favor de la Infancia dio comienzo con la proclamación de la declaración “Un mundo apropiado para nosotros”, en la cual los niños y niñas que participaron en la preparación de la Sesión Especial expresaban sus expectativas en relación con la situación de los derechos de la infancia. En esta declaración destacan la importancia del compromiso de los adultos con sus derechos, así como de su propia participación activa en los asuntos que les afecten. Así mismo, se centraron en la paz, la salud y la erradicación del VIH/SIDA, la protección del medio ambiente, el fin del círculo vicioso de la pobreza y la educación.

A partir de la Declaración aprobada por la Asamblea General “Un mundo apropiado para los niños”, y del informe sobre el Estado Mundial de la Infancia 2003, elaborado por UNICEF podemos establecer los siguientes retos:

  1. La promoción de una vida sana:
    1. Reducción de la mortalidad infantil y materna.
    2. Reducción de la malnutrición.
    3. Mejora del saneamiento.
    4. Promoción de la primera infancia.
    5. Políticas de la salud adolescente.
    6. Servicios de salud reproductiva.


  2. El acceso a una educación de calidad:
    1. Ampliar y mejorar la educación en la primera infancia.
    2. Reducir el número de niños no matriculados en un 50% y aumentar la tasa neta de escolarización o de participación en programas educativos de calidad a un 90% para el año 2010.
    3. Conseguir la igualdad entre los género en materia de educación para el año 2015.
    4. Mejorar la calidad de la educación.
    5. Avanzar en la alfabetización de adultos, especialmente entre las mujeres.


  3. La necesidad de proteger a los niños y niñas de la violencia. La explotación y el maltrato.
    1. Protección general. En este capítulo se incluye el derecho al nombre, a la nacionalidad y a ser inscrito al nacer; la protección ante la discriminación; las prácticas consuetudinarias perjudiciales; la comisión de delitos contra ellos, o su utilización en prácticas ilícita; las drogas y estupefacientes; ofrecer medidas adecuadas de justicia juvenil; y, en general, contra cualquier circunstancia que suponga la falta de satisfacción de sus necesidades básicas en cualquier contexto –familia, escuela, instituciones- y situación –desastres naturales, niños y niñas refugiados, etc.-
    2. Protección contra los conflictos armados.
    3. Lucha contra el trabajo de los niños.
    4. Eliminación de la trata y explotación sexual de los niños.
    5. Lucha contra el VIH/SIDA.


  4. La participación infantil:
    1. Llamar la atención y sensibilizar a la población sobre la importancia, motivo, valor y viabilidad de una participación activa de la infancia en la familia, la escuela, la comunidad y el país.
    2. Ofrecer cauces de participación.

NOTAS:
  1. Fuentes: UNICEF. Estado Mundial de la Infancia 2003. y Koffi Annan. Secretario General de las Naciones Unidas. Nosotros los niños y las niñas. Cumplir las promesas de la Cumbre Mundial de la Infancia. Progresos desde la Cumbre Mundial a favor de la Infancia: un análisis estadístico.

  2. Probabilidad de muerte desde el nacimiento a los cinco años por cada 1000 nacidos vivos.

  3. Número de niños y niñas matriculados en la escuela primaria y que pertenecen al grupo de edades que corresponde oficialmente a la enseñanza primaria, dividido entre el total de la población del mismo grupo.

  4. Número de niños y niñas matriculados en la escuela primaria y que pertenecen al grupo de edades que corresponde oficialmente a la enseñanza primaria, dividido entre el total de la población del mismo grupo.


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