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Cuba: experiencia de alfabetización ayer y hoy
Autores corporativos:
Consejo de Educación Popular de América Latina y El Caribe (canal; responsable)

Autores personales:
Canfux Gutiérrez, Jaime (Autor/a)

   Descripción    Clasificación    Documento   
 Índice:
     Génesis y desarrollo de la alfabetización en Cuba
     Desarrollo de la Educación de Jóvenes y Adultos
     Colaboración y solidaridad
     La Batalla de ideas y los procesos de alfabetización
     El Programa cubano Yo sí puedo, de alfabetización y Yo si puedo seguir, de Seguimiento
     Bases pedagógicas del método
     Evaluación del programa Yo sí puedo
     Principios fundamentales de la experiencia cubana de alfabetización que permiten sustentar una Escuela de Alfabetización con la aplicación de nuevas tecnologías para la colaboración internacional.
     Bibliografía
Génesis y desarrollo de la alfabetización en Cuba
La Gran Campaña Nacional de Alfabetización de 1961 tuvo sus antecedentes en la época del colonialismo español. El proceso de alfabetización se remonta a las luchas mambisas[1] por la independencia. En la formación de la creciente nación cubana ya iban surgiendo las raíces de una tendencia para la alfabetización que vinculaba el aprendizaje de la lecto y la escritura a la formación de valores patrios y al desarrollo de una conciencia de participación directa en la vida política, económica y social del país.

Pedagogos y pensadores cubanos como Ramón Roa, Rafael Morales y González (Moralito) prepararon cartillas en las que predominaban nuevas concepciones pedagógicas para dar conocimientos de la lectoescritura a quienes no sabían leer ni escribir y ejercitarlos, principalmente, en el conocimiento de los valores patrios y de las leyes penales y políticas.

Posteriormente en 1896 con la publicación “El Cubano Libre” se editó la cartilla y diversas instrucciones con intenciones de realizar la alfabetización.

Estos cubanos buenos estaban conscientes de que saber leer era el medio más seguro de crear hombres útiles a la Patria. Es por ello que Moralitos en el mes de abril de 1866, fundó la escuela “El Progreso”, para ofrecer gratuitamente clases de lectura, escritura y aritmética. Esta escuela fue cerrada por presiones del Gobierno Español y no pudo dar salida a sus impulsos hasta estar en los campos de Cuba Libre desde donde le escribió a su novia, herido, asegurándole que había confeccionado una cartilla con la que se podía leer en menos de dos meses.

En Cuba desde su génesis como nacionalidad (durante la colonización española) hubo patriotas prominentes y hombres prominentes de la burguesía criolla a los que se les reconoce entre otros méritos, sus esfuerzos por fomentar la cultura pública. La mayoría de ellos integraban la Sociedad Económica de Amigos del País, la que estaba integrada también por ilustres pensadores cubanos como fueron José Agustín Caballero, Félix Várela, José de la Luz y Caballero. La figura más relevante dentro de esos cubanos buenos fue José Martí (1853-1895). Todos tenían ya un aval pedagógico cuya esencia común radicaba en la idiosincrasia cubana.

La lectura de los datos recopilados en el censo de población de 1953 arrojó que el 23,6 % del total de la población era analfabeta. Las zonas urbanas mostraban el 11 % de analfabetos, contrariamente al 41,7 % que presentaban las zonas rurales, aunque en muchas zonas apartadas la tasa de analfabetismo era de un 80 o un 90%.

Como se ha podido evidenciar en los estudios realizados por especialistas de diferentes lugares del planeta, esos datos estadísticos corroboran claramente la regularidad que se mantiene de que son las personas de las áreas rurales las que más sufren el estigma del analfabetismo. Cuba no era la excepción, los números del censo muestran las diferencias que existían entre las provincias y se destaca más este aspecto si se establece una comparación entre el campo y la ciudad como se comenta en el párrafo anterior.

En consecuencia con todos los postulados del Programa del Moncada[2] durante la lucha insurreccional, de 1956 a 1959, el Ejército Rebelde organizó la educación en pleno monte y en las zonas liberadas. El campesino cubano que tradicionalmente exigía a los gobiernos la atención educacional y sobre todo la presencia del maestro, pudo ver una respuesta pronta gracias a los esfuerzos que realizaron los rebeldes, que en plena guerra organizaban la enseñanza y garantizaban escuelas y maestros. Esta política se aplicó en todas las zonas montañosas, pero fue en el Segundo Frente Oriental “Frank País” donde se logró un mayor grado de organización y de institucionalización.

Según los testimonios planteados en la publicación “La labor educacional en el Segundo Frente “Frank País”[3] durante la etapa insurreccional”, la alfabetización tenía como objetivo que las tropas aprendieran a leer y a escribir adquiriendo cultura y tomaran conciencia de que debían prepararse para la gran tarea que comenzaría después del triunfo revolucionario. El interés por la superación cultural y el amor a la Patria fueron entonces los fundamentos de la preparación ideológica del Ejército Rebelde.

Simultáneamente se desarrollaron otros esfuerzos por alfabetizar, entre los que se encontraba la Campaña de Alfabetización organizada por el Concilio de Iglesias Evangélicas que utilizó la cartilla “Leer, Vivir y Servir”.

En 1960 en el Mensaje Educacional al Pueblo de Cuba, el Gobierno Revolucionario denuncia el grado patético de 56 años de explotación:

800 mil niños de 5 a 15 años sin escuelas.

Más de medio millón de jóvenes en edad de asistir a centros de enseñanza media, que no recibían los beneficios de esa enseñanza (el 85 por ciento de jóvenes de 15 a 19 años de edad).

Dos millones entre adolescentes y adultos analfabetos y semianalfabetos.

Cuba, en el año 1958, heredaba del pasado una situación general deprimente dada por el robo del presupuesto dedicado a la educación, el caos administrativo y técnico como producto de una actividad al servicio de los intereses de los políticos y no de los intereses de la escuela. El predominio de una escuela privada cada vez más poderosa en contraposición a una escuela pública empobrecida moral y materialmente, la burocracia más rapaz, disfrazada de alto tecnicismo y perfeccionismo y la desestimación del personal que integraba el Sistema Educacional.

A partir de enero de 1959, con el Triunfo de la Revolución, se instauró el proceso revolucionario en el poder que se caracterizó por la adopción de todo un conjunto de medidas que respondieron a los intereses comunes de todas las clases y sectores populares entre las que se encontraba la eliminación del analfabetismo. Así se dan los primeros pasos para la alfabetización en los años 1959-1960 en los que se alfabetizaron alrededor de 100 mil personas, pero la tarea requería de una acción masiva de acuerdo con los análisis realizados al respecto en los Consejos Populares de la Educación de reciente integración.

Sin embargo durante las décadas del 40 y 50 se habían desarrollado numerosas campañas masivas de alfabetización en América Latina y el Caribe, pero ninguna con resultados exitosos, al menos conocidos. Este drástico fracaso de las campañas se debió, de acuerdo con las circunstancias, fundamentalmente al grado de aislamiento que se mantuvieron entre las acciones alfabetizadoras y sus respectivos contextos socioeconómicos, por considerar que con solo alfabetizar se resolvía el problema del analfabetismo entre otras causas que se relacionan a continuación.

Además de que estas “campañas” no cubrían todo el universo de necesidades de alfabetización, carecían de recursos humanos y materiales y no tenían un enfoque político que propiciará la participación de todos los factores sociales.

La situación resultaba más dramática cuando en muchos casos se observaba un tratamiento metodológico y la elaboración de materiales docentes, más bien con un enfoque para niños. En este sentido, había muy poca experiencia en la región para hacer educación de adultos y especialmente alfabetización.

En este período el concepto analfabetismo había evolucionado muy poco, era considerado como un factor de influencia negativa al desarrollo socioeconómico y como su única causa, la falta de escolarización de los niños en las edades correspondientes a la enseñanza primaria. Por supuesto resultaba demasiado temprano para relacionar la alfabetización con el desarrollo socioeconómico y mucho menos con el político, sobre todo en América Latina y el Caribe, donde no se habían producido grandes cambios positivos en el orden político, ni en las estructuras económicas.

La experiencia cubana para la superación del analfabetismo desarrollada en 1961, se inserta en el desarrollo de la educación de adultos en el mundo, en el preciso momento que es reconocido por especialistas y organismos competentes internacionales y regionales, el fracaso de estas llamadas “campañas masivas de alfabetización” realizadas durante las décadas del 40 y 50.

La experiencia cubana rompe los moldes tradicionales para el tratamiento político y pedagógico al problema de la alfabetización. Al hecho educativo se le da una dimensión política y social muy amplia que repercute en todas las esferas de la sociedad en el momento que se inician las grandes transformaciones socioeconómicas.

Sobre la base del desarrollo de los planes educacionales y las necesidades de superación del pueblo, generado por el propio proceso revolucionario en el orden político, económico y social, se fue diseñando una estrategia, que permitió finalmente declarar a Cuba “Territorio Libre de Analfabetismo”.

Cuba fue el primer país en trazar una estrategia para la eliminación del analfabetismo como fenómeno social en la que se atendían simultáneamente tres aspectos importantes en el campo de la educación:

Primero: Ampliar los servicios educacionales de la educación de los niños y adolescentes que eliminará la cantera de personas adultas analfabetas.

Segundo: Alfabetizar a la población adulta analfabeta mayores de 14 años.

Tercero: Proporcionar los planes de seguimiento para que los alfabetizados y la población subescolarizada con menos de seis grados terminen los estudios de la educación básica elemental.

Cuarto: Una cuarta acción ha sido preocupación constante y ha sido mantener la calidad en la medida que el desarrollo educacional y socioeconómico lo ha permitido.

Esta estrategia ha sido totalmente cumplida. En los dos primeros años de Revolución se abrieron más de 15 mil escuelas primarias sobre todo en el sector rural y se formaron los maestros que las atendieran. No quedó en tan temprano período una sola zona sin escuela con su maestro. Actualmente la escolarización de los niños es de un 100%.

A este gran esfuerzo se unió la Campaña Nacional de Alfabetización con la cual se redujo la tasa de analfabetismo a un 3.9% Para esta tarea se organizó una fuerza alfabetizadora de más 250 000 personas en cuya composición social se reflejaba la gran participación de todo un pueblo:

  • 100 mil brigadistas “Conrado Benítez” formado por jóvenes estudiantes de secundaria y media superior. A este contingente se unieron algunos niños de sexto grado.
  • 121 000 alfabetizadores populares.
  • 15 000 brigadistas “Patria o Muerte”.
  • 35 000 maestros profesionales.


La concepción de esta estrategia fue posible en primer lugar por la amplia política de desarrollo educacional trazada por el Gobierno Revolucionario para que la educación llegara a todos, el cual no escatimó recursos, dentro de las posibilidades de un país que había quedado en la ruina después de la sangrienta tiranía, y en segundo lugar, a la gran identificación entre el pueblo y el Gobierno Revolucionario, lo que favoreció una participación sin precedentes en la historia de la educación cubana, como expresión de los más altos principios democráticos, fue así que se definió la voluntad política no solo como gestión de poder sino como deber y derecho de todos los ciudadanos y las instituciones que lo representan.

La política novedosa de eliminar el analfabetismo en un año a toda la población necesitada fue concebida en el marco del proceso revolucionario, con el que se proclamaron las primeras leyes revolucionarias y se realizaron las grandes transformaciones socioeconómicas, las cuales propiciaron una fuente de variadas motivaciones sociales que favorecieron el cumplimiento de esta política. Esta circunstancia por sí sola no dio por realizada la tarea, en lo subjetivo se requirió de un arduo trabajo político e ideológico.

Así surge la Campaña de Alfabetización con un estilo que la situó entre los aportes más relevantes de la pedagogía cubana y al trabajo de participación. Asimismo fue un factor que contribuyó significativamente a mantener la unidad nacional en momentos tan difíciles, cuando Cuba cambiaba sus estructuras socioeconómicas radicalmente, era bloqueada política y económicamente, y a su vez atacada militarmente por fuerzas reaccionarias.

Al valorar la Campaña de Alfabetización en el contexto latinoamericano hay que ubicarla en primer lugar en el verdadero papel que juega en la lucha por la eliminación del analfabetismo. La Campaña nunca fue considerada como un fin en sí misma, sino como un factor más, importantísimo, para incorporar a casi un millón de trabajadores, de campesinos y de población en general a la vida política, económica y social, con más lucidez, conciencia revolucionaria y actitud crítica.

La Campaña de Alfabetización de 1961 en Cuba rompió todos los moldes tradicionales -políticos, estructurales, administrativos y técnico-docentes- con los que se daba tratamiento a la alfabetización, hasta ese momento, en América Latina.

Cabe dejar bien sentado, con el fin de esclarecer la realidad de los hechos, desde el punto de vista histórico, los protagonistas entrevistados coinciden, y así se manifiesta en toda la documentación estudiada, que la Campaña de Alfabetización de 1961 surgió como una experiencia genuina.

El Año de la Educación en 1961 recogió sus mejores frutos, pero el bloqueo imperialista, las políticas desacertadas de los gobiernos latinoamericanos entreguitas, la presencia de personajes reaccionarios en los propios organismos internacionales y regionales, hicieron mantener silenciadas las experiencias cubanas.

Fue en el año 1964 cuando una misión enviada por la UNESCO para evaluar los métodos y medios utilizados en Cuba con el fin de erradicar el analfabetismo, integrada por la Srta. Anna Lorenzetto y el profesor Karel Neys, que se dio a conocer la verdad de la obra. En su informe plantearon: “La Campaña no fue un milagro sino una difícil conquista, lograda a fuerza de trabajo, de técnica y organización”.

Esta aceptación se ha puesto de manifiesto también con la colaboración de países subdesarrollados que se han propuesto erradicar el analfabetismo tanto en América Latina como en África.

Siempre que se hable de eliminación del analfabetismo, habrá que pensar, en primer lugar, en soluciones para países subdesarrollados. Cuba es una realidad y sus experiencias, sobre todo cuando los pueblos preguntan el “cómo” para hacer alfabetización podrán tener una respuesta honesta.

La llamada “voluntad política”, es decir, la decisión insoslayable de gobiernos y pueblos para eliminar el analfabetismo, tan reclamada en los últimos eventos internacionales, tuvo en Cuba su mejor respuesta, que además se ha mantenido durante largos años.

La Campaña Nacional de Alfabetización cubana con sus logros y errores muestra estrategias y bases metodológicas para delimitar objetivos, vincular el proceso de alfabetización a los cambios socioeconómicos, solucionar los recursos humanos y materiales, preparar a la fuerza alfabetizadora, establecer mecanismos de apoyo para conjugar los esfuerzos individuales y colectivos entre las diferentes organizaciones, instituciones y el estado. En este duro trabajo se pusieron en práctica una gama de iniciativas creadoras por parte del pueblo que rompieron con las estructuras tradicionales y que pueden responder a reclamos actuales.


NOTAS:
  1. ® Luchas mambisas: En las guerras de independencia de Santo Domingo y Cuba en el siglo XIX, se llamaron ¨mambises¨ a los insurrectos contra España, de ahí que cuando se hace referencias a las luchas insurreccionales de la época se les llame luchas mambisas.

  2. ® Se ha llamado Programa del Moncada al alegato en defensa propia que hizo el Dr. Fidel Castro en el juicio a que fue sometido en el tribunal de Santiago de Cuba en el año 1953 . Este alegato conocido por la “ La Historia me Absolverá” se declaró fuera el Programa Revolucionario a desarrollar en la primera década de la Revolución. Actualmente se ha cumplido en todas sus partes.

  3. ® De los Santos, Asela: La labor educacional en el Segundo Frente Oriental “Frank País”. Edit. Pueblo y Educación.


Desarrollo de la Educación de Jóvenes y Adultos
Siguiendo el principio de la continuidad y la educación permanente. Las Batallas del Sexto y del Noveno Grado que dieron un gran impulso al desarrollo cultural del país. En el quinquenio 1975-1980 más de millón y medio de obreros, campesinos y amas de casa alcanzaron seis grados de escolaridad lo que representaba, el 96% y en el quinquenio 1980-1985 casi un millón alcanzaban nueve grados, el 67%.

Durante cuarenta y seis años se ha desarrollado un trabajo arduo e intenso en el orden pedagógico para adecuar el currículo, contenidos, métodos y procedimientos, textos y base material de estudio, en general, a las características psicosociales y psicopedagógicas de los adultos y jóvenes rezagados del sistema general de educación.

En este sentido se ha logrado un subsistema de Educación de Jóvenes y Adultos articulado y con las correspondencias necesarias con los demás subsistemas del Sistema Nacional de Educación que garantiza la educación permanente de toda la población joven y adulta.


Colaboración y solidaridad
El desarrollo de la Educación de Adultos en Cuba ha generado un cúmulo de experiencias que permite contribuir con el desarrollo de los demás países, sobre todo con los que se encuentran aún subdesarrollados. Cuba ha recibido innumerables solicitudes de colaboración en importantes acciones de alfabetización las cuales se han concretado en convenios bilaterales con gobiernos nacionales, gobiernos locales, organizaciones no gubernamentales y otras instituciones.

En una primera etapa, esta colaboración se realizó en importantes planes educacionales en Méjico, Colombia, Perú, Brasil, Ecuador, Guatemala, Venezuela, Granada, Argentina, Etiopía, Congo, Mozambique, Ecuador, Yemen del Sur, Tanzania.

La participación de Cuba en la Cruzada de Alfabetización de la República de Nicaragua, con asesores y más de 2 000 maestros primarios que colaboraron en esa obra durante todo el proceso. Con esta cruzada se redujo el analfabetismo del 50,2% al 12,9% y para ello se movilizaron más de 96 mil voluntarios.

La Campaña de Alfabetización en la República de Angola, en la que colaboraron durante 10 años en la alfabetización, la educación básica y formación de formadores para la educación de los jóvenes y adultos, producto de este trabajo la tasa de analfabetismo se redujo en un 15%. En la República de Cabo Verde se han realizado labores de alfabetización y de Educación Básica de Adultos por más de 10 años lo que contribuyó a reducir de forma significativa el analfabetismo.

Hoy, en los grandes eventos internacionales auspiciados por la UNESCO y otras organizaciones internacionales, se aboga por desarrollar una colaboración de nuevo tipo en la que la ayuda entre países es fundamental. Se sabe que en la reunión de DAKAR del año 2000 y en el propio programa de Educación para Todos se expresan estas ideas como una necesidad, y sobre todo, en estos momentos al declararse el Decenio de la Alfabetización con el fin de reducir las tasas de analfabetismo en todas partes del mundo para el año 2013.

Este propósito de la UNESCO coincide con los esfuerzos que en Cuba se vienen realizando por ofrecer una ayuda más solidaria, objetiva y útil. La existencia de más de 771 millones de analfabetos en el mundo y de más de 103 millones de niños sin escuelas obliga a buscar fórmulas que permitan llevar la educación a más personas necesitadas con la utilización de menos recursos humanos y materiales. En esta línea de acción Cuba es un ejemplo y vuelve a trazar pautas en las acciones a seguir en el campo de la alfabetización y la educación básica de jóvenes y adultos.


La Batalla de ideas y los procesos de alfabetización
En la actualidad la experiencia cubana es otra. La batalla de ideas que se libra contra el enemigo histórico y el gran objetivo de alcanzar una cultura general integral para todo el pueblo a exigido una nueva era del perfeccionamiento de la educación, y consecuentemente la necesidad de introducir nuevas alternativas y concepciones para el aprendizaje y formación de jóvenes y adultos.

En este marco una nueva dinámica y proyección se le ha dado a la metodología y estilo de trabajo para desarrollar los procesos de alfabetización. No es posible extrapolar la experiencia cubana de alfabetización realizada en un contexto revolucionario. Esto no quiere decir que no se tomen en cuenta muchos de los principios que se emplearon.

Las altas tasas de analfabetismo en muchos países de América Latina y de África, sin contar el analfabetismo funcional no permiten en la mayoría de las zonas rurales y comunidades intrincadas encontrar que puedan alfabetizar, por otra parte para nadie es un secreto que en los análisis realizados en eventos donde participan representantes de programas de alfabetización, el problema más grave que se presenta es el del financiamiento, aunque por supuesto por encima de todo, en muchos casos, está la falta de voluntad política para asumir los programas de alfabetización.

Los medios de comunicación masiva, sobre todo la radio y la televisión, permiten optimizar los recursos humanos y materiales de que se disponen con la estrategia de llegar a todos con menos recursos. El gran problema de la falta de financiamiento para el desarrollo de los proyectos puede aliviarse.

Cuba ha iniciado un programa por radio y la TV-videocasetes, con resultados muy positivos que comenzó en la República de Haití con la alfabetización por radio se alfabetizaron 120 mil personas y en la República Bolivariana de Venezuela con la TV-video clases se han alfabetizado 1 millón 500 mil personas en menos de una año e igualmente se realiza la Misión Robinsón 2 (Seguimiento) con un millón de inscriptos. Otras importantes experiencias se desarrollan en México por radio y TV- video clases, en Ecuador, Bolivia, Perú, Nicaragua, Argentina, Uruguay, Paraguay, Guatemala, República Dominicana, Nueva Zelanda, Mozambique, Nigeria, Guinea Bissau y Timor Leste. Otros países que no se mencionan alfabetizan o preparan condiciones para comenzar el Programa “Yo sí puedo”.


El Programa cubano Yo sí puedo, de alfabetización y Yo si puedo seguir, de Seguimiento
El método cubano Yo sí puedo de alfabetización, pensado especialmente con un carácter universal, atendiendo a la diversidad de culturas, tradiciones y valores morales en cada contexto socioeconómico. En este sentido es muy meritorio el gran esfuerzo que se realiza para la adecuación del programa Yo sí puedo a tales característica. En el momento actual el programa se encuentra en inglés, francés, portugués, aymara, quechua, guaraní y en otras lenguas. En Nigeria se realiza una experiencia con siete lenguas materno locales.

El Programa tiene como soporte fundamental para el proceso de alfabetización los medios de comunicación masiva -radio y TV-videocasetes- y el papel del facilitador, persona que contribuye con su actividad para atender las diferencias individuales de los participantes y a controlar y evaluar todo el proceso.

El aprendizaje de la lecto-escritura se fortalece y dinamiza al introducir al método global compuesto, también llamado alfanumérico porque utiliza los números, sobre la base de que los campesinos y obreros tienen más dominio de los números que de las letras, por lo que constituye una importante motivación para el aprendizaje de la lectura y la escritura y un recurso nemotécnico para el reconocimiento de las letras.

Se ha comprobado con este método que la utilización de los números acelera el aprendizaje de la lecto escritura, al partir de un conocimiento que en general, tienen los participantes. Por eso el método en su primer momento reafirma la identificación de los números y su escritura, al menos hasta el número 30 para que cubran el número de letras que tiene el alfabeto los cuales varían según la lengua que sea motivo de aprendizaje. Posteriormente se entra en el estudio de las operaciones fundamentales.

Bien evidente ha sido la experiencia de Venezuela (español) y de Nueva Zelanda (inglés) en las que se utilizan diferentes idiomas y alguna variedad en los procedimientos, pero con el mismo principio y los resultados han sido muy positivos.

En la filosofía del método se considera al hombre una realidad viva bio-psico-social-individual por lo que el proceso de aprendizaje tiene en cuenta el aspecto ontológico, pero interactuando con la realidad objetiva que viven los participantes en su marco histórico concreto, para contribuir a la formación integral en su relación social e intercultural de una forma dialéctica, es decir sometido permanentemente a cambios y transformaciones.

En el marco sociológico el método es universal porque contempla necesidades e intereses de diferentes contextos subdesarrollados económica y socialmente y promueve el compromiso social, que se expresa en la voluntad política de manera socializadora.

En el aspecto psicológico se produce en una interacción del sujeto y su medio sociocultural, considerando al hombre objeto y sujeto de su propio aprendizaje, lo que se concreta a través de un sistema de aprendizaje.

No obstante no se limita al sujeto al marco estrecho de su comunidad sino que se proyecta a través de toda la sociedad e inclusive hacia la esfera internacional en aspectos tan importantes como la salud y el cuidado del medio ambiente para poner algunos ejemplos.


Bases pedagógicas del método
El método se ha concebido para ser aplicado fundamentalmente en acciones masivas de alfabetización, de forma que se pueda llegar a más personas con menos recursos humanos y materiales, aspecto ya comentado.

En el método están presentes los principios de accesibilidad y asequibilidad, lo cual contribuye a que los participantes realicen en corto tiempo y con reducción de gastos el aprendizaje de las letras y el proceso de la lecto-escritura.

La televisión es el soporte fundamental del método y se convierte en un medio muy atractivo para el aprendizaje, mediante la combinación de sonido e imagen. Sin embargo, es indispensable la utilización de la cartilla y el rol que desempeña un facilitador.

Sobre la base antes expuesta se cumplen, entre otras, las siguientes exigencias pedagógicas:

  • Contribución a la formación integral del hombre a través de un proceso socializador para una participación más eficiente en la vida política, económica y social de las personas.
  • Vinculación de la vida con el medio socio cultural.
  • Aprendizaje sobre la base del conocimiento que poseen los participantes y a través de la actividad. Partir de lo conocido a lo desconocido.
  • Unidad de lo instructivo y lo educativo en todos los momentos del proceso.
  • Vinculación de lo cognitivo y lo afectivo.


En el método Yo sí puedo se conjugan de forma sincronizadas las clases que se ofrecen por radio o la TV-video clases, el trabajo del facilitador y la cartilla del participante que está aprendiendo.

Como se ha observado, actualmente el método se trabaja en diferentes países de diferentes contextos político-sociales y socio-económico que van desde Centro América, América del Sur, África y Oceanía. Los resultados alcanzados en estos países han permitido alfabetizar a más de 2 millones y medio de personas desde 2003 a la fecha actual.

El número de alfabetizados en Venezuela permitió que el 28 de octubre del 2005 fuera declarada como territorio libre de analfabetismo.

El programa cubano de alfabetización establece como principio fundamental el seguimiento, identificado con el método Yo si puedo seguir, al mismo están incorporados en Venezuela 1 352 482 personas, de las cuales 670 172 son recién alfabetizados.

El Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño cuenta con una Cátedra de Alfabetización y Educación para Jóvenes y Adultos encargada de asesorar y evaluar programas de alfabetización y para esta tarea cuenta con la participación del personal seleccionado de las Direcciones Provinciales de Educación y de las 15 Cátedras de Educación de Jóvenes y Adultos que existen en todas las Universidades Pedagógicas de Cuba.

Siempre que se hable de eliminación del analfabetismo, habrá que pensar en soluciones para países subdesarrollados. Cuba es una realidad y sus valiosas experiencias en este campo, debían tenerse en cuenta en los propósitos que se plantean para este Decenio de la Alfabetización.

La labor de colaboración entre Cuba y otros países han aportado al Decenio de la Alfabetización a más dos millones de alfabetizados.

De hecho el ofrecimiento que Cuba hace a la UNESCO con el fin de contribuir con la experiencia de muchos años a librar la batalla por la superación del analfabetismo en el mundo esta avalada en la práctica como criterio de la verdad.

Si el ofrecimiento de Cuba encuentra el necesario respaldo internacional, un incontenible movimiento podría contribuir a erradicar en breve tiempo la bochornosa e interminable cifra de 771 millones de analfabetos y miles de millones de semianalfabetos del Tercer Mundo. Convencidos de que un mundo mejor es posible.


Evaluación del programa Yo sí puedo
El programa contempla un modelo para la evaluación de su impacto social cuyas variables son: El impacto en el desarrollo personal de los participantes y el impacto del programa en la sociedad. También contempla cuatro dimensiones y 46 indicadores. El modelo es flexible y ha sido aplicado en Nueva Zelanda, México, Ecuador y Venezuela y los resultados obtenidos han permitido identificar los aspectos positivos y las dificultades que se confrontan, lo que facilita el proceso de retroalimentación. En general los resultados han sido positivos.

A lo largo de más de 40 años de ejercicio en el campo de la alfabetización, incluyendo el proceso de continuidad hasta el vencimiento de la educación básica para las personas adultas, permiten sentar las bases para acometer una labor de investigación con mayor profundidad acerca de la Pedagogía para la Educación de Jóvenes y Adultos del cual la alfabetización es área fundamental y priorizada en el mundo.

De acuerdo con los estudios realizados sobre alfabetización, la experiencia cubana requiere ser sistematizada y ser presentada como una escuela en la que los países pueden asimilar para llevar adelante los procesos de alfabetización. Hay algunas definiciones acerca de lo que se considera “escuela”, sobre todo en las áreas de la psicología y la filosofía, pero en las Ciencias Pedagógicas no han sido reconocidas escuelas, según bibliografía consulta, aunque se reconocen influencias muy importantes en este campo que más se identifican como corrientes o tendencias.

La Cátedra de Alfabetización y Educación de Jóvenes y Adultos del Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño desarrolla un Proyecto de investigación cuyo título es “Un aporte socioeducativo cubano a los procesos de alfabetización y formación básica de diferentes contextos”. La investigación se encuentra adscripta al Ramal de la Educación de Jóvenes y Adultos de la Dirección Nacional de Ciencia y Técnica del Ministerio de Educación.

La investigación tiene como objetivo general:

La construcción teórico-metodológica de programa cubano para la alfabetización y formación básica en diferentes contextos y su evaluación de impacto.

Y como objetivos específicos:

  1. Sistematizar las experiencias de los programas de alfabetización “Yo, sí puedo” por radio y televisión aplicados en diferentes contextos sociopolíticos y económicos.
  2. Fundamentar la plataforma teórico-metodológica de la alfabetización sobre la base de la incorporación de los medios masivos de comunicación.
  3. Evaluar el impacto social de los programas de alfabetización.
  4. Proponer alternativas didácticas para la generalización de la alfabetización como programa educativo que contribuye al desarrollo sustentable.


Estos objetivos se están trabajando intensamente y ya se han registrado algunos resultados entre los que se encuentra la fundamentación teórico metodológica para la alfabetización y estudio sobre la experiencia cubana de alfabetización en el terreno nacional e internacional. De ahí hemos creído conveniente traer las características y principios generales fundamentales que permiten establecer las bases para una escuela cubana de alfabetización.

La experiencia cubana de alfabetización de 1961 y a partir del año 1997 con el método de alfabetización por radio y televisión (vídeo) marcan, sin dudas, hitos en la historia de la alfabetización en Cuba, en América Latina y el Caribe en otras partes del mundo.


La experiencia cubana de alfabetización tiene una trayectoria ininterrumpida de más de 45 años en el terreno nacional e internacional. Esta experiencia tienen sus raíces desde las luchas insurrecciónales, se consolida con el proceso revolucionario a partir de 1959 en una acción masiva que permite reducir la tasa de analfabetismo a un 3,9% en un año, y posteriormente se proyecta internacionalmente a otros países a través de la colaboración desinteresada y sobre la base de la ayuda mutua y la solidaridad.

Resulta una sólida experiencia renovadora, sobre pilares sustentados en una larga trayectoria educacional, tomando lo mejor de cada época, que pueden contribuir a encontrar los caminos para pasar del discurso y de solo formulaciones teóricas a los hechos reales.

Los programas de alfabetización han sido desarrollados en países de diferentes contextos socioeconó- micos y culturales de distintas lenguas, con resultados positivos.

Justamente en este devenir histórico, lógico, y comparativo de la alfabetización en Cuba, en sus expresiones prácticas y en sus posiciones teóricas, es que se ha podido arribar a niveles teóricos y metodológicos mediante los sucesivos acercamientos, enriquecimiento y sistematización que se expresan sintéticamente: primero en la experiencia de la Campaña Nacional de Alfabetización de 1961 y después en el Programa Yo sí puedo.

En la experiencia cubana de alfabetización ha existido una unidad indisoluble teoría-práctica, práctica- teoría. Las condiciones históricas en la que se realizó la Campaña Nacional de Alfabetización de 1961, dadas primero por el bárbaro bloqueo norteamericano que continua hasta nuestros días, y el desconocimiento del campo socialista en aquel entonces, determinaron el surgimiento de una experiencia sui generis sobre la base de los programas de alfabetiza- ción que se habían desarrollado hasta ese momento en Cuba.

De esta experiencia se tomaron los mejores resultados para afrontar, tanto en la práctica como en la teoría, los métodos y procedimientos enriquecidos por las posibilidades que ofrece el mundo de hoy con el desarrollo y alcance de los recursos tecnológicos.

Los aspectos epistemológico y didácticos se complementan, se retroalimentan y ambos determinan una actuación pedagógica.

El término escuela se ha tomado a partir de las definiciones que ofrece la Real Lengua de la Academia Española, sin entrar en disquisiciones teóricas de corrientes o tendencias puesto que el objetivo de este trabajo no es ese. Esperamos que estudiosos del tema puedan dar continuidad a otros estudios sobre la base de esta primera proposición que hacemos con todo el amor y la dedicación.

En el caso que nos ocupa para definir la Escuela Cubana de Alfabetización se han tomado aquellos rasgos esenciales que en el orden político, social y pedagógico la caracterizan en una actuación de más de cuarenta y cinco años con resultados positivos en el campo de la alfabetización y que constituyen un ejemplo para otros pueblos. A partir de esta consideración se ofrecen los principios más generales que contribuyan a conformar una estrategia de implementación para acometer el proceso de alfabetización en cualquier país, como una alternativa más, siempre y cuando se tengan presente las características de los diferentes contextos socioeconómicos y socioculturales fundamentalmente en o que se refieren a la interculturalidad de las diferentes etnias.


Principios fundamentales de la experiencia cubana de alfabetización que permiten sustentar una Escuela de Alfabetización con la aplicación de nuevas tecnologías para la colaboración internacional.
Los principios que a continuación se presentan son el resultado del estudio realizado sobre los procesos de alfabetización en Cuba, en sus diferentes momentos históricos y las experiencias más actualizadas con la aplicación de los Programas “Yo sí puedo” y “Yo si puedo seguir”. Estos resultados constituyen los primeros pasos y la base fundamental para continuar investigando las diferentes áreas o campos de la alfabetización que actualmente son estudiadas por equipo de técnicos de alfabetización que han aplicado la experiencia en diferentes partes del mundo.

Estos principios son:

  1. La voluntad política no sólo como gestión de poder, sino como deber y derecho de todos. La consigna de Educación para Todos conlleva simultáneamente la concepción de una Educación de Todos. El pensamiento de José Martí: “Al venir a la tierra, todo hombre tiene derecho a que se le eduque, y después, en pago, el de contribuir a la educación de los demás”, ha tenido una extraordinaria vigencia en el proceso de alfabetización cubano para trazar una estrategia comprometida, en la que el factor fundamental es la unidad nacional en el logro de los objetivos.

    Esta voluntad política conlleva responder a las necesidades de todos los sectores de la población ya sea en zonas rurales o urbanas y de las diferentes ramas de la producción y de los servicios. Este hecho obliga a concebir una educación de masas que sale del estrecho marco de una comunidad para manifestarse como propósito nacional, en la que se combinan las necesidades e intereses nacionales con los territoriales e individuales.

    La política de cómo abordar la alfabetización desde un plano nacional, para llegar a todos sin discriminación de ningún tipo, significa lograr en poco tiempo el acercamiento entre la cultura rural y la cultura urbana, sobre la base de la solidaridad. En este sentido un factor determinante en el desarrollo cultural es la pronta asimilación de las nuevas generaciones de la herencia cultural y las tradiciones de las generaciones que le antecedieron en toda su dimensión, y la participación directa de personas jóvenes escolarizadas en la alfabetización implica el vínculo de éstos con la vida de los trabajadores, campesinos y poblaciones indígenas, hombres y mujeres, niñas y niños y de la población desfavorecida en general. El conocimiento de sus vicisitudes, costumbres, manifestaciones artísticas y hábitos de vida desarrolla además, la capacidad de transformar y utilizar todo tipo de recursos de acuerdo con las posibilidades comunitarias.

  2. Conocer, diagnosticar, pronosticar el contexto en el que se va ha emprender el proceso de alfabetización, identificar los elementos facilitadores y barreras y actuar en consecuencia con una concepción dialéctica y a partir de lo histórico concreto.

    Marx y Engels, en la Sagrada Familia, expresaron[4]:

    “Si el hombre forma todos sus conocimientos, sensaciones, etc., a base del mundo y la experiencia dentro de este mundo, de lo que se trata es, consiguientemente, de organizar el mundo empírico de tal modo que el hombre se experimente a sí mismo en cuanto a hombre. Si el interés bien entendido es el principio de toda moral, lo importante es que el interés privado del hombre coincida con el interés humano… si el hombre es formado por las circunstancias será necesario formar las circunstancias humanamente”.

    En los procesos de alfabetización la interrelación dialéctica entre cultura y educación es imprescindible. Se considera a la primera, en su concepción más amplia, como fuente donde el hombre debe beber y recoger los frutos inteligentemente, apoderándose del conocimiento y de la ciencia, mediante un proceso educativo sistemático. Esto posibilitará al hombre el goce de la libertad, que a su vez, lo pone en condiciones de avanzar cada vez más “...porque la naturaleza no cierra el paso a nadie”[5].

  3. El papel del factor subjetivo de la sociedad es fundamental. La interpretación correcta de las condiciones objetivas para afrontar el proceso de alfabetización eliminando barreras con la utilización de los recursos humanos y materiales de una manera eficiente y eficaz en todas las instancias estructurales.

    La formación de la conciencia para alcanzar un alto grado de participación, a partir de la realidad que se vive sobre la base de la problemática que genera el contexto sociocultural y la reflexión para una actuación política y social más efectiva tanto individual como colectiva.

    José Martí expresó: “Educar es depositar en cada hombre toda la obra que le ha antecedido; es hacer a cada hombre resumen del mundo viviente hasta el día en que vive; es ponerlo a nivel de su tiempo, para que flote sobre él, y no dejarlo debajo de su tiempo, con lo que no podrá salir a flote; es preparar al hombre para la vida”[6].

    En este sentido la cultura se revela como escenario para la transformación del propio individuo, de su formación real histórica como personalidad creadora activa, lo que está condicionado no por los esfuerzos de algunos grupos de intelectuales de la sociedad, sino por su propia actividad práctica material y social transformadora.

  4. Concepción de una estructura que facilite la funcionalidad del proceso alfabetizador. La estructura es la base material del proceso alfabetizador que contribuye a que se produzca la comunicación vertical y horizontal en cada instancia de las instituciones y organizaciones participantes.

    La estructura facilita que el mensaje de la alfabetización llegue a todos, se distribuyan con rapidez los materiales docentes y de otros recursos, se organice la formación de facilitadores y se realice la retroalimentación de forma dinámica, desarrollando así la capacidad de reaccionar en tiempo y forma.

  5. Asequibilidad y accesibilidad del método de aprendizaje. Este principio contribuye a solucionar los problemas de masividad-calidad. El método está concebido tanto para el que aprende como para el que enseña de manera que facilita su aplicación con alfabetizadores de poca formación v nivel de conocimientos. El método conduce a la integración de conocimientos, parte de una reflexión sobre un tema de interés, que facilita el diálogo y la comprensión de lo que después se va a estudiar desarrollando así la capacidad de análisis para incorporar conocimientos utiliza inteligentemente varios métodos analíticos y sintéticos.

    Sobre la base del pensamiento de José Martí, “Saber leer es saber andar, saber escribir es saber ascender”[7], se proyecta el aprendizaje de estos instrumentos y el hombre se crece, para poder interpretar mejor todo lo que acontece a su alrededor y el modo de hacer las cosas en la vida: la reforma útil, hacer buena la tierra, comprender las causas de la guerra, conocer la historia de los héroes y los grandes resultados de la paz.

    Se cambia el enfoque tradicional de la alfabetización dirigida a la persona aislada de su contexto socioeconómico. La preocupación fundamental es el desarrollo de hombres y mujeres, la razón de ser del proceso de alfabetización, encaminado a contribuir a su bienestar e incrementar todas las posibilidades para que se incorporen a la sociedad, lo que favorece que, mediante su propia actividad, esos hombres y mujeres contribuyan a transformar, en la práctica, tanto el ambiente donde se desenvuelven, como sus propias conciencias.

    El proceso de alfabetización se proyecta nacional e internacionalmente, con la seguridad de que los problemas de las personas sean atendidos humanamente y al mismo tiempo que se sientan atendidas, deben prepararse para dirigir, de acuerdo con sus posibilidades, los procesos de producción y de toda la actividad política y social de manera que de sujeto excluido de la sociedad pasen a ser directores de la misma. Resulta imposible ya, enmarcar el proceso de alfabetización sólo al mundo individual de las personas, ni limitarse a los muros de una comunidad, finca o cuartón. Por eso la alfabetización se concibe de forma tal que favorece el tránsito por todas las esferas de la vida comunitaria, nacional e internacional.

    Una respuesta a la masividad de la población analfabeta ha sido el empleo de la radio y la TV (vídeo). En las experiencias con la aplicación del método con estas innovaciones se ha comprobado mayores resultados y beneficios en el uso de la radio y la TV como sostén esencial para el aprendizaje de la lecto escritura y la formación de valores de las personas jóvenes y adultas.

    En esta concepción se combinan cuatro elementos para el aprendizaje: el material docente (cartilla), la radio o la TV(vídeo), el facilitador y el participante como centro de toda la actividad.

  6. Capacitación inicial y permanente de los técnicos y facilitadores, sobre la base del que sabe más, para que enseñe al que sabe menos. Concretar la formación emergente de asesores y facilitadores, sobre todo para zonas rurales y de difícil acceso con variantes y con la concepción de una metodología dialéctica de aplicación práctica.

    Utilización de la fuerza más calificada en el ejercicio del magisterio para formar al personal menos calificado con efecto multiplicador.

  7. La flexibilidad en la organización docente del proceso, que permite romper la contradicción estudio-trabajo en los jóvenes y adultos. Sobre la base de una negociación facilitador-participante, que permita ajustar los horarios de clases y los espacios para desarrollar el proceso de alfabetización sin regirse por calendarios escolares tradicionales ni horarios preestablecidos. La flexibilidad sin detrimento de la calidad contribuye a que el proceso fluya y la creatividad surja como expresión de decisiones democráticas.

    La adecuación obligada a los diferentes contextos socioculturales y lenguas ha requerido de un metodología dinámica y científica que permita dar respuestas objetivas en cada caso específico.

  8. La participación como expresión de la voluntad política definida en el primer principio. La participación no es solo la presencia física, como es conocido. Responde a los fines estratégicos del desarrollo económico y social, así como a las necesidades e intereses de la producción y los servicios determinan la participación de todos los organismos y sectores necesitados.

    Adecuar estas necesidades a los intereses comunitarios e individuales requiere de una gran participación, por un lado por maestros o facilitadores a la hora de concebir la organización del proceso, en la selección de los contenidos y en la estimulación del proceso de alfabetización. Promover la participación voluntaria no solo contribuye a la educación de los demás sino que educa a la persona que ejerce la voluntariedad en los principios de la modestia, la tolerancia en la convivencia familiar y la solidaridad comunitaria.

  9. La continuidad, dentro de la funcionalidad del concepto de educación permanente y la perspectiva de la universalización de la educación se considera que la alfabetización no es un fin en si misma y que este proceso debe seguir concebido con salidas que contribuyan a introducir a los interesados en el mundo del trabajo y de la calificación técnica o tener la posibilidad de seguir estudios superiores. De ahí la importancia de dar continuidad al proceso de alfabetización.

  10. El financiamiento se define cada vez más sobre la base de que la educación en su conjunto es una inversión nacional de propósitos integrales con resultados productivos desde el punto de vista social y económico. A la hora de definir los presupuestos e inversiones tener en cuenta que el financiamiento cada vez más debe considerar en principio y respetar la gratuidad para el que aprende. Esta muy vinculado al principio de la participación.

  11. Control sistemático y evaluación continua de los procesos globales y académicos.

    En el proceso de la evaluación del aprendizaje se pone al centro el proceso de auto evaluación de los participantes combinado con la evaluación en grupo e individual de forma continua y sistemática, controlada por los facilitadores.

    La evaluación del impacto social del programa de alfabetización para reafirmar el proceso e incluir nuevos objetivos y contenidos. La evaluación es continua y procesal que permita un juicio de valor más acertado del proceso teniendo en cuenta que la práctica como criterio de la verdad.


Muchos de estos principios coinciden con los análisis que hacen los organismos internacionales como resultado de las confrontaciones realizadas en importantes eventos internacionales, incluyendo las Cumbres de alto nivel.

El valioso aporte de Cuba ha sido y es muy significativo en el siglo XXI, que ha comenzado con una Década para la alfabetización, promovida por UNESCO en el empeño de lograr reducir la tasa de analfabetismo para el año 2015.

Varias razones permiten aceptar que existen condiciones para sentar las bases de una ESCUELA CUBANA DE ALFABETIZACIÓN:

  • Por su ejemplo y carácter aleccionador.
  • Por el basamento científico sobre el cual se han desarrollado las experiencias nacional e internacionalmente.
  • Por el tratamiento positivo que ha tenido la reducción del analfabetismo en diferentes países.
  • Por la óptica de los principios, contenidos y acciones de esta propuesta, que no permite comercialización, ni especulación con el proceso de alfabetización.


Lo anteriormente expuesto se ha demostrado en la práctica, considerando a ésta como criterio de la verdad.

Por la labor realizada en el campo de la alfabetización Cuba ha recibido diferentes premios UNESCO. Entre las más recientes se encuentran:

Premio UNESCO. Mención Honorífica.

Premio “Rey Sejong”, 2002. Labor realizada en la República de Haití con la utilización de la radio. Informe de presentación y documentos.

Premio UNESCO. Mención Honorífica. Premio “Rey Sejong” 2003. Labor desarrollada por la Cátedra de Alfabetización y Educación de Jóvenes y Adultos para la alfabetización con los medios audiovisuales. Informe de presentación y documentos.

Premio UNESCO. “Rey Sejong” 2006 .Premio otorgado a la Cátedra de Alfabetización del IPLAC por la promoción de un programa de alfabetización “Yo sí puedo” aplicado con éxito en 15 países. El Jurado hizo notar que los pedagogos cubanos han logrado diseñar un modelo complejo de variables, indicadores e instrumentos de medición que permiten supervisar y evaluar el impacto de la alfabetización en el ambiente, en la familia, en las comunidades y en el desarrollo individual.


NOTAS:
  1. ® Karl Marx y Federico Engels. «La Sagrada Familia», Vol 1, pag. 206.

  2. ® José Martí. Maestros Ambulantes. Ideario Pedagógico. Imrenta Nacional de Cuba, 1961. Poligráfico “Evelio Rodríguez Curbelo”.

  3. ® José Martí: Nuestra América. “Escuela de Electricidad”, pág.281 (Tomo VIII).

  4. ® José Martí: Nuestra América. «Maestros Ambulantes». pág. 288-289(Tomo VIII)


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