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India: Slumdog Millionaire. Fantasías en medio de las chabolas
Autores corporativos:
Instituto del Tercer Mundo (canal)

Autores personales:
Philipose, Pamela (Autor/a)

   Descripción    Clasificación   
Lugar:
Montevideo (Uruguay)
Fecha:
19 de Marzo de 2009
Entradilla:
La película Slumdog Millionaire (¿Quién quiere ser millonario?) ha sido calificada por muchos como pornografía de la pobreza y turismo de los barrios marginados. Sin embargo, toca muchas de las cuestiones que deberían ser prioritarias en India.
Introducción/Descripción:


La increíble trayectoria de Slumdog Millionaire, del director británico Danny Boyle, le ha valido aprobación y rechazo en iguales medidas. El filme [ganador de ocho premios Oscar, entre ellos los de mejor película y mejor dirección] ha sido calificado en las críticas como pornografía de la pobreza e himno a la esperanza, turismo de los barrios marginales y honestidad sin cortapisas, cloaca plagada de clichés y tributo regocijante.

La película es todo esto, por supuesto, pero al menos por un fugaz momento cinematográfico logra reemplazar las poderosas torres de Manhattan y Nariman Point por los techos improvisados de Dharavi. En este terreno de tres kilómetros cuadrados rodeado de montañas de basura, con más de un millón de habitantes, se representa el universo donde la otra mitad vive, come, defeca y se mezcla con las sucesivas generaciones en medio de peligros constantes e inminentes, que varían desde la diarrea crónica hasta prósperas redes de trata de niños.

India está en el centro del mundo y yo estoy en el centro de este centro, proclama en su momento de triunfo Salim, hermano mayor de Jamal, el personaje principal. Lo mismo podría haber dicho de Dharavi, considerado el mayor asentamiento precario de toda Asia, y que es supuestamente el escenario de la película. Habiendo superado con creces la superficie del fétido manglar arrasado en el que nació, Dharavi está hoy integrado a Mumbai (antes Bombay), una ciudad que lo encapsuló en su imparable crecimiento. Mumbai, recordemos, es la capital del estado de Maharashtra, que tiene un ingreso por habitante más de cuarenta por ciento superior al de toda India. Por otro lado, Maharashtra también tiene la mayor disparidad socioeconómica de todos los estados de India, así como la mayor población residente en asentamientos precarios.

Estos círculos concéntricos de riqueza inmensa y pobreza abyecta bien podrían constituir una visión de la India del año 2050, para cuando se prevé que cincuenta y cinco por ciento de la población nacional (unos 900 millones de personas) viva en centros urbanos y las disparidades del país podrían reproducirse en megaasentamientos marginales que corten en tajadas a las monstruosas ciudades.

Como en la mayoría de las ciudades del mundo, quienes han controlado a Mumbai han tenido una actitud ambivalente hacia los nuevos residentes: necesitaban su mano de obra, pero no tomaron ningún recaudo para asegurar su bienestar. En su ensayo Migration and Urban Identity: Bombay´s Famine Refugees in the Nineteenth Century (Migración e identidad urbana: el hambre de los refugiados de Bombay en el siglo XIX), el historiador social Jim Masselos cita un documento de 1889 en el que el gobierno municipal se queja de que la ciudad sufre cada vez más la afluencia de personas indigentes, desamparadas, problemáticas y enfermas, procedentes de estados nativos. Un artículo del Bombay Gazette del mismo año decía que esas personas se amontonan como ovejas y propagan enfermedades.

Esos hombres y mujeres sin rostro fueron los antepasados de Salim, Jamal y Latika, los protagonistas de Slumdog Millionaire, niños descartados por la sociedad que crecen en una periferia olvidada. Quizá nada describa mejor la separación entre ellos y los residentes urbanos más privilegiados que su proximidad con los desechos humanos. Una de las escenas más sobrecogedoras del filme es la que muestra a Jamal nadando entre las heces humanas en su desesperación por conseguir un autógrafo del actor superestrella Amitabh Bachchan. Cubierto por el contenido nauseabundo de la cloaca, obtiene el ansiado autógrafo, que sostiene en alto mientras grita: Amitabh ka autograph mil gaya! (¡Tengo el autógrafo de Amitabh Bachchan¡). Aunque esta escena ofendió a muchos espectadores en India, puso de relieve la constatación que Mike Davis plasmó en su libro Planet of Slums: La intimidad constante con los desechos de otras personas marca una de las divisiones sociales más profundas... Vivir o no en la mierda distingue dos modos humanos de existir.

El filme de Doyle muestra algunas impactantes imágenes de inmensas alcantarillas que zigzaguean entre la basura de Dharavi. Paradójicamente, estos desagües que sacan las aguas residuales del centro de Mumbai pasan por Dharavi pero ninguno le da servicio a esta área. Según una estimación realizada en noviembre de 2001, Dharavi tiene sólo un retrete cada 1.440 habitantes.

Este mapa geográfico del saneamiento testimonia una historia de abandono ciudadano, primero bajo el dominio británico y después en la India independiente. La geógrafa Swapna Banerjee-Guha, residente en Mumbai, describió del siguiente modo cómo los urbanizadores de la ciudad reprodujeron el modelo de los dominadores británicos: La evolución de la planificación urbana sistemática de Bombay fue muy larga. A fines de la década del cincuenta, cuando finalmente tomó forma, sus vínculos con la clase empresarial ya estaban forjados. En planes posteriores, este sesgo se hizo aun más claro. Los intereses de hoy día en Dharavi se basan más en el valor del terreno que en el bienestar de sus habitantes.

La hermosa Latika, que forma junto a Jamal y Salim un andrajoso trío en la primera mitad de Slumdog Millionaire, representa a innumerables niñas que terminan víctimas de la trata. El Ministerio de la Mujer y la Infancia informó que ochenta por ciento de los niños de India que caen en redes de traficantes pertenecen a familias cuya supervivencia depende de un salario. En Mumbai, según la Oficina Nacional de Registros Penales, cada año se denuncia la desaparición de más de dos mil mujeres y cuatro mil niños. No se sabe cuántas desapariciones más quedan sin denunciar. Para los traficantes, comerciar con los cuerpos reutilizables de los niños es un negocio de altas ganancias y bajo riesgo.

Por supuesto, Slumdog Millionaire es también una fantasía. ¿Cómo llega Jamal a transformarse en el joven saludable que tiene todas las respuestas correctas en un programa de televisión? ¿Cómo logran Jamal y Latika, dos piezas flotantes en un mar de personas, encontrarse nuevamente y enamorarse? Si esto es realismo, deberíamos llamarlo realismo mágico. En todo caso, la historia de un Jamal que gana veinte millones de rupias en un juego televisivo de preguntas y respuestas no cambia la realidad de innumerables infancias perdidas en India. Sin embargo, la película toca, aunque superficialmente, muchas de las cuestiones que deberían ser prioritarias en India, un país que no pierde la oportunidad de presentarse como el nuevo comensal en la mesa de la dominación mundial.
Publicado en:
Agenda Global ; Gloobalhoy nº18 ; Gloobalhoy nº22
Secciones GloobalHoy:
060- Derechos-humanos
Notas:
Pamela Philipose escribió este artículo para Womens Feature Service, que lo publicó en febrero de 2009. Para su traducción se tomó la versión publicada en Infochange Features India.
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