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Mujer: Los gobiernos deben tomar medidas para terminar con la violencia contra las niñas en las escuelas y promover la igualdad a través de la educación
Autores corporativos:
Amnistía Internacional (autoría)
Artemisa Comunicación (canal)

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Fecha:
26 de Marzo de 2008
Entradilla:
En el marco del Mes Internacional de la Mujer, Amnistía Internacional pidió a los gobiernos y a las autoridades escolares de todo el mundo, que tomen medidas para poner fin a la violencia contra las niñas, en un ámbito de su control: las escuelas. En el nuevo informe, Escuelas seguras: el derecho de cada niña, se relevan las formas de abuso que sufren las niñas en las instituciones educativas de diferentes países.
Introducción/Descripción:
Los gobiernos están fallando a las niñas en lo más básico. El hecho de que no resuelvan el problema de la violencia contra ellas en las escuelas es inaceptable, ha dicho Widney Brown, directora de políticas de Amnistía Internacional.

Prácticamente todos los gobiernos afirman aborrecer la violencia contra las mujeres y las niñas. Las escuelas son lugares donde los gobiernos tienen responsabilidad directa y pueden comenzar a respaldar sus palabras con acciones concretas. El informe Escuelas seguras: el derecho de cada niña muestra cómo la violencia sigue siendo omnipresente en las instituciones educativas y en torno a ellas. Desde México a China, las niñas se enfrentan constantemente al peligro de ser agredidas sexualmente, acosadas o intimidadas de camino a la escuela o una vez en ella. Algunas niñas sufren más la violencia que otras. Las niñas pertenecientes a determinados grupos, como las integrantes de minorías étnicas, las niñas lesbianas o las niñas con discapacidades, corren más peligro que sus compañeras.

Argentina: el sistema educativo no debe fomentar la desigualdad.

Amnistía Internacional Argentina, en el marco de la presentación de este informe mundial, llama al Gobierno Nacional y a los Gobiernos Provinciales a revisar la currícula y el ambiente escolar, en todos los niveles, para que se eliminen de ellos cualquier práctica que fomente la desigualdad de género y para prevenir la violencia contra las mujeres.

La educación juega un rol central en la socialización de las niñas y de los niños en cuanto a las identidades de género. En ocasiones, la educación puede reflejar una relación desigual de género que, después, se reproduce en la sociedad y puede contribuir a la violencia en contra de las mujeres. Por ello, el Estado, en todos sus niveles, tiene que asegurarse que tanto la currícula como el ambiente del sistema educativo no contribuyan a la discriminación de género y no refuerce prejuicios y estereotipos. No se puede luchar contra la violencia de género sin luchar por la igualdad de la mujer, indica Rafael Barca, director ejecutivo de Amnistía Internacional en Argentina.

Con el fin de que en un futuro cercano las escuelas argentinas no sean conductoras de estereotipos y prejuicios y sean lugares libres de violencia de género, Amnistía Internacional recomienda al Estado:

1.- Auditar y revisar la currícula, a nivel nacional y provincial, para asegurarse que el sistema educativo promueve la igualdad de género y cuestione los prejuicios y estereotipos, contribuyendo a prevenir la violencia en contra de las mujeres y las niñas.

2.- Desarrollar, en materia de género, lineamientos gubernamentales sobre la conducta profesional de las maestras y los maestros del nivel nacional, provincial y local, así como promover el desarrollo de un código de conducta.

3.- Responder a cualquier incidente de discriminación y/o violencia de género.

4.- Llevar a cabo capacitaciones formales a las educadoras y los educadores en materia de género.

5.- Trabajar con sindicatos, escuelas y comunidades para implementar campañas en contra de la violencia de género y comportamientos discriminatorios en las escuelas.

Este llamamiento de Amnistía Internacional se enmarca dentro de una serie de campañas y actividades que desarrolla en el país para combatir la violencia contra la mujer. De esta manera, en noviembre del año pasado Amnistía Internacional inició en Argentina la campaña Violencia doméstica, un problema de Estado y, ahora, presenta este informe mundial de Escuelas seguras: el derecho de cada niña, enfocándose al importante papel que juega el sistema educativo en la prevención de la violencia de género.

En este año 2008, en el que aún faltan señales claras desde el Gobierno de querer hacer frente con un plan integral de medidas efectivas a la violencia contra la mujer, según señala Barca, Amnistía Internacional se dirigirá a las autoridades para que éstas aborden cuatro puntos prioritarios: revisar del sistema educativo, comprometerse públicamente con la erradicación de la violencia de género, desarrollar un sistema nacional de estadística sobre violencia contra la mujer e instalar una mesa estatal en contra de este problema que reúna a los diferentes poderes ejecutivos del país y coordine las medidas para erradicar la violencia de género.

Situación en el mundo.

Según un estudio de 2006 realizado con niñas escolarizadas de Malawi, el 50 por ciento de ellas afirmaban haber sido tocadas sin permiso por profesores o compañeros con alguna intención sexual. Un estudio realizado en Estados Unidos también mostró que, en las escuelas públicas, el 83 por ciento de las niñas de octavo a undécimo curso (de entre 12 y 16 años) sufrían alguna forma de acoso sexual.

Las agresiones contra las niñas en la escuela tienen efectos inmediatos y a largo plazo. Las niñas no sólo sufren el efecto de la violencia en su salud física y mental. En el ámbito de la enseñanza, la violencia puede hacer que abandonen los estudios y pierdan toda esperanza de escapar de la pobreza y de la marginación política. Suele reconocerse que garantizar a las niñas un acceso significativo a la educación es la clave al empoderamiento de las mujeres. El hecho de que se le niegue recibir una educación repercute toda la vida sobre una mujer, ha dicho Brown.

Muy a menudo se pasan por alto insinuaciones sexuales agresivas e inadecuadas de los niños en las escuelas con el argumento de que son cosas de chicos. Este tipo de conductas a menudo no se denuncia ni se castiga, y así se envía el mensaje de que la violencia contra las mujeres y las niñas es algo aceptable y que la agresión masculina es algo normal. Personas entrevistadas por Amnistía Internacional en Haití, por ejemplo, coincidieron en opinar que la violencia en las escuelas era un fenómeno generalizado, pero que rara vez se informaba de él. Los castigos corporales, azotar a los niños y niñas con látigos o cables eléctricos, obligarlos a estar al sol de rodillas, privarlos de alimentos, abusar sexualmente de ellos o insultar y maltratar psicológicamente a las niñas eran algo habitual por parte de profesores y personal administrativo.

Muchas escuelas siguen cobrando tasas escolares, a pesar de que el derecho internacional dispone que la educación primaria debe ser gratuita. Para muchos menores, las tasas escolares y otros gastos constituyen un obstáculo insuperable, y las niñas tienen más probabilidades que los niños de verse excluidas de las escuelas cuando no hay dinero suficiente para pagar su educación.
URL:
http://www.artemisanoticias.com.ar/site/estudios_detalle.asp?id=61&idnota=5444
Publicado en:
Artemisa Noticias ; Gloobalhoy nº10 - 11
Notas:
Ver informe completo: http://www.artemisanoticias.com.ar/images/FotosNotas/Resumen%20Escuelas%20Seguras.pdf
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