Reportajes
Palestina: Nablus, una ciudad herida
Autores corporativos:
Instituto de Estudios Políticos para América Latina y África (traductora)
Palestine Monitor (autoría; canal)

   Descripción    Clasificación   
Fecha:
17 de Diciembre de 2007
Entradilla:
A pesar de ser un muy pequeño trozo de tierra, Palestina tiene muchas caras, desde pequeñas aldeas hasta bulliciosas ciudades. Quizás uno de los lugares más impresionantes es la ciudad de Nablus.
Introducción/Descripción:


El mercado en la Ciudad Vieja de Nablus.


Desde Ramallah, el paso a la ciudad se consigue a través del enorme y multitudinario puesto de control de Huwwara. Después de haber atravesado esta entrada, construida por el ejército israelí en octubre de 2000, la primera impresión es la de una vívida ciudad árabe, aunque con una sensación de tensión en el ambiente.
Situada al norte de Cisjordania, Nablus es la ciudad más grande de los territorios palestinos ocupados, con una población de alrededor de 134.000 personas. Antes de la Segunda Intifada, momento en el que Israel cerró la ciudad, Nablus era clave para la economía de Palestina. Su más conocido producto durante siglos ha sido el jabón de aceite de oliva, hecho constatado por la existencia de las pocas fábricas tradicionales de jabón que quedan.

Pero ante todo, Nablus es el hogar de cinco milenios de historia. Los restos de la antigua Siquem a pocos kilómetros de la ciudad actual, con sus grandes muros de piedra en seco, es un testimonio espectacular de la temprana historia del lugar. Más tarde llegaron los romanos, que reconstruyeron la ciudad y la llamaron "Neapolis", de allí se deriva el nombre “Nablus”. Posteriormente, llega el período bizantino, con el triunfo del Islam, el periodo de las invasiones de las cruzadas y la era otomana, y todos los periodos dejan sus huellas en Nablus.



Las paredes de la antigua Siquem.


Puede sorprender un poco que la Ciudad Vieja de Nablus es un lugar de increíble esplendor. Este laberinto de calles empedradas conduce de una vista sorprendente a otra aún más. La densa trama arquitectónica de la Ciudad Vieja compuesta por estrechas calles y callejones sombreados sugiere miles de historias.

Otra de las fuentes inagotables de historias es Majde, Coordinador Internacional de Cultura, y un entusiasta de Nablus. "La mayor parte de la Ciudad Vieja data de la era otomana, pero algunas partes se remontan a los romanos. Al-Balad Al-Qadima, denominación en árabe de la Ciudad Vieja, consta de seis grandes barrios, cada uno de los cuales está relacionado con una de las poderosas familias que controlaban Nablus en el pasado. Nablus nunca tuvo murallas como Jerusalén, por ejemplo, ya que su diseño de ciudad-laberinto funciona como una defensa".

Pero la Ciudad Vieja no es un museo. Por el contrario, se pueden encontrar calles bulliciosas y numerosas tiendas vendiendo de todo, desde electrodomésticos a pollos de aspecto triste. "Por supuesto que es así", asegura Majde. La Ciudad Vieja sigue siendo el hogar de más de 20.000 habitantes que viven y trabajan aquí".



Un taller en una decoración de siglos de antigüedad.


Nablus ha sido testigo de un gran sufrimiento durante los últimos años. Al ser un bastión de la resistencia, la ciudad ha sido objeto de graves ataques de los militares israelíes desde el comienzo de la Segunda Intifada en el año 2000 hasta este mismo momento. "Todavía hay incursiones israelíes durante la noche. Nablus sigue en estado de sitio, sobre todo la Ciudad Vieja", explica Majde. Además de las innumerables pérdidas de vidas humanas y de las dificultades que enfrentan los residentes, Nablus como ciudad ha sido destruida. Muchos de sus edificios históricos y elementos arquitectónicos han sido gravemente dañados o completamente destruidos, una devastadora pérdida para el patrimonio cultural de Palestina.

La destrucción del patrimonio cultural por parte de Israel en Palestina y concretamente en Nablus, ha ido mucho más allá del pretexto de la necesidad militar. "Hay importantes pruebas de que el patrimonio palestino como patrimonio ha sido objeto de ataque", dijo Arafat Naseer, un conservacionista de arquitectura local, en una entrevista con el Independiente en diciembre de 2002. Como potencia ocupante, Israel está obligada por el derecho internacional humanitario. En términos de patrimonio cultural, se incluye la Cuarta Convención de Ginebra de1949 y, más específicamente, la Convención de La Haya de 1954 para la Protección de los Bienes Culturales en caso de Conflicto Armado. En virtud de esos tratados, firmados por Israel, la destrucción deliberada de lugares de importancia histórica o cultural es un crimen de guerra.

La razón de la devastación israelí del patrimonio cultural no es difícil de entender. Según Dan Cruickshank, un periodista de la BBC, "los edificios tienen una enorme importancia en la zona. La propiedad de los edificios se utiliza para justificar posiciones políticas y militares. Ambas partes están tratando de destruir la historia del otro en un intento de debilitar el sentido de propiedad", explica en una entrevista con el Guardian.



El lugar donde una vez ha existido una fábrica de jabón.


Una sombría calle en la Ciudad Vieja lleva a un lugar que parece un parking, pero no lo es. "Aquí existía una de las fábricas de jabón más antiguas de Nablus. Los israelíes la destruyeron por completo, justo antes de que sus fuerzas se retiraran", dice Majde. Él se refiere a la Operación Escudo Defensivo en abril de 2002, cuando el ejército israelí volvió a ocupar varias de las principales ciudades palestinas. "La fábrica tenía más de 400 años de antigüedad. Junto con la fábrica de jabón, 25 casas adyacentes fueron completamente demolidas. En el otro lado de la carretera, la fachada de una iglesia ortodoxa fue también dañada. Este es el antiguo barrio cristiano, por eso hay varias iglesias aquí".



Una vez un ambicioso proyecto de restauración … Ahora abandonado debido al boicot internacional.


Una pequeña puerta en la valla metálica en la parte posterior de la fábrica de jabón conduce hacia otro lugar totalmente destruido en Nablus. "Este es el Al-Khan", explica Majde. "Fue algo así como un gran motel para viajeros en el período otomano. Sobre el nivel del suelo hay establos y tabernas, y posadas en el segundo piso. Un proyecto de restauración, llevado a cabo por la UNESCO tuvo como propósito ponerlo de nuevo en uso como un centro cultural, un albergue juvenil y tiendas de arte y artesanía.

También fue destruido en 2002". Aunque el proyecto de restauración continuó, el lugar se encuentra actualmente abandonado, excepto por la presencia de un amistoso guardia. "Debido al boicot internacional después de las elecciones y la victoria de Hamas, el proyecto lleva detenido ya medio año", dice Majde.

La siguiente parada es uno de los pocos baños turcos que han quedado en la ciudad. "Hemos visto 3 invasiones aquí", explica Majde, "y cada vez, el baño ha sido reconstruido. Se trata de algo más que edificios antiguos y piedras. Se trata de nuestra forma de vida. Si lugares como este, o la antigua fábrica de jabón, o las mezquitas son destruidos, nuestra cultura es también destruida. Por eso es tan importante restaurar los edificios y nuestra forma de vida".



El baño turco.


La devastación no ha terminado tras de los difíciles días de la Segunda Intifada. El ejército israelí invade todavía la Ciudad Vieja casi todas las noches, en busca de palestinos. Esta violencia diaria ha aumentado. Majde señala algunos detalles llamativos. "En toda la Ciudad Vieja, no ha quedado una sola puerta de madera antigua. Todas ellas han sido destruidas".

La siguiente parada es una pequeña puerta verde que conduce a un patio. Dos hombres están ocupados limpiando los escombros. "Esta casa fue destruida hace dos meses por los militares israelíes", explican. "Los soldados alegaron que un palestino buscado era parte de esta familia, pero no es cierto. Ellos hicieron explotar la casa después de obligar a los habitantes a salir de ella. Ahora 50 personas han quedado sin hogar". Esta forma de castigo colectivo y de destrucción de bienes y patrimonio cultural sin necesidad militar, son graves violaciones del derecho internacional. La parte más antigua de la casa, que data del período otomano, tenía más de 400 años. Ahora, es un montón de escombros, mezclados con pertenencias de la familia.



Una casa destruida recientemente en la Ciudad Vieja.


Justo en las afueras de la Ciudad Vieja al final de un callejón, se revela otra penosa escena. Este terreno, casi completamente cubierto por basura y encerrado entre dos edificios de apartamentos, solía ser un cementerio romano muy bien conservado. Ahora es una catástrofe. Majde recuerda los acontecimientos que provocaron este hecho. "En 2002, durante la invasión, los soldados israelíes irrumpieron las tumbas con la excusa de que aquí podrían esconderse armas. Pero ellos se llevaron todo del lugar, incluso los pisos de mosaico. Ahora el sitio está totalmente descuidado. "Existen planes de restauración de las tumbas con la ayuda de una asociación italiana, pero de nuevo, debido al boicot internacional, el proyecto se detuvo. "Lo mismo pasó con el museo. No está claro quien saqueó el museo, pero tuvo lugar en plena ocupación israelí, por lo que la responsabilidad es de ellos. Ni una sola cosa queda, a excepción de algunos objetos de piedra demasiado pesados para mover".



Tumbas de la época romana, destruidas y olvidadas.


Sin embargo, los propios palestinos no carecen de culpa en esta guerra en contra de la historia. Justo en las afueras de Nablus, cerca de Balata, una ruina quemada es prueba de ello. El edificio, conocido como la Tumba de José, es un lugar sagrado para los judíos. En los años ochenta, los colonos judíos establecieron un colegio religioso y un pequeño puesto de avanzada en todo el santuario, protegidos por el ejército israelí. Durante la revuelta del Muro de las Lamentaciones en 1996, fuertes enfrentamientos tuvieron lugar alrededor de la Tumba, y como consecuencia de ello, fue dañado. Fue entonces reparado, pero en octubre de 2000, una airada multitud palestina expulsó a los colonos y los militares. La tumba fue devastada y se ha mantenido así. Camadas de basura en el piso y los restos del santuario son iluminados por la luz del sol que cae a través de un gran agujero en el techo.



La quemada Tumba de José.


Algunos podrían decir, ¿para qué preocuparse de edificios antiguos y reliquias? Porque no son sólo edificios, sino lugares donde la gente vive, trabaja y reza. Al destruirlos, la forma de vida también es destruida en el proceso. Asimismo, ataques contra el patrimonio cultural son intentos de borrar la memoria colectiva de un pueblo. Esa es la razón por la que estos ejemplos no son simplemente daños colaterales en el conflicto palestino-israelí, sino daños silenciosos en una guerra contra la historia.
URL:
http://www.palestinemonitor.org/spip/spip.php?article194
Publicado en:
Gloobalhoy nº12 - 13 ; Palestine Monitor
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