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Angola: Periodistas arrestados durante las operaciones de desalojo forzado
Autores corporativos:
Amnistía Internacional (autoría)
Instituto de Estudios Políticos para América Latina y África (traductora)
Libération Afrique (canal)

Autores personales:
Bianchini, Maria Chiara (Traductor/a)

   Descripción    Clasificación   
Fecha:
30 de Noviembre de 2007
Entradilla:
Amnistía Internacional manifiesta su preocupación por las recientes noticias de desalojos forzosos en el barrio de Iraque en la capital de Angola, Luanda, y por el arresto ilegal de dos periodistas durante esas operaciones de desalojo. La organización renueva su llamado al gobierno de Angola para que cesen los desalojos forzosos y pide a las autoridades que respeten y garanticen la protección del derecho de libertad de expresión.
Introducción/Descripción:
Amnistía Internacional lleva desde el 2001 monitorando y documentando casos de desalojo forzoso en Luanda. Cerca de 10.000 familias han sido desalojadas forzosamente de sus casas a lo largo de los últimos seis años. Estos desalojos forzosos han sido llevados a cabo sin las garantías legales y sin seguir el proceso requerido por los estándares internacionales, incluída la Convención Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales, de las que Angola forma parte. Cientos de los desalojados siguen sin casa o se han instalado en lugares inadecuados, sin acceso a agua potable, saneamiento u otros servicios básicos.

Desde julio de 2007, cientos de familias han sido desalojadas forzosamente y sus casas han sido demolidas en esa zona por la compañía constructora Jardim do Éden. La mayoría de los desalojos en la zona han sido realizados por los empleados de la Jardim do Éden, protegidos por guardias de seguridad privada y por la policía nacional. Miles de personas más en el barrio han permanecido bajo la amenaza de ser desalojadas o de que sus casas fueran demolidas. Violando las leyes internacionales, estos desalojos han sido llevados a cabo sin un aviso previo y adecuado, y sin consultar a los afectados. No ha sido proporcionada ninguna compensación ni acomodación alternativa. Los desalojos forzosos están siendo realizados para dejar lugar para un complejo residencial lujoso. Amnistía Internacional ha recibido noticias de que, en una ocasión durante el mes de noviembre, dos niños murieron durante la demolición con máquinas pesadas de las casas donde se encontraban durmiendo.

En la mañana del miércoles 28 de noviembre, dos periodistas, Antonio Cascais, que trabaja como freelance para la estación radiofónica alemana Deutsche Welleand y Alexandre Neto, de la radio angoleña Despertar, fueron al barrio de Iraque después de haber recibido noticia de la excesiva violencia usada por los guardias de seguridad privada y por los agentes de policía durante unas operaciones de desalojo. Cuando llegaron a la zona, a las 10:30 de la mañana, encontraron un grupo de residentes enfurecidos cuyas casas estaban siendo demolidas por los agentes de la compañía Jardim do Éden protegidos por miembros de la policía militar y de una compañía de seguridad privada. Cuando supieron que los dos eran periodistas, los residentes empezaron a contarles sus historias. Luego empezaron a manifestar cantando Abajo el MPLA (Movimento Popular de Libertação de Angola, que es el partido al gobierno).

A ese punto los guardias privados empujaron a Antonio Cascais al suelo y lo empujaron repetidamente abusando verbalmente de él y amenazándolo con golpearlo en la cara. Rompieron su camiseta y requisaron su cámara. Alexandre Neto fue golpeado en la cara y les quitaron su tarjeta de memoria y su grabador. Luego la policía militar cogió a los dos periodistas y los introdujo en la parte trasera de un coche y los llevó a las oficinas de la Jardim do Éden, donde permanecieron más de tres horas, interrogados y amenazados por el director de la Jardim do Éden en una habitación llena de agentes de policía. Luego fueron llevados a la Dirección Nacional de Investigaciones Criminales (DNIC) y luego liberados sin cargos sobre las 5 de la tarde. Los agentes borraron algunas de las fotos contenidas en la cámara digital de Antonio Cascais y a Alexandre Neto no se les devolvieron ni su tarjeta de memoria ni su grabadora.

Amnistía Internacional está preocupada por la continuación de los desalojos forzosos en Luanda, que violan las obligaciones de Angola bajo las leyes internacionales de derechos humanos. En el pasado, la organización ha llamado repetidamente a las autoridades angoleñas para el cese de los desalojos forzosos y ha declarado una moratoria sobre los deslojos masivos hasta que no se adopte una política de la vivienda basada en los derechos humanos y un marco legal para la adopción de soluciones efectivas. La organización renueva estos llamados a las autoridades. Amnistía Internacional también llama a las autoridades a tomar pasos concretos y eficaces para asegurar que todas las víctimas de desalojos forzosos reciban una reparación adecuada, incluida una alternativa residencial adecuada y una compensación.

Amnistía Internacional expresa además su preocupación por la detención ilegal de los dos periodistas en las oficinas de la compañía Jardim do Éden, realizada con el consentimiento de la policía y en violación de la ley nacional angoleña y del derecho a no ser arbitrariamente privado de la libertad, afirmado en la Convención Internacional de Derechos Civiles y Políticos (ICCPR, por su sigla en inglés), de la que Angola es parte. La organización denuncia que la detención ilegal de los dos periodistas constituye también una restricción ilegal del derecho de libertad de expresión contemplado en la Carta Africana de los Derechos de las Personas y de los Pueblos y en la ICCPR.

Amnistía Internacional llama el gobierno a asegurar que los periodistas puedan desarrollar su actividad sin el miedo a la amenaza o a la intimidación ya que éstas socavan el periodismo independiente, la libertad de expresión y la libre circulación de la información.

Notas sobre el contexto.

Los desalojos forzosos han sido reconocidos por la Comisión de las Naciones Unidas sobre Derechos Humanos como violaciones de un conjunto de derechos humanos como el derecho a una vivienda digna, protegido por la Convención Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Como ha sido clarificado por el Comité de las Naciones Unidas sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales, los desalojos forzosos son la remoción forzada, permanente o temporal, de individuos, familias o comunidades de sus casas o de las tierras que ocupan, sin la provisión de, y el acceso a, formas legales adecuadas de protección. De todos modos, la prohibición de los desalojos forzosos no se aplica en el caso de desalojos llevados a cabo en el respeto de la ley nacional y de la legislación internacional de derechos humanos.
URL:
http://www.liberationafrique.org/spip.php?article2013
Publicado en:
Gloobalhoy nº9 ; Libération Afrique
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