Guias de conocimiento
Guía de conocimiento sobre afrodescendientes
Autores corporativos:
Instituto de Estudios Políticos para América Latina y África (canal)

Autores personales:
Bianchini, Maria Chiara (Autor/a)

   Descripción    Clasificación    Documento   
 Índice:
     El Año internacional de los afrodescendientes.
          Recursos.
     El pasado para entender el presente.
          Recursos.
     Ser afrodescendiente an la América contemporánea.
          Recursos.
     Movimientos y reivindicaciones de los afroamericanos.
          Recursos.
     Los afrodescendientes en los instrumentos jurídicos y las políticas públicas.
          Recursos.
     Glosario.
El Año internacional de los afrodescendientes.
Se estima que en América Latina viven actualmente entre 150 y 200 millones de personas de descendencia africana: la concentración más importante fuera de África y un 30% de la población total de América Latina. En general se consideran afrodescendientes a la descendencia de los y las africanos/as llevados como esclavos a otros países. La gran presencia afro en América queda cómo legado de la trata esclavista transatlántica que funcionó entre Europa, África y América durante los primeros tres siglos después de la colonización del Nuevo Mundo.

Esta identificación no es libre de problemas y siguen existiendo debates sobre cómo delimitar la identidad afrodescendiente en el contexto de una historia centenaria de mestizajes, desplazamientos, flujos y reflujos migratorios. Sin entrar ahora en este tema para el cual remitimos al tercer apartado de esta guía - es importante decir que la existencia mundialmente reconocida de algo cómo una población afrodescendiente surge de una toma de conciencia sobre la vida presente de estas poblaciones: a nivel mundial, la población afro-descendiente enfrenta grave condiciones de pobreza y pobreza extrema como resultado de una exclusión social, económica y política que es histórica. La gran mayoría de la población afrodescendiente sigue sufriendo los legados y la re-actualizaciones de la situación creada en América a partir del sistema esclavista y sigue siendo víctima de discriminación en relación con su característica raza.

Asumiendo estas reflexiones, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el año 2011 cómo Año internacional de los afrodescendientes, a partir del reconocimiento de la realidad negativa que afecta a las personas y comunidades afrodescendientes en el mundo y particularmente en América. El objetivo declarado del Año Internacional de los Afrodescendientes es concienciar la sociedad de todas las latitudes sobre la situación de estas personas y promover políticas y actuaciones específicas a favor de sus derechos humanos y de la valorización de su identidad y su cultura.

Proclama el año que comienza el 1° de enero de 2011 Año Internacional de los Afrodescendientes,con miras a fortalecer las medidas nacionales y la cooperación regional e internacional en beneficio de los afrodescendientes en relación con el goce pleno de sus derechos económicos, culturales, sociales, civiles y políticos, su participación e integración en todos los aspectos políticos, económicos, sociales y culturales de la sociedad, y la promoción de un mayor conocimiento y respeto de la diversidad de su herencia y su cultura[Resolución A/RES/64/169]
.

A lo largo del año 2011, se han realizado varios encuentros y conferencias de alto nivel en las instituciones de las Naciones Unidas, dedicadas a los afrodescendientes : el Consejo de derechos Humanos, el Comité para la Eliminación de la discriminación Racial, el Grupo de Trabajo de Expertos sobre Afrodescendientes han sido algunos de los organismos involucrados en estas iniciativas.El objetivo declarado de estas reuniones ha sido favorecer los debates sobre las problemáticas que viven los afrodescendientes para generar respuestas e iniciativas desde los distintos Estados y desde las organizaciones de la sociedad civil. Por otra parte, una de las iniciativas propias de las Naciones Unidas en esta coyuntura promovida de manera directa por la UNESCO es la convocatoria de un concurso internacional para el Monumento Permanente en recuerdo de las víctimas de la esclavitud, para seleccionar un diseño para el monumento a construirse en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York.

El contexto del Año Internacional ha sido aprovechado también por muchas organizaciones afrodescendientes para realizar iniciativas y encuentros. Como se verá en el apartado IV de esta guía, en América el movimiento afrodescendientes es organizado, numeroso, coordinado a nivel internacional y ramificado en organizaciones locales que conectan las distintas comunidades. En este marco, en agosto de 2011, coincidiendo con la proclamación de la ONU, en Honduras se realizó la primera Cumbre Mundial de Afrodescendientes: un encuentro que reunió a cientos de líderes afrodescendientes, representantes de organizaciones y redes de la sociedad civil, y representantes de las principales instituciones mundiales implicadas en la cooperación con los afrodescendientes. El propósito principal de esta Cumbre era aprovechar la proclamación del 2011 Año Internacional de los Afrodescendientes para:

realizar un análisis crítico, evaluar las condiciones de las poblaciones Afrodescendientes, los logros alcanzados en el marco de la implementación de los tratados internacionales, y no menos importante, un análisis de la situación del movimiento social afro-descendiente diez años después del desarrollo de la III Conferencia Mundial Contra el Racismo, realizada en Durban, Sudáfrica en el año 2001; donde los Gobiernos firmante de la Declaración y Plan de Acción asumieron compromisos para contribuir a mejorar las condiciones económicas, sociales, políticas, ambientales y culturales de los-as Afrodescendientes [www.cumbremundialafro.org].

Uno de los principales retos declarados por la Cumbre era crear los canales para integrar la lucha de los afrodescendientes en los mecanismos de cooperación internacional para la erradicación de la pobreza, en cuyos índices los afrodescendientes están sobrerepresentados: vinculando sus objetivos con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, declarados por las Neciones Unidas en el año 2000, la Cumbre apunta a crear lazos entre las organizaciones de base y las instituciones de alto nivel para que las poblaciones afrodescendientes se beneficien de las inversiones y esfuerzos orientados al combate de la pobreza extrema.

Si, por un parte, el movimiento afrodescendiente parece hoy dotado de todas las herramientas para hacer que su voz se escuche en el ámbito internacional, en los programas de erradicación de la pobreza y en el arena de los acuerdos y tratados internacionales, por otra, el año Internacional también muestra que el movimiento está dividido entre varias almas y que existe un conflicto generado por la praxis del movimiento afrodescendiente en la arena internacional en los últimos años. Son muchos quienes han condenado como una peligrosa hipocresía en invitar a la Cumbre Mundial de Afrodescendientes a los representantes de las principales instituciones mundiales responsable de la pobreza y la desigualdad en que están sumidos los afrodescendientes de América. La líder afrodominicana Ochy Curiel, hoy radicada en Colombia, expresó con estas palabras esta crítica difundida sobre el actual movimiento afrodescendendiente:.

Claro, mientras Naciones Unidas dice este es el Año de Afrodescendientes, entonces hay mucho dinero para eso, y el movimiento se hace cómplice de todo eso. Es decir, hay muy poca crítica de lo que eso significa en términos políticos. Inclusive hay mucha gente que puede ser muy radical en muchos sentidos, pero que asume lógicas de que el gobierno nos dé una moneda. Incluso las mismas plataformas que se elaboran desde el movimiento afro son definidas con dinero del Banco Mundial, de la USAID, etc. Es decir, las mismas instituciones y mecanismos que van definiendo las políticas sociales, que van racializando a la gente, resulta que son las mismas que están invirtiendo para dar becas o para que se haga un evento X o Y.
[Entrevista a Ochy Curiel, en Alai, julio 2001, p. 13: http://alainet.org/publica/alai467.pdf].

Así, en junio de 2011, poco antes de que se celebrara la Cumbre Mundial de Honduras, el IV Encuentro Internacional de Afrodescendientes y Trasformaciones revolucionarias en América Latina y el Caribe, se reunió en Caracas, Venezuela, con la intención de debatir sobre la situación de los afrodescendientes en las Américas, pero desde una perspectiva crítica con respecto a las políticas de la Cumbre Mundial. En la Declaración de ese encuentro, los participantes expresaron su malestar con una parte del movimiento afrodescendiente, tildándolo de afroderecha y condenándolo por su connivencia con el actual gobierno de Honduras, responsable de violar los derechos humanos de los activistas afrohondureños:.

Con los temas discutidos en Caracas, creemos posesionada nuestra agenda dentro de los procesos políticos de la región, y visibilizamos una identidad de clase en nuestra lucha que ha estado allí presente, a pesar que muchos intelectuales con tarifados, han querido esconderle, ejemplo de ello lo que se apremian a discutir en la cumbre de Honduras donde claramente esconde la agenda de la afroderecha inserta en el marco de este evento, que es bien claro tras de que intenciones están sustentadas con un abierto apoyo de la ultraderecha europea, los sectores más recalcitrantes de la ONU, gobierno proderechsita como el de Costa Rica que pide bases militares gringas para ese país, y evidentemente el Departamento de Estado de USA y su brazo legal como la USAID, la NED e incluso con la invitación especial de Hilary Clinton, secretaria de Defensa de ese país[Declaración del IV Encuentro Insternacional de Afrodescendientes y Transformaciones Revolucionarias en América Latina y el Caribe: http://justiciaypazcolombia.com/Declaracion-del-IV-Encuentro].

En fin, el año Internacional de los afrodescendientes, a la vez que visibilizar y sensibilizar a la comunidad internacional sobre la situación actual de los afrodescendientes y la necesidad de actuaciones especificas para la promoción de sus derechos, también ha propiciado la realización de una gran cantidad de iniciativas que han puesto en evidencia los retos a los que se enfrentan los actores involucrados en esta problemática: retos para la Comunidad de las Naciones de traducir en políticas de justicia las declaraciones sobre los derechos humanos y los derechos de los afrodescendientes; retos para los Estados con presencia afrodescendiente de asumir como prioritaria la actuación a favor de esta parte de la población en el camino hacia la creación de una sociedad más integrada e igualitaria; retos para el movimiento afrodescendiente, de ser un actor político coordinado y democrático, capaz de manterse autónomo respecto a los intereses que subyacen a las políticas internacionales en materia de cooperación y desarrollo; retos reto para la sociedad occidental en general, que debe dar un paso en dirección a revisar su propia historia y asumir la interculturalidad como un aprendizaje básico de justicia.


  Recursos.
  • Asamblea General de las Naciones Unidas, Resolución A/RES/64/169, Año internacional de los afrodescendientes: http://www.mec.gub.uy/innovaportal/file/4782/1/onu.pdf .

  • Naciones Unidas, Página oficial del Año Internacional de los Afrodescendientes, contiene información sobre las actividades, documentos, iniciativas realizadas por distintas instancias de las Naciones Unidas en esta coyuntura: http://www.un.org/es/events/iypad2011/index.shtml .

  • Naciones Unidas, Reportajes sobre las personas de ascendencia africana y la labor de las Naciones Unidas para promover y proteger sus derecho humanos: http://www.un.org/es/events/iypad2011/featurestories.shtml .

  • UNESCO, Memorial permamente de las Naciones Unidas en honor de las víctimas de la esclavitud y de la trata esclavista transatlantica. Página oficial del proyecto y del concurso internacional para un memorial en memoria de las víctimas de la esclavitud para construir en la sede de las Naciones Unidas. Página en inglés: http://www.unslaverymemorial.org/index.html .

  • Cumbre Mundial de Afrodescendientes. Página de la I Cumbre Mundial realizada en La Ceiba, Honduras, entre el 17 y el 20 de agosto de 2011. Contiene información sobre los objetivos, el programa, los participantes, los patrocinadores de la cumbre: http://cumbremundialafro.org/ .

  • ALAI, Afrodescendencia. Memoria, presente y porvenir, julio 2011. Publicación de la Agencia Latinoamericana de Información en ocasión del Año Internacional de los Afrodescendientes. Contiene artículos de análisis y entrevistas de líderes y académicos afroamericanos. El documento completo puede descargarse en: http://alainet.org/publica/alai467.pdf .

  • AfroCubaWeb,IV Encuentro de Afrodescendientes y las Transformaciones Revolucionarias en América Latina y El Caribe, página dedicada al Foro de afrodescendientes que tuvo lugar en Caracas, del 19 al 22 de julio de 2011. Incluye noticias, artículos de opinión sobre el Foro: http://afrocubaweb.com/News/venezuela/quatro-encuentro-afrodescendientes.htm .

  • IV Encuentro Internacional de Afrodescendientes y Trasformaciones revolucionarias en América Latina y el Caribe, Declaración final: http://justiciaypazcolombia.com/Declaracion-del-IV-Encuentro .

  • Salgado, Aiden, De Caracas a la Ceiba ¿Que hay detrás de la Cumbre Mundial de Afrodescendientes de Honduras?, Alainet, 03.08.2011. Artículo de análsis crítico sobre el movimiento mundial de los afrodescendientes en el Año Internacional dedicado a ellos: http://alainet.org/active/48466 .

  • John Antón Sanchez,La Cumbre mundial afrodescendiente y los problemas claves de la afrodescendencia, Alai, 2011. Arículo de análisis crítico sobre el movimiento afrodescendiente en el Año Internacional: http://alainet.org/active/48197 .

El pasado para entender el presente.
La realidad actual de las poblaciones afroamericanas no puede entenderse sino a partir de su historia: la historia de la esclavitud, de las luchas de los esclavos y de los procesos de liberación. El presente de los afroamericanos procede de esta historia. Las condiciones actuales de las poblaciones afrodescendendientes en las América, su distribución geográfica, sus rasgos culturales y sus reivindicaciones se enraízan profundamente en esta historia, cuyos legados llegan hasta el presente. Se trata de una historia largamente silenciada o reducida a algún dato anecdótico en el marco del pensamiento euro-céntrico en el que se han formado generaciones de americanos y españoles. Uno de los objetivos de las iniciativas que se enmarcan en el Año Internacional de los Afrodescendientes es justamente redescubrir este pasado, otorgar profundidad histórica a los problemas de la actualidad y dar voz a una memoria subalterna que, a través de los siglos, ha llegado hasta nosotros gracias a la resistencia de sus protagonistas. En ocasión del Año Internacional de los afrodescendientes, IEPALA ha publicado un Atlas que constituye la base del recorrido histórico que se presenta a continuación: para profundizar en el conocimiento de esta historia, se aconseja la lectura de ese texto. En este breve resumen sólo se recogen algunos aspectos útiles para reflexionar sobre el presente.

Génesis de la trata negrera: esclavismo en África y Europa.


La práctica de la esclavitud existió en África desde la antigüedad, vinculada a la guerra, a ciertas prácticas de vasallaje o como sanción de determinados crímenes, llegando en algunos lugares a convertirse en explotación masiva de mano de obra en la agricultura o en la minería. Con la llegada del Islam a África a partir del siglo VIII d.c. y la subsiguiente expansión económica en gran parte del continente, el fenómeno de la esclavitud creció en cantidad y en alcance geográfico: los esclavos negros ya no eran desplazados sólo desde el centro de África hasta el Mediterraneo, sino que empezaron a ser enviados hacia el oriente medio y la India. Se calcula que entre los siglos IX y XIV, entre 5.000 y 10.000 esclavos salieron anualmente de África por distintas rutas, siendo en su mayoría mujeres y niños vendidos para ser empleados en los servicios domésticos.

Con esta situación se encontraron los comerciantes portugueses y españoles cuando, en el siglo XV multiplicaron las expediciones a África, deseosos de acceder a las fuentes del oro, marfil y otros productos que aparecían en los mercados de los puertos del mediterráneo. Estos contactos comerciales incluyeron la trata de esclavos que, en su mayoría, eran comprados en los mercados locales. Hacia 1460, surgieron en Portugal las primeras compañías específicamente dedicadas al mercado de esclavos traídos desde África y prontamente otros países del resto de Europa se sumaron a este sistema, diversificándose así el destino de los esclavos africanos al resto de Europa. Fuentes escritas indican que en el siglo XV la presencia negra en España ya era importante y existían grandes mercados de la trata esclavista en Sevilla, Valencia y en Canarias. Algunos de estos esclavos fueron los primeros afrodescendientes que los mercaderes españoles llevaron consigo a las Indias después de 1492, cuando aún los colonizadores no tenían idea de las dimensiones continentales de las tierras que acababan de descubrir.

Según la documentación existente, es a partir del siglo XVI cuando el traslado de esclavos negros a las Américas se institucionaliza y empieza a convertirse en un comercio de proporciones masivas dirigido sobre todo a las actividades de extracción de oro, al trabajo agrícola y al servicio doméstico de los colonizadores. Al mismo tiempo, también se constata la presencia en América de los primeros negros libertos que accedieron a tomar parte desde sus comienzos, en la colonización de las tierras americanas.

Las rutas de la trata: una geografía que llega hasta hoy .

Los esclavos y esclavas, una vez trasportados desde África, llegaban a los puertos de mar que paulatinamente se fueron abriendo en las costas y las islas del continente americano. En un comienzo, los esclavos desembarcaban en los mismos puertos que los colonos a los que acompañaban, pero con la institucionalización de este comercio y con la aparición del sistema de concesiones y contratos para la importación de esclavos, las diferentes naciones empezaron a designar puertos específicos para este comercio en sus respectivos territorios.

Los puertos se designaron de acuerdo con su situación geográfica, para la mejor distribución de las personas esclavizadas. De todos modos, a lo largo de los siglos en que duró este comercio, prácticamente todos los puertos americanos recibieron esclavos: unos porque eran puertos oficialmente institucionalizados para cumplir con la función de recibir y distribuir la población esclava por el resto del continente, otros porque fueron usados para abastecer una determinada región, otros porque sirvieron como accesos para los esclavos traídos de contrabando.

Una vez desembarcados, los esclavos, eran conducidos a depósitos especiales, consistentes en almacenes o complejos de cabañas ubicados en un perímetro precintado, a modo de campos de concentración. Los esclavos permanecían en estos lugares para recuperarse del viaje y sanarse de eventuales enfermedades, preparándose así la mercancía para ser puesta en el mercado en las mejores condiciones posibles. Existían además instalaciones portuarias que servían como lugares de almacenamiento y depósito de esclavos, de donde se abastecía el mercado sin tener que recurrir constantemente a África. Con el tiempo se impuso todo un protocolo que regulaba el proceso desde la llegada a los puertos, hasta el internamiento de los esclavos a su destino final.

Una vez anclados, los barcos que transportaban esclavos, quedaban bajo custodia de las autoridades coloniales hasta que se realizaba una visita oficial en la se procedía a contarlos, para evitar el contrabando, y a realizar una inspección sanitaria, para evitar la entrada de enfermedades y la difusión de epidemias. Sucesivamente cada esclavo era marcados con distintas contraseñas que eran estampadas a fuego sobre su piel: una era la maquilla real, aplicada por las autoridades coloniales, y luego estaban las maquillas de la compañía negrera y del comprador final. Esas marcas se hacían figurar en los contratos de venta de los esclavos, como manera para identificarlos. A partir de entonces los esclavos quedaban identificados con el apellido o el apodo de sus dueños, una marca identificativa dan testimonio aún muchos apellidos de familias afroamericanas.

Algunos de los esclavos llegaban a los puertos de América como mercancía ya comprometida a mercaderes o a dueños de minas y plantaciones, otros llegaban para ser puestos en venta. Los compradores eran colonos de distintas profesiones y clases sociales: había comerciantes que los compraban al por mayor para volver a venderlos al granel a un precio más alto; había hacendados, amas de casa, funcionarios militares. Las movilizaciones de los esclavos comprados hasta zonas alejadas de los puertos se hizo por vía marítima y terrestre. Esta distribución interna se estructuraba según cuatro grandes complejos económicos-geográficos: las islas del Caribe, México y Guatemala, Cartagena de Indias, y el Rio de la Plata. A estos se añadían las costas de Brasil para el espacio colonial portugués.

Resulta impresionante la coincidencia entre los principales centros de distribución y venta de esclavos negros durante los siglos de la trata y la actual ubicación de las comunidades afrodescendientes más numerosas.El complejo más importante era el de Cartagena de Indias, desde dónde los esclavos eran distribuidos hacia varios destinos. Una primera ruta iba hacia Venezuela; otra ruta llegaba a Bogotá, desde dónde los esclavos eran dirigidos hacia las zonas mineras del Chocó y hacia Quito; otra ruta iba en dirección a la costa pacífica de Panamá, desde dónde los esclavos eran trasladados por vía marítima hacia Perú y algunos internados sucesivamente hacia las zonas mineras de Potosí (actual territorio boliviano).En el Cono Sur, el complejo del Río de la Plata comprendía rutas que partían de Buenos Aires y llevaban los esclavos hacia el noreste -hasta las ciudadades de Santa Fé, Corrientes, Asunción (actual Paraguay) , hacia el noroeste hasta Córdoba, Tucumán, Salta y Potosí- y hacia el oeste, atravesando la ciudad de Mendoza y hasta llegar a Santiago y Valaparaíso (actual territorio chileno). En las costas de Brasil, los centros de distribución eran las ciudadaes de Salvador de Bahía, Rio de Janeiro, Recife y Maranhao. Para un conocimiento más especifico sobre la distribución geográfica de estas rutas y para consultar mapas de este comercio en las distintas zonas del continente americano, remitimos al ya mencionado Atlas de afrodescendientes.


Las luchas las poblaciones esclavas: memoria histórica de la resistencia.


La Corona española desde un principio se preocupó de legislar sobre la importación de personas negras en territorio americano y las reales cedulas dedicadas a este tema fueron luego incorporadas en la Recopilación de las Leyes de Indias de 1680. Al mismo tiempo, también las autoridades locales Reales audiencias, gobernadores, virreyes -, legislaron a este respecto, incluyendo en sus normativas no sólo a los esclavos, sino también a los negros libres que se encontraban en sus territorios. Es importante relevar que en estas legislaciones generalmente las personas negras tenían un estatus distinto con respecto a las poblaciones indígenas: mientras que las leyes dedicadas a estos reflejaban un espíritu sustancialmente paternalista, las leyes dedicadas a los negros tenían un carácter principalmente penal y policial. En 1768, estas normativas empezaron a ser sistematizadas en los llamados Codigos Negreros , que incluían a los esclavos negros y también a todos sus descendientes, aunque fueran personas libres. Estos códigos tenían el objetivo principal de evitar y controlar las deserciones, los levantamientos, los motines y las huidas de esclavos. Sin embargo es importante destacar que en ellos, también se encuentran las primeras normativas acerca de los derechos de los esclavos, estableciendos algunas normas básicas de trato que, paradójicamente, en ocasiones pudieron ser impugnadas por los propios esclavos para reivindicar sus derechos.

La existencia de estas normativas desde las primeras décadas después de la Conquista y hasta entrado el siglo XVIII, no responde a una voluntad arbitraria de parte de las autoridades coloniales: toda la historia de la esclavitud negra en América está marcada por episodios de insumisión y rebelión por parte de las poblaciones esclavizadas y las normativas tenían justamente el objetivo de atajar este fenómeno. Esta historia de resistencia constituye en buena medida la memoria histórica sobre la cual los afroamericanos de hoy construyen su identidad a la hora de reivindicar sus derechos.

Se han documentado manifestaciones de resistencia a la esclavitud entre los siglos XIV y XVII en las bases esclavistas, cómo en las plantaciones en distintos lugares del territorio del africano. También existen indicios de que en los barcos de la trata negrera en muchas ocasiones se produjeron revueltas en el medio del mar. En territorio americano, la resistencia de las personas esclavizadas tomó formas muy diversas: las sublevaciones existieron en prácticamente todos los lugares dónde había esclavitud de personas negras y la mayoría acontecieron en zonas rurales, dónde existían minas y plantaciones. La sublevación más conocida y exitosa fue la de Haití, que se desarrolló entre 1791 y 1803 y cuyo resultado fue la proclamación de la primera república independiente de América Latina.

En muchas ocasiones, la resistencia tomó la forma de la huida que, en el caso de los africanos esclavizados en las Américas, dio origen a un fenómeno conocido como cimarronaje. La palabra cimarrón originariamente indica un animal no domesticado o que huye de sus dueños y se convierte en salvaje: este término se aplicó y se difundió en varios idiomas -marron, en francés; symeron en inglés- para indicar a los esclavos negros que huían y se refugiaban en los montes o en la selva. Las huidas de esclavos muchas veces se realizaban en grupos y arrastraban consigo a los otros esclavos que encontraban en su camino, en ocasiones destruyendo las haciendas o las casa de sus dueños e incluso asesinándolos. En ocasiones estas huidas se convirtieron en definitivas y los fugitivos se establecían en lugares apartados para no volver nunca más. En algunos casos, estas huidas terminaron con la fundación de comunidades o aldeas independientes que tomaron nombres distintos según los países: generalmente se les conoce como Palenques; en Brasil se les llamó y aún se les llama Kilombos; en Haití y República Dominicana tomaron el nombre de Manieles, en Venezuela se les llama Cumbes o Patucos. Así como la resistencia de los esclavos constituye hasta el presente la memoria histórica de las luchas afrodescendientes, en muchos casos las comunidades negras más importantes siguen existiendo allí dónde se establecieron hace siglos los palenques y, así como las comunidades indígenas reivindican sus tierras en virtud de un vínculo ancestral, son justamente las tierras de los antiguos palenques las que en la actualidad son objeto de las reivindicaciones territoriales de las comunidades afrodescendendientes.

En los palenques, las comunidades se organizaron de manera autónoma, establecieron sus propias formas de organización política y económica. Desde el punto de vista cultural y religioso, en los palenques surgieron formas de sincretismo linguistico, religioso y cultural en las que se mezclaban rasgos de las distintas culturas africanas de procedencia y rasgos del cristianismo y de la cultura dominante: hasta la actualidad, las culturas vinculadas a los palenques constituyen los más destacados ejemplos de diversidad cultural reivindicados por las poblaciones afrodescendientes. El caso más conocido es tal vez el de la etnia Garinagu (o Garifuna): este grupo, hoy extendida en varios territorios de centroamerica nació de un grupo de esclavos escapados de un barco negrero que se instalaron el isla de San Vicente hacia 1635 y que se mezclaron con las poblaciones indígenas locales dando vida a un grupo humano con características fenotípicas y culturales que lo distinguen como etnia.

Pero las sublevaciones, el cimarronaje y la fundación de comunidades autónomas no fueron las únicas formas históricas de resistencia de la cultura afrodescendiente en las Américas: también existieron otras formas más legales de asociacionismo, a través de las cuales las culturas africanas se mantuvieron, aún mezclándose, a través de los siglos. Cabe referirse por ejemplo a la existencia de los cabildos y las cofradías. Las distintas etnias africanas, al ser introducidas en América, tenían lenguas y rasgos culturales y religiosos propios que motivaban los distintos grupos a reunirse periódicamente. Las autoridades coloniales favorecieron la existencia de estas agrupaciones. Los cabildos fueron agrupaciones étnicas de esclavos y negros libres que surgieron al amparo de las autoridades coloniales y que eran una suerte de consejos que representaban a las personas negras de una misma etnia. Los cabildos más importantes existieron en Cuba, pero también los hubo en Colombia, Venezuela, Panamá. En Argentina tomaron la denominación de Naciones, mientras que en Uruguay se les llamó Condomblé. Las cofradías, si bien eran a su vez agrupaciones con fundamente étnico, surgieron bajo el alero de las autoridades eclesiásticas, que propiciaron la existencia de estos grupos también porque veían en ellas un camino para la evangelización de las comunidades negras. Al amparo de las cofradías, se desarrollaron rituales religiosos y cosmovisiones sincréticas que aún bajo el sello de la devoción católica, en realidad mantuvieron la existencia de divinidades y creencia de origen claramente africano.Tanto los cabildos, cómo las cofradías fueron elementos de una suerte de resistencia pacífica puesto que, gracias a su existencia, los esclavos y sus descendientes mantuvieron vivas sus culturas, bajo la forma de rituales lúdicos, celebraciones, lenguas, etc. Tanto unos como otros tipos de agrupaciones fueron desapareciendo cuando los países latinoamericanos alcanzaron la independencia, posiblemente debido también a que los nuevos Estados nacionales favorecieron procesos tendientes a anular la diversidad de culturas existente en su seno en el camino de creación de las sociedades nacionales.

La independencia de América y la abolición de la esclavitud.

Hacia principios del siglo XIX, la población negra esclava y los mulatos, zambos y pardos descendientes de los esclavos africanos representaban una parte significativa de la sociedad americana aunque se ubicaran en el escalón social más bajo. Al igual que el resto de la sociedad, la población esclava se vio involucrada en las luchas independentistas: en general, los esclavos no fueron ni independentistas ni realistas, sino que posiblemente apoyaron a uno u otro bando persiguiendo su propio objetivo, la libertad. En muchos casos, los líderes de las independencias alistaron forzosamente a los esclavos en sus ejércitos y los afrodescendientes libres, en ocasiones se unieron voluntariamente a los ejércitos cómo forma de sustento. Aunque la contribución de estas poblaciones a las luchas por la independencia, es un aspecto poco estudiado y que no ha sido nunca oficialmente reconocido, sin embargo, el nacimiento de las repúblicas independientes trajo consigo la abolición de la esclavitud y, con ello, el comienzo de una nueva etapa en la vida de estas poblaciones.

La abolición de la esclavitud tuvo que ver con el clima cultural prevaleciente en las élites criollas a principios del siglo XIX: bajo la insignia del humanismo, diferentes religiosos y filósofos europeos condenaron decididamente la esclavitud a lo largo del siglo XVIII. A estas razones ideológicas se sumaron consideraciones de tipo ecónomico y político: posiblemente la expansión del capitalismo moderno trajo consigo la necesidad de nuevas formas de producción, en las cuales se hizo importante la expansión del mercado de consumo y también se hizo más rentable para los mercaderes importar materias primas directamente de África, utilizando mano de obra libre. En fin, gracias al concurso de distintas razones, en los comienzos de 1800, esta tendencia se institucionalizó con la condena pública de la esclavitud de parte de la Iglesia Católica y, en 1814, con el acuerdo tomado en el Congreso de Viena, en el que las naciones europeas decidieron eliminar la trata negrera.

Con todo, la efectiva abolición de la esclavitud en América fue un proceso gradual, debido también a las resistencas que naturalmente generó: el primer paso fue la suspensión del tráfico de esclavos desde África al continente americano aunque durante un tiempo continuara el tráfico entre distintas naciones americanas y en el interior de las mismas-; sucesivamente se instauró la llamada ley de vientres, que estableció que los hijos de los esclavos nacidos a partir de una cierta fecha debían considerarse libres, aunque esto implicara en un principio que ellos trabajaran durante un cierto número de años para los dueños de sus padres para compensar los gastos de que había supuesto su mantención en la infancia. También se crearon las "Juntas de Manumisión", instituciones encargadas de establecer cuales esclavos eran más dignos de ser liberados y cuya liberación era subvencionada por los Estados mediante fondos recaudados con impuestos especiales. Algunos esclavos también obtuvieron la libertad como recompensa por haber luchado en los ejércitos independentistas.
En la mayoría de los países latinoamericanos, la abolición se hizo ley en la primera década tras la independencia. Los últimos reductos de la esclavitud fueron las colonias españolas de Cuba y Puerto Rico y el Estado de Brasil. Con todo, la gradualidad efectiva del proceso, sumado a la continuación de un tráfico de contrabando, hace que se pueda hablar realmente de cesación del sistema esclavista en el continente americano sólo a finales del siglo XIX, es decir, poco más que cien años atrás.


  Recursos.
  • Gutiérrez Azopardo, Idelfonso y Gago García, Candida, Atlas de Afrodescendientes en América Latina, IEPALA, 2011. Este libro expone de forma sintética y gráfica los principales aspectos que ha configurado la historia y la vida cotidiana de la población afroamericana desde los orígenes de la esclavitud negra, hasta el momento presente. Los diferentes temas está asociados a más de un centenar de mapas. La ficha del libro se encuentra en: http://libreriatercermundo.com/?cont=ficha&entidad=Libros&id=246 .

  • MundoAfro, Manual de afrodescendientes de América Latina y el Caribe, 2011. Esta manual, publicado por la organización MundoAfro, con el patrocinio de UNICEF y de la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional del Gobierno Español, pretende ser una herramienta de acercamiento básico a la realidad de los afrodescendientes, especialmente pensada para jóvenes y estudiantes. Recorre sinteticamente la historia de la esclavitud, presenta de manera resumida la situación de los afroamericano en cada uno de los países y ofrece una introducción al marco normativo internacional de derechos humanos que protege los derechos de los afroamericanos. Puede descargarse en: http://www.africafundacion.org/IMG/pdf/manual_afrodescendientes.pdf .

  • AFRODESC, Afrodescendientes y esclavitudes : dominación, identificación y herencias en las Américas (Siglos XV-XXI), 2008-2012. Proyecto internacional de investigación de distintas organizaciones de Francia, México y Colombia. La página web incluye una sección de "textos" con ensayos académicos y de investigación sobre la historia de la trata transatlantica, la identidad afrodescendientes en distintos contextos de América, compilaciones bibliográficas sobre distintos temas, entre otros. http://www.ird.fr/afrodesc/?lang=es .

  • Nuevo Mundo Revues, Esclavitud y resistencia en las Américas, 2009. Sección de la revista americanista Nuevo Mundo Revues dedicada a la historia de la esclavitud. En esta sección se incluyen cuatro artículos académicos sobre distintos aspectos de la historia de la esclavitud en Cuba, Chile y Brasil. http://nuevomundo.revues.org/44032#esclavitud-y-resistencia-en-las-americas ; también puede consultarse el índice general de la revista para encontrar más recursos de investigación atinentes a la historia de la esclavitud y de las poblaciones negras: http://nuevomundo.revues.org .

  • Gott, Richard, América Latina. Como una sociedad de colonización blanca, 2008. Ensayo de análisis histórico sobre la invisibilización de lo negro y lo indígena en la construcción cultural de América. http://alainet.org/active/21567 .

  • Centro de Pastoral Afrocolombiana - CEPAC, Historia del pueblo afrocolombiano, publicación divulgativa sobre la historia de los afrocolombianos, desde el comienzo de la esclavitud hasta la actualidad: http://axe-cali.tripod.com/cepac/hispafrocol/index.htm .

Ser afrodescendiente an la América contemporánea.
Mestizaje y migraciones.

Al mismo tiempo que en América Latina se desarrollaba el proceso de progresiva desmantelación del sistema esclavista, las poblaciones negras y afrodescendientes fueron objeto y protagonistas de una serie de desplazamientos masivos que, junto con las rutas de la trata negrera, configuraron el panorama geográfico que hasta hoy caracteriza a la población afroamericana.

En primer lugar, cabe mencionar que, en la etapa final del esclavismo, en varios lugares de América, las autoridades locales organizaron masivas expediciones para devolver los negros a África: no se trató de proyectos motivados por fines humanitarios ni de reparación, sino que más bien por el hecho de que mientras el sistema esclavista retrocedía aumentaba la preocupación por la gran cantidad de personas negras y mulatas, esclavas y libres, que se encontraban en el continente. Los negros se volvieron en muchos casos en unos indeseables y así empezaron a plantearse maneras para devolverlos a África. El caso más espectacular se dio en Estados Unidos hacia la segunda década de 1800: después de haberse creado para este fin la Sociedad Norteamericana de Colonización, se destinaron ingentes cantidades de dinero para comprar tierras en África y así se fundó Liberia, un país surgido como colonia destinada a acoger a los negros libertos deportados. Países como Cuba y Brasil, también implementaron políticas parecidas, favoreciendo el viaje de vuelta a África a los negros que se encontraban en sus territorios, sobre todo para liberarse de grupos subversivos. Estas políticas encontraban el interés de Gran Bretaña por repoblar las cuestas occidentales de África con negros civilizados que posibilitaran la producción de materias primas necesarias para las industrias textiles inglesas. Los territorios receptores fueron principalmente Nigeria, Benín y Guinea Ecuatorial: en estos lugares, los negros retornados, mantuvieron rasgos culturales propios de su identidad afroamericana e incluso, hasta la actualidad, no es difícil encontrar en estos lugares personas con apellidos de origen español.

Pero los movimientos hacia África no fueron los únicos: también existieron desplazamientos dentro del propio continente americano. Así por ejemplo, a finales de 1700, los Garífunas fueron deportados por los británicos desde la isla de San Vicente hasta el actual territorio hondureño expandiéndose paulatinamente en todo el golfo de Honduras: hoy esta etnia está presente en Honduras, Nicaragua, Belize, Guatemala y en algunos territorios de Estados Unidos. Hubo esclavos que fueron llevados a Cuba por sus dueños, cuando escapaban de las revueltas de Haití; hubo poblaciones negras esclavas y libertas trasladadas desde Estados Unidos a Panamá y a República Domicana para aminorar el problema negro. Otras migraciones se debieron a la demanda de mano de obra en las plantaciones de caña de azúcar y bananeras en distintos territorios de centro y Sudamérica, en la construcción de ferrocarriles en Panamá, Ecuador y Costa Rica, en las compañías petroleras de Venezuela, Aruba y Curacao. En fin, al mismo tiempo que se abolía la esclavitud, las poblaciones negras siguieron desplazándose y mezclándose dentro del continente, continuando el proceso de mestizaje interétnico que los había caracterizado desde su llegada a América.

La dificultad actual por definir los límites de la identidad afrodescendiente, deriva de este histórico y continuo proceso de mestizaje y desplazamientos. La actual población afroamericana deriva sin duda de los cerca de doce millones de personas de África subahariana que fueron trasladados forzosamente a América entre los siglos XVI y XIX, pero esta base étnica africana se entrelazó y sigue entrelazándose con los grupos indígenas y con la sociedad colonizadora europea, dando origen a varios tipos de mestizaje y a distintas formas culturales y lingüísticas.

La realidad socio-demográfica de América Latina es compleja, pero durante los últimos doscientos años ha existido en los países latinoamericanos una voluntad de borrar todo vestigio de las diferencias étnicas y raciales que existían en sus territorios, generándose así un fenómeno de invisibilización tanto de lo indígena como de lo afro. Esta situación ha empezado a modificarse a partir de la primera década del siglo XXI, cuando en algunos países han empezado a reconocerse la importancia de recaudar información sobre sus propias poblaciones integrando la variable étnica y racial como un elemento imprescindible para evaluar las desigualdades sociales existentes. En los censos poblacionales del año 2000, algunos países trataron de integrar preguntas acerca de la pertenencia étnica de sus ciudadanos y, en la ronda de 2010, esta voluntad se ha difundido en casi todos los Estados de la región. No existe sin embargo un criterio único para definir la identidad afrodescendientes de la población americana: en algunos casos, en las encuestas se integran preguntas acerca del idioma materno, aunque este criterio generalmente es más apropiado para definir a los grupos indígenas y no tanto a los afrodescendientes. En ambos casos, tampoco es posible ni deseable que la diferenciación se logre a través de un criterio fenotípico o de características raciales. El criterio que se está difundiendo es el de la auto-pertenecia o auto-identificación, aunque en este caso también se ponen de relieve una serie de problemas derivados, por ejemplo, del sentido discriminatorio que históricamente han tenido estas categorías raciales y que, en muchos casos puede llevar a sub-dimensionar la presencia de la población de descendencia africana.

La cuestión relativa a la identificación de la población afroamericana para fines censales y de estudios demográficos ha emergido en los últimos años cómo una de las prioridades de los activistas afrodescendientes y es cada vez más reconocida como una necesidad impostergable por los Estados. Una de las recomendaciones que muchos analistas avanzan con respecto a las metodologías a seguir para la inclusión de esta variable étnico racial es que los líderes afrodescendientes participen en todas las etapas del proceso y que contribuyan tanto en el diseño de los instrumentos censales, cómo en la sensibilización de la población a este respecto, como en la aplicación de los cuestionarios: persiguiendo estos objetivos ha surgido, en el marco de la ronda censal de 2010 un específico Grupo de trabajo sobre afrodescendientes en la ronda de censos de 2010 , apoyado por la Secretaría Especial de Políticas de Promoción de la Igualdad Racial de Brasil e integrado por líderes afrodescendientes de distintos países latinoamericanos. Aún no existe un consenso sobre los procedimientos de identificación más adecuados. Sin embargo, es evidente que la emergencia de esta cuestión en distintitas instituciones de nivel nacional y continental indica el progresivo reconocimiento de la necesidad de hacer visible la diáspora africana y de incorporar la identidad afrodescendiente así como la indígena para lograr un conocimiento más veraz de la realidad de las poblaciones americanas e implementar programas de desarrollo más igualitarios.


Culturas afroamericanas.

La historia de mestizaje que ha marcado la conformación de la comunidad afroamericana queda reflejada de manera espectacular en la diversidad de los rasgos culturales actuales de los afrodescendientes en América, que se hace evidente sobre todo al considerar sus lenguas y costumbres religiosas.
Los idiomas hablados por las comunidades afro-americanas son lenguas sincréticas, en las cuales son reconocibles aspectos lexicales y gramaticales de raíz africana y aspectos de las lenguas de las sociedades dominantes de los distintos países, bien el francés, el inglés, el portugués o el neerlandés. Estas lenguas surgieron para permitir la comunicación entre individuos de distintos orígenes.

Inicialmente se desarrollaron formas que hasta el día de hoy se conocen como pidgin, y que en algunos lugares aún sobreviven: no se trata realmente de idiomas, sino de formas que se podrían definir dialectales. El pidgin deriva completamente del idioma del grupo dominante es decir, la lengua de los amos que es reducida de toda complejidad sintáctica para permitir la comunicación básica. Hasta la actualidad existen varias formas de pidgin, sobre todo en Estados Unidos y en la zona del Caribe: se trata de formas de lenguaje que en ciertos casos son tan alejadas del idioma original que pueden resultar incomprensibles, sin embargo no cuentan con una gramática ni una codificación propia.

Distinto es el caso de las llamadas lenguas criollas: en muchas casos estas lenguas nacieron cuando un pidgin, con el paso de las generaciones, empezó a transformarse en una lengua nativa y se fue transformando en un idioma completo, expandiendo su base sintáctica, adquiriendo nuevas combinaciones lexicales y codificándose. Las lenguas criollas son lenguas híbridas, en las cuales se reconocen aspectos de los idiomas europeos de las sociedades colonizadoras y aspectos de raíz africana: por ejemplo el criollo haitiano (creole) -que hoy es una lengua oficial en Haití y que cuenta con una gramática propia- tiene un 99% de palabras de origen francés, pero su gramática se estructura según la familia Ewe-Fon procedente del antiguo reino de Dahomé (actual Estado de Benin), que es el principal substrato africano en la mayoría de las comunidades lingüísticas afroamericanas (Lipsky, J.M, s/f).

Otras lenguas creole con influencia francesa pueden encontrarse en las Antillas francesas, en Dominica y en el estado de Luisiana (EEUU) y el proprio creole haitiano, debido a los procesos migratorios, es hoy hablado también en Canada, en los Estados Unidos y en la República Dominicana. Entre las lenguas criollas de base hispánica, puede citarse el Papiamentu, que tiene como base el afroportugues, al que se fueron sumando elementos del español y del neerlandés. El Papiamentu es usado como lengua coloquial en las Antillas holandesas, aunque no tenga el estatus de lengua oficial. Otra lengua criolla de base hispánica es el Palenquero, hablado en la localidad de San Basilio de Palenque, cerca de Cartagena de Indias (Colombia). En el palenquero se mezclan elementos del español y del portugués, y aspectos fonéticos, gramaticales y lexicales de las lenguas bantúes.

Existen también lenguas criollas que derivan de la mezcla entre lenguas europeas, africanas y amerindias: el caso más conocido es el Garífuna, en el cual se mezclan elementos del idioma indígena arawuak, del francés, el inglés, el español y algunos componentes africanos del Yoruba, Swahuki y Bantú. Este idioma es hablado por los miembros de la comunidad garífuna que viven en Honduras, Guatemala, Belice y Nicaragua. Otro fenómeno lingüístico ejemplar de la mezcla que da origen a las culturas afroamericana es la lengua conocida como Patois, hablada en la islas de San Andrés y de Providencia (Colombia) y que es un pidgin del inglés que era hablado por los esclavos jamaicanos que fueron importados a Colombia. En el Patois que es una lengua coloquial usada principalmente en las clases bajas- también se rastrean elementos africanos [Gutiérrez, I., 2011].

Para profundizar en el aspecto linguistico de las culturas afroamericanas remitimos a los enlaces y documentos mencionados en el próximo párrafo de esta guía. De momento sólo importa destacar que la diversidad de las lenguas habladas por los afrodescendientes y de la cual aquí sólo se han reportado algunos ejemplos - es el resultado de una historia absolutamente extraordinaria de mestizaje y desplazamientos dentro del continente. Esta misma diversidad puede leerse en los cultos religiosos de las comunidades afroamericanas: en este caso también se trata muchas veces de religiosidades nacidas del mestizaje, dónde se mezclan elementos del cristianismo con otros de origen claramente africano y, a la vez, con creencias y devociones nacidas de la experiencia misma de la esclavitud y del sincretismo que allí se dio entre religiones pertenecientes a distintas etnias africanas, que se mezclaron en América dando vida a cultos que no eran una mera copia de los africanos.
Entre los cultos que actualmente tienen mayor número de seguidores están la sociedad de los Ñañigos -difundida en Cuba-, la Regla de Ocha o Santería -nacida de los esclavos procedentes de Nigeria y en la cual es evidente el sincretismo entre religiosidad africana y cristianismo-, la regla de Palo Monte -que también es un culto sincrético procedente de los esclavos traídos de Angola y del Congo-, el Vudú, que es un culto religioso nacido en Haití y luego difundido en muchas variaciones en otros lugares de América. En Brasil existen muchísimos cultos nacidos del sincretismo entre religiosidad africana y catolicismo, entre ellos los más conocidos son posiblemente el Candomble muy practicado en el Estado de Bahía y originado por los esclavos procedentes de Angola y el Umbanda, difundido también en las comunidades de Uruguay, Paraguay y Argentina, que es un movimiento espiritista extremadamente diversificado en el que convergen elementos de los cultos africanos, de las religiones indígenas, de catolicismo popular portugués y de movimientos ocultistas europeos.

Las lenguas y las religiones son sólo algunos elementos indicativos de esta gran diversidad cultural: a ellos habría que añadir aspectos como la cocina, los bailes, la música, la artesanía. Hay innumerables cosas nacidas de las comunidades afrodescendientes en las Américas que no sólo contribuyen a la riqueza del continente, sino que han sido exportadas en el mundo a través de los flujos migratorios. Su permanencia en el tiempo es un indicador de la resistencia y la resiliencia cultural actuada por los grupos africanos de la diáspora que al igual que los grupos indígenas-, se opusieron al blanqueamiento impuesto por las sociedades dominantes. El reconocimiento de esta diversidad cultural, de su valor y de la necesidad de preservarla es hoy uno de los puntos clave de las reivindicaciones de los movimientos afrodescendientes de toda América.


Situación socio-económica de los afroamericanos.

No es fácil establecer cuántas personas afrodescendientes viven hoy en América Latina. Esta dificultad tiene varias causas: por una parte, como ya se ha mencionado, desde los primeros tiempos de la independencia y hasta años muy reciente, las Repúblicas americanas estuvieron interesadas en borrar los vestigios de las diferencias étnicas y culturales que vivían en su seno y, así como en el caso de la población indígena, también los afrodescendientes pasaron por un largo y constante proceso de blanqueamiento cuyo propósito era crear sociedades nacionales homogéneas y, por ende, más compactas y más gobernables; por otra parte, los propios afrodescendientes tuvieron en su gran mayoría la voluntad de integrarse en la sociedad y rechazaron por mucho tiempo sus orígenes africanas, sobre todo porque esta identidad étnica se unía indisolublemente con los prejuicios heredados de los tiempos de la esclavitud. También, el proceso continuo de mestizaje racial hizo difícil establecer los límites de la identidad afrodescendientes sobre bases fenotípicas y el reconocimiento de la peculiaridad de estas poblaciones a partir de una base étnica es un proceso muy reciente, que tiene que ver también con la progresiva concientización de los propios afrodescendientes, por un lado, y de las sociedades americanas en general, por otro.

Aunque en los países latinoamericanos la información desagregada por origen étnico-racial no sea generalizada, todos concuerdan en que, en general, los afrodescendientes se encuentran en una situación social y económica de desventaja, debido a su condición étnico-racial. En Brasil y Colombia, los dos países con mayor porcentaje de población negra y mulata, este grupo está notablemente sobre-representado entre los pobres y extremadamente pobres, al punto que, un estudio de la CEPAL publicado en el año 2000, afirmaba que en el caso de Brasil uno de los países más desiguales del mundo podía afirmarse que la desigualdad tenía una relación directa con la composición multiétnica de la sociedad [CEPAL, 2000].

Un estudio de Marta Rangel sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio y la población afroamericana, publicado en 2005, ponía de relieve a través de un análisis de encuestas estadísticas llevadas a cabo en Brasil, Ecuador, Guatemala, Honduras y Costa Rica, que las desigualdades perjudiciales para este sector de la sociedad seguían siendo importantes. Las variables analizadas en ese estudio mostraban que, aún con diferencias significativas entre los distintos países, existen desigualdades que indican una situación global de mayor vulnerabilidad de las poblaciones afrodescendientes.

Especialmente en los casos de Brasil, Ecuador y Guatemala, los afrodescendientes muestran una situación de desventaja a la hora de acceder a la educación y, sobre todo, en el acceso a la educación de calidad. Este dato se vincula estrechamente con la situación del empleo y la distribución del ingreso: la dificultad de acumular el capital humano y conocimientos repercute y se exaspera a la hora de evaluar la situación laboral de los afrodescendientes, ya que sus posibilidades educativas influyen a la hora de competir en el mercado laboral. En general y, aun considerando las diferencias entre los países, estas personas están sobrerepresentadas en los trabajos poco calificados y en los trabajos manuales, siendo esta diferencia aún más acentuada en el caso de las mujeres: el porcentaje de mujeres afrodescendientes que trabajan como empleadas domésticas es notablemente superior al de las mujeres blancas. El vínculo entre la dificultad de acceder a una educación de calidad y la situación desfavorable en el mundo laboral, no sólo redunda en una menor capacidad de producción de ingresos en las familias afrodescendientes, sino que crea un círculo vicioso de desigualdad que se perpetua de una generación a la otra.

Los indicadores relativos a las condiciones de vivienda y de salud muestran tendencias parecidas: en la mayoría de los países, los afrodescendientes están sobrerepresentados entre los habitantes de viviendas sin acceso adecuado al agua potable o a los servicios de saneamiento y, vinculado a esto, los indicadores revelan también su mayor vulnerabilidad en el ámbito de la salud. El ya mencionado estudio de Rangel utiliza los indicadores relativos a la mortalidad infantil como un importante signo de las condiciones de vida generales experimentadas por esta población: se trata de un indicador estrechamente vinculado con los ingresos, las condiciones de vivienda y el acceso a los servicios de salud y, por esto, un elemento importante para evaluar la situación general de una población. En los casos de Brasil y Ecuador, los niños afrodescendientes tienen posibilidades mucho mayores de morir al nacer o dentro de los primeros cinco años de vida, lo cual indica que sus comunidades tienen posibilidades de nutrición y de acceso a la salud bastante inferiores que el resto de la población [Rangel, 2005].

Cómo se ha mencionado, la falta de información específica desagregada por etnias hace difícil contar con este tipo de datos con respecto a otros aspectos. Además, se podría argüir que, dentro de los propios países, puede ser tan distintas la diferencia entre una región y la otra u entre los ámbitos rural y urbano que los datos recopilados sobre afrodescendientes en realidad podrían encubrir desigualdades no exclusivamente limitadas a la identidad étnica. Sin embargo, Rangel subraya que, en todos los países latinoamericanos exceptuado Brasil la población afrodescendiente es prevalentemente urbana y que, en algunos casos, incluso comparando familias residentes en un mismo lugar, los afrodescendientes siguen mostrando indicadores más desfavorables que el resto de la población.

A la raíz de estas desigualdades hay un fenómeno de racismo y discriminación que es multidimensional y que involucra aspectos culturales y consuetudinarios profundos:

De manera sintética podría decirse que hay una inequidad en términos de justicia distributiva y de acceso a las oportunidades en contra de la población de la diáspora afrodescendiente a nivel global y que esta asimetría se ha reproducido de manera transgeneracional, durante varios siglos desencadenando lo que se conoce hoy como discriminación sistemica en contra de este sector de la población mundial. [Makanaky, G., 2010].


Si las desigualdades se manifiestan a nivel étnico y racial, es evidente que el problema central que hay que abordar para disminuirlas es la discriminación, en sus múltiples formas. Así, por ejemplo, en el caso del acceso a la educación de calidad elemento fundamental de cualquier política en este sentido no se trata sólo de favorecer que las personas afrodescendientes accedan a estos servicios en paridad de condiciones con los demás, sino también de la necesidad de que los currículos estatales empiecen a reconocer y valorizar las culturas afroamericanas y que abran espacios de pluralismo. Se trata en el fondo de revertir la tendencia a la asimilación y a la invisibilización que, en el contexto de la cultura capitalista globalizada, se basa en el presupuesto falso de que todos tienen las mismas posibilidades y los mismos horizontes al nacer.

A partir de estas consideraciones, la primera y más importante lucha librada en el ámbito de las instituciones internacionales y también de los movimientos afrodescendientes ha sido justamente la lucha contra el racismo y la discriminación en sus múltiples formas. También en la última década se ha puesto el acento, desde distintas instancias, en la necesidad de contar con datos específicos capaces de reflejar la diversidad étnica de la sociedades latinoamericanas y así lograr una conciencia real sobre las desigualdades que afectan a los afrodescendientes así como a otros grupos desfavorecidos por sus características raciales y culturales. Finalmente, en años recientes y gracias a las luchas de los afroamericanos movilizados, varios Estados han empezado a implementar políticas y crear organismos dirigidos a lo que se conoce como acciones afirmativas, es decir, programas especialmente dirigidos a los grupos afrodescendientes que actúen temporalmente como elementos de discriminación positiva para lograr una real inserción de estas personas en las sociedades de las cuales forman parte, en igualdad de condiciones y con el reconocimiento y la valorización de su diversidad.


  Recursos.
  • Bello, Alvaro y Rangel, Marta, Etnicidad, raza y equidad en América Latina y el Caribe, Comisión Económica para América Latina (CEPAL), 2000. Documento de análisis sobre la relación entre etnicidad y desigualdad en América Latina. Presenta un panorama global de la situación actual de los pueblos indígenas y afrolatinos en términos demográficos, sociales, económico y culturales; describe el desarrollo internacional de los derechos humanos de tercera generación y la consolidación de los derechos económicos, sociales y culturales (DESC) en los procesos de emergencia indígena y afro dentro de la región, realiza una revisión general de mecanismos e instituciones regionales para la superación de las iniquidades étnico-raciales. Incluye cuadro e informaciones estadísticas. Puede descargarse integralmente en: http://www.eclac.org/publicaciones/xml/4/6714/Lcr_1967_rev.21.pdf .

  • Rangel, Marta, La población afrodescendiente en América Latina y los Objetivos de Desarrollo del Milenio.Un examen exploratorio en países seleccionados utilizando información censal, 2005. Estudio socio-demográfico sobre la situación de la población afrodescendiente en relación a los objetivos de desarrollo del milenio: toma de referencia en particular los datos censales de Brasil, Ecuador, Guatemala, Costa Rica y Honduras. Presentado en el marco del seminario "Pueblos Indígenas y Afrodescendientes en América Latina y El Caribe (CEPAL, Fondo Indígena, CEPED - Santiago de CHile 2005).El documento completo puede descargarse en: http://www.iidh.ed.cr/comunidades/diversidades/docs/div_enlinea/Afros%20%20y%20objetivos%20del%20milenio.pdf .

  • AA.VV., Afrodescendientes en América Latina: del reconocimiento estadístico a la realización de derechos, Naciones Unidas, 2009. Publicación de las intervenciones presentadas por expertos de distintos organos de las Naciones Unidas en el seminario "Poblaciones Afrodescendientes en América Latina". Incluye análisis socio-demográficos, consideraciones metodológicas, cuadros estadísticos...Una vista previa del libro está disponible en: http://books.google.es/books?id=b8U-5RKRTtAC&printsec=frontcover&hl=es&source=gbs_ge_summary_r&cad=0#v=onepage&q&f=false .

  • Hopenhaym, Martin,Los pueblos indígenas y afrodescendendientes ante el nuevo milenio, CEPAL, Santiago 2006. Ensayo de análisis sobre la condición actual de poblaciones indígenas y afrodescendientes en América Latina, con especial enfoque en el problema de la discriminación, sus consecuencias y las políticas necesarias para eliminarla. Documento completo en: http://www.eclac.cl/publicaciones/DesarrolloSocial/8/LCL2518PE/sps118_lcl2518.pdf .

  • Del Popolo, Fabiana, Censos y pueblos indígenas en América Latina: balance general, CELADE-CEPAL, 2011. Presentación esquemática sobre la inclusión de la variable étnica en los procesos censales en América Latina entre los censos del 200o y los del 2010. http://www.fondin.org/wp-content/uploads/2011/08/Fabiana-del-Popolo-CEPAL-CELADE.pdf .

  • Grupo de trabajo sobre afrodescendientes en la ronda de censos de 2010, Blog del grupo independiente de líderes y académicos afroamericanos empeñados en evaluar y asesorar la inclusión de la variable afrodescendiente en los procesos censales de 2010. Incluye artículos de actualidad, análisis y enlaces: http://afrocensos2010.wordpress.com/ .

  • Makanaky, Gustavo, Discriminación estructural y acceso a la salud, Grupo de trabajo de expertos sobre Afrodescendientes, IX sesión, 2010. Presentación del Director de Relaciones Internacionales e Interinstitucionales en la Universidad Tecnológica del Chocó (Colombia)con análisis y recomendaciones acerca de la discriminación estructural y sus consecuencias sobre la población afroamericana. http://www2.ohchr.org/english/issues/racism/groups/african/docs/presentations/Gustavo_Makanaky.doc .

  • De Carvalho, José Jorge, Cimarronaje y afrocentricidad:los aportes de las culturas afroamericanas a la América Latina contemporánea. Estudio antropológico publicado en la revista "Pensamiento Iberoamericano". Analiza los aportes de las culturas africanas en Iberoamérica - con énfasis en sus valores políticos y estéticos específicos - y los conflictos actuales del movimiento identitario afroamericano. http://www.pensamientoiberoamericano.org/xnumeros/4/pdf/pensamientoIberoamericano-94.pdf .

  • Mosquera, Juan de Dios, África en América: una historia por contar, 1998. Conferencia dictada en 1998 por Juan de dios Mosquera, líder del Movimiento Cimmarón de Colombia. Analiza la historia de la cultura y la identidad afrocolombiana, en relación a su subordinación e invisibilización en el sistema colonial dominante. http://www.encolombia.com/educacion/unicentral4799vid-africa.htm .

  • Pereachala Aluma, Rafael, La lingüística afroamericana. Documento base de un proyecto de "Diccionario de afroamericanismos", Centro Afrocolombiano de la Universidad Tecnológica del Chocó. Presenta de manera resumida algunos aspectos básicos del desarrollo histórico y las características lingüísticas de los idiomas afroamericanos. http://www.utchvirtual.net/centroafro/documentos/linguistica.pdf .

  • Lipski, John M.,Las lenguas criollas (afro)ibéricas: estado de la cuestión, Universidad del Estado de Pennsylvania. Estudio sobre las lenguas criollas afroamericanas, sus orígenes, sus características lingüísticas, su desarrollo histórico y sus transformaciones actuales. http://www.csub.edu/~tfernandez_ulloa/HLE/LIPSKI-LENGUAS%20CRIOLLAS%20AFROIBERICAS.pdf .

Movimientos y reivindicaciones de los afroamericanos.
La existencia actual de lo que podría definirse una identidad y unas culturas afroamericanas se debe a un largo proceso de resistencia y de resiliencia de las raíces subsaharianas del universo afrodescendiente en América. A lo largo de los siglos en que duró la esclavitud, esta resistencia se manifestó de maneras muy variadas, desde el cimarronismo de los que se refugiaban en lugares apartados para vivir en comunidades autogestionadas, a las revueltas violentas, a la mantención de rituales y costumbres en las cofradías y los cabildos. En la época contemporánea la resistencia afroamericana toma distintas formas y pasa por varias etapas.

A principios del siglo XX emergieron en toda América algunos líderes políticos y los primeros partidos cómo el Partido Independiente de Color nacido en Cuba en 1908 o el Frente Negro Brasileiro nacido en 1933 - que llevaban a los Estados en proceso de modernización reivindicaciones específicas vinculadas con la identidad y la cultura afrodescendiente. Sin embargo, en esa etapa, desde el punto de vista político, estas agrupaciones no lograron implantar un discurso específicamente centrado en lo étnico y, en su mayoría, fueron absorbido por los demás partidos de masas que surgieron en los primeras décadas del siglo XX y, en el caso de las organizaciones de izquierdas, la tendencia general fue a subordinar la cuestión racial a la cuestión de la lucha de clases: el problema del racismo no fue tomado en cuenta en los procesos de modernización capitalista de los distintos países latinoamericano y no se le concedió espacio a los reclamos de los afrodecendientes cómo colectivos con una identidad y una agenda política propia. Al mismo tiempo, desde el punto de vista cultural, si bien entre los años treinta y sesenta se multiplicaron los estudios académicos sobre la presencia africana en América, el enfoque general tendía a una cierta folklorización de los afrodescendientes y de sus costumbres religiosas y artísticas [Lao-Montes, A., 2007].

Una segunda etapa del proceso de organización política de los afroamericanos se ubica a partir de los años sesenta. Es conocido el impulso que en esa década tuvieron los movimientos afrodescendientes en los Estados Unidos: por una parte el movimiento para los derechos civiles representado mundialmente por la figura de Martin Luther King que estuvo centrado en el sur de los EEUU y que alcanzó su momento más exitoso con la aprobación de las leyes contra la discriminación racial y a favor del voto de los afro-norteamericanos en 1964-65-; y, por otra parte el movimiento conocido como poder negro, que alcanzó su punto máximo en 1968 y que estuvo principalmente localizado en las ciudades del norte y el oeste de EEUU, cuyo líder más famoso fue Malcom X y cuyo exponente más conocido fue la organización de las panteras negras.
Estos movimientos tuvieron resonancia en América Latina, pero en esta parte del continente el proceso de organización y su progresivo fortalecimiento se ubican a partir de finales de los años setenta. Según el análisis de Augustín Lao-Montes, varios factores favorecieron el surgimiento de un nuevo movimiento afrodescendiente en América Latina en esta etapa: por una parte, los movimientos sociales de los años sesenta y principio de los setenta, habían logrado poner el foco de la izquierda ya no sólo en el conflicto de clases, sino que también en las reivindicaciones relativas a la existencia de otras identidades como las identidades étnicas y de género abriendo una senda en la que se insertó a pleno título el movimiento de los afrodescendientes; por otro lado, el ingreso del neo-liberalismo en la región, con su carga de violencia económica y política, que significó la progresiva amplificación de las desigualdades sociales y raciales y que implicó la entrada de las multinacionales en territorios cimarrones que hasta entonces habían quedado relativamente aislados, cómo las costas del pacífico colombiano y ecuatoriano y los territorios garífunas en Honduras [Lao-Montes, 2007].

En esta coyuntura se ubica el surgimiento de un nuevo proceso de organización específicamente centrado en lo Afro. La década de los años ochenta fue clave. Jesus, Chucho, García uno de los activistas históricos del movimiento afrolatinoamericano menciona como un ejemplo sacado de su propia biografía la formación, en 1982, del Taller de Información y Documentación de la Cultura Afrovenezolana, constituido por líderes comunitarios afrodescendendientes de Venezuela. Ese Taller, según relata este protagonista:

por un lado, jugó un papel en torno a la necesidad de iniciar una serie de investigaciones históricas pero bajo nuestra visión y reivindicando nuestra propia subjetividad y, por otro lado, encaró el trabajo comunitario por una mejor calidad de vida, estructurado en un programa de lucha sobre todo en los aspectos ecológicos, educativos y culturales.
[García, J., 2001].

Experiencias cómo ese taller se multiplicaron en los países latinoamericanos en la década de los ochenta y sentaron las bases por un movimiento continental que emergió con fuerza a partir de la década siguiente, con el surgimiento en muchos países de agrupaciones afrodescendientes activas en reclamar su participación política, su inclusión social y el reconocimiento de su identidad cultural. El punto de partida por el surgimiento de este nuevo movimiento afrodescendientes fue la toma de conciencia de una identidad cultural e histórica específicamente afrolatinoamericana y afrocaribeña y la inserción de la lucha de los afrodescendientes en el marco más amplio de la lucha contra la exclusión y la desigualdad provocada por las políticas desarrollistas neo-liberales en los países de latinoamerica. A partir de estos puntos fundamentales, en la década de los años noventa, no sólo se desencadenó el proceso organizativo a nivel local y nacional, sino que surgieron también algunas redes continentales que hasta hoy desempeñan un papel fundamental como instancias de coordinación y cómo actores capaces de posicionar la cuestión afrodescendiente en la agenda de los organismos internacionales: entre las primeras estuvieron la Red Continental de Organizaciones Afro, creada en 1994; la organización Afroamerica XXI, creada en Washington en 1996; la Alianza Global Latinocaribeña, creada en Nueva York en 1999.

Estas redes internacionales, conformadas por un creciente número de organizaciones locales y comunitarias, contribuyeron a llevar la cuestión de los afrodescendientes a la atención de los organismos internacionales y continentales. A la vez, en un mecanismo de retroalimentación, algunas iniciativas promovidas en el seno de las Naciones Unidas favorecieron el fortalecimiento y la expansión de este tejido organizativo. Nos referimos especialmente al proceso que se generó en torno a la organización de la Conferencia Mundial contra el Racismo, que tuvo lugar en Durban Sudáfrica en 2001. No sólo de esta Conferencia salió una declaración que representa un paso fundamental para el reconocimiento internacional de las reivinidicaciones de los afrodescendientes, sino que también, el proceso preparatorio y de seguimiento de la Conferencia se constituyeron en ámbitos privilegiados del fortalecimiento de un tejido continental de organizaciones afro. En particular, en el año 2000, se realizó en Santiago de Chile, una Cumbre regional americana de preparación a la Conferencia de Durban que es mencionada por muchos activistas afrodescendientes como una coyuntura fundamental en este proceso de toma de conciencia y toma de fuerza a nivel continental, al punto de decir que en Santiago Entramos Negros y salimos afrodescendientes [Lao-Montes, 2007].

El tejido organizativo de coordinación que emergió con fuerza alrededor del proceso de Durban es el punto de partida de los actuales movimientos y las actuales luchas afrodescendientes en América Latina. De manera general, las principales reivindicaciones en torno a las cuales actualmente se movilizan las organizaciones y comunidades afroamericanas tiene que ver con:

  • La lucha contra la discriminación en todas sus formas. La discriminación racial es reconocida como causa principal de todos los problemas que afectan, de manera específica a los afrodescendientes. La vulnerabilidad económica, la marginación social, el escaso acceso a los beneficios del progreso social, el tratamiento desigual frente a la ley, la sub-representación política en todos los niveles son todas manifestaciones de una cultura de la discriminación que, aún siendo impercetible muchas veces para el resto de la sociedad, marca las condiciones de vida y las posibilidades de las personas de ascendencia africana en las Américas. Por esto, la lucha contra la discriminación se convierte en un objetivo clave de los movimientos afro descendientes. Una de sus principales reivindicaciones se dirige a los Estados y a los organismos internacionales para que implementen mecanismos legales y educativos específicos para que los afodescendientes puedan integrarse en las sociedades latinoamericanas a partir de una igualdad de condiciones que sea real y no sólo nominal.

  • Autogestión y derechos territoriales: Al igual que los indígenas, también muchas comunidades afrodescendiendientes reivindican ser considerados como pueblos y que se reconozcan como tierras ancestrales aquellos lugares dónde, durante los siglos de la esclavitud, se fundaron Palenques y Quilombos dónde aún hoy residen grupos humanos organizados según una cultura propia. Cómo en el caso de los indígenas, el reconocimiento de derechos territoriales para las comunidades afro implica el reconocimiento de su derecho a la auto-determinación, a mantener sus rasgos culturales y sus lenguas y a ser consultados de forma previa e informada con respecto a los proyectos que los estados desarrollan en sus territorios. En muchos casos, los llamados proyectos de desarrollo como la explotación minera y forestal o la construcción de embalses o autovías implican el desalojo de comunidades que, al perder su territorio ancestral, son susceptible de perder no sólo su sustento material sino su cultura, su idiomasu propia identidad.

  • Reparación africana: Bajo la denominación de Afro-reparación o reparación africana se incluyen un amplio conjunto de reivindicaciones que implican el reconocimiento, de parte de los Estados y de los organismos internacionales, de que los problemas actuales de los afrodescendientes tienen en su raíz una injusticia histórica que cabe reparar de una manera u de otra. La trata negrera y la esclavitud, son los fenómenos históricos en los cuales se enraíza la situación de discriminación de la cual son víctimas los afrodescendendientes. La reparación africana significa reconocer esta génesis histórica e implementar programas para la reparación simbólica de las víctimas de la esclavitud, para incluir esta memoria incomoda y silenciada en la educación de las sociedades americanas, para el rescate y la valorización de la cultura africana en América en sus distintos aspectos. A la vez, bajo la denominación de reparación africana pueden incluirse todos aquellos mecanismos de acción afirmativa que implican para las sociedades americanas hacerse cargo de la su responsabilidad histórica en lo que fue la esclavitud y reconocer en ella el origen de la situación de desventaja que hasta la actualidad afecta a los afrodescendientes, para implementar programas que, desde lo económico, lo jurídico, lo educativo, etc., apunten a reparar esta situación atajando específicamente los legados históricos de esa violación de los derechos humanos sin precedentes.

  • Mujeres afrodescendientes: Un aspecto importante de la progresiva emergencia de movimientos afrodescendientes en los países latinoamericanos ha sido la constitución y el fortalecimiento de organizaciones especificas de mujeres de descendencia africana. En los últimos años, la cuestión de género ha emergido con fuerza en el seno de las reivindicaciones de los afrodescendientes y, en la década de los noventa, al mismo tiempo que se estructuraban organizaciones nacionales y continentales afroamericanas, también nacieron redes específicas de mujeres afro. Las mujeres negras han estado presente en América desde el comienzo de la trata esclavista pero a la par de lo que acontece con las mujeres indígenas su existencia ha sido silenciada y doblemente marginada, por la discriminación racial y de género presente en la cultura de las instituciones y, en general, de las sociedades latinoamericanas. Debido a esta doble marginación, las mujeres negras de América, también son uno de los grupos más vulnerables: pobres entre los pobres, con menos acceso a la educación y a la salud, con menos posibilidades de ascenso social, víctimas de muchos tipos de violencia, tanto en sus hogares, como en sus entornos más amplios. Uno de los aspectos más potentes del fortalecimiento de un movimiento afro contintental, ha sido justamente la creación de organización y redes de mujeres y para las mujeres afrodescendientes. En este caso, la lucha por sus derechos como negras es inescindible de su lucha para la liberación y emancipación como mujeres. Actualmente existen organizaciones de mujeres afrodescendientes en casi todos los países americanos, a nivel comunitario, nacional y continental. La primera y más importante red de coordinación americana es la Red Continental de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diaspora
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En el próximo párrafo el lector encontrará una serie de enlaces a organizaciones afroamericanas activas tanto a nivel continental cómo en los distintos países. A través de estos enlaces se podrá profundizar en las reivindicaciones y las actuaciones específicas de cada contexto, objetivo que trasciende los limitados propósito de esta guía. De momento, y como manera de cierre de este breve recorrido por el proceso de organización y movilización de los afroamericanos para sus derechos, es importante avanzar una reflexión general sobre la situación actual de este movimiento continental. Los logros de las luchas de los afrodescendientes en las últimas dos décadas son innegables y es prueba de ello su presencia creciente no sólo en las legislaciones nacionales, sino en los principales foros de la comunidad internacional, como demuestra la convocatoria del Año Internacional de los Afrodescendientes por un organismo tan importante como la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Sin embargo, es importante reconocer que el movimiento de los afroamericanos es un campo político heterogéneo, que incluye agendas políticas, ideologías, estrategias de lucha muy distintas. Cómo afirma Augustín Lao-Montes, este momento de éxito del movimiento afrodescendiente, va acompañado por un proceso de integración o cooptación de este activismo en las esferas del poder, tanto en las instituciones estatales, cómo en instancias internacionales como el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo. En este contexto, según este analista, ha habido una ONGización del movimiento, y muchas organizaciones han dejado de lado sus aspiraciones de transformación de la realidad, para insertarse en una dinámica de búsqueda de financiamientos que implica un cierto acomodamiento al status cuo.

En este sentido se hace imperativo reconocer que existen varias almas en el seno del actual movimiento afroamericano: hay quienes se identifican con los éxitos actuales de los afro-americanos (especialmente de los afro-norteamericanos) en las esferas política, económica y cultural y sus aspiraciones actuales no cuestionan las actuales estructuras de poder, sino que a lo máximos buscan integrar lo afro en el modelo neo-liberal imperante, limitándose a propiciar la inclusión de algunos programas de etno-educación o buscando recursos para sus comunidades o sus organizaciones. En esta visión, la presencia, por ejemplo, de políticos afrodescendientes en las altas esferas del gobierno de Estados Unidos, representa de por sí una victoria sin que haya una reflexión sobre sus ideologías y sus actuaciones políticas.

Existe, por otro lado, una postura más radical que se opone al actual orden político y económico neo-liberal: en este caso la lucha de los afrodescendientes se incluye en un cambio más amplio del sistema-mundo, y el movimiento afro cobra sentido sólo como parte de un movimiento global para los derechos de los pueblos, en el que sus objetivos de juntan con los de los Foros Sociales, de los movimientos anti-globalización, de las luchas ecologistas, feministas u de otras minorías étnicas, con el propósito común de construir otro mundo posible.[Lao-Montes, A., 2007]. Son muchas las voces que hoy, en el mundo afroamericano, invitan a la reflexión sobre esta disyuntiva, viendo que constituye no sólo una fractura del movimiento, sino una definición imprescindible de la lucha actual:

Aquí, una pregunta clave es como entendemos las posibilidades y limitaciones de la economía-mundo capitalista y de cada país y región en su fase actual de globalización neoliberal. Debemos defender las políticas de libre mercado o abogar por un nuevo orden económico desde el nivel local, hasta lo nacional y global? []A que le estamos apostando, solo a ganar puestos y espacios dentro del estado y a obtener favores del estado metropolitano norteamericano, o en contraste, buscamos crear un orden político sustancialmente distinto? Por cual forma de democracia y ciudadanía estamos luchando, por una mera extensión de la franquicia de la democracia liberal, o buscamos una transformación sustancial del las formaciones políticas con el fin de obtener derechos colectivos (sociales, económicos, culturales, y políticos) en el contexto de una democracia radical y participativa desde el nivel local hasta lo nacional y aun a escala mundial? []Es preciso tener claro que a pesar de los logro relativos como resultado de la larga duración de las luchas Afroamericanas, los niveles de desigualdad social, discriminación racial, y sometimiento a violencia de los Afrodescendientes no solo siguen intactos sino que se profundizan como resultado del aumento de las brechas sociales y de la violencia, terror, y guerra que se disparan tanto en Colombia como en el mundo en general. Los nuevos racismos vienen vestidos de hambre, desplazamiento, destierro, marginalización, y muerte. Por eso, nuestras luchas son imperativas y urgentes, no solo para el poder negro que es tan necesario para hacer de este un mundo más justo e igualitario, pero para la posibilidad misma de la esperanza y de la vida
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[Lao-Montes, 2007].


  Recursos.
  1. Artículos de análisis sobre el movimiento afrodescendiente:



  2. Enlaces a páginas web de organizaciones y redes de afroamericanos:

Los afrodescendientes en los instrumentos jurídicos y las políticas públicas.
El sistema de las Naciones Unidas.

En el sistema del derecho internacional, los primeros instrumentos que se consideran relevantes para los afrodescendientes son:

  • Convención sobre la esclavitud: La aprobó la Sociedad de Naciones en 1926. A pesar de que, para finales del siglo XIX, la esclavitud había sido abolida ya en todos los países de América y de que existieran acuerdos internacionales en los que se declaraba la intención de suprimir la trata esclava y la esclavitud, esta declaración representa el primer tratado de la Sociedad de Naciones en este sentido. En ella, los Estados miembros se comprometen a prevenir y sancionar la esclavitud y la trata de esclavos. El texto de la declaración se encuentra en castellano en: http://www2.ohchr.org/spanish/law/esclavitud.htm .

  • Convención internacional sobre la eliminación de todas las formas de discriminación racial (CERD) : Aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1965, esta Convención se dirige a la protección de los derechos raciales y de las minorías étnicas, dictando medidas para que los Estados partes actúen en pro de la eliminación de la discriminación y la violencia racial. La Convención afirma rechazar cualquier doctrina que pretenda diferenciar o establecer jerarquías sobre bases raciales y condena dichas doctrinas como contrarias a los derechos humanos fundamentales y peligrosas para la cooperación y la paz entre las Naciones. Los Estados firmantes se comprometen a eliminar las leyes que amparan cualquier tipo de discriminación racial, a sancionar este tipo de prácticas y a favorecer organismos e iniciativas de índole multirracial e integradora. El texto de la Convención se encuentra en castellano en: http://www2.ohchr.org/spanish/law/cerd.htm .

  • Declaración sobre la raza y los prejuicios raciales: Aprobada en 1978 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, La Ciencia y la Cultura (UNESCO), esta declaración rechaza cualquier doctrina basada en la superioridad racial y afirma la importancia de que los Estados miembros de las Naciones Unidas adopten medidas para prevenir y sancionar prácticas y políticas basadas en la discriminación, como las distintas formas de apartheid o de genocidio étnico. Hace particular hincapié en la necesidad de eliminar la discriminación hacia las personas migrantes de origen extranjero. El texto de la declaración se encuentra en castellano en: http://www.un.org/es/comun/docs/?path=http://www2.ohchr.org/spanish/law/raza.htm


Aún reconociendo la importancia de estas primeras declaraciones y convenciones, normalmente se considera que el hito más importante en la conformación de una estructura jurídica e institucional inherente a la cuestión de la discriminación racial fue la Conferencia Mundial contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y todas las formas conexas de intolerancia, realizada en Durban Sudáfrica, en 2001. Por cuanto tiene que ver con la cuestión específica de la afrodescendencia, esta conferencia, su proceso preparatorio y su seguimiento y continuación, conforman el marco principal de protección de los derechos de los afrodescendientes en la arena internacional:

  • Declaración y programa de acción de la Conferencia Mundial contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y todas las formas conexas de intolerancia Aprobados por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2001, esta Declaración y programa de acción están específicamente dedicados a la erradicación del racismo en sus distintos aspectos. En América Latina, la Conferencia de Durban dio paso al reconocimiento formal de los afrodescendientes en la región. Una ficha completa del documento se encuentra en: http://www.gloobal.net/iepala/gloobal/ggloobal/fichas/ficha.php?entidad=Instrumentos&id=2048&bd=gloobalsubmission ; el texto del documento en español se encuentra en: http://www.un.org/spanish/CMCR/durban_sp.pdf ; puede consultarse más información sobre la Conferencia de 2001 en la página: http://www.un.org/spanish/CMCR/ .

  • Comité para la Eliminación de la Discriminación racial (CERD), Es el órgano de seguimiento creado en virtud a la convención internacional sobre las formas de Discriminación racial de la ONU. En su 79 sesión, celebrada en Ginebra, Suiza, del 8 de agosto al 2 de septiembre 2011, el Comité del CERD adoptó la Recomendación general No. 34 sobre "Discriminación racial contra personas afrodescendiente". Muchos consideran que este documento constituirá una importante guía acerca de los estándares de protección de afrodescendientes que han sido reconocidos a nivel internacional. El documento de la recomendación general puede verse en inglés en: http://www.oas.org/dil/CERD-C-GC-34.pdf .

  • Grupo de eminentes de expertos independientes sobre la declaración y el plan de acción de Durban: Tras la Conferencia Mundial de Durban, la Asamblea General de Naciones Unidas -en su resolución A/RES/56/266 estableció crear un grupo de cinco expertos, uno por cada región, como organismo de seguimiento de las decisiones tomadas en Durban. Los objetivos de este grupo de expertos son: vigilar la aplicación de la disposiciones del programa de acción de Durban, colaborar con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en la elaboración de su informe anual, hacer una evaluación de los instrumentos internacionales existentes para combatir la discriminación y el racismo y hacer recomendaciones para su actualización o mejora.

  • Relator especial formas contemporáneas de racismo, discriminación racial, xenofobia y formas conexas de intolerancia: La Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas designó un Relator especial sobre las formas contemporáneas de racismo y discriminación racial. El relator especial presenta informes sobre situaciones institucionalizadas o formas indirectas de racismo y discriminación racial que afectan a las minorías étnicas, raciales, religiosas, etc. Con especial atención en las nuevas formas directa o indirecta - con que este fenómeno se manifiesta en el mundo contemporáneo. En 2008 el Consejo de derechos Humanos reafirmó la importancia del mandato de este relator especial en su resolución 7/34: http://ap.ohchr.org/Documents/S/HRC/resolutions/A_HRC_RES_7_34.pdf .

  • Grupo de Trabajo sobre las personas de descendencia africana El Grupo de Trabajo sobre las personas de descendencia africana fue otro de los mecanismos desarrollados posteriormente a la Conferencia Mundial de Durban. Este Grupo de Trabajo está formado por cinco expertos independientes, y tiene como objetivo fundamental estudiar los problemas de discriminación racial que sufren específicamente las personas de descendencia africana que viven en la diáspora. En general, su tarea es diseñar directrices específicas para los afrodescendientes para erradicar el racismo y la discriminación de los que son víctimas estas poblaciones - en el marco trazado por la Conferencia de Durban. La página del grupo de trabajo puede consultarse en inglés en: http://www2.ohchr.org/english/issues/racism/groups/african/4african.htm .Los informes de este grupo de trabajo sobre situaciones específicas pueden revisarse en: http://www.acnur.org/secciones/index.php?viewCat=1355



Los afrodescendientes en el sistema de la Organización de Estados Americanos.

La Carta de la Organización de Estados Americanos en su artículo 45 (a) reconoce que todos los seres humanos, sin distinción de raza, sexo, nacionalidad, credo o condición social, tienen derecho al bienestar material y a su desarrollo espiritual, en condiciones de libertad, dignidad, igualdad de oportunidad y seguridad económica. Sin embargo, sobre todo a partir del proceso de la Conferencia Mundial de Durban, en el continente también se han ido desarrollando una serie de mecanismos cómo órganos de seguimiento y cumbres de alto nivel especialmente importantes para los afrodescendientes, sobre todo en lo que tiene que ver con la protección de sus derechos y la eliminación de las distintas formas de discriminación a las que están sometidas estas personas en el continente americano donde, como vimos, viven entre 150 y 200 millones de personas de descendencia africana. Entre los hitos a destacar:

  • Declaración y plan de acción de Santiago: El proceso regional de preparación a la Conferencia mundial de Durban, culminó con la firma, en septiembre del 2000, de una declaración un plan de acción por parte de la Conferencia regional de las Américas. Esta declaración es considerada un hito en la historia de los derechos de los afrodescendientes en el continente americano. En primer lugar para los propios afroamericanos ya que, por primera vez, se abrió un espacio institucional de reconocimiento de la existencia de una identidad afrodescendendiente, lo cual aportó a una toma de conciencia y de fuerza sin precedentes de los movimientos afro en el continente: cómo dicen algunos, en Santiago, entramos negros y salimos afrodescendientes. Por otro lado, desde el punto de vista de la institucionalidad americana, la conferencia y la declaración que ella produjo reconocieron el carácter multirracial y multiétnico de la sociedad americana como uno de los elementos fundamentales de la riqueza humana del continente y reafirmaron la necesidad de una cultura de respeto de la diversidad para profundizar los sistemas democráticos de los países americanos. También esta declaración dió un reconocimiento institucional a la existencia del racismo y de varias formas de discriminación racial en las instituciones y las sociedades del continente, declarando que la invisibilización o falta de toma de conciencia sobre estos fenómenos contribuía a su reproducción. Con respecto a los afrodescendientes, la declaración de Santiago representó, además, el primer reconocimiento institucional de la contribución que los movimientos en defensa de los derechos de las personas de descendencia africana habían representado para la lucha contra el racismo y la democratización del continente. La declaración de la Conferencia regional de Santiago puede leerse en: http://www.oas.org/dil/esp/afrodescendientes_tematica_declaracion_conferencia_regional_santiago_chile_2000.pdf .

  • Proyecto de Convención Interamericana contra el Racismo y toda forma de Discriminación e Intolerancia En correspondencia con el proceso de la Conferencia de Durban, la OEA en su trigésimo período ordinario de sesiones celebrado en junio de 2000, adoptó la Resolución AG/RES. 1712 (XXX-O/00), denominada Elaboración de un proyecto de Convención Interamericana contra el Racismo y toda forma de Discriminación e Intolerancia. En el marco de este proyecto se creó un Grupo de Trabajo específicamente dedicado a llevar a cabo las negociaciones para concretar esta Convención Interamericana: el proceso de la Convención aún no ha llegado a concretarse en un documento final, pero resulta importante destacar que la población afrodescendiente es allí reconocida como uno de los grupos víctimas de la discriminación y, por ende, uno de los sectores prioritarios en este proyecto de Declaración. Todos los documentos del proyecto de la Declaración están disponibles en la página: http://www.oas.org/OASpage/Events/default.asp?eve_code=2


En el marco del Año Internacional de los Afrodescendientes, varias instituciones continentales han realizado iniciativas y cumbres específicamente dedicadas a la cuestión de los derechos de los afroamericanos. Entre las iniciativas más interesantes, se puede destacar:




Los afrodescendientes en las legislaciones y políticas nacionales.

En los últimos años, Latinoamerica ha avanzado mucho en materia de institucionalidad y legislación dirigida a proteger los derechos y mejorar las condiciones de vida de la población afrodescendiente, así como de las comunidades indígenas. Claramente, la promulgación de leyes o la aprobación de programas gubernamentales, no implican por si solas que estos objetivos realmente se alcancen y, de hecho, en muchos casos los movimientos sociales se muestran descontentos y a menudo denuncian estas medidas y políticas que, más allá de las declaraciones, no parecen revertir el status cuo de exclusión y atropello de derechos en los que viven estos grupos sociales. Sin pretender ofrecer una evaluación de los efectos reales de estas políticas en los distintos ámbitos, a continuación se enumeran algunas de las iniciativas en las que se refleja la voluntad de algunos de los Estados latinoamericanos de atajar el problema de la desigualdad y la discriminación que afecta a los afrodescendientes:

  • En Brasil, que es el país con un mayor porcentaje de población de origen africano, el problema de la desigualdad racial y de la discriminación, ha sido reconocido hace tiempo como una urgencia. Ya a finales de la década de los ochenta, se aprobó la ley 7716/1989, que criminalizaba el racismo y el prejuicio racial. Durante la presidencia de Fernando Enrique Cardoso, el gobierno brasileño puso en marcha varias iniciativas dedicadas a los afrodescendientes, entre ellas la creación en 1995 del Grupo de Trabajo Interministerial para la Valorización de la Población Negra (GTI). Con la apertura del proceso de Durban, estas iniciativas se intesificaron y la desigualdad racial pasó al primer plano de los programas gubernamentales: se creó el Consejo Nacional de Lucha contra la Discriminación (CNCD) y se pusieron en marcha los primeros programas de acción afirmativa. Actualmente, la iniciativa más destacada del Estado brasileño hacia los afrodescendientes y los pueblos indígenas ha sido la creación de la Secretaría Especial de Políticas de Promoción de la Igualdad Racial (SEPPIR). El SEPPIR fue creado en 2003, con el objetivo de implementar y coordinar iniciativas contra las desigualdades raciales en el país, con enfoque especial en la población negra. Su marco de actuación es el programa Brasil Sin Racismo aprobado en 2002 por el entonces candidato a la presidencia Ignacio Lula da Silva. Entre los ámbitos de actuación del SEPPIR están las políticas hacia las comunidades quilombolas aún existentes, la redistribución de la riqueza a favor de los afrodscendientes y su inclusión en el sistema educativo y de salud pública, la sensibilización de la sociedad para favorecer una cultura de igualdad racial, el fortalecimiento de las relaciones internacionales entre los países más representativos de la diáspora africana. La página del SEPPIR es: http://www.seppir.gov.br ; el programa Brasil sin Racismo puede descargarse en: http://www.fpabramo.org.br/uploads/brasilsemracismo.pdf .

  • En Colombia, que es el segundo país de América Latina por el porcentaje de población de descendencia africana, la Ley 70, de Comunidades Negras , aprobada en 1993, es mencionada como un hito pionero en las políticas públicas a favor de los afrodescendientes. La Constitución de 1991ya de por sí reconocía la identidad plurietnica y multicultural del Estado. Conforme con estos principios, la Ley 70, reconoce a las comunidades negras asentadas en las zonas fluviales de la cuenca del Pacífico, habitantes de los antiguos panques, el derecho a la propiedad colectiva de la tierra y establece mecanismos para la protección de su identidad étnica reconociéndoles el derecho a mantener sus tradicionales sistemas de organización y producción y otorgando el estatus de lenguas oficiales a los idiomas hablados en estos territorios. El texto de la Ley 70 puede verse en el enlace: docs.colombia.justia.com/nacionales/leyes/ley-070-de-1993.doc. Por otra parte, también por ley se estableció el 21 de mayo cómo Día de la Afrocolombianidad y en 1995 se creó la Dirección General para las Comunidades Negras, Minorías Étnicas y Culturales, a cargo del Ministerio del Interior.


  • El Congreso de Ecuador aprobó en 2006 la Ley de los derechos colectivos de los pueblos negros y afroecuatorianos, conforme con el carácter plurinacional establecido por la Constitución, cuyos objetivos declarados son: garantizar el ejercicio de los derechos colectivos de los pueblos negros o afroecuatorianos reconocidos la nueva Constitución Política de la República; incorporar en el contexto del desarrollo económico, social, cultural y político, el reconocimiento pleno a los afroecuatorianos, para lograr la igualdad de derechos y oportunidades; reconocer los derechos que tienen los pueblos negros o afroecuatorianos sobre las tierras ancestrales, las prácticas tradicionales de salud, producción y la propiedad colectiva e intelectual; incorporar representantes de los pueblos negros o afroecuatorianos en los organismos e instituciones oficiales del Estado; y establecer mecanismos para la protección de la identidad cultural y la biodiversidad y de sus derechos como pueblos. El texto completo de la Ley puede verse en: http://www.cpisp.org.br/htm/leis/page.aspx?LeiID=74 .

  • En Honduras, en el año 2003 se creó una instancia de comunicación entre las federaciones que representan a los pueblos indígenas y negros: el Programa de Apoyo a los Pueblos Indígenas y Negros (PAPIN) , encargado del seguimiento y evaluación de todos los proyectos que atañen a las poblaciones indígenas y negras. La Junta Consultiva del organismo está conformada por dos funcionarios de la Secretaría de Gobernación y Justicia, el coordinador de la Unidad Técnica del PAPIN, un representante de la oficina del Banco Interamericano de Desarrollo en Honduras (BID) en calidad de observador y un representante por cada una de las federaciones de los pueblos indígenas y negros. El Programa fue creado gracias a financiaciones del BID y de algunas agencias de cooperación internacional. Su proyecto de Ley Indígena avanzado en 2007, despertó muchas críticas en las organizaciones indígenas y afrohondureñas. Tras el golpe de Estado de 2009, el nuevo gobierno de Porfirio Lobos estableció la la Secretaría para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas y Afrohondureños y Promoción de Políticas de Igualdad Racial - SEDINAFROPIR, que actualmente parece ser el órgano privilegiado de comunicación entre las comunidades indígenas y afrohondureñas y las instancias estatales. La página web del SEDINAFROPIR es: http://sedinafroh.gob.hn .

  • En Uruguay destaca la creación de la Dirección de Mujeres afrodescendientes dependiente del gubernamental Instituto de la Mujer cuyo objetivo declarado es garantizar el ejercicios de derechos de las mujeres afrodescendientes y su acceso a bienes y servicios, a través de la adecuación de la administración pública a la igualdad de oportunidades y a la no discriminación por motivos de género y raza, del fortalecimiento organizativo de las mujeres afrouruguayas y de la cooperación internacional y regional en el ámbito de los derechos de las mujeres afrodescendientes. La página web de este departamento es: http://www.inmujeres.gub.uy/mides/carpeta.jsp?contentid=2962&site=1&channel=inmujeres


  Recursos.
Además de los documentos e instrumentos legislativos incluidos en la sección interior, a continuación se recomiendan algunos informes y análisis generales para el estudio de las legislaciones y las políticas públicas en favor de los afrodescendientes, a nivel regional y en casos nacionales específicos:

  • AfroAméricaXXI, Compendio normativo regional de afrodescendientes en América Latina, 2009. Recopilación de las normas legales que protegen los derechos de los afrodescendientes en la región latinoamericana: incluye textos completos de instrumentos jurídicos por países y una sección sobre la legislación vigente a nivel continental. http://www.hchr.org.co/afrodescendientes/files/COMPENDIO%20NORMATIVO%20REGIONAL%20AFRODESCENDIENTE%20DE%20AMERICA%20LATINA.pdf .

  • Centro de Estudios de Justicia de las Américas (CEJA), Sistema judicial y racismo contra afrodescendientes: Brasil, Colombia, Perú y república Dominicana, CEJA, 2004. Informe elaborado por el CEJA por solicitud de la Organización de Estados Americanos, en vista de la elaboración de una "Convención interamericana contra el racismo": incluye información sobre el sistema jurídico de los cuatro países en el ámbito de la discriminación y la protección de los derechos de la población afrodescendiente: http://www.cejamericas.org/portal/index.php/es/biblioteca/biblioteca-virtual/doc_download/3227-sistema-judicial-y-racismo-contra-afrodescendientes-brasil-colombia-peru-y-republica-dominicana .

  • Departamento de Derecho Internacional, Organización de los Estados Americanos, Afrodescendientes. Página web del Departamento de Derecho Internacional dedicada a los afrodescendientes: desde allí se pude acceder a informes, documentos, noticias de actualidad e inciativas de la OEA en todo lo relativo a los derechos de los afrodescendientes en el ámbito jurídico americano: http://www.oas.org/dil/esp/afrodescendientes.htm .

  • Año Internacional de Afrodescendientes, Documentos, Página de socumentos de la web oficial de las Naciones Unidas sobre el Año Internacional de los afrodescendientes. Incluye enlaces a los principales documentos, informes, declaraciones, instrumentos jurídicos del sistema de las Naciones Unidas relevantes para las poblaciones africanas en la diáspora: http://www.un.org/es/events/iypad2011/documents.shtml .

  • MundoAfro, Manual de afrodescendientes de América Latina y el Caribe, 2011. El manual incluye una sección de análisis por países con referencias a la protección de los derechos de los afrodescendientes en las Constituciones de los distintos países. La sección final introduce el marco normativo internacional y continental contra el racismo y la discriminación. Una introducción general y sencilla, útil sobre todo cómo primer acercamiento. Puede descargarse en: http://www.africafundacion.org/IMG/pdf/manual_afrodescendientes.pdf .

  • María José Becerra y Diego Buffa, Nuevos epacios de participación de los afrodescendientes en América Latina y el Caribe, 2006. Artículo de análisis sobre el proceso, empezado a principios del siglo XXI, de creación de mecanismos institucionales a nivel regional para la coordinación de políticas legislativas y de desarrollo especialmente enfocadas en la población afroamericana. http://www.astrolabio.unc.edu.ar/articulos/africa/articulos/buffa-becerra.php
  • Bello, Alvaro y Paixao, Marcelo, Una mirada a la situación de los derechos de los afrodescendientes en América Latina en Afrodescendientes en América Latina: del reconocimiento estadístico a la realización de derechos (Naciones Unidas, 2009), pp. 39-82. Análisis sobre el marco legal continental y el desarrollo de buenas prácticas para la prevención de la discriminación contra los afrodescendientes. http://books.google.es/books?id=b8U-5RKRTtAC&printsec=frontcover&hl=es&source=gbs_ge_summary_r&cad=0#v=onepage&q&f=false .

Glosario.
  • Afro reparación o reparación africana Es un objetivo del movimiento internacional de africanos en la diáspora y afrodescendientes. Pide el reconocimiento de la esclavitud y la trata esclavista transatlántica cómo deuda histórica de Europa hacia los africanos y afrodescendientes y, en consecuencia, el cumplimiento de las declaraciones internacionales contra el racismo y la implementación de políticas de acción afirmativa en dirección a reparar el daño que, a partir de la esclavitud, se le ha infligido a África y a su población.

  • Blanqueamiento: El proceso de destrucción y asimiliación cultural de las raíces negras e indígenas de la población americana.

  • Cimarrón: Esclavo que luchaba por su libertad huyendo del dominio del amo y refugiándose en lugares apartados y silvestres. En la actualidad este nombre ha sido reivindicado por intelectuales afroamericanos para expresar la búsqueda de sus derechos como pueblo negro, constituyendose un movimiento que se autodenomina Cimarrón.

  • Colonialismo de establecimientos (settler colonialism) : Es una noción desarrollada a lo largo de los últimos 30 años en discusiones con respecto al Imperio Británico y que, según algunos analistas, debe aplicarse también al análisis de la historia de América. Significa la tendencia institucional a eliminar a la población indígena y negra a través de políticas de asimilación. Los rasgos reconocibles del Estado colonial de establecimiento serían el miedo racista del grupo colonizador, y su odio hacia la clase marginal expopiada [Gott, R., 2008: http://alainet.org/active/21567].

  • Creole o criollo: El término "creole" viene del portugués que significa "criar" que quiere decir engendrar o educar, tal como un niño, o un sirviente nacido en casa de uno. A medida que los Portugueses iban expendiendo su imperio a Brasil el termino crioulo fue utilizado para referirse a los esclavos africanos nacidos en el nuevo mundo, y luego fue, también, utilizado para referirse a los europeos nacidos en el nuevo mundo. Finalmente la palabra se refirió al habla y las costumbres de los africanos y europeos nacidos en el nuevo mundo. Fue apropiado por los españoles como "criollo", los franceses como "créole", los holandeses como "creol", y los ingleses como "creole". Acorde con este significado, las lenguas criollas, son idiomas nacidos de la mezcla entre idiomas europeos, indígenas y africanos. (Atlas de afrodescendientes, IEPALA, 2011).

  • Cultura de resistencia: "un proceso dinámico donde los elementos culturales originarios se opusieron a su desaparición compulsivamente planificada por las autoridades religiosas y gubernamentales de la época colonial y neocolonial, así como por los propulsores de la modernidad de las primeras décadas del siglo XX, [Jesus, Chucho, García, 2001].

  • Democracia racial: Es un término creado para describir el modelo de relaciones raciales en el Estado de Brasil. Según varios analistas la democracia racial es un mito creado y difundido por las élites blancas de Brasil para indicar la existencia de una democracia históricamente apuntalada en el entrecruzamiento de razas. El movimiento afrobrasileño y afroamericano denuncia la falsedad de este concepto al poner en evidencia que la segregación, la violencia y la discriminación raciales son realidades profundamente arraigadas en el ordenamiento social.

  • Desigualdad racial: Se refiere a desigualdades socioeconómicas - especialmente en el mercado laboral, la educación y el acceso a capital económico que son verificadas con datos estadísticos agregados según las categorías raciales y étnicas de la población.

  • Discriminación racial: Toda distinción, exclusión, restricción o preferencia basada en motivos de raza, color, linaje u origen nacional o étnico que tenga por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural o en cualquier otra esfera de la vida pública, [Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, 1965].

  • Endorracismo: se define como el autorrechazo de la propia identidad fenótipica y étnica por parte de un grupo humano inducido por el proceso de colonización. La discriminación racial y la segregación social que se establecen en el marco de una sociedad colonial provocan la asimilación y reproducción de las conductas discriminatorias dominantes, que son asumidas por los grupos subalternos como racimos contra si mismos y se expresan en la denigración de sus propias raíces en virtud de una voluntad de asimilarse al grupo dominante.

  • Estudios de la negritud (Black studies) : Una línea de investigación que tiene su origen en una fase del movimiento afrocriollo nacido entorno al concepto de négritude, inventado en Europa hacia 1930 por poetas negros de lengua francesa. Se conceptualiza en torno a l redescubrimiento de la identidad negra, es decir, el reencuentro y revaloración de las personas negras frente a sí mismas. Hoy los Black studies, insertados en los estudios sociológicos llamados subalternos, son una corriente académica y de investigación sociológica, cultural e histórica ampliamente difundida sobre todo en Estados Unidos.

  • Mestizaje triétnico: Es un término que se usa sobre todo para referirse a la población de la zona costeña del pacífico Colombiano. Indica la existencia de una sociedad derivada de la mezcla entre europeos, indígenas americanos y africanos.

  • Mulato: Palabra que se deriva de mulo, hijo de caballo y burra o de asno y yegua, se usó en la América colonial para indicar a un individuo que procede del cruzamiento racial entre un español y una negra.

  • Palenque: Poblaciones construidas por los esclavos huidos. En la actualidad se han convertido en un símbolo de libertad y lucha del pueblo afroamericanos y, en muchos casos, son objeto de reivindicaciones territoriales y de auto-determinación por parte de las sociedades afrodescendientes que los habitan. En Brasil se les llama Quilombos o Mocambos, en Venezuela se les llama Cumbes.

  • Zambo: Término utilizado para referirse a un individuo que procede del cruzamiento racial entre un/a negro/a y un/a amerindio/a.

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