Guias de conocimiento
Guía de conocimiento sobre desarrollo sostenible
Autores corporativos:
Instituto de Estudios Políticos para América Latina y África (canal; editora virtual)
Observatorio Internacional de Ciudadanía y Medio Ambiente Sostenible (canal)

Autores personales:
Garrido García, Francisco Javier (Autor/a)

   Descripción    Clasificación    Documento   
 Índice:
     0. Introducción.
          Origen y complejidad de la temática medioambiental.
          Una temática compleja y multidimensional.
          Conferencias internacionales sobre medio ambiente.
     1. Los ecosistemas naturales.
          Componentes y funcionamiento.
          Los flujos de la materia y la energía.
          Sociedad y ecosistema natural.
     2. Los ecosistemas sociales.
          Agrícolas y preagrícolas.
          La ciudad industrial.
     3. El ecosistema urbano.
          Componentes.
          Anatomía o configuración de los sistemas urbanos.
          Fisiología o funcionamiento.
     4. Principales problemas ambientales.
          Problemas globales.
          Problemas locales.
          Vinculación de los problemas medioambientales, económicos y sociales.
     5. Desarrollo sostenible.
          Definición y clarificación conceptual.
          La sostenibilidad o sustentabilidad ecológica.
          Sostenibilidad local y sostenibilidad global.
          Las tres patas del desarrollo sostenible: economía, sociedad y medioambiente.
          Los actores sociales y sus posiciones ante el desarrollo sostenible.
          Los indicadores de sostenibilidad.
     6. Los principios básicos del desarrollo sostenible.
          Siete principios para el logro del desarrollo sostenible.
     7. Población, recursos y desarrollo.
          Crecimiento de la población y proceso de urbanización.
          Norte y Sur: consumo de recursos, pobreza y desarrollo sostenible.
          Comercio justo.
     8. Conciencia social, políticas públicas y participación ciudadana.
          Conciencia social y comportamiento ecológico.
          Acción colectiva y movimiento social ecologista.
          Políticas públicas, participación y responsabilidad ciudadana.
     9. Anexos.
          Un ejemplo de comportamiento ecológico en la vida cotidiana: Organización de una fiesta familiar con criterios ecológicos.
          Ficha para planificar y evaluar una fiesta familiar con criterios ecológicos.
          Glosario terminológico.
          Direcciones de interés.
0. Introducción.
 
  Origen y complejidad de la temática medioambiental.
El interés por las relaciones que mantienen los seres vivos entre sí, con el medio en el que habitan y con las sociedades humanas, es tan antiguo como el origen de la propia humanidad. Sin embargo, no es hasta mediados del siglo XIX cuando tal interés se convierte en una propuesta de estudio científico, que será conocida con el nombre de Ecología. La Ecología (término compuesto por los vocablos griegos "Oicos": habitación o casa, y "logos": tratado) será, desde entonces, la ciencia que se ocupa del estudio de las complejas relaciones de los organismos vivos entre sí, con su medioy con el hombre.

Los estudios realizados por la Ecología han demostrado que, a lo largo de la historia, la relación de los hombres con el resto de la naturaleza se ha guiado predominantemente por los principios de dominio y de explotación. Pero si bien este tipo de relación humana con su medio natural ha impactado siempre, en alguna medida, en los ecosistemas naturales, hasta épocas muy recientes el impacto de nuestras actividades no modificaban de manera sustancial su funcionamiento sostenible.

Con la revolución industrial que se inicia a mediados del siglo XVIII y, sobre todo, a partir de la expansión del capitalismo desde los años 30 del pasado siglo XX, se produce un salto cualitativo (respecto al tipo y gravedad de los problemas) y cuantitativo (respecto a la cantidad y extensión de los mismos) en el impacto de la sociedad sobre el medio ambiente natural. Algunos científicos (R.Carson, B. Commoner, P. Dumont, Anne y J. Ehrlich, entre otros) y algunos grupos sociales sensibles a estas cuestiones, perciben entonces la gravedad de la crisis ecológica y levantan sus voces para alertar sobre la gravedad de la situación ambiental a la que conducía el desarrollo económico dominante. La progresiva realización de investigaciones que demuestran la crisis ecológica, así como la influencia social del movimiento ecologista que se consolida a partir de los años 60, contribuyeron a generar en la sociedad la conciencia de que nos encontramos en una era de crisis ecológica que afecta al conjunto del planeta, y que viene provocada por la acción humana.


Diversos acontecimientos y, sobre todo, la crisis del petróleo de 1973, impulsaron la convicción de que tanto el crecimiento económico y el modelo de desarrollo occidental que lo promueve, como el aumento de la población mundial, tienen unos límites infranqueables. Límites que vienen impuestos por el hecho de que los recursos naturales del planeta son finitos y porque su regeneración exige que nuestras actividades se ajusten al funcionamiento natural de la vida en el planeta.

El estudio más famoso y con mayor repercusión internacional en ese proceso lo constituye el Informe Meadows para el Club de Roma titulado Los límites del crecimiento (1972), en el cual se expone la existencia de límites físicos al crecimiento económico incontrolado. De este modo la concepción de crecimiento económico como solución a los problemas sociales y de bienestar, se suestiona a partir de una inquietud creciente por la degradacióndel medio ambiente y la consiguiente reducción de la calidad de vida.



Pero los datos de los científicos naturales y el mensaje crítico del movimiento social ecologista no tuvieron al principio un eco importante en la opinión pública: El sector empresarial percibía el mensaje ecologista como una traba a la obtención de beneficios, mientras que los trabajadores lo veían como una amenaza a sus puestos de trabajo, y las Administraciones Públicas se resistían a emprender nuevas políticas que complicarían la acción de gobierno.

Varios factores contribuyen a cambiar esta situación, entre otros, podemos recordar los siguientes:

  • La labor pedagógica del movimiento social ecologista.
  • Las explicaciones científicas de los problemas.
  • Las crisis energéticas de los años 70.
  • Algunas espectaculares catástrofes ambientales de origen humano.
  • Sucesivos informes del Club de Roma y de otras instituciones internacionales.

Estos y otros factores evidenciaron los perjuicios medioambientales del modelo de crecimiento económico. Y, como consecuencia, se ha ido extendiendo en todas las sociedades la idea de que es preciso y urgente un cambio radical en nuestra relación con el medio ambiente, que ha de conducir a una mayor integración del hombre y sus actividades en los procesos ecológicos de nuestro planeta.

En ese contexto de expansión de la conciencia ecologista en todo el mundo, la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro constituye un punto de inflexión. Desde su celebración en 1992, la cuestión medioambiental es una preocupación principal de los ciudadanos y de los medios de comunicación, y ha pasado a formar parte de la agenda pública de todos los gobiernos, desde el nivel internacional hasta el local.


  Una temática compleja y multidimensional.
Tradicionalmente, los temas de carácter ambiental habían sido estudiados exclusivamente por las ciencias naturales. Sin embargo, ante los problemas ecológicos surgidos como resultado del modelo de desarrollo dominante en las sociedades contemporáneas durante el siglo XX, las cuestiones ambientales pasan a formar parte también de la investigación de las ciencias sociales. Como consecuencia, en la actualidad se plantea un enfoque que tiene en cuenta tanto la dimensión biológica como la dimensión social de la problemática ambiental, buscando un equilibrio entre ambas dimensiones, evitando el relativismo social absoluto y el determinismo biológico.

El análisis de la temática medioambiental asume un carácter científico interdisciplinar, pero también social, pues se combinan dimensiones científicas, técnicas, normativas y socioculturales. Por una parte, el avance del conocimiento de las ciencias ambientales modifica la forma de comprender la relación hombre-medio por parte de las ciencias sociales, y viceversa. Por otra, la percepción científica de la relación hombre-medio viene condicionada por la visión del mundo predominante en una sociedad y en un momento histórico determinado, cambiando con el tiempo y variando de un lugar a otro. En todo caso, el conocimiento de la realidad no es exclusivo de la ciencia y, además, es siempre aproximativo, parcial e incompleto. Por ello, se hace necesaria una atención permanente a los conocimientos de otros actores sociales, como por ejemplo los movimientos ecologistas o las sociedades no industrializadas.

De cualquier modo, el desafío principal, en la actualidad, consiste en dar una respuesta eficaz y urgente a la indudable crisis ecológica que sufre el planeta, es decir, en poner los medios para alcanzar un desarrollo sostenible.

HITOS QUE MARCAN LA PREOCUPACIÓN POR LA TEMÁTICA MEDIOAMBIENTAL

· SIGLO XIX: SURGIMIENTO DE LA ECOLOGÍA COMO RAMA CIENTÍFICA QUE ESTUDIA LAS RELACIONES ENTRE SERES VIVOS Y SU MEDIO.

· 1930-1970: LA CRISIS ECOLÓGICA DEL MODELO CAPITALISTA SE HACE PATENTE.

· DÉCADA DE LOS 60: NACEN LOS PRIMEROSMOVIMIENTOS ECOLOGISTAS EN EUROPA Y ESTADOS UNIDOS.

· DÉCADA DE LOS 70: COMIENZA A EXPANDIRSE LA PREOCUPACIÓN MEDIOAMBIENTAL ANTE LA CONSTATACIÓN DE LA GRAVEDAD DE LOS PROBLEMAS OCASIONADOS POR EL CRECIMIENTO ECONÓMICO Y EL CRECIMIENTO EXPLOSIVO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL.

1992: CUMBRE DE NACIONES UNIDAS SOBRE MEDIO AMBIENTE Y DESARROLLO (Cumbre de la Tierra o Cumbre de Río)

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  Conferencias internacionales sobre medio ambiente.
I Conferencia Mundial sobre Medio Ambiente Humano (Estocolmo, 1972). Destaca la estrecha vinculación entre el modelo de desarrollo, la pobreza y la destrucción del medio ambiente y concluye que la defensa del medio ambiente no frena el crecimiento económico y si busca mejorar la calidad de vida.

· Una de las iniciativas originadas a raíz de la conferencia es el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que en 1980, junto al Foro Mundial de la Naturaleza (WWF) define la Estrategia Mundial para la Protección de la Naturaleza y los Recursos Naturales.

II Conferencia Mundial sobre Medio Ambiente (Nairobi, 1982). Evidencia el incremento de la degradación del planeta en el tiempo transcurrido desde la cumbre anterior y otorga un papel protagonista a los Estados, planteando la necesidad de intensificar esfuerzos en la distribución más equitativa de los recursos técnicos y económicos entre ricos y pobres.

La III Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo (o Cumbre de la Tierra) (Rio de Janeiro, 1992). Primer gran compromiso internacional en favor del desarrollo sostenible. En ella adoptaron dos instrumentos con fuerza jurídica para los países firmantes: La Convención Marco sobre el Cambio Climáticoa y el Convenio sobre Diversidad Biológica; y se aprobaron tres grandes acuerdos de carácter jurídico no vinculante: la Declaración de Río sobre Medio Ambiente y Desarrollo, La Declaración de Principios relativos, y el Programa o Agenda 21 para el desarrollo sostenible, que abarca cuestiones económicas, sociales, culturales y medioambientales de forma integrada.

· Tras la Cumbre de Rio, se crea en 1993 la Comisión sobre el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas con el fin de controlar la aplicación del Programa 21. Este proceso se desarrolla con una periodicidad de 5 años:

- Cumbre de la Tierra + 5 (Nueva York, 1997).

- Conferencia de Rio + 10 (Johannesburgo, 2002). Con representación de actores de los diferentes sectores de la sociedad, los acuerdos no presagiaron hondas repercusiones en las políticas internacionales orientadas al desarrollo sostenible.



1. Los ecosistemas naturales.
 
  Componentes y funcionamiento.
El ecosistema natural incluye como elementos el medio físico-químico abiótico (el biotopo o escenario físico de la vida) y el conjunto biótico (la comunidad de organismos: plantas, animales y microorganismos). Podríamos definir el ecosistema natural como un sistema funcional de relaciones entre los seres vivos y su medio abiótico, queimplica una corriente de energía y unos ciclos de la materia que atraviesan una cadena trófica (o de alimentación).

Se pueden delimitar y clasificar distintos ecosistemas en función de las combinaciones peculiaries de sus componentes bióticos y abióticos. E. J. Kormondy, por ejemplo, distingue diez principales ecosistemas terrestres siguiendo la latitud del planeta: tundra, taiga y bosques septentrionales de coníferas, bosque templado caducifolio y húmedo, bosque tropical caducifolio, bosque tropical de matorral, praderas tropicales o sabanas. Pero, cualquiera que sea la clasificación que se haga, es importante resaltar que todos están interrelacionados e integrados en el ecosistema global de la biosfera (zona terrestre donde existe vida, compuesta por atmósfera, hidrosfera y litosfera) y que todos están siendo alterados por la acción del hombre.



La interacción medio abiótico-biótico es la esencia de la dinámica de los ecosistemas. Esta dinámica consiste en que los ecosistemas degradan energía y materiales para mantenerse en vida y sólo funcionan sustentados en fuentes externas de energía. La clave de la sostenibilidad del ecosistema de la biosfera está en que tal degradación se articula sobre la energía que diariamente recibe del sol, una energía renovable y no contaminante.



La energía solar es un factor determinante en la cadena trófica o alimentaria de los seres vivos del ecosistema natural, puesto que es la fuente de energía que permite la vidade los productores primarios de la cadena trófica: las plantas y algunas bacterias. Mediante la fotosíntesis, la energía procedente del sol permite a las plantas con clorofila y algunas bacterias asimilar el dióxido de carbono a partir de compuestos inorgánicos. Esta energía se sintetiza en moléculas que cubren las necesidades nutritivas de estas bacterias y plantas. Por lo tanto, las plantas son capaces de fabricar sustancias orgánicas, tomando del medio sustancias inorgánicas sencillas como el agua, el dióxido de carbono, el oxígeno, las sales minerales y la energía solar. A estos seres vivos capaces de sintetizar en forma orgánica un elemento mineral se les denomina autótrofos y son la base de la cadena trófica de los ecosistemas.

Existen otros organismos que en lugar de fabricar su propio alimento orgánico, utilizan como tal a otros seres vivos. Son los productores secundarios o consumidores. Éstos se denominan heterótrofos, distinguiéndose varios tipos: los consumidores primarios o herbívoros (que se alimentan de vegetales y/o plantas), los consumidores secundarios o carnívoros (que se alimentan de otros animales, normalmente herbívoros), los terciarios u omnívoros (que se alimentan tanto de vegetales como de otros animales). En el último lugar de la cadena trófica se encuentran los organismos descomponedores o reductores: bacterias y hongos, que en su proceso de alimentación convierten la materia orgánica en inorgánica, poniéndola de nuevo a disposición de los productores primario, y cerrando así el ciclo. Se trata, pues, de una cadena de alimentación, que ha de atenerse a la regla básica de que cada nivel trófico debe invertir menos energía en la actividad de alimentare que el beneficio energético que obtiene de la alimentación.

Representación de cadena trófica terrestre y acuática..



Cada especie tiene características ecológicas únicas y la suma de estas características se denomina nicho ecológico del organismo. Cada especie desempeña un oficio dentro de la organización del ecosistema y ocupa un lugar en la cadena trófica, si bien es común que varias especies puedan alimentarse de modo similar y ser víctimas de unos mismos depredadores, en cuyo caso se dice que pertenecen al mismo nicho ecológico. No obstante, cuando entre dos especies o más ocupan un mismo nicho ecológico puede establecerse competencia, resultando que la más eficaz en la obtención del alimento tenga ventaja sobre las otras. La especie más eficaz y con mayores ventajas acaba imponiendo su presencia, por lo cual el número de especies que ocupan un mismo nicho ecológico tiende a disminuir.

La masa de organismos que conforman los distintos niveles tróficos del ecosistema (productores primarios; consumidores primarios, secundarios y terciarios; y descomponedores) es lo que se denomina biomasa. Los ecosistemas se hallan en equilibrio a través de mecanismos de regulación, donde la producción de biomasa de un determinado nivel ha de ser la energía máxima realmente disponible para el consumo del nivel superior. Si representamos la producción de biomasa de los distintos niveles tróficos resultaría una pirámide de producción con la base mucho más ancha que el escalón superior.

Pirámide de producción de una cadena trófica acuática acuática.



Los ecosistemas se hallan en equilibrio a través de diversos mecanismos de regulación. Para que la cadena trófica no sufra alteraciones importantes, la población correspondiente a cada especie suele mantenerse relativamente constante y lo hace a través de unos mecanismos de control, siendo el más importante el sistema presa-depredador. Esta relación presa-depredador es un buen ejemplo de estabilización y suele denominarse relación de feed-back negativo.

El grado de organización de un ecosistema puede medirse por la diversidad de especies. Cuanto más organizado está un sistema, más estable y predecible resulta su comportamiento. La contribución de cada especie a la estabilidad total es directamente proporcional a la biomasa de dicha especie, e inversamente proporcional a su tasa de mortalidad.

Los ecosistemas más maduros pueden considerarse como más eficientes, en tanto que minimizan la dispersión de energía. Los ecosistemas más maduros (más eficientes, diversos y estabilizados) generalmente explotan a los menos maduros.


  Los flujos de la materia y la energía.
En la interacción del medio abiótico y el biótico de los ecosistemas se dan dos procesos que constituyen la esencia de la dinámica de los ecosistemas: la circulación de energía y de materia. El primero es lineal, no cíclico, ya que en cada nivel de la cadena trófica se produce una pérdida de energía que no puede volver a ser utilizada; el segundo es cíclico, los nutrientes se mantienen y son reutilizados.

En efecto, respecto al flujo de materia, los nutrientes no se pierden en la cadena trófica, ya que cuando el protoplasma, que es el que los contiene, sufre la acción de los descomponedores, son liberados al medio permitiéndose así su reutilización por los autótrofos. A pesar de todo, en el ciclo de circulación de la materia pueden producirse pérdidas porque un elemento químico quede fuera del alcance de los organismos. Además, los ciclos del flujo de los componentes de la materia no se desarrollan con velocidad uniforme, de manera que algunos de ellos requieren periodos más prolongados que otros.

En cuanto al flujo de energía, los ecosistemas se ajustan a la segunda ley de la termodinámica: los seres vivos y los ecosistemas necesitan degradar energía para mantenerse en vida y, por consiguiente, solo pueden funcionar en términos de sistemas abiertos, es decir, sustentados en fuentes externas de energía. Por ello, como ya se ha comentado, la clave de la sostenibilidad del ecosistema de la biosfera está en que tal degradación se articule sobre la energía que diariamente recibe del sol y que en cualquier caso se iba a degradar.

Flujo de energía y materia a través del ecosistema.





La primera ley de la termodinámica indica que la energía no puede ser creada ni destruida. La segunda ley señala que la energía se degrada continuamente desde una forma disponible o aprovechable a una que no lo es. Esto último es lo que se denomina Ley de la Entropía: índice relativo de la energía no disponible en un sistema aislado, que aumenta constantemente. En los seres vivos esta energía se degrada en forma de calor.

La termodinámica tiene tres principios fundamentales. El primero o ley de la conservación de la energía, dice que en un sistema cerrado la energía total es constante. El segundo principio es la ley de la entropía: en un sistema cerrado la entropía (suma de energía que no se puede aprovechar) es creciente. La cantidad de energía existente en un sistema cerrado permanece constante, pero su calidad se degrada de una etapa a otra, es decir, se degrada en los procesos de transformación de la energía.

Por ejemplo, la entropía es cada vez mayor en el sistema cerrado de nuestra economía, que se sirve de soportes de energía fósil. Al comienzo, los depósitos de materiales y energías concentrados eran fácilmente accesibles, por lo que podríamos hablar de entropía negativa, es decir, la energía libre obtenida era mayor que la energía no recuperable que se perdía en el proceso de extracción. Actualmente estos depósitos de energías y materiales ya no son tan accesibles y se requiere un gran consumo de energía, recursos financieros y técnicos para explotar tales recursos naturales.Nos acercamos al momento en el cuál extraer una tonelada de petróleo requiera el mismo gasto de energía que proporciona esa tonelada.




Puesto que los organismos necesitan degradar energía para vivir, el modo de impedir que ello repercuta en un deterioro entrópico de la tierra consiste en apoyar esa degradación en el único flujo de energía renovable que se recibe del exterior: la del sol, manteniendo un reciclaje completo de los materiales utilizados. El hecho de que la tierra sea un sistema abierto de energía pero cerrado de materiales hace del manejo de éstos últimos el principal problema de una gestión sustentable.



  Sociedad y ecosistema natural.

Desde un punto de vista ecológico, el aspecto más importante de la evolución histórica del hombre es la expansión de su nicho ecológico, debido al aumento de la población, al incremento de la capacidad para obtener energía y recursos del medio ambiente y a la elaboración de normas de organización de las actividades requeridas por la comunidad.



Pero la expansión del nicho de nuestra especie está acarreando efectos muy negativos en el ecosistema. Antiguamente los asentamientos humanos cumplían la característica fundamental para ser considerados sostenibles: dependían del territorio en el que se encontraban. Ya fuera su hábitat de tipo disperso o concentrado, obtenían tanto los materiales como los alimentos del entorno local donde se encuadraban.

La revolución industrial modifica el modo de abastecerse de los asentamientos, aumentando los movimientos de recursos y residuos. Los procesos industriales, extractivos y agrícolas implican un transporte horizontal de recursos y residuos, que se alejan cada vez más del lugar de origen. Comienza así el desequilibrio de los ecosistemas. Las sociedades humanas empiezan a depender de recursos procedentes de ecosistemas alejados del territorio que ocupan y a generar residuos por encima de la capacidad de absorción del ecosistema local y que son transportados a otros ecosistemas, rompiendo así su equilibrio.

Para comprender los problemas ambientales actuales que tienen su origen en el funcionamiento de las sociedades humanas debemos conocer las exigencias en recursos, el modo de abastecimiento, el tamaño de los asentamientos humanos y poner todo ello en relación con las posibilidades que brinda el territorio local y global de referencia. Los sistemas extractivos, industriales y agrarios son la referencia para conocer la relación de las sociedades humanas con el ecosistema.





Así pues, una de las complejidades de la sociedad actual está basada en el control del flujo de materiales y energía, controlando y sometiendo a otros espacios más alejados, denominados periferia del sistema. Este sometimiento es habitual en los ecosistemas naturales, donde se establecen territorios por especies y dentro de éstas por individuos o manadas dominantes. Pero esto se acentúa en el hombre, quien además es consciente de esta dominación de unos sistemas sobre otros.

La acción del hombre ha modificado gravemente muchos ecosistemas generando en definitiva, ecosistemas explotados (una mina), ecosistemas receptores (la ciudad) o ecosistemas sometidos a tensión (lagos y ríos contaminados). La existencia de estos diversos tipos de ecosistemas está relacionada con la modalidad del transporte horizontal de materiales y, por tanto, con la intensidad de los flujos de energía externa que hacen posible este transporte (agua, vientos, combustibles fósiles).



2. Los ecosistemas sociales.

El ecosistema social esta compuesto por cuatro variables que interaccionan entre sí: la organización social, la tecnología, la población y el medio ambiente. Algunos autores dan más importancia al eje organización-población a la hora de explicar la evolución de los ecosistemas, otros dan más importancia al eje tecnología-medio ambiente. Sin embargo, en el análisis de la interacción de los cuatro elementos, cada uno de ellos puede ser considerado como variable dependiente, de manera que cualquier cambio en uno de ellos tendrá sus efectos en los otros.



A finales de los años 50, Otis D. Duncan plantea un modelo de ecosistema social, aplicando la Teoría General de Sistemas al campo de la Ecología Humana. Lo más importante es el énfasis puesto en las interrelaciones entre los cuatro componentes: La población tiene que sobrevivir adaptándose dentro de un medio ambiente determinado y en esta interacción la población adopta una determinada organización social y construye una tecnología, actuando éstas últimas como mecanismo de adaptación.

En la interacción población-medio, la causalidad es bidireccional y los efectos son mutuos. No solo actúa el medio sobre la población obligándola a producir mecanismos de adaptación, también el hombre incide sobre el medio, modificándolo en distintos sentidos y, en consecuencia, el ajuste de la población al medio es un proceso continuo y dinámico, no un equilibrio estático. Por otro lado, de esta interacción surge la cultura, en su doble manifestación, no material u organización y material o tecnológica.

Para Duncan, las relaciones entre población y medio se encuentran en el primer orden, estando en segundo plano las derivadas de organización y tecnología. Sin embargo, estas últimas diferencian las sociedades humanas del resto de los ecosistemas naturales.

En cualquier caso, dentro de cada una de las variables se pueden producir una serie de cambios que pueden modificar el ecosistema social. En ese sentido se puede producir una expansión del ecosistema social a través del aumento de la población, del incremento de la capacidad para obtener energía y recursos del medio ambiente o de la elaboración de normas de organización de las actividades requeridas por la comunidad.





Si pensamos en el ecosistema social global, respecto a la tecnología, se han producido una serie de cambios muy recientes que han supuesto una revolución en los tres sectores de la economía: la revolución verde en el sector primario o la era informacional en el sector terciario que permite, a su vez una división mundial del trabajo a través de la fabrica difusa o del descentramiento productivo. Estos cambios en la tecnología influyen en las demás variables del ecosistema, aunque también hay que decir que dichos cambios han sido favorecidos por una organización social determinada, por unos recursos disponibles y por una población que ha requerido estos cambios.

Respecto a la población, a nivel global se observan una serie de desigualdades demográficas Norte-Sur. Estas desigualdades se traducen en flujos migratorios internacionales del Sur al Norte, o dentro del Sur de zonas rurales a zonas urbanas. También en este caso la evolución de la población se puede considerar como una consecuencia de la evolución de las otras tres variables o como una variable que influye en todas las demás.

La organización social a nivel global se puede dividir en control financiero (con organizaciones como el FMI o el Banco Mundial), en control político-militar (ONU, OTAN) y el control informacional en poder de los centros tecnológicos de los países más desarrollados (Silicon Valley).

ESQUEMA DEL ECOSISTEMA SOCIAL




  Agrícolas y preagrícolas.
El impacto de la acción del hombre sobre los ecosistemas naturales ha variado cuantitativa y cualitativamente a lo largo de la historia. Durante la etapa preagrícola, la sociedad no empleaba técnicas sofisticadas para la producción de alimentos, sino que se limitaba a recoger los disponibles en el entorno natural a través de la recolección de vegetales, de la caza y de la pesca. Las mujeres se dedicaban a las tareas reproductivas y a la recolección de vegetales, mientras los hombres estaban especializados en la caza y en la pesca. Los animales y las plantas, además de comida, proporcionaban materias primas para la fabricaciónde utensilios, vestimentas y refugios ante las inclemencias del tiempo.

Las comunidades preagrícolas dependían muy estrechamente de los recursos locales, de la suficiencia de su cantidad y calidad. Aunque el nomadismo hiciera que el radio de acción de sus desplazamientos fuese dilatado, las comunidades se encontraban muy vinculadas a los recursos locales. Las densidades de población eran muy bajas y nunca sobrepasaban los límites de la capacidad de sustentaciónde cada ecosistema.



La capacidad de sustentación se fue incrementando a través de inventos como el arco y la flecha o la red de pescar. Otro factor importante fue el dominio del fuego, que opera como una predigestión y convierte en recursos alimenticios materiales que no lo eran, facilitando además la defensa de la comunidad ante los depredadores.





Los modos de vida, los asentamientos y la subsistencia de las comunidades preagrícolas sin duda fueron muy variadas, en función de las necesidades de adaptación a las características de los ecosistemas locales y a los cambios de temperatura. La influencia de estos modos de vida sobre los ecosistemas naturales fue muy escasa, puesto que recogían del medio animales y plantas y devolvían restos orgánicos o inorgánicos, sin contaminación que impidiera su normal reciclado.

No obstante, también la sociedad preagrícola modificó el medio natural. Su impacto se manifiesta en la utilización del fuego para transformar los bosques y facilitar la caza o en la exterminación de especies En definitiva, también modificaron los ecosistemas, aunque sus efectos tuvieran un alcance más local que global.

El paso hacia la sociedad agrícola se produjo de manera gradual, puesto que durante miles de años la humanidad fue combinando la recolección y la caza espontáneas con la mejora del rendimiento de las plantas silvestres y con la manipulación de las manadas de animales salvajes (desplazándolos, protegiéndolos deotras especies animales, sacrificando las reses necesarias).

En cualquier caso, la adopción de la agricultura y la ganadería en el período neolítico impuso el sedentarismo o semisedentarismo de la agricultura itinerante. Esto implica una nueva relación del hombre con el medio ambiente: una mayor cantidad y organización del trabajo, la defensa de la propiedad de la tierra, planificación a medio plazo, gestión de los recursos (semillas, agua). Como consecuencia, supuso un proceso de concentración del poder y de creación de jerarquías.

La hipótesis más extendida sobre la adopción del la agricultura sostiene que se produce cuando aparece un desequilibrio entre población y recursos alimenticios, que obliga a conseguir mayor productividad por territorio, aunque sea a costa de mayor esfuerzo. En este sentido, la agricultura sería la respuesta a la crisis ecológica motivada por una relación desequilibrada entre población y recursos.



La explotación agrícola en forma de agrosistemas implica la discontinuidad en el ciclo de los nutrientes, lo que conlleva la necesidad de un trabajo de transporte que restituya los nutrientes previamente extraídos de los ecosistemas y consumidos en los asentamientos humanos. En definitiva, el modo de producción agrícola transforma profundamente los ecosistemas naturales constituyendo un ecosistema artificial que no se autorreproduce espontáneamente y que requiere de unos insumos en trabajo muy superiores a los de la mera recolección. Además reduce la biodiversidad y favorece la erosión por parte del agua y el viento, la deforestación y la extensión del desierto.





  La ciudad industrial.
La agricultura permitió aumentos de la población y la aparición de las ciudades. Esto dio lugar a las primeras civilizaciones, cada una con sus peculiaridades técnicas, científicas, artísticas y organizativas. Y con sus correspondientes formas de dominación y de explotación de unas clases sociales por otras.

En su proceso evolutivo, la agricultura experimento un cambio importante en Europa entre los siglos XVI y XIX, que serviría de apoyo para el desarrollo industrial y urbano. Este cambio se basa en una nueva fórmula de rotación de cultivos que se inicio en Flandes y las Islas Británicas. La secuencia típica pasó a ser la siguiente: cereal de invierno (trigo), una leguminosa (alfalfa), un cereal de primavera (cebada o avena) y otra leguminosa. De este modo se evitaba el barbecho (fuera de doble o de triple hoja), aumentando la producción global, y se facilitaba la cría de ganado (incluido el de transporte) que favorecía el comercio.

Esta agricultura de carácter intensivo impulsaba la concentración de la tierra y generación de trabajadores libres, que no tenían tierra, y de arrendatarios. Así pues, aumentó la productividad de la tierra y el excedente de población activa agraria, así como el crecimiento de la población.

Con el auge de la agricultura intensiva y del mercantilismo entre los siglos XV-XVII, aparece la ciudad burguesa, cada vez más libre e independiente, basada en el comercio, la artesanía y la organización corporativa. El capitalismo se va extendiendo y la ciudad se beneficia de la nueva economía de mercado. La ciudad crece de forma circular en torno a un núcleo central. Se crea una nueva ciudad que servirá de base para el desarrollo de la revolución industrial.

A partir del siglo XVIII y desde Inglaterra, la producción artesanal es sustituida por la industrial.Surge la Revolución Industrial sobre la red urbana mercantilista, a la cual modificará rápidamente según el grado de desarrollo industrial. La ciudad industrial y su población crecerán rápidamente, y la nueva estructura de ciudad industrialse caracterizará por la regularización del plano urbano bajo tres principios básicos: la línea recta, la perspectiva monumental y la uniformidad.



La Revolución Industrial provoca la desvinculación del lugar de producción y de residencia, así como el alejamiento de los procesos productivos de las zonas de consumo. El sistema productivo descansa cada vez más en la utilización de energías no renovables (carbón, petróleo), en invenciones científico técnicas y en el transporte de materiales a larga distancia. Por primera vez en la historia las fuentes de energía renovables dejan de ser la única fuente de energía externa utilizada por los hombres,y comienza un proceso de sustitución de las energías renovables por las no renovables.


Hoy en día la industria depende de los conocimientos científicos, de energías no renovables, de los materiales fuertemente transformados que manipula, de los desechos que genera, de las técnicas, de los procesos de fabricación y del volumen de materia y energía movilizados. Se produce una aceleración del cambio, debido a la acumulación científica y tecnológica, que permite asimilar lo que antes era resultado de años, decenios o incluso siglos. Los asentamientos humanos dominantes, las ciudades, pierden cada vez más su vinculación con el entorno local y su capacidad de sustentación.


3. El ecosistema urbano.
 
  Componentes.
Las ciudades constituyen ecosistemas peculiares donde predomina la especie humana, y en los cuales se produce una gran concentración de población y de actividades y productos. Tienen gran dependencia del exterior porque en ellas no suele haber producción primaria, el consumo de energía es muy superior a la disponibilidad local de energías y la producción de desechos y de contaminación es muy elevada y debe ser expulsada fuera del entorno urbano. Como señala E.P Odum, la ciudad es un sistema heterótrofo incompleto, que tiene una gran incidencia sobre los ecosistemas de los que se nutre y a los que destina sus residuos. Este impacto se denomina huella ecológica de la ciudad.






Como señala E.P Odum, la ciudad es un sistema heterótrofo (se alimenta de otros) incompleto, que tiene una gran incidencia sobre los ecosistemas de los que se nutre y a los que destina sus residuos. Este impacto se denomina huella ecológica de la ciudad.

Como en todo ecosistema, en las ciudades se puede distinguir su parte abiótica y su parte biótica, y unos flujos de energía y materiales. Los flujos de entrada pueden ser de tipo natural o artificial. Entre los primeros se encuentra la radiación solar, el oxígeno y el agua. Los alimentos también son extraídos de fuera de la ciudad, pero no porque la producción local de alimentos sea incompatible con las ciudades, sino porque el proceso de urbanización de las sociedades industriales ha hecho desaparecer los cultivos urbanos, salvo en algunas ciudades de países en vías de desarrollo. Otras materias primas y algunos productos transformados también son importadas de fuera de la ciudad, para hacer productos manufacturados.

En cuanto a los flujos de salida, algunos se producen de manera natural, sin intervención expresa humana. Por ejemplo, la ciudad emite dióxido y monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y de azufre y otros gases contaminantes y partículas en suspensión. También emite ozono y vapor de agua, y refleja parte de la radiación solar recibida. Los demás flujos de salida requieren trabajo humano. Son de dos grandes tipos, los productos manufacturados y los residuos. Estos últimos, a diferencia de los ecosistema naturales, no tienen un flujo circular, sino lineal. Pasan a ser elementos no digeridos, no son recursos utilizables por el ecosistema, sino materiales perturbadores de los ecosistemas vivos.

Dado que las ciudades constituyen la forma dominante se asentamiento humano y que nos encaminamos hacia un proceso de urbanización espectacular a nivel mundial, es preciso conocer cuál es la configuración y el metabolismos de los ecosistemas urbanos, pues de la sostenibilidad o insostenibilidad de los mismos dependerá la sostenibilidad global del planeta


  Anatomía o configuración de los sistemas urbanos.

Las ciudades crecen demográficamente debido al crecimiento interno o vegetativo y a los movimientos migratorios hacia la ciudad. Estos últimos están asociados a aspectos económicos, de producción industrial y prestación de servicios que atraen población a las ciudades. Podría hablarse de un doble fenómeno migratorio urbano: migración centrípeta del campo a la ciudady migración centrífuga de los residentes de la ciudad hacia un área urbana metropolitana extensa. Sin embargo en la evolución reciente de las ciudades se crece más en extensión que en población, produciéndose una expansión urbana hacia la corona metropolitana.



El incremento de población y la expansión urbana hacia las coronas metropolitanas, conlleva un aumento considerable de las infraestructuras urbanas y vías de comunicación. La creciente demanda de suelo para infraestructura viaria, para espacio dedicado a servicios y para redes de abastecimiento y vertido, acentúan la ocupación de suelo por habitante. En este proceso se van ocupando los suelos de mayor interés ecológico y agronómico. Tanto los asentamientos humanos como la proliferación de industrias causan la destrucción de suelo agrícola o forestal, produciendo así un desorden de los ecosistemas.

Por tanto, se puede decir que los ecosistemas urbanos crecen a un ritmo rápido y que cualitativamente se trata de ecosistemas que se empobrecen paulatinamente. Aumenta el área natural de sustentación de las conurbaciones, necesitando mayores cantidades de energía y materiales y, en consecuencia, incrementándose la huella ecológica con el paso del tiempo.





El proceso de urbanización no es uniforme, no hay un modelo de crecimiento único. Lo que se produce son crecientes concentraciones económicas, sociales y espaciales de los medios de producción y del terciario avanzado, dando lugar a diversas y complejas áreas metropolitanas en un sistema de interdependencia asimétrica de los centros de poder que se plasma en diferentes formas urbanas.

En definitiva, el dominio actual de las ciudades convierte los planteamientos de sostenibilidad en difusos, sobre todo teniendo en cuenta la tendencia a aumentar la complejidad del conjunto de la ciudad a partir del consumo ingente de recursos naturales y energía. Las ciudades actuales tienen como prioridad posicionarse mejor que el resto de las ciudades en la explotación de los sistemas, ya sean locales o globales.





Los nuevos espacios urbanos deberían caracterizarse por una mayor lentitud en su crecimiento para permitir renovar y consolidar las estructuras existentes, aumentando la complejidad y la diversidad de la urbe. Un uso más adecuado del suelo, de la energía y del consumo de recursos genera estabilidad y aumenta las oportunidades. El modelo de planificación del territorio debería priorizar una estructura y un nivel de explotación sostenible de los sistemas no urbanos (rural y natural), así como una ciudad compacta y diversa.



  Fisiología o funcionamiento.

En los ecosistemas urbanos existe unacreciente exigencia de recursos y una creciente emisión de residuos. Los recursos naturales se obtienen de lugares de consumo cada vez más alejados a través de un manejo eficaz de redes de transporte horizontal de energía, materiales, personas e información. Por otro lado, los residuos urbanos son depositados fuera del ecosistema urbano, contaminándose así los ecosistemas naturales a los que se destinan.







Las ciudades son ecosistemas abiertos a escala local que utilizan recursos provenientes de fuera del sistema local y expulsan fuera los residuos. Contaminan el exterior tratando de preservar las condiciones de habitabilidad y calidad de vida del ecosistema urbano. Sin embargo, a escala global forman parte de un sistema cerrado. En definitiva, se rigen por una estructura económica y social que sólo se preocupa de la biomasa de la ciudad, que comprende los seres humanos, los animales domésticos, jardines, parques, huertos, etc. y se olvida del resto de seres vivos y espacios naturales.


El sistema económico vigente, además, se basa en la construcción de ciudades difusas, con espacios separados funcionalmente (centros de ocio, universidad, industria, espacios residenciales...) y segregados socialmente. Este modelo requiere la construcción de una densa red de carreteras y vías de transporte privado para unir tales espacios, con lo cual se multiplica el consumo de suelo, energía y materiales.

Todos estos problemas no son ajenos a la mayoría de la población, sin embargo, en la ciudadanía se produce un efecto de adaptación y acomodación al nuevo ambiente, sin producirse un enfrentamiento a los problemas. Esto último sólo ocurre cuando existe la sensación de un auténtico peligro. Como en el caso del medio ambientela amenaza aparece de manera silenciosa y distante, el ser humano no asimila la gravedad del problema.


4. Principales problemas ambientales.
 
  Problemas globales.
El hombre siempre ha provocado un impacto sobre la naturaleza circundante. Sin embargo, las actividades de los primeros humanos incidían muy poco en el ecosistema natural puesto que el consumo de energía era bajo, los residuos generados eran degradados sin problemas, el número de hombres era reducido y la tecnología que utilizaban era bastante rudimentaria.

Es a partir del proceso de urbanización que acompaña a la industrialización, cuando el impacto de la actividad del hombre sobre el medio se torna grave para el bienestar de los ciudadanos y para el funcionamiento del ecosistema. En la base de este impacto se encuentra el aumento de la población, la utilización de tecnologías duras con un consumo elevado de energía y el modelo de consumo predominante. Todo ello hace que hoy se reconozca la presencia de graves problemas ambientales que inciden en el funcionamiento del ecosistema global.

Algunos de los problemas a nivel global generados por la acción del hombre son los siguientes:

    • Fuentes de recursos naturales al borde del agotamiento: bancos de pesca, extensión y fertilidad del suelo, disponibilidad del agua, bosques, combustibles fósiles y minerales metálicos.
    • Injusta y desequilibrada distribución de los recursos que produce pobreza, desnutrición y subdesarrollo.
    • La capacidad natural de la biosfera para absorber y descomponer nuestros residuos puede verse sobrepasada irreversiblemente.
    • Problemas con los accidentes producidos en el manejo de la energía nuclear y los residuos radiactivos.
    • Introducción en la biosfera de sustancias contaminantes susceptibles de causar riesgos a la salud humana, daños a los recursos y funcionamiento del sistema ecológico (atmosférico, acuático, terrestre).
    • Cambio climático o recalentamiento del planeta causado por la acumulación en la atmósfera de gases como CO2, metano, óxidos de nitrógeno, clorofluorcarbonados.
    • Deterioro de la capa de ozono estratosférico protectora de los seres vivos respecto a la radiación ultravioleta.
    • Lluvia ácida a causa del uso de combustibles fósiles, que producen dióxido de azufre y óxidos de nitrógeno que retornan a la tierra.
    • Pérdida de biodiversidad: La expansión de los asentamientos urbanos y la demanda cada vez mayor de energía, recursos e infraestructuras provoca la pérdidade espacios naturales y la desaparición de especies silvestres de animales y plantas.


El Instituto para el Medio Ambiente y la Seguridad Humana de la ONUestima que unos 50 millones de personas podrían tener que abandonar sus hogares hacia el año 2010 por el deterioro del medio ambiente y que cientos de millones de personas pueden tener que desplazarse por culpa del aumento del nivel del mar, de la desertificación, las inundaciones y las tormentas provocadas por el cambio climático.







Nos enfrentamos a unos problemas ambientales de carácter global, algunos irreparables, cuya cobertura y cálculo de riesgos son difíciles de prever y de los cuales no se puede responsabilizar a nadie en particular.


  Problemas locales.

Los problemas ambientales más importantes a nivel local y en zonas urbanas se pueden resumir enlos siguientes:

  • Déficit en oxigeno y exceso de dióxido de carbono, mitigado débilmente por la fotosíntesis de la vegetación urbana.
  • Alto consumo de energía en transporte.
  • Contaminación principal por dióxido de carbono, fundamentalmente producida por la combustión de combustibles fósiles y emitida por automóviles y calefacciones.
  • Emisión de calor que evita la dispersión de contaminantes químicos.
  • La campana de partículas en suspensión y la altura de los edificios dificultan la dispersión de los contaminantes.
  • La conductividad de los materiales de construcción es varias veces superior a la del territorio en su estado natural, por lo que absorben con más facilidad el calor.
  • Proliferan las superficies lisas, favoreciendo la reflexión de la energía emitida por el sol.
  • El alcantarillado reduce la evapotranspiración y con ello se mantiene una temperatura ambiente más elevada que en el campo.
  • Las ciudades son más cálidas, más nubladas, más lluviosas, menos soleadas y menos húmedas que su entorno natural.
  • Contaminación por ruidos.
  • Aumento del consumo y vertido de agua debido a la mejora en la higiene y en la limpieza de las ciudades. El agua es el principal abastecimiento de las ciudades, siguiéndoles los materiales de construcción, papel y madera.


Los problemas locales más importantes en muchas zonas no urbanas del planeta son la escasez de agua potable y la pérdida de suelo fértil. Ambos problemas se relacionan con el fenómeno de la desertización a nivel mundial, cuyo proceso es el siguiente: primero se produce una deforestación despiadada que generalmente va seguida de la roturación de las tierras de poco espesor y del consiguiente sobrepastoreo. Esto último elimina el manto herbáceo, con lo cual la erosión actúa de forma implacabley como resultado provocala desertización. Además, la utilización de aguas subterráneas origina fenómenos de salinización de tierras. En definitiva, la desertización tiene origen en el abuso del medio, de forma que acaban por deteriorarse las formas productivas.





El Instituto para el Medio Ambiente y la Seguridad Humana de la ONU considera que hoy en día ya hay unos 20 millones de personas, principalmente en África subsahariana, India y Asia, desplazadas por problemas relacionados con el deterioro del medio ambiente, como tierras de cultivo erosionadas o contaminación del agua.



  Vinculación de los problemas medioambientales, económicos y sociales.
Conocer la relación que existe entre las circunstancias que rodean las actividades humanas implica acercarnos a la concepción y valoración de la cuestión medioambiental, social y económica.

En la economía clásica se pensaba que el capital obra del hombre era un sustitutivo casi perfecto de los recursos naturales o capital natural. En ese sentido se pensaba, por ejemplo, que una casa era un sustituto superior a una cueva. En realidad el capital obra del hombre es un sustitutivo de los recursos naturales, pero no tiene porque ser un sustitutivo mejor. La relación entre lo que se transforma (recurso o capital natural) y el agente transformador (capital obra del hombre: capital y trabajo) es, más bien, de complementariedad.



Con el desarrollo económico presente y la sociedad de consumo actual, aumenta la emisión de gases contaminantes a la atmósfera, se incrementa la superficie expuesta a niveles de ruido inadmisible, se incrementa el número de accidentes y de horas laborales perdidas y además se produce un desorden de los sistemas rurales y naturales de la periferia de las ciudades. Todos estos problemasinciden en el deterioro medioambiental y repercuten a su vez en el propio sistema económico y, claro está, en el sistema social.

A pesar de las advertencias, en el sistema de explotación económico, aumenta la competencia por los recursos cada vez más escasos y las técnicas empleadas incorporan un mayor impacto sobre la naturaleza. Esta situación se convierte en un proceso cíclico que afecta a la sociedad de consumo y que parece no tener fin.

A través de un importante sector de economistas, se ha extendido la idea de que el problema ambiental encontrará solución cuando la producción y la renta se sitúen por encima de ciertos niveles que permitan aumentar sensiblemente las inversiones en mejoras ambientales. Sin embargo, la viabilidad de esta propuesta, no es factible ya que produciría un incremento de la importación de materias primas y energía de diversos territorios, así como un aumento de la exportación de residuos y procesos contaminantes. Por tanto, en la sociedad de consumo actual, producción económica y medioambiente están íntimamente relacionados.

Por otro lado, la calidad de vida de una sociedad determinada, depende en gran parte de la calidad medioambiental y del bienestar económico. En definitiva, se requiere un equilibrio entre estos tres elementos: medio ambiente, economía y sociedad, es decir, alcanzar un desarrollo en cada uno de los tres elementos de manera que no ninguno ellos repercuta de forma negativa en los otros.

Algunos economistas están planteando la necesidad de incluir indicadores físicos en las actuaciones económicas, valorando el uso que se da a los recursos ambientales y a los residuos generados. Esta nuevavisión implica establecer los objetivos a cumplir en un desarrollo económico que además sea sostenible: que permita el bienestar de las generaciones futuras. El significado que se le otorgue a esta idea vendrá definido tanto por los instrumentos que se van a emplear como por las metas que se plantean alcanzar.



5. Desarrollo sostenible.
 
  Definición y clarificación conceptual.
La idea de conciliar desarrollo económico y conservación de los ecosistemas naturales se ha enunciado en numerosos informes y de diferentes formas desde los años 70. Sin embargo, ninguna expresión ha tenido el éxito de aceptación que ha alcanzado el término desarrollo sostenible, según la definición dada en 1987 por la Comisión de Medio Ambiente de Naciones Unidas en el Informe Nuestro Futuro Común (también conocido como Informe Brundtland, en referencia a la presidenta de la Comisión, Gro Harlem Brundtland).

El desarrollo sostenible es el desarrollo que satisface las necesidades actuales sin poner en peligro la capacidad de las futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades.


Esta es la definición más aceptada y más extendida del concepto. Sin embargo, tras el Informe Brundtland el concepto desarrollo sostenible seguirá redefiniéndose y distintos organismos expresarán su propia definición:.

- La Unión Mundial de la Conservación (Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas y Fondo Mundial de la Naturaleza, 1991) lo define en estos términos: El desarrollo sostenible implica la mejora de la calidad de vida dentro de los límites de los ecosistemas.

- El Consejo Internacional de Iniciativas Ambientales Locales (ICLEI) (1994) lo define de esta otra manera: Aquél que ofrece servicios ambientales, sociales y económicos básicos a todos los miembros de una comunidad sin poner en peligro la viabilidad de los sistemas naturales, construidos y sociales de los que depende la oferta de servicios.



En cualquiera caso, sea cual sea la definición que se proponga, lo cierto es que se trata de un concepto ligado principalmente a la reflexión económica y ecológica. Lo que motivo su aparición fue la necesidad de un mejor conocimiento del grado de incidencia del desarrollo económico sobre el medio natural y social, con el fin de reencauzarlo para hacerlo social y ecológicamente sostenible.

Sin embargo, en general este término está siendo empleado de manera retórica y banal por parte de políticos, técnicos, empresarios y ciudadanos, que con frecuencia lo utilizan para justificar proyectos y comportamientos absolutamente insostenibles. Por ello, se hace precisa una clarificación conceptual como condición necesaria para su adecuada puesta en practica.

El término desarrollo sostenible integra de un modo ambiguo dos ámbitos de razonamiento diferentes, el del pensamiento económico tradicional y el de la ecología. En el primero, la noción de desarrollo presupone la idea de crecimiento ilimitado de la producción, y se refiere a los agregados monetarios homogéneos de esa producción. En el segundo, la noción de sostenibilidad hace referencia a procesos físicos de producción singulares y heterogéneos, que son sostenibles en la medida en que se realizan siguiendo los principios de funcionamiento de los ecosistemas naturales.



Desarrollo y crecimiento económico son ideas que están establecidas en el sistema de razonamiento actual y que dificultan la prevalencia del término sostenibilidad, tal y como observan los defensores de la economía ecológica (J. M. Naredo, Martínez Alier, Aguilera Klint). La idea de crecimiento o desarrollo económico, que se refiere a los agregados de renta o producto nacional, es decir, a los agregados monetarios, por definición excluye en su planteamiento la naturaleza física heterogénea de los procesos que los generan, careciendo por tanto de criterios para enjuiciar la sostenibilidad de la realidad física subyacente. Por consiguiente, el marco de razonamiento para comprender y evaluar la sostenibilidad de nuestros sistemas de producción, distribución, consumo y urbanización, no puede ofrecerlo la economía clásica, sino la física y la ecología (la economía de la naturaleza).



Desde la perspectiva económica, se identifican los términos crecimiento sostenido y desarrollo sostenible, de manera que se tergiversa la noción de sostenibilidad con el fin de reforzar las tradicionales ideas de crecimiento, desarrollo y progreso, que habían sido fuertemente cuestionadas en los años 70. Esta manipulación sirve, en definitiva, para mantener la idea de la posibilidad del crecimiento o desarrollo económico tradicional sin destrucción ambiental.

Desde la perspectiva ecológica, el concepto de sostenibilidad es muy diferente, significa que los sistemas económico-sociales han de ser reproducibles a corto, medio y largo plazo sin deteriorar los ecosistemas naturales en los que se apoyan. Es decir, la sostenibilidad o sustentabilidad es viabilidad ecológica: los sistemas socioeconómicos que funcionan destruyendo sus base biofísica son insostenibles.

En definitiva, los diversos planteamientos del término pueden ir desde lo que José Manuel Naredo y Salvador Rueda consideran sostenibilidad débil, reflexionando desde la perspectiva monetaria propia de la economía, o desde la sostenbilidad fuerte, donde el asunto se trata desde la perspectiva ecológica y las ciencias de la naturaleza. Sólo en este segundo sentido puede hablarse, con propiedad, de sostenibilidad.


No obstante, la sostenibilidad, entendida como viabilidad ecológica, es un principio genérico que puede materializarse en diversos modelos económicos y sociales. A pesar de que se presta a un uso ambiguo y retórico, el concepto de desarrollo sostenible elaborado por la Comisión Brundtland y las posteriores concreciones que han aportado la Agenda 21 o la Estrategia de Desarrollo Sostenible de la UE de 2001, ofrecen una especificación de la idea de sostenibilidad ecológica. Y, para ello, introducen principios que no están comprendidos en la idea ecológica de sostenibilidad. .


  La sostenibilidad o sustentabilidad ecológica.
La búsqueda de la sostenibilidad implica definir el uso y gestión de los recursos. Es tradicional distinguir entre recursos naturales renovables y no renovables:


· Recursos renovables: el agua, el aire, la tierra, los bosques, los productos del mar, ganaderos y agrícolas, han sido considerados como recursos renovables. Respecto a ellos, el desarrollo sostenible supone que la tasa de recolección debe ser igual a su tasa de regeneración; y la tasa de emisión de residuos debe ser igual a la capacidad natural de asimilación de los ecosistemas. El no mantenimiento de estas capacidades es considerado como consumo de capital natural no sostenible. Mantener el capital natural exige limitación del crecimiento.





· Recursos no renovables: Se agotan con su uso, no pueden mantenerse intactos a menos que no se utilicen, aunque se puede hacer un uso de ellos cuasi-sostenible limitando sus tasas de vaciado a la tasa de creación de sustitutos renovables. Esto último requiere que cualquier inversión en la explotación de un recurso no renovable lleve aparejada una inversión compensatoria en un sustituto renovable. Pero además, hay que asegurar la capacidad del ecosistema de absorber desechos procedentes de los recursos no renovables. Por ejemplo, en el caso del carbón o del petróleo, que son las fuentes de energía básicas de la sociedad actual, la capacidad de absorción de los desechos es un factor más limitativo que el de las reservas existentes, con lo cual la inversión renovable debería dirigirse a la expansión de la capacidad de descontaminación, es decir, la plantación de árboles que absorben CO2, y al uso de energías renovables y no contaminantes.





También es preciso hacer un uso correcto de la tecnología, un uso con criterios sostenibles:


· Tecnología: Es necesario priorizar la tecnología que aumente la productividad de los recursos, es decir, el volumen de valor extraído por unidad de recurso (desarrollo); en detrimento de la tecnología que incrementa la cantidad extraída de recursos como tal (crecimiento). Se ha de promover la mejora de la eficiencia del consumo final de los recursos.


En definitiva, la sostenibilidad ecológica se aplica en torno a los sistemas físicos sobre los que se organiza la vida de los hombres (sistemas agrarios, industriales, urbanos), con lo cual hemos de tener en cuenta el ámbito espacial, que permite disponer de recursos y de sumideros de residuos, además del ámbito temporal para plantear su perdurabilidad. Estos sistemas serán sostenibles según la capacidad que tengan para abastecerse de recursos y la viabilidad para deshacerse de los residuos. El sistema social establecido delimita la capacidad de sostenibilidad de los sistemas físicos.


  Sostenibilidad local y sostenibilidad global.
Es el ámbito espacio temporal de referencia el que da mayor o menor amplitud a la noción de sostenibilidad. En consecuencia, es necesario distinguir entre sostenibilidad global de la tierra y sostenibilidad local, que se refiere a sistemas o procesos más parciales y limitados en el espacio y en el tiempo.


La sostenibilidad local está destinada a converger con la sostenibilidad global, lo mismo que la sostenibildad a corto plazo está destinada a converger con la sostenibilidad a largo plazo. Hasta épocas muy recientes, no cabía separar sostenibilidad global y local. La clave estaba en evitar que la presión sobre el territorio de los usos y actividades de la población originara procesos de deterioro que hicieran dicha presión localmente insostenible.

Sin embargo, con la llegada de la industrialización y de las grandes conurbaciones, sostenibilidad global y local se separan. Las ciudades se convierten en los principales motores beneficiarios de los masivos flujos horizontales de materia, al tiempo que destinan los residuos a otros ecosistemas. Son los patrones de vida y de comportamiento locales quienes conllevan procesos industriales, extractivos, agrarios y de transporte insostenible.


La habitabilidad de las ciudades ha exigido mejoras locales en salubridad y abastecimiento de recursos, que se han tornado globalmente insostenibles y por tanto ponen en peligro los logros de calidad de vida obtenidos en el ámbito local. Es por ello que ambos aspectos han de tratarse conjuntamente: la versión local y a corto plazo de la sostenibilidad, ha de converger con la versión global y a largo plazo.


La sostenibilidad de las conurbaciones exige reavivar la conciencia colectiva en lo local y lo global, estableciendo un nuevo geocentrismo que evite que las mejoras locales se traduzcan en deterioros globales.



  Las tres patas del desarrollo sostenible: economía, sociedad y medioambiente.
El desarrollo sostenible se sustenta en tres pilares fundamentales: el aspecto medioambiental (la sustentabilidad), el económico (satisfacción de necesidades, eficiencia y deseos humanos) y social (justicia distributiva y calidad de vida). Aunque estos tres componentes pueden y suelen estar en conflicto siempre y, especialmente, en la situación actual.


El desarrollo sostenible implica un cambio de modelo, consistente en reconstruir sistemas humanos que enlacen armoniosamente en los sistemas naturales, en integrar los sistemas humanos dentro de los sistemas naturales. Para ello es preciso conocer los principios de organización y funcionamiento de los ecosistemas naturales y adaptar el sistema social a dichos principios.

La naturaleza proporciona el modelo de una economía sustentable y productiva. Se trata de una economía cíclica, renovable, autoproductiva, sin residuos y sustentada en la energía solar. La naturaleza industrial es, por el contrario, de naturaleza lineal, pues los residuos no son recuperados nuevamente como materia prima. Para superar la crisis ecológica, el desarrollo económico ha de sustituir los insostenibles metabolismos lineales por los circulares.

En ese sentido, la sociedad sustentada en un sistema económico basado en el intercambio de bienes y capital debería replantear el uso de sus instrumentos, aprovechando mucho mejor los recursos que necesita y reduciendo la cantidad de residuos, fomentando su reutilización y reciclaje. Se hace necesario que el hombre transforme la principal fuente de energía del planeta, aquella que produce una menor entropía, la energía solar. De esta manera la sobre-explotación actual se vería reducida y los sistemas naturales serían respetados, perdurando en el tiempo.

Existen límites naturales que deben incorporarse a los planteamientos económicos de la sociedad actual, siendo el primero, la dependencia de procesos termodinámicos y fisiológicos emplazados bajo el signo del aumento de la entropía. Debido a la ley de la entropía, entre el proceso económico y el medio ambiente hay una relación dialéctica: el proceso económico cambia el medio ambiente de forma irrevocable y éste es alterado, a su vez, por ese mismo cambio también de forma irrevocable. Un segundo límite al desarrollo económico consiste en la finitud de las fuentes de recursos naturales y la limitada capacidad de los sumideros biosféricos para absorber y neutralizar la contaminación y los residuos.



La única base firme del bienestar de las sociedades actuales es la solidaridad, aceptando que el crecimiento exponencial indefinido es imposible en un mundo finito. Es necesaria una asociación solidaria entre los hombres y del hombre con la naturaleza. Los sistemas económico-sociales han de ser reproducibles sin deterioro de los ecosistemas en los que se apoyan y sin deterioro de la calidad de vida de los seres humanos que poblamos el planeta. Es imprescindible pensar, además, en las generaciones futuras, respetando los límites de regeneración y absorción de los ecosistemas, para que puedan disponer de tantas opciones vitales como las generaciones actuales.


  Los actores sociales y sus posiciones ante el desarrollo sostenible.
Si la crisis ecológica actual tiene un origen social, también el logro del desarrollo sostenible es una tarea común que implica la participación de todos los ciudadanos. Pero las comunidades no son entidades homogéneas, se hallan constituidas por distintos tipos de actores, que ocupan posiciones dispares en la estructura social y que defienden intereses en conflicto. En términos prácticos y operativos, es posible distinguir varios tipos de actores con posiciones, responsabilidades, competencias y capacidades de cambio diversas de cara a la consecución del desarrollo sostenible.



Por una parte se encuentran las autoridades públicas, que, salvo contadísimas excepciones, desconocen tanto en términos globales como concretos cuáles son los principios fundamentales del desarrollo sostenible y qué implicaciones de participación social conlleva. La mayoría de ellos manejan una concepción ambigua, imprecisa o, en los casos más extremos, inexistente sobre la sostenibilidad. Asumen implícitamente planes de sostenibilidad que tiene que ver básicamente con la conservación de los espacios naturales (por ejemplo, parques y jardines o, incluso, los cultivos agrícolas intensivos, que son, a todas luces, ecológicamente insostenibles), con la limpieza de las ciudades, y con la disminución del ruido. El medio ambiente se identifica con los aspectos estéticos, de habitabilidad en el medio urbano y de conservación de la fauna y la flora local. Por lo general, no se vinculan estos planes con la necesidad de adaptar nuestro modo de producción, distribución y consumo a los principios físicos y ecológicos de funcionamiento del ecosistema natural de la biosfera.

Como consecuencia, el ámbito de la participación queda habitualmente circunscrito a los aspectos secundarios de las actividades locales que inciden en el desarrollo sostenible. El debate que se plantea no incluye cuestiones fundamentales, como el modelo de ciudad sostenible que se pretende, la relación del ecosistema urbano local con los ecosistemas a los que explota la huella ecológica-, el modelo de desarrollo económico, el tipo de energías que se emplean. Y si se abordan estos temas, las propuestas se plantean generalmente en términos de propósitos o de objetivos sin la correspondiente planificación operativa y práctica.

Del mismo modo, se aprecia una concepción ambigua e imprecisa de la participación, que es percibida por la mayoría de los gobernantes como consulta, apoyo o complemento para ejercer el gobierno; e incluso como mecanismo justificador de decisiones tomadas con anterioridad por políticos y técnicos. Son escasísimos los casos en que se plantea como un proceso de implicación de los ciudadanos en la toma de decisiones, tanto en la determinación de los problemas como en las apuestas de planificación y en la ejecución y seguimiento de lo planificado.

Por lo que respecta a la ciudadanía, con la excepción de algunos ciudadanos especialmente interesados por estos temas -y frecuentemente vinculados de algún modo con las organizaciones o con el movimiento social ecologistas-, no se sabe tampoco qué es el desarrollo sostenible, ni cómo y para qué participar.

Como han demostrado numerosas encuestas, se ha producido un avance muy notable en la sensibilidad ecológica de los individuos, pero tal sensibilidad se ciñe a la adhesión afectiva a valores muy genéricos y confusos de carácter ecologista. Una adhesión que no va acompañada en la dimensión cognitiva de un conocimiento mínimamente preciso sobre los problemas medioambientales, sobre sus causas, responsabilidades y medios de corrección. Tampoco afecta, en el nivel de las conductas, a un cambio en los comportamientos cotidianos; ni repercute de manera significativa en la participación en asociaciones ecologistas ni en las actividades colectivas organizadas por tales asociaciones como se verá con detenimiento en un capítulo posterior de esta Guía-.

Lo que preocupa a los ciudadanos son los problemas locales vinculados con la habitabilidad y la calidad de vida en las ciudades. No se ha extendido aún una perspectiva global y de fondo que relacione los problemas medioambientales locales con las causas estructurales de los mismos, o que permita descubrir los problemas más importantes para la sostenibilidad local y global del desarrollo socioeconómico.


Son los técnicos de la administración pública y los grupos de expertos los que tienen las ideas más claras sobre el desarrollo sostenible, debido a su formación especializada en el área y por el papel protagonista que desempeñan en los procesos de participación ciudadana. Sin embargo, son todavía pocos los técnicos de la administración pública que trabajan en esta área, y su formación suele ser muy especializada, careciendo de la visión transversal e integral que supone el desarrollo sostenible. Además, en lo que atañe a la participación ciudadana, estos técnicos arrastran una pesada losa de carácter tecnicista y gestionista, que relega a los ciudadanos a un papel de simple colaboración para la mejora de los planes.

En todo caso, los técnicos y los expertos en el área, junto a las organizaciones y ciudadanos que constituyen el movimiento social ecologista, desempeñan un papel esencial de información, formación y movilización para promover acciones públicas, empresariales y ciudadanas orientadas al desarrollo sostenible.


Por último, el empresariado en general, con la excepción de los que pertenecen a la rama de la industria verde (paneles solares, energía eólica, etc.) sigue percibiendo la protección del medio ambiente como una amenaza a su proceso productivo y a la obtención de beneficios. Sólo por imposiciones legales (que suelen provenir de la UE y han sido trasladados a la normativa nacional y local); por las penalizaciones que acarrea el incumplimiento de las normas; o porque se contempla como una posibilidad de aumentar las rentas mediante la ampliación de mercado -la imagen verde vende-, se introducen criterios ecológicos en sus procesos productivos y en sus productos, que se acompañan con un claro componente publicitario. Y es que, sin negar el compromiso ecológico que va calando de modo paulatino en algunos sectores empresariales, especialmente en pequeñas empresas y comercios, es preciso advertir que la lógica económica del capitalismo que rige la organización empresarial en nuestras sociedades, sólo contempla los problemas medioambientales como externalidades negativas e inevitables de la producción y el consumo de bienes. Desde esta perspectiva, el desarrollo es simple desarrollo económico, crecimiento ilimitado, y el objetivo de la empresa es la creación de valor y el incremento de las rentas, al margen de cualquier preocupación o interés por la sostenibilidad de los ecosistemas naturales en los que se asienta la producción. Sin embargo, el sector empresarial es un actor básico e ineludible de cualquier planificación realista del desarrollo, por lo que debe ser incorporado de algún modo a dicha planificación.


  Los indicadores de sostenibilidad.
El logro de la sostenibilidad pasa por replantear el funcionamiento de los ecosistemas sociales, estableciendo un sistema de indicadores que faciliten la evaluación y seguimiento del modelo de desarrollo local y global. Los indicadores deben valorar los sistemas humanos para encontrar la manera de que estos últimos puedan ir encajándose mejor en los sistemas naturales de la biosfera.


Existen diferentes organizaciones que han establecido clasificaciones de los Indicadores de Sostenibilidad, con el fin de facilitar su comprensión y su uso:.

Tipos de indicadores según el modelo PER (OCDE):

· Presión: Los indicadores de presión son aquellos que describen los impactos ejercidos por las actividades humanas sobre el medio ambiental, de forma directa o indirecta. Afectan a la calidad y a la cantidad de los recursos naturales.
· Estado: Los indicadores de estado muestran la calidad del medio ambiental y de los recursos naturales. Estos indicadores tienen que dar una visión global de la situación del medio ambiente y su evolución, pero no de la presión que se ejerce sobre él.
· Respuesta: Los indicadores de respuesta expresan en qué medida la sociedad (instituciones, administraciones, colectivos, sectores económicos, etc.) responden a los cambios ambientales y su preocupación por ellos. Se entienden por respuesta de la sociedad las acciones individuales o colectivas que tienen como propósitos evitar, atenuar o corregir las repercusiones negativas para el medio ambiental como consecuencia de la actividad humana.

Fueron posteriormente ampliados por la propuesta de la Agencia Europea de Medio Ambiente. En esta clasificación se consideran y analizan, en definitiva, las actividades y procesos humanos que repercuten en el medio directa o indirectamente; las consecuencias que esto provoca; las respuestas que da la sociedad a los cambios ambientales ocurridos y a sus resultados.



Clasificación de la Agencia Europea de Medio Ambiente:

· Modelo: Los indicadores de modelo municipal describen procesos o fenómenos en los que influyen muchos factores y se relacionan directamente con el modelo municipal básico.
· Flujo: Los indicadores de flujos municipales abordan los ciclos de materia y de energía desde el punto de vista de su producción, distribución, tratamiento y reutilización.
· Calidad: Los indicadores de calidad ambiental municipal son aquellos que se refieren a las condiciones finales del medio municipal.

Esta clasificación posee una perspectiva más cercana a la realidad urbana. Contempla los municipios como sistemas ecológicos dotados de un metabolismo, que incluye flujos de materia, de energía y de información, dependiente del modelo municipal.



Los Indicadores de Sostenibilidad Comunes Europeos (Dirección General de Medio Ambiente, Comisión Europea, 2000):

Diversas ciudades españolas como Pamplona, Vitoria o Zaragoza han participado, junto a otras ciudades europeas, en la iniciativa "Hacia un perfil de la sostenibilidad - Primera generación de indicadores comunes europeos", promovida conjuntamente por la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea y la Agencia Europea de Medio Ambiente. Esta innovadora iniciativa propicia la recogida de información comparable sobre los progresos realizados en materia de sostenibilidad por las ciudades participantes en el proyecto, aplicando una metodología común.

El sistema de indicadores comunes europeos consta de cinco indicadores obligatorios y cinco voluntarios:

Indicadores Principales (obligatorios):

- Satisfacción de los ciudadanos con la comunidad local.
- Contribución local al cambio climático global.
- Movilidad local y transporte de pasajeros.
- Existencia de zonas verdes públicas y de servicios locales.
- Calidad del aire en la localidad.

Indicadores adicionales (voluntarios):

- Desplazamientos de los niños entre la casa y la escuela.
- Gestión sostenible de la autoridad local y las empresas locales.
- Contaminación sonora.
- Utilización sostenible del suelo.
- Productos que fomentan la sostenibilidad.



Los Indicadores de Sostenibilidad de Seattle.
Un ejemplo de iniciativa ciudadana en la creación de indicadores.


Dada la importancia de los indicadores para evaluar los avances hacia la sostenibilidad, se han producido diversas iniciativas sociales, especialmente en el ámbito local urbano, que proponen indicadores concretos adaptados a cada localidad.

Una de las iniciativas pioneras y de mayor repercusión mundial en la participación ciudadana para la elaboración de indicadores de sostenibilidad lo constituye el Foro Cívico y de Voluntarios de Seattle Sostenible. Véanse, como ejemplo ilustrativo, alguno de los 40 indicadores elaborados por el Foro:

Medio Ambiente:
- Número de días con buena calidad del aire por año.
- Porcentaje de calles peatonales.
Población y Recursos:
- Población total y ratio de crecimiento anual.
- Toneladas de residuos sólidos generados y reciclados por persona año.
Economía:
- Desempleo por etnia y edad.
- Porcentaje de niños que viven en la pobreza.
Cultura y Sociedad:
- Porcentaje de profesores por etnia.


6. Los principios básicos del desarrollo sostenible.
 
  Siete principios para el logro del desarrollo sostenible.
Un cambio de sociedad hacia la sostenibilidad implica, al menos, los siguientes principios:

  1. Respetar los límites de regeneración y absorción de los ecosistemas naturales. En un planeta finito, el ritmo de crecimiento ilimitado de la población y del consumo de los recursos es inviable, más aún si el modelo de producción y consumo que se expande es el de los denominados países desarrollados.

  2. Vivir de las fuentes de energía renovables: la solar y energías renovables endógenas que no contaminan. La reducción de las energías no renovables y sus consecuencias medioambientales y sociales son ya evidentes. Se necesita un sistema energético basado en energías renovables. Los depósitos de energías fósiles deberían considerarse como una red de seguridad mientras se realiza la transición.

  3. Producir y consumir cerrando los ciclos de materiales: residuo cero de la materia prima. Todos los productos de la economía deberían ser nutrientes biológicos (biodegradabilidad y atoxicidad) del metabolismo biológico o nutrientes industriales de la producción industrial.

  4. Reducir el transporte horizontal de materias primas a larga distancia. El desarrollo sostenible es fundamentalmente producción endógena y de proximidad. Esta proximidad ha de referirse también a la construcción de ciudades compactas, frente a las actuales conurbaciones dispersas en sus funciones.

  5. Evitar los productos xenobióticos: impedir la introducción de productos artificiales y extraños a los sistemas naturales, por ejemplo los organismos modificados genéticamente.

  6. Respetar y estimular la biodiversidad natural, también respetando las singularidades regionales, culturales, materiales y ecológicas. La enorme variedad de genes, organismos, y ecosistemas es una característica básica de la vida en el planeta y una garantía de seguridad para la humanidad.

  7. Reducción de la desigualdad en el uso de los recursos a escala global y eliminación de las relaciones de dependencia entre el Norte y el Sur, que producen pobreza, desnutrición e imposibilidad de desarrollo humano, afectando a la mayoría de la población mundial actual.

  8. Aumentar la ecoeficiencia: Se ha de promover la mejora de la eficiencia en la producción y el consumo final de los recursos. Es necesario priorizar la tecnología que aumente la productividad de los recursos, es decir, el volumen de valor extraído por unidad de recurso, en detrimento de la tecnología que incrementa la cantidad extraída de recursos como tal.


7. Población, recursos y desarrollo.
 
  Crecimiento de la población y proceso de urbanización.
Uno de los fenómenos más característicos desde el siglo pasado ha sido el inmenso poder que el hombre ha adquirido para transformar la naturaleza. En razón de este aumento de poder y del vertiginoso crecimiento demográfico, ningún ecosistema queda hoy fuera del alcance y del impacto del hombre.


El aumento demográfico de la especie humana se ha materializado gracias a los progresos nutricionales, higiénicos y sanitarios y al control de sus depredadores. De este modo el hombre ha reducido la eficacia de sus propios controles biológicos de crecimiento de la especie en el ecosistema y, a causa de ello, ha descendido drásticamente su tasa de mortalidad, que se halla en la base de la explosión demográfica, y en mucha menor medida se ha reducido la tasa de natalidad. El crecimiento de la población es exponencial, y este proceso se experimente, principalmente, en los países en vías de desarrollo.

EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN MUNDIAL, 1750-2050.




La explosión demográfica ha venido acompañada de un intenso proceso de urbanización, como consecuencia de la emigración del campo a las ciudades y del crecimiento vegetativo (diferencia entre nacimientos y muertes) de los residentes urbanos. En la actualidad, la mitad de la población mundial se concentra en las ciudades, y se prevé que para el año 2025 este porcentaje se eleve a las dos terceras partes de la población.

Además, el ritmo de crecimiento del número de ciudades con más de un millón de habitantes es superior al ritmo de urbanización general. Y, en este proceso, hay que destacar el hecho histórico de la aparición de grandes conurbaciones de más de 10 millones de habitantes, la mayoría de ellas situadas en países en vías de desarrollo.

PROCESO DE URBANIZACIÓN EN LOS PAISES EN DESARROLLO, 1960-2030.




En el mundo desarrollado, la urbanización contemporánea fue aparejada a la industrialización, desarrollándose enormemente a partir del siglo XIX. Sin embargo, el fenómeno de la urbanización en los países en desarrollo se ha venido produciendo antes de la industrialización, y se desarrolla sobre todo tras la 2ª Guerra Mundial. La urbanización en estos países ha sido extremadamente rápida respecto al proceso que se produjo en los países desarrollados, pero en ambos casos se acentúa en los últimos decenios. En la actualidad, en el mundo desarrollado aproximadamente las tres cuartas partes de la población vive en ciudades mientras que en el sur la población urbana es algo más de un tercio.

Si bien el origen de las ciudades se remonta al menos 4.000 años antes de Cristo, la enorme expansión que se produce en el siglo XX y los cambios observados en su comportamiento y en su organización espacial, han originado problemas ambientales sin precedentes en dimensiones y características. Con el proceso explosivo de urbanización que se está produciendo y con la previsión de que un 75% de la población vivirá en las ciudades antes de mediados del siglo XXI, se hace evidente que la calidad de vida y la supervivencia de la humanidad dependerá, en gran parte, de cómo cambien las ciudades su relación con el medio ambiente.

Por todo ello, se hace necesario conocer la situación actual de las ciudades y plantear cómo se podría mejorar para adaptarla a la sostenibilidad, puesto que el comportamiento de las ciudades tiene un gran impacto ambiental tanto por el gasto de recursos como por la generación de residuos y contaminación. Si durante el siglo XIX se consiguió aumentar la habitabilidad urbana con mejoras sanitarias e higiénicas, el reto ahora es mejorar también la habitabilidad fuera de las ciudades, es decir, no solo mejorar el medio ambiente urbano, sino también reducir el deterioro que produce en su entorno y en el conjunto del planeta.

La escala de las ciudades debe situarse dentro de los límites de la capacidad de carga de la región. Esto implica límites tanto en la utilización de recursos como en el tamaño de la población y del territorio ocupado.


  Norte y Sur: consumo de recursos, pobreza y desarrollo sostenible.
Algunos historiadores y economistas sostienen que todos los países han de seguir un proceso similar de desarrollo. W. W. Rostow, por ejemplo, considera que existen cinco etapas del desarrollo económico: sociedad tradicional, condiciones previas para el despegue, despegue (take off), camino hacia la madurez, y era del alto consumo en masa. Cada país del mundo se encontraría en una de estas fases y tendería hacia la etapa final de alto consumo masivo.

Frente a esta teoría de la modernización, las teorías de la dependencia destacaron la imposibilidad de expandir un modelo de desarrollo que se produjo en un momento histórico determinado en los países del Norte, y resaltaron la dependencia del desarrollo de los países del sur respecto al dominio mundial de las economías de los países del norte. Además, desde un punto de vista ecológico, las teorías de la modernización no tiene en cuenta la limitación de recursos, ni la imposibilidad material de que todos los países lleguen a alcanzar el grado de consumo de los países más avanzados, puesto que no existen recursos en el planeta que permitan tal grado consumo para todos sus habitantes. En este sentido, lo que encontramos son sociedades opulentas en el mundo desarrollado y sociedades subdesarrolladas que carecen de los recursos más básicos y sufren el problema del hambre y la pobreza.





Por otro lado, históricamente está demostrado que durante las fases de expansión internacional de la economía, son los menos privilegiados los que más sufren, ya que la redistribución de la renta se concentra, lo que aumenta las diferencias entre los países más desarrollados y los menos desarrollados.

Además, la evolución histórica de las actividades dominantes: agricultura, comercio, industria y servicios, conlleva un cambio correspondiente del sistema de ciudades a nivel global. En ese cambio, el poder político y económico de los países del norte sobre los del sur ha configurado un sistema de dependencias de las urbes del sur respecto a las metrópolis del norte, que se acentúa en el proceso de globalización actual.

Actualmente el desarrollo económico determina quién es el eje por el que circulan los recursos (el centro del sistema) y donde van a parar los residuos (la periferia del sistema). En este sentido, los países desarrollados se convierten en los centros de acumulación y manejo de capitales y recursos, mientras que los países subdesarrollados se subordinan al modelo o estilo de vida desarrollado y se convierten en zonas de vertido y apropiación al servicio de los ricos.


Es por ello que las zonas más pobres del mundo son y serán las más afectadas por las amenazas medioambientales, puesto que, además, son las que poseen menor capacidad de adaptación ante cualquier modificación de su entorno. Por ejemplo, la I+D no puede ser la misma para todos los países, ya que la evolución de estos presenta distintos niveles. No se puede perseguir el desarrollo de las zonas subdesarrolladas solamente con dinero ni mediante el traspaso de las nuevas tecnología a zonas cuya situación económica, social y cultural es diferente a la de los países desarrollados.

Existen, por tanto, países, sectores y empresas que se beneficiarán de lo que U. Beck denomina sociedad del riesgo (sociedad enfrentada a cada vez mayor número de complejos problemas de índole global), mientras que otros sufren mayores amenazas físicas y económicas. La posición social y el futuro ya no vendrán dados por lo que se produce o lo que se posee, sino más bien por el lugar donde se vive y por aquello de lo que se vive, y también por la capacidad de los demás de contaminar su entorno.





  Comercio justo.
Si bien el intercambio de bienes y servicios ha existido siempre, en la actualidad prima un sistema de mercado que tiene sus orígenes en el siglo XVI, coincidiendo con el auge de los mercaderes y comerciantes que aprovechaban el nuevo comercio generado por la colonización de nuevas zonas del planeta.

El modelo de mercado actual se caracteriza por empobrecer tanto a productores como a consumidores, en favor de la acumulación y el crecimiento económico de los intermediarios y de quienes detentan el poder en un mercado de carácter lucrativo.

Cabe recalcar, además, que este modelo de mercado empobrece mucho más a los productores de países en vías de desarrollo. Los productores y trabajadores de estos países son los más explotados, puesto que son los que más valor aportan al ciclo, cuando su salario medio ronda entre uno y tres dólares al día.





Las desigualdades existentes en torno al modelo de mercado actual quedan patentes si nos fijamos en los siguientes datos. El 80% del consumo mundial se produce en los países desarrollados, donde se concentra tan sólo el 20% de la población. También en torno al 80% del comercio mundial está controlado por los países desarrollados. Por otro lado, las multinacionales detentan el 70% del mercado global.

Bajo este modelo mercantil, el pequeño productor de países en vías de desarrollo transfiere el valor y riqueza a un sistema controlado por el lucro. Este sistema compra siempre productos por debajo de su valor; y vende tecnología y dinero por encima de su valor. Los países en vías de desarrollo no pueden afrontar los altos gastos en financiación y tecnología, puesto que, comparativamente, venden su producción por debajo de su valor.

En cualquier caso, merece la pena señalar que, aunque el mercado sea un instrumento económico que genera grandes desigualdades, también puede utilizarse como un medio para un mejor el reparto de los bienes. Sin embargo, para ello se habrá de generar otro modelo de mercado caracterizado por el Comercio Justo:

Según una definición aprobada por la Coordinadora Estatal de Comercio Justo, "El Comercio Justo es un movimiento social integrado por productores, comerciantes y consumidores que trabajan por un modelo más justo de intercambio comercial, posibilitando el acceso de los productos más desfavorecidos al mercado y promoviendo el desarrollo sostenible".


Tras la 1ª Conferencia de la UNCTAD (Comercio y Desarrollo de las Naciones Unidas), celebrada en Ginebra en 1964, surge en Europa el movimiento de Comercio Justo. En aquel momento los dirigentes de los países en vías de desarrollo presionaron bajo el lema "Comercio, No Ayuda"; y exigieron a los países desarrollados que abrieran sus fronteras a sus productos agrícolas. La respuesta de los países desarrollados fue protegerse con aranceles y negar el libre mercado de productos agrícolas.

En torno a este debate y yendo un paso más allá, los movimientos sociales plantean un cambio en el modelo de comercio de los productos de los ciudadanos de los países del sur y los del norte. Nace así en el viejo continente una nueva fundación comercial que más tarde se llamaría Comercio Alternativo o Comercio Justo. La primera tienda de Comercio Justo se abre en Holanda (en el municipio de Brenkelen) en el año 1969. Dos años después ya existen más de 120 tiendas de Comercio Justo en este país. La rápida expansión de esta forma alternativa de comercio fue posible gracias a la existencia de un público sensibilizado hacia el Tercer Mundo y con un cierto nivel de ingresos, que impulsó esta nueva forma de solidaridad y comenzó a comprar productos de países en vías de desarrollo con un sobreprecio.



Por lo general, los productos que se comercializan a través de Comercio Justo están relacionados con la producción agropecuaria o artesanal. Estos productos son los que más dificultades encuentran para entrar de forma competitiva en el comercio mundial sin bajar considerablemente su precio de mercado y son la base de subsistencia de una gran mayoría de la población de países en vías de desarrollo.

En definitiva, el Comercio Justo surge de una nueva relación entre tres nuevos sujetos económicos: los productores en vías de empobrecimiento, los consumidores solidarios y los intermediarios sin ánimo de lucro:

  • Pequeños productores asociados de países en vías de desarrollo: Son dueños de sus tierras y las trabajan en común, se organiza en cooperativas, colectivos y asociaciones. Están dando al capital una nueva dimensión social, puesto que son gestores y administradores de capital social al mismo tiempo.

  • Mediador-Facilitador: Distribuye los productos en los países desarrollados sin ánimo de lucro. Esta integrado en entidades de Comercio Justo y es voluntario o, en ocasiones, recibe una pequeña remuneración por su trabajo. Los nuevos mediadores-facilitadores son entidades y ONGs con de años de experiencia en cooperación solidaria con los países en vías de desarrollo.

  • Consumidor responsable de los países desarrollados: Compra un producto elaborado con criterios de sostenibilidad económica, social y medioambiental, como una forma de modificar las relaciones comerciales actuales entre países desarrollados y en vías de desarrollo. Muchos consumidores están comenzando a comprender que mediante sus pautas de consumo pueden castigar a empresas por su mala conducta frente al medio ambiente, sus trabajadores o sus modelos de producción en los países en vías de desarrollo. El reto es que los consumidores puedan recompensar a empresas que cuentan con objetivos sociales, protegen el medio ambiente y son capaces de mejorar las condiciones de los trabajadores.


8. Conciencia social, políticas públicas y participación ciudadana.
 
  Conciencia social y comportamiento ecológico.
La posibilidad del desarrollo sostenible depende, en gran medida, de la conciencia social sobre los problemas medioambientales y sobre las vías de solución de los mismos. La conciencia social engloba mentalidades y actitudes hacia el medio ambiente como la preocupación o el interés, el comportamiento ecológico (ya sea individual o colectivo) o el punto de vista desde donde se sitúa o contempla la cuestión ambiental.

Algunos autores, para facilitar el análisis de la conciencia social, la descomponen en varias dimensiones interconectadas. Gómez Benito, Noya Miranda y Paniagua Mazorra, por ejemplo, contemplan seis dimensiones de la conciencia social respecto al medio ambiente:

- La sensibilidad ambiental: expresa el interés y la preocupación personal hacia determinados problemas ambientales, percibiendo la gravedad de los mismos y los hábitos de relación con los espacios naturales. Elisa Chulià Rodrigo la definía como afectiva, incluyendo sentimientos de preocupación por el estado del medio ambiente, el grado de adhesión a valores culturales favorables a la protección de la naturaleza y la fuerza de los hábitos de acercamiento a los espacios naturales. En esta dimensión de la conciencia social ha habido sin duda un gran avance: la mayoría de la población se adhiere hoy a valores ecologistas y muestra una gran preocupación por los temas medioambientales, aunque generalmente subordinados al desarrollo económico.

- Conocimiento de los problemas ambientales: que admitiría varios grados: a) el mero conocimiento de su existencia, b) el interés informativo y los medios empleados para adquirir el conocimiento, y c) el conocimiento detallado del problema (causas y efectos del mismo, las áreas afectadas, los agentes responsables de los problemas, las soluciones y los agentes responsables). En esta dimensión, que coincide con la que Chulià llama cognitiva, se aprecia un escaso conocimiento de los problemas, especialmente de los de carácter global, y la responsabilidad en los mismos tiende a trasladarse a los políticos y las empresas. Además, en torno a un 75% de la población no se fía de la información que se difunde sobre estos temas, que generalmente obtiene a través de la televisión.

- Disposición a aceptar prohibiciones, limitaciones o penalizaciones en relación a ciertas prácticas perjudiciales para el medio ambiente o a actuar con criterios ecológicos a costa de otros beneficios o esfuerzos adicionales. Engloba la disposición a actuar personalmente con criterios ecológicos y a aceptar intervenciones gubernamentales en materia de medio ambiente. En general, la ciudadanía acepta tales penalizaciones, aunque supeditadas al bienestar material que produce el desarrollo económico. Y, según avanza la intervención institucional estos temas, crece en los ciudadanos la sensación de que tal intervención es excesiva y perjudica su la calidad de vida.

- La acción individual comprende comportamientos ambientales en la esfera de lo privado y cotidiano (el consumo, reciclado, uso de diferentes medios de transporte, etc.). El interés o preocupación y el conocimiento de los problemas ambientales no siempre están asociados de manera consecuente con la acción, puesto que constituyen condiciones necesarias pero no suficientes para el comportamiento. Las variables que inciden en el comportamiento ambiental individual son: a) el coste personal de la acción, b) los sentimientos de eficacia personal y afectividad de la acción, y c) las normas sociales. En la actualidad, están aumentando los comportamiento ecológicos en la mayoría de la población y especialmente en los jóvenes, pero son todavía minoritarios y circunscritos sólo a algunas actividades de la vida cotidiana, especialmente en aquellas que no suponen sacrificios o renuncias al confort material.

- comprende la participación en actividades colectivas y/o la participación en organizaciones. Al igual que la acción individual, depende en parte del coste personal de la acción, pero está asociada también a procesos de identificación social y de creación de identidades colectivas. No más de un 2% de la población se halla involucrada en organizaciones sociales en general, pero la mayoría de los ciudadanos concede gran credibilidad a las posturas defendidas por las organizaciones ecologistas.

- Valores Básicos: esta dimensión tiene un carácter totalizador, identifica el paradigma o punto de vista fundamental en que se sitúa un individuo respecto al medio ambiente. Esta variable es la más difícil de determinar, pues implica una visión del mundo y de la interacción del hombre con la naturaleza. En general, predomina en la población el paradigma denominado por Catton y Dunlap como paradigma del excepcionalismo humano, que ve a la especie humana como algo sobrenatural, destinada a explotar sin límites la naturaleza en búsqueda de un progreso ilimitado.


  Acción colectiva y movimiento social ecologista.
La función pedagógica y transformadora del movimiento social ecologista ha sido y es fundamental en relación a la conciencia social y la búsqueda del desarrollo sostenible. Se trata de un movimiento social reciente, en términos históricos, que nace en los años 60 en algunos países desarrollados y se extiende con celeridad por todo el mundo. Existen varias interpretaciones sobre la difusión de los valores ambientales en las sociedades occidentales, que constituyen el origen de los movimientos ecologistas:

- La generalización de preocupaciones ambientales en la población sería reflejo directo de la gravedad del deterioro ambiental.
- Tesis postmaterialista: Surge un nuevo sistema de valores asociado a la difusión de valores ambientalistas, ante el incremento de personas que tienen cubiertas sus necesidades materiales y buscan una mayor calidad de vida y satisfacción personal.
- La tesis de las nuevas clases medias o del cambio en las estructuras de clases. La educación y el tipo de vida de los profesionales de clases medias hace que presenten una actitud más atenta respecto al medio ambiente.
- Los nuevos movimientos sociales. Reaccionan ante la intrusión del Estado y de la Administración en la vida privada y promueven formas de vida alternativas. En este sentido, la sensibilidad entre la población estaría creada y dirigida por estos nuevos movimientos sociales (grupos muy informados y concienciados sobre los problemas ambientales)


En todo caso, el movimiento social ecologista no es uniforme en sus planteamientos, en su organización y en sus formas de acción. Se pueden establecer 3 tipos de posiciones:

- Ambientalistas conservadores: basados en posturas tecnocentristas y que abogan por gobiernos nacionales centralizados, junto a organizaciones internacionales de escaso poder.
- Ambientalistas intermedios: participan de la filosofía del tecnocentrismo y del ecocentrismo y son favorables a la extensión del análisis coste-beneficio en la gestión ambiental y a una política ambiental integradora. En el plano político exigirán una profunda descentralización.
- Ambientalistas radicales: que abogarían por una transformación profunda de la sociedad en aras de la conservación ambiental. En el plano político exigen estructuras basadas en la justicia y redistribución entre generaciones.


Si se atiende a los argumentos que utilizan los ambientalistas para buscar o identificar soluciones a los problemas del medio ambiente, cabe distinguir:

- Ambientalistas tecnocráticos: Proponen soluciones basadas en el desarrollo de tecnologías limpias, menos contaminantes y en la utilización de energías renovables.
- Ambientalistas estructurales: Indican que el problema básico reside en factores estructurales como el sistema de valores y el estilo de vida y no tanto en el desarrollo tecnológico.


  Políticas públicas, participación y responsabilidad ciudadana.
La temática medioambiental ha pasado a formar parte de la agenda pública de todos los niveles de gobierno. En la Unión Europea, política medioambiental se ha afianzado como uno de los objetivos preferentes. Tras esta política existe un sustrato ideológico que se puede sintetizar en la teoría de la modernización ecológica y el concepto acuñado por la Comisión Brundtland de desarrollo sostenible. La teoría de la modernización ecológica no modifica los parámetros de análisis de la ciencia económica tradicional, pero añade el factor del medio ambiente a los factores clásicos de producción: el capital y el trabajo, dándole un valor económico. De esta forma, la protección del medio ambiente pasa de concebirse como un obstáculo a constituir un requisito del desarrollo económico. Un cambio institucional y político respecto al medio ambiente que se relaciona con un contexto social de creciente interés y preocupación por la defensa medioambiental.





Al no modificar su sustrato teórico e ideológico, las políticas públicas se limitan en general a gestos publicitarios para satisfacer a un electorado cada vez más concienciado respecto a los problemas medioambientales. Y si bien se ha avanzado notablemente en las políticas de protección del medio ambiente, éstas tienen un carácter puntual y parcial, carentes de una visión integral de la crisis medioambiental y de la necesidad de un cambio radical en nuestro modelo de producción, distribución, consumo y urbanización.

Por otro lado, un modelo sostenible requiere una cultura cívica que tenga en cuenta lo que significa el modelo y que lo sepa hacer llegar a las generaciones futuras. Se requiere, además, una transformación de la sociedad de manera que políticos, técnicos y ciudadanos intercambien sus conocimientos y posiciones. Sólo así los ciudadanos se sentirán implicados e identificados con su territorio y al sentirse participes de él se sentirán también responsables ante él, se comprometerán con él. Por aquí ha de caminar la política medioambiental si queremos construir ciudades sostenibles. Se requiere una profundización democrática y nuevas formas de organización que no coloquen a los expertos y sus diagnósticos en el eje de la toma de decisiones que afectan a la supervivencia.

Para que el ciudadano se sienta identificado con su territorio, debe disponer de información y debe ser animado a participar en procesos de reflexión y acción autoformativos y corresponsables. El proceso de participación requiere una previa implicación-identificación del ciudadano, que sólo se puede conseguir a través de un proceso de formación, información e intercambio de pareceres entre todos los actores sociales locales.

Unos ciudadanos conscientes del valor de su entorno, implicados con la preservación de su hábitat, impiden la degradación del mismo en la medida que gocen de mecanismos de participación en la toma de decisiones.


9. Anexos.
 
  Un ejemplo de comportamiento ecológico en la vida cotidiana: Organización de una fiesta familiar con criterios ecológicos.
Las fiestas familiares, por lo general, agrupan pequeños grupos, entre 10 y 15 asistentes. Su duración suele ser de una tarde o una mañana y los espacios utilizados pueden ser interiores: una casa, un piso, una sala de fiestas; o también exteriores: un patio, un jardín, una terraza, etc. Este tipo de fiestas suele caracterizarse por una elevada integración social, lo que facilita la introducción de criterios ecológicos en su organización y desarrollo.

Los ingredientes básicos de este tipo de fiestas son: bebida, comida, elementos decorativos, regalos, etc.

A continuación se señalan algunas recomendaciones para que estas actividades sean lo más sostenibles y ecológicas posible:

  • Hay que evitar la generación de residuos originados por la utilización de envases de un solo uso.

    • Se pueden preparar grandes recipientes con bebida a granel que la gente puede servirse en recipientes reutilizables.
    • Se puede fomentar el uso de recipientes tradicionales como el porrón o la bota de vino.
    • Si no se puede evitar la compra de refrescos en envases de un solo uso, se ha de procurar que éstos sean de gran volumen y una vez vacios, separarlos del resto de desechos para depositarlos en los contenedores de envases.
    • Al hacer la compra, es preciso llevar de casa un carro de compra, o bolsas de trapo, así se evita volver a casa con un montón de bolsas de plástico.


  • Utilización de vajilla, cubiertos y vasos, servilletas y manteles.

    • Se recomienda utilizar la vajilla, los cubiertos y los vasos que se utilizan a diario para servir la comida de la fiesta.
    • Se ha de evitar servir la comida y la bebida en platos y vasos de usar y tirar.
    • También es aconsejable utilizar servilletas y manteles reutilizables.


  • Utilización de la imaginación y de los recursos de que disponemos en casa para adornar la fiesta.

    • Se pueden elaborar ornamentos para decorar con materiales que tenemos por casa.
    • Si los adornos son comprados, se ha de procurar que éstos sean hechos con materiales reciclados y que sean durables. De este modo se pueden aprovechar los adornos cada año, ahorrando dinero y reduciendo la generación de residuos.


  • Creatividad a la hora de hacer regalos.

    • Se pueden regalar entradas para espectáculos: conciertos, cine, teatro.
    • Si se compran regalos, se ha de procurar que sean artículos respetuosos con el medio ambiente y con las personas, hechos con tecnología limpia o elementos reciclados o reciclables y también artículos de comercio justo.


  • Utilización de cubos de basura diferentes para los residuos de materia orgánica, envases, vidrio, papel y cartón.

  • Elaboración de comidas caseras para evitar o reducir la compra de alimentos que estén excesivamente envasados.


· Antes de la fiesta.

- Se ha de utilizar el teléfono o bien el correo electrónico para invitar a los amigos. Si se envian invitaciones de papel, estas han de ser de papel o cartón reciclado, o confeccionados con materiales que haya por casa.
- Se ha de informar sobre como llegar al lugar de la fiesta a través de la red de transporte público.
- Se podría poner en contacto a los invitados que vivan en las mismas zonas para que éstos puedan compartir el coche, si no tienen otra posibilidad de transporte hasta la fiesta.

· Durante la fiesta.

- Se pueden organizar juegos con los niños utilizando algunos de los residuos que se hayan generado durante la preparación de la fiesta. También se pueden hacer jugetes con estos materiales.

· Después de la fiesta.

- Todos los invitados han de participar en la limpieza, depositando cada tipo de residuo en su respectivo contenedor. Se puede aprovechar esta actividad para sensibilizar a niños y adultos sobre la importancia del reciclaje.



  Ficha para planificar y evaluar una fiesta familiar con criterios ecológicos.


  Glosario terminológico.
  • Agenda 21:
    Conjunto integrado de programas de acción para promover el desarrollo sostenible en el siglo XXI. Adoptada en 1992 por 178 países en la Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo celebrada en Río de Janeiro.

  • Agrosistema:
    Ecosistema artificial que resulta de las transformaciones introducidas por la agricultura en el medio rural.

  • Biodiversidad:
    Riqueza de especies vegetales y animales de un territorio. Cuanto mayor es, mayor estabilidad y capacidad autorregenerativa tienen los ecosistemas.

  • Biomasa:
    Masa de uno o varios organismos vivos. Otra afepción es la referente a materiales combustibles de origen vegetal utilizados como recursos renovables en la producción de energías y materias primas alternativas.

  • Calentamiento Global:
    Incremento de la temperatura media de la Tierra como resultado de las actividades humanas que afectan a la atmósfera terrestre.

  • Cambio Climático:
    Modificación del comportamiento climático d ela Tierra por causas antropogénicas.

  • Capacidad de sustentación:
    Población de una determinada especie animal que puede ocupar un territorio indefinidamente sin menoscabar la base de recursos que la sustenta.

  • Capital económico:
    Los recursos físicos y financieros, así como los activos inmateriales, que permiten acumular y producir valor económico a un individuo, auna empresa o a la sociedad en su conjunto.

  • Capital natural:
    Los recursos naturales renovables y no renovables proporcionados por los ecosistemas, así como el estado de conservación de los mismos.

  • Capital social:
    Los recursos disponibles o potencialmente alcanzables gracias al conjunto de relaciones basadas en la confianza y cooperación que posee una unidad social, sea un individuo, una empresa o la sociedad en su conjunto.

  • Clorofluorocarbonos:
    Familia de sustancias químicas inertes, no tóxicas y fácilmente licuables, constituidas por átomos de carbono, cloro, flúor e hidrógeno. Se utilizan principalmente en refrigeración, aislamiento o como solventes. Debido a que los CFC no se destruyen en las capas inferiores de la atmosfera, alcanzan las capas superiores, en las que el cloro presente participa en reacciones que degradan la capa de ozono.

  • Comercio justo:
    Alternativa al comercio internacional convencional, que tiene como objetivo el desarrollo sostenible de lso productores desaventajados y excluidos de este mercado, basada en garantizar a estos productores una compensación justa por su trabajo, asegurándoles un medio de vida digno y sostenible, así como el disfrute de sus derechos laborales.

  • Conurbación:
    Continuo urbano construido alrededor de una gran ciudad que engloba varios municipios.

  • Desarrollo sostenible:
    Término difundido a través de un informe de la ONU que consiste en perseguir un desarrollo socioeconómico que satisfaga las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las propias.

  • Ecologismo, ambientalismo, conservacionismo:
    Movimientos y reacciones sociales que surgen ante la degradación de medioambiental que hacen referencia a un cambio radical del modelo de sociedad (ecologismo), a la consecución de una mejora del medio ambiente para los seres humanos (ambientalismo) y a la conservación de los espacios naturales por su valor intrínseco.

  • Ecosistema:
    Sistema ecológico constituido por un medio abiótico (físico-químico) y el conjunto biótico de plantas, animales y microorganismos.

  • Efecto invernadero:
    Fenómeno natural basado en la función de pantalla que realizan el CO2 y otros gases atmosféricos reflejando parcialmente las radiaciones infrarrojas emitidas por la superficie terrestre, evitando así el enfriamiento excesivo de ésta y permitiendo la existencia de la vida en la tierra.

  • Energía renovable:
    Energía que se obtiene de fuentes inagotables o renovables como el viento, el agua, el sol, etc.

  • Equilibrio ecológico:
    Estado que predomina en la naturaleza no intervenida por el hombre, dinámico y fluctuante, tendiendo siempre a mantener en un sentido amplio la necesiaestabilidad del universo, en el cual tiene lugar la existencia de seres vivos, sin que ninguno llegue a proliferar tan excesivamente que su predominio vaya en detrimento del conjunto.

  • Heterótrofo:
    Organismo del ecosistema que para su suministro de energía, y en particular de alimento, depende de otro organismo o de una fuente externa.

  • Huella ecológica
    Área ecológicamente productiva necesaria para suministrar los flujos de materiales y energéticos y absorber o neutralizar los residuos. Los países ricos suelen tener una huella varias veces superior a su propio territorio, y por eso expropian a los países pobres una parte de su capacidad de carga.

  • Huella ecológica urbana:
    Área natural de sustentación de una ciudad.

  • Indicador ambiental:
    Parámetro que proporciona información cuantificada sobre un fenómeno, permitiendo explicar los cambios medioambientales producidos a lo largo del tiempo y el espacio, y contribuyendo, de esta forma a la prevención y correción de determinadas situaciones ambientales.

  • Medio ambiente:
    Entorno y circunstancias en las que un organismo, individuo u organización existe y con el cual interactúa. Esto incluye el aire, el agua, el suelo, la flora, la fauna, lo humano, lo socioecónomico, lo cultural, lo político, etc.

  • Organizaciones no gubernamentales (ONG):
    Tipo de organización o asociación no lucrativa constituida para prestar un servicio cuyo objetivo es mejorar o mantener la calidad de vida de la sociedad. Dependiendo del servicio que ofrezca, podemos distinguir entre ONG de desarrollo y cooperación internacional, de derechos humanos, de medio ambiente, de cultura, de salud, de apoyo social, de drogodependencia, de comunicación, etc.

  • Reciclaje:
    Reintroducción de elementos o productos de desecho en la actividad industrial, cerrando así el ciclo de generación de materias primas, producción y consumo, contemplando como el proceso global de las actividades productivas humanas.

  • Recogida selectiva:
    Sistema de recogida diferenciada de materiales orgánicos fermentables y materiales reciclables.

  • Recuperación:
    Proceso industrial cuyo objetivo es el aprovechamiento de los recursos contenidos en los residuos, ya sea en forma de materias primas o de energía.

  • Recursos naturales:
    En sentido amplio, bienes procedentes de la naturaleza no transformada por el hombre, en cuanto son capaces de satisfacer las necesidades humanas.

  • Recursos no renovables:
    Recursos cuya cantidad física no aumento con le tiempo de forma significativa, produciéndose con su empleo un agotamiento progresivo d elos mismos. Ejemplos de ellos son: la materia orgánica fosilizada o los recursos naturales inorgánicos.

  • Recursos renovables:
    Recursos que están disponibles en distintos intervalos de tiempo. El empleo de las fuentes actuales no disminuye la disposición futura siempre que la tasa de consumo no exceda a la de regeneración.

  • Residuo:
    Todo material resultante de un procesod e producción, transformación, utilización o consumo, del que su poseedor decide desprenderse o tiene la obligación de desprenderse en virtud de las disposiciones legales en vigor.

  • Reutilización:
    Emplear un producto usado para el mismo fin para el que fue diseñado originariamente.

  • Zonificación Funcional:
    clasificación y segregación espacial de las distintas funciones de una ciudad: servicios administrativos, industria, universidad, ocio, residencia, etc.


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