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Los trapos sucios del Banco Mundial en el Chad
Autores corporativos:
Comité pour l´Annulation de la Dette du Tiers Monde (canal)

Autores personales:
Millet, Damien (Autor/a)
Piñero, Griselda (Traductor/a)
Quiroz, Raúl (Traductor/a)
Toussaint, Eric (Autor/a)

   Descripción    Clasificación   
Fecha:
5 de Diciembre de 2005
Entradilla:
Los autores del presente artículo intentan demostrar cómo el Banco Mundial es el elemento determinante de un proyecto que endeuda enormemente al Chad, agrava la corrupción y la pobreza, deteriora el ambiente y, sobre todo, "se aprovecha de sus recursos naturales, para beneficio de las transnacionales que reparten algunas migajas de sus ganancias a los potentados locales con la condición de que garanticen el derecho inviolable de las compañías a la propiedad privada de esos recursos"
Introducción/Descripción:
El discurso grandilocuente de los expertos del Banco Mundial sobre la buena gobernanza, la corrupción y la reducción de la pobreza no es más que una siniestra farsa. En efecto, en el Chad, el Banco Mundial impulsó contra viento y marea un proyecto de oleoducto, que sólo condujo al enriquecimiento de un notorio dictador, que acaba de permitirse un corte de manga magistral. Mientras tanto, la población chadiana se desangra al reembolsar una deuda colosal sin poder aprovechar una riqueza natural que, sin embargo, le pertenece. Consideremos en detalle esta caricatura de modelo neoliberal impuesto con dificultad por las instituciones internacionales al servicio de las grandes potencias y de las finanzas internacionales.

Desde el origen del proyecto, a mediados de los años noventa, numerosas organizaciones ecologistas, de defensa de los derechos humanos y de solidaridad internacional (entre ellas el CADTM) se alarmaron del apoyo dado por el Banco Mundial a la construcción de un oleoducto que debía unir la región petrolífera de Doba, en el Chad, con la terminal marítima de Kribi, en el Camerún, a 1.070 km de distancia. Los riesgos ecológicos, humanos y financieros eran tan enormes ya desde el comienzo del proyecto que Shell y Elf optaron por abandonarlo. Pero el consorcio final, que reagrupó a ExxonMobil, ChevronTexaco (ambas de Estados Unidos) y Pétronas (Federación de Malasia) ha conseguido finalizar este proyecto de 3.700 millones de dólares gracias al poderoso sostén estratégico y financiero del Banco Mundial.

Este oleoducto, terminado en 2004, fue realizado mostrando el mayor desprecio posible hacia las poblaciones afectadas. Por ejemplo: las indemnizaciones propuestas inicialmente a las personas que vivían sobre el trazado del oleoducto fueron de 25 FCFA [1], que equivalen a 3,8 céntimos de euro, por metro cuadrado de cacahuete arrancado, de 5 FCFA, 0,8 céntimos de euro, por metro cuadrado de mijo perdido, e incluso de 3.000 FCFA, 4,6 euros, por pie de mango destruido, mientras que, según el diputado chadiano Ngarléjy Yorongar, la primera producción de dichos árboles puede llegar a dar 1.000 frutos, comercializables en aproximadamente 100 FCFA, o sea, 15 céntimos de euro cada uno... Fueron necesarias fuertes movilizaciones para lograr que se revisaran al alza estas indemnizaciones.

La actualidad es a veces cruel: el dictador chadiano Idriss Déby es un ex consejero militar de Hissène Habré, antiguo dictador detenido en Senegal hace pocos días. Déby es un militar formado en Francia, en el poder desde diciembre de 1990, después del consabido golpe de Estado, que goza de los beneficios del apoyo del Eliseo y de las redes françafricaines[2]. En el programa: fraude electoral con urnas llenas o inversión de resultados; represión de cualquier forma de oposición democrática y sin libertad de prensa; revisión de la constitución para autorizar la reelección indefinida del presidente... El fiasco del proceso que Déby inició a François-Xavier Verschave, autor del libro Noir Silence en el que se detalla todo esto, fue estrepitoso.

El Banco Mundial no podía apoyar abiertamente un régimen de tal calaña. Por consiguiente, ya que estaba realizando su inversión más importante en el África subsahariana, impuso a Déby la condición de dedicar el 90 % de la suma recuperada por la venta del petróleo a proyectos sociales seleccionados con la garantía del Banco y a inversiones en la región de Doba. El 10 % restante debía estar reservado a las generaciones futuras, para ello se depositó en una cuenta bloqueada en el Citybank de Londres, bajo el control del Banco Mundial. Para gestionar esta cuenta, el Banco Mundial propuso la idea de montar una junta colegiada para el control y la vigilancia de las entradas generadas por el petróleo (CCSRP), compuesta de nueve miembros. Pero cinco de ellos fueron nombrados por el mismo Déby... En consecuencia, eran muchos los que afirmaban que las garantías ofrecidas por el Banco Mundial no impedirían que el dictador tuviera el control efectivo sobre el negocio petrolero. El Banco Mundial insistió, sin embargo, en lo que hoy se confirma como un terrible error.

De todas maneras, a pesar de que el gran beneficiario de la explotación petrolera del Chad es el consorcio multinacional, el entorno del poder no se puede quejar. El reparto de ganancias entre el Estado chadiano y el consorcio petrolero parece muy desfavorable al Estado, que debería recuperar solamente el 12,5 % de las regalías sobre la venta directa del petróleo... a lo que se debe agregar impuestos y rentas diversos que se pagan directamente al Tesoro público del Chad. La primera renta, depositada como adelanto, no fue un modelo en su género: 7,4 millones de dólares habrían sido desviados. Además, otro desvío de 4,5 millones de dólares habría servido para la compra de helicópteros por el hijo del presidente. Con lo cual, el Banco Mundial, muy implicado en el proyecto, decidió olímpicamente cerrar los ojos para no manchar su credibilidad.

Pero esto no le alcanzaba a Déby: las cifras permitían el cálculo de lo que, finalmente, debería recibir su país (proveniente de ExxonMobil y del mismo consorcio). El Chad no tiene los expertos ni los medios técnicos para seguir las variaciones continuas de precio y relacionarlas con las cantidades de petróleo producido. Por ello, el 7 de octubre de 2004, la presidencia chadiana publicó un comunicado muy poco habitual titulado Arnaque, opacité et fraude du consortium (Robo, opacidad y fraude del Consorcio), en el que denunciaba el acaparamiento de la renta petrolera por las multinacionales y que el país no podía controlar la exactitud de las declaraciones del consorcio, puestas seriamente en duda.

Último sobresalto hasta el día de hoy: como era previsible, el mecanismo creado por el Banco Mundial se bloquea completamente e Idriss Déby puede, en este momento, apropiarse de las sumas destinadas a las generaciones futuras: al menos 27 millones de dólares. Debilitado por las fuertes tensiones sociales, las tentativas de derrocamiento y las deserciones en el ejército, Déby no piensa, evidentemente, en utilizar el dinero recuperado de esa manera en aumentar el raquítico presupuesto social. El dispositivo militar y represivo del poder terminará reforzándose, como lo sospecha toda la comunidad internacional.

Moraleja: El Banco Mundial fue el elemento determinante de un proyecto que endeuda enormemente al Chad, agrava al mismo tiempo la corrupción y la pobreza, deteriora el ambiente, se conforma con extraer un recurso natural sin transformarlo in situ, para el mayor beneficio de las transnacionales que reparten algunas migajas de sus ganancias a los potentados locales con la condición de que garanticen el derecho inviolable de las compañías a la propiedad privada de los recursos naturales. Por el contrario, estos recursos deberían considerarse el patrimonio común de la gente que vive en el lugar. Encontramos así en este caso todos los ingredientes necesarios del cóctel habitual servido por el Banco Mundial, con total conocimiento de causa. Un cóctel de gusto amargo y que podría llegar a ser explosivo.
NOTAS:
  1. ® FCFA: Franco CFA (Comunidad financiera africana). 1 Euro = 655 FCFA
  2. ® Françafricaines: relativas a Françafrique, término acuñado por F.X. Verschave, para denominar el vasto sistema de complicidades de los representantes del Estado francés con las peores dictaduras del continente africano.
URL:
http://www.cadtm.org/article.php3?id_article=1695
Publicado en:
CADTM ; Gloobalhoy nº7
Secciones GloobalHoy:
040- Global-economía
Notas:
Damien Millet y Eric Toussaint son coautores de 50 preguntas/50 respuestas sobre la deuda, el FMI y el Banco Mundial, Icaria, Barcelona, 2004.
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