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Brasil: Sin Tierra, hip-hop contra Lula
Autores corporativos:
Instituto del Tercer Mundo (autoría; canal)

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Fecha:
14 de Noviembre de 2005
Entradilla:
El Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra de Brasil ha tendido fuertes lazos con movimientos sociales de las ciudades para juntos intentar reivindicar sus derechos. A su vez, ha adoptado una nueva forma de lucha y concienciación a través del hip-hop (variante latina del rap).
Introducción/Descripción:
Ya en 1997 el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil decidió destinar militantes al trabajo urbano para que estos se dedicaran al tema de la escasez de vivienda y trabajo en las grandes ciudades. La iniciativa derivó en la creación del Movimiento de Trabajadores Sin Techo (MTST) que consiguió cierto arraigo en el área de San Pablo y en Río de Janeiro.

Desde un principio los sin techo se proponen desplegar dos formas de lucha: la ocupación de "latifundios urbanos improductivos" y el trabajo comunitario, "un trabajo largo y que no tiene fin, pero genera frutos y fortalece la lucha uniendo a los que no tienen vivienda con los que tienen pero que aprendieron que sólo con eso no es suficiente".

Pese a sufrir la represión del gobierno en reiteradas ocasiones, el movimiento ha crecido y protagonizado algunas acciones importantes. A modo de ejemplo: en la madrugada del 1 octubre de este año instalaron un gran campamento en Taboao da Serra, a 25 kilómetros del centro de Sao Paulo, un estado que tiene un déficit de 1,4 millones de viviendas. El "campamento Chico Mendes" (en homenaje al activista ambiental asesinado en el Amazonas, supuestamente por hacendados), creció a la medida de la demanda de viviendas. El campamento se inició con 300 personas, y a los tres días ya eran mil y pasado un mes son dos mil familias compuestas por unas 10 mil personas.

Los campamentos sin techo son creados sobre el patrón de los que instalan los sin tierra en los costados de las carreteras: carpas de plástico negro, organización por grupos de familias, estricta disciplina, discusión política, movilización constante.

João Pedro Stédile, representante del MST, declaró que los desempleados urbanos "ya no son lúmpenes, la mayoría tienen estudios secundarios completos y es posible que construyan nuevos movimientos". A su vez, en una nota publicada por Argenpress, señaló que "un movimiento que se está ampliando y masificando es el hip-hop. Es un movimiento que, con base cultural, aglutina a los jóvenes pobres, negros y mulatos de las periferias con ideas en la cabeza. Esos muchachos no son estúpidos. Y no son lumpen. Y nosotros tenemos relaciones con ellos".

Una de las particularidades del movimiento hip-hop en Brasil es que, además de la existencia de miles de grupos locales, se han creado "frentes" nacionales que agrupan a sectores del movimiento. En Sao Paulo hay 4 mil grupos de hip-hop, en los que trabajan 60 mil personas haciendo grabaciones, distribuyéndolas y organizando festivales y conciertos.

Estos "frentes" agrupan al sector "organizado" del movimiento, que participó incluso en un encuentro con el presidente "Lula" da Silva hace ya dos años. Sin embargo, para la cultura de los jóvenes pobres de las periferias urbanas la idea de representación suena como algo lejano y ajeno. "Todo el mundo quiere hablar por sí mismo, nadie quiere que otro hable por él", manifestó Marcelinho Buraco, de Naçao Hip Hop, grupo ligado al Partido Comunista de Brasil.

Los sin techo del campamento Chico Mendes organizaron un festival de rap para celebrar, a comienzos de noviembre, el primer mes de instalado el campamento. En la convocatoria señalan que "la música combativa tiene el poder de hacer una verdadera revolución en la mentalidad de las personas. El rap es una de las formas que el pueblo de la periferia se comunica, se expresa y se indigna".

Ahora que el MST rompió con el gobierno de Lula, retorna a un lenguaje duro y radical. La "Carta a Lula" emitida por la Asamblea Popular de Brasilia, es elocuente, de un estilo que habrá de profundizarse. La reforma agraria prometida no existe: "en el estado de Maranhao, donde está el mayor número de familias sin tierra y la mayor concentración de latifundios, en los últimos tres años el Incra no consiguió asentar ninguna familia del MST. Eso es una vergüenza", dice la Carta. Luego de la marcha por la Reforma Agraria de mayo, de los siete acuerdos firmados ninguno ha sido cumplido.

La Carta finaliza con una ironía que habla por sí sola acerca de las distancias entre el gobierno Lula y el MST: "El no cumplimiento de estos compromisos es una afrenta al sufrimiento de las familias acampadas y una vergüenza para su gobierno. ¿Podemos imaginar lo que sucedería si el gobierno fuese tan lento para atender los intereses de los negocios del agro o de los bancos?".
Publicado en:
Gloobalhoy nº6
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