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México: Los efectos de la palma africana
Autores corporativos:
Foodfirst Information and Action Network (canal)
Habitat International Coalition - América Latina (canal)

Autores personales:
Castro Soto, Gustavo (Autor/a)

   Descripción    Clasificación    Documento   
 Índice:
     Introducción
     La transición de la palma africana en México (2002-2003)
     La nueva estrategia de las plantaciones de palma africana (2004-2014)
     Las proyecciones a futuro
     Los impactos de las plantaciones de palma aceitera
Introducción
En 1948 se instalan en México las primeras plantaciones de palma africana o palma aceitera a cargo de pequeños productores en la zona de la costa de Chiapas. La segunda etapa de las plantaciones se da hasta 1982 año en el cual se establecen las primeras 287 hectáreas con semilla originarias de Costa Rica, Costa de Marfil e Indonesia. Al iniciar la década de los 90 la superficie alcanzó las 2,800 hectáreas. Una tercera etapa la definimos a partir de 1996, fecha en que el gobierno mexicano diseñó el Programa de Plantaciones para la región Sur y Sureste del país en los estados de Chiapas y Campeche, y luego en Tabasco y Veracruz, logrando plantarse un total de 36, 874 hectáreas. De ellas, el estado de Chiapas contaba con el 44.2%, seguido de Tabasco con el 20.2%, Veracruz con 19.4% y finalmente el estado de Campeche con el 16.2% de las hectáreas de palma africana.[1]

Al iniciar el siglo XXI podemos hacer el siguiente balance. Entre 1995 al 2001 la superficie cultivada aumentó en más de 1,000%, la producción 213%, el rendimiento promedio por hectárea cayó 20%; el consumo se incrementó 198%; la producción nacional en relación al consumo aparente se incrementó un 17%. Mientras, el déficit de la superficie nacional para cubrir la demanda fue del 229% y las importaciones se incrementaron 185% pero su valor creció sólo el 23% por la caída del precio internacional.[2] Entre los importadores de aceite de palma, en 2001 México ocupó el lugar 27° de los 171 países que importaron por un total equivalente a 51.415 millones de dólares. Y de los 172 países que exportaron aceite, México ocupó el lugar 87° con apenas 4 toneladas métricas (TM)[3].

Por lo que toca al aceite de almendra de palma, México ocupó el 1er. lugar en importaciones en América Latina y el Caribe con el 3% del total mundial. En cuanto a sus exportaciones México alcanzó el lugar 37° mundial de 77 países exportadores con apenas 48 T.M. y el 9º lugar en Latinoamérica. Por las exportaciones México reportó un ingreso de 207,000 USD mientras que Colombia ingresó 30 veces más. En otro rubro, México ocupó el lugar 33° en importaciones de almendra de palma en 2001 y exportó una cantidad simbólica de 6 TM por debajo de Costa Rica, Honduras, Guatemala, Colombia y El Salvador.


NOTAS:
  1. ® Análisis de la Cadena Agroalimentaria de la Palma de Aceite en Campeche, Inifap, Fundación Produce y Cofupro.

  2. ® Plan Rector Sistema Nacional Palma de Aceite, Segunda Fase, 18 de febrero de 2005, Veracruz.

  3. ® La tonelada métrica es el tercer múltiplo del kilogramo.


La transición de la palma africana en México (2002-2003)
Cerramos la tercera etapa en 2001, ya que a partir de 2004 se inicia un nuevo momento para las plantaciones de palma africana en México, luego de una crisis de transición caracterizada por la caída de los precios y otros acontecimientos en 2002 cuando las inundaciones, incendios, plagas y el derribo de plantas provocaron prejuicio a 12 mil hectáreas, de las cuales Chiapas registró la mayor superficie con casi el 75% del total. Muchos productores abandonaron las plantaciones. Pese a los esfuerzos por recuperar lo perdido, en el ciclo 2003 la superficie sembrada de plantaciones de palma bajó a 29,167 hectáreas, el 80% de tierras de temporal y el 20% en unidades de riego, y prácticamente todas en el estado de Campeche.[4] En el periodo de transición 2002-2003 en la historia de las plantaciones de palma en México, el productor rural de esta especie obtuvo el 10.5% del precio de venta en el mundo si su producto se destinó a generar aceite de palma o de palmaste, mientras que el productor de palma de aceite obtuvo el 12.4%. El 77% restante lo obtuvieron los otros actores involucrados en la cadena hasta la comercialización.[5] A principios de 2003, de acuerdo al padrón nacional, existían un total de 7,325 productores de los cuales el 96 % correspondían al sector social y el 4% al sector privado. Del total de productores, el estado de Chiapas tuvo el mayor número, con 3,246 (44%); le siguieron el estado de Veracruz con 2,469 (34%); Campeche con 900 (12%) y finalmente Tabasco con 710 (10%).


NOTAS:
  1. ® Sistema de Información Agropecuaria de Consulta de la SAGARPA (SIACON).

  2. ® Plan Rector Sistema Nacional Palma de Aceite, Segunda Fase, 18 de febrero de 2005, Veracruz.


La nueva estrategia de las plantaciones de palma africana (2004-2014)
El sistema producto[6] de la palma de aceite en México tiene varios componentes. En teoría deberían existir los comités regionales, integrados por productores, industriales, comercializadores, proveedores de servicios, instancias de Gobierno, entre otros. Ellos identificarían y llevarían a cabo las acciones para garantizar una cadena productiva eficiente y rentable. Sin embargo, estos comités o no existen o no están bien integrados. Por otro lado, este sistema producto pretende integrar tres niveles. En la base están los proveedores de infraestructura económica; luego los proveedores de insumos y servicios; y hasta el final los productores, los industrializadores y los comercializadores.

En el Plan Rector de la Palma de Aceite, el gobierno mexicano delineó una planeación normativa para 10 años (2004-2014). Su misión es lograr la competitividad de la cadena productiva de la palma de aceite, por lo que sería necesario la alianza de la cadena productiva, incrementar la superficie sembrada en unidades compactas y profesionalizar el sistema. Son tres las grandes zonas ubicadas en el trópico húmedo de sur-sureste de México:

  1. en la zona Pacífico se ubica Chiapas con dos regiones, Costa-Soconusco y la Selva en la región de Palenque;
  2. en la zona Golfo de México se ubican los estados de Veracruz con las regiones de Texistepec, región de Jesús Carranza, las Choapas y Uxpanapan, y Tabasco con tres regiones importantes, Balancán, Tenosique y Jalapa;
  3. en la zona de la Península de Yucatán, el estado de Campeche, con tres regiones importantes, Sabancuy-Escárcega, Aguacatal y Palizada. En estas zonas se identifican dos grandes sistemas de producción en función al régimen de humedad, de riego y temporal.


Existen 10 plantas extractoras de aceite de palma en los cuatro estados, de las cuales siete están ubicadas en Chiapas. Siete son privadas, sólo una es de capital social y una más es mixto. Aún cuando muchas de las plantaciones actuales están en edad productiva, las plantas extractoras todavía están trabajando muy por debajo de su capacidad instalada. Actualmente se encuentran operando en un 50% de su capacidad y hace unos años funcionaban al 30%.



Al iniciar esta cuarta etapa, el gobierno mexicano identificó que el aceite de palma ocupa el segundo lugar en la producción de aceites y grasas de origen vegetal y animal, con alrededor del 50%, pero el primer lugar en comercialización mundial. En este contexto, México produce el 0.10% del aceite de palma a nivel mundial, ocupa el lugar 29° de los 42 países productores de palma de aceite del mundo y el 10º en América entre los 13 países productores, sólo por encima de Nicaragua y Surinam, pero con un rendimiento aproximado de 9.2 ton/ ha, esto es, apenas el 35% de lo obtenido por el líder mundial en rendimiento que es Nicaragua.[7] México importa el 1% del total de aceite de palma en el mundo. Estados Unidos de América y México son considerados, dentro del continente americano, como los países con una mayor dinámica en sus importaciones, ya que participan con 32% y 31% respectivamente del total de las importaciones del continente (540,132 T.M.), seguidos de El Salvador, que importa el 10% del total de América.

México produce alrededor del 10% de sus necesidades provenientes de las plantaciones en edad productiva en el país, el resto lo importa.[8] Costa Rica ha sido el principal proveedor de México de aceite crudo con 34.6%, Honduras 32.8%, Guatemala 22.5% y Colombia 4.5%.[9] Chiapas se ubica en el primer lugar de producción de palma de aceite, con los rendimientos más altos en México (18 toneladas). En cuanto a la mano de obra se calcula que las plantaciones generan como máximo 50 jornales por hectárea por año, sin considerar las actividades de acarreo.



Los productores están organizados de diversas formas jurídicas, como las Sociedades de Producción Rural (SPR), Sociedades de Solidaridad Social (SSS), Asociación Agrícola de Productores de Palma y Sectores de Producción Rural, y un pequeño porcentaje son productores libres. En Campeche existe la organización Unión de Palmicultores del Milenio que aglutina a 5 SPR. En el estado de Tabasco se encuentran las Asociaciones Agrícolas Locales de Productores de Palma de Aceite de Tenosique, Balancán y Jalapa. En Veracruz, están las Uniones Estatal de Palma de Aceite de Veracruz y Regional de Productores de Palma de Aceite.

El gobierno mexicano, en su análisis del Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenaza (FODA) de la cadena de la palma de aceite[10] identifica entre las Debilidades y Amenazas la dependencia de las semillas del exterior, la infraestructura de riego insuficiente que permita mayor producción durante todo el año, el crecimiento de otros países competidores, mala infraestructura de caminos, desigual crecimiento entre productores e industriales, insuficiente infraestructura eléctrica, dependencia tecnológica y políticas proteccionistas en otros países competidores.

A partir del 2005, la Unión Europea también impulsa las plantaciones de palma africana en Chiapas bajo el proyecto PRODESIS[11], en la zona de amortiguamiento de la Selva Lacandona, en el municipio de Marqués de Comillas y en la zona de amortiguamiento de la Reserva de la Biosfera Montes Azules, en la frontera con Guatemala. En esta región el gobierno intentó impulsar las plantaciones desde 1997 pero fueron abandonadas y destruidas por los productores por la falta de apoyos y asesoría. Las razones que el PRODESIS plantea son muy simples: que hay mucha demanda de la palma aceitera, que es buen negocio, que hay tierras suficientes y que hay apoyo del gobierno (sin este apoyo las plantaciones de palma en el mundo no serían rentables).[12]


NOTAS:
  1. ® La Ley de Desarrollo Rural Sustentable (LDRS) define el sistema producto de la siguiente manera: Es el conjunto de elementos y agentes concurrentes de los procesos productivos de productos agropecuarios, incluidos el abastecimiento de equipo técnico, insumos y servicios de la producción primaria, acopio, transformación, distribución y comercialización (Art. 3ro., fracc. XXXI).

  2. ® Plan Rector Sistema Nacional Palma de Aceite, Segunda Fase, 18 de febrero de 2005, Veracruz.

  3. ® Estadística de Oil World.

  4. ® Datos de la Asociación Nacional de Industriales de Aceites y Mantecas Comestibles (ANIAME).

  5. ® Estudio de la Cadena Agroalimentaria e Industrial de la Palma de Aceite. Produce, Inifap, Cofupro.

  6. ® Presentación del Consejo Consultivo, Proyecto Desarrollo Social Integrado y Sostenible, Chiapas, México (PRODESIS) 2004-2007, 12 de mayo de 2006. Gobierno de Chiapas y la Unión Europea.

  7. ® Proyecto: Establecimiento de plantaciones de Palma Africana en el Municipio de Marqués de Comillas. Op. Cit.


Las proyecciones a futuro
El Plan Rector ya ha sido rebasado. Para 2009 el gobierno del estado de Chiapas, en el marco de la llamada reconversión productiva, que implica eliminar la soberanía alimentaria ya que el impulso a los monocultivos se hace en función del comercio exterior, anunció que destinaría 83 millones de pesos a ampliar 11 mil hectáreas, lo que equivale a un incremento del 58% en relación al acumulado en el 2007 que eran de 19 mil hectáreas.[13] Luego el gobierno federal anunció que el campo de Chiapas recibiría 300 millones de pesos para los cultivos más rentables que el maíz como es el caso de la palma africana.[14].

Para el 2012 el gobernador pretende llegar a las 100 mil hectáreas en total sembradas de palma africana en Chiapas: como un compromiso decidido con las organizaciones de palma africana, en mi administración se tiene contemplado plantar 100 mil hectáreas, esto significará un ingreso de tres mil millones de pesos para los productores chiapanecos.[15] En la región del Soconusco el gobierno identifica un potencial de 300 mil hectáreas aptas para el cultivo de la palma y otras 600 mil se encuentran ubicadas en la Selva y Norte en donde «se recuperarán suelos perdidos que eran dedicados a la agricultura de autoconsumo y la ganadería[16]. Por ello, en esta región de Tapachula, será donde se instale la planta de biocombustibles -biodiesel- en el marco del Proyecto Mesoamérica (antes Plan Puebla Panamá) y del convenio sobre biocombustibles que firmaron los presidentes de Colombia Álvaro Uribe y el de México Felipe Calderón. Esta planta se alimentaría con la producción de piñón, palma africana, higuera y otros productos que se producen en la costa.[17]


NOTAS:
  1. ® Información del subsecretario de Comercialización de la Secretaría del Campo (Secam), Wenceslao López. Notimex, 20 de enero de 2009.

  2. ® Dante López Amador, director jurídico de la delegación de la Secretaría de Agricultura, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), 20 de diciembre de 2008.

  3. ® Gobierno del Estado de Chiapas, Comunicado 1184, Op. Cit.

  4. ® Declaraciones de Amílcar Fernández Archiva, gerente del Programa Palma Africana del Instituto de Fomento a la Agricultura Tropical (FIAT).

  5. ® Alberto de la Cruz Aguilar; EL ORBE/ lunes, 2 de marzo de 2009.


Los impactos de las plantaciones de palma aceitera
Pese a las muchas consecuencias que acarrean las plantaciones de monocultivos (deforestación de bosques tropicales, cambio climático, apropiación de territorios indígenas y campesinos, violaciones a los derechos humanos, agrotóxicos, contaminación, pérdida de soberanía alimentaria), en noviembre de 2008 llegó a los Países Bajos el primer embarque de palma sostenible y certificada proveniente del sudeste asiático en el marco de la Mesa Redonda de Aceite de Palma Sostenible (RSPO por sus siglas en inglés).[18] Por lo tanto, frente a estos acontecimientos, hoy más que nunca sigue vigente la Declaración Internacional en contra de la RSPO.[19]

El gobierno federal y el gobierno de Chiapas afirman que las plantaciones de palma se están instalando en hectáreas previamente deforestadas por la ganadería y otras actividades que ya no son rentables. Sin embargo, la meta de lograr las 100 mil hectáreas en tres años más, y el sueño de proyectar las más de 900 mil hectáreas con vocación en la entidad, deja claro que seguirán destruyendo selvas, bosques y otros ecosistemas. Si muchas actividades han dejado de ser rentables para el mercado empresarial ha sido porque el gobierno ha abandonado el campo y a los pequeños productores y, en la lógica de los Tratados de Libre Comercio, no se ha enfocado a la soberanía alimentaria sino al mercado del agronegocio. El pequeño productor, el campesino y el indígena salen sobrando a menos que se inserten en esta nueva dinámica de entregar su mano de obra barata y su tierra y subsidien con su trabajo las ganancias del agronegocio. Desde esta perspectiva, la palma africana tampoco sería rentable si no contara con los importantes subsidios gubernamentales, del Banco Mundial (BM) y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Costos ambientales.

Desde 2004 el gobierno ha admitido que no se realizan análisis adecuados de las variedades de palma acorde a las características agronómicas regionales, por lo que se encuentran diferentes variedades plantadas y no se verifica su comportamiento ni rendimiento. Por otro lado, las miles de hectáreas de palma africana implican no sólo mantener la deforestación sino aumentar el CO2 e incrementar la contaminación del agua con agroquímicos en las regiones de alta biodiversidad, como las regiones de la biosfera y la selva Lacandona. Por otro lado, en nada ayuda, sino al contrario, a recuperar la producción de miel de la que dependen miles de apicultores.[20] La crisis de los apicultores en Chiapas se va agravando en la medida en que aumentan las plantaciones. Éstas no regeneran la biodiversidad ya que no son bosques y más bien sustituyen bosques tropicales u otros ecosistemas, provocando una grave deforestación que trae aparejada la pérdida de biodiversidad, inundaciones, el agravamiento de las sequías, la erosión de suelos, contaminación de los cursos de agua, aparición de plagas; además pone en peligro la conservación del agua, de los suelos, de la flora y de la fauna. La degradación de los bosques diminuye sus funciones en materia climática y su desaparición afecta a la humanidad en su conjunto.[21]

Las más de 11 mil personas que habitan el municipio de Marqués de Comillas consumen más de 82 mil metros cúbicos de agua al año, la mayoría de fuentes subterráneas por medio de pozos, ante la falta del servicio de agua potable. Desde hace algunos años el servicio de agua en la región se amplía poco a poco, incluyendo ahora medidores en los nuevos proyectos habitacionales. Las plantaciones de palma, grandes consumidoras de agua, inciden negativamente en la disponibilidad del líquido en la zona. En esta misma región, la selva de los Montes Azules, de 220 mil hectáreas, ha sido deforestada en un 80%. Para contener esta situación se pretende crear los cordones de protección mediante proyectos productivos de gran impacto como la palma africana, el hule, los cítricos y la agricultura protegida. Tan sólo para la palma africana se requiere sembrar 5 mil hectáreas en Marqués de Comillas, en una región donde no hay un control ambiental efectivo. Esto pese a que el Panel Intergubernamental sobre Bosques de las Naciones Unidas identificó como causas de la deforestación y la degradación de los bosques las políticas gubernamentales de sustitución de bosques por plantaciones industriales de árboles como la palma aceitera-, así como el avance de la frontera agrícola empujada por las plantaciones de monocultivos.

Las tierras.

Según palabras del actual gobernador de Chiapas, Juan Sabines Guerrero, el cultivo de la palma africana es el futuro de México y para ello destina grandes subsidios y apoyos. Presentarlo así ha llevado a que los campesinos del municipio de Escuintla, se lamentan de no contar con el tipo de tierras cultivables. Los campesinos escuintlecos cuentan con tierras de primera, pero todas están cultivadas de plátano, cacao, mango y maíz () lástima que en Escuintla no existen tierras libres para ése y otros cultivos, comentaron los campesinos Juan Vera y Moisés Ventura[22] Así, las promesas de apoyo generan reacciones en el sector campesino, como ha sucedido en su momento con el ganado y otros proyectos de supuesto desarrollo agrario. El día de mañana les dirán que lo más rentable es conservar las selvas antes que ampliar las plantaciones. Por ejemplo, en el contexto de la aplicación de los créditos del Programa de las Naciones Unidas para la Reducción de Emisiones provocadas por la Deforestación y Degradación de los Bosques de los Países en Desarrollo (REDD), en caso de que la tonelada de CO2 en el mercado de créditos de carbono costase entre 10 y 33 dólares[23] , conservar la selva en Indonesia saldría más rentable que talarla para las plantaciones de palma africana. Pero, independientemente de todo lo anterior, uno de los indicadores significativos en Chiapas es el avance en la privatización de los ejidos y tierras comunales. De no avanzar en esto, el gobierno afirmaría que no hay seguridad en la tenencia de la tierra.

La estrategia del gobierno para ganar terreno para la palma africana es bajar los apoyos a otros sectores. En el municipio de Villa de Acapetahua, ante el bajo precio que presenta el ganado vacuno, el poco apoyo gubernamental y los altos costos de mantenimiento, varios de los pequeños ganaderos pretenden sumarse al cultivo de la palma africana. [24] En el municipio de Villa Comaltitlán, que fue una de las principales zonas de criaderos de ganado (se exportaba ganado al centro y norte del país), confirman que la caída de la ganadería se debió no a la negligencia de los productores sino más bien a la llegada de otro tipo de cultivos que no se pueden combinar con la ganadería. Por ejemplo, el cultivo de plátano y de la palma africana le ha restado espacios, lo que implica la disminución de la cría de ganado. [25].

Cambio climático.

Algunos investigadores, como la Dr. Susan Page de la Universidad de Leicester[26] , sostienen que la producción de una tonelada de aceite de palma genera de 15 a 70 toneladas de CO2 en los 25 años de vida productiva de la palma como resultado de la conversión de los bosques, la descomposición en turba de los incendios y las emisiones asociadas con la tierra de liquidación. [27] La emisión de la conversión de los bosques supera claramente el potencial de fijación de carbono de las plantaciones de palma aceitera. La conversión de bosques en monocultivo de palma de aceite provoca una liberación neta de aproximadamente 650 Mg equivalentes de dióxido de carbono por hectárea ().[28] La conversión de una hectárea de bosque de turba genera más de 1.300 Mg en emisiones de CO2 durante los primeros 25 años del ciclo de crecimiento de la palma aceitera. Dependiendo de la profundidad de la turba, la continua descomposición aumenta la emisión de cada ciclo en una magnitud de 800 Mg de CO2 por hectárea. [29]

Desde otro ángulo, se requieren más años para secuestrar el carbono en comparación con los 25 años de vida productiva de la palma africana durante los cuales supuestamente capta carbono en cantidades significativas. En suelos de turba, el balance de carbono es aún menos favorable para las plantaciones de palma de aceite debido a las emisiones de drenaje. Por tanto, las plantaciones de palma no almacenan más carbono que los bosques. Cada tonelada de aceite de palma producido emite 33 toneladas de CO2 (9 toneladas de carbono), aproximadamente 10 veces mayor que la del diesel normal. Por tanto, además de degradar el ambiente, afectar zonas de turba, no reforestar, e igualar erróneamente bosques con plantaciones, Chiapas irá aportando más CO2, contribuyendo al cambio climático.

Los agroquímicos.

En cada hectárea de una plantación hay 143 plantas (la distancia adecuada es de 9 m entre plantas y 1.8 m entre hileras, sembradas en tresbolillo[30] ) sobre las que se derraman insecticidas como el endosulfán, altamente tóxico, y otros químicos como rodenticidas[31]. Las plantaciones no cuentan con el adecuado mantenimiento, sobre todo en cuanto a la aplicación de fertilizantes, el control de plagas y el reestablecimiento de nuevas plantaciones. Además, existe un manejo inadecuado de paquetes tecnológicos[32].

En la región de la Selva Lacandona, los huracanas provocan frecuentemente que el río Lacantún rebase sus cauces, situación que pone en peligro las plantaciones de los campesinos del lugar y dispersa con mayor facilidad en un área rica en biodiversidad, los agroquímicos que se usan. Por ello este tipo de monocultivos no es sustentable ambientalmente en lugares aledaños a los ríos o en regiones de amortiguamiento. Las plantaciones de palma aceitera producen significativas emisiones de gases efecto invernadero, y son muy pocos los científicos que aseguran que almacenan más carbono que los bosques tropicales. Si a ello agregamos el uso de fertilizantes y las emisiones de metano procedentes de la transformación de los bosques en plantaciones el impacto climático es aún mayor.

Condiciones laborales.

En 2008, en el municipio de Mapastepec, un grupo de trabajadores de la planta de aceite AGROIMSA S.A. DE C.V. fueron reprimidos por la fuerza pública. Algunos de sus dirigentes y un asesor fueron detenidos, los dirigentes sindicales despedidos. Frente a ello, 42 de los 64 trabajadores se negaron a laborar. Al final varios dirigentes quedaron en prisión. [33]

En términos más generales, es importante destacar que los productores no cuentan con las herramientas adecuadas para la cosecha (cuchillo, malayos, etc.) y esto impide hacer más eficiente el proceso, por lo que se prevé que aumenten los costos cuando las plantas se encuentren en edad de su máxima capacidad de producción (9 años). En otros casos no cuentan con la capacitación para la cosecha, ni la adecuada asesoría técnica y capacitación para el cultivo, control y manejo integral de las plantaciones. Aunque el Plan Rector se jacta de la existencia de mucha mano de obra lamenta que la cultura de trabajo del productor limita el manejo de la plantación. El productor carece de hábitos y recursos económicos para llevar a cabo los rubros del mantenimiento de plantaciones. Por si fuera poco, los productores campesinos e indígenas no cuentan con contratos o convenios ni existen diferencias en los precios por la calidad del producto que entregan. En el caso de la planta extractora de la empresa Palma Tica de México, S.A. de C.V. ésta ha ofrecido plántulas a los productores; sin embargo, ello se ha hecho a crédito y con la condición de que el productor comercialice su cosecha sólo con esta empresa. Por otro lado, para ahorrar gastos a los empresarios, en la Estrategias de Comercialización de Sistemas Producto de Chiapas se planteó incorporar como socios a los productores del sistema producto palma de aceite, por medio de la compra de acciones en una planta extractora. [34]

Poca infor mación, poco acceso a recur sos.

Los productores desconocen los programas y mecanismos para acceder a los recursos. No conocen la forma de establecer los precios para la tonelada de su fruta fresca, lo que genera desconfianza hacia los empresarios industriales. Tampoco cuentan con acceso a la información sobre los precios internacionales y están a merced de los grandes capitales. El Plan Rector Chiapas tiene la falsa expectativa de lograr precios justos e incrementar la rentabilidad de los participantes en la cadena productiva, zonificar el abasto, consolidar la organización de productores, comercializadores y agroindustriales que no están lo suficientemente enlazados para garantizar que la cadena productiva haga rentable la producción. Los productores no cuentan con suficientes créditos y otros servicios financieros por no tener garantías ante la banca o por tener carteras vencidas. No se aplica un paquete tecnológico integral regionalizado y validado para la palma de aceite en Chiapas. Falta un plan para el establecimiento de nuevas plantaciones y mantenimiento de las existentes mientras que el gobernador distribuye por doquier plántulas invitando a los campesinos e indígenas a abandonar el maíz y sumarse al nuevo producto.

Promesas incumplidas.

Los recursos que el gobierno destina a los productores a través de los programas institucionales llegan a destiempo. A finales de 2007, productores de palma africana denunciaron el atraso en el pago del apoyo del Instituto de Fomento a la Agricultura Tropical (IFAT) en Acapetahua. [35] En la región de Marqués de Comillas el gobierno intentó impulsar las plantaciones desde 1997 pero fueron abandonadas y destruidas por los productores debido a la falta de apoyos y asesoría[36]; mientras tanto, perdieron sus otros cultivos.

Los costos y la infraestructura.

El productor tiene que llevar la materia prima hasta la planta extractora y el trasporte supone casi el 40% del precio final. Lo anterior debido a que no son adecuados los caminos a las plantaciones ni a las plantas extractoras, no hay suficientes centros de acopio y los productores no cuentan con los vehículos necesarios. En el municipio de Acapetahua, el señor Manuel Jiménez manifestó su descontento afirmando que: los principales culpables de destruir caminos y carreteras son los transportistas de carga pesada, ya que con sus camiones cargados de piedra, caña y fruta de palma africana causan los daños. [37] En la cabecera municipal de Mapastepec algunos habitantes dijeron: por el zanjeo para introducir el drenaje se hundió el terreno () en el barrio 15 de septiembre y ahora dificulta el tránsito vehicular así como se levantan grandes polvaredas y afecta la salud de los vecinos. Los habitantes del barrio, Gabriel Colón y Elio Ventura, demandaron al Ayuntamiento arreglar una calle que es muy transitada, principalmente por camiones con carga de palma africana que van a la planta de la aceitera. [38].

Malas ganancias.

Las plantaciones no conllevan una mejoría en las condiciones de vida de la población. En Acapetahua, pese a las riquezas con las que se cuenta en la región, empezando con la ganadería, fruticultura y agricultura, la mayoría de los campesinos están pasando por la peor crisis económica (). La Colonia Soconusco es una de las principales productoras de plátano, cacao, palma africana y mango. [39] Según el IFAT, un productor capta alrededor de 30 mil pesos por hectárea. [40] La ganancia equivale a casi dos salarios mínimos, que en México corresponden a 51.95 pesos al día (3.8 dólares). Sin embargo, estudios de la Fundación Produce Chiapas proporcionan otro dato y establecen que un productor promedio ejidal con siete hectáreas y una producción promedio de 19 toneladas por hectárea, obtiene ingresos por más de cien mil pesos anuales, que equivaldrían a 274 pesos diarios (21 dólares), es decir, a 39 pesos diarios (2.9 dólares) por hectárea, menos del salario mínimo por hectárea.


En la inversión anual para establecer una hectárea de palma el paquete tecnológico le cuesta al productor alrededor de 6,500 pesos, lo que equivale a 17 pesos diarios (1.3 dólares). Esto incluye la siembra (preparar el terreno, comprar la plántula, controlar las malezas, limpiar la calle, aplicar herbicidas, etc.), fertilización, control de plagas, podas, equipamiento y servicios. La tercera parte del costo se va en herbicidas, control de plagas, fertilizantes y rodenticidas. Por otro lado, durante los primeros tres años no hay producción ni cosecha, y hasta el octavo año se cosecha al 100%. En estos tres años el costo de inversión es de más de 12 mil pesos (896 dólares) y en el cuarto año, cuando por primera vez se vende algo de fruta, se sigue teniendo un déficit de 16 mil pesos (1.195 dólares). Durante la producción, la inversión anual por hectárea de palma es de 9,125 pesos (682 dólares), que equivalen a 25 pesos diarios (1.8 dólares), lo que le pagan a un indígena o campesino en Chiapas por el jornal diario de trabajo. Implica la siembra, la fertilización, el control de plagas, las podas, la cosecha, el equipamiento, y los servicios de asistencia técnica. [41] Es esta mano de obra barata la que también subsidia los productos.


Uno de los recursos que usan los campesinos productores es conseguir el pago adelantado del Programa de Apoyos Directos al Campo (Procampo), que durante muchos años ha sido financiado por el BM y el BID para invertir en las plantaciones de palma africana. Este programa arrancó desde el inicio del TLC con Estados Unidos y Canadá (1994) con el fin de entregar una determinada cantidad de dinero anual en efectivo a los campesinos e indígenas por cada hectárea de maíz sembrada para supuestamente mejorar su producción y competitividad en el contexto del TLC. Sin embargo, esto sirvió por años para que los pobres consiguieran otros bienes necesarios para combatir la pobreza más que para competir contra el maíz de Monsanto y otras trasnacionales altamente subsidiadas por los Estados Unidos. No cabe duda que los grandes negocios se hacen sobre las espaldas de los más pobres, sobre sus tierras y territorios y a costa de los bienes comunes de la humanidad. ¡Basta de monocultivos!


NOTAS:
  1. ® http://www.wwfca.org/about/countries/honduras/?150081/WWF-Primer-embarque-de-aceite-de-palma-certificada-es-motivo-de- celebracion-pero-el-sector-necesita-hacer-mas.

  2. ® http://www.wrm.org.uy/temas/Agrocombustibles/Declaracion_Internacional_RSPO.html.

  3. ® http://www.sagarpa.gob.mx/dlg/chiapas/ganaderia/abeja.htm.

  4. ® Declaración internacional en contra de la Mesa Redonda de Aceite de Palma Sostenible (RSPO). En defensa de los Derechos Humanos, la Soberanía Alimentaria, la Biodiversidad y la Justicia Climática: http://www.wrm.org.uy/temas/Agrocombustibles/Declaracion_Internacional_RSPO.html.

  5. ® Alonso Castañeda Pineda / Corresponsal; El Orbe, domingo 29 de marzo de 2009.

  6. ® http://www.debate.com.mx/eldebate/Articulos/ArticuloGeneral.asp?IdArt=8118327&IdCat=6273. Ver también Rhett Butler y Sarah Conway, Conservación de las turberas podría ser más rentable que el aceite de palma?; 22 de agosto de 2007; www.mongabay.com.

  7. ® Alonso Castañeda Pineda / Corresponsal; EL ORBE, jueves 5 de febrero de 2009.

  8. ® Alonso Castañeda Pineda / Corresponsal; EL ORBE, sábado 30 de mayo de 2009.

  9. ® http://news.mongabay.com/2007/1217-palm_oil.html.

  10. ® www.mongabay.com.

  11. ® Germer y Sauerborn, revista Medio Ambiente, Desarrollo y Sostenibilidad; www.mongabay.com.

  12. ® www.mongabay.com.

  13. ® El trasbolillo es una forma de colocar plantas que consiste en ponerlas en filas paralelas, de modo que las de cada fila correspondan al medio de los huecos de la fila inmediata, de suerte que formen triángulos equiláteros.

  14. ® Pesticidas que se utilizan para matar roedores.

  15. ® Cfr. Plan Rector y proyecto Prodesis.

  16. ® Cuarto Poder, Jorge Moscoso Pedrero, jueves 25 de septiembre de 2008.

  17. ® Estrategias de Comercialización de Sistemas Producto, Sistemas de Inteligencia de Mercado para la Competitividad/ Secretaría del Campo, Gobierno del Estado de Chiapas; presentación en pdf s/f.

  18. ® Héctor Narváez/El Orbe, jueves 26 de marzo de 2009.

  19. ® Proyecto: Establecimiento de plantaciones de Palma Africana en el Municipio de Marqués de Comillas. Op. Cit.

  20. ® Alonso Castañeda Pineda / Corresponsal; EL ORBE, sábado 2 de mayo de 2009.

  21. ® Alberto de la Cruz Aguilar; EL ORBE / jueves 5 de marzo de 2009.

  22. ® Alonso Castañeda Pineda / Corresponsal; EL ORBE / martes 12 de mayo de 2009.

  23. ® Comunicado 1184, Op. Cit, declaración de Salim Rodríguez Salomón del Instituto del Fomento para la Agricultura Tropical.

  24. ® Proyecto: Establecimiento de plantaciones de Palma Africana en el Municipio de Marqués de Comillas. Op. Cit.


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