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Ciudad Juárez: narcotráfico, feminicidios y guerra urbana
Autores corporativos:
Asociación Latinoamericana de Organizaciones de Promoción al Desarrollo (canal; responsable)

Autores personales:
Ochoa Berreteaga, Olenka (Autor/a)

   Descripción    Clasificación   
Fecha:
27 de Octubre de 2009
Entradilla:
Violencia y feminicidios en Ciudad Juárez
Introducción/Descripción:
Llegamos de noche a Ciudad Juárez. Todo tranquilo. El aeropuerto no es muy grande y, como siempre, está presente la hospitalidad mexicana para el viajero. Pasamos migración sin problemas. La armonía se rompe de pronto cuando vemos mucho personal de seguridad, en especial militares con uniforme de camuflaje, cascos y chalecos antibalas, y armados hasta los dientes. Toda la parafernalia militar nos devuelve a la dolorosa realidad que enfrenta esta ciudad.

Nos ponemos un poquito nerviosos porque la delegación recién llegada va protegida por la guardia armada. Va parapetada en un camión de la policía municipal, que nos acompañaría hasta el hospedaje.

Inmediatamente nos enteramos de que, desde la iniciativa del gobierno vigente de militarizar la lucha contra el narcotráfico, ha venido operando también un cambio gradual pero evidente de la seguridad en las ciudades. Así, en Juárez el jefe supremo de la policía municipal es un militar y el personal es casi mayoritariamente militar, que reemplazó a los típicos municipales. Es el caso de Ciudad Juárez, donde la amenaza latente, las ejecuciones y el seguimiento con fines de cooptación hicieron que los municipales fueran la carne de cañón de esta guerra narcotraficante.

Ciudad Juárez, para los que trabajan el tema de violencia e inseguridad, es un caso paradigmático. Hace años adquirió fama por la ola de feminicidio que asolaba especialmente a la población de mujeres jóvenes y latinas. En ese tiempo se barajaron varias hipótesis: unos decían que eran problemas ligados a la presencia de la industria de la maquila, otros de traficantes de personas, otros construyeron argumentos disparatados como grupos de ritos diabólicos. Pero lo crucial era que los asesinatos eran pan de cada día y lo concreto es que cualquiera podía secuestrar y matar a una mujer. Los grupos exterminadores de mujeres también tenían un mercado cautivo, con pervertidos que cruzaban la frontera para comprar, mutilar, violar y asesinar a las mujeres de la zona.

Hoy Ciudad Juárez hace noticia por los asesinatos que, en promedio, son 50 a la semana, y que se vinculan a los ajustes de cuentas entre los cárteles de narcotraficantes presentes en la zona, muertes por extorsión a empresarios, asesinatos de miembros de las fuerzas del orden y autoridades, incluida la Policía Federal, Policía Municipal, etc.

Mucho de las culpas apunta a los zetas, el ejército paramilitar que creció cobijado con los narcotraficantes y que agrupa a cientos de soldados, muchos desertores de las Fuerzas Armadas y Policiales, incluso de grupos de élite, y algunos otros provenientes de la cantera militar y paramilitar de Guatemala.

Los zetas son un ejército irregular, con armamento pesado, fusiles de largo alcance, vehículos blindados (hasta de grado 4) que se pasean por Ciudad Juárez persiguiendo a gente de bien, amenazando a políticos y autoridades y exigiendo colaboración de los hombres poderosos que se han multiplicado gracias al narcotráfico y lavado de dinero. Ciudad Juárez alcanzó notoriedad allá por el 2002, cuando salieron a luz las narcofosas.

Hoy la notoriedad persiste. La imparable ola de crímenes se disparó cuando se rompió el acuerdo de convivencia entre los capos del cártel de Juárez y la élite local. Hasta hace unos años, el narcotraficante era parte del paisaje. Todo el mundo sabía de su existencia pero no se los señalaba con el dedo. Se expandieron los corrillos mexicanos para agradar a cada uno de los capos. Las fortunas crecieron también con los ingentes ingresos del trasiego de las drogas (cocaína, opio y marihuana).

Pero de un momento a otro la aparente calma estalló en mil pedazos y ahora todos los días se encuentran cuerpos abandonados en pampones o en la vera de las carreteras, la mayoría decapitados con sierra eléctrica, como impone el ritual de los zetas. Hoy muchos empresarios se han ido a vivir a El Paso, han cruzado la frontera cansados de la extorsión, las amenazas y el crimen.

Desde la gestión de Calderón se militarizó la lucha contra el narcotráfico y este año ha entrado a la política. Como en el Perú, el narcotráfico empezó financiando campañas y partidos establecidos. Luego procedió a poner sus propios candidatos en alcaldías, gobernaciones y el Parlamento. Ahora, además, los mismos narcotraficantes, hijos, hijas y demás parentela están como políticos activos, autoridades y candidatos.

La situación de Ciudad Juárez se torna compleja y ya se colocó como la más violenta de la región, lo que, a su vez, empata con la categorización que tiene América Latina hace años, como la región más violenta del planeta. Justamente, si nos basamos en la tasa de homicidios por 100 mil habitantes que se suele usar para estos menesteres, Ciudad Juárez aparece con una tasa de 138. Le siguen en orden descendente ciudades de Brasil y Colombia. Lima aparece con una tasa de 6,5, según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). En forma paralela, también se confirma que nuestra región, en el ámbito mundial, sigue intercambiándose el primer lugar con África en términos de homicidios.

En el seminario internacional sobre seguridad que nos convocó en Ciudad Juárez nos enteramos de que la violencia le significa a México la suma de 108 mil millones de dólares, que equivale más o menos 15% del PBI mexicano. Con estas cifras y la preocupación por las futuras generaciones, el Gobierno Mexicano, a través de la Secretaría de Gobernación (encargada del orden interno), la Municipalidad de Juárez, el BID, las Naciones Unidas y la recientemente creada Comisión Nacional contra la Violencia hacia la Mujer (Conavim), reunió en esta ciudad a especialistas de otros países de la región e instancias encargadas de la seguridad para hacer un balance sobre la violencia, examinar qué pasa con el feminicidio, compartir etiologías de las agresiones, intercambiar diagnósticos sobre factores estructurales y coyunturales, y ver posibles rutas para frenar el clima de violencia que afecta a todos, especialmente a mujeres, jóvenes y niños.
Publicado en:
Gloobalhoy nº22
Secciones GloobalHoy:
015- Ella, el,-las, los...
Notas:
Artículo publicado en el dario El Comercio, Perú, el 27 de octubre de 2009.
URL: http://elcomercio.pe/impresa/notas/ciudad-juarez-narcotrafico-feminicidios-guerra-urbana/20091027/360541

Publicado en Boletín ALOP Nº2
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